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Chile da un giro a la extrema derecha y al populismo

Foto de Elvis Bekmanis en unsplash

A pocos días de haberse realizado la primera vuelta de la elección presidencial, lentos pero seguros comenzaron los acomodos, las pasadas de cuenta, las sumas y las restas y la caída de muchas caretas de quienes apuestan a ganador, buscando un espacio donde guarecerse los próximos cuatro años.

 El “niño símbolo” de esta conducta es el ex ministro radical y actual secretario general de Demócratas -un partido en extinción-, Carlos Maldonado. Una colectividad que se reunió para debatir y que finalmente evitó señalar que su partido apoyaría con todo a Kast. Maldonado en cambio se apresuró a anunciar su voto por José Antonio Kast y a explicar que su voto es contra “el comunismo”; que Kast representa “la esperanza de un Chile mejor” y sorprendentemente, afirmar “que la coalición que apoya a Jeannette Jara es de extrema izquierda”. Coalición que hasta hace poco lo recibía a él y a personas como Ximena Rincón, ex Ministra Secretaria General de la Presidencia en el gobierno de la Nueva Mayoría, integrada -entre otros- por el Partido Comunista que tanto rechazan ahora. Maldonado explicó que algunos en Demócratas estaban por apoyar incondicionalmente a Kast y otros por votar nulo. Pero siempre rechazando con encono a este “mal gobierno”, como repitió como mantra hasta ahora la ultraderecha. Otro guiño a los republicanos.

La hora de los balances está en pleno apogeo, y en todos los sectores se sacan cuentas de cuánto y cómo se perdió o se ganó en este round electoral. Ni la candidata del progresismo, ni el de la ultraderecha lograron números satisfactorios, aunque las proyecciones apuntan a que José Antonio Kast podría convertirse en el próximo Presidente de la República, si es que Jeannette Jara no logra atraer los votos que necesita para sobrepasar el porcentaje que acumula la derecha con los votos de Kaiser y Matthei.

Porque el 26.71% de Jara la deja en un escenario muy difícil para enfrentar el balotaje, principalmente porque no tiene de dónde sacar la diferencia, considerando que los candidatos de derecha suman más del 50, 5% de los votos.

El inventor de las colusiones

Pero, los analistas y expertos electorales coinciden en señalar que la segunda vuelta es otra situación y que el progresismo aún tiene posibilidades para dar vuelta una elección que, para la derecha, estaría ganada. Si incluso los republicanos ya tienen equipos trabajando para las primeras medidas que tomarán cuando sean gobierno. El encargado económico Jorge Quiroz lo dijo: “Ya existen proyectos de ley y decretos preparados. Lo distintivo será partir el 11 de marzo ejecutando. No vamos a improvisar ni a perder meses. Hay medidas administrativas y legales que pueden activarse inmediatamente”.

Es que al frente del equipo económico Kast nombró a un desconocido economista para la gran mayoría de los chilenos, pero famoso en el empresariado por haber sido asesor de las principales empresas avícolas y farmacéuticas del país que se coludieron para cobrar demás a los chilenos

Este economista fundó hace treinta años Quiroz y Asociados, una consultora dedicada a asesorar empresas en negociaciones y litigios económicos. De aquí que Quiroz se haya visto envuelto en los grandes casos de corrupción económica durante los últimos quince años. El más renombrado fue la colusión de los pollos que explotó en el año 2011, cuando la Fiscalía Nacional Económica acusó a Agrosuper, Ariztía y Don Pollo -unidas bajo la Asociación de Productores Avícolas- de colusión en la producción y asignación de cuotas en el mercado.

Aunque ahora Quiroz  lo niega, luego de la investigación y los fallos en contra del Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) y de la Corte Suprema, se determinó que entre 1994 y 2010 los productores se habían agrupado para fijar el precio de los pollos. De hecho, Jorge Quiroz es mencionado en el fallo del TDLC como el gestor del modelo de consumo utilizado por Ariztía, Agrosuper y Don Pollo.

Recién el  2014, el TDLC condenó a Agrosuper, Ariztía y Don Pollo por coludirse durante años para repartirse el mercado del pollo en Chile y limitar su producción. La coordinación se realizaba a través de la Asociación de Productores Avícolas, que elaboraba proyecciones, asignaba cuotas y monitoreaba el cumplimiento de los acuerdos.

Hay varios casos más donde aparece Quiroz defendiendo por cierto a los empresarios. Por nombrar solo algunos: el caso farmacias; el caso de las navieras, cuando la Fiscalía Nacional Económica  acusó a varias empresas navieras de coordinar precios en servicios de transporte marítimo de automóviles. Y un caso que refleja su inclinación por defender al empresariado ocurrió durante la tramitación de la ley para regular el mercado del gas, impulsada por el segundo gobierno de Michelle Bachelet.  Quiroz asesoró a Metrogas, acusada por el entonces ministro de Energía, Máximo Pacheco, de haber obtenido rentabilidades por cifras que excedían el máximo legal.

Los 18 meses

El punto es que Quiroz está actuando rápidamente, como si ya fuera el ministro de Hacienda de la nación. De hecho, se reunió con los economistas de Matthei -salvo el ex ministro Briones- para analizar entre otras medidas, la propuesta de recorte fiscal de US$6 mil millones en 18 meses que Evelyn Matthei criticó ácidamente preguntando una y otra vez que dónde recortaría en el Estado para conseguir esa cantidad. Nunca hubo una respuesta. Ahora tampoco.

Pero, si bien analizaron el recorte fiscal que propone Kast, está claro que no hubo acuerdo. Lo que sí reconocieron los republicanos avenencias en desregular la economía; una convergencia fiscal rápida y una rebaja del impuesto de primera categoría, acompañada de señales de invariabilidad tributaria. Y señaló: “estamos abiertos a revisar modelos, proyecciones y gradualidades. No se trata de defender un diseño inamovible. Nuestro objetivo sigue siendo lograr equilibrio fiscal en este periodo, sin superar los límites de deuda, pero si los datos sugieren que se puede hacer en 18, 24 o más meses, estamos abiertos a evaluarlo”.

Mientras tanto, republicanos sigue preparando su desembarco para lo que Kast dijo que sería “un gobierno de emergencia”, con acento en migración, seguridad y crecimiento. Dicen que, además, es vital reducir obstáculos para inversión y agilizar proyectos. Los temas valóricos por el momento no estarían en primera línea, por eso nunca se pronunció en los debates y tampoco ahora lo hará. Se le ha sugerido que siga como hasta ahora, evitando hablar de los temas de mujeres, como el aborto en tres causales, que se cree va a dejar de existir; como podría dejar de existir el Ministerio de la Mujer; programas sociales destinados a apoyar las diversidades culturales y de género;

No se sabe cómo lo haría para cumplir con una de sus promesas, que en verdad es otra defensa de los más adinerados. Dice en su programa: “eliminaremos el pago de las contribuciones de los chilenos que ahogan especialmente a los adultos mayores”. Una promesa muy seductora, pero en realidad mentirosa. Hoy la ley beneficia a los adultos mayores que tienen ingresos menores a 700 mil pesos. Ellos no pagan.

Y la periodista Paulina de Allende Salazar, al entrevistarlo le dijo: “esa promesa es “seductora pero para quiénes. Porque de hacerlo, beneficia a la gente rica, que tiene muchas propiedades”. Kast le respondió que era para la clase media y la periodista le preguntó: ¿usted es de clase media?  Porque usted es dueño al menos de dos propiedades cuyo avalúo comercial es de más de 800 millones, y su familia posee otras 100 propiedades”.

