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¿Un triunfo constituyente de la ultra derecha chilena?

Imagen de carácter referencial: Foto de Michal Matlon en Unsplash

Los resultados de la elección de consejeros constituyentes del pasado domingo en Chile y la inmensa votación que obtuvo el Partido Republicano, no sólo viene a consolidar electoralmente el aplastante rechazo a la propuesta constitucional del 2022, sino que se da en un contexto de enorme confusión e incertidumbre de lo que podrá pasar en los próximos meses, que nos dejan en un verdadero limbo constituyente.

Lo menciono no solo por el enorme giro que ha dado el proceso constituyente, pasando de un órgano conformado principalmente por listas de izquierda, independientes y movimientos sociales, a otro por lo más recalcitrante de la derecha chilena pinochetista (que capitalizó de manera perfecta el malestar social y miedo de los chilenos), sino también porque el Partido Republicano al obtener 23 de los 51 consejeros constituyentes, está obligado a tener que liderar un proceso que desprecian desde su génesis durante el 2019, lo que se vuelve bastante paradójico y bizarro.

De ahí que el resultado del domingo sea tan bueno para la extrema derecha, en comparación a lo que obtuvo la derecha tradicional (11 consejeros) y la izquierda gubernamental (16 consejeros), que todos los ojos van a estar puestos en su acción, lo que ya no podrá tener el rol de impugnador que tuvo en el proceso constituyente anterior, el cual les ha acomodado bastante y les daba libertad para inventar e instalar noticias falsas en los grandes medios concentrados y también en el “canal público” (TVN).

Por lo mismo, no hay que olvidar que para el Partido Republicano, así como otras nuevas derechas populistas y negacionistas en el mundo (Vox, Trump, Meloni, Bolsonaro, Milei), se sostienen justamente por presentarse como una fuerza novedosa por fuera del establishment y por cuestionar un discurso políticamente correcto y las instituciones que la sostienen, en donde según ellos una casta política corrupta se subordina finalmente a una ideología globalista impulsada por los grandes organismos internacionales.

No hay que sorprenderse por tanto, que tanto la intelectualidad de esta ultra derecha y los mismos consejeros constituyentes electos en Chile, estén convencidos de que lo que se vivió en el país durante el 2019 fue algo organizado y conspirado desde la izquierda internacional, negando así sus demandas más importantes y una revuelta social, que para ellos no fue más que un estallido delictual.

En consecuencia, esta ultra derecha, fiel a su doctrina dogmática y reaccionaria, se opuso tanto al primer acuerdo constitucional del 2019 como al del 2022, por lo que siempre rechazó todo lo que provino de él, arrastrando así discursivamente con el tiempo a la derecha tradicional, a la centro izquierda y a los grandes medios de información, los cuales le terminaron entregando un relato securitario, centrado en la delincuencia descontrolada y en la inmigración desbordada, el cual luego del rechazo del 2022, fue hasta tomado incluso por el gobierno de Gabriel Boric.

Visto este escenario, la ultraderecha tendrá una disyuntiva política, que quizás difícilmente podrá salir bien parada, ya que controlará un órgano que desprecia, así como los 12 bordes constitucionales y un anteproyecto elaborado por un grupo de expertos designados, que representa para ellos una cocina elaborada por una casta política antipatriota y que quiere destruir Chile igualmente.

Frente a lo anterior, que la ultraderecha ponga el grito en el cielo con algunos de los puntos pactados, como lo son el Estado Social y Democrático de Derecho, el reconocimiento de pueblos indígenas y el cuidado y la conservación de la naturaleza y su biodiversidad (1), solo responde a una mirada extrema, que cree firmemente que son parte de una agenda globalista de la ONU y del marxismo cultural.

Si bien será un relato sacado de un manual de propaganda nacionalsocialista o fascista, realmente lo creen, pero veremos si están dispuestos a seguir con teorías conspirativas y doctrinarias para diferenciarse de la derecha tradicional y más pragmática, impulsando normas extremas y más neoliberales que las que ya existen en la constitución actual, o por el contrario, sus consejeros se adecuarán al órgano constitucional y a los 12 bordes, de manera más consensuada y dialogante, lo que traicionaría su propia identidad que han construido.

En definitiva, elijan cualquiera de los dos caminos, los republicanos pueden quedar expuestos como nunca antes, lo que debe ser aprovechado por las fuerzas de izquierda y progresistas, pensando ya mucho más allá del plebiscito constitucional de diciembre, ante la amenaza real de que sigan creciendo y puedan llegar al gobierno en la próxima elección presidencial, lo que les daría un poder inmenso para hacer retroceder en derechos y en la democracia del país.

1: https://es.scribd.com/document/615792822/Texto-Definitivo-Acuerdo-Por-Chile#from_embed

“Instrucciones para encender una fogata”: La obra contemporánea que reflexiona sobre la caza de brujas

Una conferencia poco convencional se tomará Teatro del Puente para reflexionar en torno al fuego, su explosión y movimiento, su capacidad de destrucción, la emoción y su expansión. Todas esas características se compararán con el rol de la mujer a lo largo de la historia oficial, ¿es, acaso, también explosiva, expansiva y emocionante?

Bajo la dirección de Mario Monge, la obra propone una visión sobre lo que conocemos por fuego, junto a la búsqueda bibliográfica y personal de este concepto de cada integrante del equipo artístico. “El objetivo fue juntar materiales que permitieran dar forma a la dramaturgia y la puesta en escena, siempre alrededor de la relación entre el fuego y las mujeres, y para poder referirnos a la caza de brujas como uno de los procesos históricos de violencia de genero más brutales de la historia de la humanidad”, detalla el director.

En Instrucciones para encender una fogata se plasma e intenta visibilizar constantemente la violencia sistemática hacia la mujer. “En escena tenemos cuatro mujeres y una disidencia exponiendo sobre la relación del fuego con la mujer y la relación fuego-mujer-teatro, por lo que, siempre se está dotando de información, haciendo links y conexiones sobre las diferencias de género que la historia patriarcal ha impuesto”, detallan Scarlette Pichara, autora y actriz, y Vania Maturana, actriz de la obra.

