En medio de una especial expectación de los actores políticos y económicos, el Gobierno anunció su última carta, o “Plan para la Clase Media”, destinada a no otra cosa que a salvar los contratiempos de su propia coalición y los devenires de un proyecto que -por si no fuera poco con la pandemia y su consiguiente crisis social- amenaza con desestabilizar uno de los pilares centrales de la obra fundacional en lo económico de la dictadura: la privatización del sistema de pensiones, representada por las AFP.

Fondos previsionales que llegan a más del 80% del PIB del país, acumulando más de US $195 mil millones de dólares y que permiten financiar los grandes proyectos de los más conspicuos grupos económicos nacionales. Esa estructura de financiamiento corporativo es, ni más ni menos, la que está en juego en la presente discusión.

En resumen, la última oferta a la “clase media”- algunos hablaron de casi una negociación colectiva-, incluyó créditos de nuevo (estatal solidario, le llamaron), facilidades para el pago de dividendos y contribuciones, subsidios para arriendos, postergación del CAE y…sorpresa…un bono por $500 mil pesos no reembolsable, para quienes ganan entre 500.000 y un 1 millón 500 mil, casi como bono de término de conflicto. El problema es que como viene ocurriendo seguido, muchos de estos exponentes de clase media salieron a preguntarse, una vez más, una serie de interrogantes sobre cómo podrían acceder realmente a estos beneficios. Muchos recuerdan que, de todos los anuncios pasados, amplios sectores se quejan de “no haber recibido nada”, ni bonos ni incluso una de las famosas cajas de mercadería.

Mientras parte de la derecha salió a defender a rajatabla los anuncios, el propio presidente de RN, Mario Desbordes, dijo con cautela que se estaba conversando con los parlamentarios del partido para que ellos fueran adoptando una posición frente a la trascendental votación en la sala de la cámara baja para el retiro del 10% de los fondos de pensiones. “Siempre he dicho que retirar fondos de pensiones es la última opción, y solo si no hay algo mejor, y creo que la propuesta (del Presidente) lo es”, sostuvo Desbordes.

Otros como el diputado Celis, mantuvieron sus dudas al respecto y por último abrieron la posibilidad de que la gente “pueda elegir” y, es más, denunciaron prácticas indecorosas para lograr el cambio de actitud de los parlamentarios del sector frente a la votación del 10%, como ofrecer hasta cargos en el gobierno. “El presidente en las sombras, que es Cristián Larroulet, no tiene claro el Chile real”, espetó el parlamentario. Lo propio sostuvo Leonidas Romero (RN), quien consideró “tardíos” e “insuficientes” los anuncios, retirando su decisión de votar a favor el retiro de fondos de las AFP.

Es que el Ejecutivo se juega el todo por el todo en esta pasada y lo peor es que lo más probable es que si logra imponer sus términos y el proyecto termina su tramitación en la Cámara, sin llegar al Senado, estará clarísimo quién defiende el actual sistema de pensiones en el país, a lo cual sin duda contribuyó la notable defensa que hicieron connotados representantes del mundo empresarial, en una comentada carta en el mismo sentido. “No puede ocurrir que un gobierno quede capturado por la defensa de los intereses de los grandes empresarios”, dijo al respecto la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa.

Abjurando de “Pepe”

Pero olvidando un poco las consecuencias e incluso dando por hecho que sus propuestas serían criticadas por la oposición, el objetivo del Ejecutivo es claro: alinear a su coalición y evitar que se toque una de las piedras angulares del modelo económico chileno. Tanto así que Piñera llegó a decir- como nunca- que el sistema de AFP que implementó su hermano José Piñera requería “cirugía mayor”.

Obviando cuestionamientos como que el propio Piñera fuedirector de una AFP, o que el actual ministro de Hacienda también, el Ejecutivo parece estar librando la madre de las batallas en materia previsional, lo que hasta gente de su sector cuestiona como una sobreideologización, como la ex parlamentaria Lily Pérez. “Las AFP se convirtieron en intocables por demasiados años”, subrayó Pérez en CNN Chile.

El problema es que un porcentaje muy menor de la ciudadanía defiende el actual sistema previsional- entre el 20 y el 30%, según la encuesta-, y de ello dan cuenta los cacerolazos que se sintieron anoche fuertemente en todo el país y que deben haber causado más de un escalofrío entre las autoridades de gobierno, convencidas de haber anunciado un potente paquete, a cambio, para la clase media.

Y por cierto el paquete de medidas del Gobierno no dejó conforme a la oposición. Fuad Chahín, presidente de la DC, sostuvo que las medidas estaban “llenas de exclusiones, requisitos y letra chica” y dejaban a una parte de esa clase media que se decía defender, precisamente indefensa.Reiteró el dirigente su férrea voluntad de votar a favor del retiro del 10% de los fondos de las AFP y subrayó que“quedan fuera los que ganan menos de 500 mil pesos, los que no pueden probar una caída significativa de sus ingresos, como son los trabajadores independientes y los informales”.