Habrá que ver qué ocurrirá en los primeros 18 meses de gobierno si es que kast es el elegido. Tanto  Kaiser como  Kast  habían adelantado que buscarán cambiar la Ley de 40 horas, salirse de los organismos internacionales, eliminar la primera contribución –igual que en el Consejo Constitucional–, y varias otras perlas,

Mientras tanto, sigue el desconcierto y la pérdida de horizonte político en la derecha. El fenómeno de Parisi los ha dejado casi inmovilizados y sin dirección clara. El extimonel de RN, Cristián Monckeberg, en una carta que difundió entre la militancia a inicios de esta semana señaló que “Chile Vamos ha cumplido su ciclo (…). Sugiero que al integrarnos al futuro gobierno, lo hagamos como partido, sin una coalición que ha demostrado ser intrascendente y vacía».

El golpe más duro recayó en Evópoli, colectividad que  -al igual que Demócratas- quedó automáticamente disuelta. En una carta abierta, su directiva reconoció que el partido no logró interpretar a la ciudadanía y anunció un proceso de reflexión profunda para redefinir su proyecto político.

El gremialismo también retrocedió. Se quedó con 18 diputados, pero la debacle ocurrió en el Senado. De seis candidatos que postularon a la Cámara Alta (Jose Miguel Durana, Luz Ebensperger, Nicolás Noman, María José Hoffmann, Juan Antonio Coloma y Henry Leal), no consiguieron ninguno, lo que ha levantado cuestionamientos internos. Pablo Longueira culpó a la directiva del desastre electoral.

Todo augura que de ganar Kast, le gobernabilidad de un país tan polarizado no será fácil. A tal extremo que hasta mujeres de la ultraderecha como Tere Marinovic, Gloria Naveillán y Carmen Gloria Aravena —todas cercanas o exmilitantes del Partido Republicano— han lanzado duras críticas contra José Antonio Kast. Y lo mismo hizo otro Kast, que asegura que será muy difícil para la derecha que él representa, sumarse a un posible gobierno de Kast. Porque él, dice, no es capaz de trabajar con quienes no piensan exactamente como él.

Desnudan operación para difamar a diputados Manouchehri y Cicardini con pago millonario a parlamentario republicano desde red de “Trama Bielorrusa”

Los legisladores del PS anunciaron que denunciarán los hechos ante Fiscalía y emplazaron al candidato presidencial José Antonio Kast, dado su estrecho vínculo con Cristian Araya, diputado involucrado en la denuncia.

Un reportaje publicado reveló una escucha telefónica del OS-7 en la que el conservador de Bienes Raíces de Puente Alto y figura clave en la arista “Muñeca Bielorrusa”, Sergio Yáber, asegura haber entregado $1.7 millones al diputado republicano Cristián Araya. Según la investigación, el dinero estaría asociado a acciones destinadas a perjudicar a los diputados socialistas Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini, y aparece en el mismo entramado de influencias que rodeó la defensa del exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Antonio Ulloa, recientemente acusado constitucionalmente por su vínculo con la red liderada por Luis Hermosilla.

En ese marco, Manouchehri y Cicardini, autores de la acusación contra Ulloa y querellantes en el Caso Hermosilla, acusan que los antecedentes del reportaje confirman la existencia de un “operativo político” dirigido a desprestigiarlos en plena ofensiva anticorrupción.

“Como una rata de alcantarilla, el diputado Cristian Araya habría entregado información a una red de corrupción para difamarnos a la diputada Cicardini y a mí. En la escucha telefónica, Yáber dice que le pasaron $1.7 millones a Araya. La hermana de Araya es la mano derecha de José Antonio Kast. ¿Sabía de esto el candidato presidencial Kast?”, señaló Manouchehri.

“Si un miembro de esta trama afirma haber entregado $1.700.000 a un diputado, la Fiscalía debe investigarlo ahora. ¿Era un pago por la información que estaba entregando el señor Araya? ¿Era un aporte ilegal a la campaña? ¿Lo sabía Kast, cuyo círculo más cercano aparece mencionado?”, agregó.

En esa línea, el diputado sostuvo que “esto es extremadamente grave. Aquí no estamos ante un simple antecedente, estamos frente a indicios de una red que opera como mafia dentro de las instituciones. Nosotros no le tenemos miedo a nadie de esta mafia y quiero decirles desde acá que los vamos a seguir enfrentando. No les tenemos miedo, no nos van a intimidar, no nos van a hacer retroceder, porque acá Chile necesita una justicia para la gente honesta”.

Por su parte, la diputada Cicardini sostuvo que las revelaciones confirman que los ataques en su contra no fueron casuales. “Intentaron destruirnos porque incomodábamos demasiado. Lo que publica CIPER demuestra que estas operaciones no solo tenían origen político, sino que incluso podrían haber movido plata para dañar nuestra imagen. Esto debe investigarse a fondo. Llevaremos el caso a Fiscalía y a la Comisión de Ética. Si esto se confirma, estamos ante un hecho miserable que daña la credibilidad del Congreso y la confianza del país”, enfatizó.

Ambos parlamentarios resaltaron que el reportaje refuerza la gravedad del sistema de favores judiciales expuesto en el Caso Hermosilla, que incluye escuchas, tráfico de influencias, presiones, favores cruzados y vínculos con el exjuez Ulloa y la ya conocida arista de la “Muñeca Bielorrusa”.

La Trama Bielorrusa, derivada del Caso Hermosilla, sería una pieza central para entender la magnitud de la red que involucra a personeros judiciales y, eventualmente, a un diputado de la República. Sumando a lo indicado en la formalización por esta arista y en reportajes periodísticos, Yáber no solo sería un operador clave con acceso privilegiado a información sensible, sino que aparece en múltiples escuchas como intermediario de pagos, favores y presuntas gestiones para influir en causas judiciales.

“Fuimos quienes denunciamos esta red, acusamos a Ulloa y llevamos varias aristas del caso Hermosilla a Fiscalía. Sabemos cómo operan estos tentáculos. Lo dijimos y lo reafirmamos, estas redes operan para proteger a poderosos, instalar mentiras y perseguir a quienes los enfrentan. No retrocederemos”, remarcaron.

El contrapeso del centro pragmático al Kastianismo y asociados

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno
Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

Culminada la jornada electoral de este 16 de noviembre 2025 con los resultados ya conocidos y consolidados de la elección presidencial y congresal, con un perfilamiento favorable a los sectores de las derechas, emergen ellas, en un nuevo dinamismo dentro del sector. Por un lado, asistimos a un ocaso de la derecha tradicional, en particular EVOPOLI, pero también otro general respecto al pacto Chile Vamos, mientras, como contrapartida, se constata el fortalecimiento, crecimiento y complejización de la derecha extrema, conservadora hasta populista, como se le ha motejado (Republicanos, Libertarios y Social Cristiano).

En la línea de ese “crecimiento” congresal, la derecha extrema en Chile quedó re-perfilada para enfrentar la segunda vuelta presidencial de mejor forma que el oficialismo. No obstante, las encuestas que todo lo “orientan”, no miraron con atención la evolución de la candidatura del ex candidato Franco Parisi. Simplemente no lo pronosticaron, tampoco que Evelyn Matthei llegaría en 5º lugar.

Ahora, el desafío del Kastianismo es adicionar a los votos logrados, 3.4 millones adicionales, implicando, eventualmente, extremar las contradicciones dentro de su propio sector a propósito de la idea de un “Chile que Cae a Pedazos”, intensificar “odio o resistencia a la población migrante” y exacerbar aún más “el expediente de la delincuencia (el Estado de Emergencia)” v/s lo que exigiría Chile Vamos en orden a “fortalecer su discurso social”, cruzando el “cerco autoimpuesto de las libertades a las mujeres” y, transformando ahora, a los “funcionarios públicos en personas generosas”. Por otra parte, sumar a los Libertarios, le obligaría asumir otro ángulo desde lo valórico, cultural y lo económico, fundamentalmente.

