Periodista y editora Página 19
El discurso del presidente de Argentina, Javier Milei, en el Foro Madrid 2026 en Santiago de Chile fue un gran ejemplo de retórica populista de confrontación maximalista, en torno a una dicotomía maniquea que divide el mundo en dos bloques: el «bien» (encarnado por los defensores de la libertad, la propiedad y la tradición occidental) y el «mal» (representado por la izquierda, el socialismo y el progresismo). Un viaje al pasado.
Esta polarización extrema, que Milei refuerza con expresiones como «batalla global», «bando del mal» o «cáncer», no es un sólo un recurso estilístico, sino un mecanismo de legitimación política: al presentar a sus adversarios como una amenaza existencial (golpistas, terroristas, corruptos), el orador justifica la adopción de medidas drásticas, la intransigencia absoluta («no ceder un milímetro») y la necesidad de una movilización internacional de la derecha.
Desde el punto de vista del uso estratégico del lenguaje en esta «guerra mundial», Milei despliega un arsenal retórico de alta intensidad emocional que combina tres registros: el insulto directo («Pedrito», «gentuza», «presidiaria»), la acusación criminal («gobierno de ladrones», «financian terroristas», «golpe de Estado») y la deshumanización del adversario («zurdos porosos», «cáncer», «hordas extranjeras»). Esta triple estrategia persigue varios objetivos simultáneos: deslegitimar por completo a la oposición (no como rival político, sino como enemigo moral), movilizar afectivamente a su base (apelando al miedo, la indignación y el orgullo nacional) y proyectar una imagen de liderazgo fuerte e inflexible(frente a la supuesta debilidad de gobiernos anteriores como el de Macri, al que critica por haberse «dejado correr»).
El uso recurrente de datos económicos (crecimiento, pobreza, empleo) no busca tanto argumentar racionalmente como blindar su relato con apariencia de objetividad frente a lo que él mismo denomina el «relato» de la izquierda, estableciendo así una batalla por la verosimilitud en la que él se presenta como el único portador de la verdad factual.
Finalmente, reitero que este discurso en particular revela una concepción de la política como guerra cultural y civilizatoria que trasciende las fronteras nacionales. Milei no se dirige sólo a los argentinos, sino a una «comunidad de creyentes» transnacional que comparte valores y adversarios comunes, y a la que llama a organizarse («al mal organizado se lo vence con el bien organizado»). Esta internacionalización del conflicto y la exigencia de alineamiento total (quien no está con ellos, está con el bando del mal) muestra la baja tolerancia a la disidencia y alta carga performativa de Milei, diseñado menos para convencer al adversario que para consolidar la identidad y el fervor del propio grupo.
El cierre con el grito «¡Viva la libertad, carajo!» es un ritual de confirmación comunitaria que sella la pertenencia a ese «nosotros» movilizado contra un «ellos» demonizado, en un estilo que emparenta al libertario argentino con las tradiciones populistas de derecha radical contemporánea.
Discurso completo:
«En primer lugar, quiero enviarle un cálido saludo a mi gran amigo Santiago Abascal, fundador de este foro, que siempre me recibió cuando todos me daban la espalda. Muchas gracias Santiago y a todos los que hicieron posible este evento tan importante para seguir difundiendo las ideas de la libertad en todo el mundo.
Por otra parte, es un placer para mí poder estar nuevamente en Chile, especial tras la victoria y reciente asunción de mi amigo, José Antonio Kast. Chile es un lugar emblemático porque con su historia reciente nos recuerda el valor inmenso de dar la batalla cultural. Tras el gobierno del comunista Allende, Chile entró en un periodo de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años. Gracias a ello, Chile fue sin lugar a dudas la envidia en términos económicos de toda la región.
Sin embargo, a pesar de haber conocido los frutos de la libertad, cayó en la farsa del Socialismo del Siglo 21, como el resto de toda la región. ¿Podía ser de otra forma? Corrieron ríos de tinta sobre por qué esto ocurrió en todos lados. La izquierda se empecinó en sostener que era la desigualdad del modelo chileno o cuestiones similares, cuando de hecho la desigualdad en Chile es menor que en todas esas supuestas utopías socialistas, porque era por el nivel de vida de los que menos tienen. Cuando lo cierto es que en Chile los que menos ganan viven mejor que en cualquier otro país de la región.
