Inicio Blog Página 57

El triunfo de Kast: seguridad, miedo y disputa del sentido común

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno
Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

El triunfo de José Antonio Kast en la elección presidencial de este domingo 14 no es un rayo en un cielo despejado, tampoco es un simple giro coyuntural del electorado chileno. Los datos son demasiado claros como para refugiarse en explicaciones tranquilizadoras. Kast se impuso con el 58,2 % de los votos frente al 41,8 % de Jeannette Jara, ganó en todas las regiones del país y en más de 300 comunas, con una participación cercana al 85 % del padrón. Es una victoria amplia y extendida. José Antonio Kast es el presidente más votado en la historia de Chile.

Este dato es aún más relevante si se considera el voto obligatorio. Fue reimplementado en el plebiscito de salida de 2022, y desde entonces el electorado chileno ha votado reiteradamente bajo este marco. La ciudadanía que se expresó este domingo es, en buena medida, la misma que rechazó el primer proceso constitucional y la misma que ha venido mostrando una creciente distancia con los marcos interpretativos tradicionales del progresismo. Kast no ganó porque la sociedad chilena se haya derechizado, sino porque logró ofrecer un marco interpretativo que ordenó malestares dispersos bajo una narrativa común de protección, control y urgencia.

En ese contexto, es importante mencionar que José Antonio Kast no es un outsider de la política chilena. A diferencia de otros políticos de su signo en la región, su trayectoria no se construye desde los márgenes del sistema, sino desde su interior. Fue diputado durante dieciséis años, entre 2002 y 2018, con una presencia constante en el Congreso y una inserción profunda en la derecha tradicional. Su quiebre con la UDI no fue una ruptura con la política institucional, sino una escisión estratégica que dio origen primero a Acción Republicana y luego al Partido Republicano, hoy una de las fuerzas más relevantes del sistema político chileno. Kast leyó mejor que otros el clima de época y construyó una herramienta política eficaz para capitalizarlo.

Su triunfo tiene, además, un carácter histórico que no conviene relativizar. Kast es el primer presidente electo que no solo proviene de la derecha más dura, sino que no ha establecido una ruptura con la dictadura de Augusto Pinochet. Ha abierto, incluso, la posibilidad de indultar a criminales de lesa humanidad actualmente condenados por delitos cometidos durante ese período. Este hecho introduce una tensión profunda en la democracia chilena contemporánea, no solo en términos de memoria histórica, sino también respecto de los consensos éticos que habían estructurado, con mayor o menor fragilidad la política transicional.

La campaña de Kast fue, en términos estratégicos, notablemente más mesurada que en elecciones anteriores. Moderó el tono, redujo la exposición a escenarios de alto riesgo comunicacional y, de manera deliberada, evitó debates que pudieran obligarlo a precisar posiciones incómodas. En su lugar, instaló una narrativa simple, reiterativa y eficaz: Chile vive una situación de emergencia en materia de seguridad, orden y control, y esa emergencia exige respuestas excepcionales. El concepto de “gobierno de emergencia” logró conectar con una experiencia cotidiana ampliamente compartida por la ciudadanía: la sensación de inseguridad, desamparo y pérdida de control.

Las derechas radicales

Esa ambigüedad abre una pregunta sobre el gobierno que asumirá el próximo 11 de marzo. ¿Estamos ante un proyecto realmente excepcional, dispuesto a tensionar los límites institucionales en nombre del orden, o ante una administración que, una vez en La Moneda, optará por una gobernabilidad más clásica? La pregunta no es retórica, porque esa tensión atraviesa al propio Partido Republicano. No se trata de un bloque homogéneo. Conviven en su interior sectores que empujan por una implementación acelerada y sin concesiones de su agenda, mirando con atención experiencias como las de Milei, y otros que entienden que el ejercicio del poder exige gradualidad, acuerdos y cierto pragmatismo. La forma en que se resuelva esa tensión marcará no solo el tono del gobierno, sino también la estabilidad política del próximo período.

Pero más allá de las particularidades chilenas, el triunfo de Kast se inscribe en una tendencia más amplia de las derechas radicales contemporáneas. Su éxito descansa en tres pilares relativamente claros. Primero, una centralidad absoluta del eje seguridad-orden, que desplaza a un segundo plano los debates clásicos sobre redistribución o derechos sociales. Segundo, una narrativa de protección que combina Estado fuerte, fronteras controladas y autoridad, presentada como respuesta a un mundo percibido como caótico. Y tercero, una interpelación directa a sectores que históricamente habían apoyado proyectos progresistas: trabajadores, clases populares y segmentos jóvenes que ya no se sienten representados por las promesas tradicionales de la izquierda.

