Periodista
La Oficina de Asuntos Rapa Nui y la Comunidad Tehiŋaro denuncia una grave crisis institucional que afecta al territorio insular. Según relatan en la carta pública enviada a medios de comunicación, a pesar a los cuantiosos presupuestos públicos asignados y a la existencia de múltiples organismos fiscalizadores, Rapa Nui enfrenta hoy un alarmante deterioro material, ambiental, patrimonial y social.
A pesar de las millonarias licitaciones para mejorar la conectividad, como las obras viales IPA-1 e IPA-2 del Ministerio de Obras Públicas y pavimentaciones urbanas con financiamiento municipal y sectorial, los resultados en terreno son inadmisibles. Calles intervenidas hace menos de un año, e incluso tramos principales recién inaugurados tras seis meses de cierre, presentan hundimientos, deformaciones del asfalto y baches que han provocado accidentes vehiculares y peatonales. La comunidad atribuye esta situación a fallas severas en el control de calidad y en la inspección técnica de las obras, lo que convierte la inversión estatal en una pérdida recurrente de recursos públicos.
A ello se suma la falta de planificación integral en la gestión de espacios urbanos y rurales. Se han instalado luminarias y señaléticas de gran impacto visual en sectores de fragilidad arqueológica e histórica sin procesos transparentes de participación ciudadana. Asimismo, advierten sobre la proliferación de infraestructura industrial, como postes y antenas de telecomunicaciones de gran envergadura, en sectores rurales y patrimoniales, bordeando sitios de valor cultural inmemorial, omitiendo la obligatoria Consulta Indígena según el Convenio N°169 de la OIT. La comunidad califica esta situación como una parcelación de decisiones sectoriales que vulnera el paisaje cultural protegido y la armonía comunitaria.
Tráfico de drogas: piden investigar
La carta expresa máxima preocupación por el sostenido aumento del ingreso de drogas ilícitas a la isla, particularmente cocaína, fenómeno que lleva dos décadas afectando a jóvenes, niños y familias, y que ha detonado episodios de violencia y descomposición social. Rapa Nui, uno de los territorios más aislados del planeta, cuenta con solo dos puntos de ingreso: el aeropuerto Mataveri y puntos marítimos restringidos. Resulta inexplicable, señalan, que las cadenas de tráfico mantengan regularidad sin que los controles aduaneros, policiales, fitosanitarios y aeroportuarios logren desarticularlas. Hechos recientes sugieren la necesidad de investigar si las fallas de contención obedecen a negligencias inexcusables o a complicidad y corrupción funcionaria.
Finalmente, la Oficina de Asuntos Rapa Nui y la Comunidad Tehiŋaro exigen que la inversión pública en la isla responda a estándares de probidad, pertinencia cultural y durabilidad técnica. Consideran inaceptable que, mientras proliferan reuniones institucionales y mesas de trabajo protocolares, las calles colapsen, el patrimonio se degrade y las sustancias ilícitas circulen con impunidad. Por ello, emplazan a las autoridades a realizar una intervención fiscalizadora inmediata, auditorías forenses a las obras públicas e investigaciones judiciales rigurosas en la frontera aérea y marítima.