Entonces el kastianismo, además, tendrá que conceder, en otra variable, ya probada y asumida en esta elección y en la del 2021 como es “José Antonio Kast asumiendo a José Antonio Kast”, a propósito de los errores no forzados, que hasta el momento los minimizó, pero nada asegura que no lo traicione su debilidad conocida, como es lograr el buen debate. En este esquema interpretativo, la derecha tradicional deberá ceder su existencia, para ser potencialmente parte de un gobierno de Kast, quien representa la versión autoritaria y lamentablemente, más valórica en relación a la dictadura civil – militar.

Sin perjuicio de lo anterior, algunos medios de comunicación, RR SS y encuestas, facilitarían la sensación de que estén ad portas de abrochar una condición política, no vista en la historia chilena desde la recuperación de la democracia, ni tampoco previa al golpe de Estado del ‘73, como es un ejecutivo de derechas capitaneadas por el kastianismo y asociados, como un Congreso también derechizado, vulnerando el principio del contrapoder que había existido implícitamente hasta ahora o balance de poder e incluso la posibilidad de veto.

En este contexto es que cobra importancia el Partido de la Gente, no en su etiqueta precisamente, sí en quienes votaron por las candidaturas de ese partido permitiendo una geografía política electoral no prospectada en las encuestas en la candidaturas presidencial y congresal y, de ahí en más, en muy escasos análisis asociados a tal cuestión. La versión 2021 de este partido los llevó a tener 533 mil votos con 6 diputados electos y luego fragmentarse por disputas internas y renuncias, hasta desaparecer del Congreso en menos de tres años. Hoy retomarían el rumbo, pero con una particularidad que se repite, pues no reconocen una doctrina que oriente a sus electores, más allá del tiempo electoral. Leyeron adecuadamente la sociedad, cuya cobertura electoral se plasmó en un mensaje de “SENTIDO COMÚN” que los dejaría en el centro político, pero ¿qué los distingue, después de llegar al 11,98% de votos en diputada/os con 14 electa/os y el tercer lugar presidencial?

Frente a la segunda vuelta presidencial, unas primeras pistas que los distinguiría, sería entendérseles como un “centro político pragmático”, ajeno a los ideologismos clásicos, bregando porque desde el “SENTIDO COMÚN”, funcione el sistema público en la mayor cantidad de posibilidades que le entrega la realidad, asumiéndose, por lo menos desde el PDG (Parisismo), poseedor de un bastión cotizado de votos por ambos contendores presienciales de segunda vuelta. No está fácil la definición para el Parisismo, más allá que repliquen la fórmula del programa de streaming de Parisi (Bad Boys) o la encuesta on-line que también replicaron, en la elección pasada.

Pero ¿sus votantes estarán dispuestos se seguir a quienes se atribuyan su representatividad?, o se ¿generarán las condiciones para crear un contrapeso político entre el Congreso y el Gobierno?

Este votante de centro, aparentemente práctico con intereses cotidianos, que no necesariamente adhiere a la historia resiente del periodo dictatorial, pero que entiende de humanismo, será quien podría adherir al principio de contrapeso o veto que visibilizan algunos teóricos de la Política, entre ellos Gianfranco Pasquino, quien indica que el mismo principio, se construye desde el razonamiento que tienen alguna/os votantes, quienes, para impedir excesos en la gestión de un ejecutivo, cruza votos, asumiendo las dificultades de gestión que enfrentaría un Gobierno. Tónica de la gestión política que, desde hace algunos años, está presente en el quehacer congresal v/s gobierno.

Es cierto, el principio de veto o contrapeso, usualmente se entiende en la relación del sistema de partidos dentro del congreso, pero también, se proyecta en el voto de “alcaldía de un sector” v/s “concejalía de otro” para impedir desmadres en la gestión municipal; o bien, “voto gobernación de uno” y “consejería regional de otro” y así en otros casos.

El votante de centro pragmático en esta versión electoral, tiene una responsabilidad, pudiendo votar por el kastianismo y asociados en segunda vuelta presidencial, conociendo que existe un congreso derechizado, entregando todo a un mismo sector o, en su defecto, decidir con sentido común y aplicar el contrapeso.

La Sinfónica Nacional celebra los 183 años de la Universidad de Chile trayendo de regreso “Tierra Sagrada”

Foto: Comunicaciones CEAC U. Chile

Como es tradición, la Orquesta Sinfónica Nacional ofrecerá el concierto con que la Universidad de Chile conmemorará sus 183 años de vida. El programa integra hitos del repertorio clásico, una obra chilena y la participación de destacados artistas nacionales. Con dos funciones en la Gran Sala Sinfónica Nacional, la primera de ellas estará destinada a la comunidad universitaria, el jueves 20 a las 19:30 horas. En tanto, el viernes 21 en el mismo horario se ofrecerá una presentación para público general.

Como parte de la primera función se efectuará además la interpretación pública de la edición especial del Himno de la Universidad de Chile, contemplada para celebrar desde las artes musicales y sonoras el aniversario 183 de la Universidad. La edición fue recientemente grabada en la Gran Sala Sinfónica Nacional por esta misma orquesta y el Coro Sinfónico Universidad de Chile, con arreglos del compositor Maximiliano Soto Mayorga y la producción fonográfica liderada por el Prof. Ignacio Arriagada, académico del Departamento de Sonido, quien trabajó junto a estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sonido de esta casa de estudios. El registro contó además con la dirección del maestro chileno Christian Lorca, egresado de la Casa de Bello, quien nuevamente tomará la batuta de la orquesta en este concierto.

El programa musical comenzará con el Concierto para piano y orquesta n.º 2 en fa menor, op. 21 de Frédéric Chopin, compuesto entre 1829 y 1830 y reconocido por su brillantez pianística y lirismo romántico. La obra será interpretada por la orquesta junto a la joven pianista Bárbara Sanhueza, ganadora del Concurso de Solistas 2025 de la Orquesta Sinfónica Estudiantil y la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile. Con premios nacionales e internacionales, Sanhueza es considerada una de las figuras emergentes más destacadas del piano chileno.

 “Tierra sagrada”, el regreso de un hito musical

 El programa continuará con “Tierra Sagrada, para fagot y orquesta” (2017-2018), obra escrita por el primer fagot de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Nelson Vinot, quien es miembro de este elenco desde el año 1990 y quien además se presentará como solista de la obra.

Inspirada en las raíces del pueblo Mapuche, “Tierra Sagrada” cuenta con poemas de Absalón Opazo y se estructura en tres movimientos, cada uno de ellos con un breve texto que los introduce y complementa. Tales pasajes fueron traducidos al mapudungún y chesungun por la propia solista vocal y narradora, Rocío Rojas Monsalve, contralto, directora musical, compositora, cantante e investigadora chilena, quien ha desarrollado una destacada carrera centrada en la creación, dirección e investigación musical con enfoque en folclore global, culturas transpacíficas y cultura de la paz.

Estrenada en noviembre de 2018 dentro de la temporada oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, el primer movimiento de la obra, “Choike”, se trata de una danza enérgica de carácter alegre y festivo; el segundo, “Trafwe”, es más pausado y meditativo; mientras que el tercero, “Guerrero”, es de carácter intenso, simbolizando la fuerza de esta cultura.

