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La ingeniería del desmantelamiento: ¿Por qué el plan Kast-Quiroz es una apuesta contra el futuro de Chile?

En la teoría económica, los presupuestos nacionales suelen presentarse como fríos ejercicios de aritmética. Sin embargo, en la realidad política, el presupuesto es el documento moral más relevante de un país: es el mapa que define qué ciudadanos están protegidos y quiénes quedan a la intemperie. Chile, bajo la actual administración de José Antonio Kast, ha decidido ejecutar una apuesta de alto riesgo bajo el nombre de «ahorro fiscal». Pero al contrastar la retórica del Ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, con la evidencia disponible y las advertencias de economistas como Joseph Stiglitz o Thomas Piketty, lo que emerge no es solo un ajuste técnico, sino una estrategia que tensiona el ya debilitado contrato social chileno.

El mito de la «grasa» y la tensión sobre la carne social

La narrativa oficial del Gobierno se ha construido sobre una premisa seductora: el Estado chileno estaría «sobredimensionado» y sería posible extraer del orden de US$ 6.000 millones en ineficiencias sin afectar beneficios sociales relevantes. Es la metáfora de la «motosierra» que solo cortaría la grasa sobrante.

Sin embargo, los propios antecedentes técnicos disponibles tensionan esa afirmación. Estimaciones provenientes de comisiones expertas y centros de estudios han identificado espacios de eficiencia fiscal significativamente menores —en torno a US$ 456 millones—, lo que implica una brecha cercana a trece veces entre lo técnicamente identificable y la meta anunciada. Esta diferencia no es menor: cuando un ajuste proyecta ahorros que superan en más de un 1.300% las recomendaciones técnicas, deja de ser una política de eficiencia y pasa a convertirse, inevitablemente, en una redefinición del alcance del Estado.

Esta tensión no es solo teórica. En el marco del proceso presupuestario, el Oficio Circular N°16 de la Dirección de Presupuestos ha planteado la revisión, reformulación o eventual discontinuidad de 142 programas públicos, junto con ajustes adicionales en otras líneas de acción estatal. Paralelamente, orientaciones de ajuste han considerado reducciones operativas que, en algunos sectores, han alcanzado el orden del 15% del gasto, incluyendo áreas sensibles como educación.

En ese contexto, los efectos del ajuste dejan de ser una hipótesis abstracta. El debate público ha comenzado a evidenciar tensiones en programas sociales críticos, particularmente en aquellos vinculados a alimentación escolar y apoyo a estudiantes vulnerables, donde cualquier alteración en la continuidad operativa tiene impactos inmediatos en población de alto riesgo.

El punto no es afirmar que todo recorte se traduce automáticamente en deterioro social, sino algo más estructural: cuando la meta fiscal supera con creces los márgenes de eficiencia identificados, la frontera entre “optimización” y “reducción efectiva de cobertura” se vuelve difusa. Y en ese tránsito, el ajuste deja de ser neutral.

Como ha advertido Joseph Stiglitz, recortar inversión en capital humano bajo criterios de austeridad no es simplemente una decisión fiscal: es una apuesta que puede comprometer el desarrollo futuro. En ese sentido, la discusión sobre la “grasa del Estado” no es solo contable. Es, en última instancia, una discusión sobre dónde termina la eficiencia… y dónde comienza el abandono.

El «efecto tenaza»: presión simultánea sobre una economía frágil

El diseño macroeconómico de la dupla Kast-Quiroz enfrenta una dificultad que la economía política ha estudiado ampliamente: el problema del timing.

El plan combina dos movimientos simultáneos. Por un lado, propone una reducción significativa del gasto público, con efectos contractivos inmediatos sobre la economía. Por otro, plantea una rebaja del impuesto corporativo —desde el 27% hacia niveles cercanos al 23–24%— como incentivo a la inversión.

La premisa implícita es que el estímulo tributario compensará el efecto del ajuste fiscal. Sin embargo, la evidencia comparada sugiere que estos efectos operan en tiempos distintos. El Informe Macroeconómico del Banco Interamericano de Desarrollo (2026) indica que el impacto de reducciones tributarias sobre la inversión tiende a ser gradual y de magnitud acotada, mientras que los recortes de gasto tienen efectos más inmediatos sobre la demanda agregada.

Esto configura lo que podríamos llamar un “efecto tenaza”: una presión simultánea donde el enfriamiento es rápido y el estímulo, incierto y diferido. En un contexto internacional marcado por volatilidad en los precios de la energía y tensiones geopolíticas, esta combinación puede resultar particularmente exigente para economías con alta dependencia del consumo interno.

En este escenario, el impacto no es homogéneo. Sectores como las pymes o los trabajadores informales —que en Chile representan un 26,2% de la fuerza laboral según el INE— tienden a ser más sensibles a la reducción del gasto que a los incentivos tributarios de largo plazo.

La trampa de la invariabilidad: límites a la flexibilidad futura

Uno de los elementos más discutidos del programa es la propuesta de invariabilidad tributaria extendida en el tiempo. Desde la perspectiva de Thomas Piketty, los sistemas fiscales requieren capacidad de adaptación para responder a cambios en la distribución del ingreso y a crisis económicas o sociales.

El problema de establecer marcos rígidos de largo plazo no es solo distributivo, sino también institucional. Una invariabilidad tributaria prolongada puede restringir la capacidad del Estado para ajustar su política fiscal frente a shocks futuros —ya sean climáticos, sanitarios o económicos—, trasladando el costo de esa rigidez hacia el gasto público o el endeudamiento.

Más que una afirmación categórica, se trata de un dilema de política: cómo equilibrar certeza para la inversión con flexibilidad para la gestión pública. Si ese equilibrio se rompe, el riesgo es que el sistema fiscal pierda capacidad de respuesta justo cuando más se necesita.

Juventud y el colapso del sentido: cuando la incertidumbre se vuelve política

El conflicto no es solo presupuestario, es sociológico. El análisis sobre el joven adulto chileno —especialmente entre 25 y 35 años— permite entender por qué este debate tiene consecuencias políticas profundas.

Se trata de una generación altamente integrada al sistema: participa electoralmente, trabaja, estudia y consume. Sin embargo, vive en condiciones de fragilidad estructural. La CASEN 2024 muestra una pobreza multidimensional del 17,7%, que en jóvenes de 18 a 29 años alcanza el 20,1%, evidenciando carencias persistentes en dimensiones clave.