Es precisamente ahí donde se vuelve inevitable mirar el otro lado de la ecuación. La izquierda y el progresismo llegaron a esta elección con una candidata de alta popularidad y una trayectoria reconocida. Jeannette Jara logró articular una coalición amplia y coherente, y representó, para muchos, una figura cercana, con experiencia de gestión y sensibilidad social. Sin embargo, su candidatura quedó offside frente a un escenario que se desplazó con rapidez. Kast llegó por tercera vez a una elección presidencial habiendo aprendido de sus derrotas anteriores, ampliando su base electoral y convenciendo a un electorado más diverso que el de sus primeras incursiones. Jara, en cambio, no logró expandir suficientemente su apoyo más allá del núcleo duro del progresismo.

A esto se suma un factor que sigue operando con fuerza en el inconsciente colectivo: el anticomunismo. Más allá de su racionalidad o consistencia, sigue siendo un elemento movilizador en amplios sectores del electorado y operó como un límite efectivo para la candidatura de Jara en el balotaje. No fue el único factor, pero sí uno relevante en un contexto de alta crispación política.

Con todo, reducir la derrota de la izquierda a factores externos sería un error. Hay responsabilidades internas que no pueden eludirse. La principal es una mala lectura del clivaje central de esta elección. Mientras una parte importante de la ciudadanía organizó sus decisiones en torno a la seguridad y la economía, la izquierda insistió en marcos discursivos anclados en derechos sociales, justicia y transformaciones estructurales que, siendo relevantes, no lograron conectar con la urgencia cotidiana de las personas. No se trata de abandonar esos principios, sino de reconocer que dejaron de ser suficientes como eje articulador de mayorías.

Explicando las derrotas

Desde la derrota del primer proceso constitucional en 2022, la izquierda ha atravesado una crisis prolongada de interpretación de la realidad. Ha tendido a explicar sus derrotas como producto de desinformación, miedo o manipulación, sin asumir del todo que algo en su forma de comprender el país dejó de funcionar. La dificultad no está solo en el mensaje, sino en las categorías con las que se lee el malestar social. Mientras la izquierda habló de derechos, una parte creciente de la población habló de seguridad. Y en política, cuando no se logra nombrar correctamente lo que las personas viven, alguien más lo hará.

La derrota de este domingo es, en lo fundamental, una derrota epistemológica y un rechazo a los principios progresistas. La izquierda no perdió porque carezca de ideas ni porque haya renunciado a sus convicciones históricas, sino porque ha tenido crecientes dificultades para producir interpretaciones del presente capaces de organizar la experiencia social de manera convincente. Kast no triunfó porque ofreciera mejores soluciones estructurales, sino porque logró articular un marco de sentido que ordenó miedos, percepciones de desprotección y demandas de certeza bajo una narrativa de urgencia y control.

Ese marco no emerge de la nada. Existen crisis reales en materia de seguridad, economía y cohesión social, pero estas han sido amplificadas y reordenadas por un relato eficaz de las derechas, particularmente de la derecha radical, que logró instalar la idea de un país al borde del colapso y, con ello, la necesidad de un “gobierno de emergencia”. El gobierno de Gabriel Boric ha debido administrar ese escenario tensionado, con dificultades evidentes para disputar el encuadre interpretativo desde el cual esas crisis son leídas, más que por haber sido su causa exclusiva. La disputa perdida no fue solo de gestión, sino de sentido.

En ese vacío interpretativo, la izquierda identitaria ha tenido una responsabilidad que no puede ser eludida. Al privilegiar una política centrada en la afirmación de identidades fragmentadas y en gramáticas morales cada vez más sofisticadas, terminó debilitando su capacidad de articular un horizonte común. No se trata de negar las luchas por reconocimiento, sino de constatar que, al desvincularlas de las condiciones materiales y de las experiencias compartidas, la izquierda habló un lenguaje cada vez más distante de la vida cotidiana de amplios sectores sociales. Ese desplazamiento erosionó la posibilidad de construir relatos integradores en un contexto dominado por el miedo y la incertidumbre.

