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Chile condena ataques contra Irán y expresa preocupación por escalada militar en Medio Oriente

 

El Gobierno de Chile, en un comunicado emitido hoy por el Ministerio de Relaciones Exteriores, expresa su enérgica condena ante los recientes ataques perpetrados contra Irán. En particular, manifiesta su rechazo a las acciones atribuidas a Estados Unidos en conjunto con Israel, así como a la respuesta del régimen iraní contra Israel y países del Golfo.

El Ejecutivo advierte que estas hostilidades, desarrolladas en un contexto regional altamente tensionado, representan una seria amenaza para la estabilidad de la zona y para la seguridad internacional en su conjunto.

En virtud de lo anterior, Chile hace un llamado urgente a las partes involucradas a detener de inmediato la violencia y las hostilidades, y asegurar la protección de la población civil, evitando nuevas víctimas y sufrimiento.

Asimismo, Chile reitera su firme compromiso con la no proliferación nuclear e insta a la distensión en la región.

A través de esta declaración, Chile reafirma su adhesión irrestricta a los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional humanitario. En este sentido, subraya la obligación de respetar la soberanía y la integridad territorial de los Estados, la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza, y el deber de resolver las controversias internacionales por medios pacíficos.

Finalmente, el Gobierno de Chile informa que se encuentra en permanente contacto con las embajadas y consulados de nuestro país en la región, con el objetivo de monitorear y asegurar la protección de sus funcionarios, sus familias, así como de los connacionales que se encuentran en la zona. Se recomienda a la comunidad chilena en esos países seguir las instrucciones de las autoridades locales y mantenerse informada a través de los canales oficiales de la Cancillería.

 

Irán lanza ataque de retaliación con misiles contra bases estadounidenses en la región: se reportan bajas y daños significativos

 

Este sábado, Irán llevó a cabo un ataque con misiles contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin y Kuwait, según informó la agencia iraní Mehr. Como parte de la ofensiva, se reportó el sobrevuelo de misiles en zonas como Abu Dabi, Dubái y Kuwait. En Dubái, las explosiones registradas en las cercanías motivaron la evacuación preventiva del rascacielos Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, como medida de precaución.

Fuentes oficiales indican que el alcance de los ataques superó el de ofensivas anteriores. Los misiles impactaron desde la región noroeste de Irán (fronteriza con Irak y Azerbaiyán) hasta el sur, incluyendo puntos clave como los puertos de Bandar Abbas, en el estrecho de Ormuz, y posiciones al sureste del país. Medios iraníes destacaron que la operación tuvo como objetivo específico las bases estadounidenses en los países del Golfo que albergan tropas de la coalición liderada por Estados Unidos.

El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) anunció que el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos estadounidenses y la represalia contra Israel se produjo en respuesta a los bombardeos perpetrados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní durante la jornada del sábado. Medios iraníes señalaron que los bombardeos previos de la coalición causaron «innumerables daños materiales y decenas de muertos».

Fuentes de inteligencia israelíes citadas por la televisión de Israel indicaron que el primer objetivo de la ofensiva inicial liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán fue intentar alcanzar al mayor número posible de altos dirigentes iraníes. Según estas versiones, los ataques apuntaron específicamente contra el líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y el presidente Masud Pezeshkian.

El Gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, maneja la hipótesis de que los ataques podrían haber logrado acabar con la vida del ayatolá. No obstante, fuentes oficiales en Teherán afirmaron que el líder supremo se encontraba en un lugar seguro, fuera de la capital, y que las comunicaciones con él se mantienen.

El ataque aéreo inicial de Israel y Estados Unidos contra una escuela de niñas en el sur de Irán ha dejado un saldo trágico. Fuentes hospitalarias y de servicios de emergencia iraníes actualizaron la cifra de fallecidos a 60, mientras que el número de heridos asciende a 80. Los equipos de rescate continúan trabajando en la zona afectada.

En el frente diplomático, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, suspendió el viaje que tenía previsto realizar a Israel durante este fin de semana. Fuentes del Departamento de Estado confirmaron que la visita se reprogramó para los días 2 o 3 de marzo, sin que se hayan ofrecido más detalles sobre los motivos de la suspensión, aunque se enmarca en la creciente tensión regional.

(Noticia en desarollo)

Gremios de la salud expectantes por inauguración del nuevo Hospital El Salvador tras más de una década de trabajos

 

Tras más de una década de espera y superando diversos obstáculos que van desde hallazgos arqueológicos que paralizaron los trabajos hasta los desafíos impuestos por la pandemia, el nuevo complejo hospitalario que albergará al Hospital El Salvador y al Instituto Nacional de Geriatría en Providencia, ha entrado en su fase final de construcción y puesta en servicio provisoria mientras se ultiman detalles de sus 24 nuevos pabellones quirúrgicos, una moderna unidad de diálisis, 640 camas y 375 recintos para consultas y procedimientos. 

En el contexto de transición, la opinión de los trabajadores de la salud pública cobra gran relevancia en cuanto a la operación de este nuevo establecimiento que será fundamental para la atención de cerca de 600 mil beneficiarios provenientes principalmente de las comunas de Providencia, Las Condes, Ñuñoa, La Reina, Peñalolén, Macul, Vitacura, Lo Barnechea e incluso Isla de Pascua.

Desde la Confederación FENATS Unitaria manifiestan que la pronta entrada en funciones de este nuevo establecimiento es una pieza clave para fortalecer la red pública de salud, entendiendo que el cambio desde las actuales instalaciones —que datan de la época colonial y son consideradas auténtico patrimonio histórico- hacia un hospital de alta tecnología permitirá entregar no solo una atención de mayor calidad, sino que también equilibrar las oportunidades sanitarias para la población. “Además de un gran avance en infraestructura, la puesta en marcha del nuevo Hospital del Salvador comprende también un importante compromiso ético con los usuarios y usuarias que han esperado por años una mejora sustantiva en las condiciones de su atención médica”, plantea Ricardo Ruiz Escalona, Presidente Nacional de FENATS Unitaria.