En vivienda, la presión es aún más clara: cerca del 27% de los hogares arrienda, y una proporción significativa destina más del 35% de sus ingresos a ese gasto, cifra que en menores de 36 años se acerca al 60% según estudios basados en CASEN.

No es pobreza clásica. Es inseguridad estructural.

En ese contexto, el lenguaje técnico de la política fiscal —eficiencia, reasignación, optimización— resulta distante para quienes experimentan la incertidumbre en su vida cotidiana. Cuando las decisiones públicas no logran traducirse en experiencias comprensibles, se abre un vacío interpretativo.

Y ese vacío no permanece neutral.

Conclusión: una tensión que redefine la democracia

No hay, al menos por ahora, un colapso económico evidente. Pero sí hay una tensión creciente entre estabilidad macroeconómica y fragilidad social.

La política fiscal, como ha señalado Mario Marcel en distintos contextos, no es solo una herramienta técnica, sino también un instrumento de estabilidad social. Cuando el ajuste se percibe como desconectado de la experiencia cotidiana de las personas, su legitimidad se vuelve frágil.

La paradoja es clara: en nombre de la eficiencia, el Estado puede terminar debilitando las condiciones que sostienen la estabilidad que busca preservar.

El problema no es simplemente cuánto se ajusta, sino cómo y sobre quién recae ese ajuste. Y en ese punto, el debate deja de ser técnico y se vuelve profundamente político.

Chile enfrenta hoy una decisión relevante: cómo equilibrar responsabilidad fiscal con cohesión social en un contexto de bajo crecimiento, alta informalidad y creciente incertidumbre. Si ese equilibrio no se logra, el riesgo no es solo económico, sino institucional.

Porque cuando amplios sectores de la población comienzan a percibir que el sistema no ofrece respuestas comprensibles a sus problemas, la discusión deja de ser sobre cifras y pasa a ser sobre sentido.

Y es ahí —en esa brecha entre lo que se decide y lo que se vive— donde se redefine, silenciosamente, el futuro de la democracia.

Tras informe de CFA: Manouchehri pide retirar “Ley de los Súper Ricos” y llama a acuerdo nacional pro crecimiento y desarrollo

Imagen de carácter referencial

Tras el lapidario informe del Consejo Fiscal Autónomo, expuesto en la sesión del pasado martes de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, en contra del proyecto de ley misceláneo económico impulsado por el Gobierno, el diputado Daniel Manouchehri (PS) llamó al Presidente José Antonio Kast a retirar la iniciativa. Asimismo, instó a convocar un acuerdo nacional para construir una propuesta real de crecimiento, empleo y desarrollo.

“Lo que hoy día estamos viendo es que órganos como el Consejo Fiscal Autónomo y el Fondo Monetario Internacional le están diciendo al país que la ‘Ley de los Super Ricos’ como la está planteando el gobierno no solo es un mal proyecto, es un riesgo para Chile. Es un riesgo fiscal”, advirtió.

En esa línea, Manouchehri señaló que “creemos que lo serio que debe hacer el Presidente es poner los intereses del país por sobre sus pequeños intereses particulares y lo que el gobierno debe hacer es retirar este proyecto y convocar a todos los actores a una mesa técnica seria para poder constituir un proyecto que realmente pueda generar crecimiento, empleo y desarrollo para nuestro país”, señaló.

“Eso sería lo serio que debería hacer un Presidente de la República. No lo que está pasando hoy día en donde órganos importantes están diciendo que este proyecto puede llevar a un precipicio a nuestro país”,  remarcó.

«Hombres de Blanco» o … el camino hacia una hazaña

Imagen cedida para efectos informativos

El centenario de Colo Colo dejó una imagen impropia al menos en el ambiente circundante a su mayor capital en términos de conocimiento público y popularidad: el primer equipo de fútbol. Al fracaso deportivo del plantel en la temporada 2025 (opuesto a un brillante 2024), cabe sumar visiones contrapuestas en la plana directiva y el mal comportamiento de piños que dicen llamarse hinchas, sumados a la muerte de dos jóvenes en las afueras del estadio Monumental poco rato antes de jugarse allí un encuentro por la Copa Libertadores.

Sin embargo, llegado este año e incluso a fines del anterior, sin aires necesariamente renovados en el club aunque sí algo más optimistas, la perspectiva que ofrece el paso del tiempo nos ha permitido apreciar el mismo centenario del elenco popular con una visión más serena y, como consecuencia de aquella, un sentido más benevolente y virtuoso.  De hecho la celebración de los 101 años, aunque más sobria, confirmó aquella percepción, engalanada además con dos conmemoraciones cercanas en fecha y muy significativas: el centenario del natalicio de Jorge Robledo y los 99 años de la muerte de David Arellano

Pero además en Internet, incluidas allí las redes sociales, tan solo aplicado el algoritmo #centenariocolocolo u otros conceptos asociados o similares, encontraremos una multiplicidad de productos alusivos: desde entrevistas y reportajes escritos extensos, pasando por documentales con perfil de largometraje, hasta pequeñas realizaciones audiovisuales de original hechura y menciones a libros o merchandising sobre toda clase de artículos, entre otros. Quisiera resaltar allí con letras doradas el primer lugar obtenido recientemente por «Rebeldes del 25» (narrado por Carlos Caszely) en el Festival de Fútbol Cine, en la categoría de cortos animados en redes sociales e inteligencia artificial.

Dentro de este auténtico universo, me llamó especialmente la atención el documental «Hombres de Blanco», dirigido por el periodista Ignacio Pérez Tuesta, realización enfocada al mayor logro deportivo de la historia de Colo Colo y del fútbol chileno a nivel de clubes de la primera categoría de varones: la obtención de la Copa Libertadores en 1991 (dada la especificación, corresponde citar hitos similares para la serie femenina de la misma institución en 2012 y la sub 20 de varones de Santiago Wanderers recientemente). Disponible en YouTube, la producción reúne testimonios, imágenes y secuencias de la gesta, todo enmarcado en algo más de una hora de duración total. El trabajo, coproducido por Dale Albo y Más Acción, data de 2011.

Pero “Hombres de Blanco” también se refiere al libro del mismo autor, publicado originalmente en 2006 y que cuenta con una edición especial lanzada en 2021 con ocasión del trigésimo aniversario de la gesta deportiva. Dicha obra tiene como subtítulo “La historia íntima de Colo Colo campeón de América 1991”.

Cóctel de datos y emociones

De la agonía al éxtasis pudo haberse llamado el título del presente artículo dedicado al documental «Hombres de Blanco», pero es un despropósito el reduccionismo.