El triunfo de Kast debe leerse, entonces, no como una derechización homogénea del electorado, sino como el resultado de una disputa narrativa bien resuelta a favor de quien logró ofrecer una lectura simple, inteligible y emocionalmente eficaz del presente. Si la izquierda no asume con seriedad esta crisis epistemológica, reconstruyendo una capacidad de interpretación que vuelva a nombrar lo común sin renunciar a la complejidad, seguirá perdiendo no solo elecciones, sino la posibilidad misma de disputar cómo el país entiende sus propias crisis y, con ello, su futuro político.

 

Manouchehri y Cicardini denuncian en Fiscalía presunto cohecho en Caso Dominga por parte de abogados de “Muñeca Bielorrusa”

Los diputados socialistas Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini ingresaron una denuncia ante el Ministerio Público para que se investiguen eventuales delitos de cohecho, soborno, tráfico de influencias y otros ilícitos por los millonarios pagos realizados por el proyecto minero-portuario Dominga a los abogados Eduardo Lagos y Mario Vargas, profesionales formalizados en el marco de la denominada arista “Muñeca Bielorrusa” del Caso Hermosilla. La acción se fundamenta en un reportaje publicado por el medio Reportea, que reveló transferencias por más de $250 millones efectuadas durante el mismo período en que se resolvía judicialmente el futuro del polémico proyecto minero.

Según la investigación periodística, Dominga habría transferido dichos montos a la oficina de Lagos y Vargas sin una justificación clara en términos de servicios prestados. Asimismo, el reportaje consigna que luego los abogados habrían traspasado 18 millones de pesos a la esposa del ministro de la Corte Suprema Jean Pierre Matus. En el mismo período el magistrado emitió un fallo favorable a la minera, lo que a juicio de los parlamentarios configura un cuadro de extrema gravedad institucional que debe ser esclarecido con urgencia por la Fiscalía y el propio Poder Judicial.

En un punto de prensa, los diputados Daniel Manouchehri, Daniella Cicardini y Carolina Tello (FA) apuntaron al esclarecimiento de los hechos.

“Esto es gravísimo. 250 millones de pesos traspasados de Dominga a los abogados Eduardo Lagos y Mario Vargas sin una justificación clara. Luego, pagos de estos abogados a la esposa del juez Jean Pierre Matus y, acto seguido, fallo del juez Matus a favor de Dominga. Otra vez aparecen los mismos nombres: Vivanco y Simpertigue. Esto huele podrido a corrupción”, afirmó el diputado Daniel Manouchehri.

En esa línea, el legislador por la Región de Coquimbo indicó: “Presentamos con la diputada Cicardini una denuncia en Fiscalía para que se investigue a fondo. Estos mismos abogados están formalizados por pagar coimas a jueces.  Esperamos que la Corte Suprema abra un sumario contra el ministro Matus. Es el mismo patrón que vimos con Angela Vivanco, Antonio Ulloa y Diego Simpertigue, todos vinculados a distintas aristas del Caso Hermosilla”.

Asimismo, la diputada y senadora electa Daniella Cicardini sostuvo que “cuando creíamos que la red de Hermosilla y el caso Muñeca Bielorrusa nos había sorprendido, aparece un ‘Domingo 7’. No, una ‘Dominga 7’. Es una situación evidentemente gravísima y que requiere de una investigación por parte del Ministerio Público. Aparecen los mismos nombres, los mismos jueces, los mismos abogados, el mismo bufete, los mismos vínculos familiares. Cuando hay estos fallos multimillonarios y además un proyecto que ha sido tan cuestionado, evidentemente se requiere de mayor claridad y que se investigue a fondo”.

“Me parece lamentable, porque lo que da cuenta este reportaje es un daño inmenso al Poder Judicial, y que por algunas manzanas podridas se ha dañado todo el cajón. Por eso desde nuestro rol como fiscalizadores y con las herramientas que nos entrega la propia Constitución, no titubeamos para poder perseguir a aquellos corruptos que le han hecho tanto daño a nuestra democracia y contribuir a una limpieza profunda en el Poder Judicial”, apuntó la legisladora por Atacama.

Finalmente, la diputada Carolina Tello (FA) afirmó que “Chile necesita estándares claros de transparencia y probidad. Nos parece sumamente preocupante y doloroso para quienes vivimos y representamos a la Región de Coquimbo. Hay una preocupación permanente por mantener y conservar el Archipiélago de Humboldt y lamentablemente hemos tenido que fiscalizar a propósito de lo que ocurre tras el proyecto Minera Dominga. Nos ponemos a disposición para poder seguir trabajando en aquello y no permitir que el poder económico y la corrupción permeen a nuestros sistemas, sobre todo al Poder Judicial que imparte justicia para todas y todos los chilenos y esto debe ser sin privilegios y en igualdad de condiciones”.