Esta obra está a cargo del colectivo La Santería Teatro compuesto por mujeres y disidencias que a través del enfoque de género y feminismo, exponen, reflexionan y denuncian los distintos abusos ejercidos hacia las mujeres en la sociedad machista.

Atención: ¡Especial 2×1 Día Nacional del Teatro! Sólo por el jueves 11 de mayo, la función de la obra «Instrucciones para encender una fogata», se sumará a las conmemoraciones por el #DíaDelTeatro y contará con un descuento especial, donde podrás comprar dos entradas al precio de una entrada general. Para hacer efectiva esta promoción, deberás ingresar al carrito dos entradas de $3.000 + el valor por cobro de ticketera. ¡Te esperamos en el teatro, el único en el mundo sobre un puente!

Funciones: 10 al 14 de mayo, miércoles a domingo a las 20:00 horas

Entradas $4.000 estudiantes y tercera edad, $6.000 público general (Link directo: https://ticketplus.cl/events/instrucciones-para-encender-una-fogata)

Sólo venta digital en Ticketplus.cl, Teatro del Puente no cuenta con boletería presencial activa.

Reseña

Del fuego: deviene el caos. Movimiento. Explosión. Emoción. Una vez alguien quiso quemarse. Muchas personas quisieron quemarse. ¿Cuánto se demoraría el fuego en consumir todo lo que hemos creado? Un grupo de investigación obsesionado por encontrar la relación fundamental entre el fuego y las mujeres, revuelven, revelan y disuelven sus archivos históricos y biográficos en torno a estos dos conceptos, conformando una conferencia poco convencional, que pretende exponer dicha problemática entrecruzada con situaciones cotidianas que emanan del imaginario colectivo vinculado con el fuego.

Ficha artística

  • Dramaturgia: Scarlette Pichara
  • Dirección: Mario Monge
  • Elenco: Javiera Alvear, Vania Maturana, Scarlette Pichara, Paula Reyes y Malva Sánchez
  • Diseño integral: Kristian Orellana, Isidora Paéz
  • Sonoridad: Diego Betancourt
  • Difusión: Paula Reyes
  • Producción General: Malva Sánchez
  • Asistente de producción: Maria Paula Cuevas

50 años: Nuestra historia es memoria, Universidad del Norte, Antofagasta

En Antofagasta, la mañana del 11 de septiembre de 1973, alrededor de las 9.30 horas,  estaba en el curso -Introducción a las Ciencias Sociales- correspondiente al primer año de la escuela de Periodismo de  la Universidad del Norte (hoy Católica del Norte) cuando un estudiante abrió intempestivamente la puerta de la sala, se acercó al profesor y le dijo algo al oído. Oscar Medrano, el profesor cubano que nos impartía dicho curso, luego de escucharlo guardó en un santiamén sus libros en un maletín, nos informó de una asonada de la marinería de Valparaíso, nos llamó a la calma y salió presuroso, diciéndonos regresaría con más información. Al cabo de unos diez minutos,  como no volvía, abandonamos la sala de clases, algunos regresaron a sus hogares, otros partieron a reuniones al interior o fuera de la universidad o bien se quedaron conversando y fumando en los pasillos. Junto a Silvia  González Lorca, ambas mechonas de la generación 1973, nos unimos a un grupo que se dirigía a una reunión que tenía lugar frente al casino, donde alrededor de 100 estudiantes, quizás más,  escuchaban a los dirigentes estudiantiles, entre ellos, Rubén Aguilera, presidente de la federación de estudiantes 1971-1972 (FER-MIR); compartían y analizaban los mensajes emitidos por el presidente Salvador Allende desde el palacio de La Moneda. Quienes entendían un poco más lo que sucedía proponían esperar órdenes, pero otros plantearon acordonar el campus universitario a modo de defensa del gobierno de la Unidad Popular y entonces, tan solo con nuestros cuadernos e ideales, nos dirigimos hacia los muros medianeros de la zona sur. A mí y a Silvia nos destinaron al sector de la avenida Angamos, otros partieron a la zona vecina de las Ruinas de Huanchaca y al cabo de una hora, quizás un poco más, apostados en los muros, divisamos a lo lejos el avance de tanquetas y carros militares hacia la universidad y al centro de la ciudad por la costanera. Los muros en donde estábamos medían no más de un metro y medio y por ello los vimos.  –Compañeros se están tomado el poder– gritó, Susana González Rodríguez, al entrar a su clase del tercer año de la Escuela de Periodismo. Había visto este desplazamiento al subir las escaleras que la llevaban a su sala.

Los militares entraron con las tanquetas y su artillería de guerra a la universidad. Héctor Vera, vice-rector, dialogó con el oficial a cargo del operativo, asegurándole que no había armamentos, que solo encontrarían ideas y luego para facilitarle la inspección lo acompañó a él y a una parte de su tropa a recorrer las dependencias, invitando también al auxiliar responsable de las llaves. En el trayecto, recuerda haber visto estudiantes arrodillados con los brazos en alto frente a piquetes de soldados que los apuntaban con sus fusiles. – No es necesario dicho trato-, les increpó. –Nosotros ahora mandamosyo hago aquí lo que quiero– respondió el oficial. Siguiendo el recorrido, a su paso por los patios internos se toparon con profesores y estudiantes mientras quemaban documentos y frente a una pregunta sobre ello, respondió que se trataba de documentación interna de cada escuela. Incomodo y molesto por esta respuesta, el oficial levantó aún más la voz y por ello el vice-rector le advirtió su disposición de llamar y quejarse ante el general Joaquín Lagos, comandante en jefe de la Primera División de Ejército, replegando de alguna manera su accionar.

