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Centros de estudiantes de educación superior emiten declaración para manifestar su rechazo a medidas del gobierno de Kast en materia educacional

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Diversos centros de estudiantes y representantes de organismos colegiados de la educación superior dieron a conocer una declaración pública en la que expresan su preocupación y rechazo frente a las primeras medidas impulsadas por el gobierno del Presidente José Antonio Kast, a poco más de tres semanas de iniciado su mandato.

En el documento, las organizaciones estudiantiles señalan que, a 22 días del inicio del gobierno, han observado la implementación simultánea de iniciativas de “alto impacto”, las cuales —afirman— podrían vulnerar principios fundamentales en áreas como educación, justicia, medioambiente y economía.

En materia educativa, la declaración manifiesta un “rechazo absoluto” a propuestas como el recorte del 3% al Ministerio de Educación, la limitación de la gratuidad universitaria a personas menores de 30 años, el freno a su expansión a nuevos deciles, el fortalecimiento de los mecanismos de cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE) y eventuales recortes a la Beca de Alimentación para la Educación Superior (BAES). Según indican, estas medidas afectan directamente a estudiantes de sectores vulnerables y refuerzan una visión de la educación como un bien de mercado, en lugar de un derecho social.

Asimismo, las y los firmantes expresan su preocupación por iniciativas vinculadas a justicia y derechos humanos, cuestionando el respaldo a un proyecto de ley que permitiría conmutar penas a personas mayores de 70 años condenadas por delitos graves, incluyendo violaciones a los derechos humanos.

En el ámbito medioambiental, critican la decisión de retirar temporalmente más de 40 decretos destinados a proteger ecosistemas, flora y fauna, lo que —a su juicio— evidencia una priorización de intereses económicos por sobre la protección del entorno natural.

La declaración también aborda la situación económica, apuntando a una reciente alza en el precio de los combustibles, la cual califican como una decisión que incrementa el costo de la vida y afecta principalmente a las familias trabajadoras.

Frente a este escenario, el movimiento estudiantil se declaró en estado de alerta, asegurando que mantendrá una actitud vigilante ante futuras decisiones que puedan significar retrocesos en derechos sociales. En ese sentido, reafirmaron su disposición a movilizarse en defensa de la educación pública y otros derechos fundamentales, condenando al mismo tiempo cualquier acto de violencia que ponga en riesgo a la ciudadanía.

La declaración cuenta con la firma de los siguientes centros centros de estudiantes:

  • – Centro de estudiantes de Ciencia Política Universidad de Chile
  • – Consejería Facultad de Humanidades Universidad de Santiago de Chile
  • – Centro de estudiantes de Licenciatura en Estudios Internacionales Universidad de Santiago de Chile
  • – Centro de Estudiantes de Periodismo Universidad Católica del Norte
  • – Centro de estudiantes de Terapia Ocupacional Universidad de Chile
  • – Centro de estudiantes Pedagogía en Inglés Universidad de Santiago de Chile
  • – Centro de estudiantes de Obstetricia y Puericultura Universidad de Chile
  • – Centro de estudiantes Licenciatura en Historia Universidad Finis Terrae
  • – Centro de Estudiantes de Historia Pontificia Universidad Católica de Chile
  • – Consejería Académica de Historia Pontificia Universidad Católica de Chile
  • – Centro de estudiantes Pedagogía en Inglés Universidad Católica del Norte
  • – Centro de Estudiantes de Historia Universidad de Santiago de Chile
  • – Centro de Estudiantes de Historia Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso
  • – Centro de Estudiantes de Pedagogía en Historia, Geografía y Ciencias Sociales Universidad Católica del Maule
  • – Centro de Estudiantes de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales Universidad de Magallanes
  • – Centro de Estudiantes de Pedagogía en Historia, Geografía y Ed. Cívica Universidad de la Frontera
  • – Centro de Estudiantes de Psicología Universidad Adolfo Ibañez
  • – Centro de Estudiantes de Sociología Pontificia Universidad Católica de Chile
  • – Coordinadora de Estudiantes de Psicología Universidad de Santiago de Chile
  • – Consejero Universitario Damian Luza Universidad de Santiago de Chile
  • – Consejera Universitaria María Rodríguez Universidad de Santiago de Chile
  • – Consejería Facultad de Administración y Economía Universidad de Santiago de Chile
  • – Centro de Estudiantes de Ciencia Política y Relaciones internacionales Universidad Alberto Hurtado
  • – Centro de estudiantes de Trabajo Social Pontificia Universidad Católica de Chile
  • – Centro de Estudiantes de Ingeniería Comercial Universidad de Santiago de Chile
  • – Centro de Estudiantes Derecho Universidad Adolfo Ibañez
  • – Centro de Estudiantes de Antropología y Arqueología Pontificia Universidad Católica de Chile
  • – Centro de Estudiantes de Periodismo Universidad de Santiago de Chile
  • – Centro de Estudiantes de Tecnología Médica Universidad de Chile.

 

 

Domingo de paleontología en el MIM: un viaje de millones de años al pasado

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El Museo Interactivo Mirador realizará este domingo 5 de abril, en el marco de la celebración del Día de la Geología, una jornada especial orientada a público familiar: el Domingo de Paleontología, una instancia que invita a explorar la historia de la Tierra a través de actividades educativas, sensoriales y participativas.

La programación se desarrollará entre las 10:00 y 18:00 horas, en el horario habitual del museo, e incluirá una serie de experiencias que permitirán a niñas, niños y adultos acercarse al mundo de los fósiles, los dinosaurios y los minerales.

Entre la oferta para esa jornada están diversos talleres y una charla sobre dinosaurios, con el apoyo de Tamara Córdova, ilustradora, académica Duoc UC, especialista en reconstrucción de flora y fauna extinta; y Andrés Villavicencio Arce, presidente de la Sociedad Paleontológica de Chile, experto en divulgación científica.

Uno de los principales atractivos será el stand de la Sociedad Paleontológica de Chile, ubicado en el acceso de Puerta de Cobre, donde se exhibirán huesos, fósiles y muestras minerales que revelan parte de la historia geológica del planeta. Esta colaboración también contempla una charla abierta sobre dinosaurios, en la que se abordarán aspectos clave sobre estos animales prehistóricos y su extinción.

En paralelo, la Sala Tierra contará con el “Stand de Rocas”, una experiencia sensorial que permitirá observar, tocar y analizar distintos tipos de minerales presentes en Chile y el mundo, utilizando herramientas como lupas para conocer sus características.

La jornada incluirá además diversos talleres interactivos. En el tercer piso del Museo Interactivo de la Astronomía se desarrollará “Minerales fantásticos”, una actividad dirigida incluso a niños desde los 2 años, que propone explorar la presencia de minerales tanto en la Tierra como en el universo.

Por su parte, en el laboratorio del museo se realizará “Historias fosilizadas”, un taller que invita a descubrir cómo los fósiles permiten reconstruir el pasado, mediante la observación de rocas del período Cretácico, el uso de microscopios y la experimentación con técnicas como la cianotipia para crear registros visuales.

