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Puntos de Cultura del Gobierno consolidan ciclo de talleres sobre inteligencia artificial y herramientas digitales para organizaciones sociales

Imagen cedida

Clases online sobre narrativa comunitaria, redes sociales y herramientas de IA orientadas especialmente a la gestión de organizaciones de la zona Sur-Poniente entran a su segundo módulo de tutorías con talleres sobre Gestión Organizacional y Financiera para los que aún hay inscripciones abiertas en [email protected].

Con una alta participación de agrupaciones locales del sector Sur Poniente de Santiago, el ciclo formativo 2026 del proyecto Kuruf Cultural, financiado por la iniciativa Puntos de Cultura del Gobierno, logró convocar a diversas organizaciones de comunas como Padre Hurtado, Peñaflor, Lo Espejo, Santiago y zonas del Río Maipo, dotándolas de herramientas críticas para asegurar su autonomía técnica, sostenibilidad y visibilidad institucional.

Módulos sobre Comunicación y Difusión Cultural Comunitaria abordó, junto a un temario sobre capacitación tradicional, una innovadora caja de herramientas de “guerrilla comunicacional” orientada a que los colectivos locales gestionen sus propias narrativas sin depender de grandes presupuestos. El programa abordó una transición integral que conectó la identidad local con competencias digitales avanzadas y de vanguardia técnica.

Dentro de las competencias tecnológicas más destacadas, los gestores culturales aprendieron a utilizar plataformas de Inteligencia Artificial aplicadas a la optimización de tiempos y a la sistematización de información compleja, manteniendo siempre la edición y enfoque humano para resguardar la calidez del mensaje comunitario. Asimismo, se capacitó a los asistentes en la creación de contenidos transmedia mediante dispositivos móviles, articulando la difusión en el plano analógico y digital en una estrategia territorial local y amplia a la vez.

Las sesiones contaron con la experiencia de relatores destacados como el periodista David Azócar, especialista en difusión científica con enfoque ciudadano, y Benjamín Kahn, encargado de comunicaciones de la Corporación Biblioteca Central para Ciegos, espacio promotor de inclusión a nivel nacional. Dando continuidad a la planificación anual de la red, el programa de talleres continúa con Módulos de Gestión Organizacional, un espacio diseñado para robustecer el liderazgo compartido, la estructura interna y la consolidación de redes de apoyo en los respectivos sectores territoriales. También el Módulo de Gestión Financiera que entregará competencias clave en materia de rendición de fondos públicos, elaboración de presupuestos estratégicos y el diseño de modelos de sostenibilidad económica. Espacios para los que aún hay inscripciones abiertas en [email protected].

La masculinidad performativa de Milei

Foto de Pierre Bamin en Unsplash

A propósito de los recientes audios filtrados de Javier Milei conversando con una exasesora, haciendo gala de su «paquetón» y su «virilidad», me parece interesante reflexionar sobre el tipo de masculinidad que intenta proyectar el presidente de Argentina y cómo, de manera reiterada, busca exhibir una hombría que termina cayendo en algo profundamente performativo, casi como un adolescente inseguro.

Lo menciono porque estos audios filtrados se conectan directamente con la forma en que Milei ha construido su personaje político de macholibertario desde que apareció en los medios, en 2015, hablando de economía a los gritos, cargado de ira, insultos y confrontación permanente, transformando los debates en verdaderos combates. Pero también construyó la imagen de un hombre de la farándula, supuesto experto en sexo tántrico y alguien que presume de durar mucho en la cama (1).

De ahí que la descalificación, la humillación y la degradación hacia quien tenga enfrente hayan sido una constante en su actuar. Pasó de ser un seguidor de pensadores libertarios a un macholibertario dispuesto a todo con tal de dejar en claro que es un verdadero hombre, dejando muy atrás su vida previa a la fama: una existencia aparentemente bastante solitaria, sin parejas conocidas ni hijos y, por tanto, visto desde los parámetros de una masculinidad hegemónica, asociado a la imagen de un varón «perdedor», o sobre quien incluso algunos podían llegar a poner en duda su heterosexualidad.

