sábado, noviembre 7, 2026
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La siniestra “siembra” de colonos por parte de Netanyahu

Hemos conocido con espantosos detalles el genocidio llevado por Benjamín Netanyahu en Gaza desde 2023.Sin embargo, no tanto se sabe de sus tropelías en el West Bank –nombre en inglés de Cisjordania y que constituye, junto a la Franja de Gaza, uno de los dos principales territorios de Palestina.

Se trata de la utilización del movimiento de colonos israelíes como una de las principales armas de la derecha extremista y del Primer Ministro israelí para dominar Cisjordania. Durante sus diversos mandatos -que suman 19 años en total, siendo su primer periodo entre 1996 y 1999, luego entre 2009 y 2021 y finalmente desde 2022 a la fecha– Netanyahu se ocupó de dar tal poder a los colonos para que se asentaran en ese territorio palestino que hoy sushabitantes viven un horror cotidiano -emocional y económico-, asediados por esos hostiles vecinos.

La movida no era gratuita. Era una brutal forma de ocupación de Cisjordania. Desde que la ultraderecha tomó el poder con Menagen Beguin en 1977, los colonos pasaron de ser unos pocos miles a sumar hoy en día más de 500.000 fanáticos judíosreligiosos enquistados en el West Bank. Es decir, se convirtieron en una de las fuerzas política máspoderosos del país, capaces de influir decisivamente en los gobiernos de Israel. El proceso revela la siniestra estrategia de la derecha israelí.

Según los estudiosos del fenómeno, la cronología de los hechos es brutal desde el punto de vista político y psicológico, “porque muestra cómo un movimiento religioso y nacionalista, inicialmente minoritario, logró transformar la política de todo un país y condicionar el futuro de otro pueblo: el palestino”.

Asimismo, señalan los expertos, hay una cuestión política crucial: los asentamientos israelíes en Cisjordania, considerados contrarios al derecho internacional por Naciones Unidas, dificultan la posibilidad de establecer un Estado palestino territorialmente continuo. Y por ende, la solución del conflicto a través de la creación de dos Estados.

La importancia de Cisjordania

Cisjordania se ubica al oeste del río Jordán y tiene una superficie de aproximadamente 5.655 kilómetros cuadrados. Limita al este con el río Jordán y el mar Muerto, que la separan de Jordania; y al norte, oeste y sur con Israel. Sus ciudades más conocidas sonRamala, Nablus, Hebrón, Belén, Yenín y Jericó.Jerusalén Oriental también es parte de ese territorio palestino ocupado en 1967, que Israel anexó -sin reconocimiento internacional- y administra como parte de Jerusalén.

¿Quién controla realmente Cisjordania? Allí está el drama. Israel ocupó ese territorio en la guerra de 1967y los posteriores acuerdos de Oslo de 1993 y 1995 establecieron tres zonas administrativas: la Zona A (aproximadamente un 18 %), cuya administración civil y seguridad interna son responsabilidad dePalestina; la Zona B (aproximadamente 22 %), cuya administración civil y competencias de seguridad soncompartidas con Israel; y la Zona C (más del 60 %), bajo control israelí, que incluye los asentamientos israelíes y grandes extensiones rurales.

Incluso en la zona A, Israel realiza operaciones militares ya que la división administrativa no pone fin a la condición de territorio ocupado. Esto tiene una consecuencia clave: las ciudades palestinas constituyen una especie de archipiélago territorial, rodeado por zonas controladas por Israel. Es decir, los palestinos pueden tener autoridades municipales, colegios, hospitales e instituciones, pero no controlan plenamente el territorio que los conecta. Esto deja claro que Cisjordania no es un Estado palestino independiente ya que Israel mantiene un control militar y territorial decisivo. Además, Cisjordania y Gaza están separadas por Israel.

El vía crucis de los palestinos se inició al terminar la segunda guerra mundial, cuando el West Bank quedó bajo control jordano, mientras Gaza quedó administrada por Egipto. Mas de 700 mil palestinos debieron huir o fueron expulsados de sus hogares -e impedidos de regresar-, una tragedia que se recuerda como la Nakba, que significa catástrofe en árabe.

El tiro de gracia para los palestinos se dio tras la Guerra de los Seis Días, en 1967, cuando Israel ganóla batalla contra Egipto, Jordania y Siria y ocupóCisjordania, incluida Jerusalén Oriental, anteriormente bajo control jordano así como la Franja de Gaza y la península del Sinaí, controladas por Egipto, y Los Altos del Golán, pertenecientes a Siria. Israel posteriormente devolvió el Sinaí a Egipto, pero mantuvo su ocupación de Cisjordania.

Para los grupos más radicales del sionismo religioso, esa victoria fue interpretada como una señal divina.Consideraban que Dios estaba devolviendo al pueblo judío las tierras de los antiguos reinos bíblicos de Judea y Samaria (hoy Cisjordania). Y de esa interpretación surgió una idea peligrosamentepoderosa: si Dios había entregado esas tierras, ningún gobierno tenía derecho a devolverlas, algo que cambió radicalmente el significado político del territorio. Ya no se trataba de una tierra que podía negociarse a cambio de paz, sino de una tierra cuya entrega podía considerarse una traición religiosa.

El triunfo de Menagen Beguin al frente del ultraderechista Likus en 1977 fue otro hito crucial en la tragedia del pueblo palestino porque implicó un poderoso impulso para los colonos. Hasta entonces, Israel había sido gobernado principalmente por el Partido Laborista y sus predecesores.