“Para mí es muy importante que volvamos a interpretar la obra junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile. Tierra Sagrada la terminé de escribir en 2018 y en noviembre de ese mismo año la estrenamos con la orquesta en el aniversario 176 de la Universidad. Ahora, en el 183º aniversario, se vuelve a repetir y nuevamente junto a la orquesta donde he pertenecido durante un extenso periodo”, comenta Vinot. Asimismo, añade que es un privilegio “tocar la obra en esta monumental construcción que es la Gran Sala Sinfónica Nacional”.

Mozart y entradas

El concierto cerrará con la Sinfonía n.º 36 en do mayor, K. 425 “Linz” de Wolfgang Amadeus Mozart, escrita en 1783 y reconocida por su majestuosidad formal. Es la primera sinfonía que el compositor abre con una introducción lenta, para luego pasar al vívido Allegro spiritoso en do mayor. El Andante encarna un carácter pastoral y tranquilo, mientras que El Menuetto evoca una danza campesina, un momento de respiro antes del movimiento final, de compleja arquitectura.

Las entradas para todos los conciertos de la temporada 2025 están disponibles en ceacuchile.ticketplus.cl y en las boleterías de la Gran Sala Sinfónica Nacional (Av. Vicuña Mackenna 20) y del Teatro Universidad de Chile (Av. Providencia 43, salida Metro Baquedano. Martes a viernes de 10:00 a 19:00 horas). Más información en ceacuchile.cl.

El peligro de celebrar el Día del Hombre el 19 de noviembre

Foto de Gabriel Cox en Unsplash

En un mundo donde el patriarcado sigue estructurando las relaciones sociales, económicas y culturales, marcadas por distintas violencias que han afectado históricamente a las mujeres, la idea de dedicar un día específico para «celebrar» al hombre resulta no solo ridícula, sino peligrosa, tanto por su origen como por el uso que le han dado grupos de hombres negacionistas y de ultraderecha en la actualidad.

Lo planteo así, ya que la idea de un Día del Hombre proviene de alguien como Thomas Oaster, un docente que lo propuso durante 1991 para que fuera celebrado con el fin de reivindicar los derechos de los hombres, como una forma de contrarrestar las demandas del movimiento feminista, negar una desigualdad estructural y omitir una masculinidad hegemónica que solo genera violencia, incluso para los mismos varones.

Algo similar ocurrió con Jerome Teelucksingh, un historiador que en el año 1999 impulsó que el Día del Hombre fuera el 19 de noviembre —quedando esa fecha finalmente—, quien, al igual que Oaster, se dedicó a victimizar al hombre y a cuestionar al movimiento feminista, negando también la existencia de un sistema patriarcal y la violencia histórica que han sufrido las mujeres.

No así con lo planteado por alguien como Ingeborg Breines, una persona que apoyó el Día del Hombre como directora del programa Mujeres y Cultura de Paz de la UNESCO, pero que, a diferencia de Oaster y de Teelucksingh, sí tenía una mirada crítica al patriarcado y las masculinidades violentas, reivindicando las demandas del movimiento feminista y teniendo así una mirada más estructural al respecto.

No obstante, fue Teelucksingh quien definió finalmente los objetivos del Día del Hombre, los cuales poco y nada aportan realmente a construir una sociedad más justa e igualitaria, al promover modelos masculinos positivos, celebrar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, centrarse en la salud y el bienestar de los varones, mejorar las relaciones interpersonales de género, promover la igualdad de género, destacar la discriminación hacia los hombres y crear un mundo más seguro y mejor (1).

Lo peligroso de esto es que, a pesar de que esta fecha del Día del Hombre parecía algo que por suerte no tenía mayor convocatoria, ha comenzado a ser reivindicada actualmente por ciertos sectores y grupos de hombres de ultraderecha, que lo han usado para desacreditar al movimiento feminista y negar derechos de las mujeres, como es el caso de personajes como Manuel Jorge Gorostiaga, Luis Castilleja, Matías Laca o Armando Saucedo, quienes en el 2024 se reunieron en México para celebrar el Día del Hombre (2).

Estos encuentros no son inocuos; por el contrario, sirven como plataformas para propagar discursos misóginos que minimizan problemas como la violencia de género, el acoso sexual o la brecha salarial, argumentando que los hombres son las verdaderas víctimas de un supuesto «feminismo radical» y que, por tanto, habría que dar una batalla cultural al respecto.

No hay que sorprenderse, por tanto, de que todos ellos conciban al hombre como una realidad biológica inmutable e inherente, marcada por atributos tradicionales como la fuerza, la protección, la provisión y el liderazgo, que deben defenderse frente a ideologías «progresistas» como el feminismo y la «ideología de género», consideradas amenazas a la masculinidad hegemónica.

Esta visión patriarcal enfatiza la responsabilidad personal, el control emocional —incluyendo sufrir en silencio como signo de madurez y fortaleza—, la autenticidad y el desarrollo continuo a través de mentalidades «alfa», donde los hombres deben tomar iniciativa, superar inseguridades, construir valor propio y lograr éxito, rechazando vulnerabilidades percibidas como debilidades o influencias externas que diluyen roles naturales, todo ello para afirmar una autosuficiencia que prioriza el empoderamiento masculino.

En eventos como el de México en 2024, se han escuchado llamados a «restaurar el orden tradicional», donde se idealiza una masculinidad tóxica que perpetúa roles rígidos y justifica la dominación. Esto no solo ignora las estadísticas alarmantes de feminicidios y abusos, sino que también fomenta una polarización que debilita las luchas colectivas por la equidad.

A su vez, estos encuentros sirven para victimizar a los hombres desde una mirada antifeminista, que busca invisibilizar las múltiples violencias contra las mujeres, a través de consignas que van desde no a la criminalización del varón, no más denuncias falsas, no más obstrucción de vínculo con los hijos y sí a la igualdad real sin privilegios de género, como aparece en esta convocatoria de este año a una marcha por el Día del Hombre en México nuevamente (3).

Además, la apropiación de este día por grupos ultraconservadores se extiende a redes sociales y foros en línea, donde se organizan campañas para boicotear iniciativas feministas, como el 8 de marzo. Figuras como las mencionadas utilizan el Día del Hombre para promover narrativas conspirativas, alegando que el patriarcado es un «mito» inventado para oprimir a los varones.

El peligro radica también en cómo estos discursos permeen en la juventud, atrayendo a hombres jóvenes descontentos con cambios culturales que exigen autocrítica. En lugar de fomentar reflexiones sobre cómo la masculinidad hegemónica afecta la salud mental de los varones —como tasas altas de suicidio o represión emocional—, se opta por culpar al feminismo, perpetuando un ciclo de violencia.

Finalmente, en vez de un Día del Hombre que sirva de excusa para el negacionismo, los varones deberíamos unirnos a las luchas feministas para construir masculinidades alternativas, basadas en el cuidado, la empatía y la responsabilidad colectiva. Solo así podremos avanzar hacia un mundo donde no se necesiten días «compensatorios», sino transformaciones profundas que beneficien a toda la sociedad.

1: https://internationalmensday.com/about/objectives-of-imd/

2: https://www.youtube.com/watch?v=tWz3BuzpScs&t=136s

3: https://www.publimetro.com.mx/nacional/2025/11/01/habra-una-segunda-edicion-de-la-marcha-nacional-por-el-dia-del-hombre/

Cáncer de Mama: alza general y casi 20 por ciento de más casos en mujeres jóvenes

Foto de Angiola Harry en Unsplash

Con cerca de 5.600 diagnósticos y 1.800 muertes al año, el cáncer de mama va ganando terreno en pacientes más jóvenes. En estas pacientes, esta enfermedad suele ser más agresiva y se detecta más tarde porque no se sospecha a tiempo, explica la oncóloga Ingiborg Araya.

