Durante 35 largos días, por diversas plataformas informativas los chilenos fueron testigos de una histórica movilización protagonizada por cientos de trabajadores portuarios de Valparaíso. Las brutales condiciones de los llamados contratos eventuales, finalmente, derivaron en un paro que lentamente fue sumando solidaridad de otros trabajadores  y hasta del extranjero.

El país fue conociendo sus demandas, sus precarias condiciones laborales, su proceso de negociación y las perspectivas de su movilización que, según los trabajadores, fue un ejemplo de unidad y de lucha. Página 19 quiso ir un poco más allá y llegar donde otros no pudieron estar. Conversamos con dirigentes portuarios y trabajadores eventuales para conocer un poco más lo que significa vivir con estos tipos de contratos. Saber, además,  cómo sobrellevaron los más de 35 días de paralización, durante los cuales lo dejaron todo para unirse a lo que califican como una causa justa y “despertar al león”.

Finalizado el movimiento, uno de los voceros de los trabajadores, Juan Carlos Reyes,  relató que “pasamos muchas necesidades como cortes de luz, agua, comimos en el muelle, incluso con nuestras familias. Estos 35 días sobrevivimos con la solidaridad y ayuda de varias empresas que nos han cooperado mucho, como gente de las universidades que se han portado muy bien con nosotros ayudando a todos los portuarios. Pedimos muchas disculpas a la gente por todo lo que pasó en Valparaíso, pero fue la única manera que el Gobierno nos haya escuchado”.

El inicio

El paro de los trabajadores portuarios comenzó terminado el tercer turno del viernes 16 de noviembre con los operarios de maquinaria.  Según Carlos Carmona, vocero del Sindicato UNIPORT, “paradójicamente, aquellos más preparados son quienes se ven más afectados” con estos contratos que generan problemas económicos y sociales a la familia y se ve afectada toda la ciudad debido a que el puerto es el “motor” de Valparaíso.

Trabajar bajo estas condiciones, dice Sergio Rodríguez, dirigente y tesorero de UNIPORT, “es inhumano, porque prácticamente nunca se ocupa al número de personas que realmente se necesita, situación que puede llegar a ser muy peligrosa, provocando graves accidentes. Nosotros cuando salimos de la casa no sabemos si vamos a regresar”. Según relata  los accidentes laborales que ocurren son graves y, lamentablemente, en algunos casos pueden llegar incluso a la muerte. Este último año, en menos de seis meses, habrían muerto dos personas, víctimas de accidentes de trabajo.

Debido a estas y otras muertes, durante 2017, surgió una iniciativa denominada “Ley Hernán Vedia” que busca que estos accidentes fatales en la empresa Transportes Pacífico Sur (TPS) no se vuelvan a repetir. No obstante hubo otros más. El tesorero de uno de los sindicatos protagonistas del paro portuario, Sergio Rodríguez, manifestó que “donde más problemas tenemos es en el trabajo del cobre y del fierro, porque no envían al número de personas adecuadas para este tipo de labor, por lo que corremos riesgos enormes al trabajar con planchas que llegan a pesar 2 toneladas y media”.

“Llevo muchos años trabajando aquí y he visto muchos accidentes graves y compañeros muertos, por lo que uno se va traumando. Lamentablemente cuando salimos de la casa no sabemos si vamos a regresar”, señaló Rodríguez.

Crédito Foto: Trabajadores Portuarios

Según  cuentan cuando sucede una muerte en estas labores, la empresa detiene la obra un par de horas por una cuestión de protocolo y luego obligan a todos a seguir trabajando con normalidad, tomando una actitud indolente frente a estas tragedias que marcan a sus compañeros para toda la vida.

Otro grave problema que afecta a los trabajadores del puerto es el de la salud. Según Sergio Rodríguez, “el nivel de decibles que recibimos es muy alto y no podemos usar nada para prevenir una eventual sordera o mascarillas para filtrar cosas nocivas como el polvo en suspensión. Creo que casi el 80% tenemos problemas de audición, a la vista y diferentes enfermedades como a la columna o la cintura”. En este sentido, Carlos Carmona comentó que “hace cerca de un año se arregló el tema de las licencias, porque nos las habían  cortado  todas y las rechazaban ya que no existían las funciones para el sistema médico”.

Del Puerto a la Casa

Los problemas laborales de los estibadores de Valparaíso que operan bajo contratos eventuales no se quedan a bordo de los buques, sobre las maquinarias ni en los muelles, sino que se trasladan indefectiblemente donde sus familias. El trabajo es muy exigente y con turnos que en ocasiones no permiten tener tiempo de calidad de vida con sus esposas e hijos. Debido a esta y otras razones, cerca del 90% de los operarios del puerto son separados.

