Analista.
¿Qué explica el escenario que hoy presenta la postura geopolítica de los Estados Unidos en el mundo, la gestión caótica de las guerras, la ausencia de planificación especializada, además un grado de improvisación muy elevado?
Es la pregunta que muchos se hacen. Y la respuesta parece estar en la exacerbación del rol personal del Presidente Donald Trump en el nivel decisional del gobierno
A mi juicio, y en general, es sano y conveniente disponer de un Sistema Nacional de Inteligencia, integrado por órganos que se enfocan en la comprensión profesional de las diversas dimensiones que presentan las amenazas que enfrenta el país, así como los requerimientos para la toma de decisiones más adecuadas, asertivas y pertinentes para enfrentarlas.
Pero este sistema, la manera de conducir su funcionamiento y las valoraciones que se hagan de él, implica o bien un alto rendimiento o crear riesgos que lo debiliten hasta su inutilidad. Quiero precisar algunos de ellos, los que me parecen más significativos.
Cito un párrafo del libro Soldado de la CIA escrito por Robert Baer, página 15 del prólogo.
“En 1995, la Agencia cedió el puesto de Director de Operaciones, el hombre oficialmente encargado del espionaje, a un analista que jamás había estado en una misión en el extranjero. A éste le siguió un jubilado, y al jubilado un agente que había ascendido gracias a sus dotes de político. Hablando claro, la CIA se había desentendido del asunto del espionaje. Me pregunto porque no teníamos una fuente de informaciones en las mezquitas de Hamburgo para decirnos que Muhammad Atta, el presunto líder de los secuestradores del 11 de septiembre, estaba reclutando terroristas suicidas para el mayor atentado jamás visto en territorio norteamericano”. Agrega que eso ocurrió por el entusiasmo que se les dio a las nuevas tecnologías de la información, considerando que eso era un avance frente a los viejos métodos, entre otros, los basados en fuentes humanas.
Agrego a esta cita, una noticia de BiobioChile.
“Presidencia confirma que Kast se reunió con el empresario Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir».
Cito nota de es.wired.com:
“Aunque la compañía Palantir ha sido señalada en múltiples ocasiones por la opacidad en el manejo de datos y los potenciales riesgos para la privacidad de los usuarios, continúa expandiéndose en un entorno dominado por el auge de la inteligencia artificial (IA). En el último trimestre del año pasado, Palantir experimentó un incremento del 43% en su base de clientes, alcanzando los 711 clientes en el mundo. Su informe financiero también destaca que el gasto promedio por cliente creció un 20%, lo que impulsó un aumento en los ingresos del 36%, alcanzando los 828 millones de dólares.” “Más revelador aún es el optimismo que despierta entre analistas. Forrester Research nombró recientemente a Palantir como líder en plataformas de IA y aprendizaje automático, superando en sus evaluaciones a gigantes como Google y Microsoft. Esto posiciona a la empresa como un actor estratégico en un mercado con enorme potencial: según International Data Corp., se espera que las ventas de plataformas de IA crezcan un 40% anual hasta alcanzar los 153.000 millones de dólares en 2028.” Sus capacidades están siendo utilizadas masivamente en Ucrania, Gaza y otros teatros que presentan necesidades urgentes de inteligencia de campo y control social masivo y perfilamiento.
Ambos componentes se enlazan a lo largo del tiempo. Robert Baer, también se queja que la falta de fuentes humanas (Humint) en el lugar donde los terroristas musulmanes planeaban y tomaban decisiones operativas, se debió al atractivo irrefrenable del surgimiento de las altas tecnologías, las redes satelitales y las cámaras dispersas por las ciudades que se consideraron suficientes para degradar el uso de fuentes humanas convirtiendo a este método en una capacidad desechable y centrar la gestión en el trabajo de escritorio y el procesamiento. Hoy día, este atractivo debería ser mayor frente a la inteligencia artificial, el reconocimiento facial, la capacidad monumental para el ordenamiento de datos y su procesamiento masivo, la infiltración secreta en redes digitales, telefónicas, satélites de alto rendimiento en imágenes de altísima resolución y todo aquello que cada día resulta más impresionante.