No es casual, por tanto, que haya usado una motosierra como símbolo de su campaña presidencial, representando una masculinidad fuerte, dominadora, implacable y performativa, que desprecia cualquier signo de debilidad. Lidera una batalla cultural de ultraderecha que busca aplastar cualquier demanda orientada a una sociedad más plural, justa y empática, así como cualquier intento de problematizar lo que significa ser hombre en estos tiempos.

Tampoco es casual que Milei cante en conciertos y se crea una estrella de rock siendo presidente de Argentina, interpretando la canción Panic Show de La Renga y utilizando la imagen de un león. Lo que parece buscar es reafirmar una masculinidad tardía, ya pasada la barrera de los 50 años, lo que podría volverla más frágil y dependiente del juicio externo, en un intento constante de obtener aprobación frente a otros hombres.

Es lo que ha planteado el abogado y psicólogo argentino Nicolás Papalia (2), autor del libro La Rebelión de los Mandriles, quien ha observado cómo Javier Milei utiliza de manera recurrente expresiones sexuales asociadas a la dominación, la humillación y el sometimiento político, donde la penetración anal aparece simbólicamente como una forma de superioridad frente a sus oponentes hombres.

Es desde ese lugar que Milei hace política: una política que podría denominarse macholibertaria, ya que mezcla al macho tradicional con el individuo neoliberal extremo; alguien que se presenta como absolutamente libre, autosuficiente y fuerte, pero que necesita validar esa libertad mediante demostraciones permanentes de virilidad.

No obstante, mientras más performativa es una masculinidad, más frágil puede volverse, porque necesita actuar constantemente, necesita pruebas y necesita espectadores. Debe ser fuerte todo el tiempo. Debe ganar todo el tiempo. Debe parecer inmune a cualquier fisura. Y entonces cualquier elemento inesperado —una emoción, una vulnerabilidad o incluso una filtración íntima— deja de ser un detalle y se transforma en una amenaza para el personaje.

En consecuencia, a veces el hombre que más necesita demostrar que es un macho es precisamente quien más depende de la actuación para ser validado por otros hombres. Porque detrás del personaje de Milei, convertido ahora en un «paquetónlibertario» a partir de estos audios, podría existir un profundo temor a que regresen los fantasmas del pasado, convirtiendo su performance masculina en un intento desesperado por ser alguien que siente que debe ser, incluso a costa de sí mismo y de quienes lo rodean.

Velos y religión: ¿terror a las mujeres libres?

Foto de Aditya Saxena en Unsplash

 

Siempre me ha llamado la atención el hecho que muchas religiones obliguen a las mujeres a tapar sus cabezas. Lo vemos en el Islam, en el catolicismo, en el judaísmo ortodoxo, a través de distintos tipos de trapos que deben cubrir el cabello, la cabeza, los ojos, o el cuerpo completo. ¿Por qué esa norma? ¿Para qué?

La normativa se ve en distintas culturas y épocas con significados que se han ido transformando. Según los estudiosos del tema, no responde a una sola causa, sino a una mezcla de factores simbólicos, sociales y de poder.

En religiones como el Islam, el cristianismo tradicional y el judaísmo ortodoxo, cubrirse la cabeza se asocia con la idea de modestia, recato, pureza, conexión con lo divino, interpretándose el cabello femenino como algo íntimo o potencialmente “seductor”, que debe reservarse al ámbito privado.

También apunta a una señal de estatus o pertenencia. Es decir, más allá de lo espiritual, cubrirse la cabeza también funciona como un código social, indicando si una mujer está casada, es soltera o viuda.

Igualmente, marca una pertenencia religiosa o comunitaria y en algunos contextos históricos, incluso diferenciaba clases sociales. Es decir, no era solo fe: era una forma de ordenar la sociedad.

Y, por supuesto, la razón más poderosa de fondo es el control por parte del hombre del cuerpo femenino ya que muchas normas religiosas surgieron en sociedades profundamente patriarcales, donde el cuerpo de la mujer era visto como algo que debía ser regulado porque podía “provocar” a los hombres, algo que -por ende- debía mantenerse bajo normas estrictas. Cubrir la cabeza se convierte entonces en una forma simbólica de controlar la visibilidad femenina.

