
El Presidente José Antonio Kast pronunció este martes su primer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, una intervención en la que presentó los primeros seis meses de su gobierno como el inicio de un cambio de rumbo para Chile, llamó a los inversionistas extranjeros a apostar por el país y lanzó una dura crítica al funcionamiento del propio organismo multilateral.
Bajo la consigna «Chile está de vuelta», el mandatario construyó un relato que partió con un guiño histórico -recordó el discurso que Jorge Alessandri pronunció en ese mismo foro hace más de seis décadas- y que continuó con un diagnóstico de las últimas décadas: destacó el desempeño económico de los años 90 y comienzos de los 2000, para luego sostener que el país se estancó producto de «malas decisiones», mayores impuestos y regulaciones.
Kast se refirió también al estallido social de 2019. «Chile se quebró y se instaló en nuestras calles, por meses, un estallido de violencia, donde reinó el caos y se impuso el desorden», afirmó.
El discurso tuvo un punto de sintonía con el tono que Donald Trump ha utilizado frente a los organismos multilaterales. Minutos antes, el mandatario estadounidense también había cuestionado a las instituciones internacionales durante su intervención ante la Asamblea General. Kast centró sus reparos en la burocracia, la lentitud para actuar y las prioridades de Naciones Unidas.
Para respaldar su mensaje de que Chile es hoy «un país más seguro, un país más competitivo y un país con menos burocracia», Kast presentó una serie de datos: una disminución de 11,5% en la tasa de homicidios durante el primer semestre, una reducción de 86% en el ingreso irregular por las fronteras y un aumento de 50% en las expulsiones respecto del año anterior. También relevó el Acuerdo de Santiago como herramienta de coordinación sudamericana contra el crimen organizado transnacional.
En materia económica, destacó la rebaja del impuesto a las empresas de 27% a 23%, la invariabilidad tributaria por veinte años para grandes inversiones y las medidas para reducir la denominada «permisología». Según afirmó, en sus primeros seis meses de Gobierno ingresaron solicitudes de inversión por más de US$44 mil millones al Sistema de Evaluación Ambiental.
El Presidente reconoció, sin embargo, que «la economía aún no despega» y que el desempleo continúa alto. «Los resultados tardan, pero las reformas que estructuran el futuro ya están en marcha», sostuvo.
Llamado directo a los inversionistas
Kast utilizó la tribuna de Naciones Unidas para enviar un mensaje directo al mundo empresarial. «A quienes nos escuchan desde el mundo de la inversión les digo: elijan Chile para invertir», afirmó, destacando la estabilidad institucional, las reservas de litio, la producción de cobre, el potencial energético y la ubicación estratégica del país.
El tono del discurso se elevó cuando Kast abordó el funcionamiento del sistema multilateral. «Naciones Unidas tiene un rol que jugar y lo tiene que hacer con el carácter y la energía que hasta hoy no ha mostrado», afirmó, antes de introducir lo que él mismo calificó como «lo más incómodo» de su intervención.
«Esta Organización no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos», sentenció. El mandatario sostuvo que el problema no responde únicamente al liderazgo del organismo, sino también a su capacidad de acción. «Naciones Unidas durante las últimas décadas y por distintos motivos no ha sido parte de la solución a estos problemas», afirmó.
Kast cuestionó que continúe vigente una arquitectura institucional diseñada después de la Segunda Guerra Mundial. «No es posible mantener vigente el orden mundial del año 1945 en un mundo del 2026», sostuvo.
En particular, apuntó contra «una arquitectura que delibera en exceso y ejecuta con lentitud», un Consejo de Seguridad que, a su juicio, continúa reflejando el escenario político de 1945, y «una burocracia que crece hacia adentro». También criticó «una proliferación de agendas» que, pese a responder a objetivos que calificó como nobles, habrían terminado desplazando las funciones esenciales de la Carta fundacional: mantener la paz, proteger la vida y defender la libertad de los pueblos.
Pese a sus cuestionamientos, Kast remarcó que Chile continúa creyendo en Naciones Unidas. «Creer en ellas implica exigirles que cumplan con su mandato», afirmó.
Su propuesta contempla tres medidas: reducir la burocracia y concentrar los recursos donde existan vidas en juego; suspender las agendas que no sean prioritarias; y reformar el Consejo de Seguridad para que sus decisiones recuperen efectividad y respeto.
El mandatario reivindicó al mismo tiempo el compromiso chileno con el multilateralismo, destacando el Acuerdo de Alta Mar y la candidatura de Valparaíso para albergar su Secretaría Ejecutiva. Definió esa apuesta como un multilateralismo «concreto, ambicioso y capaz de mostrar resultados».
Kast también dedicó parte de su intervención a la inteligencia artificial. Advirtió que mientras los países discuten cómo reformar instituciones creadas hace ocho décadas, está emergiendo «la tecnología más poderosa que la humanidad haya construido, y no la está gobernando nadie». En ese ámbito, defendió para Chile un «ritmo responsable» que permita avanzar en innovación acompañado de regulación, inversión y evaluación.
Hacia el cierre, el Presidente volvió a la idea que atravesó todo su discurso. «Chile volvió a poner orden, y con el orden está regresando la libertad. Volvió la confianza, y con la confianza comienzan a volver las ganas. Volvió la inversión, y con la inversión comenzará a volver el trabajo», afirmó.
Y terminó reforzando su mensaje ante los líderes reunidos en Nueva York: «América Latina puede ser el continente de la próxima década no porque alguien lo permita, sino porque tenemos la capacidad y la voluntad de hacerlo. Chile quiere liderar el camino para lograrlo. Chile está de vuelta».
Chile adhiere formalmente al Escudo de las Américas
Tras su participación en la reunión del bloque en Nueva York, Chile dejó de ser observador y adhirió formalmente al Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Donald Trump contra el crimen organizado transnacional. La decisión -cuyos términos no fueron ‘socializados’ en Chile- marca un cambio respecto de la cautela que había mantenido La Moneda y que hoy incluso mencionó Kast en su discurso al destacar la tradicional neutralidad chilena: «algunos nos dirán que no reconozcamos ese cambio. Otros nos dirán que nos alineemos incondicionalmente con él. Chile no hace ni una cosa ni la otra».
En un punto de prensa, el canciller Francisco Pérez sostuvo que la incorporación permitirá acceder a información, análisis de datos, capacitación para Carabineros y la PDI y mayor coordinación fronteriza, y recalcó que cada país actuará conforme a su legislación. La definición, sin embargo, abre debate por los alcances del mecanismo, que Washington también ha descrito con componentes militares, mientras la oposición cuestiona un eventual alineamiento político con Estados Unidos.








