Primer Vicepresidente del PS
Noventa y tres años no son solo una cifra. Son historia viva, memoria colectiva y compromiso permanente. Este nuevo aniversario del Partido Socialista de Chile se conmemora con dos fuerzas que nos definen: amor y rebeldía. Amor por lo que hemos construido, por lo que somos, por la obra de nuestros fundadores; y rebeldía frente a las injusticias que persisten y que nos llaman, una y otra vez, a no claudicar.
Recordamos a quienes dieron origen a este proyecto histórico: Eugenio Matte, Óscar Schnake, Marmaduke Grove, Eugenio González, Salvador Allende. Hombres que no solo imaginaron un país más justo, sino que se atrevieron a organizarse para hacerlo posible. Más tarde, sería el propio Allende, nuestro compañero presidente y mártir, quien en el Congreso de La Serena dejó una frase que sigue marcando a generaciones: “todo lo que he sido y todo lo que soy se lo debo a mi partido”. En esas palabras se condensa una ética, una lealtad y una forma de entender la política como servicio y consecuencia.
Esa convicción fue la misma que sostuvo a miles de socialistas tras el golpe de Estado, cuando el costo de defender la democracia fue, muchas veces, la vida. Compañeras y compañeros que resistieron, que lucharon, que no se rindieron. Nuestra juventud, con Carlos Lorca a la cabeza, asumió la conducción clandestina del partido junto a Víctor Zerega, Exequiel Ponce, Ariel Mancilla, Carolina Wiff, Ricardo Lagos Salinas y tantos otros nombres que hoy evocamos con respeto y gratitud. Muchos de ellos siguen desaparecidos, pero están aquí. A ellos les debemos memoria, verdad y justicia.
El sacrificio no fue en vano. Sembraron rebeldía, pero también esperanza. Y esa esperanza permitió que, tras una larga noche de 17 años, Chile volviera a abrir caminos de democracia y dignidad. Avanzamos en derechos para las y los trabajadores, en educación, en salud, en salarios y en condiciones de vida más justas. Nada fue regalado: todo fue fruto de lucha, organización y convicción.
De nuestras filas surge también la primera mujer presidenta de Chile, quien además ejerció el cargo en dos oportunidades: Michelle Bachelet. Hoy, con la misma fuerza y convicción de que un mundo mejor es posible, se proyecta con el respaldo de millones para asumir un nuevo desafío al servicio de la comunidad internacional: llegar a la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Hoy, cuando surgen iniciativas que pretenden privilegiar a quienes más tienen en desmedro de la mayoría, es necesario decirlo con claridad: no nos van a encontrar indiferentes. Las y los socialistas estaremos donde siempre hemos estado, defendiendo lo conquistado y levantando nuevas banderas de justicia. Porque la dignidad también es una conquista, y se defiende.
Defenderemos el derecho al trabajo, a la educación, a la salud, al descanso, y de manera irrenunciable, los derechos humanos. Defenderemos también nuestra soberanía, la libertad y la justicia social como pilares de un país verdaderamente democrático.
Han pasado 93 años, pero aquí estamos. Con memoria, con historia y con futuro. Porque en nuestras filas no hay olvido. Porque cada nombre, cada lucha, cada sueño sigue vivo en nuestro quehacer cotidiano.
Prometemos, una vez más, jamás desertar.