Si analizamos el tema desde la psicología social, lo central de esta normativa es trasladar la responsabilidad del deseo masculino a la mujer, regulando el comportamiento femenino mediante normas morales. Es decir, el cuerpo femenino pasa a ser un territorio político. En la obligación de cubrir el cuerpo se cruza el poder y lo sagrado. Es así si pensamos que, durante siglos, distintas tradiciones han insistido en que el cuerpo de la mujer, y en especial su cabeza, deben ser cubiertos. Las formas cambian, pero el fin es el mismo: ocultar, controlar, contener. De modo que las preguntas no pueden ser solo religiosas sino profundamente políticas.

El cabello, un símbolo

Mas que estética, el pelo de la mujer es un símbolo. En muchas culturas ha representado sensualidad, libertad, identidad, poder vital. Por ello, cubrirlo no es un acto neutro sino uno que busca transformar algo visible en algo reservado, controlado, delimitado.

Desde la psicología, esto tiene una lectura clara ya que cuando una sociedad define qué parte del cuerpo debe ocultarse, también está definiendo qué debe ser contenido, controlado. Y, sobre todo, a quién debe contenerse. Y aquí subyace la trampa invisible. ¿Se trata de proteger o de controlar?

El argumento más repetido de quienes imponen esta conducta apunta a la “modestia”, el “respeto”, “lo sagrado”. Pero, desde luego, hay una tensión incómoda de fondo. ¿La norma protege a la mujer, o protege al orden social de la mujer? La idea que subyace, y que da cuenta de lo dramático del tema, es que -como el cuerpo femenino tiene el poder de “alterar”, “provocar”, “desordenar”, debe ser regulado. Y es en este punto donde, según quienes han estudiado el tema, lo religioso se encuentra con lo político. Y donde lo simbólico se convierte en estructura de poder.

Tal vez el debate no debería centrarse en si cubrirse está bien o mal sino en algo más preocupante: ¿por qué, a lo largo de la historia, tantas culturas han sentido la necesidad de regular el cuerpo de la mujer y no el del hombre? Ahí aparece la asimetría, ahí aparece el poder.

Obligar a las mujeres a cubrirse la cabeza obedece a tradiciones impuestas. Descubrirla se acerca a libertad, ruptura, riesgo. De modo que quizás la tensión real no está en la tela sino en ese conflicto eterno entre control y autonomía.

Durante siglos, distintas culturas repitieron la misma idea con distintos lenguajes: “cúbrete, contrólate, no provoques”. Pero nadie dijo lo más importante. ¿Por qué el problema siempre era la mujer y nunca de quien la miraba? A la mujer le enseñaron que cubrirse era respeto, que ocultarse era virtud, que desaparecer un poco era ser mejor mujer. Y así, lentamente, se instaló una idea peligrosa: el cuerpo femenino es un riesgo que hay que administrar, que hay que regular, que hay que domesticar.

Nunca se trató solo de moral, se trató de poder. Porque controlar cómo una mujer se viste es una forma elegante -y silenciosa- de controlar cuánto y qué lugar ocupa en el mundo. El problema parece ser que el mundo no sabe qué hacer cuando una mujer deja de ocultarse. Por ello el Islam las ha obligado a taparse con hiyabs (que cubren cabello y cuello), niqabs (que cubren todo el rostro excepto los ojos), burkas (que tapan completamente el cuerpo y la cara, incluyendo una rejilla sobre los ojos), chadors, (que cubren el cuerpo sin cubrir el rostro) y abayas, (que cubren el cuerpo y suelen combinarse con el hiyab o la nikab). El judaísmo ortodoxo les ha impuesto el tichel (pañuelo que cubre la cabeza de mujeres casadas), o el sheitel (una peluca que reemplaza el pelo natural también en mujeres casadas). Y, por supuesto, en el cristianismo lo ha hecho con el velo de las monjas y el velo o la mantilla en la misa.