Nosotros, en cambio, sabemos la verdad. Sabemos que el motivo por el cual el estallido era inevitable fue que por demasiado tiempo aquí descuidaron el terreno de la batalla de las ideas. Así es: la libertad ganó en la práctica, pero quedó libre el camino para que desde los medios y las universidades se los acusara y vilipendiara. Y cuando ellos ganan en el terreno del bien y del mal, terminan ganando políticamente. Y así se llegó al extremo de que el país entero se viera sumido en una ola de violencia izquierdista sin precedentes que dejó decenas de muertos entre 2019 y 2020, porque los izquierdistas en un punto creían que tenían razón en ejercer la violencia para llevar adelante sus políticas, aún en un sistema que funcionaba y que año a año producía mejores resultados para todos los chilenos. Los discursos y las ideas de izquierda convencieron a una buena parte de la población de que estaba todo mal y que había que cambiar el sistema por la fuerza. Pero esto no fue posible de la noche a la mañana: la izquierda construyó esa falsa legitimidad luego de años y años de colonizar las instituciones e intentaron aplacarse en ese falso sentido de justicia para tirar abajo todo el sistema que sacó a tanta gente de la pobreza. Por fortuna, esa noche oscura fue superada, Chile ha vuelto a apostar por la libertad. Ha despertado, así como América Latina está despertando, y ha despertado porque tiene políticos con el coraje para llamar a las cosas por su nombre y decirle al mal, mal, y al bien, bien.
Hoy estamos siendo testigos de un cambio que empezó en Argentina en 2021 y que poco a poco fue extendiéndose por todo el continente: Perú, Colombia, Ecuador y tantos otros ejemplos que dan fe de los vientos de cambio que atraviesan este tiempo histórico. Hoy el continente entero se está orientando hacia los valores que hicieron grande Occidente, incluso luego de décadas de doctrinamiento socialista. Poco a poco les hemos demostrado que no les tenemos miedo y que estamos dispuestos a salvar nuestra civilización y nuestro modo de vida, porque de San Martín, el gran liberador de América, aprendimos que cuando el deber llama, todo está permitido, excepto no acudir a él.
Pero es necesario que entendamos bien a qué nos enfrentamos, porque si no identificamos a nuestro adversario, estamos destinados a perder frente a él. La izquierda a nivel regional está organizada desde hace décadas, desde los tiempos en los que las guerrillas entraban en el régimen cubano para llevar su cáncer por todo el continente. La caída de la Unión Soviética: la izquierda se reorganizó con el Foro de San Pablo para rearmar su estrategia: tomar el poder por la vía democrática en lugar de la lucha armada, uniéndose contra los que llamaban liberalismo en términos sin sentido alguno, que muchas veces tan solo significaba la voluntad de un gobierno de tener orden fiscal. En términos sencillos, los que querían que las ideas de la libertad triunfaran en la región, tras el fracaso mundial del comunismo ruso, hoy en su peor momento, siguen buscando la manera de volver, desestabilizan, generan pánico, mandan a sus milicias e infunden terror en la población. Utilizan los medios de comunicación para mentir, entre tantas otras cosas, sobre todo avanzan sobre cada una de las instituciones de la sociedad para usarlas como plataformas de sus ideas, se aprovechan de la pluralidad de ideas que fomenta el liberalismo para entrar y cerrar la puerta con llave cuando tienen el control. Por todo eso, no hay nada que no estén dispuestos a hacer para recuperar el poder perdido.