Me remeció el testimonio de Rubén Espinoza. Lateral derecho bajo la dirección de Arturo Salah y antes en  Universidad Católica, y devenido en algo parecido a un volante ofensivo cuando Mirko Jozić tomó las riendas del elenco albo, Espinoza fue una de las piezas claves del equipo entre 1989 y 1991. La idea de agonía y éxtasis bien puede resumirse en él si consideramos hechos trascendentales de dos campañas de la escuadra popular en la Copa Libertadores.

Una soleada tarde invernal de 1990, ante casi 70 mil personas en el estadio Nacional y en el marco de los octavos de final del principal torneo continental de clubes, pareció que Colo Colo podía ganarle con autoridad a Vasco da Gama y pasar a cuartos (empataron a cero en la ida, jugada en Río de Janeiro). El mismo Espinoza abrió la cuenta a los nueve minutos con un formidable tiro libre y Marcelo Barticciotto puso el 2 a 0 a los 44 con otro gol de bella factura tras un remate desde fuera del área.

Pero en el segundo tiempo cambió la historia. Vasco no solamente emparejó las cifras dos veces para que el partido finalizara igualado a tres tantos, sino que en la definición a penales la escuadra brasileña se impuso por 5 a 4, tras marrar Espinoza el último lanzamiento del equipo popular. En síntesis, el lateral, que fue gran figura en el trámite normal del  pleito, se transformó sin quererlo en culpable de la derrota desde los doce pasos.

Expongo el ejemplo de Rubén Espinoza porque esa eliminación en sí («un mazazo», como resumió Lizardo Garrido), fue el punto de inflexión para lo que ocurrió casi 10 meses después: un hito completamente situado en las antípodas de lo ocurrido el 15 de agosto de 1990.

Justamente ahí radica el gran valor de la producción de Pérez Tuesta: resumir mediante un producto audiovisual el generoso repertorio de sustantivos puestos en acción por parte del equipo albo para lograr la gloria continental. Estos son resiliencia, reinvención, flexibilidad, sacrificio, solidaridad, unidad y, sobre todo, madurez.

Y quizás ese indudable pack de atributos tuvo a su vez su origen, o mayor desarroĺlo, en distintos puntos de inflexión pequeños y notorios. Sería largo de enumerar, pero figuran en «Hombres de Blanco». Ejemplos sobran. Uno de ellos es la llegada de Mirko Jozic al mando del primer equipo en el desarrollo del torneo nacional principal de 1990 y cuyo primer examen fue un clásico en el que la ganaron a la UC 1×0 en el Monumental. Si bien la conexión emocional y práctica de los jugadores con el entrenador anterior, Arturo Salah, quedó patente, ellos lograron adaptarse al esquema del croata: más frontal y de mayor exigencia física.

Y después es factible apreciar otros momentos: la pretemporada de 1991 en La Leonera, la llegada de Patricio Yánez desde Universidad de Chile (al margen de la notoriedad del hecho en sí más elementos anecdóticos asociados) y de Gabriel Mendoza desde O’ Higgins, una campaña impecable en la fase de grupos de la Libertadores ante Concepción y los ecuatorianos Barcelona (vicecampeón subcontinental vigente por entonces) y Liga Deportiva Universitaria; cinco jugadas claves en el partido de octavos de final contra Universitario de Lima (además, dulce desquite de Rubén Espinoza respecto de 1990: dos goles de pelota detenida en el triunfo de 2 a 1), la gran noche de Ricardo Dabrowski ante Nacional de Montevideo y cuyo resultado sirvió de cuenta de ahorro (4×0), la «final anticipada» ante Boca Juniors y el duelo individual entre Daniel Morón y Gabriel Batistuta donde el arquero evitó que una rápida llegada del delantero con balón dominado terminara en la red; el tesón de Barticciotto, Yáñez y Rubén Martínez en el mismo lance; la carta del «Barti» antes de la final y las dos genialidades colectivas que derivaron en los goles fundamentales de Luis Pérez en ese match decisivo ante Olimpia el 5 de junio en el Monumental, entre otras situaciones memorables en el camino a la gloria, que han merecido y merecen menciones especiales.

Y enfatizo entre otras, porque no dudemos en que pueden -incluyo a quienes no han visto el documental-  haber sido más. Los testimonios de Morón, Espinoza, Garrido, Miguel Ramírez, Juan Carlos Peralta, Mendoza, Raúl Ormeño, Barticciotto, Martínez, Pérez,  Yáñez y el ayudante técnico (de Salah y Jozic) Eddio Inostroza, amplían el abanico de miradas.

En síntesis, a 15 años de su estreno, estamos ante una obra audiovisual que conjuga los ingredientes necesarios para atraer, sin voz en off, incluso con una dosis de sentido del humor por parte de los entrevistados y sin «pasarse de rosca» con recursos que pueden resultar más efectistas que efectivos (como anécdotas divertidas pero irrelevantes o tópicos faranduleros). «Hombres de Blanco» es un gran documento, que ratifica el proceso que llevó al club popular a su momento histórico peak, lo que vale la pena recordar en tiempos en que ya está transformado en un señor centenario con otro año más de vida.

Puedes ver “Hombre de Blanco” acá mismo, de un solo clic: https://youtu.be/4fBqK5qs034?si=XwCqzSOa4nmcda47

Imagen cedida para efectos informativos

 

Hacia escuelas protegidas de la violencia escolar desde las masculinidades

A propósito del avance en el Senado del proyecto de “Escuelas Protegidas”, impulsado por José Antonio Kast y presentado por el presidente como una respuesta firme frente a la crisis de violencia escolar en Chile —luego de distintos hechos ocurridos, como el caso de la inspectora asesinada en Calama por un estudiante—, pareciera que la salida securitaria se profundiza con este “gobierno de emergencia”, como se autodenomina.

Lo menciono ya que este proyecto es la continuidad de otras iniciativas de corte securitario, en las cuales también se prometió restablecer el orden, fortalecer la autoridad docente y devolver la tranquilidad a las comunidades educativas. Sin embargo, han demostrado ser enfoques reduccionistas que simplifican el fenómeno de la violencia escolar, centrándose en los síntomas y dejando fuera sus causas más profundas.

Una de  esas causas, entre otras por supuesto, es una cultura escolar patriarcal y masculinizante, frente a la cual, desde los distintos gobiernos que hemos tenido desde la vuelta a la democracia, poco y nada se ha hecho. Ya sea por negación, minimización del problema o simplemente por incapacidad de abordarlo seriamente en los colegios.