A estas actividades se suma el taller “Dibuja tu dinosaurio en 3 pasos” y la estación creativa “Cuentos con garras”, donde las y los visitantes podrán inventar sus propias historias inspiradas en estos fascinantes animales.

Esta iniciativa forma parte de la programación orientada a fomentar el interés por la ciencia y la cultura a través de experiencias significativas para toda la familia. La actividad está incluida en la entrada general al museo.

Compañía Teatro La Puerta estrena la obra «Veredicto» de Ferdinand von Schirach en M100

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En el marco de la celebración de sus 35 años de historia, la compañía Teatro La Puerta anuncia el estreno de la obra interactiva con el público “Veredicto”, del destacado autor alemán Ferdinand von Schirach, la cual se presentará desde el 21 de mayo hasta el 7 de junio de 2026 en el Centro Cultural Matucana 100.

El montaje cuenta con las actuaciones de Anita Reeves, Pablo Cerda, Bárbara Ruiz-Tagle, Sergio Piña, Macarena Silva, Víctor Montero, Francisca Celis y Maximiliano Barcazo. Este proyecto es financiado por el Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, Convocatoria 2025.

La destacada compañía nacional Teatro La Puerta, iniciará su temporada 2026 con el estreno de la obra “Veredicto”, donde un piloto es juzgado por derribar un avión secuestrado para salvar a miles, planteando un dilema ético sobre el valor de la vida. En esta obra interactiva, el público actúa como jurado y su voto decide el veredicto final en cada función.

El texto corresponde al destacado dramaturgo y abogado alemán Ferdinand von Schirach, reconocido por su capacidad para humanizar el derecho penal, transformando casos judiciales en profundos dilemas éticos que cuestionan la naturaleza de la culpa y la fragilidad de la moralidad humana.

El montaje cuenta con las actuaciones de Anita Reeves, Pablo Cerda, Bárbara Ruiz-Tagle, Sergio Piña, Macarena Silva, Víctor Montero, Francisca Celis y Maximiliano Barcazo, bajo la dirección de Luis Ureta (Los monstruos, Tsunami).

Esta producción es uno de los hitos centrales del proyecto de creación y circulación que se adjudicó la compañía mediante el Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, Convocatoria 2025, el cual reconoce los 35 años de contribución de la compañía al campo escénico nacional, financiando distintas iniciativas teatrales.

Veredicto se presentará del 21 de mayo al 7 de junio en el Centro Cultural Matucana 100. Horarios y valores de entrada en www.m100.cl

Reseña Veredicto

La acción de Veredicto, de Ferdinand von Schirach, transcurre íntegramente en un tribunal durante el juicio contra Lars Koch, un piloto de la Fuerza Aérea alemana acusado de haber derribado —sin autorización— un avión comercial secuestrado que se dirigía a estrellarse contra un estadio repleto con 70.000 mil espectadores. Mediante interrogatorios, testimonios y alegatos, la obra despliega un intenso debate jurídico y ético sobre el valor de la vida humana, la responsabilidad individual y el conflicto entre la ley y la acción en situaciones extremas: ¿es legítimo sacrificar a unos pocos para salvar a muchos? En cada función, el público actúa como jurado; su votación final decide la culpabilidad o inocencia de Koch y determina un desenlace distinto para cada función.

Ficha artística

  • Dirección: Luis Ureta
  • Dramaturgia: Ferdinand von Schirach
  • Elenco: Anita Reeves, Sergio Piña, Pablo Cerda,  Bárbara Ruiz-Tagle, Victor Montero, Macarena Silva, Maximiliano Pascal y Francisca Celis.
  • Asistencia de dirección: Thais Zuñiga
  • Producción general:  Camila Provoste Cid
  • Diseño escénico y de iluminación: Eduardo Serón
  • Diseño de vestuario: Karin Ehrmann
  • Diseño gráfico: Javier Pañella
  • Encargada de prensa: Macarena Montes
  • Colaboradores: Espacio Checoslovaquia, Goethe Institut , UNIACC.

Reseña de la compañía

Fundada en 1990, la compañía Teatro La Puerta ha desarrollado a lo largo de más de tres décadas un proyecto artístico sólido y sostenido en el tiempo, caracterizado por una profunda investigación escénica, reflexión crítica y una constante exploración de los lenguajes de la teatralidad, desde sus primeras exploraciones poético-filosóficas con obras como Comedia Funeraria (1991), Los Monstruos (1993), Cagliostro (1994), Zaratustra (1995) y Ulises (1996), que definieron una estética de imágenes intensas y cuestionamientos existenciales, pasando por un giro hacia la dramaturgia moderna con Edipo Asesor (2001) y Dios ha muerto (2001), que consolidaron su voz en textos chilenos contemporáneos. A su vez, realizaron los montajes de dramaturgias europeas como Heidi Hoh ya no trabaja aquí (2002), Electronic City (2003) y Sex, según Mae West (2005), que incorporaron crítica social y reflexiones sobre el mundo contemporáneo. En la última década, la compañía ha profundizado en operaciones escénicas complejas a través del Proyecto Bicentenario con Plaga (2009), Páramo (2010) y Hombre acosado por demonios ante un espejo (2010), El Bus (2018) y más recientemente la obra Subterráneo (2024).

Página web: www.teatrolapuerta.cl

Instagram: @teatrolapuerta

Autismo: se trata de incluir, no de “aceptar”

Foto de Robo Wunderkind en Unsplash

Cada 2 de abril se conmemora el Día de la Concienciación sobre el Autismo, fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007. Este año el lema es «Autismo y humanidad: toda vida tiene valor».

¿Qué hay detrás de esta frase?

Para muchas y muchos de quienes trabajamos en educación, el imperativo ético es transitar desde una limitante narrativa del “déficit” hacia una de reconocimiento activo e inclusión. En nuestro país, en los últimos años, el discurso ha transitado desde la «concienciación» hacia la «aceptación». Pero, ¿Qué significa exactamente «aceptar»? ¿A qué estándar de normalidad estamos pidiendo que nuestros estudiantes autistas se adapten para ser aceptados? Una perspectiva pedagógica e inclusiva nos invita a tensionar esta idea.

Hablar de «aceptación» encubre una asimetría de poder. La aceptación asume que existe una mayoría «normal» que —por compasión, tolerancia o cierto buenismo— le otorga un espacio a una minoría percibida como diferente. Eso refuerza la marginación del estudiantado, marcando la asimetría con quien se percibe a sí mismo como «normal».

Para construir escuelas justas, primero debemos entender que la «normalidad» es una construcción social y cultural.  En la educación chilena, este «imperio de la normalidad» sigue profundamente arraigado: a partir de él se asume  que todos los estudiantes deben aprender, comunicarse y procesar los estímulos de la misma manera. La estructura escolar asume como «normal» un comportamiento estandarizado: mantenerse sentados sin conversar, atender de manera constante, mostrar motivación de una forma predeterminada y tolerar los mismos estímulos ambientales.

Uno de los desafíos pedagógicos para Chile  no es  recurrir a etiquetas para clasificar al estudiantado, ni pedirle a la comunidad educativa que simplemente «acepte» la diversidad. La verdadera inclusión requiere abandonar el paradigma biomédico —que asimila diferente a “déficit”—  y entender que no es el estudiantado quien debe adaptarse a una escuela, sino que es el entorno escolar el que debe transformarse.

