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“El cielo cae despacio”: La posibilidad transformadora de la tristeza

"El cielo cae despacio" plantea la metáfora del atardecer como tristeza, y la tristeza como espacio de duelo.

 

«El cielo cae despacio» plantea la metáfora del atardecer como tristeza, y la tristeza como espacio de duelo. En esta puesta en escena de danza contemporánea, estrenada el 31 de julio y que se presentará hasta el 9 de agosto en la sala Isidora Aguirre de la Estación Mapocho como parte del ciclo de artes escénicas Escenas de Invierno de Santiago Off, toda tristeza es el cuerpo aprendiendo a despedirse, y todo atardecer es una forma de duelo que el cielo practica y transita a diario. Sus nueve intérpretes construyen paisaje y lo habitan a partir de la energía emocional que las moviliza, en diálogo de experiencias que se acopian.

El proceso creativo de la Compañía Herederas y el director invitado, Javier C. Lecaros, nace de una pregunta por cómo construimos nuestro propio atardecer, al que conciben más que fenómeno natural como estado de percepción, que deriva en el abandono, en una despedida única e irreversible que se reedita, pero no se replica, al día siguiente.  

«El cielo cae despacio» se erige desde el testimonio que transmuta en materia escénica. El cuerpo, los nueve cuerpos, funciona(n) como territorio de memoria y como materia en construcción, donde se proyectan matices e intensidades diversas. Los relatos íntimos son recogidos y traducidos al cuerpo, transformándose en movimiento, presencia y energía con interpretaciones que aúnan rigor técnico y emocionalidad interpretativa. La experiencia individual diluye progresivamente sus límites, presentado una identidad sin forma como materia escénica y una emoción proyectada sobre un paisaje común. Lo íntimo se vuelve colectivo.

Desde el diseño lumínico se propone el uso de colores que potencian el ocaso, la diagonalización de la imagen con la entrada de luz constante, y el panorama como profundidad espacial. Con inspiraciones estéticas del Folk Horror y su relación con la naturaleza y lo ritual, se crea un espacio escenográfico móvil, rústico, teñido de sepia, abriendo paso a un universo onírico y surrealista. Es el cuerpo convertido en nube, en viento, en noche. Es el campo y los cuerpos desnudos. Es la maleza que brota en medio del potrero. Es el colectivo intentando sostenerse, liberarse, invitando a la luna.

El devenir de los siete momentos que la conforman muestra el avance temporal, narrativo y situacional desde una perspectiva contemplativa y edificadora. Asistimos a una obra en la que contemplamos la desaparición sin apartar la mirada de la caída. Es una invitación a descubrir que la tristeza es un espacio donde las cosas comienzan a transformarse.

Ficha artística

Intérpretes creadoras: Compañía Herederas: Paulina González, Vanessa Hernández, Elizabeth Tejo, Murielle Rojas, Kari Navarrete, Nicole Araneda, Camila Sarabia, Milena Bralic, Paula Guzmán.

Composición musical: José Tomás Molina.

Dirección general & diseño integral: Javier C. Lecaros, Colectivo Irreverentes.

Registro visual: Carlos Contreras.

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