No se trata de un fenómeno aislado. La llamada “Aula Segura”, aprobada en 2018, ya instalaba una lógica similar: frente a la violencia, acelerar sanciones, facilitar expulsiones y reafirmar el control institucional. Más recientemente, la nueva ley de convivencia educativa ha intentado ampliar el enfoque hacia el bienestar y la prevención, incorporando nociones de buen trato e incluso abriendo tímidamente la puerta al enfoque de género.

Pero hay un punto ciego que atraviesa todas estas iniciativas: ninguna de ellas aborda de manera explícita la cuestión de la masculinidad hegemónica. Y esto no es un detalle menor. Porque la violencia escolar, lejos de ser un fenómeno neutro, tiene patrones claros: es ejercida mayoritariamente por hombres, especialmente jóvenes, que han sido socializados en contextos donde la agresividad, la dominación y la negación de la vulnerabilidad son parte constitutiva de lo que se entiende por “ser hombre”.

De ahí la importancia de problematizar la masculinidad hegemónica en las escuelas con toda la comunidad educativa (estudiantes, asistentes de la educación, docentes, apoderados y directivos), de manera de poner en tensión ciertos mandatos masculinos que se reproducen día a día en las aulas y los patios de los establecimientos.

Basta revisar nuestras propias experiencias como estudiantes, donde ser hombre no era otra cosa que una identidad que se afirmaba a partir de la negación de lo femenino y de la homosexualidad, a través de burlas, agresiones y la constante demostración de virilidad frente a otros hombres, generando una enorme presión por encajar y mucha rabia al no lograrlo.

Cualquier hombre que haya pasado por un colegio, como en mi caso, habrá visto o vivido en clases de educación física, por ejemplo, cómo estudiantes e incluso docentes humillaban a compañeros por su condición física o falta de habilidad, en un maltrato naturalizado por todos.

En mi caso particular, siempre me llamó la atención —y me incomodó— lo ocurrido en los camarines del colegio, donde algunos compañeros exhibían sus cuerpos, jugaban con las toallas, mientras los más vulnerables se retiraban lo antes posible para evitar burlas, o simplemente dejaban de asistir. Las duchas se transformaban así en espacios con lógicas casi carcelarias, donde se definía quién era “más hombre”.

Lo mismo ocurría con las burlas reiteradas hacia aquellos compañeros considerados afeminados, con el uso de términos como “maricón”, “hueco” o “niñita” como insultos hacia quienes se salían del molde tradicional, todo esto con la complicidad de adultos negligentes, incapaces de abordar el tema de manera formativa y de conversar abiertamente con los estudiantes.

Y qué decir de la cosificación de las mujeres, transformadas en objetos de conquista y consumo, utilizadas para demostrar frente a otros quién es “más hombre”, llegando incluso a mentir con tal de aparecer como el más popular o el más viril. Una presión absurda que solo genera ansiedad, frustración, rabia y, en muchos casos, violencia.

Por supuesto, habrá quienes digan que esto es parte de la adolescencia masculina, que los casos de violencia son aislados o que responden a problemas individuales o psicológicos, sin ver el fondo del problema: el culto a una masculinidad hegemónica insostenible que perdura incluso hasta la adultez.

Otros señalarán que sí se han realizado acciones en escuelas, como la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, encuentros no sexistas impulsados por el Mineduc, iniciativas como “Educar sin Moldes” del SLEP Del Pino sobre masculinidades en escuelas, o algunos diplomados (Universidad de Chile, Ilusión Viril y UMCE). Pero todo ello sigue siendo marginal.

Por si fuera poco, esta masculinidad hegemónica se inserta en un modelo educativo chileno individualizante, estructurado en torno a la competencia, la medición constante y el rendimiento estandarizado. Las pruebas, los rankings, los puntajes y la lógica del “mérito” no solo ordenan el sistema: también producen subjetividades. Forman estudiantes que aprenden, desde muy temprano, que el otro es un competidor, que el éxito es individual y que el reconocimiento depende de superar a los demás.

En consecuencia, revisar mochilas, endurecer sanciones, reforzar la autoridad y ampliar las herramientas disciplinarias no va al fondo del problema. En otras palabras: más control, castigo y más exclusión. Pero no se invita a reflexionar sobre cómo se construyen subjetividades violentas en la escuela, en la familia o en la sociedad, ni sobre cómo el propio sistema educativo contribuye a ello.

Además, el enfoque securitario para abordar la violencia escolar no solo es limitado: es también contradictorio. Porque al privilegiar respuestas basadas en el control, la sanción y la autoridad, reproduce los mismos códigos que sustentan la violencia que intenta erradicar. Es, en sí mismo, una pedagogía profundamente masculina: la fuerza como lenguaje, el castigo como solución, el orden como horizonte.

En ese sentido, más que desafiar la masculinidad hegemónica, estas políticas dialogan con ella y finalmente la validan. Al mismo tiempo, conviven cómodamente con un sistema escolar que promueve la competencia por sobre la cooperación, el rendimiento por sobre el vínculo y el éxito individual por sobre la construcción colectiva.

La pregunta, entonces, no es si necesitamos escuelas seguras. Evidentemente las necesitamos. La pregunta es qué entendemos por seguridad y cómo la masculinidad hegemónica, junto con un sistema educativo centrado en la competencia en Chile, solo genera condiciones para que la violencia aumente y se siga expandiendo en las escuelas.

Obra “Verbalizar” en Sala Agustín Siré: cuando el humor enfrenta al dolor

La puesta en escena, escrita y dirigida por Zarina Núñez Soto, se presenta en la Sala Agustín Siré del Departamento de Teatro de la U. de Chile como una experiencia escénica provocadora y necesaria. A través del humor negro, el montaje aborda el abuso como un tema urgente, invitando al público a reflexionar, romper silencios y abrir espacios de diálogo.

En el marco de la Temporada 2026 del Departamento de Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, se presenta Verbalizar escrita y dirigida por Zarina Núñez Soto, en la Sala Agustín Siré, a las 19:30hrs, con funciones de jueves a sábado, entre el 7 y el 16 de mayo. El montaje corresponde a un proyecto financiado por el Fondo de las Artes Escénicas, Convocatoria 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (MINCAP).

La obra se sitúa en la celebración del cumpleaños de Catalina: Los primos González son parte de una familia chilena que se reúne para lo que parece ser una fiesta común, pero que pronto se convierte en el escenario donde emerge una verdad íntima y dolorosa. A través de  la comedia y humor negro, la puesta en escena, propone un retrato de esta familia, para abrir conversaciones necesarias.