Si queremos hacer eco del lema «toda vida tiene valor», la revolución educativa, con miras a la inclusión, es desafiante:  consiste en abandonar la cómoda visión de la homogeneidad escolar y desaprender nuestras  valoraciones sesgadas sobre lo que significa ser un estudiante «normal».

 

Más de un centenar de ex autoridades se suman a declaración en apoyo a candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU

 

La declaración pública en apoyo a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas (ONU), firmada inicialmente por 12 ex cancilleres y ex subsecretarios de Relaciones Exteriores, ha sumado un amplio respaldo. Hasta la fecha, 115 ex altos funcionarios de gobierno, entre los que se cuentan ex ministros, ex senadores, ex diputados, ex embajadores y ex subsecretarios, han adherido al texto original, que critica la decisión del gobierno del Presidente José Antonio Kast de retirar el apoyo oficial de Chile a la postulación.

Hace una semana, tras el anuncio del gobierno de José Antonio Kast de retirar el apoyo oficial de Chile a la postulación, ex titulares de la Cancillería chilena —entre ellos Soledad Alvear, José Miguel Insulza, Heraldo Muñoz, Juan Gabriel Valdés, Antonia Urrejola y Alberto Van Klaveren— expresaron su “decidido apoyo” a la candidatura de Bachelet, destacando que representa “los principios, objetivos e intereses permanentes de nuestra política exterior, con sentido de Estado”. En la declaración, los firmantes lamentaron “profundamente” el retiro del respaldo oficial y advirtieron que esta decisión constituye un “bochorno internacional” que marcará negativamente la política exterior de Chile.

Asimismo, subrayaron las cualidades de la exmandataria: su amplio prestigio internacional, su experiencia en el sistema de Naciones Unidas —como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada para los Derechos Humanos—, el movimiento global que impulsa que por primera vez una mujer ocupe el máximo cargo del organismo, y el criterio de rotación geográfica, considerando que América Latina no ha tenido un secretario general en 35 años.

Los ex cancilleres también resaltaron que la postulación de Bachelet cuenta con el respaldo de Brasil y México, “dos de los más grandes países de Latinoamérica”, y advirtieron sobre el contexto internacional actual, marcado por el unilateralismo y el debilitamiento de las normas globales.

De gran relevancia para Chile y la región

Siguiendo la invitación extendida por los firmantes originales, se sumaron al comunicado 115 ex autoridades y altos funcionarios de gobierno. La primera nómina, de 91 adherentes, fue dada a conocer el viernes 27 de marzo, a la que posteriormente se agregaron 24 nuevos nombres.

La iniciativa de reunir y ordenar las firmas estuvo a cargo de la Secretaría Internacional del Partido Socialista de Chile, liderada por el ex canciller Heraldo Muñoz. El proceso de adhesiones continúa en marcha.

“Un grupo de excancilleres y exsubsecretarios apoyaremos el despliegue de la candidatura de la expresidenta Bachelet, en coordinación con Brasil y México (…) Cualquiera sea el resultado —y ella tiene muy buenas posibilidades— lo importante es reafirmar los principios y valores de la continuidad histórica de Chile, el derecho internacional, y las normas de la Carta de Naciones Unidas, además de una reforma sustancial de la organización para que sea más eficiente en las tareas de paz, seguridad, desarrollo y derechos humanos”, afirmó Muñoz.

La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas sigue adelante con el respaldo de Brasil y México, pese al retiro del apoyo oficial por parte del gobierno chileno. El proceso de elección en la ONU contempla votaciones informales en el Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes tienen poder de veto.

Los firmantes de la declaración han insistido en la necesidad de mantener una política exterior “de Estado”, por encima de diferencias político-ideológicas, y han llamado a respaldar una postulación que consideran de alto prestigio y relevancia para Chile y la región.

 

Lista completa de adherentes

Primera nómina (91 firmantes):

Claudio Orrego, Jorge Flies, Paulina Vodanovic, Claudia Pascual, Carmen Frei Ruiz-Tagle, Andrés Zaldívar Larraín, Carlos Massad, Mario Marcel, Isabel Allende Bussi, Genaro Arriagada, Marcos Barraza, Alejandro Foxley, Sergio Bitar, Carlos Ominami, Carlos Montes, Ricardo Lagos Weber, Maya Fernández, Tomás de Rementería, José Antonio Viera Gallo, Alberto Undurraga, Carolina Tohá, Francisco Vidal, Carlos Mladinic, Adriana Delpiano, Marcelo Mena, Carlos Furche, Aurora Williams, Andrés Palma, Paulina Tapia, Pablo Badenier, Luis Cordero, Nivia Palma, Alejandra Krauss, Clarisa Hardy, Pablo Squella, Marigen Hornkohl, Carmen Castillo Taucher, Paulina Saball, Jaime Gajardo, Laura Albornoz, Gabriel de la Fuente, Andrés Gómez Lobo, Juan Carlos Muñoz, Antonia Orellana, Ricardo Solari, Ana Lya Uriarte, Osvaldo Puccio, Stephany Griffith-Jones, Jaime Gazmuri, Tucapel Jiménez, Fernando Ayala, Carmen Hertz, Carlos Parker, Carlos Appelgren, Tomás Pascual, María Inés Ruz, Marta Maurás, Sebastián Depolo, Juan Pablo Lira, Fernando Reyes Matta, Jorge Heine, Rolando Drago, Carlos Portales, Patricia Esquenazi, Claudio Herrera, Domingo Namuncura, Cristian Maqueira, Boris Yopo, Nelson Haddad, Magdalena Atria, Roberto Cifuentes, Héctor Casanueva, Ricardo Herrera, Víctor Barrueto, Víctor Maldonado, Claudia Sanhueza, Jaime Arellano, Galo Edelstein, Alan Espinoza, Marcos Robledo, Jaime Burrows, Patricia Silva Meléndez, Claudio Ternicier, Verónica Barahona, Paula Vial, Andrés Mahnke, Mladen Yopo, Cristian Fuentes, Andrés Villar, Juan Fierro, Carlos Monge.

Adhesiones adicionales (24 nuevos firmantes):

Juan Somavía, Helia Molina, Ricardo Núñez, Juan Pablo Letelier, Karol Cariola, Paulina Veloso, Romy Schmidt, Paulina Urrutia, Soledad Barría, Carmen Andrade, Claudia Serrano, Ariel Ulloa, Marcia Covarrubias, Fernando Zalaquett, Claudio De Negri, Pedro Huichalaf, Jimena Jara Quilodrán, Nicolás Mena, Ricardo Montero, Osvaldo Rosales, Alicia Frohmann, Alicia Galdames, César Gatica, Ricardo Serrano. 