Mientras se discuten telas, nadie discute lo esencial, como por ejemplo ¿por qué el deseo masculino sigue siendo incuestionado? Se lo gestiona, se lo justifica, se lo protege, mientras la responsabilidad del deseo se traslada al cuerpo femenino.  ¿Por qué la responsabilidad sigue cayendo sobre este último? La cultura no le teme al cuerpo, le teme a lo que el cuerpo femenino provoca y cuando algo provoca, se regula. El problema es que el deseo no se elimina, se desplaza. Cuando cubres un cuerpo, no eliminas el deseo, lo vuelves más silencioso, más culpable, más poderoso.

En definitiva, este tema no es sobre religión, es sobre quién define el límite de la libertad de la mujer. El problema nunca ha sido el velo sino el quién decide qué debe ocultarse y por qué. El cuerpo de la mujer nunca fue el problema, nunca fue el cabello, nunca la piel. El problema fue -y sigue siendo- el miedo al cuerpo de la mujer. El miedo a que sea libre y soberana.

Apoyo dividido

En Europa el uso del velo hoy es un campo de batalla político. Por ejemplo, en España, el Congreso rechazó nuevamente prohibir la burka pese a que existe mayoría favorable. Partidos de derecha impulsan restricciones, mientras otros advierten que podrían vulnerar la libertad religiosa.

O sea, no es un tema cerrado, es un conflicto político-cultural permanente. El gran dilema es la libertad versus la opresión y el debate está dividido en tres grandes frentes. Uno en torno a la libertad religiosa: usar velo es una elección personal y prohibirlo sería discriminatorio. Otro surge desde la perspectiva feminista crítica, según la cual el velo es visto como símbolo de control sobre el cuerpo femenino. Y, por último, el enfoque desde la seguridad, que argumenta que dificulta la identificación o la convivencia.

En Europa, al menos 9 países han prohibido total o parcialmente el velo, entre ellos Francia, Bélgica y Austria. En paralelo, en países como Irán han existido protestas de mujeres quitándose el velo como símbolo político. Esto muestra que el velo puede significar cosas opuestas según el contexto: imposición en algunos países o identidad y elección en otros.

En suma, el velo ya no es solo una prenda. Hoy es un símbolo político global, un campo de disputa cultural, un indicador de cómo cada sociedad regula el cuerpo femenino.

Del “fantasma” de la invasión a la mesa de las 500.000 repatriaciones: el pulso silencioso entre Trump y Cuba

Personas se reúnen antes de una manifestación progubernamental convocada por las autoridades cubanas para protestar contra las políticas de Estados Unidos hacia la isla, incluida la acusación contra el ex presidente cubano Raúl Castro, en La Habana, Cuba, 22 de mayo de 2026. REUTERS/Norlys Perez

 

Ni la Casa Blanca ni el Palacio de la Revolución han querido amplificar públicamente el alcance de las conversaciones, pero lo que ocurre entre Washington y La Habana podría redefinir parte del equilibrio político del Caribe. Entre sanciones, amenazas discursivas, presiones migratorias y negociaciones reservadas, la relación entre Estados Unidos y Cuba ha entrado en una fase compleja: la del diálogo bajo coerción mutua.

Más que una confrontación clásica, lo que emerge parece responder a lo que Michel Foucault entendía como una tecnología contemporánea del poder: mecanismos donde el discurso, la presión económica y la administración del miedo funcionan como instrumentos políticos tan relevantes como la fuerza militar. En ese contexto aparece el “código fantasma”: aquello que no siempre se declara oficialmente, pero que condiciona negociaciones, expectativas y comportamientos colectivos.

La narrativa de la “amenaza extraordinaria”

El 29 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que volvió a ubicar a Cuba dentro de la categoría de “amenaza inusual y extraordinaria”, fórmula utilizada históricamente para justificar sanciones y endurecimiento del embargo. La medida estuvo acompañada por nuevas restricciones financieras y energéticas dirigidas a países y empresas vinculadas al suministro petrolero hacia la Isla.

A ello se sumó la retención de varios buques tanqueros con destino a Cuba y un incremento sostenido de las sanciones económicas. Paralelamente, distintos medios estadounidenses comenzaron a instalar una narrativa sobre la fragilidad estructural del modelo cubano y la posibilidad de un eventual colapso político.

Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando medios estadounidenses reprodujeron declaraciones atribuidas a Trump sobre que Cuba estaría “lista para caer”. Más allá de la literalidad de la frase, el mensaje reforzó la percepción de una estrategia de máxima presión destinada a debilitar la capacidad de resistencia económica y psicológica del Estado cubano.

La negociación silenciosa

Sin embargo, mientras la retórica pública se endurecía, las conversaciones discretas continuaban avanzando.

En abril, una delegación de altos funcionarios del Departamento de Estado visitó La Habana, en el encuentro oficial de más alto nivel entre ambos gobiernos desde 2016. La vicecancillería cubana confirmó posteriormente la reunión y señaló que el principal interés de Cuba era el alivio de las restricciones energéticas y financieras que afectan directamente a la población.

La agenda estadounidense, según diversas filtraciones periodísticas, incluiría:

  • liberación de presos políticos,
  • reformas económicas más amplias,
  • compensaciones por propiedades nacionalizadas tras 1959,
  • flexibilización política,
  • y cooperación migratoria.

Pero La Habana también llega a la mesa con demandas históricas y objetivos estratégicos propios:

  • levantamiento progresivo del bloqueo económico,
  • compensaciones por los daños acumulados de más de seis décadas de sanciones,
  • garantías de acceso al sistema financiero internacional,
  • y apertura regulada a inversiones estadounidenses en sectores claves de la economía cubana.

Este último punto resulta especialmente relevante. Analistas consideran que Cuba podría estar dispuesta a ampliar márgenes de participación para capital estadounidense siempre que ello ocurra bajo condiciones de soberanía económica y en igualdad de oportunidades respecto a otros socios estratégicos ya presentes en la Isla, como China y Rusia.

En ese sentido, la mesa no discute únicamente ideología o derechos políticos. También se disputa: acceso a mercados, influencia regional, minerales estratégicos, energía, corredores logísticos y reposicionamiento económico en el Caribe.

Aunque Washington posee una capacidad económica y coercitiva incomparablemente mayor, La Habana continúa conservando elementos de negociación estratégicos como el control migratorio, cooperación regional en seguridad, estabilidad caribeña, inteligencia compartida y capacidad de interlocución diplomática.

La propia existencia de conversaciones sostenidas demuestra que Estados Unidos sigue reconociendo a Cuba como actor político funcional dentro del equilibrio regional.

Las 500.000 repatriaciones: el punto más delicado

El tema más sensible de las conversaciones gira alrededor de la migración.

Sectores vinculados a la administración Trump presionan para que Cuba acepte la devolución de cientos de miles de migrantes cubanos llegados a territorio estadounidense durante los últimos años, incluidos beneficiarios del parole humanitario y personas sujetas a procesos judiciales o migratorios.

La cifra que circula extraoficialmente —hasta 500.000 posibles repatriaciones— ha generado preocupación tanto en Cuba como dentro de la comunidad cubanoamericana.

Las estadísticas muestran el endurecimiento migratorio visto en el incremento significativo de detenciones de cubanos por autoridades migratorias estadounidenses, reducción drástica de aprobaciones de residencia y aumento de operaciones de deportación.

Pero el conflicto trasciende las cifras. Para cientos de miles de migrantes cubanos, el “fantasma” de la repatriación se ha convertido en una forma concreta de incertidumbre política y emocional. Se visibiliza una lectura, donde  la migración deja de ser solamente un fenómeno demográfico y pasa a convertirse en un mecanismo de administración de poblaciones mediante el miedo, la espera y la vulnerabilidad jurídica.

Paradójicamente, este punto podría terminar siendo también una de las principales cartas de negociación soberana de La Habana.

Diversos observadores consideran que, si se alcanzara un acuerdo más amplio con Washington, Cuba podría presentar como gesto político propio un eventual indulto o flexibilización respecto a personas consideradas “presos políticos” por Estados Unidos y organizaciones internacionales, así como la aceptación de un proceso amplio de repatriación migratoria.

Desde la lógica cubana, ello no necesariamente sería interpretado como una capitulación, sino como una decisión soberana orientada a destrabar sanciones, estabilizar la economía y redefinir el vínculo bilateral.

