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El gobierno vive su propia tormenta: Estados Unidos no es el “amigo” que el Presidente Kast suponía

La decisión del gobierno norteamericano de subir los aranceles a Chile, que hacía pocos días se había declarado socio, amigo y más que cercano a la administración Trump golpeó esta semana a La Moneda.

 

La brutal tormenta que azotó al país en días pasados llegó hasta la mismísima Moneda. Aunque el Presidente y su gabinete han tratado de tapar con diversas maniobras distractivas esta semana oscura para ellos -como por ejemplo la payasada de la ministra Rincón arriba de una escalera actuando como si fuera a arreglar cables callejeros de la luz o el intento del ministro Campos de negar el enorme daño que la tormenta provocó a los agricultores de la región- lo cierto es que el triunfo del gobierno, más bien del ministro de Hacienda, al conseguir la aprobación de su proyecto estrella que significará beneficios ambicionados desde hace años por los grandes empresarios del país, no pudo festejarse con bombos y platillos como lo hubiera deseado la derecha. 

Fueron varias las situaciones que lo impidieron: la catástrofe del temporal en el norte chico; las salidas de una treintena de seremis casi recién asumidos, algunos acusados de abusos laborales y hasta sexuales; una ex ministra revelando secretos de camarín del corazón del gobierno: Mara Sedini que dejó a muy mal traer a su gobierno, al que acusó de presiones en su contra, tráfico de influencias, mal trato y otras florituras que en las derechas cayeron como un balde de agua helada. Se dice en círculos políticos que esta performance mediática es reflejo de las odiosidades entre republicanos y libertarios, enfrascados en luchas fratricidas e hipócritas -porque todo es con sonrisas- por el liderazgo del sector. Todos ellos mirando por cierto al horizonte de cuatro años más, en una pelea por la presidencia a la que se sumará el Partido de Parisi y Jiles.

Y continuaron las malas nuevas para el gobierno. La renuncia de un ahora ex subsecretario de Hacienda por un caso de drogas; el a estas alturas increíble intento de la ultraderecha libertaria, republicana y hasta la UDI, de castigar a mujeres que han sido violadas, obligándolas a escuchar latidos del feto y negarle el aborto permitido hasta ahora por la ley en tres casuales; la aparición en redes sociales de un asesor legislativo del partido de Johannes Kaiser que junto a un grupito no solo evidenció inclinaciones pedófilas, sino, además, se burló de niños autistas que son “más fáciles” de ser abusados, “porque no hablan. 

Hay más. Como la emergencia laboral con un altísimo porcentaje de cesantía de jóvenes y mujeres; peleas internas que no han logrado controlar, pero la guinda de la torta de esta derecha, fue la propuesta del presidente del partido republicano de vender Codelco. Nada menos que ofertar una de las principales empresas del cobre del mundo, vital para el desarrollo tecnológico y ambicionado hoy más que nunca por las principales potencias y hasta por las principales fortunas del mundo como Elon Musk, Larry Page, Sergey Brin, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, entre otros, cuya riqueza se ha visto impulsada por el avance de la inteligencia artificial.  Las fortunas de algunos de los hombres más ricos del mundo han superado los US$300.000 millones. En cambio, el PIB anual de varios países es inferior a esa cifra. Pareciera que la idea fue el lanzamiento de un globo sonda para sopesar la reacción de los chilenos frente a la propuesta de republicanos. Hasta ahora, recibió una masiva negativa, incluyendo la de su propio gobierno. Habrá que ver hasta dónde resiste esta administración la nueva estrategia de la ultraderecha

El “amigo” Trump

Y otra guinda con sabor amargo fue la decisión del gobierno norteamericano de subir los aranceles a Chile, que hacía pocos días se había declarado socio, amigo y más que cercano a la administración Trump. Un intento fallido de mostrarse como el “mejor amigo”, tratando de diferenciarse de la actitud independiente y orgullosa mostrada por el presidente Boric frente al voluble Trump. Pero, hasta ahora solo quedó en evidencia que el Gobierno confió excesivamente en la cercanía política entre José Antonio Kast y Donald Trump, esperando un trato preferente que finalmente no ocurrió.

Peor aún. Dos ministros de Kast criticaron la decisión del gobierno de Trump. Si bien el Canciller tibiamente calificó el arancel como una medida injustificada y sostuvo que Chile cumple con los compromisos del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, tanto el ministro de Agricultura Jaime Campos como el de Defensa Fernando Barros, fueron críticos al respecto. El primero calificó la explicación de Estados Unidos —que justificó el alza por supuestas deficiencias en el combate al trabajo forzoso— como una «chiva» y afirmó que la medida violentaba el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente entre ambos países. Barros, en tanto, calificó la decisión como “muy injusta” y calificó como bastante confuso el gravamen, ya que se suponía que eran países amigos y muy cercanos.

El embajador norteamericano en Chile, Brandon Judd, respondió con arrogancia imperial los cuestionamientos de los ministros. “Si dos ministros que no son parte de la negociación quieren hacer comentarios provocativos que socaven la habilidad de sus colegas de negociar, es tema de ellos “. Añadió “es obvio, para cualquiera que preste atención, que el presidente Kast ha tenido grandes logros con Estados Unidos en los primeros meses de su mandato”. Y enumeró “logros” dudosos para Chile y muy satisfactorios para el país del norte: “Me refiero al memorándum de entendimiento sobre minerales críticos, el acuerdo para traer a Chile nuestro programa insignia para combatir a las bandas de narcotráfico, la firma de Pax Silica para garantizar el acceso a Chile a una infraestructura tecnológica de la IA de clase global o los US$22 mil millones en inversión extranjera directa (IED), de los cuales US$10,5 mil millones provinieron de Estados Unidos”. Y amenazante, Judd terminó: “una retórica como esta no ayuda a Chile a lograr sus objetivos ni en estas negociaciones, ni en ningún otro ámbito”.