 

 

21 días del gobierno de ultraderecha: Baja popularidad, falta de empatía y un escenario complejo en la economía

Captura de pantalla Gobierno de Chile en Youtube

Tal parece que el despertar de los nuevos inquilinos de La Moneda ha sido abrupto. Más que abrupto, desastroso. Y en pocos días ha ingresado a esos patios y oficinas palaciegas la intranquilidad y el nerviosismo que siempre trae aparejado el poder. En definitiva, sentir finalmente qué significa en carne propia aquello de “otra cosa es con guitarra”, lo mismo que la derecha le repetía hasta el cansancio al ex presidente Gabriel Bloric.

Porque, no ha pasado un mes y el escenario gubernamental se ha marcado con tensiones internas, errores forzados y no forzados, decisiones económicas que golpean los bolsillos de todos los chilenos, particularmente la clase media; desafíos estratégicos que se enfrentan con improvisaciones, encuestas que coinciden en la caída libre del apoyo al gobierno de Kast y de llamados a la unidad oficialista frente a asomos de desorden a muy pocos días de que las derechas comenzaran el trabajo en el Congreso.

El Gobierno de José Antonio Kast, partió con un ambicioso plan de aterrizaje para los primeros 90 días. Dicho plan contenía una estrategia de “saturación” de anuncios, todos destinados a confundir y paralizar a la ahora oposición. No le está resultando. Por el contrario, su hoja de ruta enfrenta problemas serios, desde los errores del segundo piso, específicamente de Cristian Valenzuela, el principal asesor de Kast, quien creó aquello del “estado en quiebra”  en sus herramientas comunicacionales, buscando el apoyo al anuncio del alza de los combustibles; pasando por el retiro de hacer de Colonia Dignidad un sitio de memoria, habida cuenta de los horrores  que se vivieron allí;  y del increíble y torpe retiro del apoyo a la candidatura de la ex Presidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.

Por otra parte, la política de shock aplicada por el gobierno, traspasando el 100 por ciento del costo del alza del petróleo a los consumidores, particularmente a las capas medias, recordó tiempos de dictadura cuando esa política se impuso sin contrapeso. La periodista y escritora canadiense Naomi Klein desarrolló este concepto que señala que, en tiempos de confusión y miedo, las personas están más dispuestas a aceptar cambios drásticos que, en circunstancias normales, rechazarían de manera contundente. Según Klein, las crisis no solo representan momentos de caos, sino también oportunidades estratégicas para que los gobiernos y las élites económicas impongan reformas neoliberales impopulares. Privatizaciones, recortes a servicios públicos y desregulación del mercado son algunas de las medidas que se implementan aprovechando el estado de vulnerabilidad social. Son las grandes corporaciones las que se benefician de estos cambios estructurales. Y todo indica que este gobierno lo sabe bien.

Así lo señaló la economista y exconsejera del Banco Central, Stephany Griffith-Jones, quien durante su participación en el seminario “Shock petrolero: medidas y efectos”, organizado por la Fundación Chile 21, cuestionó el recorte del gasto público y la baja de impuestos impulsadas por el Gobierno, advirtiendo efectos negativos sobre la demanda y el crecimiento en un contexto internacional adverso.

La economista advirtió que “la literatura muestra que no necesariamente bajar los impuestos a las grandes empresas ayuda a aumentar la inversión, o no ayuda mucho y también lo hace a tiempos muy lentos. Entonces, el impacto fiscal va a ser inmediato, porque las empresas van a pagar mucho menos impuestos, y el eventual efecto positivo, sobre el que tengo algún escepticismo, va a ser, si es que ocurre en forma significativa, en el mediano plazo”.

El curioso caso de la ministra y la jefa de la PDI

Así las cosas, todo el entramado ideado por los asesores principales de Kast pareciera que debería cambiar pronto. No es normal que, a poco andar en el gobierno, el presidente haya tenido que salir a apoyar públicamente a dos ministras en el ojo del huracán: Mara Sedini, en la Secretaría General de Gobierno y Trinidad Steinert, ministra de Seguridad. Dos secretarias de Estado en ministerios estratégicos que aparecen como protagonistas de decenas, sino de cientos de memes en las redes sociales, obviamente riéndose de sus pocas capacidades políticas y comunicacionales.

Lo de la ministra Steinert es todo un caso. Habla poco y cuando lo hace se le entiende menos. Tal vez por eso es que el subsecretario del Interior, Máximo Pávez (UDI), ha asumido un rol visible en la gestión del orden público, un terreno que formalmente corresponde a la nueva cartera.

Aunque la secretaria de Estado ha desestimado una y otra vez haber incidido en el llamado a retiro de Consuelo Peña, jefa de Inteligencia y “tercera antigüedad” de la PDI, asegurando que fue una decisión de la PDI, lo cierto es que algunas versiones apuntan a que su salida ocurrió tras una solicitud expresa de Steinert, debido a diferencias con Peña mientras ejercía como fiscal.

Se ha insistido en que, a petición suya, y a pocos días de haber llegado a su cargo de Ministra, Trinidad Steinert habría pedido la salida de Consuelo Peña una de las figuras más importantes de la institución. Tenía 36 años de carrera.

La cuestión es que las especulaciones al interior de la Institución suman y siguen. Aun nadie ha explicado con claridad por qué ahora se tramitó su renuncia no voluntaria ni quien tomó la decisión. La ministra insiste en que el director de Investigaciones lo hizo. El punto es saber si ella se lo solicitó, cuestión que debería aclararse el próximo 6 de abril, cuando ese funcionario acuda al Congreso a explicar lo ocurrido. Explicar por qué fue el cambio ahora cuando normalmente eso ocurre a fin de año; no había ningún escándalo público y hay consenso que era una figura clave en seguridad. Por eso es que la decisión se vio como extraordinaria y sospechosa

En este contexto, el testimonio que entregue el jefe de la policía civil será clave: si respalda la versión de la ministra, intentarán dar por cerrado el tema y si reconoce las presiones no solo deja en una incómoda posición a Steinert, sino que también al gobierno que salió a descartar cualquier tipo de irregularidad. Además, podría ser el fin de su carrera.

Y falta lo más doloroso

Siguiendo con el relato, tampoco es tan normal que el superministro de Hacienda, el poco empático Jorge Quiroz, haya tenido que recular en su iniciativa estrella del recorte del 3 por ciento al presupuesto a todos los ministerios y servicios del Estado, con el afán de recaudar justamente para llenar el agujero que dejará al Estado, la baja de impuestos a las grandes empresas: de 27 al 23 por ciento.

En simple, significa que las grandes empresas van a pagar menos impuestos por sus utilidades. Por ejemplo, si una empresa gana 100 millones, hoy paga 27 millones y con la rebaja pagaría 23 millones. Es decir, ahorra 4 millones. Si eso se multiplica para las grandes empresas del país, serían miles de millones de dólares menos para el Estado. La primera consecuencia es que el Estado recauda menos. Y eso significa menos plata para salud, educación, seguridad y los programas sociales en general.

Pero, esa plata hay que reemplazarla. O “recortarla” como le gusta decir al ministro Quiroz y al presidente Kast. Ellos dicen que bajar estos impuestos es para estimular la inversión y el crecimiento. La clásica teoría del “chorreo” que quiso hacer Pinochet y sus ministros de Hacienda y que no les resultó. Nunca. Porque los grandes empresarios son codiciosos, entonces no está garantizado que inviertan. Al menos en Chile. La pregunta que surge entre los expertos progresistas no es solo cuánto se recauda…sino quién gana…y quién queda esperando.”

