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¿Cómo amanecemos mañana?

 

En tiempos de dictadura la principal interrogante que nos planteábamos diariamente los presos políticos era si habría mañana en nuestras vidas y, en caso de haberla, si sería un poco mejor, igual o peor que el presente. Aunque no todas fueron luminosas y apacibles hubo mañanas y medio siglo después aquí estamos: las circunstancias son diferentes, pero la pregunta sigue siendo la misma.

Basta repasar algunas noticias de la fecha en la que escribo esta nota  para comprobarlo: “Derecho internacional en crisis”, “Trump aumenta la tensión en Ormuz y pone en riesgo el frágil alto el fuego en Medio Oriente”, “Israel continúa ataques contra el Líbano pese al alto el fuego ”,  “FMI recorta las previsiones para 2026 y advierte que la guerra en Oriente Medio podría provocar una recesión global”,  “Líderes iraníes cuestionan críticas de Trump al Papa León XIV”,  “León XIV dice que no le tiene miedo a Trump”,  “Trump no descarta encargarse de Cuba después de terminar con Irán”, “El Presidente cubano afirma que la palabra renuncia no está en su vocabulario”, “La Misión Lunar Artemis II costó USD 93.400 millones, incluyendo los USD 23 millones del inodoro espacial de la cápsula Orion”, “La brecha se amplía: El 1% más rico de la población  mundial posee más del doble de riqueza que 6900 millones de personas y casi la mitad de la humanidad –3.400 millones de personas – vive con menos de  USD 5,50  al día”,  “Shakira agotó boletos para sus once conciertos en Madrid en septiembre y octubre  próximos”,  “América Latina y el Caribe es la región más desigual y violenta del mundo”, “ Forbes estima en USD 130 millones los ingresos del futbolista argentino Lionel Messi durante 2025”, “En Argentina 7 de cada 10 niños viven en hogares pobres”, “los pasados tres años han sido los más cálidos de la historia registrada y nuestro planeta se calienta sin pausa” …. ¿qué futuro cabe esperar a partir de semejante presente?

Ninguno bueno, por cierto. Y en tal sentido vienen a la memoria las últimas palabras que escribió  (porque el cáncer que padecía le impedía hablar)  a un amigo que lo acompañaba en su agonía Juan José Castelli, miembro de la primera junta de la Revolución de Mayo de 1810, poco antes de morir: “Si ves al futuro dile que no venga”.

Sin embargo, el futuro no viene ni se espera: se construye.  Sin verdades reveladas, fórmulas mágicas ni modelos incuestionables; con mirada larga, avance gradual y pasos firmes;   entre todos y para todos; conscientes de que en cada presente anidan varios futuros posibles y que la tarea es intentar el mejor de ellos sabiendo también que nunca será perfecto pero siempre será perfectible. Formularlo es sencillo, hacerlo es bastante más complejo.

En el plano global, ante un escenario tan complejo, desordenado, imprevisible y en el que la única certeza parece ser la fragilidad de la gobernanza global, el multilateralismo y el derecho internacional  tal como están planteados, más que renunciar a dichos postulados, arrojar sus instrumentos al basurero de la historia o lamentar su languidecimiento como algo inexorable, corresponde reivindicarlos, recrearlos y potenciarlos. No sólo por su valor intrínseco sino también porque las alternativas que hasta ahora se han planteado a los mismos, si es que alguna se ha planteado como corresponde y no a los gritos, empujones y hechos consumados, más que mejorar las cosas las han empeorado y pueden empeorarlas más aún.

La Cumbre «En Defensa de la Democracia» realizada en paralelo a la «Movilización Progresista Global» que tuvo lugar recientemente en Barcelona, parece ser un paso alentador en tal sentido. Cierto que la composición de la misma fue predominantemente iberoatlántica, con limitada o nula presencia de referentes del norte africano, Medio Oriente y Asia; cierto también que la reunión en sí no formalizó compromisos, ni acordó instrumentos jurídicamente vinculantes, ni estableció mecanismos de seguimiento y evaluación del proceso de Cumbres iniciado en 2024 y del cual esta fue la cuarta edición; pero también es evidente e innegable que su realización  consolida un espacio de encuentro y diálogo entre gobiernos progresistas que reivindican las relaciones internacionales basadas en el diálogo y en el derecho y que coinciden en explorar mecanismos para renovar el multilateralismo,  combatir la desigualdad social y mejorar la gobernanza digital. No es ideal ni suficiente, pero es lo posible y ayuda en las actuales circunstancias. Nadie espera milagros ni futuros perfectos, pero tampoco se puede soñar con un mañana que nunca llega. La humanidad necesita y merece algo más razonable y digno que lo que hoy, desde el odio y la prepotencia, ofrecen quienes creen ser sus dueños.

El paso del tiempo, la acción de los involucrados en esta iniciativa (los actuales y otros que puedan sumarse a la misma, lo cual es deseable y necesario) y los resultados que se obtengan dirán  si el encuentro del pasado fin de semana fue solamente eso o algo más.

Cuentacuentos SUR: el podcast que busca fomentar la lectura y la imaginación

 

En un contexto marcado por el uso intensivo de pantallas y por la preocupación creciente en torno a los hábitos de lectura en la infancia, se realizó el lanzamiento de Cuentacuentos SUR, un podcast que apuesta por el poder de la narración oral para estimular la imaginación y el vínculo con la literatura desde edades tempranas.

La actividad tuvo lugar en la Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil y Juvenil (BILIJ), en Santiago, y reunió a familias, niños y niñas, junto al equipo creativo del proyecto, la actriz Paz Bascuñán y una presentación musical del grupo Manocuerda. La instancia marcó el inicio oficial de esta propuesta sonora dirigida a infancias entre los 3 y 10 años.

Impulsado por la académica de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, Alejandra Falabella, el proyecto combina audiocuentos, poesía, teatro infantil y juegos literarios, integrando narración y música en una experiencia que busca contrarrestar el predominio de los estímulos visuales.

“Vivimos en un mundo en que los niños están hiperestimulados visualmente con imágenes, cine, televisión y pantallas. Este proyecto busca introducir el mundo sonoro de la narración oral, que gatilla de otra forma la imaginación, la creatividad y el goce de la literatura infantil”, explicó Falabella durante el lanzamiento.