Verbalizar corresponde al primer texto dramático de la artista, que surge a partir de una necesidad urgente de escritura y está construido como un collage de vivencias propias, de amistades y de relatos que forman parte de muchas familias en Chile. Más que entregar respuestas, esta propuesta busca abrir conversaciones y provocar movimiento en la audiencia. “De ahí también nace la idea de hablar de esto por medio de los González, una familia como la mía, como la tuya, como la de todes”, destaca la dramaturga y directora, quien además añade: “Pese a la distancia que nos permite el lenguaje actoral de la comedia y el humor, Verbalizar también logra otorgar un espacio para poder observarnos en estos personajes, reflexionar y ponernos en jaque en esta temática que nos interpela tanto como individuos, sociedad y familias”.

Uno de los retos de este nuevo montaje fue encontrar el equilibrio entre comedia y dolor. “Creo que, como dirección y equipo, nuestro mayor desafío ha sido habitar la comedia en una temática que nos resulta tan dolorosa y tensional como el abuso sexual infantil dentro una familia. Pero nos ayudó mucho la primera etapa del proyecto, donde por medio del juego e improvisaciones, fuimos encontrando el cuerpo no solo de los personajes, sino que el de la misma temática dentro de la obra. Habitando la incomodidad, y exagerándola hasta el paroxismo, como punto de partida”, afirma la directora. En el proceso creativo, una referente para Núñez fue la psicóloga y activista Vinka Jackson, tanto por su lucha política como por su relato personal.

Finalmente, la dramaturga y directora, subraya la importancia de la experiencia teatral como acto de comunión y acompañamiento. “Les invito a venir al teatro, a ver nuestra obra y todas las que puedan. Ver teatro y reflexionar en torno a el, ver teatro y divertirse, ver teatro para escapar de la caótica vida, aunque sea por unos minutos y vivir esa fracción de tiempo en comunión”.

Las entradas tienen un valor de $8.800 pesos general, $5.500 pesos estudiantes, personas con discapacidad y de tercera edad. Más descuentos en la página de Ticketplus.cl

Ficha artística

  • Dramaturgia y dirección: Zarina Núñez Soto
  • Producción: Ignacio Galarce, Rafaela Soro
  • Elenco: Marisol López, Ignacio Galarce, Rafaela Soro, Isidora Moya y Marcelo Lucero.
  • Diseño integral: Gabriela Torrejón
  • Composición musical: Rodrigo Belmar
  • Realización escénica: Tobías Díaz
  • Periodista: Macarena Montes
  • Diseño gráfico: Ina Muñoz

Paraguay: ¿cómo juzgaremos las elecciones municipales?

 

El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, estará más que pendiente de los resultados de las internas de la ANR en junio de 2026. No es para menos: Él se ha abanderado con la propuesta del movimiento Honor Colorado de impulsar a Camilo Pérez como precandidato a la Intendencia de Asunción. Su capital político está invertido en esa apuesta y, si resulta ganadora, Latorre quedará mejor posicionado para las elecciones nacionales de 2028, quizás incluso como precandidato a la Vicepresidencia de la República.

En paralelo, el gobernador de Caaguazú, Marcelo Soto, debe demostrar que sus fichas para las intendencias del departamento –en especial Elvio Castro, precandidato en Coronel Oviedo– serán las vencedoras. Ese resultado consolidaría su ascendencia política en el territorio, pese a los esfuerzos de su correligionario, el senador Beto Ovelar por disputarle ese liderazgo.

Las elecciones municipales previstas para octubre tienen, efectivamente, la particularidad de significar muchas cosas a la vez, sobre todo si se las observa en su doble dimensión: Primero las internas de junio y luego las generales de octubre. Los dos grandes frentes que podrían marcar una alternancia en los gobiernos municipales son la posible victoria de Soledad Núñez, candidata de la multipartidaria opositora Juntos por Asunción, en la capital, y la continuidad de Miguel Prieto y su movimiento Yo Creo en Ciudad del Este. A estos casos podrían sumarse Encarnación, si Carlos Pereira –hermano del gobernador liberal de Itapúa, Javier Pereira– logra la Intendencia, o el plan del gobernador liberal de Central, Ricardo Estigarribia, de aumentar de 10 a 13 los distritos del departamento controlados por el PLRA.

Al mismo tiempo, el movimiento Nuevo Liberalismo se juega su aura de fuerza interna dominante en las elecciones de autoridades del PLRA, que coincidirán con las internas partidarias para definir candidaturas. Su aspirante a la presidencia del partido, Alcides Riveros, enfrenta un momento decisivo.

Sin embargo, llegado octubre, la discusión se ampliará hacia quién gana o pierde en un sentido más general. Allí entrarán en juego los resultados por partido en las elecciones municipales. Al menos tres ángulos serán inevitables: a) la cantidad de distritos ganados por cada partido; b) la cantidad de capitales departamentales conquistadas; c) la cantidad total de votos obtenidos a nivel nacional. Esta última será, sin duda, la más contundente y deberá ser leída como un antecedente directo para las elecciones generales de 2028. Pero no conviene perder de vista la naturaleza de los municipios ganados: Si son los más poblados, los de mayor complejidad urbana o los de estructura socioeconómica más diversa. De los 263 distritos del país, unos 129 emiten menos de 5.000 votos, y administrar esos municipios no tiene el mismo peso político que gobernar los de mayor envergadura.

Finalmente, quedará la reflexión comparada: ¿Volveremos a ver un predominio del Partido Colorado?, ¿se manifestará una competencia bipartidista más equilibrada en un mayor número de distritos?, ¿o las apuestas de alternancia impulsadas por alianzas y nuevos actores lograrán ocupar el espacio que buscan? Mucho dependerá de si continúa lo que podríamos llamar la “inelasticidad del voto colorado”: Ese comportamiento electoral según el cual, sin importar el estado del producto ofrecido –más desgastado, más cuestionado o más ineficiente–, una parte del electorado lo sigue llevando a casa.

 

*Análisis original publicado en «Última Hora»

Un gabinete de capa caída, sin experiencia en políticas públicas y falta de oficio político…

Un gobierno plagado de desatinos políticos, que está dejando al desnudo no solo por la impericia de sus ministros -varios de ellos expertos en gerenciar empresas, pero ignorantes y silenciosos respecto a lo que significa el Estado y la política- sino, además, la inexistencia de una conducción clara del Ejecutivo, entrampado en conflictos entre los ministros políticos y el segundo piso del mandatario. Es lo que está dejando en evidencia que ya no es un problema de la “instalación en el poder” de la nueva administración, sino algo más profundo y a estas alturas, lo que parece increíble luego de tantos meses de aprestos: improvisación e inexperiencia.

