Inicio Derechos Humanos Serie voces que recuerdan: Mario Aguilera: «La verdad fue abriéndose camino»

Serie voces que recuerdan: Mario Aguilera: «La verdad fue abriéndose camino»

Este testimonio integra el especial Voces que Recuerdan, de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol). 

 

“¿Cómo está ‘El Foca’?” Era una suerte de saludo en clave que me hacía Nelson Caucoto cada vez que nos encontrábamos en el Palacio de Tribunales. Él, siguiendo de cerca las causas de violaciones a los derechos humanos; yo, reportero de Televisión Nacional, cubriendo todo lo que ocurría o lográbamos saber que ocurría en ese lugar.

Lo de “Foca” venía de mi primer testimonio ante la Vicaría de la Solidaridad tras mi regreso a Chile. Había sido detenido el 12 de agosto de 1974 y pasé por distintos centros de detención de la DINA hasta que, casi un año después, fui expulsado del país. Salí desde Tres Álamos con destino a Francia, donde permanecí junto a mi familia durante 15 años.

A los pocos meses de mi regreso en diciembre de 1989, varias personas me insistieron en que debía dejar mi testimonio en la Vicaría. La oficina estaba en una puerta junto a la Catedral. Subí la escalera y allí estaba Nelson Caucoto. Sabía quién era, pero era la primera vez que lo veía en persona.

Con palabras cuidadosas, me explicó la importancia de recordar cada detalle: los lugares de detención —Londres 38, José Domingo Cañas, Villa Grimaldi, Cuatro y Tres Álamos—, los nombres de agentes y detenidos, incluso aquellos que solo había escuchado mientras estábamos vendados. Caucoto conocía bien el método y la forma en que operaba la represión. Todo servía para los recursos y querellas en curso o que se iban a interponer.

No era un interrogatorio, era un testimonio. Un recuento. Una verdad. Y él lo entendía. Sabía que no era fácil. Por eso era cuidadoso con las palabras, con las preguntas, y hacía pausas, desviando la conversación a temas de actualidad o familiares para aliviar el peso de las emociones.

El testimonio duró varias horas y continuamos otro día. “Ojalá sirva”, me decía. Con los años comenzaron a llegar citaciones, una tras otra, en distintos tribunales y por distintos casos: Joel Hauquiñir, Alejandro Parada, Arturo Barría, Teobaldo Tello, Juan Mura Morales, Newton Morales, entre otros. Todos detenidos desaparecidos. También otros detenidos de la misma época, con quienes compartí el cautiverio vendado, pero de quienes no supe más. A algunos no pude ayudar. A otros aún se les busca.

Los documentos que nada podrá borrar

Fueron años de trabajo de la Vicaría. Sus documentos y los testimonios de tantos y tantas permitieron reconstruir lo ocurrido con quienes hoy no están.

Tras el retorno a la democracia, las manifestaciones en el Palacio de Tribunales se hicieron constantes. Los familiares de las víctimas seguían reclamando justicia, con las fotos de sus seres queridos sobre el pecho, preguntando: ¿dónde están?

En esos días, los abogados Pamela Pereira, Héctor Salazar, Alfonso Insunza, Julia Urquieta, Jaime Castillo, Carmen Hertz, Álvaro Varela, Rosemarie Bornand, Eugenio Velasco, Juan Bustos, Eduardo Contreras, Hiram Villagra, Adil Brkovic, Sergio Concha y Fabiola Letelier, entre otros, subían y bajaban escaleras, tramitando y alegando las causas.

La mayoría de esos casos avanzó gracias al trabajo silencioso y casi invisible de la Vicaría de la Solidaridad: desde la presentación de los primeros recursos de protección hasta la tramitación de las querellas. Con los años, se acumularon juicios y condenas contra los responsables de las atrocidades que sufrieron miles de chilenos. La verdad fue abriéndose camino. Se construyó Punta Peuco y, finalmente, varios de los culpables terminaron allí, enfrentando la justicia.

Apareció la fosa de Pisagua, se buscó en Peldehue y, con los ministros en visita, hubo investigaciones en el Patio 29, en el Río Mapocho, en Chihuío en la precordillera de Valdivia, en el cementerio La Rana en Paine, en el Cerro Chena. Cada una de esas búsquedas, en las que participé como periodista, se hizo gracias a la información recopilada por la Vicaría. Hoy, más de 50 años después, cuando muchos de los testigos ya no están, los documentos, los archivos, la memoria en papel cumplen un rol fundamental. En medio de todo hubo la operación “retiro de televisores”, tratando de borrar los indicios de los horrores que habían cometido, pero siempre algo se encontró. Y lo que allí ocurrió nada lo hará olvidar.

El origen del apodo

Mi primer testimonio en la Vicaría incluyó un episodio que le conté a Nelson Caucoto. Durante mi detención en Londres 38, por hacer una broma, uno de los guardias quiso castigarme obligándome a hacer “tiburones”, un ejercicio de resistencia. Sabía que podían ser muchos, así que, fingiendo un dolor de espalda, le propuse hacer “focas” en su lugar. Hubo una carcajada entre los demás prisioneros; sabían la diferencia. En ese entonces, durante algunos meses de mi detención, me quedé con el apodo de “El Foca”.

* El caso de Denrio Álvarez está en el Informe Rettig.

El periodista Mario Aguilera fue detenido el 12 de agosto de 1974 y pasó por Londres 38, José Domingo Cañas, Villa Grimaldi y Tres Álamos antes de ser expulsado del país. Vivió exiliado en Francia durante 15 años. A su regreso, dejó su testimonio en la Vicaría de la Solidaridad. Este es su relato.

«El testimonio de…»

Mario Aguilera. Periodista. Detenido en agosto de 1974, pasó por los centros clandestinos Londres 38, José Domingo Cañas, Villa Grimaldi y por Cuatro y Tres Álamos. Expulsado a Francia, vivió 15 años en el exilio. A su regreso a Chile en 1989 trabajó como reportero de Televisión Nacional cubriendo causas de derechos humanos en el Palacio de Tribunales.

En el marco de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, la periodista Odette Magnet y el abogado Álvaro Varela Walker —Vicepresidente del Directorio de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol)— convocaron durante 2025 a un grupo de voces que vivieron, acompañaron o testimoniaron el trabajo de esta institución entre 1976 y 1992. Son relatos en primera persona que iremos publicando a lo largo de 2026 en nuestro especial de Voces que Recuerdan, generado por la Fundación Funvisol.

Este testimonio integra el especial Voces que Recuerdan, de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol)

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