Desde el equipo creativo, el actor Roberto Pizarro destacó el valor cultural del proyecto: “La idea es rescatar la literatura infantil latinoamericana y encontrar en nuestras raíces los lenguajes que nos unen con otros países de la región”.

Por su parte, la actriz Paz Bascuñán valoró el aporte del podcast como herramienta para las familias: “Hoy es difícil encontrar alternativas que realmente nutran a nuestros hijos y Cuentacuentos abre mundos, estimula la imaginación y ofrece una experiencia que es pedagógica y lúdica al mismo tiempo. A veces lo más fácil es pasarles el celular, pero eso no siempre es nutritivo; esto sí lo es”.

Disponible en plataformas como Spotify y YouTube, Cuentacuentos SUR se proyecta como una alternativa accesible para acompañar a niñas y niños en distintos momentos del día, especialmente en espacios de pausa y encuentro familiar. Su propuesta no solo apunta a fomentar la lectura, sino también a fortalecer vínculos y abrir un espacio para la imaginación en la vida cotidiana.

 

Encuentra Cuentacuentos SUR en: 

IG: https://www.instagram.com/cuentacuentossur?utm_source=ig_web_button_share_sheet&igsh=ZDNlZDc0MzIxNw= 

Spotify: https://open.spotify.com/show/4p2UhFmtEjIuFc4kvSB0cK?si=fda6f96806054ea2   

Ivoox: https://www.ivoox.com/podcast-cuentacuentos-sur_sq_f12841001_1.html  

Youtube: www.youtube.com/@CuentacuentosSUR 

Amazon Music: https://music.amazon.co.uk/podcasts/f9911857-7aa2-40c4-a035-9980d9722ffc/cuentacuentos-sur    

Apple Podcast: https://podcastsconnect.apple.com/my-podcasts/show/cuentacuentos-sur/5a1cd6c3-4400-47eb-a8bc-88218f11e2a1/episodes

La soledad masculina en la vejez: un silencio que nos mata

 

Según datos actuales sobre la realidad demográfica en Chile, el país atraviesa un rápido proceso de envejecimiento. Actualmente, el 32 % de la población tiene más de 50 años, lo que ha traído consigo consecuencias sociales muy dramáticas para las personas mayores, entre ellas la soledad no deseada y el aislamiento social. De hecho, cerca del 49 % de las personas mayores declara sentirse sola y el 56% presenta un alto riesgo de aislamiento social

Si bien la evidencia muestra que las mujeres enfrentan mayores dificultades en este ámbito —debido a la desigualdad de género en ingresos, discriminación y violencias, además de la sobrecarga en el trabajo doméstico y de cuidados—, me gustaría centrarme en los varones mayores desde un enfoque de masculinidades. Este problema suele ser invisibilizado en los medios de comunicación, especialmente el rol negativo que juega la masculinidad hegemónica en él.

No es casualidad que, según datos del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, entre los hombres la prevalencia de aislamiento social sea 9 puntos porcentuales mayor para quienes no tienen pareja (58,8 %), mientras que para las mujeres este factor no genera una diferencia significativa.

Esto evidencia que la experiencia de separación o viudez genera secuelas graves en la salud de los hombres. Sumado a la cesantía, la jubilación y el propio envejecimiento, el impacto resulta devastador, ya que muchos continúan funcionando bajo lógicas insostenibles para su bienestar integral.

Desde niños se nos enseña que debemos ser autosuficientes, fuertes, productivos, independientes y estoicos, y que no debemos manifestar vulnerabilidad. Esto deriva en que muchos hombres no se autoobserven emocionalmente ni compartan sus emociones con los demás, a diferencia de lo que ocurre con mayor frecuencia entre las mujeres.

Como consecuencia, se genera una identidad masculina con redes relacionales débiles. Las amistades suelen ser funcionales (trabajo, asados, cerveza, fútbol), y la pareja termina convirtiéndose en el principal —y muchas veces único— refugio afectivo ante las dificultades de la vida (problemas de salud, cesantía, pérdidas).

Por eso, cuando los hombres se divorcian o enviudan, presentan mayores problemas de salud mental que las mujeres. La pareja era quien los sostenía emocionalmente. En cambio, muchas mujeres pueden experimentar incluso cierto alivio tras una ruptura, al liberarse de la sobrecarga de trabajo doméstico y cuidados.

No es extraño, entonces, que para el hombre sea mucho más difícil estar solo después de un divorcio o viudez: cuenta con menos redes afectivas y existe una fuerte presión social para que permanezca emparejado. Estar solo puede llevar a que se cuestione incluso su sexualidad.

En consecuencia, muchos hombres experimentan una especie de “desmasculinización” de su autoestima al llegar a la vejez, asociada a la menor fuerza física, la reducción de la virilidad percibida y los menores ingresos. Esto contribuye a que vivan menos años que las mujeres y presenten tasas de suicidio hasta cuatro veces más altas, brecha que se profundiza especialmente a partir de los 70 y 80 años.

El desafío, tanto como sociedad como desde la política pública, es promover masculinidades más saludables en la vejez, alejadas de modelos insostenibles. Se trata de permitir que los hombres acepten e integren su vulnerabilidad como parte de una inteligencia emocional que históricamente se les ha negado desarrollar.

Asimismo, es necesario cultivar y fomentar redes afectivas desde edades tempranas. Desarrollar amistades masculinas profundas, crear grupos de conversación entre varones mayores y generar espacios seguros donde se pueda hablar sin juicio sobre el cuerpo que cambia, la sexualidad que se transforma o el sentido de la vida que ya no depende del cargo ni del dinero.

No basta con programas generales de envejecimiento activo. Se requieren intervenciones específicas que acompañen a los hombres en la transición hacia la vejez: talleres de duelo, grupos de apoyo entre pares y actividades que ayuden a reconstruir lazos.

Pero también es fundamental trabajar desde la educación temprana, en los colegios, para valorar el cuidado de uno mismo y de los demás desde la infancia, dejando atrás mandatos masculinos que persiguen hasta la vejez e impiden vivir una vida más relacional, más presente, más cercana y orientada al disfrute del tiempo libre, en lugar de una retirada resignada y llena de frustración.

En definitiva, la soledad no deseada de tantos hombres mayores es el saldo pendiente de una masculinidad que priorizó la dominación y la autosuficiencia por sobre la vida y las relaciones. Romper ese ciclo no solo mejorará la calidad de vida de los hombres que hoy envejecen, sino que liberará a las generaciones más jóvenes de cargar con el mismo peso.