En ese aspecto, el rol de los trabajadores de la salud dentro del proceso ha sido un puente necesario para transitar hacia una gobernanza exitosa, agrega Ruiz, quien destaca que el traspaso de sus cerca de tres mil funcionarios desde las antiguas instalaciones es comparable a “un complejo cambio de casa” donde el diálogo con el director del hospital ha permitido reducir incertidumbres técnicas y laborales. “A través de diversos compromisos y conversaciones se ha garantizado que este traslado sea fluido y coherente, logrando acuerdos claros respecto a la estabilidad laboral y los espacios de trabajo. Para el sector de la administración de la salud pública la gestión estratégica de los recursos materiales y humanos son el motor que permite poner en el centro de la operatividad la protección de los pacientes y la excelencia en el trato, plantea.

Finalmente, la consolidación de este proyecto simboliza un cambio cualitativo en la administración sanitaria del Servicio de Salud Metropolitano Oriente y la región. Mientras la sociedad concesionaria y la inspección fiscal trabajan para cumplir con los hitos contractuales y la entrega definitiva dentro del primer semestre de este año, la comunidad hospitalaria se prepara para habitar un espacio donde la tecnología de punta en imagenología, oncología y salud mental se combine con el compromiso histórico de sus funcionarios, reitera Ricardo Ruiz: “En términos de la relación de los funcionarios con la autoridad, nuestro enfoque gremial moderno busca aprovechar al máximo esta nueva estructura y sus posibilidades de atención a la población para convertirlo en un símbolo de modernidad y desarrollo humano, donde el bienestar de quienes entregan la atención se traduzca directamente en una mejor salud para toda la comunidad”.

El último apaga la luz

 

Como si fuese el inicio de un cuento infantil podría decir: “hace muchos, muchos años…”. Buscando un lugar para arrendar concerté una cita con un corredor de propiedades para que me mostrara un departamento de mi interés, ubicado en pleno centro capitalino. Al ingresar, grande fue mi sorpresa al advertir que el inmueble aún estaba habitado. Quien me lo enseñaba me pidió que obviara la presencia de un hombre ya mayor que, sentado en la mesa del comedor, sorbía tranquilamente una taza de té sin prestarnos la más mínima atención mientras recorríamos baños y dormitorios.

Traigo a colación este recuerdo personal a propósito de lo que ocurre con la transición entre el gobierno saliente y el entrante. La sensación que queda es que este último pareciera ejercer ya el poder, al menos desde el punto de vista comunicacional y mediático.

Lo comento a raíz de un hecho derivado de la cita que reunió hace unos días a la ministra vocera Camila Vallejo con quien la sucederá en el cargo, Mara Sedini, en el Palacio de La Moneda. Cuando los camarógrafos presentes exclamaron “¡ministra!”, ambas se volvieron y saludaron al unísono.

Constitucionalmente, la administración de Gabriel Boric sigue vigente. Sin embargo, desde hace varias semanas el desembarco político de José Antonio Kast se ha hecho evidente en una estrategia que, de haber sido planificada, resulta tan osada como eficaz: reunirse pocos días después de ser elegido con mandatarios extranjeros, pronunciarse sobre materias de gestión institucional, entrevistarse con autoridades de distintos poderes del Estado y permitir a sus futuros ministros desplegar agendas públicas y giras interminables y ahora último  solicitar una cita con el presidente Boric  para analizar la polémica  del cable submarino que estrangula en los instantes finales a este Ejecutivo.

¿Es ilegal? No.

¿Implica uso de recursos públicos? Tampoco.

¿Es incómodo y logra marcar la agenda de quienes aún trabajan en el palacio de gobierno? Rotundamente sí.

En la misma línea, resulta tan llamativo como habitual ver convocatorias de prensa de José Antonio Kast citando a pautas con “ministros” de diversas carteras, aun cuando estos no han asumido formalmente. Desconozco si desde el protocolo ello es necesario o siquiera permitido, pero al menos sería de buen tono agregar la palabra “futuro”.

Algo similar ocurre con el despliegue de quien asumiría la cartera de Vivienda, trasladándose a zonas siniestradas para evidenciar los errores de la autoridad actual y proyectar cómo él “habría implementado soluciones”. Una escena que inevitablemente me trae a la mente la sensación del asador que tiene a un comensal permanentemente corrigiendo la forma de preparar la carne —si se me permite la comparación pedestre—.

Quiero dejar meridianamente claro —como decía una conspicua docente en mis años universitarios— que lo anterior no constituye una opinión política, sino más bien una constatación de hechos. Y si lo fuera, reitero que desde el punto de vista de la comunicación estratégica el tablero se inclina a favor del mandatario elegido en diciembre pasado.

Ello ha contribuido a minimizar los últimos días de un presidente que —a mi juicio— cometió el error de apresurar el proceso de transición. Desde mis años de reporteo político no recuerdo una antesala al cambio de mando con tantos días de antelación.

Eso sí, una vez consumado el hecho, la transición no admite efecto acordeón: extenderse para los homenajes y las evaluaciones, pero replegarse culpando de todo lo malo a quienes aún detentan la representación del Estado.

Al releer una columna anterior me cuestioné haber escrito “eventual gobierno de José Antonio Kast”. Sin embargo, siguiendo un hilo de memoria —y sin el más mínimo deseo de que aquello ocurra— recordé que en 1985, siendo niño, escuché por radio la noticia de la muerte del presidente electo brasileño Tancredo Neves a pocos días de asumir.

Un ejemplo —lo reconozco— de muy mal gusto, pero ilustrativo para entender que apresurar los tiempos de la república y las responsabilidades no sirve de mucho cuando aún no se tiene firme el cetro, la banda presidencial o la piocha que otorga la investidura.