– Vienen por nosotros – gritó un estudiante que estaba a mi lado en los muros de la zona sur y luego escuchamos por altoparlante la orden militar de abandonar el campus bajo amenaza de detenciones por desacato y manifiesta rebeldía. Muchos saltaron los muros contiguos a las poblaciones, otros arrancaron en dirección a las salas de clases y yo con Silvia decidimos sumarnos a los que cabizbajos encaminaban sus pasos hacia la portería. A estas alturas, los soldados ya habían allanado y ocupado una buena parte del campus universitario. Cuando llegamos a la puerta principal, más de un centenar de militares apuntaban con sus fusiles a unas 200 personas que hacían una fila para salir, previa revisión de sus documentos de identificación y pertenencias. A los que no portaban sus documentos o sus nombres figuraban  en unas listas  los apartaban en una segunda hilera, varios de ellos con sus brazos en alto; serían al menos 30 personas. Silvia abandonó la fila y se devolvió, acompañando a alguien que ni ella ni yo logramos recordar, incluso menos aún la explicación de esta decisión. Mientras ambos se internaban discretamente por los pasillos, los seguí sin quitarles mis ojos de encima hasta perderse. A medida que se alejaban, pensaba en el afiche que había visto en una de las murallas que decía -Esta revolución no la para nadie-. A mi turno de control, logré salir cerca de las 13:30 horas. Mi abuela y un amigo me esperaban en casa muy angustiados, habían escuchado rumores de balaceras y bombardeos a las universidades, a la Radio Coloso y que al presidente Allende lo habían matado en La Moneda, la primera de las tantas muertes que seguirían.

La dictadura se nos vino encima

No había lugar donde respirar aire de confianza. Clausuraron el Congreso y medios de comunicación, la única forma de acceder a información era juntándose con alguien en la calle, en un punto determinado como decíamos, una acción altamente riesgosa porque por los medios de comunicación se difundían los bandos militares que instaban a denunciar a los traidores a la patria y repudiar al marxismo y – limpiar al país de elementos indeseables-, decía el general Augusto Pinochet. Los estadios se transformaron en campamentos de detención, tortura y muerte, declararon ilegales a los partidos políticos, las embajadas se llenaron de asilados, muchos salían clandestinos del país para salvar sus vidas. Mataron a Víctor Jara a Pablo Neruda… Nuestra universidad fue intervenida por un oficial de la Fuerza Aérea y más adelante designaron rector delgado a Enrique Ferrando, un funcionario a cargo de los bienes. Silvia González tiene grabada en su retina la pelea que dieron con él para que nuestra escuela continuara abierta. Finalmente, las nuevas autoridades decidieron su continuidad, pero cerraron las matrículas y a nuestra promoción (1973) nos reconocieron el primer semestre rendido, dejando trunco el segundo. En marzo de 1974, una vez retomadas las clases, pese a la suspensión de nuevas matrículas, ingresaron a nuestro curso varias hijas de importantes generales y coroneles. Ahí, constatamos el cierre de la carrera Sociología y que habían exonerado a estudiantes, funcionarios y académicos por motivos políticos e ideológicos, tanto así que algunos cursos que antes eran de 30 a 40 alumnos quedaron reducidos a menos de diez. El programa de estudios de Periodismo hasta entonces enfocado a un pensamiento crítico, las humanidades y ciencias sociales fue cambiado de una plumada; una malla curricular consensuada participativamente durante  la reforma universitaria que dejó a un lado el objetivo inaugural de la propia carrera en 1967: formar periodistas para los diarios de la cadena El Mercurio de la zona norte. A todo ello se suma el Bando N°100, emitido en Antofagasta el 8 de octubre de 1973, cuyas disposiciones declaran caducas las credenciales otorgadas a los estudiantes por nuestra escuela para realizar prácticas y autoriza el ejercicio de la profesión solamente a 73 periodistas colegiados y residentes en Antofagasta, Calama, María Elena y Tocopilla.

Mi memoria tiene fracturas, heridas, penas, silencios, rabias, frustraciones; una marca indeleble. Ni siquiera a mis amigas más cercanas les conté que en mi casa,  mientras escuchábamos los primeros bandos y decretos militares, quemábamos documentos, revistas, libros, banderas partidarias,  discos, afiches, es decir,  todo lo que pudiese oler y delatarnos como una familia adherente y comprometida con el proyecto de la Unidad Popular, la vía al Socialismo en democracia, la revolución chilena con sabor a empanadas y vino tinto. Vivía con mi abuela y mis tíos, Pedro González y Eliana (Nany) Pinto, mi familia. A esa misma hoguera también fueron a parar mis cuadernos y libros, entre ellos, – Ideología y Utopía- de Karl Manheim y -Materialismo Histórico-, ambos correspondientes al plan de lectura del primer año. Y como entonces, leía el libro -Materialismo Dialectico- y quería seguir leyéndolo, lo escondí dentro de otro libro en mi biblioteca. Mi tía cuando lo encontró, después de quemarlo, me retó como nunca antes y luego rompiendo su silencio me habló de la persecución y detenciones a compañeros del partido, que muchos habían pasado a la clandestinidad, que se había instalado una dictadura gorila fascista, que podrían allanar nuestra casa en cualquier momento y en caso de ocurrir debíamos volvernos una tumba. Pedro González, su marido, estaba preso en la cárcel, lo habían detenido, juntamente con un grupo de académicos y funcionarios de la Universidad del Norte, donde trabajaba; ambos integraban la directiva regional del partido Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria).