Es que hubo varios meses y muchas palabras dichas respecto a lo que harían previo a ingresar a la Moneda. Se prometió autoridad fuerte, claridad, conducción firme. Lo repitió hasta el cansancio el candidato Kast.  Pero, de acuerdo a lo que ha trascendido, ha predominado exactamente lo contrario: improvisación, mensajes   cruzados y decisiones que se anuncian con fuerza… para luego retroceder en silencio. El oficio con la firma y el timbre del ministro de Hacienda sugiriendo a todos los ministerios rebajas y hasta discontinuidad de programas sociales es prueba de ello. Una cosa es lo que desea fervientemente el ministro Quiroz y otra cosa es lo que manda la vida. Lo que se le había quitado a Seguridad debió ser devuelto. Se había recortado 72.000 millones de pesos en el presupuesto de Seguridad Pública, lo que equivale a aproximadamente 77,6 millones de dólares, afectando recursos destinados a Carabineros, la Policía de Investigaciones y programas clave como el Plan Nacional Contra el Crimen Organizado y el Plan Calles Sin Violencia.

Es que de alguna manera Quiroz y el presidente Kast tienen entre sus obsesiones cumplir la promesa de campaña de bajar el gasto público en 6 mil millones de dólares en 18 meses. Nunca Kast-candidato quiso explicitar de dónde recortarían dicha cifra. Hoy Kast – presidente y su ministro de Hacienda están develando el misterio: recortes que alcanzan a cerca de 260 programas de gobierno, distribuidos en todos los ministerios, con ajustes que podrían bordear el 15% en varios casos.

Por ejemplo, recortes a la Pensión Garantizada Universal (PGU), pese a las promesas del propio José Antonio Kast quien aseguró que este beneficio no sería objeto de recortes. Lo mismo repitió ahora, frente al escándalo que estaba iniciándose cuando se conoció el oficio firmado por el ministro de Hacienda, donde aparecían recortes en áreas como Seguridad Pública, Deportes, políticas de género; Transportes y hasta en Salud y Educación, entre otras sugerencias.

No basta con eficientar el gasto

Diversos economistas han advertido que, para ahorrar una cifra de esa magnitud en el corto plazo, no basta con “eficiencia”. Se necesita, necesariamente reducir programas; congelar o disminuir empleo público; ajustar transferencias. Todas decisiones políticas duras, con costo social inmediato. Y ahí está el quid del asunto. Y lo que el ministro Quiroz soñó con lograr, pero que está lejos de la realidad.

Porque el gobierno ha evitado ponerles nombre y apellido a esos recortes ya que decirlo abiertamente implica asumir consecuencias. Es cuestión de imaginarse la reacción de los trabajadores que hacen funcionar el Estado cuando se transparente cuántos de ellos salen; decir qué programas desaparecen, y qué regiones pierden recursos

El ministro Quiroz y el propio Mandatario han repetido hasta el cansancio que el Estado chileno estaba sobredimensionado y lleno de derroche. Muchos economistas han señalado que los recortes anunciados descansaban en supuestos como la reducción de “ineficiencias” (difícil de cuantificar ex ante); ahorros por mejor gestión; eliminación de programas considerados “ideológicos”.

El punto es que esos ítems no siempre tienen cifras claras y no se convierten automáticamente en ahorro efectivo. Si el gobierno no logra demostrar, con cifras claras y decisiones concretas, de dónde salen esos 6 mil millones, el riesgo es evidente.

Entre dimes y diretes de ministros y parlamentarios en los dos meses de gobierno, se ha instalado un patrón: desorden, improvisación y retrocesos que comienzan a marcar el sello de la administración.

El desorden comunicacional es más que evidente y se ha ganado memes y chistes lapidarios. Ministros que anuncian medidas que luego son corregidas o derechamente desmentidas por otros secretarios de Estado. Vocerías que no logran alinear el mensaje del gobierno. Anuncios que salen sin bajada técnica clara y que obligan a rectificaciones en cuestión de horas. Y esto, ha sido la constante, por mucho coaching que en calidad de urgente le han dado a la vocera Mara Sedini.

El aspecto económico y donde más se enquistó la propaganda contra Boric es otra área no sólo sensible, sino mencionada como de crisis y de urgencias varias. Se prometió una rápida reactivación, rebajas tributarias inmediatas y certezas para la inversión. Pero lo que hay hasta ahora es confusión: propuestas sin cronograma claro, dudas sobre su financiamiento, advertencias de expertos por el impacto fiscal y señales contradictorias hacia el mercado.

Respecto al manejo del gasto público, mientras en campaña se hablaba de “recortar la grasa del Estado”, en la práctica no existe claridad sobre dónde ni cómo se harán esos recortes. Se instala la idea de ajustes, pero sin un plan detallado. ¿Resultado?: incertidumbre en los servicios públicos y preocupación en miles de funcionarios.

Aunque recién van dos meses de gestión, y en ese tiempo no se consolida un gobierno, pero sí se marcan tendencias, errores de instalación y señales políticas, el agua ya llegó casi a la nariz de muchos de los dirigentes oficialistas, cuyos reclamos salieron a la luz pública evidenciando el disgusto por el desorden imperante.

Por ejemplo, el altanero ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, se había enfrascado en un verdadero “gallito” no solo con el ministro de Hacienda, también con el ministro del Interior, quien debería coordinar la relación con ministros y parlamentarios. Debería, pero hasta ahora no ha sido así. Una situación de debilidad que aprovechó el ministro Poduje, conocido por sus salidas de madre al estilo usado en un programa radial donde era panelista. El ministro Poduje entró en rebeldía con los recortes sugeridos por Hacienda, dijo que Quiroz era un ministro más en el gabinete y que su único jefe era el presidente Kast. Es decir, el mensaje fue más o menos “yo veré dónde recorto en mi cartera”. Y si se le suman sus encontrones y faltas de respeto con parlamentarios de la oposición y de su propio sector, más los consejos que le llegaban de todos lados señalando lo mal que le hacía al gobierno su actitud arrogante, se entiende entonces su acatamiento tardío a las instrucciones de su par de Hacienda.

“Nosotros vamos a implementar los recortes que acordamos con el ministro Quiroz. Eso lo tenemos que hacer todos los ministros. Es una necesidad del país y vamos a trabajar en ese objetivo común”, dijo el titular del Minvu desde la región del Biobío.