Guiado por un sentido democrático y por la decisión soberana de las urnas, deseo sinceramente que nada empañe ese momento y que José Antonio Kast pueda ingresar a la casa diseñada por Joaquín Toesca de la mano de su esposa, María Pía Adriasola, pese a las opiniones contrarias que ese gesto de afecto ha suscitado en algún rector y columnista con más pergaminos y laureles que quien firma estas líneas.

Mientras tanto, a los salientes, a los nostálgicos, a quienes recorrieron los pasillos y vericuetos de La Moneda y saborearon aquello que el lugar común denomina “las mieles del poder”, solo les queda —de forma alegórica— pronunciar la frase final:

“El último apague la luz”.

Aunque, en el contexto descrito por esta columna, no faltará quien responda de inmediato:

“No es necesario. Ya estamos aquí. Déjenla prendida no más”.

Juan Antonio Moreno: “La seguridad social se fortalece cuando la voz de los trabajadores y trabajadoras está presente en la toma de decisiones”

 

En el marco del proceso de elección de Directores Laborales de la Caja de Compensación La Araucana, el dirigente sindical, presidente del Sindicato Interempresa de Trabajadores Walmart Chile —organización sindical que hoy representa a miles de trabajadores y trabajadoras a lo largo del país— y actual Director Laboral de la Caja de Compensación La Araucana, Juan Antonio Moreno, abordó los desafíos del sistema de seguridad social chileno y la importancia de fortalecer la representación democrática de trabajadores, trabajadoras y pensionados dentro de estas instituciones.

Juan Antonio Moreno: «La seguridad social debe mantenerse como un pilar de justicia social»

¿Qué significa y por qué está interesado en ser Director Laboral de la Caja de Compensación La Araucana?

Ser Director Laboral de la Caja de Compensación La Araucana significa representar directamente a los trabajadores, trabajadoras y pensionados en un espacio clave de la seguridad social chilena.

Muchas veces se asocia a las cajas únicamente con beneficios o créditos, pero lo cierto es que en su directorio se adoptan decisiones que impactan directamente la calidad de vida de millones de personas y sus familias.

El dirigente explica que el directorio está compuesto por cuatro representantes empresariales y tres representantes laborales, lo que evidencia un desequilibrio en la composición del gobierno corporativo y refuerza la importancia de que la voz de los trabajadores esté organizada, presente y representada con una mirada democrática y social dentro de la toma de decisiones.

Desde su identidad como dirigente sindical vinculado al mundo socialista, Moreno sostiene que la seguridad social debe mantenerse como un pilar de justicia social, donde los trabajadores no solo sean beneficiarios, sino también protagonistas en la definición de las políticas que impactan su bienestar.

Moreno agrega que, muchas veces, se invisibiliza el trabajo cotidiano que permite que el sistema funcione. “Detrás de la seguridad social existe una labor permanente desarrollada por los funcionarios y funcionarias de las cajas de compensación, quienes día a día hacen posible el pago de licencias médicas, la administración de subsidios por incapacidad laboral, beneficios maternales y distintos apoyos sociales que llegan directamente a miles de familias. Ese trabajo administrativo, técnico y humano es fundamental para que el sistema cumpla su rol social”.

En esa línea, sostiene que el desafío futuro también pasa por avanzar hacia una inclusión más amplia dentro de la discusión institucional. “Los trabajadores activos, los pensionados y también quienes trabajan dentro de la propia Caja deben sentirse parte del sistema y representados en sus decisiones”.

Asimismo, destaca la importancia de fortalecer los vínculos con los municipios afiliados y los territorios, permitiendo que la seguridad social llegue de manera más directa a las comunidades y responda a las necesidades reales de las personas.

¿Cuál ha sido su trayectoria en el ámbito laboral?

Ha estado profundamente ligada al mundo del trabajo y la organización sindical. Actualmente me desempeño como presidente del Sindicato Interempresa de Trabajadores Walmart Chile, experiencia que ha marcado mi labor  como dirigente orientada a la defensa de derechos laborales y el fortalecimiento del bienestar social.

A lo largo de mi trayectoria he asumido diversas responsabilidades sindicales y gremiales, participando activamente en procesos de negociación colectiva y en espacios de construcción de políticas públicas laborales. En ese contexto, fui parte del proceso de discusión de la Reforma Laboral impulsada durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, contribuyendo desde la representación sindical al debate sobre modernización de las relaciones laborales en Chile.

Asimismo, me correspondió integrar el directorio de ChileValora, organismo encargado de la certificación de competencias laborales, además de participar en la Comisión Asesora Ministerial de Prospección Laboral y en instancias vinculadas a los Consejos de Capacitación Sectoriales, aportando en materias de formación, empleabilidad y desarrollo del trabajo decente.

También he representado al mundo sindical en diversas instancias de debate y discusión legislativa en el Congreso Nacional, participando en propuestas relacionadas con empleo, capacitación y fortalecimiento de la seguridad social.

Actualmente cumplo funciones como Director Laboral de la Caja de Compensación La Araucana, rol que me ha permitido comprender cómo las decisiones en materia de seguridad social influyen directamente en la vida cotidiana de trabajadores, pensionados y sus familias.

La seguridad social en Chile debe seguir avanzando hacia mayores niveles de participación y democratización,  porque aún existen desafíos importantes que requieren la presencia activa del mundo laboral en los espacios de decisión.

En ese contexto, realizó un llamado a los trabajadores, trabajadoras y pensionados afiliados a participar en las elecciones de Directores Laborales que se desarrollarán este 2 de marzo, mediante votación electrónica a través de la plataforma Evoting, ya que se trata de un sistema seguro, transparente y accesible desde cualquier lugar del país.