Al mismo tiempo, para Trump significaría mostrar resultados concretos ante su electorado endurecimiento migratorio, cumplimiento de promesas políticas y presión efectiva sobre La Habana.

La paradoja es evidente: un eventual acuerdo podría beneficiar simultáneamente intereses estratégicos de ambos gobiernos mientras deja abiertas profundas divisiones dentro de la propia comunidad cubanoamericana, donde conviven demandas de cambio político radical, temor a deportaciones masivas, y expectativas contradictorias sobre el futuro de la Isla.

Economía, níquel y poder: la dimensión menos visible

Detrás de la confrontación política también comienza a emerger una dimensión económica menos visible, pero posiblemente decisiva.

El debate sobre el futuro del sector del níquel cubano —estratégico para industrias tecnológicas y energéticas— ha coincidido con movimientos empresariales asociados a figuras cercanas al entorno republicano estadounidense.

La atención se ha concentrado particularmente en Sherritt International y en las operaciones vinculadas al complejo minero de Moa. Diversos analistas han señalado que decisiones recientes relacionadas con la continuidad operativa del níquel cubano podrían responder no solo a consideraciones políticas, sino también a intereses corporativos y estratégicos vinculados al mercado internacional de minerales críticos.

La eventual apertura de fondos de inversión orientados a sectores próximos al trumpismo también ha alimentado especulaciones sobre un posible reposicionamiento económico en torno a Cuba, particularmente en áreas de minería, energía e infraestructura.

En ese contexto, la política hacia Cuba parece desplazarse parcialmente desde una lógica exclusivamente ideológica, hacia una lógica híbrida donde confluyen seguridad, migración, economía y competencia geoestratégica.

Poder, discurso y el “fantasma” del Estado fallido

Quizás el verdadero centro de esta disputa no esté únicamente en las sanciones, las deportaciones o las negociaciones reservadas, sino en la construcción misma de un relato de poder.

Michel Foucault advertía que los sistemas contemporáneos no dominan solo mediante la fuerza directa, sino también mediante discursos capaces de producir realidades políticas y psicológicas. En ese sentido, el permanente “fantasma” del colapso cubano y la insistente narrativa de un posible “Estado fallido” funcionan no solo como diagnósticos geopolíticos, sino también como instrumentos de presión que condicionan negociaciones, moldean expectativas y administran incertidumbres colectivas.

La paradoja es que, mientras ese discurso proyecta una imagen de derrumbe inevitable, la propia continuidad de las conversaciones demuestra que Washington continúa reconociendo a La Habana como un interlocutor político necesario dentro del equilibrio regional.

Lo que ocurre hoy entre Cuba y Estados Unidos no parece responder ni a una lógica de guerra abierta ni a una normalización auténtica. Se trata, más bien, de una relación marcada por presiones simultáneas, intereses económicos cruzados y negociaciones donde el poder opera tanto en las sanciones visibles como en los silencios estratégicos.

Experto internacional, Joan Melé llamó a repensar el rol del dinero y la ética en la economía durante charla en la UAH

Foto cedida

El banquero, escritor y conferencista español Joan Antoni Melé participó en la conferencia “¿A quién sirve mi dinero? La Banca Ética y su desarrollo”, realizada en la Universidad Alberto Hurtado, instancia en la que invitó a reflexionar sobre el vínculo entre economía, ética y dignidad humana.

La actividad, desarrollada en el Campus B de la UAH, fue organizada por la carrera de Contador Público Auditor de la Facultad de Economía y Negocios (FEN), junto a BELAT (Banca Ética Latinoamericana) y la Asociación de Ética Empresarial y Organizacional (AEEO), y reunió a estudiantes, académicos y representantes del mundo financiero.

Durante su exposición, Melé —presidente de la Fundación Dinero y Conciencia y uno de los principales impulsores de la banca ética en Latinoamérica— cuestionó el modelo económico actual y sostuvo que muchas de las crisis sociales y ambientales tienen relación con la forma en que las sociedades entienden el éxito, el trabajo y el dinero. “Hemos educado para competir, hemos educado para tener un trabajo y ganar dinero, pero nos hemos olvidado de la dignidad humana”, afirmó.