Presidente Gabriel Boric en entrega de viviendas de proyecto Comunidad Santa Olga: “La felicidad de cada familia es importante para nosotros”

La mañana de este martes 16 de diciembre, el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, junto al Ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes, encabezó una ceremonia de entrega de 47 viviendas del proyecto de viviendas industrializadas “Comunidad Santa Olga”, ubicado en la comuna de Quilicura.

El proyecto, con un costo total de 84.935 UF, se acoge a la nueva Ley 21.442 de Copropiedad Inmobiliaria, y está sujeto al Fondo Solidario de Elección de vivienda DS49 y patrocinado por TECHO-Chile, cuenta con un total de 45 departamentos regulares de 57,8 m2, un departamento acondicionado para discapacidad de 57,8 m2 y un departamento acondicionado para movilidad reducida de 65,87 m2.

Cada departamento cuenta con piso de cerámica completo, 3 dormitorios, baño, cocina, sala de estar, logia, balcón y terraza. Las viviendas se entregan sin terminaciones, con tabiquería estucada y con huinchas, listas para pintar o aplicar papel mural.

El mandatario, quien además asistió a la ceremonia junto a la alcaldesa de Quilicura, Paulina Bobadilla, destacó que “cada vivienda, la felicidad de cada familia es importante para nosotros como Gobierno”, a lo que añadió un mensaje para el Comité de Vivienda Santa Olga: “es importante seguir trabajando juntos, seguir luchando por una vida digna, por una vida feliz. Que los espacios públicos sean de la comunidad, recuperar todos los espacios públicos para la gente trabajadora honesta, para los niños que como Francisco que está emocionado ahí salgan del celular y estén más en la plaza jugando con los amigos”.

Asimismo, el jefe de Estado destacó el avance del Plan de Emergencia Habitacional, que ya cuenta con un 91% de avance a lo largo del país. “Hay que hacerse cargo de diferentes dimensiones de la crisis de vivienda a nivel nacional. Y cada realidad tiene diferentes soluciones. Quiero que sepan que desde el Gobierno lo hemos abordado con responsabilidad, con sentido de urgencia, con sentido de realidad y trabajando con todas las instituciones para poder sacar esto adelante. No hay atajos”.

El Ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes, destacó que “el Plan de Emergencia Habitacional sigue avanzando con fuerza. Ya hemos terminado o entregado más de 236 mil soluciones habitacionales en todo Chile. Ese es el compromiso que asumimos y en el que vamos a seguir trabajando para cumplir”.

Respecto al proyecto Comunidad Santa Olga, el ministro explicó que “es una muestra concreta de cómo el Plan de Emergencia Habitacional está llegando con soluciones de mejor estándar y en plazos más cortos a las familias que más lo necesitan. Son 47 hogares que acceden a viviendas bien localizadas, con construcción industrializada, eficiencia térmica, accesibilidad universal y espacios comunitarios, fruto de un trabajo serio entre el Estado, las entidades ejecutoras y las propias familias. Aquí no solo estamos construyendo departamentos, estamos construyendo barrio, dignidad y futuro, avanzando con responsabilidad para cumplir el compromiso de reducir el déficit habitacional en Chile”.

Nuevo ciclo político

Crédito Foto: Patricio Muñoz Moreno

Con el triunfo a la presidencia de la República de José Antonio Kast a la cabeza de una alianza política de derechas extremas, se inicia en Chile un nuevo ciclo político. Al cabo de los próximos 4 años poco habremos cambiado en la dirección que necesitamos como sociedad. Al contrario, lo más probable es que empeoren las condiciones materiales de existencia para amplias mayorías.

El pronóstico no es arbitrario. Se basa en lo que Kast y sus partidarios  han sostenido durante todo este tiempo en términos de recortar gasto social en 6.000 millones de US dólares; frenar aún más el alicaído rol del Estado en la economía; negacionismo respecto a los efectos del productivismo extremo en el medio ambiente; desprotección camuflada de la fuerza de trabajo en favor de la clase empresarial, exaltación del individualismo como modelo de sociedad, conservadurismo religioso en materia de orientación sexual e identidad de géneros, mientras que en el plano internacional, solo queda por conocer el ritmo del alineamiento  con las ultraderechas en desmedro de la institucionalidad global que surgió con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial.