La participación fortalece la democracia y permite que la voz del mundo laboral continúe presente en la construcción de una seguridad social más justa y cercana a las personas, porque la seguridad social se fortalece cuando la voz de los trabajadores está presente en la toma de decisiones.

“De custodio a disruptor: la imagen que fractura la República”

 

La fotografía oficial de un Presidente de la República no es una imagen cualquiera. No es un retrato doméstico ni una pieza de propaganda electoral. Es, ante todo, un símbolo institucional. Representa la continuidad del Estado, la vigencia de la Constitución y el respeto por una tradición republicana que, con sus luces y sombras, ha sido el marco que sostiene nuestra convivencia democrática. Por eso, la fotografía oficial del presidente electo José Antonio Kast no es inocente ni neutra: es un mensaje político cuidadosamente encuadrado.

En Chile existe una tradición republicana clara: el mandatario aparece junto a los símbolos del Estado, con la Constitución como referencia visible o implícita, recordando que el poder no le pertenece, que es transitorio y está limitado por la Ley. La sobriedad institucional no es estética; es una advertencia democrática. Cuando ese equilibrio se altera, el gesto deja de ser protocolar y pasa a ser ideológico.

La imagen proyectada por Kast no enfatiza el pacto común que representa la Constitución de la República. Más bien instala la idea de un liderazgo personal, casi refundacional, como si el problema de Chile no fuera la fragilidad de la confianza, sino la existencia misma del país plural que hemos construido con dificultad desde el retorno a la democracia.

Aquí cabe recordar la advertencia del politólogo Juan Linz: “Las democracias mueren más por la erosión gradual de sus normas que por rupturas abruptas”. Las señales simbólicas importan porque preparan el terreno cultural donde luego se justifican decisiones políticas. La fotografía oficial es una de esas señales.

Chile ya ha vivió épocas en que la República fue subordinada a una visión excluyente del poder. Ese periodo no trajo unidad ni prosperidad compartida; dejó heridas profundas, desconfianza estructural y una fractura social que aún no cerramos. Evocar estéticamente esa lógica y elementos —la del poder que se afirma más en convicciones que en contrapesos— no fortalece la democracia, la tensiona.

Gobernar no es representar solo a quienes votaron por uno. Es encarnar la totalidad institucional del país, incluso su diversidad incómoda. Cuando la imagen presidencial parece priorizar identidad por sobre institucionalidad, el mensaje no es continuidad republicana, es ruptura cultural.

Las fotos hablan. Y esta habla de un poder que busca redefinir el marco en vez de custodiarlo.

En tiempos donde Chile necesita certezas, crecimiento y esperanza compartida, la señal debiera ser inequívoca: la Constitución primero, la República primero, Chile y los compatriotas primero. Todo lo demás es personalismo. Y el personalismo, en nuestra historia, nunca ha sido buen consejero.

La homofobia encubierta de Megamedia (O el Festival de Viña sin Di Mondo)

 

Desde muy jovencito me gusta el Festival de Viña del Mar. Recuerdo que pese a las precariedades me instalaba frente a la pantalla de la TV a mirar a las estrellas internacionales disfrutando cada segundo de sus maravillosos espectáculos. Mi imaginario homosexual adolescente fue agitado por las actuaciones de Raffaella Carra y sus esbeltos bailarines, Miguel Bosé, Rafael, Nydia Caro, Locomía y tantos otros, varios de ellos “primas”, como decimos las locas antiguas. Febrero, junto con celebrar mi cumpleaños, siempre fue tiempo de festejo y festival. Era tanta mi loca devoción por el evento veraniego que como podía compraba diarios y recortes más recortes construía un álbum artesanal sobre mi propio festival. El tiempo pasó, así como mi devoción por el Festival de Viña, aunque antes del triste ocaso, estuve en la Quinta Vergara aplaudiendo a Juan Luis Guerra, Los Prisioneros e Isabel Pantoja. Me perdí, mira que tonto fui, a Juan Gabriel.  

Este año el fervor se transformó en desilusión e indignación. No solo por el sesgo político e ideológico de Mega del grupo Bethia, millonario holding empresarial de la poderosa familia Heller Solari, sino también por la bien disimulada homofobia de Megamedia, organizadores del Festival de Viña del Mar. Homofobia encubierta y serofobia evidente porque, pese a la gaysidad del animador José Antonio Neme, la participación como jurado de un comunicador homosexual de traje fino como Juan Manuel Astorga, la presentación de los futuristas e icónicos Pet Schop Boys y la inclusión en la parrilla festivalera de la talentosa transformista Asskha Sumathra, la empresa Megamedia discriminó arbitraria e ilegalmente a Edmundo Alberto Huerta Cordero, más conocido como Di Mondo, hecho motivado por ser homosexual VIH positivo. 

Las estrellas seropositivas de la TV

Ya antes del Festival de Viña se conocieron dificultades en el ingreso de Di Mondo al reality de Megamedia, pero no fue hasta una particular entrevista en Chilevisión que el escandaló estalló. La entrevista, mal conducida por Julio César Rodríguez y Francisca García Huidobro, fue un acierto pero también un gran desacierto. 

Las «confesiones» de personas públicas VIH positivas en la TV hasta ahora han terminado mal. La historia señala que hace más de 10 años, Ricardo Cantín, periodista y comentarista, relató en pantalla  su estado serológico y lo complejo que era –que continúa siendo- convivir con una situación de salud que genera estigma y discriminación, incluso la muerte como es el SIDA. Y ocurrió exactamente lo temido y denunciado. Cantín fue apartado de la TV y su rostro no apareció nunca o casi nunca más. Hoy vive en el extremo sur de Chile, donde, al principio, también sufrió discriminación. De modo esporádico, Cantín reaparece en las pantallas de la TV para relatar cómo lleva su seropositiva vida. 

