jueves, septiembre 24, 2026
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Informe PISA… no pisa en suelo firme

¡Cómo le gustan al sistema dominante de educación los “parches-curitas” a heridas localizadas! Como el temor a la transformación profunda asusta. Poniéndonos de moda, ¿puede el aprendizaje profundo llevarse a cabo en el sistema actual sin una reforma educacional profunda?

Crédito Fotográfico: Patricio Muñoz Moreno

Hace algunos días se difundieron los resultados de la Prueba PISA en educación. Chile viene empeorando -descendiendo se diría en lenguaje chileno- hace tiempo sus resultados en comparación con el indicador fetichista de los poderes educacionales hegemónicos que es la OCDE… aunque está mejor que América Latina. Nuevamente los agoreros de las desgracias educacionales anuncian que el país va al desastre. La culpa la tienen los métodos, la didáctica, los profesores, la formación inicial docente, que se lee menos, que son los SLEP mal gestionados, que las políticas públicas, la culpa es de las familias, que no se enseña bien el trabajo con la IA. Nuevamente se esconden dos hechos sustanciales: a. que el sistema educativo mercantil nació nati-muerto, que lleva 45 años de instalado y no ha logrado asegurar en todo ese periodo una seguridad educacional de calidad a todos y todas, pese a los esfuerzos y políticas públicas con propósitos de mejoramiento dentro del sistema; b. que lo que se ha logrado mantener y mejorar en algunos momentos, se debe gracias al gran esfuerzo de profesores y profesoras que asumen las políticas públicas e intentan implementarlas sin posibilidad real de participar en su formulación. Si en el mismo periodo no se han logrado jubilaciones justas por las AFPs, ni derecho a una salud de calidad por la privatización del sistema ¿porqué la educación debería funcionar bien si responde a la misma lógica y estructura de diseño mercantil?

La crisis es integral

Los discursos dominantes son simples, obvios, basados en “evidencias” … todos sabemos como se pueden manejar las estadísticas, también Nicanor Parra: “’Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona.” El pensamiento crítico y alternativo se ha hundido en las oscuras aguas grises de las ciudades. Las universidades se han adaptado, su aporte más allá de los papers, seminarios, proyectos o experiencias no golpean al corazón del sistema y su concepción pues se acomodó a los sistemas de acreditación asociados al financiamiento; y sus investigadores y docentes, una vez finalizados sus diseños o análisis de investigación, se retiran de los espacios académicos a sus hogares, no a las poblaciones, grupos de jóvenes, iglesias, comunidades indígenas, empresas, campos, calles, que constituyen el propósito de muchos de sus trabajos. Se escribe sobre lo que las encuestas, observaciones, focus group, entrevistas, arrojan como datos que se convierten en información mediatizadas por la ideología académica. ¡Qué añoranza de la Reforma Universitaria de Córdoba, Argentina, de 1918, del Mayo francés de 1968, de la Reforma Universitaria en Chile de 1967! La crisis es integral, no saldremos de ella si no se hacen cambios profundos: dejar de formar personas apatronadas para formar según modelos de la economía social; educar para una libertad responsable en las diversas experiencias de vida y no sólo para consumir; mejorar la productividad del trabajo humano, pero con salarios justos, sindicatos y sin racionalizar el desempleo ni precarizar las condiciones laborales de los/as trabajadores/as; construir propuestas pedagógicas y políticas públicas innovadoras y actualizadas para una sociedad ya no en transición sino en revolución tecno-social.

A problemas estructurales soluciones estructurales.

¡Cómo le gustan al sistema dominante de educación los “parches-curitas” a heridas localizadas! Como el temor a la transformación profunda asusta. Poniéndonos de moda, ¿puede el aprendizaje profundo llevarse a cabo en el sistema actual sin una reforma educacional profunda? Claro que no, sus resultados serán voladuras de luces con la belleza del fuego artificial de año nuevo: dura unos segundos y embelesa  (suponiendo que no se mezclan con los avisos de que llegó la “merca” al barrio). Cualquier innovación pedagógica será una nueva moda -que en otro contexto podría ser muy potente- pero no afectará sustancialmente ni a sus resultados ni al derecho a la educación a lo largo de toda la vida, para todos y todas. Vemos cada día videos, reels, marketing de fundaciones, de gobiernos regionales y del nacional sobre innovaciones educativas que producen conocimiento muy interesante, pero no alcanza para el conjunto de la población educativa, lo que se logra sólo a través de políticas públicas lo que supone acceso al poder de construirlas y financiarlas. Si no es así siempre será insuficiente el cambio: 6 de cada 10 estudiantes no alcanzan los conocimientos mínimos de matemáticas, se perdieron 21 puntos en lenguaje desde el año 2015. Hay un atraso de dos años del referente OCDE en resultados. Integrar innovaciones en un sistema educacional de mercado, con modelos de aprendizajes de competencias yuxtapuesto a otros de habilidades, con una incertidumbre permanente en la educación pública, gestión tecno-burocrática en todo el aparato de estado, incluidas las universidades estatales, que hacen del autoritarismo un estilo de decisión normalizado en lo formal, criticado en lo personal, pero aceptado hasta hoy: así experiencias innovadoras particulares no se pueden expandir al conjunto del sistema, se requiere un cambio estructural. También supone más y mejor estado.

Educación sin prioridad.

El fracaso PISA no es culpa de una didáctica, del quehacer docente, de la formación inicial, en fin, de todo a lo que se le atribuye como causa. Si, todo ello afecta, pero hay que convencerse que el modelo actual no resiste más parches, discursos, experiencias acotadas, justificaciones en el otro, buenos ejemplos premiados con publicidad: el modelo es el que se agotó para los tiempos de formación actuales. La educación dejó de ser importante en Chile, para la movilidad social, para el empleo, para ser ciudadanos, incluso para ser mejores personas. El estado fue debilitado y burocratizado año a año. La educación dejó de ser prioridad para la sociedad y los gobiernos: debe cambiar la estructura educacional, priorizarse la educación, generar nuevos enfoques de políticas públicas y rearmar un estado más fuerte en el desarrollo educativo regional y en el apoyo a las comunidades escolares y locales.