Es hora de construir, también en la vejez, masculinidades que cuiden la vida: la propia y la de los demás. Porque envejecer no tiene por qué ser sinónimo de soledad no deseada ni de aislamiento social. Puede ser, si nos lo proponemos, un tiempo de mayor conexión, ternura y sentido compartido.

Mortalmente parecidos

 

Todos tenemos un doble en el mundo. Esa premisa odiosa y exasperante nos advierte que, en algún lugar —más cercano de lo que uno cree— aparecerá alguien que comparte nuestra misma cara, facciones o gestos; casi como esos gemelos resentidos de las películas que, por cierto, vendrán a atacarnos cuando menos lo pensemos con un machete de cocina. Es una verdad imperativa que nos atosiga y acorrala desde que somos apenas una exigua expectativa genética, fruto de un ADN que no elegimos, pero que nos marca y cataloga en esta realidad que nos tocó vivir.

Para mí, por ejemplo, todas las guaguas —incluida mi última hija, con sus caras gordas e hinchadas— nacen igualitas al gran Winston Churchill, histórico ex primer ministro de Inglaterra, llegando al delirio de no saber si ponerles un chupete o un puro para que dejen de llorar.

“¡Es igual a su papá!”, “¡Se parece a la tía Lucy!”, “¡Mira la Rafaelita chica!”. Un suma y sigue de expresiones y frases que transforman a este pequeño ser que retoza en una cuna en la prolongación de otro, en un vampirismo de ternura que quiere extender su existencia a costa de la desgracia o la fortuna —dependiendo de la belleza— del que acaba de nacer. Ese ninguneo de la identidad propia nos obliga a enfundarnos la camiseta del equipo de los amores de quienes somos émulos del rostro, a ponernos los vestidos apolillados de la vieja tía que jura y rejura —con foto en sepia en mano— que la niña es una reencarnación suya y, lo más grave y categórico: a rotularnos para siempre con el nombre de aquel que clava la banderita del parecido en el monte ingenuo del que no se quiso parecer, como mi hermano mayor Roberto, que se jacta del cuestionable honor de que yo haya salido igualito a él. 

De esto nadie se salva. En la casa, en el barrio y, con mayor frecuencia, en el colegio. Siempre nos encuentran parecidos a alguien o incluso a algo: el cabeza de martillo, Dumbo, Kike Morandé, el Pasita, Sergio Dalma. Todos crueles —aunque a veces ingeniosos— motes con los que unimos a una persona de manera inexorable con aquel que, por un bendito designio de la vida, comparte sus características. Vean los anuarios —a la usanza gringa— que están haciendo los colegios aspiracionales y se darán cuenta de cómo, bajo la foto púber, espinilluda y pecosa, siempre, siempre hay un comité creativo que hurgó en el subconsciente hasta encontrar, con mayor o menor dificultad, un parecido.

Apelando a los recuerdos de infancia, aún puedo evocar los tiempos en que miraba con resentimiento a un niño de mi edad en Constitución. Alto, rubio y de ojos azules, era igualito a Luis Miguel con el look de esa época, concentrando en él todas las miradas y suspiros femeninos. Cuando saltaba en su bicicross plateada, muchos pujaban para que se cayera y perdiera algo de su perfección o, por lo menos, hiciera el ridículo. Pero no: volvía más orondo que nunca, con el cabello al viento y portando una bufanda blanca, sospechosamente parecida a la que usaba el “Sol de México” cuando cantaba “Palabra de honor”. Lo vi todo un verano usándola y sudando a mares, pero lo justifico: la pinta era la pinta. Mi morbosidad y la tecnología se confabularon para buscar su estado actual en Facebook. Sigue siendo rubio, pero ahora se parece a Alfredo Lamadrid.

Yo, sin mucha vergüenza, debo reconocer que tengo ojo de lince para encontrar parecidos. No se me escapa ninguno. En medio de tediosas horas de clase y trabajo, descubrí profesores Jirafales, magos Olis, Epidemias de Cachureos, Garfield, entre otros. Notable fue cuando acerté que un amigo y compañero de universidad largo y flaco, cuando lo vi salir de un arbusto donde buscaba una pelota, vestido entero de plomo, descubrí que era igualito a Bugs Bunny saliendo de su madriguera. 

Michelle Bachelet presenta su visión sobre el rol de la ONU en diálogo interactivo convocado por la Asamblea General

 

En estos minutos, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, se encuentra desarrollando su intervención en el diálogo interactivo convocado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. La sesión, que comenzó a las 10:00 horas (hora local), se extiende hasta las 13:00 horas, y la candidata chilena es la primera de los cuatro aspirantes en someterse a esta instancia pública, conforme al orden alfabético establecido.

La transmisión en vivo a través de UN Web TV permite seguir el desarrollo del evento, donde Bachelet ha comenzado presentando su visión estratégica sobre el rol de la ONU en el actual escenario internacional, caracterizado por tensiones geopolíticas, crisis humanitarias y desafíos al multilateralismo.

La sesión se estructura en dos segmentos temáticos, conforme a lo dispuesto en la resolución 79/327 de la Asamblea General. El primero aborda la evaluación de las capacidades de liderazgo y la experiencia de la candidata para dirigir una organización que enfrenta presiones sin precedentes. El segundo se centra en los tres pilares sustantivos de las Naciones Unidas: paz y seguridad, desarrollo sostenible y derechos humanos.

La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, inauguró la sesión recordando que «el mundo necesita a las Naciones Unidas más que nunca» y que la persona que ocupe la Secretaría General «debe ser la más firme defensora de la Carta de las Naciones Unidas», particularmente en momentos en que el organismo y el derecho internacional están siendo objeto de ataques directos.

De acuerdo con los primeros reportes desde la sede neoyorquina, Bachelet ha hecho hincapié en su trayectoria al frente de ONU-Mujeres y como Alta Comisionada para los Derechos Humanos, destacando su experiencia directa en la gestión de crisis humanitarias y en la promoción de agendas de derechos en contextos adversos. Fuentes diplomáticas presentes en la sala señalan que la candidata ha evitado pronunciamientos controversiales y ha optado por un discurso centrado en la necesidad de fortalecer el multilateralismo y recuperar la confianza en las instituciones internacionales.