Hace no mucho, Andrés Caniulef, fallecido periodista y comentarista de espectáculos, reveló en un reality de Canal 13 que vivía con VIH, aclarando que estaba en tratamiento antirretroviral y que su vida era «normal». Un golpe mediático. Portadas en diarios y horas de TV hablando del tema. Fue un aporte muy valioso en la visibilidad y la discusión pública. Hasta ahí un avance. Lo conversamos con Caniulef en mi programa “Siempre Viva en Vivo” que conducía en Radio Universidad de Chile, única tribunal de las diversidades sexuales y el VIH/SIDA en la radiodifusión chilena, espacio cancelado en octubre pasado.

Fue un histórico avance hasta que Sergio Rojas, periodista de farándula, homosexual público y expareja de Caniulef, según su propia versión, mostró la hilacha, avivando el fuego del estigma y la desinformación, enviando a Andrés a la hoguera. Rojas, loca cartera en mano, habló de la deslealtad de Caniulef y de la transmisión del VIH por usar las mismas toallas o los mismos servicios para comer. Burdo, absurdo, acientífico y poco ético, considerando la calidad de periodista del colega Rojas. 

Ya con el tiempo, igual que Cantín, el periodista Andrés Caniulef fue apartado de la TV y los mismos que lo felicitaron por su valentía lo dejaron partir, lo aislaron. Sin trabajo estable y con pocas opciones laborales atractivas, Andrés convivió con la depresión, tomó malas decisiones y falleció dramáticamente la noche de viernes 9 de enero de 2026. La noticia fue devastadora y estuvo inundada de comentarios morbosos, destacando el tratamiento de la prensa sensacionalista que habló de homosexualidad, consumo de drogas y VIH/SIDA en el mismo tiempo y nivel. Andrés Caniulef fue sepultado como una estrella, destacándose sí todas sus cualidades y capacidades humanas y profesionales, las mismas que la TV desechó después de su salida del armario VIH positivo.  

La grave denuncia de Di Mondo

En el preludio del Festival de Viña que partió el domingo pasado, completando un tiempo de alarmante desinformación, Di Mondo apareció en el programa “Primer Plano” de Chilevisión denunciando grave discriminación de Megamedia que canceló su participación en el cuestionado reality “El Internado”. La razón de la discriminación a Di Mondo: Ser una persona homosexual VIH positiva que podría “contagiar” a los otros participantes del encierro televisivo. Por lo menos eso es lo que dio a entender la llamada “Dama de Hierro” de la televisión, la actriz Francisca García Huidobro.

La entrevista reveló desinformación respecto del VIH e ITS, hablando de muerte inminente y de transmisión por cortes de mano y otros desafortunados imaginarios al estilo Sergio Rojas. La entrevista, en tono confesión religiosa, incluyó música de fondo y llanto contenido, evidenciando la vigencia de la discriminación por VIH/SIDA, la violación de la Ley 19779, más conocida como “Ley del SIDA”, el pésimo enfoque periodístico, el mal manejo de los animadores y los intereses empresariales corporativos del espacio televisivo. Finalizada la entrevista sentí que los animadores usaron (y abusaron) de la emocionalidad de Di Mondo, buscando mejorar el rating y protegiendo al canal de la competencia, Mega. Se dice que la industria de la TV es pequeña y se protege a sí misma. 

¿Di Mondo fue discriminado? 

Después de conocer la denuncia, leer los antecedente y en base a la propia experiencia como persona que vive –y lucha- con VIH/SIDA, resulta evidente que Di Mondo fue discriminado por vivir con VIH y su demanda contra la empresa Megamedia es legítima. En redes sociales se dice que Di Mondo fue excluido del reality porque no estaba en tratamiento VIH pero la Ley del SIDA es clara: prohíbe todo tipo de discriminación. Esta importante legislación no solo condena la discriminación por VIH, sino que prohíbe expresamente cualquier exclusión laboral basada en la condición serológica, sea conocida o no, exista o no tratamiento, incluso, no admitiendo justificación alguna fundada en supuestos riesgos de contagio. Del mismo modo, el actuar de Megamedia vulneró garantías constitucionales básicas como la dignidad de la persona humana, la igualdad ante la ley y el derecho a no ser discriminado en el trabajo.

Resultó preocupante e inquietante el tratamiento farandulero del hecho, seguramente reforzado por las características propias del denunciante. Sin embargo, el enfoque del VIH desde el sensacionalismo, la emocionalidad excesiva o la desinformación científica no solo reproduce más estigmas, sino que puede contravenir estándares mínimos de respeto a la dignidad y responsabilidad editorial, especialmente en materias de salud pública. Di Mondo es una figura pública con recursos y contactos pero la discriminación por VIH opera de igual modo como principio de exclusión para todos y sus efectos son aún más devastadores en personas seropositivas sin redes económicas ni visibilidad.

No me extraña el elocuente silencio de los rostros de la industria televisiva, mucho menos el desdén de animadores y conductores que abordan la problemática desde su propia comodidad contractual, descalificando a Di Mondo por querer “llamar la atención”, juzgando el caso como “show mediático”. La verdad de las cosas es que el verdadero show business estuvo en la gala festivalera -sin Di Mondo-, antesala de una semana de música, espectáculo y política que se inició con la oportunista gusanería de su súper estrella cubana-americana Gloria Estefan.

Hoy, mientras veo de reojo el Festival de Viña del Mar, pienso en Di Mondo, su dramático suicidio televisivo y la falta de empatía de nuestra propia comunidad seropositiva. Ni una declaración, ni una palabra, ni un gesto de apoyo y solidaridad de las comunidades LGBTIQ+, muchos menos de las organizaciones con trabajo en VIH/SIDA en Chile. 

Todo mi apoyo a Di Mondo. Desde mi palpitante corazón seropositivo deseo que gane la demanda laboral por discriminación porque más allá de las distancias geográficas, sociales, políticas y culturales, su causa de respeto y dignidad también en nuestra causa. 

