Bióloga, médica veterinaria y militante del Partido Socialista. Se desempeñó como ministra de Defensa Nacional.
Las declaraciones de Javier Milei en Chile son en extremo graves. En primer lugar, porque elogia el derrocamiento de un Presidente elegido democráticamente. Esa lectura normaliza la ruptura institucional y el golpe de Estado, una idea que ningún país que valore su democracia debería tolerar, y menos aún celebrar destempladamente.
Esa gravedad se agudiza por el momento y el lugar en que fueron pronunciadas: a días de conmemorarse el 11 de septiembre, fecha que recuerda el inicio de una dictadura responsable de torturas, asesinatos, desapariciones forzadas y graves violaciones a los derechos humanos.
Estas palabras evidencian una preocupante indolencia hacia las víctimas y sus familias, una falta de respeto por la memoria democrática de Chile y, en el fondo, una profunda falta de humanidad.