Ante esto, la derecha también se tiene que organizar. Ellos tuvieron su Internacional Socialista. Nosotros tenemos que profundizar nuestros lazos de amistades, nuestra propia red internacional, tanto en la región como en el mundo, porque no nos enfrentamos a un adversario local, sino que nos enfrentamos a un adversario regional y también global, un adversario que piensa y se apoya transnacionalmente porque sus apariciones se extienden más allá de la frontera de un solo país. Y nada de esto es ninguna novedad. Ya lo observamos en el siglo pasado, cuando todos los partidos comunistas del mundo tenían por objetivo someterse a los designios de la Unión Soviética. Ellos tenían la pequeña misión de transformar el mundo de raíz, corrompiendo la propia esencia humana, y saben que si se quedan con una sola nación no pueden hacer nada, por lo que van a conducir al fracaso a los que van a echar del poder. Eso es lo que ocurrió en Argentina, eso es lo que ocurrió en Venezuela y en Cuba, y lo que les ocurre siempre, porque sus ideas conducen a la miseria económica y moral, y la gente huye de sus países para buscar una mejor vida. Por eso no pueden detenerse y tienen que expandirse por donde sea, en donde tengan influencia. Por eso tienen que poner muros, cepos y cualquier limitación posible a la libertad. Si se quedan quietos, mueren. El falso nacionalismo del que a veces hacen gala es solo el culto a esta verdad que consiste en que son un movimiento sin patria, sin futuro y condenado a hacer fracasar a los países en donde toman asiento. Mejor ejemplo de esto nuevamente la Unión Soviética, que cuando dejó de expandirse se derrumbó por sus propias ineficiencias. Así, durante décadas, la izquierda organizada sometió a los países bajo su influencia, impidiendo su desarrollo en nombre de una ideología de transformación social radical y en detrimento del interés nacional de cada uno de ellos.
El caso argentino es emblemático: usaron sus ideas nefastas para empobrecernos profundamente y dejarnos indefensos frente a las amenazas de un mundo en constante cambio. Pero nosotros amamos a nuestro país y entendemos que la única manera de defender nuestra paz, nuestra soberanía e interés nacional es teniendo un país rico, pujante, con inversión y disponiendo de los recursos necesarios para protegernos. Y esto va de la mano con desterrar las ideas empobrecedoras de la izquierda que quiere a nuestros países sometidos a un régimen internacional de esclavitud, aunque camufla sus intenciones con un barniz de nacionalismo. La izquierda se organizó en una Internacional Socialista y en la región con el Foro de San Pablo para subyugarnos, creando una enorme prisión de la que fuera cada vez más difícil escapar. Por eso, la derecha también debe organizarse, porque esta es una batalla a nivel global a la que cada una de nuestras naciones debe contribuir ordenándose puertas adentro, quitando el cáncer de la izquierda de sus propias instituciones para convertirse en un miembro fuerte de una alianza internacional de las ideas de la libertad.
En un mundo donde las relaciones entre países y las reglas globales se redefinen, los países amigos tienen que comportarse como tales, haciendo causa común y apoyándose entre sí en los momentos de necesidad. Por eso no podemos permanecer separados, porque podemos ignorar el problema, pero el problema no nos va a ignorar a nosotros. Dejemos de lado nuestra diferencia y concentrémonos en lo que nos une: somos quienes ponemos la libertad del ser humano en el centro de nuestro modelo y lo que entendemos que comerciar es hacer uso de esas libertades y es lo que nos trae prosperidad. Somos los que saben que hay que castigar a los delincuentes con mano dura, y además somos quienes le hacen frente al grave problema de seguridad que enfrenta nuestro continente como el narcotráfico, porque sabemos que sin seguridad contra la violencia del prójimo no hay verdadera libertad. Porque estamos de acuerdo en lo fundamental, es que tenemos que unir fuerzas para ir hacia adelante. Como digo siempre: al mal organizado se lo vence con el bien organizado. No hay otra manera.
En Argentina, gracias a este cambio de mentalidad, estamos viendo resultados que han ayudado a expandir las ideas de la libertad como nunca antes. Hace tres años, la Argentina era una advertencia del abismo al que lleva el socialismo. Hoy se está convirtiendo en la prueba de que cuando se sostiene el rumbo de la prudencia económica con convicciones firmes, la libertad prolifera, la economía crece y la inseguridad cae. Y esto es lo que está dando fuerza al resto del continente para animarse a dar el mismo salto.