Hay algo que todavía no se está diciendo con suficiente claridad: el alza de los combustibles aún no se siente del todo. Sí, han subido. Es cierto que ya la gente lo ha notado en el bolsillo. Pero el golpe más fuerte aún no se percibe.

Chilenos y chilenas lo comenzarán a sentir entre 2 a 6 semanas después del alza de hasta $370  en las bencinas y $580 en el diésel. El verdadero impacto no está en la bomba de bencina. Está en la feria; está en el pan; en el costo de la vida misma.

Está- en definitiva- en lo que cuesta vivir.  Cuando sube el diésel, sube todo, porque en Chile, casi todo se mueve en camión. Hay economistas que han hecho el ejercicio de calcular cuánto podría costar todo en poco tiempo más. Dicen que, por lo bajo, frutas y verduras pueden subir entre 10% y 20%; el pan: entre 4% y 8%; carnes, lácteos y huevos: hasta 12%; y abarrotes: entre 3% y 7%.

Y esto no es inmediato. Es un proceso progresivo; acumulativo y lo más aterrador: silencioso. Porque esto no es solo inflación, es transmisión de costos. Primero sube el combustible; después sube el transporte; después suben los precios. Y ahí estamos, pagando más por todo.

Este es el escenario que se asoma. Justo cuando el gobierno debería enviar el proyecto donde se esconde esa especie de reforma tributaria que beneficiará al 1 por ciento de los chilenos más ricos y poderosos del país, mientras el resto, espera que se acabe la bencina que lograron acaparar antes del alza de precios y se enfrenten finalmente a la triste realidad que les regala el gobierno.

El tema de fondo: Las armas nucleares y su proliferación

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El tema de fondo no se debate: ¿Se deben tener armas nucleares? Hay nueve potencias nucleares. En el actual panorama, Francia aumentará su arsenal nuclear; el gobierno de Finlandia va a introducir una enmienda para poder tenerlas; y Alemania ya tiene las capacidades para fabricarlas cuando así lo quiera.

Mientras el mundo sigue por los medios de prensa la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán y, una y otra vez, se esgrime que se quiere frenar el Programa Nuclear que podría estar desarrollando Irán se sigue dejando fuera del debate por estos gobiernos, la prensa, y la comunidad internacional, el tema de fondo y, la paradoja, que tanto EEUU e Israel sí tienen armas nucleares las que también se denominan armas de destrucción masiva. También China, Rusia, Pakistán, Francia, Reino Unido, India y Corea del Norte son parte del selecto grupo de potencias nucleares.

Así mismo, en noviembre pasado, en el Portal de Noticias de las Naciones Unidas, el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, señaló algo preocupante, sin dar más detalles, “advirtió… que el mundo podría pasar de 9 a “»25 ó 30″ países con armamento nuclear si se debilita el régimen internacional de no proliferación, al que calificó como un pilar esencial de «confianza y previsibilidad» en un escenario global fragmentado”. Sin embargo, Grossi no dijo a qué países se refería, «25 ó 30», que podrían disponer de armamento nuclear en un futuro.

El  diario español El País señaló, en enero pasado, que el gobierno ruso acusó a Francia y Reino Unido de querer enviar armas nucleares a Ucrania; el presidente Zelensky lo negó. Sin embargo, en 2022 el tema de tener armas nucleares estuvo en la conversación como lo consignó el mismo diario español en el artículo “Ucrania presiona a sus aliados occidentales al abrir el debate sobre recuperar la bomba atómica”.

Por otro lado, el presidente francés, Emmanuel Macron, en este escenario complejo, y frente a las prioridades manifiestas que tienen los EEUU, sostuvo que Europa debe tomar el control “cada vez más directo de su propia seguridad”; señalando que “el orden basado en reglas está en ruinas” y que «para ser libre hay que ser temido y para ser temido hay que ser poderoso». En ese contexto, ordenó el aumento del arsenal nuclear francés.

El mismo panorama complejo, en América Latina, es compartido por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien dijo que en el actual escenario “pensamos en Defensa como disuasión porque, si no nos preparamos para defendernos, cualquier día alguien nos invade” y que “no necesitamos comprar de los ‘Señores de las Armas’. Necesitamos producir. Necesitamos hacerlo nosotros porque nadie nos ayudará”; aunque, reiteró que el continente debe seguir siendo una zona de paz.

En Finlandia el tema de las armas nucleares también está en el debate y el gobierno quiere introducir enmiendas para poder tenerlas. El ministro de Defensa, Antti Häkkänen, argumenta que el entorno de seguridad de Finlandia y Europa han cambiado de forma significativa desde el inició de la guerra en Ucrania. “La propuesta del gobierno modificaría esta situación, permitiendo “introducir, transportar, entregar o poseer un arma nuclear en Finlandia, siempre que esté relacionada con la defensa militar del país”, declaró Häkkänen en una nota de BBC.

En Alemania el tema de tener sus propias armas nucleares también se ha estado analizando en los últimos años.

En el artículo “Germany’s new old nuclear dilemma”, de Marina Henke,  profesora de Relaciones Internacionales en la Hertie School, la académica afirma que “Alemania se enfrenta a nuevas dificultades a la hora de gestionar su dependencia del paraguas nuclear estadounidense. El Zeitenwende alemán ha suscitado debates sobre posibles alternativas, incluidos acuerdos de uso compartido de armas nucleares con el Reino Unido y Francia. Al mismo tiempo, Alemania está realizando importantes inversiones en capacidades de ataque en profundidad y de defensa antimisiles”.

En una publicación de INFOBAE sobre armas nucleares en Europa se cita al general de brigada de Alemania, Frank Pieper, quien sostuvo que “Alemania necesita armas nucleares propias”. El general insiste en que estas deben ser “principalmente tácticas y móviles, capaces de hacer frente a la amenaza final procedente de Rusia”. Considera que la actitud de EEUU con Ucrania y Venezuela demuestra que “Alemania y Europa no pueden fundamentar su existencia en el paraguas nuclear estadounidense””.

Lo cierto, y esto basado en un Informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), es que Alemania sí dispone de las capacidades técnicas para fabricar sus propias armas nucleares.

El informe señala que “Alemania cuenta con capacidades en la mayoría de los ámbitos científicos, técnicos y de fabricación a un nivel tan amplio que le permitiría desarrollar un programa viable de armas nucleares, si decidiera hacerlo” y que “las actividades científicas, técnicas y de fabricación en curso en Alemania implican inevitablemente tecnologías de doble o múltiple uso que son relevantes para la armamentización nuclear”. El informe, se basa en “fuentes abiertas recopiladas” e indica que (supuestamente) “no hay indicadores actuales de actividades de proliferación dentro del Estado o a través de colaboraciones con otros Estados”.