El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado a nivel mundial, y el que genera una mayor tasa de mortalidad en mujeres chilenas. Frente a este escenario, la detección temprana de esta enfermedad se vuelve crucial para aumentar la supervivencia, y para ello, el Ministerio de Salud (MINSAL) incluye programas de detección y referencia -en caso de sospecha- dentro del plan de Garantías Explícitas en Salud (GES).

Según datos del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN), en el año 2023 fallecieron 2.253 mujeres por dicho tumor, marcando así el mayor número de muertes por este cáncer desde que se tienen registros. Ante este panorama, la recomendación que da la Organización Mundial de la Salud junto con el MINSAL es que las mujeres comiencen a hacerse mamografías a partir de los 40 años, o desde los 35 si existen antecedentes familiares de la enfermedad.

El momento ideal para detectar el cáncer de mama es cuando se encuentra en la etapa inicial, es decir, cuando el tamaño del tumor es menor a dos centímetros y aún no se ha diseminado a otras partes del cuerpo. La oncóloga médica del Instituto Nacional de Cáncer, Ingiborg Araya, explicó que, “la etapa en la cual se diagnostica el cáncer de mama tiene un impacto directamente proporcional en la sobrevida de la paciente. Si se pesquisa en una etapa precoz, es muy probable que esa paciente no requiera quimioterapia, y solo necesite una radioterapia mucho más acotada y una cirugía que sea menos invasiva”.

“El autoexamen mamario es importante, pero el ya de detectar que hay un nódulo o algún cambio en la zona de la mama, puede hacer que lleguemos tarde.»

-Ingiborg Araya, oncóloga médica

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo para padecer este cáncer son la edad avanzada, antecedentes familiares y personales de la enfermedad, factores reproductivos que incluyen la menarquia precoz y la menopausia tardía y los factores de estilo de vida.

Tal como señala la Dra. Araya, “aproximadamente un 30% de los factores de riesgo de cáncer de mama tienen que ver con los estilos de vida poco saludables. Hemos visto que esos estilos de vida poco saludables se instalan de manera muy temprana en los pacientes y eso podría tener un rol en que el cáncer de mama también se haya desplazado a edades más jóvenes”.

Además, el Dr. José Miguel Bernucci, director de Prevención y Detección Precoz del Cáncer de la Fundación Arturo López Pérez (FALP) comenta, “sabemos que solamente un 10% de los cánceres de mama tienen un rol heredable. La mayoría, alrededor de un 80% y 90% son los llamados cáncer esporádico, que se producen principalmente por la presencia de factores ambientales conjugados con ciertas cargas genéticas que terminan desarrollando la enfermedad”.

Barreras que limitan la prevención del cáncer de mama

La falta de información y la baja percepción de riesgo también juegan un rol importante en los retrasos diagnósticos. Aunque el cáncer de mama suele asociarse a mujeres mayores, los especialistas advierten que cada vez son más las pacientes jóvenes que llegan con la enfermedad en etapas avanzadas. “Hemos visto en los últimos años que se ha desplazado a pacientes cada vez más jóvenes, y a veces un examen mamario alterado se confunde con un proceso infeccioso”, explica la oncóloga Ingiborg Araya, del Instituto Nacional del Cáncer. Agrega que, en mujeres en periodo de lactancia, el diagnóstico también puede demorarse porque las alteraciones mamarias suelen atribuirse a la lactancia y no se sospecha de un cáncer a tiempo.

A pesar de los esfuerzos por ampliar la cobertura de mamografías y programas de prevención, no todas las mujeres acceden de igual manera a los exámenes. Factores sociales, económicos y culturales influyen en la participación de las pacientes en los controles preventivos. Según el Dr. José Miguel Bernucci, “estos obstáculos afectan especialmente a mujeres de menor nivel socioeconómico o educativo”.

Marta Prieto, matrona encargada de Cáncer en el Colegio de Matronas y Matrones, señala que “hay algunas barreras que son comunes en todo el país. Independiente de las barreras geográficas, existe un dicho común, en el que las mujeres dicen “sabes que no me voy a hacer este examen, la mamografía. Porque tengo miedo de que me salga positivo”.

Además, agrega que “hay muy pocas mujeres que conocen que tiene exámenes gratuitos, que existe una ley que les permite pedir ir mediodía administrativo para ir a realizarse exámenes como el Papanicolaou, el test de VPH o la mamografía”.

Políticas que podían marcar la diferencia

Según el GLOBOCAN, se espera que la cantidad de diagnósticos de cáncer de mama en Chile aumentarán un 60%, y la cantidad de muertes en un 87.5% hacia el año 2050.

Equinoterapia en San Carlos: Inclusión con “denominación de origen”

Un nuevo patrimonio sancarlino ha sido destacado a nivel nacional por el Mineduc, como parte de la campaña “Me gusta mi Escuela”. Se trata del Centro de Equinoterapia del Servicio Local de Educación Pública Punilla Cordillera, espacio que fortalece el aprendizaje de estudiantes con necesidades educativas especiales, a través de la confianza, la calma y la conexión emocional con los animales.

En un rincón verde de San Carlos, en el valle de Itihue, cuna de Violeta Parra, Los Ángeles Negros, y la película “Denominación de Origen”, un grupo de niños y niñas se encuentra con un animal que no juzga, no exige, pero sí transforma sus vidas: el caballo.

El Centro de Equinoterapia del SLEP Punilla Cordillera no es solo un espacio terapéutico; es un lugar donde la inclusión cobra vida, donde los sueños se montan con cariño en el lomo de un caballo.

Emilia, una niña de casi seis años, no habla, pero su padre Víctor Herrera asegura que no necesita palabras para expresar lo que siente cuando se sube al caballo. “Ella tiene autismo, es no verbal. Pero cuando monta, sonríe. Cambia su actitud. La equinoterapia es como parte de la magia”, dice con los ojos brillantes. Para él, este centro no solo abre caminos para su hija, sino para muchos otros niños con distintas dificultades. “No es solo para los que tienen autismo, es para todos los que necesitan una oportunidad”.

La iniciativa, impulsada por el Servicio Local de Educación Pública Punilla Cordillera, atiende regularmente a 125 estudiantes con necesidades educativas especiales, provenientes de 12 establecimientos de San Carlos y Ñiquén. Además, otros 30 colegios visitan el centro, alcanzando un impacto que supera el 40% de la matrícula total del territorio. El objetivo es claro: mejorar la calidad de vida y favorecer la integración social a través del vínculo con el caballo.

María Ignacia Rojas, estudiante del Liceo Bicentenario de Excelencia Diego Portales, que nunca había montado antes, lo describe como un sueño cumplido. “Equinoterapia me sirve mucho para tener confianza. Es como otro mundo, otra vida. Me ayuda a conectarme conmigo misma”, cuenta emocionada. Su relato se transforma en testimonio de superación: compitió en un campeonato en Concepción y ganó el tercer lugar. “Ser amazona es muy bueno. Te relaja, te conecta con el mundo. Se lo recomiendo a todos los niños”.

La profesora Carolina Aspeé Soto, especialista en equinoterapia e instructora de equitación adaptada, también lo vive como una auto-terapia.  “Hay veces en las que uno del aula regular viene un poco nerviosa, un poquito impaciente, a veces un poco triste, frustrada y acá el hecho de trabajar con nuestros estudiantes ayuda mucho”, señala la docente.  “Hay estudiantes que llegan con baja autoestima y aquí se creen el cuento de ser jinetes. Algunos no hablaban, y arriba del caballo dicen sus primeras palabras. Es casi mágico”, afirma la profesora Carolina Aspeé. Ella, junto a otros profesionales, conforma el equipo técnico del centro, que también cuenta con el apoyo de instituciones como Carabineros, Gendarmería y el Club de Rodeo de San Carlos, quienes han donado caballos e implementos.