En otra área, y aunque el presidente de la UDI salió en defensa de la ministra de Seguridad, hay consenso en que lo ha hecho mal y los reclamos en su contra se acumulan en algunos escritorios. El diputado del Partido Nacional Libertario (PNL), Álvaro Jofré, valoró algunas medidas, pero criticó la falta de claridad en la estrategia gubernamental. “Hasta el momento, el gobierno no ha presentado una propuesta clara para frenar la inmigración irregular. Además, ¿qué proyecto de ley impulsará para darle musculatura al escudo fronterizo? Vamos para los dos meses del gobierno del presidente Kast y necesitamos contar con una hoja de ruta maciza al respecto”.

El diputado Álvaro Carter (Republicanos) apretó al Gobierno de José Antonio Kast en materia de seguridad, advirtiendo que la administración está contra el tiempo para responder a una de las principales demandas ciudadanas. El parlamentario apuntó directamente a la ministra del Interior, Trinidad Steinert, señalando que su margen de acción se estrecha frente a la falta de resultados visibles.

No habrá segunda oportunidad

Entre los que se han mostrado más molestos con el rumbo del gobierno está el timonel de Republicanos, Arturo Squella. Criticó el cambio de relato en torno al oficio enviado por la Dirección de Presupuesto en donde se recomendaba disminuir el gasto público «descontinuando» programas de alta sensibilidad social como la beca de alimentación para escolares, entre otros. Luego, cuando se aclaró que hubo un problema semántico, y en vez de descontinuar debió haberse escrito “reformular”, Squella culpó directamente al segundo piso del presidente por el error.

Y es que luego de dicha filtración a la prensa, fue la misma Dipres quien aclaró más tarde que el verbo implementado en el documento no debió haber sido «descontinuar» sino «reformular», cuestión que inició una dura arremetida por parte de Squella que apuntó directamente a los asesores del segundo piso del palacio presidencial.

«Es un error, y esos errores comunicacionales se tienen que corregir. Sería bueno que se revisara quiénes cometieron esos errores (…) Llamaría al Segundo Piso a que tomara las riendas de esas correcciones, para que no se vuelva a repetir», aseguró durante la jornada de este lunes en un tono mucho más áspero en contra de la gestión de Kast.

El presidente de la Comisión de Educación del Senado, Gustavo Sanhueza (UDI), señaló que «son programas que han funcionado, a ojos de la Dipres, no en un 100% como deberían, pero obviamente que siguen (…) en Sudamérica, en general, todavía se habla de desnutrición; nosotros estamos tal vez en el polo opuesto. Por lo tanto, creo que no hay discusión en que los programas siguen».

Por su parte, el jefe de la bancada de diputados de Renovación Nacional, Diego Schalper, quien ya había reclamado por el intento de Quiroz de acotar la gratuidad universitaria, esta vez dijo: «Es un hecho de la causa que tenemos demasiado ruido ambiente por comunicaciones que se hacen de manera poco oportuna en ciertos casos. Sería bueno hacer una introspección de lo que está pasando en el gobierno” …

Lo más preocupante -dicen los expertos en la política- es la pérdida temprana de control del relato. Un gobierno que prometió orden, hoy aparece intentando explicarse. Uno que ofreció certezas, hoy transmite dudas. Uno que habló de liderazgo, hoy parece correr detrás de los acontecimientos.

La cuestión es que -como dijo el senador Carter conocido opositor a la centroizquierda-, “a mi lo que me preocupa es cómo nos mira el pueblo chileno en este minuto. Nos dieron la oportunidad y se nos acaba el tiempo. Nos tenemos que ordenar, porque no va haber una segunda oportunidad”.

Estudio arroja persistente brecha de género en textos escolares del Mineduc

El informe “Textos escolares en Chile: reflexiones críticas para una educación no sexista” da continuidad a una línea de estudios que la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres realiza hace más de diez años, a la par de los movimientos estudiantiles y feministas que han problematizado el sexismo en la educación.

La investigación abarcó los textos de Lenguaje, Historia y Biología de 1° Básico a 4° Medio, distribuidos por el Ministerio de Educación el año 2021. Se realizó entre noviembre de 2022 y noviembre  del 2023, y participaron 25 mujeres en su revisión, en su gran mayoría profesoras. La pauta de observación utilizada para las tres asignaturas contenía la revisión de la frecuencia de aparición de mujeres en diversas modalidades, tipos de participación, asignación de roles y uso del lenguaje en la narrativa de los textos. También se observaron los cambios curriculares que se produjeron durante la última década.

Al respecto, Isadora Castillo, integrante de la Coordinación Nacional de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres comentó que la iniciativa “se enmarca en un trabajo que se ha desarrollado de manera sostenida desde la organización, que es posicionar la educación no sexista, entendiendo que los ámbitos educativos formales son un espacio de socialización fundamental en la sociedad y que, por lo mismo, son un espacio donde se produce y reproduce la violencia hacia las mujeres y hacia diversidades sexogenéricas. Entonces, he ahí este interés por abocarse al espacio escolar, por entender cómo se transmite el machismo o los sesgos sexistas en estos espacios”.

La Red Chilena resume algunos de los principales hallazgos del estudio en:

  • La persistencia en los sesgos androcéntricos en los contenidos, en los énfasis temáticos y en la representación simbólica en los libros de Historia y Geografía, además de la mínima mención a la participación femenina en eventos históricos, y la invisibilización y deshumanización de las luchas y experiencias de pueblos originarios, mujeres, personas en situación de discapacidad y la comunidad LGBTIQ+
  • Una persistente desigualdad en la forma en que autoras y personajes femeninos son representadas en los textos de Lenguaje y Comunicación, con imágenes y relatos que refuerzan ideas tradicionales de género; al mismo tiempo las recomendaciones de lectura y referencias culturales siguen priorizando la producción masculina.
  • La carencia de un análisis crítico sobre las barreras históricas que han enfrentado las mujeres en la ciencia, en los textos de Ciencias Naturales y Ciencias de la Ciudadanía. Además, una visión tradicional de pareja heterosexual y monógama en los contenidos de educación sexual.
  • El uso sobreabundante del masculino como “universal” en el uso del lenguaje de los textos, el que invisibiliza a mujeres y personas no binarias.

Junto con ello, se encontraron interpretaciones sesgadas y omisiones en el relato histórico de los pueblos originarios, los colectivos afrodescendientes, la diversidad sexual, los sectores empobrecidos y de todos aquellos que no son parte de la élite dominante.