Evelyn Matthei manifestó preocupación por el impacto económico de la decisión norteamericana y llamó a actuar con pragmatismo, privilegiando la defensa de los intereses nacionales por sobre las afinidades ideológicas. También sostuvo que Chile debe fortalecer sus relaciones comerciales con distintos mercados y no depender exclusivamente de Estados Unidos.

El cientista político Mario Herrera, relacionado con la derecha, afirmó que el episodio demuestra que la agenda internacional de Donald Trump no entrega beneficios automáticos a gobiernos ideológicamente afines y evidencia tensiones dentro de la propia derecha chilena sobre cómo conducir la política exterior.

Otros analistas, como Ignacio Walker y Ascanio Cavallo, han señalado que el episodio obliga a Chile a revisar su estrategia internacional y fortalecer relaciones con otros mercados, especialmente Asia e India.

La ¿inesperada? catástrofe del norte

Por desgracia, los últimos días las agendas políticas y noticiosas estuvieron abarrotadas con el temporal desatado en la zona centro-norte del país, un verdadero desastre provocado por las lluvias y el viento en particular en el norte chico. Un balance preliminar indica que los daños causados por las tormentas superan los US$700 millones. Según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), se registraron 13 muertes, 29.000 inmuebles afectados y aproximadamente 65.000 personas damnificadas. La recuperación de caminos, puentes y sistemas de agua potable rural concentrará gran parte de la inversión en las regiones de Coquimbo y Atacama.

Hubo tardanza gubernamental en reaccionar, como reclamaban muchos de los damnificados y las autoridades, incluyendo personeros de sus propias filas. En principio, la reconstrucción de la infraestructura dañada podría costar entre US$400 millones y US$500 millones, y se estima que el costo total podría llegar a US$725 millones o más, incluyendo pérdidas patrimoniales y daños a la infraestructura pública y servicios básicos. Habrá que esperar la concreción de las promesas que el propio Kast les hizo a las autoridades de la zona en una visita posterior a la región. 

No será fácil, tomando en cuenta los recortes presupuestarios solicitados por el ministro Quiroz.  Aunque el Presidente Kast ha reiterado que no eliminará beneficios sociales universales, sí ha existido reducción o reorganización de numerosos programas públicos. Hay que recordar que iniciándose la administración Kast-Quiroz, el gobierno solicitó un recorte transversal del presupuesto de los ministerios para cumplir su compromiso de reducir el gasto fiscal en unos US$6.000 millones, disminuyendo con ello recursos para programas sociales. De hecho, organizaciones de derechos humanos afirman que se han visto afectados más de 140 programas y diversas unidades estatales especializadas en el tema.

En Salud ya se está sintiendo y resintiendo. En mayo de 2026, el Ministerio de Hacienda confirmó un ajuste del 2,5% al presupuesto del Ministerio de Salud, equivalente a más de $413.000 millones. Pese a que el gobierno insistió en que el ajuste no afectaría la atención directa de los pacientes y que se protegerían las prestaciones esenciales, la medida generó una reacción transversal. La Comisión de Salud del Senado afirmó que sí habría afectación de programas, mientras alcaldes de todos los colores advirtieron impactos en la atención primaria municipal. Por su parte, colegios profesionales y gremios de la salud alertaron sobre posibles efectos en las listas de espera, en el funcionamiento de hospitales, en la contratación de personal y en la compra de insumos y medicamentos.

Mientras, el arrogante ministro Quiroz nuevamente dio pruebas de que le importa poco y nada lo que digan o hagan los municipios, la primera puerta de acceso al Estado de la ciudadanía. Jorge Quiroz, dijo que “da un poco lo mismo” si se aprueba o no la compensación a los municipios, el único artículo del proyecto que falta por aprobar. Esto, porque el megaproyecto “se aprobó, (está) virtualmente aprobado, queda un artículo que no es sustancial ni por cerca al proyecto, así que da un poco lo mismo cómo se vote “. El punto es que son precisamente los municipios los que deberán enfrentar el actual y los futuros desastres de regiones y localidades.

El tsunami de renuncias del gobierno

A este panorama bastante desolador para un gobierno que haga lo que haga y diga lo que diga, sigue cayendo en las encuestas, se suma la corrida de renuncias de seremis y hasta de un subsecretario, recién en los primeros cuatro meses de gobierno, completando una treintena de autoridades que, por motivos escandalosos en su mayoría, debieron renunciar al cargo. Entrelazado con esto mismo, está la renuncia solicitada al subsecretario de Hacienda por haber dado positivo en un test de drogas, justo cuando terminaba el trámite legislativo de la ansiada megarreforma de Quiroz.

Guillermo Ramírez, diputado y presidente de la UDI, fue consultado particularmente por la salida del subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez tras dar positivo en un test de drogas, del seremi de Salud de Magallanes, acusado por abusos de índole sexual, del seremi de Vivienda de la Región del Maule y la renuncia del seremi del Trabajo de Tarapacá,

El diputado expresó que esto “no es una buena señal”. “La verdad es que el número no es menor, no vale la pena esconderlo ni vale la pena negarlo”, señaló. “Yo aquí no tengo otra cosa que decir que encuentro que no es una buena señal que salgan tantos seremis”, apuntó. “Por supuesto que uno hubiese querido que los seremis que fueron nombrados se mantuvieran en sus cargos, con una buena gestión y sin ningún tiempo de problema ni escándalo, pero a veces ocurren cosas que el gobierno tiene que enfrentar y tiene que tomar una decisión.

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