Sin embargo, este no es el caso de todo Occidente. Lamentablemente, Europa, la cuna de nuestra civilización, está siendo gobernada en el plano nacional y supranacional por burócratas empecinados en destruir todo lo que somos. Se ha hecho con el control institucional a lo largo y ancho del continente. España es un ejemplo claro: Pedro Sánchez y el PSOE están facilitando la inmigración descontrolada por un lado y degradando sistemáticamente la identidad española por el otro. Es decir, les enseñan a los españoles a odiarse y a tener vergüenza de sí mismos, allanando el camino para las hordas extranjeras que terminarán reemplazándolos. El mismo mal se extiende a todo el viejo continente, donde todas aquellas naciones que están bajo gobiernos progresistas hacen lo posible por eliminar todo rastro de Occidente del imaginario colectivo, reemplazándolo por un falso multiculturalismo, y a quienes tienen la bravura de llamar la atención y oponerse a este plan perverso, los asocian deliberadamente a los peores regímenes totalitarios que haya conocido la humanidad, buscando suprimir sus opiniones.
Desde el primer día del gobierno vengo advirtiendo al mundo que Occidente está en peligro. Lo he manifestado en numerosas ocasiones y eso no ha cambiado. Aunque poco a poco estamos despertando, día a día nos despertamos con noticias que nos recuerdan lo que está en juego. Aún en aquellos territorios que creíamos haber conquistado, está el socialismo esperando que nos descuidemos para volver al poder.
Sin ir más lejos, en 2025 en Argentina intentaron un golpe de Estado: utilizaron el Congreso para tratar de aprobar decenas de leyes que apuntaban a romper el equilibrio económico y fiscal; sumado a ellos, con siete intentos de juicio político. También lo intentaron hacer desde las calles: el año pasado tuvimos que deportar a más de diez mil personas y en lo que va del año, a 14.000. Pero afortunadamente, nuestro programa económico también diseñado para que soportara todos sus embates.
Por lo tanto, todo lo que intentaron le salió mal, pero le costó a la Argentina meses de desaceleración de crecimiento y un repunte de la inflación que nuevamente lo estamos aniquilando. Pero más allá de todo esto, lo que tenemos es que esa es la prueba de que desde afuera no hay que subestimar su maldad y su poder de fuego. No pueden permitir que las ideas de la libertad triunfen porque si no, se les cae la mentira. Por eso no podemos descuidarnos un segundo y ceder un milímetro.
Sabemos cómo operan. Sabemos que mienten, que tergiversan, que manipulan. Sabemos que tienen los medios comprados para ejercer terrorismo psicológico sobre la población. Hasta financian terroristas, les ponen dinero. Y digamos: ustedes van y hacen una conferencia en determinadas partes del mundo, los enemigos de la libertad financian terroristas para que vayan y le hagan problemas en Argentina. Le diríamos piquetes. Cuando ustedes tienen una conferencia, hace poco, por ejemplo, en Argentina hasta inventaron que yo tenía un problema de salud. Es más, recientemente hasta inventaron que estaba infartado después de una conferencia. Es decir, no tienen ningún problema en inventar y decir cualquier barbaridad, eso por solo nombrar solo una de las miles de operaciones mediáticas a las que hemos sido sometidos. Sabemos que están dispuestos a cualquier bajeza con tal de cumplir su objetivo, que no es otro que escabullirse el poder, porque esto lo hacen por poder. Les interesa el poder y obviamente que también les interesa el dinero. Siempre son muy desprendidos pero con la ajena, está claro.