El ascenso al poder de este sector en Chile, es también un paso más en cuanto a que la proclamada libertad individual sin justicia social termina yendo al despeñadero. Sin igualdad material, las libertades individuales se convierten en privilegios de unos pocos. Esas libertades solo podrán ser  plenas si cuentan con un soporte material común: derechos sociales que garanticen educación, salud, vivienda y seguridad frente a la precariedad. Pero  en un régimen económico hiperconcentrado como el chileno, la corrección de la desigualdad estructural se vuelve un desafío extremo, pero ineludible de acometer.

En consecuencia, la posibilidad de retroceder en términos de derechos existe e  incluye la involución del mismo Estado de derecho que surgió tras la dictadura. En lo político, el país estará más dividido de lo que está y el resentimiento social que generan  las desigualdades, continuará en aumento al no contar con soluciones a sus demandas más sentidas ni sus aspiraciones canalizadas politicamente en un proyecto país que entregue perspectivas ciertas y realizables. El chorreo nunca ha sido la solución ni el fanatismo tampoco.

Superar las desigualdades exige políticas deliberadas y sostenidas: impuestos progresivos, regulación de grandes capitales, acceso universal a educación y salud, protección laboral efectiva mediante reconocimiento legal de negociación de ingresos y condiciones laborales, industrialización que sirva de sustento al gasto, factores  que irritan y sacan de quicio a las derechas en el mundo entero.

Tanto como la igualad material a conquistar es la recuperación de una cultura solidaria amplia. La educación y la educación cívica, los medios (que desde marzo pasarán a dar por superada la delincuencia por el solo hecho de no informarla) y el lenguaje político cumplen un rol clave cuando dejan de exaltar el éxito individual como medida del valor social y comienzan a visibilizar los logros colectivos, el trabajo invisible y la cooperación cotidiana.

En suma, esto no es otra cosa que reemplazar la narrativa del mérito aislado por otra que se funde en la corresponsabilidad y el cuidado mutuo, en el marco de instituciones alineadas con objetivos de bien común, con el deliberado fin de priorizar el “nosotros” como condición de posibilidad de una vida digna y sostenible.

Existe por tanto un amplio espacio de innovación y co-creacion política que habrá que trabajar en profundidad porque ideas en abstracto poco cuajan en la realidad social. Con ello nos referimos a que la cultura solidaria se fortalece cuando existen espacios sociales donde la acción colectiva produce resultados tangibles. Cooperativas, organizaciones territoriales, mutuales, sindicatos, redes de cuidado, clubes deportivos y formas de gestión comunitaria del suelo, el agua o la alimentación, enseñan en la práctica que lo común abre nuevas perspectivas de interacción social al margen de la cultura del lucro tan profundamente insertas en todos los pliegues de nuestra sociedad.

De ahí nacen y regeneran las experiencias y surgen los aprendizajes sociales, la reciprocidad y sentido de pertenencia en el que la solidaridad se vuelve una experiencia vivida, no un mandato ético externo, un drama para Chile porque si el neoliberalismo se distingue por algo, es la disolución de los vínculos sociales que genera. Y de eso llevamos décadas.

Si tuviéramos que apuntar una debilidad de todo el progresismo y la izquierda, esta es que no termina de alimentar la creencia que acciones bien intencionadas desde el Estado son suficientes para avanzar. Lamentablemente eso no basta. El Estado es solo el timón de una nave mucho más grande.

El ciclo que se cierra es también claro a ese respecto: sin ningún asomo de  idealización, sin pueblo presente, no hay cambios, lección que tendrán que ponderar profundamente las fuerzas del progresismo y la izquierda, habituadas a la refriega política en los pasillos de las instituciones del Estado, pero desconectadas de la realidad. Un puntito más o menos en la pasada elección parlamentaria, podrá contribuir a mostrar resultados en la interna de los partidos, a lo sumo entre las  “almas”, pero no sirve para nada en lo político  global.

¿Cómo orientarse entonces en una perspectiva que permita construir el proyecto político necesario para salir de la crisis, el estancamiento y superar las injusticias sociales, cuando las condiciones políticas son desventajosas?

Es completamente legítimo y es incluso necesario que las todavía fuerzas políticas oficialistas, avancen en la formulación y reformulación de sus diagnósticos, hagan un balance acucioso de lo que han sido estos últimos años, salden consigo mismo sus recorridos, aciertos y deficiencias, y se perfilen para el futuro.