Octubre en nuestra memoria

La tarde del 19 de octubre de 1973, mi tía llegó  a la casa con los ojos llenos de lagrimas, se sentó en un sillón y se largó a llorar por más de una hora, venía destruida, hecha pedazos. A las puertas de la cárcel, se había enterado de  la ejecución de 14 presos políticos que sacaron del recinto en horas de la madrugada. Los propios gendarmes a cargo de la portería notificaban a los familiares de las víctimas al mismo tiempo les rechazaban sus encomiendas. Aún más, en ese preciso momento, ella estaba al lado de  Graciela Álvarez cuando le entregaron una pequeña cajita en donde venía el reloj y documentos del abogado, Mario Silva Iriarte, su marido, entonces, gerente de la Corporación de Fomento (Corfo) y secretario del regional Antofagasta del Partido Socialista (PS). Pese a que Pedro González, su marido, no figuraba entre las víctimas, las acompañó a la protesta que realizaron un poco antes del mediodía frente a la casa del general, Joaquín Lagos, jefe de la Zona de Estado de Sitio. A gritos y sollozos preguntaban  la razón de la matanza y la entrega de los cuerpos apilados en la morgue del hospital, alguien les había informado que estaban en las bandejas mortuorias y desparramados en la puerta de entrada. Estos 14 ajusticiamientos forman parte del operativo a cargo del general Sergio Arellano Stark, quién a bordo de un helicóptero Puma recorrió el país de norte a sur con una comitiva de altos oficiales de ejército para poner en marcha un plan de depuración marxista y aleccionamiento a los militares de provincia sobre cómo debían tratar a los dirigentes de la Unidad Popular. A su paso por La Serena, Copiapó, Antofagasta, Calama e Iquique, mataron a 71 presos políticos y a nivel nacional a 97 personas, cuyos cuerpos ocultaron en fosas clandestinas; los mataron tiro a tiro, vendados y amarrados, sin defensa alguna,  sin sentencia condenatoria, sin un Consejo de Guerra. El general Joaquín Lagos, reveló muchos años después su negativa a ocultar los cuerpos y su advertencia al general Pinochet que tarde o temprano serían juzgados. De hecho, los días 21 y 23 de octubre de 1973, emitió dos comunicados oficiales que fueron publicados en el diario El Mercurio de Antofagasta; bajo su firma informó que estas ejecuciones habían sido ordenadas por la Junta Militar de Gobierno.

Frente a mi ausencia obligada/ un legado invita a vivir– dice el memorial dedicado a las víctimas de esta comitiva en Antofagasta. Conocía a varios: Eugenio Ruiz Tagle (26 años)  era  amigo de mis tíos, varias veces hablé con él, militaba en el Mapu, había asumido recientemente la gerencia de la empresa de cemento Inacesa. Eduardo Alaniz (23 años) estudiaba Periodismo en nuestra escuela,  cursaba tercer año,  siempre me invitaba a las filas de las juventudes socialistas. A Dinator Ávila (32 años) lo conocí en la oficina salitrera María Elena, su esposa (Marta) era amiga de mi familia y a través de él conocí a Segundo  Norton Flores (25 años), asistente social, todos integrantes del Partido Socialista (PS). A Washington Muñoz (25 años) egresado de Historia y Geografía,  lo  entrevisté en  la emblemática empresa productora de bebidas Compañía Cervecerías Unidas (CCU) en su condición de interventor (PS). Allí también entrevisté a  Gastón Cortés Valdivia (39 años), dirigente sindical (Mapu), ejecutado y desaparecido, desde diciembre de 1973, según se dijo por fuga. Bajo la misma acusación de intento de fuga, el 15 de septiembre de 1973, soldados del regimiento Antofagasta, mataron a Elizabeth (Lula) Cabrera Balarriz (23 años) asistente social, jefa de la Dirección de Bienestar Estudiantil de la Universidad del Norte, a su esposo, Nenad Teodorovic Sertic ( 24 años), compañero de la escuela de Periodismo y a Luis Muñoz Bravo (28 años) estudiante de la misma universidad; los ejecutaron en el trayecto a la base de Cerro Moreno. Los tres militaban en el Movimiento Revolucionario (MIR).   Elizabeth me entrevistó para ingresar a la universidad, a la fecha de su muerte estaba embarazada de cuatro meses. Jovan, pequeño hijo del matrimonio, tenía un año.

A 50 años, esta historia habita en mi memoria como si fuera hoy. Recuerdo que tras el golpe de Estado, por las noches, mientras sobrevolaban helicópteros iluminando los patios de nuestras casas, a modo de desahogo, escribía a baja luz en un cuaderno que transformé en un diario de vida, cuyas hojas sacaba y rompía al día siguiente. Tenía miedo, reinaba un clima de terror y desamparo; escribía con mi sangre y lágrimas los recuerdos de aquellas marchas callejeras llenas de banderas partidarias para denunciar el boicot impulsado por la centro derecha e intereses extranjeros; el plan de las 40 medidas, entre ellas, el medio litro de leche, una de las políticas más emblemáticas; la histórica visita de Fidel Castro; los trabajos voluntarios en los campamentos y por sobre todo las eternas y acaloradas discusiones del proceso de  cambios revolucionarios y si debían implementarse bajo una estrategia pluralista y democrática o a través de un poder popular y su propuesta de avanzar sin transar, una de las consignas más coreadas en las calles.

En abril de 1974, mis tíos emigraron a Santiago y en 1977, a mi llegada, partieron rumbo al exilio; él había trabajado en el Comité Pro Paz, la primera organización ecuménica defensora de los caídos y sus familiares. Ese mismo año me integré al equipo de Prensa de  Radio Chilena – la voz de los sin voz-, reporteaba casos de violaciones de derechos humanos en la Vicaría de la Solidaridad y o Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDD). No hace mucho, Silvia, me contó que aquella fatídica mañana del 11 de septiembre de 1973, al devolverse por los pasillos, divisó a patrullas de soldados ingresar a la universidad por la parte del cerro de las ruinas de Huanchaca y que al llegar a la explanada del casino se topó con la directora de la escuela de Periodismo y un par de alumnos de cursos superiores mientras lanzaban libros y documentos a un tambor encendido en llamas. También recuerda a los soldados que metían a un grupo de estudiantes a la capilla, desde donde salían doloridos gritos y que en ese preciso momento  a ella la obligaron a tenderse en el suelo con las manos en la cabeza, sumándose a varios estudiantes que estaban en la misma posición. A punta de metralletas y fusiles, allí estuvieron vigilados casi dos horas para luego un poco antes del borde del toque de queda (15:00 horas), dejarlos salir previa revisión de sus documentos de identificación y sus bolsos. Finalmente, después de caminar muchas cuadras, Silvia, logró colgarse a las puertas de una micro para llegar a la casa de los tíos donde alojaba, ella era de Copiapó.