Geopolítica del turismo, el capital y la Antártica: desafíos del aquí y el ahora

 

Anteriormente se abordó —aunque de manera preliminar— la relación entre capitalismo, turismo y geopolítica. Se trata de un vínculo que ha sido ampliamente trabajado en la producción académica, ofreciendo, a su vez desafíos regulares dado el contexto de calentamiento global en que se desenvuelve, tensionando recurrentemente los debates en lo referido a los impactos sobre la materialidad del capitalismo, expresados en dinámicas de inversión, reconfiguración territorial y valorización de recursos.

En enero de 2026, la territorialidad antártica volvió a visibilizarse gracias a la visita de figuras internacionales de gran renombre provenientes del mundo del espectáculo hollywoodense, entre ellas Nicole Kidman, Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones. En años anteriores también se han registrado visitas similares, configurando una expresión del capitalismo global del denominado “turismo de lujo”. Este fenómeno no se limita a celebridades, sino que atrae a diversos perfiles de interesados, generando encadenamientos emprendedores en múltiples escalas: global, nacional, regional, comunal y por supuesto, antártica.

Desde la academia, algunas voces han manifestado preocupación. La noción de una “capacidad de carga adecuada” —todavía no formalizada— resulta clave en un ‘aparente’ exosistema vulnerable. El turismo de lujo, al concatenarse con otras actividades, podría afectar gravemente los equilibrios ecológicos y limitar las posibilidades de investigación que la gobernanza antártica busca resguardar.

Ello exige entonces, la necesidad de fortalecer la regulación bajo el marco del Tratado Antártico y de las definiciones que cada país debe ejecutar en su propio ámbito. El estatuto antártico y la institucionalidad disponible —como la Política Antártica y la Política de Turismo Antártico— ofrecen herramientas que deben ser utilizadas con rigurosa asertividad. En este contexto, el rol del Gobierno Regional de Magallanes y la Antártica, junto con las comunas que sirven de enlace al continente polar y sus instrumentos de planificación, —estrategias regionales de desarrollo, planes comunales, políticas para territorios extremos— deberían incorporar de manera permanente la particularidad antártica, reforzando su enfoque descentralizador.

Regular estos “turismos” desde una perspectiva geopolítica es indispensable. Las decisiones materiales y políticas que se adopten hoy, serán evaluadas en el marco de la transición del sistema internacional, que premiará o castigará las acciones o inacciones al momento de redefinir el trato respecto del continente antártico. En estas inter-escalas, las dimensiones medioambientales requieren especial atención, particularmente en lo relativo a la dotación y distribución de recursos naturales. Estos seguirán siendo un interés clásico de las potencias tradicionales y emergentes en el nuevo orden global, donde Chile también tiene legítimas pretensiones, más aún en un escenario de multilateralismo tensionado.

República Árabe Saharaui Democrática (RASD): 50 años de incumplimientos y una legalidad internacional ignorada

 

El 27 de febrero se cumplen 50 años de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un hito histórico que simboliza la voluntad del pueblo saharaui de construir su estado, ejercer su derecho a la autodeterminación y culminar el proceso de descolonización del Sáhara Occidental conforme al derecho internacional.

Medio siglo después, el conflicto del Sáhara Occidental no es sólo una cuestión política sin resolver: es, ante todo, el reflejo de un prolongado incumplimiento del derecho internacional y de la incapacidad o falta de voluntad de la comunidad internacional para hacer valer sus propios principios.

Medio siglo debería ser tiempo suficiente para cerrar cualquier proceso de descolonización. Sin embargo, el caso del Sáhara Occidental sigue siendo, a día de hoy, una de las asignaturas pendientes más largas y olvidadas de la comunidad internacional.

El Sáhara Occidental sigue inscrito desde 1963 en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, pendiente de un proceso de descolonización que nunca se ha completado. El derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación no es una reivindicación política discutible, sino una obligación jurídica reconocida reiteradamente por resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad.

Cinco décadas después, miles de saharauis continúan viviendo en campamentos de refugiados en el suroeste de Argelia. Allí, en condiciones climáticas extremas y con recursos limitados. El pueblo saharaui, bajo el liderazgo del Frente Polisario como su legítimo representante, los saharauis han levantado estructuras educativas, sanitarias y administrativas que reflejan una notable capacidad de organización y resiliencia. Al mismo tiempo, otra parte de la población permanece en el territorio del Sáhara Occidental bajo ocupación militar marroquí, en un contexto marcado por tensiones políticas y denuncias recurrentes sobre las flagrantes y sistemáticas violaciones de derechos humanos que se comenten contra la población civil saharaui.

A lo largo de estos años, la República Saharaui ha consolidado instituciones estables, ha sido reconocida por numerosos Estados y es miembro fundador y activo de la Unión Africana, lo que refleja su presencia en el ámbito diplomático internacional. Sin embargo, el referéndum de autodeterminación previsto en el marco del proceso auspiciado por Naciones Unidas desde 1991 sigue sin celebrarse por la intransigencia del régimen de ocupación marroquí.

El 50 aniversario de la proclamación de la República Saharaui, no es solo una efeméride simbólica. Representa también una llamada a la comunidad internacional para reactivar los esfuerzos en favor de una solución justa, duradera y conforme al derecho internacional, así como un reconocimiento a la perseverancia del pueblo saharaui, que ha mantenido su identidad, su organización política y su reivindicación pacífica a lo largo de medio siglo.

Medio siglo después de aquella proclamación en el desierto, la conmemoración invita a la reflexión y al compromiso. La resolución definitiva del conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo una tarea pendiente para la comunidad internacional y un objetivo central para un pueblo que continúa esperando ejercer su derecho a decidir su futuro.

El caso del Sáhara Occidental plantea una pregunta incómoda: ¿qué valor tienen los principios del derecho internacional si su aplicación depende del peso político de las partes implicadas? La autodeterminación, la integridad del proceso de descolonización y la protección de los derechos humanos no pueden ser principios selectivos.