Pero más allá de eso, nosotros demostramos que ganar es posible, y no solo ganar, también gobernar. Eliminamos desde el minuto cero el déficit del tesoro que eran cinco puntos del PBI en seis meses; eliminamos el déficit cuasifiscal que eran diez puntos del PBI; es decir, en seis meses barrimos con un déficit fiscal consolidado de 15 puntos del PBI. Es más, despedimos más de 70.000 empleados públicos. Llevamos a cabo desregulaciones y hace 27 meses seguidos que estamos creciendo. Además, bajamos la pobreza en 25 puntos, la pobreza infantil en 30 puntos y bajamos un tercio la indigencia. Las exportaciones están en niveles récord. El consumo está en récord histórico y todo es tan solo el comienzo de un modelo que está poniendo a la Argentina en camino a ser grande nuevamente.
Es decir, la verdad que resulta bastante curioso porque a veces en Argentina uno prende el televisor y pareciera que el país está todo mal. Pero si analizamos con un mínimo grado de honestidad y nos comparamos con los gobiernos anteriores, está claro que nuestro modelo funciona y que vamos por el rumbo correcto. De hecho, miren para poder comparar: si nosotros tomamos lo que ha crecido Argentina en los últimos cuatro mandatos, por ejemplo, durante el segundo gobierno de Cristina Fernández, la presidiaria, lo hizo al 1,5%. Durante el gobierno de Macri, cayó 3,9%. En el gobierno de Alberto Fernández, recuperó esa caída. Y nosotros, afirmamos, las estimaciones que hay para este año y el año que viene, después de haber crecido 6,7% el primer año y 3,5% el segundo, Argentina va a estar expandiéndose en cuatro años cerca de 20%, cuando la OCDE lo hace al 6%. Y esto lo estamos logrando después de años de estancamiento sin crecer. Es más, si uno hiciera un promedio aritmético simple, vamos a estar con tasas de crecimiento entre el 4% y el 5% promedio anual, cuando previo, los cien años previos a nuestra llegada, el crecimiento promedio fue del 1%. Vaya que sí, estamos haciendo crecer la economía.
Es más, como anticipaba, en el caso de la pobreza, también en la frecuencia trimestral, cuando se sinceró la variable económica, había trepado al 53%. Hoy está en el 28%. Quiere decir que hemos sacado de la pobreza a más de 14 millones de argentinos. A su vez, pese a las enormes transformaciones que estamos haciendo, aun así, en este gobierno hemos creado más de 500 mil puestos de trabajo neto, y si además consideramos los empleados públicos que hemos echado, las cantidades de puestos de trabajo que hemos creado desde que asumimos asciende a 600 mil puestos de trabajo. Pasa que el mercado genera trabajo.
Además, como mencionaba antes, equilibramos las cuentas públicas desde el primer mes de gestión y vamos por el tercer año consecutivo de superávit fiscal financiero, es decir, superávit después del pago de intereses. La consecuencia de esto es que la deuda consolidada pasó de cerca de 100 puntos del PBI a hoy encontrarse debajo del 40%, por lo que el riesgo país de niveles de 3000 puntos básicos se encuentra en torno a los 500, y si se toman de esta administración, el riesgo país prácticamente ha sido eliminado. A su vez, las exportaciones crecieron 12 veces más que el producto, con diez de los once sectores privados de la economía hoy por encima de los niveles que teníamos cuando asumimos.
Además, otro diagnóstico muy preciso que ofrece, por ejemplo, en una nota reciente mi ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, es sobre cómo opera la oposición. Él explica algo que nosotros vivimos todos los días: no tienen una posición seria respecto a qué hacer con ninguna de las variables centrales que critican. No la tienen en crecimiento, no la tienen en pobreza, no la tienen en empleo, no la tienen en el equilibrio fiscal, y como no la tienen, hacen lo único que saben hacer: saltar de tema en tema a ver qué prende. Un día dice que el producto crece pero que no todos los sectores crecen igual; al día siguiente dice que el empleo crece pero que caen los asalariados registrados; después dice que los salarios suben pero que no todos suben lo mismo. Siempre hay una excusa nueva, por lo que lo que necesitan no es la verdad, sino un relato, y cada una de esas excusas se desinfla sola cuando se la mira con seriedad y con los datos en la mano, porque así son ellos. Como no tienen un programa mínimamente funcional para el país, van de tema en tema con tal de instalar la idea de que todo va mal. Esto es muy importante para saber cómo enfrentarlos, para conocer la estrategia con la cual ellos trabajan.