Nunca más  supe del profesor Oscar Medrano. Mis tíos retomaron en Londres sus compromisos sociales y políticos, y ella en su condición de terapeuta se integró a una asociación que reúne a siquiatras y equipos de salud humanitarios pro-palestinos. Susana González Rodríguez y Silvia González Lorca, se titularon de Periodistas, y también como yo han trabajado en importantes medios de comunicación, instituciones públicas y académicas. Héctor Vera, vice-rector, fue detenido en su casa el mismo 11 de septiembre un poco antes de la medianoche, lo llevaron a la base aérea de Cerro Moreno y luego a la cárcel Pública; seis meses después un Consejo de Guerra lo acusó de adherir al gobierno de Allende y de atentar contra la Junta Militar y por ello fue condenado a 20 años de presidio, una pena que su abogado, Bernardo Julio, logró cambiar por extrañamiento a Bélgica, país donde reside exiliado desde marzo de 1974 hasta su regreso a Chile en 1989, continuando su actividad académica en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago (Usach). Rubén Aguilera salió al exilio, reside en Suecia. No puedo dejar de mencionar a don Andrés Sabella,  fundador de nuestra escuela de Periodismo, nuestro querido profesor de Literatura que fuera también exonerado. Imposible resulta olvidar sus enseñanzas y sus sabios consejos. Nos decía, por ejemplo, -hay hechos que por sabidos se callan y por callados se olvidan y que una vez convertidos en Periodistas, debíamos dormir con un ojo cerrado y otro abierto, enamorarnos y ojalá casarnos con el Periodismo-. Siguiendo sus enseñanzas, también no puedo callar lo que mis ojos ven y mis oídos escuchan.

Fotografía: Myriam Carmen Pinto y Silvia González Lorca, feria del Libro – La Serena, 2018; fotografías de diarios cedidas por Héctor Maturana, ex preso político -Sitio Memoria La Providencia, Antofagasta;  Héctor Vera, vice-rector de la Universidad del Norte recibe a Fidel Castro a su llegada a Antofagasta (1971) y a dos semanas antes del golpe de Estado, se reúne en el palacio de La Moneda con el presidente Salvador Allende para abordar el rol de la universidad en el proceso de nacionalización del cobre y temas de la previsión del personal académico y administrativo. Las fotografías sobrevivieron ocultas en la casa de los padres de Cecilia Rivas, su esposa, Cecilia, periodista igual como él.

 

Daniela Barrera, vicepresidenta de la mujer del PPD: “Debemos estar atentas ante la arremetida de los republicanos anti derechos en el Consejo Constituyente”

La vicepresidenta de la mujer del Partido por la Democracia, Daniela Barrera, contestó a los dichos discriminatorios, que han realizado desde el Partido Republicano, tanto constituyentes recientemente electos, como parlamentarios de sus filas, en relación a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, como a su participación en política y espacios de toma de decisiones.

Barrera, quién representa el sentir de las mujeres del partido, señaló que “vemos con preocupación como a través de los medios de comunicación, integrantes del Partido Republicano y partidos afines, relativizan los derechos humanos y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, expresando que se opondrán al derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y a más espacios de participación política”.

“Desde ya, nos oponemos a estos dichos y a cualquier retroceso que puedan traer estas ideas conservadoras. No daremos un paso atrás, en los derechos obtenidos por todas las que históricamente han trabajado por más equidad y dignidad”, agregó Barrera.

Además, la dirigenta insistió en la importancia de resguardar el cumplimiento de los 12 pilares en los que debe enmarcarse el trabajo tanto del Comité de Expertos, como del Consejo Constitucional, “estos lineamientos serán fundamentales frente a un escenario que se inclina a una fuerza política conocida por una mirada machista, que busca restar autonomía y derechos a las niñas y mujeres chilenas. Debemos defender, desde todos los espacios, la inclusión y el respeto por las diversidades y por la equidad de género, ante la arremetida de los Republicanos anti derechos, por ello, daremos la pelea contra todo tipo de discriminación, como históricamente lo hemos hecho”.

Por último, hizo un llamado “a todas las fuerzas progresistas a que sigamos adelante, unidas y determinadas. No permitamos que nadie nos detenga en nuestro camino hacia la igualdad y la justicia. Recuerden, somos mujeres con voz y juntas somos más”

Patricio Bañados: Y después supe de tu partida

Ni siquiera sé cómo decirte. Patricio. Pato. Don Patricio. Don Pato. ¿Puedo tutearte o me apego al usted?  Optaré por lo primero, cultivo la fantasía de haber sido tu amiga, aunque sólo nos cruzamos un par de veces. Te seguía, claro, como casi todo el país, por la radio, la televisión.

Nunca habría querido escribirte esta columna. Yo pensaba que vivirías para siempre. Jamás pensé que partirías sin aviso, dejándonos solos, y en el peor momento de ese domingo 7, ese domingo negro, que le puso candado a la esperanza. Partiste y algo mío partió contigo. Había algo en ti que, cuando te escuchaba o te miraba, tenía la sensación de que todo estaría bien. Everything’s going to be all right, como dicen los gringos. Y fue todo al revés. Nada está bien, todo es incierto, el mundo al revés, el país al revés, el desamparo, una tristeza profunda que me pica la piel. Como decía mi querido amigo y colega Guillermo Blanco, tengo el alma crespa. Me siento encerrada en un closet oscuro y alguien se llevó la llave.

Fuiste un hombre culto, afable y cordial, de alma elegante. Imposible medir los límites, que probablemente los tenías, de tu cultura. Hablabas idiomas, te paseabas por la historia, la música, el deporte, el cine, el teatro, la pintura, la gastronomía, los vinos, la geografía de Chile y el mundo. Sin aspavientos, más bien con una humildad apabullante. De curiosidad insaciable, un comunicador por excelencia, un maestro. Resultaba tan evidente el placer (casi contagioso) que sentías al compartir tu oficio, con fineza y generosidad, un humor desbordante, la ceja arqueada, la palabra amable. Lejos de la mediocridad y la arrogancia.