A partir del próximo 11 de marzo, sin embargo, lo central es cautelar desde la oposición las conquistas sociales de las últimas décadas, recomponer fuerzas y avanzar en la definición de un proyecto político unitario y pluralista, capaz de articular fuerza social y política con proyección de futuro.  Experiencia de cómo convivir existe y se forjó en el ejercicio del poder.

Pero ahora corresponde demostrar que se puede seguir conviviendo sin que sea el poder el único elemento amalgamador de convivencias. Tendrán que prevalecer las ideas, el intercambio franco, los valores por encima del cálculo pequeño, lo colectivo por encima de los egos y la convicción que cualquier futuro país pasa por la defensa de los derechos humanos y derechos sociales conquistados. Y como ya se dijo, pero se reitera: sin pueblo no hay cambio que perdure.

La maldición de la Malinche Machado

Foto de Andreea Swank en Unsplash

Malinche fue una mujer traidora qué a la llegada de Hernán Cortez a México en el 1.500, sin más se transformó en su amante, solícita traductora y la más vil consejera política con que el imperio español masacró a los pueblos mexicanos.

Del mar los vimos llegar

No eran mis hermanos venezolanos sino los gringos matagentes.

Se oyó la voz infame de su monarca Trompas.

De dios venía disfrazado y tú Malinche, amiga del dólar le abriste la puerta, como ansiosa ladrona interesada.

Venían montados en bestias aladas y en barcos asesinos

profanando el Caribe, como demonios del mal venían con fuego en las manos, cubiertos de metal.

Solo con el valor de nosotros latinos,

le opusimos resistencia sin temor al mirar la sangre que podía correr.

Algunos yanquis buenos se llenaron de vergüenza ajena en la patria de Washington.

No quisiste ver Malinche Machado que tus dioses yanquis no comerían ni gozarían de lo que pensaban robar en la Patria de Bolívar, el petróleo de los sureños, la sangre de la antigua tierra.

Y en ese cómplice afán ensuciaste sin pesar la grandeza del pueblo venezolano y con ello te quedaste esclava, traidora por siempre en la memoria de los justos.

Actriz infame de regalar al gringo ladrón, nuestros dioses, nuestra cultura, nuestro pan y nuestra alma latina.

Hoy, en pleno siglo 21

al igual que con Cortez en el 1500 nos siguen llegando rubios para robarnos y tú le abres la casa, los llamas amigos demócratas.

Pero si llega cansado de andar en el llano un veneco, tu alta clase lo denigra y humilla como extraño en su tierra.

Tantos siglos de dolor y pobreza, con la inmensa riqueza petrolera atesorada por siglos por ustedes los ricos insaciables.

¡Hasta que llegó el comandante Chávez y mando a parar!

¡Oh, maldición de Malinche Machado! ¿Cuándo dejarás esta tierra?

¡Vuelve al infierno de donde has salido!

SernamEG valora decisión de la Corte Suprema que rechaza la nulidad y confirma condena por femicidio de matrona Fabiola Vargas

Captura de pantalla Poder Judicial Chile en Youtube

El Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) valora la decisión de la Corte Suprema, de rechazar el recurso de nulidad interpuesto por la defensa de Ricardo Yévenes Ramírez, confirmando la condena de 20 años de presidio efectivo, dictada en su contra como autor del femicidio de Fabiola Vargas Pallauta, ocurrido en diciembre de 2022 en la ciudad de Arica.

La directora nacional del SernamEG, Priscilla Carrasco Pizarro, detalló que “la confirmación de la condena representa un paso fundamental para garantizar justicia en un delito tan grave como el femicidio. Es indispensable que el sistema actúe con oportunidad y enfoque de derechos para evitar la revictimización de las familias”.

El recurso de nulidad permanecía en tabla desde febrero de 2025, siendo reiteradamente postergado en su revisión, lo que prolongó la incertidumbre para la familia de la víctima y retrasó el cierre definitivo del proceso.

“Como Servicio, hemos acompañado a la familia desde el inicio y mantenido la representación judicial durante todo el proceso y la tramitación del recurso. Esta resolución del máximo tribunal entrega certezas y permite avanzar en un proceso que se vio afectado por una demora excesiva”, señalan.

Por último, el SernamEG  afirma que continuará “acompañando a la familia de Fabiola y reforzando su compromiso con la prevención de las violencias de género y la búsqueda de justicia para todas las mujeres”.