Marina Henke en su artículo, citado anteriormente, confirma estas afirmaciones: “En lo que respecta a la latencia nuclear, Alemania sigue teniendo la capacidad técnica para desarrollar un arma nuclear si así lo desea” y que “por el momento, podría decirse que Alemania aún podría construir un pequeño arsenal nuclear, si realmente quisiera”, señala.

También recuerda en su artículo que “alrededor del 64 % de los alemanes se opone a la construcción de una bomba atómica alemana, mientras que sólo el 31 % está a favor y el 5 % no se pronuncia al respecto”.

Si bien es cierto que el  canciller alemán, Friedrich Merz, públicamente ha rechazado la idea de un programa alemán de armas nucleares y ha mencionado su compromiso con el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, lo cierto es que tienen las capacidades para hacer lo contrario. Cabe preguntarse: ¿Es casualidad que tenga estas capacidades para justamente construir armas nucleares o las ha construido en silencio? ¿Por qué el OIEA no exige que se desmantelen estas capacidades como si se lo exige a la República Islámica de Irán?

En fin, el tema de fondo es que ningún país debería tener ni desarrollar armas nucleares. En ese sentido en la última década diversos países han hecho sentir su voz y han firmado el Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares (TPAN) el que entró en vigor el 22 de enero de 2021.

De acuerdo a la Alianza por el Desarme Nuclear, 95 países lo han firmado y 74 son Estados parte de este Tratado.

“Este acuerdo supone la prohibición del uso, desarrollo, producción, ensayo, amenaza y almacenaje de armas nucleares y obliga a los países que lo han ratificado hasta el momento  a no ayudar, alentar o inducir de cualquier manera a nadie a realizar cualquier actividad prohibida por el Tratado”, señala la Cruz Roja.

El debate no debería ser si tener o no armas nucleares, el debate es que es hora que todas las naciones de la tierra se sumen a la prohibición definitiva de las armas de destrucción masiva.

Fuentes:

https://news.un.org/es/story/2025/11/1540686

https://elpais.com/internacional/2026-02-24/el-kremlin-recupera-las-amenazas-nucleares-en-el-cuarto-aniversario-de-la-guerra-de-ucrania.html

https://elpais.com/internacional/2024-11-16/ucrania-presiona-a-sus-aliados-occidentales-al-abrir-el-debate-sobre-recuperar-la-bomba-atomica.html

https://www.france24.com/es/europa/20260302-macron-ordena-el-aumento-del-numero-de-cabezas-nucleares-del-arsenal-frances

https://www.infobae.com/espana/2026/01/14/el-debate-de-las-armas-nucleares-se-extiende-en-europa-la-necesidad-de-alemania-o-el-papel-clave-de-suecia-en-el-norte/

https://www.pagina12.com.ar/2026/03/10/lula-advierte-que-el-pais-que-no-se-prepare-puede-ser-invadido/

https://www.bbc.com/news/articles/c14m5llnrlpo

Germany’s new old nuclear dilemma

https://bit.ly/report_alemania

https://www.dw.com/es/merz-rechaza-la-idea-de-que-alemania-posea-armas-nucleares/a-76018455

https://www2.cruzroja.es/web/ahora/-/entra-en-vigor-el-tratado-sobre-la-prohibicion-de-armas-nucleares

 

 

 

CONUPIA alerta que alza de combustibles está asfixiando a las pymes en medio de un débil crecimiento económico

Imagen cedida

El gremio advierte que el aumento de costos energéticos está golpeando directamente la producción, el empleo formal y la sobrevivencia de miles de pequeñas y medianas empresas.

La Confederación Nacional de la Pequeña, Mediana Empresa, Artesanado y Cooperativas de Chile (CONUPIA) manifestó su profunda preocupación frente al impacto que está teniendo el alza de los combustibles en las pymes, en un contexto económico marcado por bajo crecimiento, precarización laboral y débil demanda interna.

A partir de datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el gremio advirtió que el encarecimiento de los combustibles se está transformando en uno de los principales factores de presión para las pequeñas y medianas empresas.

“El aumento sostenido de los combustibles no solo encarece el transporte, sino toda la cadena productiva: distribución, logística, insumos y servicios. Para las pymes, esto significa operar con márgenes cada vez más estrechos o, derechamente, perder viabilidad económica”, señaló el presidente de Conupia, Humberto Solar.

El índices económicos  muestran que, si bien la inflación anual se ubica en 2,4%, existen presiones relevantes en costos, especialmente asociadas a energía y transporte. Este fenómeno —conocido como inflación de costos— impacta de forma directa a las empresas más pequeñas, que tienen menor capacidad para absorber alzas o traspasarlas a precios sin perder clientes.

Desde CONUPIA enfatizaron que este escenario se agrava por la debilidad del mercado interno. Las remuneraciones crecen solo un 2,0% real, lo que limita el consumo de los hogares, mientras la actividad industrial cae (-1,6%) y la manufactura retrocede (-3,8%), reduciendo las oportunidades de crecimiento para el sector productivo.

“Las pymes enfrentan una tormenta perfecta: mayores costos por combustibles, mayores costos, presiona los precios, hay menor demanda y dificultades para acceder a financiamiento. Esto no solo frena la inversión, sino que también impacta el empleo formal”, advirtió Solar.

“Si no se toman medidas, el alza de combustibles seguirá profundizando un ciclo de bajo crecimiento y precarización. Las pymes no pueden seguir absorbiendo este impacto solas”, indicó el timonel de CONUPIA,

Finalmente, desde CONUPIA hicieron un llamado urgente a implementar políticas públicas que amortigüen el costo de los combustibles, fortalezcan la demanda interna y apoyen directamente a las pymes, advirtiendo que “el riesgo no es solo económico, sino social: el debilitamiento del tejido productivo local afecta empleo, desarrollo territorial y cohesión”.

Petróleo ruso en Cuba: ¿ayuda humanitaria o síntoma de un mundo sin dueño?

Un barco que llegó y no pasó nada

Cuando el Anatoly Kolodkin descargó sus 700.000 barriles en la bahía de Matanzas, la crónica periodística repitió el guion conocido: Cuba resiste, Rusia desafía, Estados Unidos observa. Esa narrativa, cómoda y familiar, nos instala nuevamente en la idea de que la isla es un objeto en disputa entre grandes potencias. Pero quizás el dato más revelador de este episodio no está en lo que ocurrió, sino en lo que no ocurrió.

No hubo condenas airadas desde Washington. No hubo amenazas de sanciones a navieras o aseguradoras. No hubo, en definitiva, la reacción automática que durante décadas acompañó cualquier intento de eludir el bloqueo. Y ese silencio, más que las declaraciones posteriores de Donald Trump —“no tengo ningún problema, sea Rusia o no”—, es lo que realmente merece análisis.

Lo que estamos presenciando no es un episodio más de la larga historia de confrontación entre Estados Unidos y Cuba con Rusia como tercero en discordia. Es, quizás, la constatación de que el orden internacional ya no funciona como antes.

Cuando el garante ya no garantiza

La capacidad de Washington para imponer unilateralmente sus restricciones ha entrado en una fase de erosión silenciosa pero sostenida. Porque el dato político relevante no es que un barco ruso haya llegado a Cuba. Es que haya llegado y no haya pasado nada.

