
Periodista.
El centenario de Colo Colo dejó una imagen impropia al menos en el ambiente circundante a su mayor capital en términos de conocimiento público y popularidad: el primer equipo de fútbol. Al fracaso deportivo del plantel en la temporada 2025 (opuesto a un brillante 2024), cabe sumar visiones contrapuestas en la plana directiva y el mal comportamiento de piños que dicen llamarse hinchas, sumados a la muerte de dos jóvenes en las afueras del estadio Monumental poco rato antes de jugarse allí un encuentro por la Copa Libertadores.
Sin embargo, llegado este año e incluso a fines del anterior, sin aires necesariamente renovados en el club aunque sí algo más optimistas, la perspectiva que ofrece el paso del tiempo nos ha permitido apreciar el mismo centenario del elenco popular con una visión más serena y, como consecuencia de aquella, un sentido más benevolente y virtuoso. De hecho la celebración de los 101 años, aunque más sobria, confirmó aquella percepción, engalanada además con dos conmemoraciones cercanas en fecha y muy significativas: el centenario del natalicio de Jorge Robledo y los 99 años de la muerte de David Arellano
Pero además en Internet, incluidas allí las redes sociales, tan solo aplicado el algoritmo #centenariocolocolo u otros conceptos asociados o similares, encontraremos una multiplicidad de productos alusivos: desde entrevistas y reportajes escritos extensos, pasando por documentales con perfil de largometraje, hasta pequeñas realizaciones audiovisuales de original hechura y menciones a libros o merchandising sobre toda clase de artículos, entre otros. Quisiera resaltar allí con letras doradas el primer lugar obtenido recientemente por «Rebeldes del 25» (narrado por Carlos Caszely) en el Festival de Fútbol Cine, en la categoría de cortos animados en redes sociales e inteligencia artificial.
Dentro de este auténtico universo, me llamó especialmente la atención el documental «Hombres de Blanco», dirigido por el periodista Ignacio Pérez Tuesta, realización enfocada al mayor logro deportivo de la historia de Colo Colo y del fútbol chileno a nivel de clubes de la primera categoría de varones: la obtención de la Copa Libertadores en 1991 (dada la especificación, corresponde citar hitos similares para la serie femenina de la misma institución en 2012 y la sub 20 de varones de Santiago Wanderers recientemente). Disponible en YouTube, la producción reúne testimonios, imágenes y secuencias de la gesta, todo enmarcado en algo más de una hora de duración total. El trabajo, coproducido por Dale Albo y Más Acción, data de 2011.
Pero “Hombres de Blanco” también se refiere al libro del mismo autor, publicado originalmente en 2006 y que cuenta con una edición especial lanzada en 2021 con ocasión del trigésimo aniversario de la gesta deportiva. Dicha obra tiene como subtítulo “La historia íntima de Colo Colo campeón de América 1991”.
Cóctel de datos y emociones
De la agonía al éxtasis pudo haberse llamado el título del presente artículo dedicado al documental «Hombres de Blanco», pero es un despropósito el reduccionismo.
Me remeció el testimonio de Rubén Espinoza. Lateral derecho bajo la dirección de Arturo Salah y antes en Universidad Católica, y devenido en algo parecido a un volante ofensivo cuando Mirko Jozić tomó las riendas del elenco albo, Espinoza fue una de las piezas claves del equipo entre 1989 y 1991. La idea de agonía y éxtasis bien puede resumirse en él si consideramos hechos trascendentales de dos campañas de la escuadra popular en la Copa Libertadores.
Una soleada tarde invernal de 1990, ante casi 70 mil personas en el estadio Nacional y en el marco de los octavos de final del principal torneo continental de clubes, pareció que Colo Colo podía ganarle con autoridad a Vasco da Gama y pasar a cuartos (empataron a cero en la ida, jugada en Río de Janeiro). El mismo Espinoza abrió la cuenta a los nueve minutos con un formidable tiro libre y Marcelo Barticciotto puso el 2 a 0 a los 44 con otro gol de bella factura tras un remate desde fuera del área.