Prensa europea alerta sobre el «Pinochetismo» y la comunidad de chilenos en el exterior llama a la Unidad

La victoria de la ultraderecha en las recientes elecciones presidenciales chilenas ha generado diversas reacciones entre los chilenos residentes en el exterior y una cobertura en la prensa europea que destaca el inédito giro conservador del país y un alarmante clima de campaña electoral polarizado.

Una vez conocidos los resultados, las organizaciones de chilenos se han movilizado desde las primeras horas de hoy 15 de diciembre de 2025, proponiéndose dar a conocer sus opiniones. En París, la Mesa Política del Comando Exterior por Jara, integrada por el Partido Comunista de Chile, Partido Socialista de Chile y Frente Amplio, emitió una declaración pública en la que llaman a mantener y fortalecer la amplia coalición de unidad forjada durante la campañapresidencial en favor de la candidatura de Jeannette Jara.

Al respecto, subrayan la importancia estratégica de esta articulación política unitaria que logró organizar un total de 60 comandos en diversos países, demostrando la «viabilidad y el potencial de unir diversas tendencias políticas tras un objetivo común«. La continuidad de este eje debe ser respaldada por los respectivos partidos, señalan en la parte final del documento los dirigentes: Antonio Valdivia y Pablo Reimers (PC), Karina Muñoz y Luis Herrera (FA), Francisca Medel y Félix Mora (PS).

Por su parte, en Suecia, un grupo de militantes y simpatizantes del Socialismo Democrático Chileno en Suecia, dieron a conocer una declaración en la que llaman a iniciar un proceso real de Unidad con una visión genuinamente democrática y coherente con la socialdemocracia moderna. El documento denominado«Chile – Elección presidencial 2025. El gran error de la élite política: Distanciamiento de las bases y del nuevo Chile», proponen no esperar las decisiones de las cúpulas partidarias, sino que iniciar desde ya la tarea de construir un nuevo Movimiento de Unidad del Socialismo Democrático, con el objetivo de agrupar a las fuerzas progresistas más amplias, incluyendo al Partido Demócrata Cristiano, Los Verdes,  el tejido social de base y el Allendismo que se ha marginado de los partidos de la izquierda tradicional, los cuales en conjunto representan la fuerza electoral expresada por la candidata Jeannette Jara durante la segunda vuelta.

Sobre ello consideran que este movimiento debiera constituir una respuesta a la extrema derecha que se impone en todas las regiones del país; fenómeno político  nunca antes visto en la historia electoral de Chile y un resultado que marca con claridad  el triunfo de  los sectores de la derecha antidemocrática.

La prensa europea y la alerta sobre el «Pinochetismo»

La prensa del continente ha centrado sus titulares en el retorno de la ultraderecha al poder y sus vínculos históricos con la dictadura.

El diario El País (España) tituló con la victoria de la extremaderecha por primera vez en democracia, enfatizando en el giro conservador que se observa en América Latina y particularmente en Chile el desafío a su institucionalidad. En la misma línea,  resaltó que Chile «pide un cambio real que no admite excusas».

En Francia,  «L’Humanité«, diario del partido Comunista francés, calificó al presidente electo como un «heredero del dictador fascista Augusto Pinochet», obsesionado con la lucha contra la inmigración. France 24 (en español) afirmó que el triunfo de la ultraderecha «agita los fantasmas de la dictadura», indicando que, a 35 años del retorno a la democracia, el país aún no supera ese «sangriento capítulo de su historia».

«Radio Francia Internacional« (RFI) y el diario «Aftonbladet» (Suecia) centraron sus principales titulares en la campaña electoral triunfante que estuvo dominada por la seguridad y el temor al crimen, afirmando que fue un factor que la mayoría vinculó directamente con la inmigración ilegal.

El diario sueco «Dagens Nyheter« publicó en sus páginas un comentario bajo el titulo: «El nuevo presidente de Chile es un lobo con piel de oveja». En su contenido menciona que la elección de un simpatizante de la dictadura del general Pinochet era una realidad impensable hasta hace poco.

Es electo presidente de Chile el ultraderechista José Antonio Kast

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

No se habían contabilizados el 25 por ciento de los votos cuando el canal privado Chilevisión le otorgó el triunfo al candidato de la ultraderecha José Antonio Kast con el 58 punto de los votos. Días antes, los medios de comunicación de derecha y afines a Kast, como El Mercurio, La Tercera y La Segunda , ya habían fantaseado armando el gabinete de su candidato.

Lo propio hicieron todos los canales de la televisión abierta y , por ejemplo el “independiente” CNN Chile dio un evidente viraje a la derecha.