Otro elemento de preocupación, es aquella disfunción que surge en el momento en que, desde el alto nivel decisional gubernamental, comienza a ponerse en duda la eficacia e idoneidad técnica de la producción de inteligencia que emana de los organismos pertinentes. Una de las razones que generan esa perturbación son las complicaciones políticas. Ese escenario puede alcanzar una dimensión catastrófica según sea la conducta, los intereses y las compulsiones de los actores del más alto nivel en el gobierno. Quiero poner como ejemplo de este riesgo lo ocurrido en el gobierno de Donald Trump donde este problema alcanza una estatura difícil de comprender. Trump considera que la comunidad de inteligencia norteamericana formada por más de 17 órganos, más el Director Nacional de Inteligencia, son sus adversarios políticos y operan en su contra. Reaccionó como veremos a continuación.
Fueron despedidos al menos 37 funcionarios de alta especialización y alto rango por discrepancias con el Presidente Trump, algunos de los más significativos son:
- Mike Collins, Director interino del Centro Nacional de Inteligencia (NIC) con 25 años de experiencia. Fue reemplazado por otro funcionario cuya función es “lavar” las apreciaciones que discrepen de las del Presidente.
- María Lagan-Riekhof, Subdirectora del NIC con 25 años de experiencia, despedida en mayo de 2025.
- Jeffrey Kruse, Teniente General, Director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) despedido en agosto 2025 más dos oficiales analistas, por decir que los daños a las instalaciones atómicas de Irán fueron limitados y los centros no completamente destruidos, lo cual era efectivo.
- Un Analista Senior de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) cuyo nombre es clasificado. Especialista en Rusia, emitió opiniones discrepantes respecto de los encuentros de Trump con Putin.
- Nancy Lacore, Jefa de la Reserva Naval, despedida en agosto de 2025.
- Milton Sands, comandante del Comando de Guerra Especial Naval (NAVY SEALS), despedido en agosto de 2025.
- Joe Kent, Director del Centro Nacional de Contraterrorismo, renunció el 17 de marzo de 2026, en protesta por la forma en que se gestionaba la guerra contra Irán.
Esto implica el descabezamiento de la máxima capacidad analítica y operativa de la comunidad de inteligencia que asesora en la toma de decisiones al Presidente. Estas medidas significan que el Presidente carece de apoyo especializado al más alto nivel. En el caso de Donald Trump eliminó toda la disidencia que él consideraba política o simplemente discrepaba de sus opiniones personales.
Estos riesgos, si se manifiestan en un escenario crítico como el chileno con la expansión del crimen organizado, cobran también una dimensión riesgosa. No hay que olvidar que enfrentamos a un adversario de gran capacidad y letalidad. Ha dado muestras más que suficientes para apreciar que debe ser enfrentado con mucha fuerza y con una diversidad de métodos capaces de adaptarse a los escenarios en que este adversario se desenvuelve.
Privilegiar un método sobre otro, en un sistema que debe funcionar armónicamente cuyos órganos deben potenciarse entre sí, conlleva la instalación de graves distorsiones en las apreciaciones y decisiones derivadas del procesamiento objetivo de la realidad, libre de presunciones y malformaciones. Los conductores del proceso, no pueden dejarse influir por compulsiones políticas o privilegios inadecuados en los casos del personal bajo reclutamiento. Se trata de un Sistema cuyo mayor valor es la objetividad implacable con la que se observa la realidad por medio de métodos interconectados.
Asimismo, permitir que la gestión del Sistema se deje atrapar por distorsiones emanadas de privilegios metodológicos que se vuelven exclusivos o por pulsiones políticas o de negocios que dañan las estructuras, desperdician la experiencia acumulada y debilitan la capacidad humana instalada, conduce a los resultados lamentables que vemos en el gobierno norteamericano.
Ahora que empezará a implementarse la nueva ley de inteligencia en Chile, nos parece saludable explorar la experiencia indirecta y así evitar distorsiones que cuestan caro y es difícil revertir. No la política, sino la politiquería, el amiguismo y las competencias malsanas, han estado dañando el funcionamiento del sistema Nacional de Inteligencia.
