viernes, noviembre 6, 2026
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Impulso a las pymes y trabajadores por cuenta propia: un modelo alternativo

Observando nuestro escenario económico, una importante línea de desarrollo productivo para las pymes es tener una oferta innovadora en determinadas fases o procesos, a cambio de lo que hacen las grandes empresas en esquemas verticales y centralizados a lo largo de sus cadenas de valor. // Foto de Elianna Gill en Unsplash

Foto de Elianna Gill en Unsplash

Es difícil copiar un modelo de Estado de Bienestar como el que funciona en los países nórdicos; se ve complejo implementarlo en nuestra sociedad con un sistema democrático frágil que puede permitir reducir o  anular lo logrado con el voto popular.

Con el actual modelo educativo en Chile estamos quedando cada día más rezagados, no solo en el conocimiento y la actitud frente al aprendizaje y la formación que necesitamos para el complejo e incierto futuro, sino también en la preparación de las nuevas generaciones para enfrentar el desafío de la IA y las competencias que se requerirán para conseguir un empleo y no ser parte de la población de cesantes ilustrados.

Es parte de los cambios pendientes en el país converger en un modelo de desarrollo que sea más inclusivo y valore el aporte de las pymes y el trabajo por cuenta propia como un motor que impulse el fortalecimiento de esas fuerzas productivas hoy aisladas y excluidas de las políticas económicas en Chile.

Podemos lograr la adhesión popular a un Estado de Bienestar inclusivo, en la medida en que el desarrollo del país como tema relevante considere el diseño e instalación de un modelo de desarrollo productivo con protagonismo de las pymes y del trabajo por cuenta propia, poniendo a disposición una plataforma tecnológica y financiera que les permita una mayor productividad, una mayor competitividad, un espacio real para el emprendimiento y la innovación, como asimismo, facilite la integración a las cadenas de valor.

El empleo más intensivo lo permitirán las pymes. Sin embargo, pongo la atención en que no se trata de subsidiar empleos para producir lo mismo, con la actual productividad, calidad y costos de producción. En este enfoque, el empleo se prepara con anticipación y la formación de sus trabajadores debería estar a cargo de los actuales centros de formación técnica y universidades con un nuevo formato: con una malla que responda simultáneamente al emprendimiento empresarial, a la innovación, a las necesidades de las pymes, así como al máximo empleo y a la plena motivación y satisfacción del trabajador en su vida laboral.

Más empleo es posible con asistencia condicionada a proyectos innovadores, con futuro en los mercados, con valor agregado para entrar a un nuevo nivel de desarrollo productivo. Y como lo prueban las estadísticas, son las pymes y el trabajo por cuenta propia las fuentes de empleo más importantes en nuestro país, que necesitan dar un salto significativo para que el crecimiento económico pueda tener certezas y bases sólidas en conocimiento y productividad.

Observando nuestro escenario económico, una importante línea de desarrollo productivo para las pymes es tener una oferta innovadora en determinadas fases o procesos, a cambio de lo que hacen las grandes empresas en esquemas verticales y centralizados a lo largo de sus cadenas de valor.

Otra línea se proyecta en los servicios de mantenimiento en toda la gama que ofrecen las viviendas en condominios y barrios de viviendas tradicionales, como también en lo que no hacen o no hacen bien las municipalidades en beneficio de los barrios.

Por el lado de los profesionales y técnicos se podría, tempranamente, durante el transcurso de su formación, generar proyectos productivos con la aplicación de las nuevas tecnologías aprendidas, creando equipos de trabajo en proyectos específicos, tal que, al terminar sus estudios, con el proyecto finalmente aprobado, se acredite la certificación de su profesión u oficio y, como incentivo, poniendo a disposición financiamiento asegurado para materializar el proyecto en la empresa asociada que acogió el proyecto o para emprender la creación de una nueva empresa con el valioso activo adquirido en su formación como técnicos o profesionales y transformarse en empresarios.

Estoy especialmente atento e informándome sobre el desarrollo de un proyecto hecho por profesionales chilenos y del exterior altamente calificados que ofrece instalar una plataforma para pymes y cooperativas con el propósito de reunir allí —con asistencia de IA— un conjunto de aplicaciones informáticas y digitales integradas que sirvan para el desarrollo productivo de esas empresas. Se trata de una plataforma multifuncional orientada a satisfacer las necesidades de planificación, financiamiento, gestión comercial, contabilidad, tecnologías de producción y logística, apoyo a la innovación, a la productividad, a la escala y posibilidades de las pymes o de un trabajador por cuenta propia, como también en condiciones de satisfacer las necesidades de cooperativas y asociaciones productivas pequeñas.

El foco para el incremento de la productividad y el empleo está en la capacitación continua de los trabajadores, ya sea como pequeños empresarios, trabajadores por cuenta propia o como empleados. De allí que este enfoque parta de los centros de formación técnica y profesional, lo que implica acercar esas entidades al mundo productivo y diseñar modelos educativos y formativos desde ese vínculo virtuoso y, tan pronto sea posible, proporcionar equipos de estudiantes a las empresas interesadas en mejorar su productividad y su gestión a través de trabajadores con formación y orientación a la innovación, dispuestos a emprender con bases técnicas y conocimientos sólidos nuevas y mayores capacidades que logren alcanzar resultados concretos de alto interés para las pymes y sus trabajadores, y que finalmente aporten al crecimiento de la economía del país,  al bienestar de los integrantes de las pymes y también en beneficio de los trabajadores por cuenta propia.

El modelo que se propone busca fundamentalmente fortalecer el desarrollo de las pymes y el trabajo por cuenta propia. Supone que gran parte de la actividad productiva que ofrece el mayor porcentaje de empleo la aportan las pymes y que a través de ellas se puede lograr un incremento sostenido de la productividad si se pone a su disposición el conocimiento y la tecnología provenientes de los centros de formación técnico-profesional de manera permanente y con base en proyectos productivos dotados de capacidades que signifiquen agregar valor y mejorar la productividad en la producción de nuevos productos o servicios, de calidad y precios competitivos.

Se trata de aprovechar la experiencia de las empresas pymes y activar su disposición a innovar uniendo fuerzas con los centros de formación técnico-profesional, ensamblando proyectos conjuntos e intercambiando experiencias, conocimientos y prácticas productivas que vayan en la dirección de la mejora constante de los productos y servicios para lograr mayores capacidades competitivas y más oportunidades en los mercados locales y externos. En este modelo, el rol del Estado no es solo subsidiar las contrataciones; a cambio, se considera utilizar parte de esos recursos para invertir en la formación de trabajadores y empresarios capaces de emprender e innovar en el mundo de las pymes y en el trabajo por cuenta propia.