Cincuenta años después de la proclamación de la RASD, el pueblo saharaui sigue esperando algo más que declaraciones y renovaciones de mandato. La persistencia del conflicto no es el resultado inevitable de su complejidad, sino de la falta de decisiones políticas coherentes con las obligaciones jurídicas existentes. Si el derecho internacional pretende seguir siendo un marco efectivo y no una referencia retórica, el Sáhara Occidental no puede continuar siendo una excepción permanente. Porque medio siglo de espera no es solo una injusticia histórica: es también una prueba de la distancia creciente entre la legalidad proclamada y la legalidad aplicada.

El pueblo saharaui ha demostrado, durante medio siglo, una notable perseverancia política y social. Ha mantenido sus instituciones, su identidad colectiva y su apuesta, en distintos momentos, por vías diplomáticas y negociadas. Pero ninguna sociedad puede permanecer indefinidamente en la provisionalidad.

El aniversario debería servir no solo para recordar una historia de resistencia, sino para exigir voluntad política real. Porque la República Saharaui es la piedra angular en la estabilidad regional, la credibilidad del derecho internacional está en juego y, sobre todo, las dignidades de un pueblo dependen de que la espera no se convierta en permanente.

Manuel Cabieses: otro imprescindible que se nos va…

 

Un canceriano -nació un 14 de julio de 1933- de tomo y lomo, romántico, comprometido y consecuente hasta la medula, acaba de partir a los 92 años. 

Manuel Cabieses Donoso pasó por esta vida dejando una profunda y hermosa huella en el periodismo de trinchera. Periodista autodidacta, fundó un medio emblemático en Chile, la revista quincenal “Punto Final” que nació el 15 de septiembre de 1965 y paró finalmente sus prensas el 9 de marzo de 2018. Su primer editor (entre 1965 y 1973) fue el periodista Mario Díaz. Luego de ser clausurado el mismo día del Golpe de Estado de Pinochet, PF se reeditó en el exilio, en México, entre 1981 y 1986, y reapareció en Chile en 1989. Antes de que Pinochet dejara el poder, la revista enfrentaba varios juicios iniciados por la justicia militar. Manuel Cabienes la dirigió entre 1981-1986 y luego, entre 1989-2018. 

En su “Autobiografía de un rebelde”, lanzada el año 2015, Cabieses cuenta que su primer acercamiento al periodismo fue con “El Peneca”. “Esa revista fue mi maestro. Era una publicación más bien liberal y laica. Fue una escuela para mí, francamente. Además, para un niño que odiaba los estudios sistemáticos, bueno… ahí encontraba una serie de conocimientos que satisfacían mis inquietudes culturales”. Contaba que El Peneca llegaba los viernes en la tarde a una librería en Maipo (donde vivía en esos años). “Yo lo estaba esperando a la bajada de la micro. Me atraía el olor a tinta y a papel recién impreso, quizás ese fue mi primer acercamiento al periodismo”.

En su biografía, cuenta que esa vida en los extramuros de Santiago, en una gran parcela familiar en Maipo, lugar donde por entonces tomaba medio día llegar, se entretenía “solo, a punta de imaginación; aprendí a convivir con la soledad y la imaginación. Eso ha tenido influencia enorme en mi manera de ser: un poco tristona o dado al humor negro. Pero también me ha dado la capacidad de dialogar conmigo mismo, lo que me ha sido muy útil en distintas circunstancias de mi vida”.

Junior en la Copec

A los 15 años, Manuel dejó de estudiar cuando cursaba segundo año de humanidades y entró a trabajar como junior en la Copec. “Aquella etapa fue fundamental en mi formación. Allí conocí el sindicalismo. Participé en la fundación del sindicato de empleados de la Copec y luego de la Federación de Trabajadores del Petróleo con los empleados de la Shell y la Standard Oil. De las actividades que he tenido en mi vida, la que más me gustó fue el trabajo sindical, incluso lo hice también más tarde en Venezuela”. En Copec también conoció a Flora, hermana del contador de la empresa, que se convirtió en la mujer de su vida.

En la Copec, además de fundar el sindicato, participó en la primera huelga de esa empresa. “Por mi edad, yo no podía ser dirigente sindical y por eso carecía de fuero. Entonces la empresa me

planteó el traslado al norte, sí o sí. Pero yo andaba ya con el bichito del periodismo en las venas y opté por renunciar e irme a Ecuador a buscar trabajo como periodista”

En la etapa de la Copec, Cabieses dirigía un periódico sindical y durante la huelga tomó contacto con periodistas para que informaran del conflicto. Así conoció entre otros, a Alberto Gato Gamboa, que era jefe de crónica del vespertino Los Tiempos. En ese diario publicó sus primeros artículos.

La Copec también tuvo otra importancia en su vida. “Tuve un compañero de trabajo que era comunista y a través suyo leí los primeros libros y ensayos marxistas”.  En esas andanzas también conoció Clotario Blest, presidente de la CUT en esa ápoca. 

En sus memorias recuerda que esa época “fue para mí, digamos, de exaltación como ser humano, me asomé al mundo de la lucha de clases y de la política. Estaba formándome como ser humano, aún no como militante. Había llegado a esa etapa con una educación formal trunca, de alguna manera seguía auto educándome”. Considera que “es el periodo en que absorbo mucho de la experiencia de otros, de la gente que voy conociendo. En ese tiempo me fui interesando cada vez más en el periodismo. Así fue conformándose en mí la vocación”. 