Tras su exposición inicial, se ha abierto el período de preguntas por parte de los representantes de los Estados miembros y organizaciones de la sociedad civil. Este segmento es considerado el más exigente, pues pondrá a prueba su capacidad de respuesta inmediata, su dominio técnico de los temas y su habilidad para sortear interrogantes políticamente sensibles.

La presentación de Bachelet ocurre en un escenario complejo. Por una parte, existe una presión internacional significativa para que una mujer ocupe por primera vez la Secretaría General en los 80 años de historia de la ONU. Por otra, el criterio informal de rotación regional sugiere que el próximo Secretario General podría provenir de América Latina y el Caribe.

Sin embargo, la candidata enfrenta obstáculos considerables: la ausencia de respaldo formal del gobierno de Chile, que retiró el apoyo otorgado por la administración anterior; la oposición manifestada por 28 legisladores republicanos estadounidenses, que han solicitado vetar su candidatura; y la competencia de tres aspirantes con perfiles técnicos igualmente sólidos.

Una candidatura latinoamericana

Un aspecto que distingue esta candidatura del procedimiento habitual es la ausencia de respaldo -a última hora- por parte del gobierno de Chile. La administración del Presidente José Antonio Kast decidió revocar el apoyo que su antecesor, Gabriel Boric, había otorgado formalmente a la postulación de Bachelet. Esta decisión configura una anomalía diplomática, toda vez que la presentación de un nacional ante un organismo multilateral suele contar, por convención y por interés nacional, con la cobertura del Estado de origen.

Sin embargo, Bachelet ha recibido respaldo logístico y diplomático de las mayores potencias regionales: Brasil y México, quienes han facilitado el uso de las instalaciones de sus respectivas misiones y han desplegado gestiones activas en favor de la candidatura, siguiendo instrucciones de sus respectivos jefes de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum. 

Adicionalmente, la ex Alta Comisionada para los Derechos Humanos y primera Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres de la historia, ha recibido asesoría técnica de un grupo de destacadas figuras de la diplomacia latinoamericana, quienes han colaborado en la preparación de la exposición y la anticipación de posibles preguntas críticas orientadas a fortalecer el desempeño de la candidata. La experiencia acumulada por estos diplomáticos en foros multilaterales constituye un activo intangible de gran relevancia que, sumado a su experiencia personal, la posicionan como la favorita para liderar las transformaciones que el escenario internacional demanda tras ocho décadas de existencia.

Estados Unidos y presión del Partido Republicano

Un factor de tensión que se suma proviene del espectro político interno de Estados Unidos, ya que un grupo de aproximadamente 20 legisladores del Partido Republicano ha manifestado su oposición a la postulación de Bachelet y ha solicitado que Estados Unidos haga uso de su poder de veto en el Consejo de Seguridad para impedir su designación.

Cabe recordar que el Consejo de Seguridad está integrado por 5 miembros permanentes con derecho a veto —Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido y Rusia—, y que cualquier recomendación para la designación del Secretario General requiere la ausencia de veto por parte de estos.

Las críticas republicanas se centran en cuestionamientos a la idoneidad de Bachelet para el cargo, aunque los argumentos específicos no han sido detallados como tampoco lo ha sido en el caso del oficialismo chileno, dando cuenta de una coordinación internacional ideológica y comunicacional, más que hacia las propuestas de la candidata.  No obstante, esta presión introduce un elemento de incertidumbre, considerando que el proceso de selección involucra la recomendación por parte de la Asamblea General —donde los 193 Estados miembros emiten un voto no vinculante— seguida de una decisión final del Consejo de Seguridad. 

Un proceso democrático y de equilibrios geopolíticos

Más allá de esto, Michelle Bachelet no es la única aspirante al cargo. Compite con el argentino Rafael Grossi (actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica), la costarricense Rebeca Grynspan (secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo) y el expresidente senegalés Macky Sall. Por orden alfabético, corresponderá a Bachelet abrir la ronda de presentaciones el martes 21 de abril, seguida por Grossi ese mismo día, mientras que Grynspan y Sall expondrán el miércoles siguiente.

El contenido del diálogo interactivo será determinante para evaluar la solidez de la candidatura. Las áreas temáticas que, según los analistas, centrarán las preguntas incluyen: estrategias para el mantenimiento de la paz y la prevención de conflictos; mecanismos para enfrentar violaciones al derecho internacional humanitario; y la identificación de los desafíos más urgentes en materia de derechos humanos en el escenario global actual.

La trayectoria previa de Bachelet —que incluye dos períodos presidenciales en Chile (2006-2010 y 2014-2018), su rol como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y su desempeño como Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres— constituye un currículum de alto nivel en el sistema multilateral. Sin embargo, la capacidad de traducir esa experiencia en respuestas concretas, fundadas y diplomáticamente hábiles durante la sesión de preguntas será el verdadero termómetro de su desempeño.

El proceso de selección del Secretario General de la ONU es, por naturaleza, un ejercicio de equilibrios geopolíticos, donde convergen intereses nacionales, alineamientos regionales, consideraciones de género y evaluaciones sobre la idoneidad técnica y política de los candidatos. 

93º aniversario del Partido Socialista de Chile: “No daremos un pie atrás en los avances y derechos sociales”

 

“Todo lo que soy se lo debo a mi partido”, frase acuñada al Presidente socialista Salvador Allende en alguna etapa de su vida, convocó a más de un centenar de militantes para conmemorar el nonagésimo tercer aniversario a los pies de la estatua del mandatario. La actividad se desarrolló durante la mañana del domingo 19 de abril de 2026 en la Plaza de La Constitución.

En la oportunidad, estuvieron presentes alcaldes y concejales de la Región Metropolitana “cuando están en juego los derechos sociales de los más pobres y vulnerables de nuestro país”, se dijo. Entre los ediles se encontraba presentes Felipe Muñoz (Padre Hurtado), Luis Astudillo (Pedro Aguirre Cerda), Manuel Zúñiga (El Bosque), Christopher White (San Bernardo) Karina Delfino (Quinta Normal), entre otros.