Estamos en la primera fila, nos toca morirnos. Se van los símbolos, los íconos, los que representaron distintas cosas para distinta gente. Tú encarnabas la tolerancia, la decencia, la integridad. Un hombre de muchas capas, complejo, reservado. Sobrio, reacio al alboroto, a las aglomeraciones, a firmar autógrafos. De celebrity no tenías nada. Amigo de tus amigos, amante de las ostras, la champaña, los vinos (de cualquier color).

El rostro de la llamada franja del NO para el plebiscito del 88. El que enterró las aspiraciones delirantes de Pinochet de perpetuarse en el poder, el que anunció que la alegría ya viene y para muchos no llegó nunca. Volvías a la televisión, tras ser marginado durante años. ¡Y qué regreso! Durante 30 noches le enrostraste al dictador y a la derecha toda la pesadilla vivida durante la larga y cruenta dictadura. Pero también nos hablaste a nosotros, en la otra vereda, nos instaste a recuperar la patria y a botar el miedo. Nosotros, los que durante casi dos décadas no nos habíamos reconocido en nuestras miserias y dolores, de pronto existíamos en la pantalla a todo color, flanqueados por un arcoíris. Fue como mirarse en el espejo, tanto tiempo empavonado.

Más tarde, contarías que participar en esta hazaña fue “alucinante”. “Lo pensé mucho, pero lo quería hacer porque para mí la dictadura en Chile era un sufrimiento personal.” Un salto al vacío, ni el primero ni el último, que tuvo un alto costo. Apareciste como el hombre talentoso, de una rigurosa ética, “que pisó el palito”, como dijiste tú mismo. Te abandonaron, te castigaron y, con razón, quedaste muy dolido. Al día siguiente del plebiscito, recordaste, “nadie de la Concertación me llamó por teléfono, ni ese día ni al día siguiente, ni nunca más.”  Se dijo que estabas “quemado”, muy “teñido”. Inhabilitado. “Como ha sucedido cada vez que he tenido que tomar una decisión trascendente, más que por cálculos o análisis de dificultades y ventajas hice lo que me brotó espontáneamente”, remataste.

Tu currículum podría ocupar al resto de esta columna. Brillaste en la televisión, la radio, dentro y fuera de Chile. Fuiste pionero de programas estelares nacionales y figura reconocida en el exterior. Con hambre de mundo, viviste años en Europa, te la conocías  como la palma de tu mano, dijiste. Trabajaste en los medios internacionales soñados para cualquier periodista: Radio Netherland en Holanda, la BBC en Inglaterra, la televisión española, la agencia informativa en Washington, D.C., la Deutsche Welle en Alemania, CNN, el diario La Nación, la Revista Time, Radio Suiza Internacional.

Entrevistaste a Los Beatles y a Pelé, reporteaste -entre muchos otros sucesos- la Guerra del Golfo, los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, fuiste el primer presentador de una sesión del Congreso pleno y de una parada militar en nuestro país, el primer partido de fútbol y de tenis en Chile, cubriste los principales torneos deportivos, incluido el Mundial de Fútbol del 62.  Conociste Alaska, la Antártica, Australia, Nueva Zelandia, Sudáfrica y muchas otras tierras. Constataste que el mundo es adictivo.

Pero todo esto fue hace tanto tiempo. A quién le importa ya. Chile es, ciertamente, otro país. Y tú ya ni siquiera estás. Quizás es mejor que no te hayas enterado de la hecatombe y el tsunami republicano.

Desde las seis de la mañana del lunes 8 pasado, Radio Beethoven emitió una programación especial en homenaje a ti. Durante todo el día (ahora se dice “jornada”), escuchamos tus

obras preferidas y también algunos de tus históricos programas. No podría haber sido de otra manera: era tu casa, allí estuviste casi cuatro décadas, fuiste el corazón palpitante de la radio, el conductor y locutor omnipresente, con tu inconfundible estilo, tu voz ronca, seductora, tu lenguaje impecable, sin cursilerías ni muletillas. El amigo que nunca falló, que los colmó de historias y anécdotas, los acompañó, les enseñó tantas cosas, les abrió las puertas del mundo. Con el afán permanente de acercar la música clásica a los más amplios y diversos públicos. Te gustaba decir que “el conocimiento de la música es una necesidad absoluta.”

Dicen que habías grabado el jueves anterior en los estudios de la radio. Un día más, el último. ¿Qué pensaste, al cerrar la puerta de tu oficina? ¿Te despediste de alguien en silencio? ¿Pensabas en las elecciones del domingo? ¿Irías a votar?

Quisiera creer, Pato – ¿te puedo decir Pato?- que entre los miles de auditores que escuchamos ese espacio el lunes estabas tú, echado hacia atrás en tu sillón preferido, con tu mano derecha acariciándote el mentón en ese gesto tan tuyo, con los ojos semi abiertos, la sonrisa amplia. Y, ojalá, con tu alma en paz. Quisiera creer que partiste con la certeza de que fuiste muy querido y admirado en muchos rincones de esta patria esquiva, mezquina en abrazos y palabras de consuelo. Muchos habríamos querido agradecerte y hoy sentimos una deuda pendiente contigo frente a tu tremendo aporte. No son pocos los que sostienen que no recibiste el reconocimiento que merecías. El pago de Chile es el estribillo conocido.

Férreo defensor de tu independencia, nunca militaste en un partido político. Te opusiste a la Unidad Popular (“Nunca fui allendista. El gobierno de Allende fue uno de los grandes errores históricos de Chile”) y a la dictadura. Hace más de dos décadas eras muy crítico de cómo se había desenvuelto la transición y todo lo que vendría después. Lo que no quiere decir que fueras ambiguo ni de medias tintas. El canal de la Universidad de Chile te contrató en dictadura para que leyeras su noticiario central, y te despidió después que te negaras a leer una crónica sobre el acto del Caupolicán en la previa al plebiscito de 1980. En el texto se injuriaba a Frei Montalva, principal orador en ese acto. “Esto no puedo leerlo”, dijiste, “porque es mentira”. Estuviste cinco años en la lista negra.