Para Karina Sabattini, directora ejecutiva del SLEP Punilla Cordillera, el Centro de Equinoterapia corresponde a un compromiso de la educación pública con el desarrollo integral de cada estudiante: “Este espacio demuestra que la inclusión se construye con acciones concretas, que abren caminos para que todos y todas aprendan, participen y se desarrollen plenamente. Una educación pública de calidad es aquella que garantiza oportunidades reales para cada niño, niña y joven”, señala.

El Liceo Agrícola de San Carlos también participa de este proyecto, con estudiantes de Técnico Agropecuario, quienes colaboran en el manejo y adiestramiento de los caballos. Así, la iniciativa no solo es terapéutica, sino también formativa, articulando educación técnica de la zona, con impacto social.

El caballo, noble y perceptivo, se convierte en mediador de emociones, en puente hacia la confianza. “Transmiten calor, movimiento, estimulan neuronalmente. Perciben emociones, habilidades, incluso intenciones”, explica la profesora Carolina Aspeé. Y en ese vínculo, los estudiantes encuentran herramientas para enfrentar desafíos, para imaginar futuros posibles: terminar la enseñanza media, adquirir un oficio, o una profesión.

“Me Gusta Mi Escuela”

El Ministerio de Educación, como parte de un reconocimiento a la labor y buenas prácticas de los diferentes Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), ha lanzado a través de sus plataformas digitales la campaña “Me Gusta Mi Escuela”, galería virtual donde semanalmente realza iniciativas innovadoras desarrolladas por jardines, escuelas y liceos públicos con un impacto positivo en sus respectivas comunidades educativas, siendo el Centro de Equinoterapia de San Carlos, la primera de éstas iniciativas destacadas, disponibles en el sitio web https://megustamiescuela.mineduc.gob.cl/

La revolución del ruido: cuando el saber perdió el silencio

En los inicios de la revolución digital se pensó que la democratización del conocimiento traería libertad y conciencia. Pero al lado de esa promesa surgió otro fenómeno: la soberbia del ruido. Hoy todos hablan, pocos tienen la capacidad de escuchar, y de guardar silencio, este ha sido desplazado por la urgencia de juzgar. Esta opinión invita a una pausa: a recordar que un verdadero progreso no consiste solamente en tener acceso al saber, sino en recuperar la humildad y el respeto necesarios para habitarlo.

Una hermosa luz se cernía sobre maestros, gurúes y sacerdotes, revestidos de poder, no para iluminarlos, todo lo contrario, para que perdieran parte de su nitidez. Una fosforescencia que alumbraría la oscuridad del saber y el conocimiento al que estaba sometida la gran masa. Corrían los años dos mil, y con ellos una Revolución, fantástica, que no solo afectaría lo material, sino que también lo mental, ahora es el hombre todo el que transforma su manera de pensar y actual en el mundo. Es la propia estructura mental, el movimiento de los pensamientos, el uso del cerebro el que está en juego. No más acceso al conocimiento de manera jerárquica, no más fronteras que afectan el traslado tanto material como mental, no más mediaciones para acceder a las cosas, todo al alcance de la mano y con una tecla. Es una Revolución mucho más eficiente que cualquier otra, imperceptible, sutil, eficaz. Es la Revolución Digital.

El amanecer de la revolución digital no fue solo una mejora tecnológica; fue, en su núcleo, un acto profundamente humano de democratización. La promesa era clara y embriagadora: derribar los muros de la élite del conocimiento. Se buscaba la horizontalidad, liberarnos de la necesidad de acceder al saber solo a través de figuras revestidas de un aura casi religiosa: los maestros inalcanzables, los gurúes infalibles, los filósofos que hablaban desde pedestales inaccesibles.

Era un desvío legítimo contra el monopolio del saber. La idea era extraordinaria: si todos tenemos acceso a la información, la verdad ya no será la propiedad privada de unos pocos, sino un bien común pulido por el diálogo democrático y el pensamiento crítico. Se trataba de honrar la curiosidad individual y empoderar a la gente común. El «aura» tenía que desvanecerse para que la conversación pudiera comenzar de igual a igual. La horizontalidad al alcance de la mano.

Y en parte, funcionó. Personas en rincones remotos accedieron a bibliotecas enteras, a cursos universitarios de prestigio, a voces que antes solo podían escuchar en sueños. Se creó un escenario donde el valor de una idea se basaba en su solidez, no en el título de quien la enunciaba.

Pero en el proceso de desmantelar la jerarquía, algo ocurrió, quizá cometimos un error involuntario, inconsciente, pero decisivo: confundimos el desprecio por la figura autoritaria con el descredito de la autoridad en sí misma. Confundimos el derecho a cuestionar con el derecho a descalificar sin ningún fundamento. Al quitarle el aura al maestro, algunos creyeron que se le quitaba también el valor a la experiencia, al estudio y al rigor.

Y lo que ha surgido es una nueva forma de arrogancia: un ejército de ignorantes que no respetan a nadie. Es el fenómeno de la persona que, con una simple búsqueda de Wikipedia, se siente capacitada para debatir —y a menudo, insultar— a quien ha dedicado décadas a un campo de estudio y prácticas.

El problema –quizá- reside en tres faltas de conducta humana básicas:

  1. La falta de respeto: Ya no se trata de criticar la idea; se trata de anular a la persona. La accesibilidad ha generado una sensación de familiaridad que ha borrado la línea del respeto. Se entra al debate con la agresividad de quien cree que su opinión improvisada por la lectura de memes vale tanto o más que el conocimiento acumulado del otro.
  2. El no guardar silencio: Hemos perdido la capacidad de la pausa reflexiva, la virtud de la escucha. La escucha junto con la atención son bienes escasos. El espacio digital es un lugar en donde las personas tiene más prisa por teclear su respuesta que por asimilar lo que se ha dicho. Si el conocimiento es profundo y complejo, se le responde con una simplificación rabiosa y arrogante, porque el silencio se percibe como debilidad o, peor aún, como desconocimiento. Es si como el silencio se trasforma en algo negativo y condenable.
  3. La falta de humildad: Esta es –quizá- la más dolorosa. La horizontalidad no significaba que todos éramos expertos, sino que todos podíamos aspirar a serlo. Pero la facilidad de acceso ha creado una ilusión de maestría instantánea. Se ha perdido la humildad esencial de reconocer la propia ignorancia y, con ella, la capacidad de aprender de verdad. Hoy nadie quiere ser el último de la fila para hacer un proceso y llegar adelante, todos creen ser el primero.

La revolución digital nos liberó de los viejos «pontífices», sí, pero nos arrojó a un mar de ruido que aturde. Si bien el acceso es universal, el respeto por el proceso de aprendizaje —lento, arduo y humilde— se ha convertido en una rareza. Por ejemplo, bien sabemos que en la actualidad cada vez son menos las personas que leen un libro.

Es posible que la tarea humana y ética que nos queda es reintroducir la paradoja. Debemos defender la horizontalidad como un derecho al acceso, pero recordar que la madurez del saber sigue siendo “vertical”: requiere subir peldaños de estudio, de crítica honesta y, sobre todo, de un profundo y silencioso respeto por la vasta extensión de aquello que aún no sabemos. De lo contrario, seguiremos siendo una generación con todo el conocimiento del mundo a su alcance, pero sin la madurez para honrarlo.