Cuando partió a Ecuador se llevó el contacto de un periodista de la radio Nuevo Mundo. “Me convertí en algo así como un corresponsal viajero ad Honorem”. Pero en su primera escala, en La Paz, hizo su primera entrevista, nada menos que al embajador de Chile en ese país, Alejandro Hales. “Apoyaba a Ibáñez y después fue ministro demócrata cristiano; era muy llano, amistoso y hospitalario. Y que apareciera un ‘reportero’ de la radio Nuevo Mundo de Chile pidiéndole una entrevista, le pareció simpático. Él mismo consiguió que la radio Illimani nos prestara un estudio y allí grabamos”. Según le dijeron la entrevista “resultó interesante”

Rescatado de Ecuador

Pero al llegar a Quito, con 21 años, comprobó que no había trabajo para un desconocido e inexperto periodista extranjero. “Se me terminó el dinero y tuve que recurrir a mi mamá para que me rescatara de Ecuador. Lo pasé mal. Regresé con la cola entre las piernas, fue mi primera derrota en la vida”.

Cuenta que cuando con conoció a Darío Sainte-Marie, Volpone, que había sido compañero de su padre en los Padres Franceses, y que dirigía La Nación, este no le dio pega. Años después, cuando lo llevó a La Gaceta, “me confesó que no me encontró ‘pasta’ de periodista en ese primer encuentro”. 

Mientras buscaba trabajo, se ofreció como secretario de Clotario Blest, quien llegaría a ser el padrino de su primera hija. Estaba en eso cuando logró entrar a Última Hora donde “me hago periodista”. Fue Aníbal Pinto quien le abrió las puertas de ese mundo. “Me llevó a Panorama Económico, cuyo editor era Mario Díaz, y con quien fundaríamos en 1965 Punto Final”.

En Ultima Hora compartió también con Augusto Olivares, Carlos Jorquera, Alberto Gamboa, Elmo Catalán y Enrique Cornejo (Penike), entre otros. 

Al quedarse nuevamente sin trabajo, en el Gobierno de Alessandri, Manuel emigra a Venezuela en 1958 junto con Carlos Jorquera, Martín Cerda y Rafael Fuentes. “Esa etapa en Venezuela es una de las más felices de mi vida. Allá me realicé como periodista y construí lazos de afecto, muy fuertes, con el pueblo venezolano y su cultura”. A poco andar lo llamaron del diario El Nacional, cuyo propietario era el escritor y político Miguel Otero Silva. “Era el diario más importante de Venezuela y uno de los más importantes de América Latina. No solo luchó contra la dictadura de Pérez Jiménez sino que también apoyó a la Revolución Cubana, que triunfó un año después”.

Su trabajo fue reconocido, recibió premios y participo en el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y en la Asociación Venezolana de Periodistas. “Yo estaba relacionado con el PC venezolano porque algunos de mis compañeros del diario eran comunistas”.

Cuando decidió regresar a Chile, se avecinaba la candidatura de Allende. Su primer trabajo fue en la agencia cubana Prensa Latina, donde Carlos Jorquera era el corresponsal. Luis Corvalán, secretario general del PC, le ofreció escribir en la sección política del diario. “Yo no era militante comunista, pero sí conocido como periodista de izquierda.  Lo lógico era que me hiciera comunista y empecé a militar en el Partido”.

Visita a Cuba

La etapa más crucial de su vida periodística comenzó con un viaje a Cuba, donde Manuel se enamoró de la Revolución Cubana. “Tanto me enamoré que me fui de El Siglo y del PC porque entendí que por allí no iba la historia que empezaba a escribirse en América Latina”. Recuerda que el PC miraba con desconfianza a la Revolución Cubana y la criticaba, “a veces abiertamente, otras solapadamente”.

Según Manuel, “Punto Final fue la creación material de ese vuelco ideológico-político que se había producido en mí. Mario Díaz y yo, como muchos periodistas, anhelábamos tener nuestro propio medio de comunicación, donde pudiéramos escribir sin trabas, limitaciones ni presiones”.

Con el Chico Díaz decidieron hacer una publicación que consistiera en que un periodista, cada vez que escribiera un reportaje, agotara un tema. “Por eso se llamó Punto Final. Recuerdo que íbamos caminando por Ahumada, discutiendo qué nombre le pondríamos a la criatura, y de pronto a uno de los dos —no sé a quién— se le ocurrió Punto Final”

Un año antes, Manuel había conocido al grupo de dirigentes estudiantiles de Concepcion que fundaron el MIR y se creó una gran amistad con Miguel Enríquez. “Me impresionó Miguel desde el principio por la vivacidad de su pensamiento, la forma de expresar sus ideas, lo vasto de su cultura política. Era un interlocutor muy inteligente, rápido de ideas y de palabra”, señaló al recordarlo en su libro. 

Hasta el número 9, aproximadamente, PF siguió siendo un folleto con un solo tema. Incluso periodistas de derecha, como Rafael Otero, escribieron allí. Los temas eran diversos y con el Chico Díaz se encargaron de vender los primeros números en el Café Haití. “Ahí lo voceábamos. Augusto Carmona, que era jefe de prensa del Canal 9 de TV de la Universidad de Chile, nos mandaba a filmar cuando vendíamos la revista y eso nos sirvió mucho de publicidad”. Financiaban el medio con parte de sus sueldos en Última Hora. “Un cuñado del Chico puso un aviso de una fábrica de catres. Un cuñado mío pagó un aviso de una fiambrería”.

Punto Final publicó la primera entrevista pública del secretario general del MIR, Miguel Enríquez, cuando solo tenía 24 años, diez menos que Cabieses.

Otro de sus “golpes informativos” fue la publicación del Diario del Che Guevara tras su asesinato en Bolivia en 1967.

En palabras de Manuel Cabieses, “Punto Final trató de dignificar la profesión del periodismo, siendo un medio sin censura del dueño o de los avisadores. Eso fue y es Punto Final, desde sus orígenes hasta hoy”.

*Página 19 rinde un homenaje a Manuel, quien fuera columnista de nuestro medio, y amigo. Descansa en paz, Manuel. 

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