El conferencista insistió en que el dinero no debe convertirse en el objetivo principal de la vida, sino en una consecuencia de un trabajo realizado con propósito y sentido social. “El propósito del trabajo es crear riqueza no económica, riqueza humana y social. Si lo haces bien, el dinero es una consecuencia”, señaló.

En esa línea, criticó la lógica económica basada únicamente en el crecimiento y la acumulación, advirtiendo que muchas veces las personas pierden de vista el impacto que generan sus decisiones económicas cotidianas. “Cada vez que usamos el dinero estamos influyendo en el mundo”, sostuvo, invitando a reflexionar sobre qué se consume,  cómo se producen los bienes y a quién benefician realmente las inversiones.

El docente de la FEN y profesor de ética empresarial y económica, Andrés Suárez, destacó la relevancia de abrir estos espacios de discusión dentro de la formación universitaria. “El inversionista puede poner acento no solamente en la rentabilidad financiera, sino también en cómo una organización se vincula con la comunidad, cómo gestiona sus residuos industriales y qué forma de gobierno desarrolla”, señaló.

Hacia el cierre de la conferencia, dejó un mensaje dirigido especialmente a las nuevas generaciones: “No busquen un trabajo solo por el dinero que van a ganar. Descubran cuál es su potencial y pónganlo al servicio del mundo”.

CONAF y Municipios fortalecen trabajo colaborativo en viveros de Palmilla y Lolol

Foto cedida

En visita técnica a trabajadoras del Programa de Emergencia de Empleo (PEE) en la región de O’Higgins.

La coordinación nacional de empleo, de CONAF, realizó una visita técnica a los viveros de las comunas de Palmilla y Lolol, donde actualmente el Programa de Emergencia de Empleo (PEE) desarrolla labores en conjunto con los municipios.

En la actividad estuvieron presentes el alcalde de Palmilla, Carlos Carrero López; el alcalde de Lolol, José Román Chávez; la directora regional de CONAF O’Higgins, Carla Castro Alvear; el coordinador nacional de empleo de CONAF, Claudio Moya Ulloa y el jefe provincial de CONAF Colchagua, Paulo Albornoz Ocaranza. Todos destacaron el trabajo colaborativo junto a los municipios y relevaron la importancia y el aporte de las trabajadoras del PEE, tanto al programa como a la mitigación del cambio climático.

En cuanto a la jornada, la directora regional de CONAF O’Higgins, Carla Castro Alvear, destacó el trabajo que realizan las mujeres del PEE e indicó “realizamos una visita al Vivero de Palmilla, donde conocimos la experiencia que se está llevando a cabo y el trabajo de mujeres jefas de hogar, quienes están desarrollando una labor importantísima en la producción de plantas, lombricultura, compostaje y luego nos trasladamos al Vivero de Lolol, donde también está presente el Programa de Empleo en conjunto con el Municipio”.

En la ocasión los alcaldes valoraron los resultados y el aporte que realiza el Programa,  a través de la generación de empleo en zonas rurales y entregando empleo de media jornada, con especial apoyo a mujeres jefas de hogar.

En este sentido, Carlos Carrero, alcalde de Palmilla expresó: “En este vivero hemos tenido buenos resultados y eso nos llena de orgullo y de ganas de seguir trabajando, además el aporte de CONAF es muy importante porque nos entrega las directrices y también los mecanismos de cómo y dónde poner después las plantas, que con mucho esfuerzo mantienen y crean nuestras trabajadoras”.

Por su parte, José Román Chávez, alcalde de Lolol calificó de forma positiva la visita a la comuna, e indicó que “desde CONAF pudieron presenciar y ver la importancia de generar estos puestos de trabajo, así como también trabajar en conjunto respecto a la reforestación y temas de medio ambiente. Estamos contentos y esperamos que este tipo de Programa se puedan mantener en la comuna porque son muy importantes para la economía de las familias que están siendo participes”.

CONAF

 La región de O’Higgins cuenta con un total de ocho viveros, donde trabajan 90 personas, quienes se encargan de la producción de plantas nativas, en el marco de la ejecución del Programa de Empleo, PEE de CONAF.