Conclusión y Espejo: El Desafío Pendiente.

El sueño de la horizontalidad digital fue un motor poderoso, una búsqueda noble para desmantelar las catedrales del saber y democratizar el acceso. Nos liberó de la tiranía de los «gurúes» intocables y abrió las compuertas del conocimiento a todos. Sin embargo, en el proceso, perdimos algo invaluable: el respeto por la importancia del saber y la humildad necesaria para asimilarlo.

El gran dilema de nuestra era digital no es la falta de información, sino la proliferación de ignorantes sin asombro ni mente de principiante que, amparados en el anonimato y la facilidad de publicación, confunden el acceso con la maestría. Han reemplazado el silencio reflexivo con el grito impulsivo y el respeto por el proceso con la descalificación instantánea. La horizontalidad se ha convertido, paradójicamente, en un plano de confrontación ruidosa donde la autoridad legítima—aquella ganada con años de estudio y práctica—es sistemáticamente desvalorada.

Un Resumen para la intimidad

En esencia, la revolución digital nos dio el mapa completo del mundo, pero nos quitó la paciencia para aprender a caminar. Al democratizar el acceso al saber, la tecnología expuso nuestra falta de madurez colectiva: la incapacidad para ejercer la libertad sin caer en la licencia. La urgencia por tener una opinión y la negación a guardar silencio o a reconocer la propia ignorancia han saboteado la promesa original. La tarea pendiente no es tecnológica, sino profundamente humana, conductual y cognitiva: recuperar la reverencia, el respeto, el silencio y la humildad ante la vastedad de lo que no sabemos.

Interrogantes que Invitan

 Si hemos de salir de este ruido y honrar la oportunidad que la tecnología nos ha dado, la reflexión debe comenzar en el espejo. Te invito a la pausa:

  1. Silencio vs. Grito: ¿Con qué frecuencia guardo silencio y priorizo la escucha genuina sobre mi necesidad de responder? ¿Soy capaz de detenerme ante una idea compleja y no apresurarme a simplificarla o anularla?
  2. Respeto vs. Descalificación: Cuando me encuentro con un estudioso o una autoridad en un tema, ¿mi primer impulso es buscar el error para descalificar, o busco entender el camino que ha recorrido para validar su saber? ¿Distingo entre el derecho a disentir y la falta de respeto?
  3. Humildad vs. Ilusión de Maestría: ¿Cuál es la última cosa que aprendí y que me hizo sentir verdaderamente ignorante? ¿Acepto con humildad que la consulta rápida no me da la profundidad que otorgan años de estudio, o confundo la eficiencia del click con la sabiduría?
  4. Contribución vs. Ruido: ¿Lo que publico o digo en el espacio digital añade valor y sustancia al debate, o es simplemente más ruido que busca inflar mi ego?

La verdadera revolución no es la de los pixeles y los bytes, sino la de la actitud humana que decide cómo usarlos. El conocimiento es horizontal, pero la sabiduría sigue siendo una cumbre que se escala con respeto y humildad. ¿Estamos dispuestos a hacer la ascensión? ¿O nos quedamos con la comodidad de apretar la Tecla?

Recuerdo

Foto de David Jones en Unsplash

Por la terminal de Staten Island Ferry, en el extremo sur de Manhattan, transitan casi setenta mil personas al día. La mayoría, son trabajadores que desembarcan apresurados para luego escabullirse por Withehall St., Water St., State St., o deslizarse como liebres en temporada de caza por alguna madriguera del subway. Por la tarde, la escena se invierte: las liebres emergen visiblemente agotadas, listas para abordar el ferry y llegar a su postergada isla de Staten Island.

En verano, todo cambia. Son los turistas quienes se apoderan de la terminal y forman largas filas de algarabía frente a la puerta de embarque número uno o tres. Las liebres observan indiferentes a cierta distancia, luego se concentran en el vaivén del ferry que funciona veinticuatro horas. Sus colosales estructuras anaranjadas aparecen y desaparecen del muelle, cargando y descargando los cuerpos que alimentan la imparable maquinaria de la ciudad.

Ajeno a todo eso, entre el vaivén de esas almas proletarias, de toda esa vida atemporal, fugaz y perecedera, se esconde un verso de la poeta Edna St. Vicent Millay: “..all night on the ferry..” (From “Recuerdo” Edna St. Vincent Millay 1920).

Supongo que nadie lo ha notado. Y no los culpo. Cuelga a unos cuatro metros de altura en el pasillo que tiene vista al Hudson. Está ahí, como por accidente. Como todas esas cosas que se improvisan en esta ciudad y que milagrosamente funcionan. No parece un homenaje. Y como puede serlo si está en un lugar que se pierde entre la prisa y el bullicio de los pasajeros.

Aquella mañana, me di una vuelta muy rápida por la terminal buscando la otra parte del poema. No insistí demasiado. El deber —o la rutina— me empujó hacia alguna madriguera, rumbo a mi trabajo en Washington Heights. Durante el trayecto en el tren A, aproveché los breves destellos de wifi para buscar información del poema. Y me encantó. Recuerdo habla de unos amantes que pasan toda una noche yendo y viniendo en el ferry de Staten Island. A veces con frío, otras rodeados de “olores a establo”; y sin embargo, para Edna fueron momentos inolvidables. Ahí radica su belleza: en la sencillez de lo cotidiano, en cómo la compañía de un ser amado puede transformar toda experiencia en poesía.

Luego vino, la pregunta inevitable: ¿Por qué se titula, Recuerdo, en español? Continué buscando más información sobre Edna St. Vincent Millay y confirmé que no se trataba de un error: fue publicado en 1919 en la revista Poetry: A Magazine of Verse, con ese titulo, Recuerdo.  Curioso, ¿no? Busque en Wikipedia y descubrí que Edna, tuvo un amante latinoamericano.

El sábado de esa misma semana volví a la terminal. Necesitaba descubrir si había más versos dando vueltas por ahí. Me senté en medio de la gran sala de espera con un vaso de café y me distraje en un joven moreno que daba vueltas y vueltas convulsionado en algún monólogo. Vestido con harapos y semi desnudo, su presencia no parecía incomodar a nadie: los neoyorquinos, curtidos en la miseria urbana, ni se inmutaban. Los turistas, en cambio, lo miraban con sorpresa, como buscando una explicación que jamás les llegará. Una mujer vestida con una malla de ballet color rosa y unas ridículas alas de hada madrina, cantaba Don’t Dream It’s Over de Crowded House, mientras de reojo, miraba su caja de propinas casi vacía. La ochentera canción me hizo recordar mi hogar en el puerto de Talcahuano. Aquellas tardes alrededor de la mesa junto a mis padres, mis hermanas y mi abuela. Las bromas, las miradas de cariño que se cruzaban entre nuestras conversaciones. El aroma del té de cedrón y canela recién hecho, el calor del pan hallulla recién horneado, el sabor de la mermelada de membrillo que mi padre hacía en las tardes de otoño. Recordé a mi hija, la primera vez que estuvimos sentados en esta terminal, hace ya casi cinco años, cuando me divertía escuchándola decir “Estutua de la Libertad”. La canción terminó. Los aromas y el amor desaparecieron. Comencé a observar a mi alrededor, como despabilándome de los recuerdos y buscando más versos de ese poema. Pero las puertas se abrieron y los pasajeros se embarcaban. Me embarqué junto a ellos, rumbo a Staten Island, donde siempre me espera Aurélie.

He pensado mucho en el poema Recuerdo y en el poder transformador de la compañía. Esos momentos junto a mi familia y mis  amigos, en Chile. Caminando junto a mi hija por las ruidosas calles de Nueva York, o entrando a intrincados negocios llenos de curiosidades. Siempre atentos, siempre sorprendiéndonos con una ciudad que no se cansa de entregarnos algo de lo suyo.