Ellos se apalancan básicamente sobre dos falacias: la falacia del todo por la parte. Por ejemplo, nosotros cuando tomamos el estimador mensual de la actividad económica hay 16 sectores. Bueno, hay uno que es el vinculado al sector público. Ustedes, ese sector básicamente está cayendo, pero de los 15 restantes hay 13 que se expanden. O sea, 13 de 15 se expanden, hay uno que está neutro y hay uno que está cayendo. ¿Qué es lo que hacen? Van al sector que está cayendo, eligen el peor de todos, y a partir de ese quieren contar que esa es la situación general de toda la economía. Por lo tanto, el mejor antídoto contra estos zurdos porosos negadores de la realidad son los datos. Porque la realidad es que a ellos no les interesa solucionar nada, solo les interesa esparcir su ideología para volver a conquistar el poder sobre las arcas públicas, las cuales utilizan como un botín de guerra mientras mantienen a la sociedad civil esclavizada tributariamente. Si no, vean lo que hace Pedrito en España, no… y donde están encontrando está más sucio que una papa, y bien que se ofendió cuando él y toda la gentuza que lo rodea, cuando le dije que era un gobierno de ladrones, y parece que los hechos lo confirman.
Ahora, estas estrategias que yo les cuento, la realidad es que no son nuevas. Esto mismo hicieron con el gobierno de Mauricio Macri en 2017, cuando tenía la economía creciendo y la pobreza en su nivel más bajo en décadas, y aún así lograron instalar el caos en la calle hasta hacerlo perder el rumbo. El gobierno de Cambiemos cumplió la presión de la política: tanto la oposición como el extremo centro se dejaron correr por los que le tiraron 14 toneladas de piedra y por los presuntos aliados que sugerían poner el freno de mano. Nosotros aprendimos esa lección: no nos vamos a dejar descarrilar por su relato. Y no lo vamos a hacer porque sabemos que por más ruido que hagan en el camino, más allá del ruido siempre está la realidad y el rumbo es el correcto. El modelo está funcionando. No vamos a ceder un ápice en ninguna de nuestras políticas, porque la realidad es que las ideas de la libertad funcionan cuando se las aplica y cuando se las sostiene en el tiempo, porque son ideas justas y son las ideas que todos nuestros países necesitan para crecer.
Por este motivo, sólo hace falta organizarse y demostrarle a la población que hay voluntad política para llevar adelante ese giro de timón que la mayoría demanda. La gente no quiere otra cosa que vivir en paz, comerciar libremente y no estar atada a la tiranía de la política que le demanda día a día tiempo que podría dedicarse a sus afectos. La mayor arma de la izquierda es nuestro propio temor, nuestra propia timidez, nuestra propia reticencia a decirles que no, y por eso ellos pierden fuerza cuando la población les empieza a decir ‘basta, zurdos’.
Estamos en una batalla que nos excede a cada uno de nosotros y a nuestras naciones. Es una batalla a nivel global entre el bien y el mal. El bien encarnado por quienes comparten el respeto por la vida, la libertad y la propiedad, por los logros de nuestro pasado y por la cultura que hizo grande Occidente. Mientras que el mal está encabezado por la izquierda radical y el terrorismo, cuyo objetivo es barrer con nuestros modos de vida mediante la violencia y la propaganda. Es una batalla existencial que está por resolverse. La historia juzgará qué lado elegimos, y aquí, el que prefiera quedarse en un costado diferente, sepa que eso es exactamente lo que busca el bando del mal. Por mi parte, yo tengo claro por qué peleo por las ideas de la libertad donde sea y contra quién sea. Y no nos dejemos de motivar bajo la idea de que podemos hacer poco, porque la diferencia entre hacer poco y no hacer nada es abismal. Y es haciendo poco día a día lo que termina logrando muchos resultados.