Para qué seguir, todos te conocían. En realidad, no hacía falta conocerte.  Tendías puentes con solo mirar a la cámara o prender el micrófono. Nunca estridente, de gran honestidad profesional. Un duro contraste con lo que se ve hoy en la tele y radio chilensis. Lo cierto es que en los últimos tiempos te fuiste replegando, se te veía desencantado con lo que estaba sucediendo en Chile. En una entrevista a The Clinic, dijiste, con tu clásica lucidez: “Es una vergüenza, después de 40 años, tener todavía la constitución fulera, llena de trampas, de un asesino y torturador que además se robó millones de dólares ¡Por Dios, qué vergüenza!”

Pensé lo mismo que tú, Pato, el domingo 7, una vez que nos bañó el tsunami. Y después supe de tu partida.

Maratón de Santiago: Familiares de detenidos desaparecidos llaman a correr por verdad, justicia y memoria

La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), a través de su presidenta, Gaby Rivera, en conjunto con la concejala por Santiago Dafne Concha y el vicepresidente del Partido Socialista (PS) Arturo Barrios, entregaron este martes las coordenadas de la convocatoria para su participación el próximo domingo 14 de mayo en la Maratón de Santiago 2023.

“A 50 años del golpe militar, la AFDD invita a todas las y los interesados a correr por la Verdad y la Justicia en una actividad de memoria colectiva y deporte, en la que nos haremos presentes con poleras de nuestros familiares por segunda vez, luego del éxito de 2019 donde se hicieron presentes más de 700 personas. Este año les convocamos a partir de las 7 am en la Cúpula del Parque O’Higgins para correr los 10 kilómetros”, manifestó la AFDD.

“Llamamos a todos y todas quienes corrieron con nosotros el año 2019 a sumarse a la corrida de este año”, agregaron.

¿Cómo participar en la Maratón de Santiago 2023 junto a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos? Inscribiéndose  en el siguiente formulario:

https://forms.gle/7Dzu7K4SjDUej4p5A

El retiro de las poleras es el sábado 13 de mayo en la sede ubicada en Cumming 1161 desde las 10 hasta las 19 horas (cupos: 500)

El día domingo 14 de mayo, desde la 7 am, se juntarán las personas que deseen apoyar esta iniciativa, en la Cúpula del Parque O’Higgins (metro Rondizzoni o metro Parque O´Higgins) La partida está fijada a las 8.30.

Diputado Manouchehri y rechazo de reajuste del salario mínimo en Comisión de Economía: “A la derecha no les interesa ni subirle los sueldos de los trabajadores ni apoyar a las Pymes”

Crédito foto: Cámara de Diputadas y Diputados

La Comisión de Economía de la Cámara de Diputadas y Diputados despachó a la Comisión de Hacienda el proyecto que reajusta el ingreso mínimo mensual. No obstante, parte de los artículos fueron rechazados con votos de parlamentarios de oposición, primordialmente el reajuste paulatino del salario hacia los 500 mil pesos para 2024; sumado a los votos en contra de lo referente a subsidios del Estado a las Pymes hasta 2025, para compensar el ajuste salarial de los trabajadores. Esto último, igualmente fue aprobado.

Al respecto, el diputado socialista Daniel Manouchehri, integrante de la comisión, lamentó lo acontecido en la instancia, indicando que a la oposición “no les interesa ni subirle los sueldos de los trabajadores ni apoyar a las Pymes. La derecha le está negando subir los sueldos a casi un millón de trabajadores y lo hacen con la excusa de las Pymes, pero en la comisión, cuando había que votar a favor de los subsidios de las Pymes, votaron en contra”.

“A la derecha no le interesan ni los trabajadores ni las Pymes. Lo único que le interesa es hacerle olitas al gobierno, pero tienen que saber que cuando ellos perjudican al gobierno no están perjudicando al gobierno. Lo que están haciendo es perjudicar a millones de chilenos que se benefician con estas políticas”, fustigó el jefe de Bancada de Diputadas y Diputados PS.

Asimismo, la diputada Ana María Bravo, subjefa de Bancada e integrante de la comisión, recalcó que el rechazo del reajuste “es una pésima señal de la derecha. Ellos argumentan que las Pymes no fueron consideradas, lo que no es verdad porque se llegó a un acuerdo con las Pymes, con los gremios, incluso con más gremios que el año pasado. También las Pymes tienen un subsidio y tienen un apoyo para que puedan solventar esta alza de las remuneraciones”.

“Los trabajadores de este país necesitan subir el sueldo y nosotros queremos hacerle un llamado a la derecha. El día de mañana, cuando se vote en la Sala, que lo hagan pensando en Chile, no en el pequeño cálculo político”, cerró el diputado Manouchehri.

Emergencia respiratoria

Crédito Foto de Nik A. en Unsplash

Este domingo, durante horas, en la Región Metropolitana lideramos

mundialmente el peor índice de contaminación del aire, decretándose

apenas una Alerta Ambiental a pesar de contar con una norma dos a tres

veces peor que la recomendación de la  OMS. El material particulado (PM) nos

perjudica crónicamente a todos, dañando respiración, presión arterial,

cerebro, inflamación, embarazo y cáncer. El enfoque ministerial en la

emergencia por peak de contaminación es disfuncional, pues seguimos

inhalándolo en la respiración cotidiana durante la mayor parte del

año.

Aparte de la dura fiscalización de chimeneas, debiera normarse y

promoverse el filtrado de aire en interiores, donde vivimos más del

80% del tiempo, pues la contaminación, aparte de la intradomiciliaria,

inevitablemente ingresa al estar inundados por ella. Las cajas

Corsi-Rosenthal ofrecen una excelente costo-efectividad en base a

filtros MERV-13. Si no, se puede hacer un filtro de agua con un tubo

en la tapa de un balde y aprovechar la aspiradora casera; o incluso

adherir un respirador KN95 al contorno de su salida de aire. En

exteriores, los respiradores N95 nos evitarían una multitud de

agravamientos en niños y adultos mayores, aparte de extender la

sobrevida saludable de todos; ni qué decir cuánto evitaríamos todas

las enfermedades respiratorias en las salas de clase, más ante una

pandemia en pleno curso. ¿Qué cuidado nos brinda el Gobierno?