Arturo Barrios, Vicepresidente del Partido Socialista, encabezó la ceremonia, en ausencia de la Presidenta Paulina Vodanovic, quien se encontraba en España en un encuentro de líderes y lideresas progresistas de todo el mundo, manifestó que “conmemoramos 93 años de sacrificio, esperanza y futuro. Conmemoramos en esta plaza al mejor de los nuestros, al compañero Salvador Allende. Queremos decirlo de manera fuerte y clara: nosotros no renegamos de nuestra historia porque, hace 93 años, hombre y mujeres se autoconvocaron para señalar que no podía existir una patria con tanta desigualdad”.

Agregó el dirigente socialista que “hoy la patria nos demanda que no podemos aceptar que el actual gobierno pretenda quitar al 99% sus derechos sociales y proteger el 1% de los más ricos. Los votos en el parlamento no van a estar para aquello, porque creemos que el socialismo existe para que haya más igualdad, más justicia, más equidad”. 

Finalmente, Barrios señaló que están llamados a construir la unidad de las fuerzas opositoras “para poner un dique de contención ante el retroceso (en derechos sociales) que pretende el gobierno de José Antonio Kast. No daremos un pie atrás en los avances y derechos sociales”.

El MIM realizará club de lectura para celebrar el Día del Libro y de la Tierra

 

En el marco de la conmemoración del Día del Libro y el Día de la Tierra, el Museo Interactivo Mirador desarrollará una programación especial abierta al público, enfocada en fomentar la lectura, la creatividad y la reflexión en torno al medioambiente.

Por ello, la Mediateca Hipatia del museo invita al público a participar en una jornada especial este 23 de abril, con un taller tipo club de lectura, manualidades y una mediateca móvil abierta a toda la comunidad.

Durante la mañana se instalará en el hall del mim la Mediateca Móvil, un espacio con estanterías itinerantes que ofrecerá una selección de textos de diversas temáticas. Esta instancia permitirá a las personas conocer los servicios de la Mediateca, inscribirse como usuarios, solicitar préstamos y realizar devoluciones, ampliando así el acceso a la lectura dentro del museo.

Por la tarde se llevará a cabo una sesión especial de lectura y manualidades, en formato de club de lectura de una sola jornada. En esta actividad, las y los participantes compartirán la lectura de poemas vinculados a la naturaleza, el paisaje y el medioambiente, generando un espacio de conversación, intercambio de ideas y reflexión colectiva.

La jornada culminará con una actividad grupal de creación artística inspirada en la técnica del “cadáver exquisito”, promoviendo la imaginación, la colaboración y el pensamiento crítico. Además, quienes participen podrán llevarse un libro en préstamo, incentivando la continuidad del hábito lector.

Con esta programación, el MIM busca fortalecer el vínculo con sus públicos, generar espacios de encuentro y comunidad, y relevar la lectura como una herramienta clave para el desarrollo personal y social.

La actividad es gratuita, tiene cupos limitados y requiere inscripción previa a través de los canales oficiales del museo.

Si quieres participar, inscríbete aquí.

 

 

Entre mercado y estrategia: el enfoque del gobierno de Kast frente a la inteligencia artificial como bien público en el eje CEPAL–UNESCO

 

La incorporación de la inteligencia artificial en Chile abre una tensión estructural entre modelos de desarrollo: uno orientado a la eficiencia y la libertad individual en el marco del mercado, y otro que la concibe como una infraestructura pública estratégica para la construcción de capacidades nacionales y el fortalecimiento del interés general.

En apariencia, el debate sobre la inteligencia artificial en Chile es técnico. Se discute sobre plataformas, eficiencia, modernización del Estado y nuevas herramientas educativas. Sin embargo, bajo esa superficie aparentemente neutral, se está configurando una de las decisiones políticas más relevantes de las próximas décadas: qué tipo de relación tendrá el país con el conocimiento en la era digital.

Un hecho reciente permite comprender la profundidad de esta discusión. El 14 de abril de 2026, en la ciudad de Santiago de Chile, se llevó a cabo en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) el lanzamiento del Observatorio de Inteligencia Artificial en Educación para América Latina y el Caribe, en el marco del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible. Este encuentro no fue una simple exposición de avances técnicos, sino un llamado a pensar la inteligencia artificial como una herramienta clave para la toma de decisiones en educación y como una infraestructura de carácter estratégico para el desarrollo regional. Bajo esta mirada, la inteligencia artificial deja de ser un producto de consumo individual para transformarse en un componente central de políticas públicas orientadas al fortalecimiento del sistema educativo.

Es precisamente a partir de este punto donde la discusión deja de ser meramente instrumental y adquiere una dimensión estructural. Porque si la inteligencia artificial puede ser entendida como infraestructura pública, entonces su desarrollo, orientación y gobernanza pasan a formar parte del núcleo del debate sobre soberanía, desarrollo y democracia.

El punto de partida es claro. Chile no discute si debe adoptar inteligencia artificial. Esa decisión ya fue tomada por la dinámica global. La verdadera pregunta es otra: bajo qué modelo lo hará.

El punto de partida es claro. Chile no discute si debe adoptar inteligencia artificial. Esa decisión ya fue tomada por la dinámica global. La verdadera pregunta es otra: bajo qué modelo lo hará. Y es precisamente en ese punto donde emerge una tensión estructural que el debate público aún no ha logrado procesar en toda su profundidad.

Por un lado, organismos como la CEPAL y la UNESCO han planteado que la inteligencia artificial debe ser concebida como un bien público estratégico, una infraestructura crítica que requiere conducción estatal, inversión sostenida y desarrollo de capacidades propias. Por otro, el enfoque impulsado por el actual gobierno la entiende como un facilitador de la libertad individual, donde el acceso a plataformas globales y la apertura tecnológica permiten que cada persona elija, aprenda y compita en igualdad de condiciones.

No se trata de una diferencia técnica. Es una diferencia sobre el tipo de sociedad que se está construyendo.

Dos visiones, dos modelos de desarrollo

La divergencia no es menor. En el enfoque promovido por la CEPAL, la inteligencia artificial no es solo una herramienta, sino un componente estructural del desarrollo. Bajo esta lógica, el Estado cumple un rol activo: regula, invierte, articula el ecosistema de investigación y desarrollo, y busca reducir la dependencia tecnológica. El objetivo es claro: construir autonomía.