Pero en el segundo tiempo cambió la historia. Vasco no solamente emparejó las cifras dos veces para que el partido finalizara igualado a tres tantos, sino que en la definición a penales la escuadra brasileña se impuso por 5 a 4, tras marrar Espinoza el último lanzamiento del equipo popular. En síntesis, el lateral, que fue gran figura en el trámite normal del pleito, se transformó sin quererlo en culpable de la derrota desde los doce pasos.
Expongo el ejemplo de Rubén Espinoza porque esa eliminación en sí («un mazazo», como resumió Lizardo Garrido), fue el punto de inflexión para lo que ocurrió casi 10 meses después: un hito completamente situado en las antípodas de lo ocurrido el 15 de agosto de 1990.
Justamente ahí radica el gran valor de la producción de Pérez Tuesta: resumir mediante un producto audiovisual el generoso repertorio de sustantivos puestos en acción por parte del equipo albo para lograr la gloria continental. Estos son resiliencia, reinvención, flexibilidad, sacrificio, solidaridad, unidad y, sobre todo, madurez.
Y quizás ese indudable pack de atributos tuvo a su vez su origen, o mayor desarroĺlo, en distintos puntos de inflexión pequeños y notorios. Sería largo de enumerar, pero figuran en «Hombres de Blanco». Ejemplos sobran. Uno de ellos es la llegada de Mirko Jozic al mando del primer equipo en el desarrollo del torneo nacional principal de 1990 y cuyo primer examen fue un clásico en el que la ganaron a la UC 1×0 en el Monumental. Si bien la conexión emocional y práctica de los jugadores con el entrenador anterior, Arturo Salah, quedó patente, ellos lograron adaptarse al esquema del croata: más frontal y de mayor exigencia física.
Y después es factible apreciar otros momentos: la pretemporada de 1991 en La Leonera, la llegada de Patricio Yánez desde Universidad de Chile (al margen de la notoriedad del hecho en sí más elementos anecdóticos asociados) y de Gabriel Mendoza desde O’ Higgins, una campaña impecable en la fase de grupos de la Libertadores ante Concepción y los ecuatorianos Barcelona (vicecampeón subcontinental vigente por entonces) y Liga Deportiva Universitaria; cinco jugadas claves en el partido de octavos de final contra Universitario de Lima (además, dulce desquite de Rubén Espinoza respecto de 1990: dos goles de pelota detenida en el triunfo de 2 a 1), la gran noche de Ricardo Dabrowski ante Nacional de Montevideo y cuyo resultado sirvió de cuenta de ahorro (4×0), la «final anticipada» ante Boca Juniors y el duelo individual entre Daniel Morón y Gabriel Batistuta donde el arquero evitó que una rápida llegada del delantero con balón dominado terminara en la red; el tesón de Barticciotto, Yáñez y Rubén Martínez en el mismo lance; la carta del «Barti» antes de la final y las dos genialidades colectivas que derivaron en los goles fundamentales de Luis Pérez en ese match decisivo ante Olimpia el 5 de junio en el Monumental, entre otras situaciones memorables en el camino a la gloria, que han merecido y merecen menciones especiales.
Y enfatizo entre otras, porque no dudemos en que pueden -incluyo a quienes no han visto el documental- haber sido más. Los testimonios de Morón, Espinoza, Garrido, Miguel Ramírez, Juan Carlos Peralta, Mendoza, Raúl Ormeño, Barticciotto, Martínez, Pérez, Yáñez y el ayudante técnico (de Salah y Jozic) Eddio Inostroza, amplían el abanico de miradas.
En síntesis, a 15 años de su estreno, estamos ante una obra audiovisual que conjuga los ingredientes necesarios para atraer, sin voz en off, incluso con una dosis de sentido del humor por parte de los entrevistados y sin «pasarse de rosca» con recursos que pueden resultar más efectistas que efectivos (como anécdotas divertidas pero irrelevantes o tópicos faranduleros). «Hombres de Blanco» es un gran documento, que ratifica el proceso que llevó al club popular a su momento histórico peak, lo que vale la pena recordar en tiempos en que ya está transformado en un señor centenario con otro año más de vida.
Puedes ver “Hombre de Blanco” acá mismo, de un solo clic: https://youtu.be/4fBqK5qs034?si=XwCqzSOa4nmcda47