Durante décadas, el bloqueo económico a Cuba funcionó no solo por la fuerza de las leyes estadounidenses, sino por su capacidad de intimidar a terceros. Navieras, bancos y aseguradoras de todo el mundo preferían perder un negocio antes que enfrentarse al mercado estadounidense. Ese mecanismo de disciplina informal —tan poderoso como las propias sanciones— comienza a mostrar grietas.

Rusia lo ha entendido. China también. México, con sus envíos de combustible, ha operado en la misma sintonía. Lo que antes era una apuesta riesgosa hoy se ha convertido en una maniobra viable.

Rusia: el desafío silencioso

Rusia, ciertamente, ha sabido capitalizar el vacío. Moscú no envía petróleo por solidaridad ideológica; lo envía porque puede hacerlo, porque el costo de impedírselo a Estados Unidos es hoy más alto que el costo de tolerarlo.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, habló del “deber” de ayudar a los cubanos frente al “bloqueo severísimo”. Pero más allá del discurso, lo que Rusia demuestra es capacidad de operar en un espacio que antes le estaba vedado. Cuba se ha convertido en un campo de prueba de los límites reales del poder estadounidense.

No es que Moscú haya convertido a la isla en una prioridad estratégica. Es que, en un mundo de reglas difusas, cualquier espacio donde el adversario muestra fisuras se vuelve funcional a la disputa mayor.

Trump: del “máxima presión” al pragmatismo sin estridencias

La administración Trump ha aplicado aquí una lógica que muchos analistas han pasado por alto: la del pragmatismo puro. La política de “máxima presión” que caracterizó su primer mandato ha dado paso a una estrategia de administración de riesgos.

¿Qué ganaría Washington con interceptar el envío o aplicar nuevas sanciones ahora? Una confrontación innecesaria con Moscú, tensiones diplomáticas en un año electoral y una crisis humanitaria en Cuba cuyas imágenes recorrerían el mundo. En cambio, tolerar el envío le permite a Trump proyectar una imagen de moderación humanitaria mientras mantiene intacto el armazón de sanciones que realmente asfixia a la economía cubana.

No es un cambio de política. Es una modulación táctica. Pero esas modulaciones, repetidas en el tiempo, terminan por redefinir los límites de lo posible.

Cuba: el arte de navegar en aguas movedizas

Desde La Habana, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha manejado este episodio con la cautela que la situación exige. El canciller Bruno Rodríguez ha reiterado la condena al bloqueo como “principal obstáculo para el desarrollo”, pero ha evitado convertir la llegada del combustible en un acto de desafío abierto.

No es casualidad. Cuba sabe que este respiro no cambia su vulnerabilidad estructural. Un cargamento de petróleo —aunque sea de 700.000 barriles— no resuelve una crisis energética acumulada por años de inversiones insuficientes, infraestructura envejecida y dependencia externa.

Pero también sabe que su margen de maniobra, aunque limitado, es hoy mayor que en décadas anteriores. La diversificación de apoyos —Rusia, México, China, redes de solidaridad internacional— le ha permitido evitar el aislamiento total que Washington intentó imponer en los años noventa.

Un tablero sin dueño

Lo que este episodio revela, en el fondo, es una transformación más profunda del sistema internacional. Ya no estamos ante un tablero de ajedrez con dos grandes jugadores moviendo piezas. Estamos ante un mundo donde las reglas mismas están en disputa, donde los actores medianos —y Cuba, en su escala, lo es— han ganado márgenes de maniobra impensables hace dos décadas.

La ayuda de México, los gestos de China, las redes de solidaridad internacional que mantienen flujos hacia la isla, todo eso forma parte de un entramado de apoyos que no existía con esa intensidad en los años noventa, cuando el “período especial” dejó cicatrices profundas en la sociedad cubana.

Hoy, la isla tiene más opciones. Ninguna es suficiente, ninguna resuelve la crisis estructural, pero todas operan en el mismo sentido: diversificar las fuentes de supervivencia en un mundo que ya no acepta un solo árbitro.

Lo que el silencio de Washington nos dice

El petróleo que llegó a Matanzas no es la solución. Pero quizás su significado más importante no está en los barriles, sino en lo que su llegada sin contratiempos dice sobre el momento que vive el sistema internacional.

Estados Unidos ya no puede, como en 1898, definir unilateralmente el destino de Cuba. Tampoco puede impedir con la misma eficacia que sus adversarios actúen en lo que consideraba su esfera exclusiva.

No estamos ante un escenario de victorias rotundas. Rusia no ha ganado una batalla geopolítica definitiva; Estados Unidos no ha sufrido una derrota estratégica; Cuba no ha resuelto su crisis energética. Lo que tenemos es un mundo más complejo, menos jerárquico, donde los márgenes de acción se han ampliado para algunos y reducido para otros.

La verdadera pregunta no es quién impuso su voluntad en este episodio, sino si alguien puede hoy imponerla de manera consistente en el largo plazo. Y la respuesta, para cualquiera que observe con atención la evolución del orden internacional, es que cada vez son menos los actores que pueden hacerlo.

Cuba sigue siendo, como en 1898, un punto de observación privilegiado para entender cómo funciona el poder global. Pero a diferencia de entonces, lo que ese punto nos muestra no es el choque entre imperios, sino la erosión silenciosa de la capacidad de cualquier potencia para ordenar el mundo a su imagen y semejanza.

El tanquero ruso atracó, descargó y se fue. Y la normalidad con que eso ocurrió es, quizás, el verdadero síntoma de los tiempos que corren.

El Desborde de la Realidad: Hegemonía, Algoritmos y la Erosión del Estado en la Democracia Posmoderna

Foto de Margaret Giatras en Unsplash

En las últimas décadas, la democracia liberal ha dejado de ser el puerto seguro de la estabilidad política para convertirse en un terreno de incertidumbre y malestar. El contrato social, que tradicionalmente se basaba en la capacidad del Estado para garantizar cohesión y bienestar, parece haberse disuelto bajo las presiones de un modelo neoliberal agotado y una revolución tecnológica que ha transformado la subjetividad humana. La hipótesis central de este ensayo sostiene que la crisis actual no responde únicamente a desajustes económicos, sino a un fenómeno de «desborde de la realidad» sobre el relato político. Este desborde es producto de una tríada dialéctica: la retirada del Estado de sus funciones protectoras, la mediación algorítmica de la vida social que atomiza al individuo y una cultura de la vulgaridad que legitima la crueldad como forma de éxito. A través de las lentes teóricas de François Dubet, Augusto Salvatto y Renata Salecl, se analizará cómo la posverdad y la «fricción cero» digital han erosionado la confianza institucional, transformando la experiencia material de la ciudadanía en una fuente de resentimiento y desafección política.

  1. El Estado en Retirada: La Crisis de Solidaridad y el Giro Distributivo

Para comprender la raíz del malestar contemporáneo, es imperativo analizar la transformación del rol estatal. François Dubet propone que las sociedades actuales padecen una «crisis de las solidaridades». Tradicionalmente, la solidaridad se entendía como el apego a los lazos sociales que nos impulsan a desear la igualdad para todos, incluso para aquellos desconocidos dentro del cuerpo social. Sin embargo, la hegemonía neoliberal ha logrado instalar un marco interpretativo donde la igualdad ha sido desplazada por el mérito individual. Como advertía Karl Polanyi, cuando la economía se desancla de lo social, la sociedad reacciona.

