miércoles, agosto 5, 2026
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¿Edaismo en el sector público?

Foto de Christin Hume en Unsplash

Foto de Christin Hume en Unsplash

El Servicio Civil como entidad pública es garante del proceso de acceso a los Empleos Públicos a través del portal respectivo que por normativa está mandatado a poner al servicio de la ciudadanía.

Con preocupación observo que la edad pesa más que el currículo lo que da indicios del edadismo laboral en el Estado y/o estereotipos y discriminación por edad que golpea a chilenos mayores de 50 para acceder a un cargo a través del portal Empleos Públicos llegando a diferentes instancias del proceso de postulaciones efectuadas, incluso hasta la fase final de las evaluaciones, pero la edad, desde mi mirada crítica, aplica el factor de “siga participando”.

Como ciudadano, como un exfuncionario formado desde 1982 en el servicio público, desarrollándome para crecer laboralmente y tener una mejor calidad de vida, con un gran compromiso con lo aprendido en los largos años de la vida laboral en la Administración Pública, tan vilipendiada y mal tratada como la “grasa del Estado”, se traba certeramente.

Confiado en que la experiencia sería un activo que ayudaría a encontrar un puesto en el servicio público, lo cual no ha sido así, lamentablemente, y devolver la mano, al Estado como se dice popularmente

Siento que la edad se volvió un gran problema invalidando, despreciando lo aprendido en los años en el mundo público, donde la precariedad reinaba hasta a fines de los años ochenta, pero el espíritu de servidor público estaba muy vivo, como lo siento ahora para atender a la ciudadanía.

El impacto de este tipo de exclusión no es solo económico según señala Antonio Letelier psicólogo y académico de la USACH, “el trabajo ocupa gran parte de la vida y tiene un rol fundamental en la identidad y el bienestar de las personas. Cuando alguien mayor siente que su experiencia ya no tiene valor en el mercado, aparecen síntomas depresivos, de ansiedad, preocupación, estrés o dificultades para gestionar el tiempo”.

Paradójicamente, lo que muchos empleadores consideran una desventaja —la edad— es, en realidad, una fuente de valor organizacional. “Un trabajador mayor de 50 años tiene una gran ventaja que tiene que ver precisamente con la experiencia. Conoce las particularidades del trabajo, las dinámicas internas y los aspectos culturales que no están en los manuales”, enfatiza Letelier.

Bárbara Cisterna de Randstad agrega que “las personas mayores de 50 años suelen vivir la búsqueda de empleo con una mezcla de frustración y desafíos emocionales. Pueden sentirse excluidas o menos consideradas debido a su edad, ya sea por la falta de actualización o priorizan perfiles más jóvenes”.

Esta exclusión afecta no solo en lo económico, sino también la salud mental y el sentido de vida, esperando que no sea la línea conductora del “trabaje con nosotros” que ofrece el Estado de Chile. Esta reflexión, no es menor, la comparten excompañeros y exfuncionarios públicos que sienten hoy con desazón una discriminación soterrada.