En contraste, la visión gubernamental plantea que el rol del Estado debe ser facilitar, simplificar y abrir La inteligencia artificial, en este marco, es un instrumento para mejorar la eficiencia, ampliar el acceso a conocimiento global y permitir que el mercado y la competencia operen como reguladores de calidad. La autonomía no se construye desde el Estado, sino desde la capacidad individual de cada ciudadano de insertarse en redes globales.

Ambas visiones tienen coherencia interna. Ambas responden a tradiciones distintas de pensamiento político. Pero también ambas contienen riesgos que, si no se analizan con cuidado, pueden terminar profundizando problemas estructurales.

La advertencia invisible: la tecnología no es neutral

Uno de los supuestos más extendidos en el debate es que la inteligencia artificial es una herramienta neutral. Que su impacto dependerá del uso que se le dé. Sin embargo, esta idea es profundamente problemática.

La inteligencia artificial no es solo tecnología. Es también una forma de organizar el conocimiento, de jerarquizar la información y de modelar la realidad. Los algoritmos no solo procesan datos: establecen relaciones, priorizan contenidos y condicionan la forma en que las personas aprenden, interpretan y deciden.

Hoy, más del 90% del desarrollo de inteligencia artificial avanzada se concentra en Estados Unidos y China. Esto implica que gran parte de las herramientas que se utilizan en educación, gestión pública y análisis de datos responden a lógicas externas. En ese contexto, hablar de neutralidad es, en el mejor de los casos, una simplificación.

Aquí aparece una primera advertencia teórica relevante. Hannah Arendt señalaba que el riesgo de las sociedades modernas no era solo la pérdida de libertad, sino la sustitución de la acción política por procesos instrumentales. Cuando la decisión se transforma en cálculo, la política se vacía de contenido.

La inteligencia artificial, si no es pensada críticamente, puede acelerar ese proceso.

La ilusión de la autonomía individual

El argumento central del modelo de apertura es seductor: más tecnología implica más libertad. Si cada individuo tiene acceso a plataformas globales, puede elegir mejor, aprender más y competir en igualdad de condiciones.

Pero esta idea descansa en un supuesto discutible: que el acceso equivale a autonomía.

La evidencia muestra lo contrario. Según datos de la OCDE, una proporción significativa de estudiantes en Chile no alcanza niveles adecuados de comprensión lectora compleja. Esto implica que, incluso con acceso a grandes volúmenes de información, la capacidad de procesarla críticamente es limitada.

Aquí se instala una paradoja central de la era digital: cuanta más información existe, más difícil es construir conocimiento significativo.

Byung-Chul Han lo plantea con claridad: la sociedad contemporánea no es una sociedad de la escasez, sino del exceso. El problema ya no es la falta de información, sino su saturación. En ese contexto, la libertad se vuelve una carga. Elegir entre múltiples opciones requiere capacidades cognitivas que no están distribuidas de manera homogénea en la sociedad chilena.

La autonomía individual, entonces, no puede reducirse al acceso. Requiere condiciones materiales, educativas y culturales que permitan transformar la información en conocimiento. Sin esas condiciones, la libertad se convierte en una ilusión.

Educación: el campo donde se juega la disputa

El sistema educativo es el espacio donde esta tensión se vuelve más evidente. La inteligencia artificial tiene el potencial de mejorar significativamente los procesos de aprendizaje a través de herramientas como tutorías personalizadas, análisis predictivo y plataformas adaptativas.

Pero su implementación no es neutral. Si se introduce sin recursos y sin una estrategia de equidad, puede profundizar las desigualdades existentes. Los estudiantes con mayor capital cultural y acceso tecnológico estarán en mejor posición para aprovechar estas herramientas, mientras que los más vulnerables podrían quedar rezagados.

La UNESCO ha advertido precisamente este riesgo: la digitalización sin políticas inclusivas puede ampliar las brechas educativas. En este contexto, la pregunta no es si la inteligencia artificial mejora la educación, sino a quién beneficia y bajo qué condiciones.

Estado, mercado y crisis de la política

La discusión sobre inteligencia artificial también revela una crisis más profunda: la crisis del rol del Estado y de la política misma.

Durante décadas, el paradigma dominante ha sido el de un Estado reducido, enfocado en facilitar el funcionamiento del mercado. En ese contexto, la innovación tecnológica se ha concebido principalmente como un fenómeno privado, impulsado por empresas y emprendedores.

Sin embargo, la inteligencia artificial desafía este modelo. Su escala, complejidad y capacidad de impacto requieren recursos, coordinación, regulación y visión de largo plazo. No se trata solo de eficiencia, sino de inversión pública y orientación estratégica.

Aquí aparece una segunda advertencia teórica. Zygmunt Bauman describía la modernidad líquida como un contexto donde las estructuras se debilitan y la responsabilidad se individualiza. En ese escenario, los problemas colectivos tienden a ser reinterpretados como problemas individuales.

La inteligencia artificial corre el riesgo de ser absorbida por esa lógica. En lugar de ser tratada como un desafío de interés general, se presenta como una oportunidad individual. En lugar de discutir su impacto estructural, se enfatiza su potencial para mejorar la vida de cada persona.

Pero los efectos de la IA no son individuales. Son sistémicos.

Soberanía en la economía del conocimiento

El concepto de soberanía también debe ser revisado. En el siglo XXI, la autonomía de un país no se define únicamente por su territorio o sus recursos naturales, sino por su capacidad de generar, procesar y gobernar conocimiento.

En este sentido, la inteligencia artificial se transforma en un campo de disputa geopolítica. No se trata solo de quién produce tecnología, sino de quién define los estándares, controla los datos y establece los marcos éticos.

Chile enfrenta una disyuntiva clara. Puede optar por un modelo de integración rápida, donde la adopción de tecnologías globales permite avanzar en eficiencia y acceso, pero al costo de una mayor dependencia. O puede construir una estrategia de desarrollo propio, más lenta y costosa, pero orientada a la autonomía.

Ninguna de las dos opciones es perfecta. Pero no decidir también es una decisión.

El desgaste de las personas en la era digital

Hay un elemento adicional que suele quedar fuera del debate: el impacto de la inteligencia artificial en la experiencia subjetiva de las personas.

La digitalización no solo transforma la economía o la educación. También transforma la forma en que las personas viven, piensan y se relacionan con el mundo. El exceso de información, la velocidad de los cambios y la presión por adaptarse generan un desgaste que no es solo material, sino también cognitivo y emocional.