Luis León Cárdenas Graide

Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile

Diplomado en Ciencia e Ingeniería de Datos, Departamento de Ciencias de la Computación, Universidad de Chile

Chile Anuló y botó con su voto

Chilenas y chilenos ejerciendo su derecho a voto en Toronto, Canadá.

Como dijo el fascismo al momento del triunfo: «Hoy ha ganado el sentido común» y eso ¿qué significa? simplemente que ha ganado el populismo, es decir y bajo una adecuada mirada política, ganó quien no presta atención a estrategias políticas, números u otros cálculos que se desgastaban los partidos por hacer y explicar. Chile está agotado de seguir viviendo las humillación y promesas de una izquierda que durante los últimos 50 años sólo se dedicó a enriquecerse, a jugar a tranzar sus principios e ideales, a una izquierda cada vez más alejada del ciudadano común y más cercana al empresario, una izquierda que ocupando el poder se hizo distante, arrogante y fría, que cayó fácilmente en la ambición y cegada por éste; entregó en la posta a la derecha más visceral, esa que inventa su propio fascismo “proleta”.

La derecha triunfante no es la derecha empresarial, es la derecha marginal, que jamás jugó con la UDI o RN, tampoco con el PDG, es una derecha llena de necesidades y desesperada por soluciones, es una derecha a la cuál le deben tener miedo los partidos, pero no el ciudadano promedio.

Por otra parte, me permito explicar los votos nulos, esa tercera mayoría de la cual no se pretende hablar y que varias veces los medios de comunicación la explicaron como una confusión electoral. Frente a esto digo lo siguiente: los nulos no votamos confundidos, tampoco por error, los nulos votamos y botamos. Nos sacamos el asco de seguir avalando una política a puerta cerrada, una cocina donde el pueblo no come. Nos cansó ver las esperanzas de un pueblo agotarse en el recorrido de micros y metros. Nos aburrieron los sueldos mínimos pactados, los bonos de miseria, mientras su voz de izquierda jugaba a locutar por un lado y generar la escala piramidal para el desfalco del chile, y de esto último el PC sabe muy bien, pues su estreno en su primer gobierno fue un meter la mano hasta donde el bolsillo fiscal pudiera, posiblemente estar cerca de las decisiones me permitió hoy lavarme las manos de una votación partidista.

Hoy no vimos al pueblo triunfando por las calles, no vimos al pueblo sacando cálculos de beneficios, no vimos al pueblo llamando a la DC para fortalecer las bases del gobierno, hoy vimos a la mayoría partidista correr para no perder ninguno de sus privilegios después de entrar a la casta de la clase política. No quieren perder los sueldos, los viáticos, la bencina gratis, las reuniones con jugo, palta y que los acompaña en sus selectos debates. Hoy se puso en peligro el chófer a la puerta, el auto fiscal, la jubilación presidencial, el sueldo millonario con asesores pagados con varios ceros.

Hoy vimos como una izquierda apática, distante y lejos del obrero fue completamente ANULADA.

Si me preguntan, como homosexual le temo al fascismo constituyente, digo fuerte y claro, más miedo me daban las mesas de gobierno LGTB que no se traducían en ningún avance. Me daba miedo la negociación por el sueldo mínimo mientras otros lucían sueldos máximos, daba miedo el arriendo millonario del auto que hacía el Partido de la Gente y que lo anunciaba con una sonrisa tapada de mascarillas dentales, mientras la muela del pobre es sacada en el consultorio popular.

Hoy se ANULÓ una política que se concretaba a espalda del pueblo que la elegía, se ANULÓ una política vergonzosa que jugaba a la democracia que con vicios disfrazaban la dictadura. Hoy se ANULÓ una acomodada senadora que siendo de izquierda defendía la constitución pinochetista para alcanzar un privilegio entregado como migaja.

Y reitero hoy el pueblo solo cambió, le dejó de rezar a un santo mediocre, apernado en el poder y olvidándose de los motivos de su elección.

Por último, la izquierda actual y el Gobierno de turno no pueden avanzar reconociendo errores, es momento que reflexionen y revisen su carta de navegación y se dirijan a los caminos enlodados que recorre el ciudadano que ayer se le llamaba proletario.

Hoy Chile ANULÓ y botó con su voto.

Senadora Isabel Allende: “Esperamos que las relaciones vecinales se fortalezcan, y se continúe coordinando nuevos vuelos para Venezuela”

La Bancada de Senadores del Partido Socialista de Chile se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores para conocer directamente las gestiones que se han estado realizando e iniciar el proceso de regreso de ciudadanos venezolanos a su país.

La senadora por la Región de Valparaíso informó acerca de este encuentro: “Creo que es muy importante conversar con el Canciller Alberto Van Klaveren, cuando tenemos un tema tan relevante como son las relaciones vecinales, a raíz de los problemas con la migración, que se ha agudizado en el norte de Chile. Por ello, como Bancada de Senadores del Partido Socialista de Chile, nos hemos reunido con él”.

En esa línea, la parlamentaria socialista valoró lo realizado “Asimismo, quiero felicitar lo que ha logrado este gobierno, al coordinar el primer vuelo a Venezuela. Esto ha sido producto de mucho diálogo y acuerdo, y esperamos que esto continué en el futuro próximo”.

Asimismo, Isabel Allende planteó que es necesario apoyar a quienes desean regresar a Venezuela: Sabemos que existen muchos ciudadanos venezolanos y venezolanas que quieren volver a su país, y tenemos que darles todas esas posibilidades, lo que requiere de mucha coordinación entre los países”.

Finalmente, la senadora Allende reiteró la importancia de esta tarea que se está llevando a cabo, como el apoyo que seguirá realizando la Bancada. “Seguiremos apoyando las decisiones que tome el Ministro de Relaciones Exteriores, y esperamos que las relaciones vecinales, como con Venezuela, se fortalezcan y se continúe en esta tarea”.

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