El ingeniero socialista Ronald Kliebs Yañez, nacido y criado en la región que aspira a representar, sabe que encarna a una nueva generación política, lo que para él constituye una gran responsabilidad. Es el candidato al Senado más joven de La Araucanía, y ofrece “una combinación de rigor técnico y cercanía social, sin perder el norte, recordando que cada decisión debe beneficiar directamente a la ciudadanía”.
Este joven socialista de 35 años, cuyos hobbies son la parrilla el fin de semana y el fútbol amateur en su querido “Azulito”, Unión Fútbol Club, nació en Padre Las Casas; estudió un Magíster en Economía Aplicada en la Universidad Alberto Hurtado y un Máster en Política Económica Internacional y Desarrollo en Fordham University, en Estados Unidos. Ha trabajado como académico en el Instituto de Ciencias Internacionales de la Universidad de La Frontera, y más recientemente, como Seremi de Hacienda en La Araucanía.
Para Kliebs, el principal problema de La Araucanía es la desigualdad. “Nuestra región -dice- sigue estando entre las más rezagadas del país en materia de ingresos, acceso a salud, calidad de la educación y oportunidades de desarrollo. Esa brecha social golpea especialmente a mujeres, jóvenes y comunidades rurales, y limita las posibilidades de construir un futuro con mayor equidad”.
Amar la región de verdad
Este joven candidato ama su Región y su mayor motivación es contribuir a su desarrollo. Le apasiona “acercar la economía a las personas, hacerla entendible y ponerla al servicio de la ciudadanía”.
¿Por qué decidió postular al Senado?
La idea surge de un compromiso profundo con mi región. Nací, crecí y he desarrollado mi vida en La Araucanía, por lo que conozco de primera mano sus desafíos y su potencial. Sólo salí de mi región para estudiar postgrados, e inmediatamente volví a La Araucanía a entregar mis conocimientos. Creo que es tiempo de una renovación de liderazgos, con nuevas ideas y energías que respondan a los problemas de hoy. Desde mi experiencia en economía y gestión pública, siento la responsabilidad de dar ese paso y llevar al Senado la voz de La Araucanía con una mirada fresca, técnica y comprometida.
De acuerdo a la realidad de La Araucanía ¿cuál sería su aporte como futuro senador para la región? ¿Qué lo distingue de otros candidatos/as o parlamentarios anteriores?
Mi aporte estará en tres ejes: seguridad integral, crecimiento económico con sentido ciudadano y desarrollo sostenible. Cuando hablo de seguridad integral es seguridad pública, social y económica. No se trata sólo de orden público, sino de garantizar derechos, empleos estables y tranquilidad para las familias. Respecto al crecimiento con oportunidades, quiero que el desarrollo económico se traduzca en empleos de calidad, mejores salarios y estabilidad. Por último, el desarrollo sostenible incluye aprovechar el enorme potencial productivo de la región, impulsando innovación y fomento productivo con una visión inclusiva y de futuro.
Lo que me distingue es que represento a una nueva generación política. Soy el candidato más joven de La Araucanía al Senado. Ofrezco una combinación de rigor técnico y cercanía social, sin perder el norte, recordando que cada decisión debe beneficiar directamente a la ciudadanía.
¿Qué problemas identifica como los principales en su región?
El principal problema de La Araucanía es la desigualdad. Nuestra región sigue estando entre las más rezagadas del país en materia de ingresos, acceso a salud, calidad de la educación y oportunidades de desarrollo. Esa brecha social golpea especialmente a mujeres, jóvenes y comunidades rurales, y limita las posibilidades de construir un futuro con mayor equidad.
A esto se suma un estancamiento económico que no logra transformarse en empleos de calidad ni en mejores salarios. También es necesario enfrentar la corrupción y el clientelismo político, que han frenado proyectos importantes para la gente.
Finalmente, la inseguridad —aunque relevante— debe ser abordada como parte de una agenda más amplia, que incluya no solo orden público, sino también más cohesión social y oportunidades de desarrollo para todos.
¿Cuál considera que es el «sello socialista» que aportan las candidaturas PS?
El sello socialista está en la defensa de la justicia social y en poner a las personas en el centro de la política. Significa luchar por más equidad, más derechos garantizados y un desarrollo que no deje a nadie atrás. Desde el PS impulsamos un proyecto progresista y transformador, que combina crecimiento económico con protección social, y que entiende la seguridad como un derecho integral. Tenemos más de 92 años de historia y cuando el Partido Socialista participa en la toma de decisiones, se nota.
Siendo ex Seremi de Hacienda en la región, ¿Qué le aportó esa experiencia? ¿Cómo cree que ese rol le permitirá enfrentar de mejor forma los desafíos del Senado?
Ser Seremi de Hacienda me permitió conocer a fondo la realidad económica de La Araucanía, sus limitaciones y también sus oportunidades. Lideré procesos de crecimiento y recuperación económica, como la Mesa de Comercio Exterior, pensando siempre en innovaciones y con la visión de que los números deben traducirse en bienestar para las familias. Esa experiencia me entregó herramientas técnicas y de gestión, además de un conocimiento práctico de cómo funciona el Estado en la región.
En el Senado, esa mirada me permitirá proponer políticas públicas aterrizadas, serias y efectivas, que permitan combinar la técnica con la cercanía, y que respondan a los desafíos reales de nuestra gente.