En este punto, la reflexión de Byung-Chul Han vuelve a ser pertinente. La sociedad contemporánea produce sujetos cansados, sobreexpuestos y permanentemente exigidos. En ese contexto, la promesa de la inteligencia artificial como herramienta de empoderamiento puede chocar con una realidad de agotamiento.

La pregunta, entonces, no es solo cómo se implementa la IA, sino qué tipo de sujeto se está formando en ese proceso.

Conclusión: una decisión que no puede delegarse

Chile está frente a una encrucijada que no admite soluciones simplistas. La inteligencia artificial no es solo una herramienta de modernización. Es un factor que puede redefinir la relación entre conocimiento, autonomía y desarrollo.

Las dos visiones en disputa —IA como bien público estratégico versus IA como motor de libertad individual— no son excluyentes, pero tampoco son equivalentes. Cada una implica una forma distinta de entender el rol del Estado, del mercado y de la ciudadanía.

El desafío no es elegir entre una y otra de manera absoluta, sino construir un equilibrio que permita aprovechar las oportunidades de la tecnología sin renunciar a la autonomía.

Pero ese equilibrio no surgirá espontáneamente. Requiere decisión política, capacidad institucional y, sobre todo, una comprensión clara de lo que está en juego.

Porque en la economía del conocimiento, la verdadera independencia no se mide por la cantidad de tecnología que se consume, sino por la capacidad de comprenderla, desarrollarla y orientarla.

Y esa, a diferencia de muchas otras, es una decisión que no puede ser delegada al mercado, ni tampoco resuelta únicamente desde el individuo.

Es una decisión de interés general de nación. Y, como tal, profundamente política.

 

Chile bajo la lupa del tarot

 

Para analizar a Chile bajo la mirada del Tarot hay que partir señalando que nuestro país vive una desigualdad estructural tal que, en 2019, la ciudadanía explotó cual volcán ante la percepción de abuso acumulado. Esa rabia esta representada por el Arcano Mayor de El Diablo, uno de los que está rigiendo el país.

Es decir, hay una energía subterránea brutal que puede destruir mucho o puede mostrar lo que está oculto desde tiempos ancestrales. El riesgo de El Diablo es quedarse atrapado en la rabia, sin construir nada después de destruir. U optar por el arcano de El Loco, que representa el cambio, el inicio de algo nuevo, la ruptura con lo anterior, la valentía para enfrentar nuevos caminos. El Loco es necesario para evolucionar, pero también es peligroso porque se corre el riesgo saltar sin red o confundir cambio con improvisación.

Nos quedó claro ese impulso del Loco de “cambiarlo todo”, sin tener garantías para hacerlo, en los procesos constituyentes que vivimos los años 2022 y 2023, cuando como caímos al suelo sin red…

Ya sabemos lo que generó esa caída libre y como aquello gestó lo que hoy vivimos desde el 11 de marzo pasado.

Desde la visión de los arcanos mayores del Tarot -que representan arquetipos universales- la tensión central de Chile después del estallido y del gobierno del presidente Boric radica en que estamos atrapados en un triángulo cuyos lados son orden (Sumo Sacerdote), rabia (Diablo) y cambio (Loco). Es decir, el conflicto político es miedo versus rabia versus esperanza. El verdadero choque de da porque el Sumo Sacerdote tiende a petrificar los cambios, el Diablo quiere romper el sistema desde la rabia y el Loco quiere reinventarlo sin medir las consecuencias.  Y la sociedad chilena oscila entre estas tres fuerzas sin poder aun integrarlas. Es lo que vimos en las elecciones de noviembre de 2025. 

¿Qué arquetipo falta? Aquí está el problema. Chile hoy carece de un arquetipo integrador. Ese rol lo podría representar El Emperador, habla del orden con liderazgo real, o El Mago, que tiene la capacidad de transformar la realidad en acción concreta y realista. El problema es que hoy en día el orden está cuestionado y la transformación no logra materializarse, razón por la cual Chile no está en equilibrio sino está más bien en una fase de catarsis emocional (Diablo), intentos de reinvención (Loco) y una reacción conservadora (Sumo Sacerdote). Y el riesgo de esto es quedar atrapados en un péndulo eterno. 

Los arcanos vigentes

El mapa del Tarot para el nuevo gobierno de Chile nos muestra que hay varios arcanos mayores rigiendo los destinos del país y, con ello, podemos tener claridad sobre las fuerzas psicológicas que están operando.

Como hemos dicho, uno de los arcanos dominantes es el Sumo Sacerdote, también arcano natal del presidente Kast, que representa la necesidad de orden, la tradición, las reglas claras, la autoridad moral. Esta carta es el arquetipo que conecta con el terror al caos y apareció con fuerza tras el estallido social de 2019. En términos psicológicos, la gente busca certeza en un mundo incierto pero el riesgo de esta conducta es volverse rígido y confundir orden con control absoluto.

Otro arcano presente es el Diablo, que representa la rabia contra la desigualdad. El Diablo apunta a deseos reprimidos, dependencias, rabia acumulada frente al poder y al abuso.

Sin embargo, hay un tercer arcano que ha aparecido en este primer mes del nuevo gobierno. Se trata de La Justicia, una carta que no es emocional ni carismática y que no promete, sino que mide, corrige y responde. El arcano de La Justicia tiene una debilidad: puede volverse fría, distante y lenta y eso genera desconexión emocional además de sensación de falta de liderazgo. Eso lleva a que la ciudadanía se impaciente. Es decir, Chile hoy no está en expansión ni en caos puro. Está en evaluación. 

¿Cómo se manifiesta la fuerza de la Justicia en quienes nos gobiernan? En el predominio de la lógica sobre la épica. Vivimos momentos de decisiones más técnicas que inspiradoras, de menos relato y más ajuste. Algo que lleva a que la gente sienta que no pasa nada, que todo se está revisando. Esto lleva a que estemos viviendo tiempos de alta exigencia respecto de la rendición de cuentas, de alta sensibilidad a los errores, de juicio constante por parte de los medios, la ciudadanía, la oposición. Por ende, rige un clima donde nadie tiene margen amplio.

Asimismo, hay una búsqueda de frágil equilibrio, así como intentos de balancear el orden y el cambio, pero sin lograr satisfacer completamente a ningún lado. El resultado es la crítica desde todos los sectores.