Creo que este foro reúne a personas con las mismas creencias y con el mismo compromiso para sacar a nuestras naciones de la decadencia en la que fueron arrojadas. Por eso, hoy más que nunca tenemos que mantenernos firmes en nuestro rumbo y en nuestras convicciones. Si sostenemos la voluntad política y no nos dejamos descarrilar por el canto de sirena del estatismo y el comunismo, vamos a triunfar. No tengan dudas al respecto.
Por todo esto, que Dios los bendiga a todos, que la fuerza del cielo nos acompañe, y ¡viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad, carajo!
Muchísimas gracias a todos.»
Frases destacadas del discurso:
- «La izquierda… está organizada… para llevar su cáncer por todo el continente.»
- «La izquierda construyó esa falsa legitimidad luego de años y años de colonizar las instituciones.»
- «La caída de la Unión Soviética: la izquierda se reorganizó con el Foro de San Pablo para rearmar su estrategia.»
- «No hay nada que no estén dispuestos a hacer para recuperar el poder perdido.»
- «Ellos tenían la pequeña misión de transformar el mundo de raíz, corrompiendo la propia esencia humana.»
- «Sus ideas conducen a la miseria económica y moral, y la gente huye de sus países.»
- «Son un movimiento sin patria, sin futuro y condenado a hacer fracasar a los países en donde toman asiento.»
- «La izquierda… creando una enorme prisión de la que fuera cada vez más difícil escapar.»
- «Tenemos que… quitando el cáncer de la izquierda de sus propias instituciones.»
- «Pedro Sánchez y el PSOE están facilitando la inmigración descontrolada… degradando sistemáticamente la identidad española… allanando el camino para las hordas extranjeras que terminarán reemplazándolos.»
- «Les enseñan a los españoles a odiarse y a tener vergüenza de sí mismos.»
- «A quienes tienen la bravura de llamar la atención y oponerse a este plan perverso, los asocian deliberadamente a los peores regímenes totalitarios que haya conocido la humanidad.»
- «En 2025 en Argentina intentaron un golpe de Estado… con siete intentos de juicio político.»
- «No hay que subestimar su maldad y su poder de fuego.»
- «Financian terroristas, les ponen dinero… los enemigos de la libertad financian terroristas para que vayan y le hagan problemas en Argentina.»
- «Sabemos que tienen los medios comprados para ejercer terrorismo psicológico sobre la población.»
- «Inventaron que yo tenía un problema de salud… inventaron que estaba infartado… no tienen ningún problema en inventar y decir cualquier barbaridad.»
- «Sabemos que están dispuestos a cualquier bajeza… les interesa el poder y el dinero… siempre son muy desprendidos pero con la ajena.»
- «No vamos a ceder un ápice en ninguna de nuestras políticas.»
- «No podemos descuidarnos un segundo y ceder un milímetro.»
- «Cristina Fernández, la presidiaria.»
- «El mejor antídoto contra estos zurdos porosos negadores de la realidad son los datos.»
- «A ellos no les interesa solucionar nada, solo les interesa esparcir su ideología para volver a conquistar el poder sobre las arcas públicas, las cuales utilizan como un botín de guerra mientras mantienen a la sociedad civil esclavizada tributariamente.»
- «Pedrito en España… y toda la gentuza que lo rodea… gobierno de ladrones.»
- «La mayor arma de la izquierda es nuestro propio temor… y por eso ellos pierden fuerza cuando la población les empieza a decir ‘basta, zurdos’.»
- «Estamos en una batalla a nivel global entre el bien y el mal. El bien… nosotros; el mal… la izquierda radical y el terrorismo, cuyo objetivo es barrer con nuestros modos de vida.»
- «El que prefiera quedarse en un costado diferente, sepa que eso es exactamente lo que busca el bando del mal.»
- «No nos dejemos de motivar bajo la idea de que podemos hacer poco, porque la diferencia entre hacer poco y no hacer nada es abismal.»
- «No nos dejemos descarrilar por el canto de sirena del estatismo y el comunismo.»
- «Al mal organizado se lo vence con el bien organizado. «