Kast ganó en todas ñas regiones del país, sumando los votos de todas las derechas y del Partido de la Gente que no se restó en el balotaje y optó por el candidato de la ultraderecha chilena. Evidentemente el Pinochetismo retoma el poder

Es una incógnita lo que hará José Antonio Kast con los programas sociales que se construyera, en estos últimos 35 años, después del regreso a la democracia.

Por su parte, la candidata del progresismo Jeannette Jara, que obtuvo casi el 42 por ciento de los votos, reconoció su derrota y felicito al presidente electo. Lo mismo lo hizo el Presidente Gabriel Boric, quien llamó a Kast y lo conminó a actuar con humildad. En el exterior, Jara se impuso en 32 países y Kast en solo 1.

Al presidente electo no le será fácil gobernar, ya que tendrá un Congreso Nacional fragmentado para llevar adelante las reformas que desea hacer.

Desde el exterior, felicitaron a Kast otros mandatario de la ultraderecha internacional como el Presidente de Armelina, la Primera Ministra de Italia y la administración Trump-

Comando de Jara acusa envío de mensajes de la empresa LIPIGAS llamando a votar por el candidato de ultraderecha José Antonio Kast

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

En un comunicado público, el comando de la candidata del progresismos, Jeannette Jara, emitió lo siguiente:

Hemos recibido graves antecedentes sobre presuntos mensajes enviados a clientes por parte de la empresa Lipigas que llaman explícitamente a votar porJosé Antonio Kast, una vez finalizado el período legal de propaganda electoral. Consideramos que este tipo de intervenciones constituyen una clara vulneración al proceso electoral y a la democracia.

Por estos motivos, hemos ingresado una denuncia formal anteel Servicio Electoral (Servel), para que se adopten todas las medidas correspondientes conforme a la ley. Instamos también a que la empresa se pronuncie a la brevedad sobre la situación.

Este tipo de acciones podría constituir un abuso en el uso de los datos personales que las personas entregaron voluntariamente a la empresa para fines comerciales, y no para la difusión de mensajes políticos o electorales.

Por último, hacemos un llamado a todas las personas que hayan recibido este tipo de mensajes a denunciarlos ante el SERVEL en www.servel.cl/denuncias/ para resguardar la transparencia del proceso electoral y cuidar entre todos y todas la democracia en Chile.

Segunda vuelta presidencial: cédula de identidad y pasaporte son únicos documentos válidos para votar

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno
Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

Ad portas de la segunda vuelta presidencial del próximo domingo 14 de diciembre, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el Servicio de Registro Civil e Identificación recordaron a la ciudadanía que solo la cédula de identidad o el pasaporte son documentos válidos para ejercer el derecho a voto.

El Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Jaime Gajardo, explicó que “es muy importante que todas las personas tengan muy claro cuáles son los documentos de identidad que les habilitan a ejercer su derecho al sufragio y, como hemos señalado en otras ocasiones, estos son sólo dos: cédula de identidad o pasaporte, con ningún otro documento. No pueden emitir su derecho al sufragio con una fotocopia de la cédula de identidad, una fotocopia del pasaporte o con alguna imagen que tengan en sus teléfonos celulares, no, sólo pueden emitir el derecho al sufragio con la cédula de identidad y el pasaporte”.

Ambos documentos pueden estar vigentes o vencidos hasta un año, es decir, desde el 14 de diciembre de 2024, según lo establecido en la ley. En el caso de los electores extranjeros, solo pueden votar con la cédula de identidad para extranjeros emitida por el Registro Civil.

La directora nacional (s) del Registro Civil e Identificación, Elssy Sobino, informó que actualmente existen más de 100 mil cédulas de identidad de personas mayores de 18 años habilitadas para votar que aún no han sido retiradas.

En ese sentido, la autoridad agregó que “en un esfuerzo adicional, nuestras oficinas esta semana extendieron sus horarios de atención el jueves 13 y viernes 14 de noviembre, desde las 8:30 hasta las 16:00 horas, exclusivamente para el retiro de cédulas de identidad. Asimismo, el día de las elecciones, como Registro Civil nos encontramos desplegados a lo largo de todo Chile en los locales de votación con nuestros expertos de identificación, en caso que surjan dudas con la identidad de alguna persona. Por ejemplo, un cambio de apellidos que se realizó después del cierre del padrón electoral, reafirmando así el compromiso institucional con la transparencia y la seguridad del proceso eleccionario”.

Entradas recientes