Chile no está en paz, está contenido. Está en un tironeo entre la presión por el orden y la rabia social, recibiendo medidas tomadas desde la lejanía y frialdad de la Justicia. Y cuando un país vive demasiado tiempo en el juicio, se cansa de esperar y empieza a exigir resultados. El riesgo real de esto radica en que, si La Justicia no logra cambios visibles, puede aparecer un arcano muy complicado: La Torre. Esta carta habla de crisis, ruptura, caída de confianza. Ahora, si el gobierno enmendara el rumbo, podría asomarse una carta positiva, La Templanza, arcano que habla del equilibrio real, no forzado. Pero no se ve por donde porque la Templanza habla de no ir contra el río y Kast se ha doctorado en ir a contracorriente de la ciudadanía.

El riesgo de la torre

Si hay una carta que puede hacer caer a un gobierno es La Torre, que no habla solo de crisis sino de colapso de legitimidad, de quiebre de las confianzas, de una caída rápida de lo que parecía estable. La Torre no avisa con tiempo, no es gradual y representa un punto de no retorno respecto del cambio.

La Torre aparece cuando se juntan la desconexión con la realidad y el poder empieza a vivir en su propia narrativa. En ese momento la gente siente que los que mandan no están viendo lo que ciudadanía está viviendo. A ello se suma la acumulación de rabia no resuelta frente a la desigualdad, al abuso, la frustración. Y cuando todo esto no se canaliza, obviamente puede explotar.

Las caídas se gestan por decepción acumulada y no son un evento sino una secuencia, donde primero se da un desgaste silencioso, luego una pérdida de credibilidad, y un evento gatillante que provoca el colapso del castillo de naipes. Después de ello, lo que se haga ya es tarde.

La Torre no destruye algo sólido, destruye lo que ya está debilitado. Y da señales tempranas claves. Como que la gente empiece a opinar que “nada cambia”, que aumente la irritación social, que se observe una pérdida de confianza transversal por decisiones que no conectan con la calle. 

En el camino de la vida del que habla el Tarot, después del remezón de la Torre, aparece un arcano muy valorado, La Estrella. Esta alude a reconstrucción, a esperanza, a nuevos ciclos. Pero este arcano puede desarrollarse solo si se acepta la caída que ha generado la Torre, cuya labor es botar lo que ya no está sirviendo, lo desechable, lo que se ha defendido por la fuerza del ego. Asimismo, la Torre esta sobre roca, de modo que sus cimientos permanecen.

¿Qué tan cerca de la Torre está hoy Chile? Desde luego, no estamos en caída total pero sí en fase previa. Chile hoy no está en el momento del colapso, pero tampoco está estable. Está en lo que el Tarot llamaría “antes del rayo” que azota desde el cielo a la Torre.  La señal clave que vemos es el desgaste de confianza y hoy, en Chile la confianza esta fragmentada, el apoyo es volátil y hay percepción de distancia emocional.

El problema del momento actual es que, aunque Chile esté tratando de ser gobernado desde La Justicia -que conlleva técnica y equilibrio- la sociedad está sintiendo urgencia, cansancio, impaciencia.  Es decir, vivimos un punto de riesgo real ya que La Torre no aparece por ideología, aparece cuando la realidad va más rápido que la respuesta política.

¿Qué podría gatillar un colapso? No un gran evento sino uno que condense una crisis de seguridad visible, un error político grave y promesas que se rompen públicamente. Algo que haga a la gente decir “hasta aquí llegamos”

El escenario actual es que Chile está en una bifurcación. O evoluciona hacia la Templanza -haciendo ajustes que funcionen- o deriva hacia la pérdida de control político, La Torre. 

En definitiva, Chile no está en La Torre, pero ya está escuchando el trueno. Y la diferencia entre estabilidad y colapso no es el tamaño de la crisis sino cuánto se tarda el poder en reaccionar.

Contraloría valida operación de Codelco en Quebrada Blanca y descarta irregularidades en la compra de acciones de ENAMI

 

La Contraloría General de la República concluyó que la transacción entre ambas empresas estatales se ajustó a derecho, se realizó a valor de mercado y no generó perjuicio patrimonial — cerrando así el cuestionamiento que SONAMI y un senador presentaron ante el organismo contralor.

La Contraloría General de la República concluyó que no se advierten irregularidades en la compraventa de las acciones de la Compañía Minera Teck Quebrada Blanca S.A., adquiridas por Codelco a la Empresa Nacional de Minería (ENAMI). La operación había sido cuestionada por la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) y por el entonces senador Rafael Prohens, quienes solicitaron revisar su legalidad, los eventuales conflictos de interés y el posible perjuicio al patrimonio de ENAMI.

El dictamen analiza cinco dimensiones de la operación y en todas concluye a favor de su validez. Sobre la modalidad de trato directo, la Contraloría determinó que era procedente conforme al pacto de accionistas vigente, que habilitaba a ENAMI a vender su participación directamente a otra empresa estatal. Codelco fue identificada como la única habilitada para adquirir esa participación, lo que además permitió mantener las acciones dentro del dominio del Estado.

La Contraloría concluyó que la operación no causó daño al patrimonio de ENAMI: la transacción se realizó a valor de mercado y las acciones permanecieron en manos del Estado.

En materia de probidad, el organismo no encontró evidencia de conflictos de interés entre las autoridades que participaron en la operación. Un elemento que el propio dictamen destaca: una directora de ENAMI se restó voluntariamente de la votación y renunció a su cargo en la sociedad antes de que se tomara la decisión.

El organismo también rechazó que ambas empresas estuvieran obligadas a publicar sus procesos de adquisición, ya que se rigen por un régimen especial de acceso a la información que no contempla esa exigencia. Del mismo modo, descartó la necesidad de evaluaciones previas de COCHILCO y del Ministerio de Desarrollo Social, al concluir que esa exigencia aplica a proyectos de inversión y no a operaciones financieras como la compraventa de acciones.

Con esta operación, Codelco consolidó su posición en Quebrada Blanca, uno de los yacimientos de cobre de mayor proyección en Chile, ubicado en la Región de Tarapacá. El dictamen fue emitido por la División Jurídica de la Contraloría bajo el número D184N26. Desde su creación en 1971 hasta 2025, Codelco ha aportado al Fisco chileno US$ 164 mil millones en moneda actual.

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