Para el movimiento de los colonos, fue un triunfo histórico. Por primera vez tuvieron un gobierno considerablemente más cercano a sus aspiraciones territoriales. Ariel Sharon, ministro de Agricultura, impulsó una política de expansión de asentamientos con un objetivo estratégico: limitar las posibilidades de establecer un territorio palestino continuo. Apareció entonces una idea central que sigue vigente hasta nuestros días: no hacía falta anexar formalmente toda Cisjordania si se conseguía modificar irreversiblemente su geografía.

La estrategia fue ocupar determinados puntos geográficos mediante asentamientos, carreteras y zonas de seguridad. Esto genero una situación en la que numerosas comunidades palestinas quedaron separadas por áreas bajo control israelí.

Con el tiempo, el Estado israelí incentivó también el traslado de familias por motivos económicos y de vivienda. Algunos asentamientos se transformaron en grandes localidades suburbanas. Es decir, lo que inicialmente fue un movimiento ideológico terminó también incorporando a sectores de clase media israelí que querían acceder a viviendas más económicas.

Un momento de esperanza se dio entre 1993-1995, cuando se firmaron los Acuerdos de Oslo entre Israel y la OLP (Organización para la Liberación de Palestina). Estos acordaron establecer una administración palestina limitada, como parte de un proceso que debía conducir a una solución definitiva.

Sin embargo, el asesinato en 1995 del Primer Ministro Yitzhak Rabin, quien firmo el acuerdo por parte de Israel, truncó el proceso. El extremista judío que lo mató era parte de los sectores más radicales del nacionalismo religioso israelí, para los cuales esas negociaciones constituían una amenaza a su proyecto territorial. El crimen mostró hasta qué punto ciertos sectores extremistas estaban dispuestos a recurrir a la violencia para impedir concesiones territoriales a los palestinos.

Cómo creció el movimiento  

Los colonos israelíes viven en asentamientos establecidos en Cisjordania desde 1967. Estos asentamientos implican infraestructura, carreteras, controles militares, zonas de seguridad y restricciones sobre las tierras circundantes.

Al asumir el poder a fines de 2022, Benjamín Netanyahu comprendió que los partidos nacionalistas religiosos podían convertirse en aliados fundamentales para formar mayorías parlamentarias. Eso permitió que sectores políticos vinculados al movimiento de los colonos negociaran ministerios, presupuestos y competencias administrativas.

En julio de 2024, mientras Netanyahu paralelamenteordenada el genocidio en Gaza, la Corte Internacional de Justicia concluyó que los asentamientos israelíes en Cisjordania vulneran el derecho internacional y que Israel debe detener su expansión. Pero, por supuesto, nada de esto ha pasado, y Netanyahu ha masificado lapresencia de los colonos.

En mayo de 2025, el gobierno israelí aprobó 22 nuevos asentamientos en Cisjordania. Todo este proceso ha redundado en que, actualmente, la población israelí residente en asentamientos dentro de Cisjordania (sin incluir Jerusalén Oriental), llega a más de 500.000 personas (Peace Now registraba 511.100 al cierre de 2023).  

La radicalización y la violencia de estos colonos ha sido la tónica durante el gobierno de Netanyahu y es un fenómeno grave y documentado. A modo de ejemplo, el 16 de octubre pasado, la Associated Pressinformó de ataques de colonos israelíes contra poblaciones palestinas durante la cosecha de aceitunas, incluyendo incendios de vehículos y agresiones físicas. Las aceitunas constituyen una fuente de ingresos esencial para numerosas familias palestinas y forma parte de su identidad cultural.

Según los analistas, se pueden identificar cuatro mecanismos que ayudan a comprender la persistencia del movimiento colono. Uno es la sacralización del territorio. Otro, la identidad de grupo. También opera la percepción de amenaza. Tras los ataques del 7 de octubre de 2023, los sectores ultranacionalistas utilizan el temor para defender políticas de control territorial más estrictos.

Sobre este último punto, la Corte Internacional de Justicia ha señalado que las preocupaciones de seguridad no justifican adquirir un territorio mediante la fuerza. Sin embargo, para la derecha nacionalista israelí la expansión de los asentamientos es una manera de hacer materialmente inviable la creación de Palestina.

En suma, los palestinos viven en un territorio que reivindican como propio, pero carecen de soberanía efectiva sobre buena parte de él. Israel, por su parte, controla amplias zonas de Cisjordania sin incorporarlas formalmente a su Estado ni conceder ciudadanía israelí a la población palestina que vive allí.Una familia palestina que vive en una propiedad heredada por generaciones, tiene enormes dificultades para construir una vivienda, acceder a sus tierras agrícolas o desplazarse hasta otra ciudad. Los permisos de construcción en la zona C dependen de las autoridades israelíes y son muy difíciles de obtener. Y, desde luego, existen demoliciones de viviendas y desplazamientos de comunidades. A lo que se suma la violencia de muchos de los grupos de colonos, que no trepidan en atacar incluso a autoridades o periodistas extranjeros.

Se configura así una situación de desigualdad profunda en el ejercicio de derechos políticos, civiles y de movilidad. Y la estrategia cumple su objetivo: impedir la solución de los dos Estados, que postula la existencia de Israel y Palestina como países independientes.

Es más. Hoy en día opera la normalización progresiva.Es decir, lo que inicialmente parecía una reivindicación de grupos religiosos extremistas hoy se ha ido incorporando al discurso político habitual de Israel, sobre todo cuando las autoridades adoptan parte de sus propuestas.

¿Han ganado los colonos su batalla política? Sí han logrado avances territoriales e institucionales enormes, aunque su objetivo de incorporar permanentemente toda Cisjordania a Israel no está consumado. Si es claro, según los expertos, que el movimiento consiguió algo políticamente extraordinario: convertir su proyecto territorial en un problema central que cualquier futuro gobierno israelí tendrá que enfrentar.