Caminar es recordar

Esto lo aprendí de mi padre, con quien recorríamos los cerros de Talcahuano todos los fines de semana. Entonces, recuerdo que me hablaba sobre su padre. La voz cálida de sus palabras cuando me relataba su vida en la cordillera de la costa y del dolor que le provocó su temprana muerte, cuando apenas tenía diez años. Ahora, eso de caminar y observar se ha traspasado a mi hija, pero en un paisaje urbano. Lo hacemos amenizando nuestros pasos con esas “historias locas” que inventamos para reírnos. Es hermoso ver como parte de mi padre vive en la mirada traviesa de mi niña.

Desde que descubrí ese traspapelado verso, le propuse a Aurélie hacer el viaje de noche por el ferry, así como Edna y su amante secreto. Comprar una botella de vino francés, algunos quesos, aceitunas y programar algunas canciones de Dina Washington y Ella Fitzgerald en Spotify. Pensé que podía ser una aventura prodigiosa. Pero por cansancio, olvido o simple pereza, nunca lo hicimos.

Hasta que sucedió una noche de sábado del mes de marzo.

Aquella noche, inesperadamente cerraron a la una de la madrugada el Village Works —un bookstore que generalmente cierra a las dos de la mañana— y me fui a la esquina, en el Rays’s Pizzas, a comer algo para no llegar a la cama con el estómago vacío. Eran cerca de la una y treinta de la madrugada, cuando buscaba una servilleta para limpiarme la boca y observaba a una pareja de enamorados, que recordé el ferry de Staten Island.

Decidí hacer el recorrido yo solo.

Creo que eran las dos y treinta cuando me embarqué en el ferry bautizado como John A. Noble. Era tan pequeño, que pude contar todos los pasajeros que estaban a bordo de una sola vez: setenta y dos personas algo pasadas de copas. Me senté junto a la ventana. Cuando los motores arrancaron, el viejo armatoste de acero se remeció de tal forma que pensé que se iba a desarmar en el camino. A medida que se adentraba a la bahía, las animadas conversaciones se fueron apagando, las risas disminuyendo. Y luego, todos nos quedamos dormidos.

Al llegar a Staten Island alguien de la tripulación me despertó. Bajé rápidamente para tomar el ferry que regresaba a Manhattan. Me embarqué y esta vez me quedé dormido antes de intentar, siquiera, contar a las personas. Al llegar a Manhattan me desperté por el golpe del casco contra el muelle. Decepcionado por la experiencia en el ferry, me levanté pensando en mi cama. Los pocos pasajeros —no más de veinte en total— comenzamos a desembarcar cabizbajos y visiblemente cansados. A diferencia de otras veces, esa noche salimos por el pasillo que tiene vista al East River. Mire por el iluminado puente de Brooklyn, y cuando me disponía a ponerme la capucha de mi hoody, fue esa noche que encontré otro verso del poema:

we were very tired, we were very merry- we had gone back and forth…

Estaban a unos cinco metros de altura en un letrero descolorido. Sentí una cansada alegría, de quien descubre un secreto que ya no tiene ánimos de compartir. Me saqué unas fotos. Nadie más se detuvo o siquiera levantó la mirada para leerlo.

Desde aquel día cada vez que salgo de la terminal de Staten Island me detengo a leer esos versos. Es un ritual literario. Una forma de honrar a Edna y a la memoria. A veces pierdo mi tiempo mirando a las demás personas, con la esperanza de ver sus miradas sorprendidas al descubrir ese verso, pero siempre es lo mismo. A nadie le importa. Otras veces, pienso que hay más versos escondidos por la terminal y observo todos los rincones. Recuerdo un verso de Whitman que dice: “Nada se pierde realmente, ni puede perderse…” y es cierto. Tal vez los versos de Recuerdo están ahí sólo para quienes, como Edna, alguna vez se atrevieron a mirar la ciudad con asombro o nostalgia.

Ahora que escribo todo esto, recuerdo a mi hija y solo quisiera abrazarla. Preguntarle cómo estuvo su día, oler sus cabellos, decirle algo que la haga reír o simplemente caminar por la ciudad de la mano. Con el pasar de los años, las formas de los recuerdos se transforman en actos inciertos, inapropiados quizás. Aparecen cuando solo quiero echarme a dormir pensando en el futuro.

El miedo mato la esperanza

Foto de Megan Watson en Unsplash

La elección del pasado domingo 16 de noviembre deja en la encrucijada a nuestro país en continuar por el camino del progresismo y todos los cambios y avances realizados, por cierto, con algunas críticas o fallidas acciones de este, pero avances al fin y al cabo para nuestra sociedad en su conjunto, especialmente, para los niveles sociales quienes han sido golpeados por tantos años con el mazo de los sectores empresariales y financieros de la sociedad civil y la majadera posición y negacionismo que hoy abrazan los ideales ultra derechista que nos amenazan con gobernar y borrar los logros societales.

Quizás es tarde en pensar que pudo ser de otra forma este cambio de gobierno que nos da cuenta de que vivimos este transe histórico obviando la incubación de la mentira, alimentamos la creatura de la ultraderecha para que sacará sus garras y nos diera el zarpazo. Cuando alguien nos miente, esa persona está siendo consciente de que está mintiendo porque intenta manipular una situación, esa es la diferencia entre el error y la mentira, expresan Ximena Vidal y Humberto Maturana en La Revolución Reflexiva, respuesta que debemos que resolver en el 14 de diciembre próximo.

Toma sentido lo señalado por el analista político Antonio Cortés Terzi en el 2003: es posible que el progresismo en Chile haya descuidado la dimensión cultural de la política y que ello le ha significado un gran costo, mensurable en dos hechos: un acrecimiento de los espacios ocupados por una hegemonía cultural conservadora, y una gran disgregación, inorganicidad y fragilidad de las culturas progresistas, como también, no observar la transformación de los estilos de vida unida a la revolución del consumo lo que ha permitido ese desarrollo de los derechos y deseos del individuo, esa mutación en el orden de los valores individualistas como indica Gilles Lipovetsky en la Era del Vacío.

Que la desesperanza no nos embriague y adormezca ya que tenemos que ser parte de este proceso, no fácil, para convencer a quienes la niebla no los deja ver el Chile actual y sus mejoras sociales y de derechos. Nuestra realidad y confianza esta en juego, es una ruleta y no queremos que el premio mayor se lo lleven los “verdaderos chilenos” que nos mataron el proceso esperanzador del cambio constitucional. Algo positivo de esta elección reciente es que no lograron la supremacía en el Congreso que anhelaban, pero igual se percibe un tufillo de debilidad e intranquilidad para  nuestra democracia.

Son cambios epocales a los cuales no atendimos y que nos tienen en la contienda delirante del cambio con un escenario extremo con sus propuestas del miedo y en la cuerda floja a un tris de caer al abismo sin sospechar el golpe. El hundimiento de los ideales nos ha llevado, como cabía esperar, a más angustia, más absurdo, más pesimismo acota Gilles Lipovetsky. Levantarnos será complejo para recomponer confianzas sin dejar de identificar al o los culpables del corte del puente entre lo político y social, entre los ciudadanos y el poder. La historia es cíclica pero las vueltas son dolorosas socialmente hablando.

Bien decía Aristóteles: asegurar el bien de una persona es mejor que nada; pero asegurar el bien de una nación o de un Estado es algo mucho más noble y divino. Esa debe ser nuestra convicción al final del día.

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