En el contexto actual, el Estado ha dejado de funcionar como un amortiguador social para convertirse en un transmisor de choques externos hacia el ámbito privado. Esta decisión, a menudo presentada como un ajuste técnico u «orden fiscal», es en realidad una decisión profundamente política y distributiva. Al priorizar la disciplina fiscal sobre la protección de los sectores vulnerables —quienes destinan la mayoría de sus ingresos a bienes de consumo básico—, el Estado erosiona su propia base de legitimidad. Jürgen Habermas planteaba que las democracias enfrentan una crisis de legitimidad cuando las decisiones del sistema político dejan de ser comprensibles y justificables para la ciudadanía. No basta con que una política sea técnicamente correcta; debe ser percibida como justa. Cuando la ciudadanía experimenta el alza del costo de la vida mientras el gobierno intenta instalar el relato de una «quiebra fiscal» que no se condice con los hechos institucionales, se produce una fractura narrativa. La realidad desborda el discurso, y lo que se pierde en el camino no es solo un mensaje, sino la confianza fundante en la institucionalidad

  1. La Sociedad Algorítmica: La «Fricción Cero» y la Muerte de la Comunidad

Este vacío de legitimidad estatal es ocupado rápidamente por la estructura de la sociedad algorítmica descrita por Augusto Salvatto. El algoritmo no está diseñado para promover la cohesión social ni cuidar la democracia; su fin último es la eficiencia y la eliminación de la fricción. En un entorno digital frictionless (sin fricción), el individuo es devuelto constantemente a sus propios gustos y prejuicios, creando burbujas de confirmación o «cámaras de eco». Esta ausencia de contradicción y alteridad es tóxica para el ejercicio democrático, el cual, por definición, requiere del disenso, el diálogo y el encuentro con el diferente.

El impacto de esta tecnología en la psique ciudadana es devastador. Al comportarnos como algoritmos que solo consumen lo afín, perdemos la autonomía y la capacidad de pensamiento crítico. Salvatto identifica este fenómeno como «la era del malestar»: una soledad acompañada donde la interacción humana ha sido reemplazada por reacciones inmediatas y vacías. El algoritmo actúa como el ejecutor de la distancia social que Dubet diagnostica en lo físico. Ya no solo hay guetos urbanos o segregación en el sistema educativo como reproductor de brechas; ahora existe una «invisibilización total» del desigual en nuestras pantallas. El desigual ya ni siquiera aparece en el scroll infinito, eliminando la posibilidad de empatía y reforzando lo que Dubet denomina «pánico moral»: el miedo de las clases medias a la pobreza, que bloquea la formación de frentes de lucha comunes y fomenta el odio hacia el «asistido» o el inmigrante.

III. La Era de la Vulgaridad: Narcisismo y el Fin de la Eticidad

La degradación del espacio público se completa con la tesis de Renata Salecl sobre «la era de la vulgaridad». Salecl sostiene que el neoliberalismo ha impuesto una ideología del éxito individual y la felicidad narcisista donde la grosería es legitimada como un signo de autenticidad. En este marco, la cortesía y el respeto mínimo —la «eticidad» de Hegel, o base de costumbres que sostiene las leyes— se disuelven. El mandato de ser especial y exitoso presiona al ciudadano hacia un exhibicionismo constante, donde cualquier asomo de vulnerabilidad o fracaso es interpretado como una falta de voluntad personal.

Esta cultura de la vulgaridad encuentra en los algoritmos su amplificador perfecto. Como la grosería y la grandiosidad generan más clics, el sistema premia el discurso del «ganador» y oculta la fragilidad humana. Esto genera una patología social: el ciudadano agotado (burnout) que se siente responsable único de su propia desgracia, transformando su angustia en una rabia sorda contra el sistema o contra aquellos que percibe injustamente beneficiados. A nivel político, esto se manifiesta en la figura del líder que imita al «impostor», utilizando un lenguaje agresivo que rompe la función simbólica del poder. Siguiendo a Antonio Gramsci, el poder ya no se sostiene solo por la coerción, sino por una hegemonía que hace parecer natural una visión del mundo. Sin embargo, cuando los líderes apelan a la vulgaridad y la posverdad, la hegemonía se vuelve inestable porque el relato no puede sostenerse indefinidamente frente a la precariedad de la experiencia material.

  1. Posverdad y Hegemonía: La Transformación de la Democracia

La posverdad no es simplemente la difusión de mentiras, sino, como advertía Hannah Arendt, un intento deliberado de reorganizar la realidad para construir marcos interpretativos que favorezcan al poder. En la era de la posverdad, no basta con tomar decisiones; es necesario construir el relato que las haga aceptables, disputando el sentido de palabras como «ajuste», «quiebra» o «derecho». El problema surge cuando este intento de configuración choca frontalmente con la experiencia de las personas.

En sociedades atomizadas por el algoritmo y desencantadas por un Estado en retirada, los relatos más simples, directos y emocionales ocupan el espacio que la política tradicional ha dejado vacío. Estos relatos no son necesariamente verdaderos, pero sí eficaces porque nombran una experiencia de malestar que la institucionalidad a menudo ignora. Como plantea George Lakoff, lo decisivo no es el dato objetivo, sino el marco interpretativo. Cuando la política institucional pierde su capacidad de interpretar la vida cotidiana, la democracia no desaparece, pero cambia de forma: se traslada al campo de la percepción y el sentido común, volviéndose extremadamente vulnerable a los autoritarismos que capitalizan la rabia y la desinformación.

Conclusión: Hacia la Reconstrucción de un «Nosotros» Político

La crisis de la democracia liberal es, en última instancia, una crisis de confianza y de futuro. El desborde de la realidad material sobre el relato institucional indica que la política no puede seguir administrando percepciones mientras ignora la estructura social de fragilidad y vulnerabilidad. Para superar el malestar algorítmico y la era de la vulgaridad, es imperativo transitar hacia una nueva solidaridad.

Esto requiere, en primer lugar, transparencia y legitimidad. El Estado debe clarificar sus cuentas y empoderar al ciudadano a través de mecanismos de democracia directa que rompan la lógica del «usuario asistido» y fomenten una participación activa. En segundo lugar, es necesario lo que Salvatto denomina «romper el algoritmo»: recuperar la fricción social, someterse voluntariamente a lo distinto y revalorizar la duda frente a las certezas inmediatas de la inteligencia artificial. Finalmente, se debe reconstruir la fraternidad como un acto político continuo. La fraternidad debe permitirnos reconocernos como diferentes pero vinculados por una interdependencia ineludible y un destino común. Si la política no logra articular nuevamente un relato que nombre y reconozca la experiencia real de las personas, la democracia seguirá siendo un campo de batalla de soledades compartidas, donde la realidad, inevitablemente, seguirá desbordando cualquier intento de control comunicacional.

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