Crédito Foto: Trabajadores Portuarios

“Por ejemplo,  yo tengo dos hijos y no cuento con un régimen de visitas. Le  tuve que demostrar a la jueza mi situación de trabajador con contrato eventual y ella me permitió un régimen especial por esta situación que no me permite tener días libres definidos para establecer un calendario de visitas fijo para ver a mis niños”, narra Carlos Carmona.

 

Por su parte, Sergio Rodríguez también aborda el mismo tema. “Aquí es difícil tener días libres porque somos una especie de esclavos del celular. Antes teníamos que estar siempre llamando a la compañía para saber si uno tenía turno en la tarde. Por suerte esto después se arregló porque la “nombrada” se empezó a definir con 24 horas de anticipación, eso es muy bueno para programarse para salir con la familia”.

Crédito Foto: Trabajadores Portuarios

Esta situación de las denominadas “nombradas” se pudo mejorar cuando llegó un gerente nuevo que cambió el sistema de nombramiento y eso lo portuarios lo agradecen y reconocen, porque al menos les da un día para que puedan tener más tiempo de recreación con sus familias. Sin embargo, esta situación sigue siendo compleja si se compara con un trabajador con un contrato normal que puede tener acceso a fines de semana largos, días libres y programarse con meses de anticipación, “privilegios” que hasta el momento son negados para los portuarios eventuales.

¿Qué Pasa si Llega el Sobre Azul?

Crédito Foto: Trabajadores Portuarios

Frente a esta particular forma de trabajo en la cual un operario tiene un contrato diario cuya duración es equivalente a un turno laboral,  se impide a los operarios tener beneficios del sistema como créditos hipotecarios, créditos de grandes tiendas o beneficios por la antigüedad, porque cuando termina su jornada quedan como cesantes para volver a recuperar su empleo la mañana siguiente. Esta medieval forma de contrato surgió en plena dictadura, durante el año 1981, y fue conocida como la Ley Maldita debido a que permite estas precarias condiciones laborales, retirando, entre otras cosas, la categoría de trabajo pesado a la labor de los trabajadores de los puertos chilenos

Sergio Rodríguez cuenta que si llega el momento en el cual un trabajador es despedido, “nos dicen “mucho gusto”, porque no existe ningún tipo de pago por años de servicio debido a que no tenemos contrato. Este sistema a nivel mundial es contado con los dedos de las manos y esperamos que Chile termine pronto con esta modalidad”.

Efectivamente, cuando uno de los estibadores es cesado de sus funciones, no puede acceder a finiquito ni pago por años de servicio, aunque lleve 20 años trabajando en una misma compañía, no se respeta su antigüedad laboral, esto está permitido por la Ley 10.032, denominada Ley Maldita, que aún permanece como una de las herencias de la dictadura cívico-militar. En rigor, todo trabajador eventual tiene como antigüedad laboral un día que se pierde cuando inicia un nuevo turno.

Sobreviviendo al Paro

Los trabajadores portuarios están conscientes del costo social que implicó esta medida de fuerza y explican que en todo este proceso “la gente se ha portado muy bien con nosotros. La otra vez hicimos una marcha con todos los locatarios, claro que para ellos es una molestia porque también perdieron, pero el Gobierno no se ha preocupado de Valparaíso, pues la única industria que queda en Valparaíso es el puerto, y si el puerto está mal, está todo mal, porque se mueven los agricultores, el comercio, el turismo”, dice Sergio Rodríguez.

Crédito Foto: Trabajadores Portuarios

Otro trabajador eventual que participó en el paro, Héctor Muñoz, contó que “en estos 35 días que llevamos en paro hemos tenido una crisis familiar referente a lo económico. Para mí esto ha sido muy difícil, porque es primera vez que he estado sin trabajo tantos días. He recibido  mucho apoyo por parte de mis familiares. Esta lucha es por demandas que nos corresponden porque nosotros tenemos que tener un incentivo como trabajador porque hemos dado todo a TPS, siempre estamos dispuestos”.

Las Demandas

Las demandas de los estibadores eventuales son, entre otros cosa,  impedir que existan listas negras ni represalias una vez de regreso a las labores de puerto, un monto compensatorio que permita cubrir la merma de las 35 jornadas sin trabajo, un crédito blando optativo y una mesa de negociación para poner término a esta figura de contratos eventuales y pasar a contratos indefinidos.

Finalmente Sergio Rodríguez, dirigente y tesorero de UNIPORT, dijo que “este paro sirvió para que mucha gente conociera la realidad de los trabajadores eventuales de los puertos. La gente quizás sufrió mucha precariedad en este proceso, pero todos tenemos una familia que nos apoyó y cuando llegábamos a nuestras casas, lo hacíamos con la frente en alto, entregando un ejemplo para todos, porque lo dijimos, luego de 20 años de paz social en Valparaíso, el león va a despertar y despertó el león”.

Crédito Foto: Trabajadores Portuarios
Crédito Foto: Marco Machuca Bezares

 

  

Crédito Foto: Trabajadores Portuarios