Heraldo Muñoz, presidente del PPD, resaltó que las medidas “dejan afuera a los trabajadores informales y quienes ganen menos de 500 mil pesos líquidos, aunque matizó que lo más rescatable es el anuncio de reforma significativa de las AFP. Acceder al mentado bono “requiere demostrar una merma del 30% en los ingresos formales, eso deja afuera a los trabajadores informales y significaría una diferencia muy importante en quienes ganan menos de 500 mil pesos”, sostuvo Muñoz, agregando que esto “no cambiará la decisión de las bancadas de oposición de votar a favor del retiro del 10% de sus ahorros previsionales”. Lo más rescatable, dijo, es “la disposición a dialogar para una reforma profunda, estructural e integral del sistema de pensiones porque éste no aguanta más y espero que el Presidente respalde con hechos esta disposición a una cirugía mayor, como él lo llamó”.

El ex Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, contrario a la idea de retirar de las AFP, también le tomó el guante al Presidente, indicando que existen expertos listos y dispuestos para hablar de esa cirugía.

¿Cuál clase media?

Volviendo a las medidas anunciadas, hay que recordar las cifras de la Fundación Sol, que se ha convertido en referente obligado en estas materias. Su último estudio sobre salarios en Chile, demostró que en nuestro país la mitad de los trabajadores ganan menos de $400 mil pesos, – recordemos que la línea de la pobreza para una familia de 4 personas es superior a esa cifra, $430.763- y un 70% de ellos gana menos de $550 mil pesos. Solo el 20% gana más de $750 mil pesos líquidos. Entonces, ¿de qué clase media se habla?De ese 30% que gana más de $550 mil pesos? Más bien lo que hay es una amplia capa de la población cuyos ingresos no alcanzan a cubrir la línea de pobreza, otra que con suerte lo cubre y sólo un 20% o 30% que vive en situación relativamente acomodada, salvo un grupo pequeño de familias que viven como en los países desarrollados y más que eso.

Y acá es cuando estas cifras de salarios se cruzan con los fríos datos del actual sistema de pensiones, que son otro reflejo de la desigualdad: 77% de los hombres tiene acumulado en su AFP, al acercarse el momento de jubilación, menos de 50 millones y de las mujeres, el 91% tiene menos de esa cifra, monto con el cual se llega, bajo las actuales condiciones y con suerte, a una pensión cercana a los $200 mil pesos. Un 27% de los afiliados tiene menos de un millón, 55% menos de 5 millones y 90% menos de 30 millones. Y, en consecuencia, proyecte usted por regla de tres simple las pensiones que les esperan. La mitad de los ya jubilados reciben hoy una pensión autofinanciada inferior a $150 pesos, como no se cansa de denunciarlo la Fundación Sol.

Realidades demasiado evidentes como para que no golpeen con fuerza a una clase política que se encamina a un momento de definiciones en toda esta clase de materias.

El presidente del PS, Álvaro Elizalde, sostuvo que las medidas del Gobierno simplemente estuvieron destinadas a acallar los problemas de la coalición gobernante más que a responder a las necesidades angustiantes de los chilenos en el contexto de la pandemia y sus derivaciones sociales. “Nos hubiera gustado que el Presidente Piñera le hubiera hablado hoy al país, a las familias que lo están pasando mal, pero por el contrario se limitó a hablarle a su coalición o lo que es peor aún a los pocos diputados cuyos votos pretende dar vuelta para impedir que se apruebe el retiro del 10% de los fondos de pensiones. La gran mayoría de los anuncios corresponde a la repetición, a la reiteración, de lo que ya anunció hace semanas atrás. La única novedad, el bono, corresponde a una propuesta inferior a la que propuso cuando quería impedir el que se aprobara, en general, la reforma que autoriza el retiro de los fondos de pensiones”, subrayó Elizalde.

“El gobierno aún no toma conciencia de la dimensión de la crisis y sigue con esta lógica del goteo, de los anuncios parciales, y por tanto llegando tarde ante una crisis social de magnitudes que requiere de un esfuerzo sustantivo del Estado y por lo tanto, un gobierno comprometido con iniciativas que realmente protejan a las familias chilenas”, remarcó el dirigente.

No faltaron los economistas, como Cristóbal Huneeus, quien en el Diario Financiero dio otra dimensión del asunto: dijo que los anuncios apuntan a quien ha tenido baja de ingresos, pero no pérdida de empleo y “no puede ser que alguien que siga trabajando y haya tenido pérdida de ingresos pueda quedar mejor que alguien que perdió el empleo”, pidiendo consistencia al respecto.

En definitiva. como se dijo, están en juego en la discusión los casi US$200 mil millones de dólares que acumulan las AFP, de los cuales se destinan casi US$40 mil millones a instituciones financieras, fundamentalmente bancarias (diez bancos privados, encabezados por el Chile, Santander y Scotiabank) y otros US$43 mil millones a los 30 principales grupos económicos del país, de matriz nacional, encabezados por los Luksic, Said, Saieh, Yarur, Matte y Solari. Los mismos bancos que reciben recursos de las AFP- nuestros recursos- al 3% de interés y que después ellos nos cobran el 20 o 30%, al pedir un préstamo de consumo.

Realidades como esas, por no nombrar las tasas de ganancias anuales de las administradoras, parecen estar chocando indefectiblemente con la dura realidad de los hechos y con una clase política que no logra soslayarla.