El estudio se encuentra disponible en https://www.nomasviolenciacontramujeres.cl/

Patios interiores

Foto de SOHAM BANERJEE en Unsplash

Quizás siempre han estado ahí, como si Manhattan hubiera crecido alrededor de estos huecos vacíos llenos de silencio. A veces creo que los imagino. No por su abandono, sino por su aparente inutilidad de espacios que la ciudad ya no sabe cómo explotar.

¿Por qué siguen ahí?

Frente a mi ventana, una joven lee sin levantar la vista. Más arriba, un trompetista desmonta su instrumento y lo limpia pieza por pieza, con una paciencia casi ritual. En la ventana de al lado, otra mujer abre el horno y respira hondo con una sonrisa de satisfacción. Escucho fragmentos de conversaciones en idiomas diversos, una canción que no logro identificar. Aquí todo se oye y hasta el más mínimo suspiro rebota en estas paredes húmedas. Tal vez porque fueron diseñados para nos sentirse solos.

      Me gusta imaginar a los primeros habitantes de estos edificios. Quizás se asomaban a primera hora de la mañana, para lanzar desde la ventana un hello! a quien quisiera oírlo. Una época en que la ropa colgaba de lado a lado, como guirnaldas de papel picado y los chismes subían tan rápido como el deseo. Imagino a mujeres rezando junto al cookstove, iluminadas por vulnerables lámparas de aceite en departamentos estrechos y fríos. Hombres que regresaban tarde, después del bar, sin las palabras suficientes para amarlas. Pienso en una época en donde asomarse por la ventana era una forma de compartir con los vecinos.

A veces pienso en un tiempo más antiguo. Uno de seres improbables como acróbatas que cruzaban de una ventana a otra, domadores de ratas que presumían su valentía en un rincón del patio, mujeres elásticas que estiraban los brazos para colgar la ropa. Animales traídos de África correteando por el patio junto a los niños. Una energía totalmente desbordada trepando por los muros de ladrillo de arcilla hasta perderse en el  rooftop. Hoy ya no quedan acróbatas ni domadores de roedores. Ya nadie cruza de una ventana a otra. Pero a veces, cuando cae la noche de luna llena sobre Manhattan, podría jurar que algo de esa energía sigue ahí, suspendida entre el suelo y los muros. Entonces, escucho musica y espero a que algo suceda.

La idea de esos espacios no fue casual. Nació en 1901 como exigencia legal para  dar luz y ventilación a los abarrotados edificios de Manhattan. Así aparecieron estos primeros jardines ocultos en medio de los tenements. Lugares pensados para aliviar, en algo, el encierro y la deteriorada salud de sus habitantes. Ahí convivieron obreros irlandeses, italianos, judíos, puertorriqueños, alemanes y familias llegadas desde Europa del Este. Ahora, en el Lower East Side —Loisaida— sobrevive el Tenement Museum que reconstruye la vida de esas hacinadas personas entre la década de 1860 y 1980. Las veces que lo he visitado, salgo con la angustia de pensar que supervivencia es un asunto de suerte.

Lo cierto es que los patios están ahí. Sí, pero como cuerpos que la ciudad ya ha dejado atrás. El ladrillo está más húmedo, el moho más verde y brillante. En el suelo se acumulan bolsas plásticas de basura, maleza que crece entre las macetas rotas, muebles de Ikea sin tornillos, piezas sueltas de algo que alguna vez tuvieron forma y vida; pero también frío, mucho frío.

En las tardes de domingo, cuando el miedo aparece en mi cabeza, vuelvo a sentarme frente a mi ventana para observar el patio. Miro todas las ventanas, una por una, intentando descifrar otras vidas que transcurren a pocos metros de la mía; sin embargo, me parecen demasiado lejanas. Pero hay algo en ese acto de mirar, escuchar y esperar que me calma. Un ritmo distinto al del Manhattan cotidiano. Un ritmo atemporal, lento y desinteresado. Siento que mis miedos se disuelven bajo esa contemplación silenciosa.

Solo entonces comprendo que los patios interiores no están vacíos. Son pausas, lugares donde la ciudad deja de empujar y donde el miedo, al fin, también se detiene.

Manhattan, 15 de abril 2026.

Seminario aborda los desafíos para la libertad de prensa en Chile

En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo) y del Día Nacional de la Libertad de Información, del Derecho a la Comunicación y del Periodismo Independiente y Comunitario (12 de mayo), el Colegio de Periodistas de Chile, junto a la Coalición por el Fortalecimiento de la Libertad de Expresión, COFLE, y Radio Universidad de Chile, invitan al seminario “Periodismo en riesgo: diálogos sobre los desafíos de la libertad de prensa en Chile”.

La actividad – que cuenta con el apoyo de Unesco y la Embajada de Alemania- se realizará el próximo martes 12 de mayo, a partir de las 18:00 en la Sala Master de Radio Universidad de Chile (Miguel Claro 509, Providencia), y es abierta para todo público.

El seminario se propone generar un espacio de reflexión y diálogo sobre las condiciones alarmantes que enfrenta el ejercicio del periodismo en el país, en un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, presiones y crecientes tensiones en torno al derecho a la comunicación, acoso judicial, y la ausencia de políticas públicas que permitan tener un mejor ecosistema informativo con mayor diversidad y pluralismo.

El programa contempla un homenaje a la periodista de origen aymara Leyla Noriega; la presentación de un microdocumental sobre acoso judicial contra periodistas en Chile; una conmemoración y contexto de la fecha, a cuatro años del asesinato de la reportera Francisca Sandoval, y dos mesas de conversación orientadas al diagnóstico y a la construcción de propuestas.

En la jornada, participan actores del periodismo, la academia y la sociedad civil, quienes compartirán su visión sobre los principales desafíos del sector, así como las propuestas para desarrollar estrategias colectivas necesarias para fortalecer la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo como pilares de la democracia.

Habrá representantes del Observatorio por el Derecho a la Comunicación (ODC); el Foro Latinoamericano y Caribeño de Periodismo (FLAP); Reporteros Sin Fronteras (RSF); el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH); la Red de Periodistas y Comunicadoras Feministas (RedPerioFem); la Red de Periodistas y Comunicadores Migrantes (RPM); la Asociación Nacional de Medios de Comunicación Independientes y Comunitarios (Anamic), y la Federación Nacional de Trabajadores de Medios de Comunicación (Fenatramco), entre otras organizaciones.

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