Una de las trabajadoras en la comuna de Lolol, Elizabeth Galaz enfatizó en qué el Programa le ha permitido abrir nuevas oportunidades de crecimiento. “Acá aprendí el manejo de plantas, el cual me abrió otras oportunidades de trabajo para, por ejemplo, arreglar jardínes en otros lugares, arreglar mis plantas, y este nuevo conocimiento me enorgullece” detalló Elizabeth Galaz.

Además, la trabajadora Elizabeth agregó que “es una oportunidad importante, yo soy madre soltera, tengo una niña de tres años, y el hecho de que sea media jornada, que es un ingreso económico, ayuda mucho a la economía familiar. Este es un lugar donde he aprendido mucho, he encontrado amigas y encontré un lugar donde puedo salir de la maternidad, dejar de ser dueña de casa, acá yo soy Elizabeth y soy trabajadora de CONAF”.

En tanto en la comuna de Palmilla, Mónica Romero, trabajadora del PEE agradeció formar parte del Programa y enfatizó: “nos da la oportunidad a personas que realmente necesitamos trabajar y que no tenemos mucho estudio, pero esto es fantástico porque uno conoce todo el proceso de las plantas, desde cuando nacen, sus semillas y así sucesivamente”.

Finalmente, el coordinador nacional de empleo de CONAF, Claudio Moya Ulloa, en relación a la actividad señaló que el objetivo fue verificar en terreno el impacto que tiene el Programa para las comunas, ocasión donde los alcaldes de Lolol y Palmilla felicitaron a las trabajadoras y destacaron la entrega con sus comunidades, a través del cuidado y creación de plantas, cuya finalidad es combatir fuertemente el cambio climático.

Claves para entender la nueva crisis en Bolivia

Rodrigo Paz Pereira llegó al Palacio Quemado en noviembre de 2025 con un mandato que parecía incontrarrestable. Tras obtener un 32% en primera vuelta -el economista e internacionalista de 58 años, nacido en España, formado en Estados Unidos, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora y sobrino nieto del cuatro veces mandatario, Victor Paz Estenssoro- junto a su compañero de fórmula, ex policía, popular tiktoker, abogado, nacido en Cochabamba aunque radicado en Santa Cruz, Edmand “Capitán” Lara (40), logró aglutinar el 54% de los apoyos en el ballottage —más de 3,5 millones de votos— bajo la promesa de instaurar un «capitalismo popular» que rescatara al país del abismo económico. Sin embargo, a sólo seis meses de su investidura, la realidad boliviana ha devorado su luna de miel democrática. Lo que el presidente califica como un plan de modernización, desde la calle contestan con la sede de gobierno bajo un asedio constante.

Esta vertiginosa caída plantea una interrogante que puede aplicarse más allá de sus fronteras: ¿es Bolivia un país intrínsecamente ingobernable debido a lo que llaman una «sociedad abigarrada», o es esta crisis el resultado de un intento por desmantelar el modelo del MAS o del Estado Plurinacional de forma radical? ¿los ciudadanos fueron engañados por las promesas de un candidato que al minuto mismo de asumir está gobernando contra ellos? Mientras Paz intenta aplicar reformas de mercado en un Estado con mecanismos de cohesión debilitados, el país se hunde rápidamente en una parálisis que recuerda a los momentos más oscuros de su historia reciente, dejando al gobierno suspendido entre la legitimidad de las urnas y la hostilidad de las carreteras. Es un déjà vu, un déjà vécu

Tras casi dos décadas de dominio absoluto, el Movimiento al Socialismo (MAS) sufrió un colapso institucional. La fractura interna entre los leales a Luis Arce, la renovación de Andrónico Rodríguez y el boicot de Evo Morales —quien, incluso inhabilitado, llamó al voto nulo— resultó en un total y absoluto suicidio político. El mapa de poder actual así lo grafica: el partido del «proceso de cambio» sólo logró retener la gobernación de Cochabamba y quedó virtualmente fuera del Congreso. El Partido Demócrata Cristiano (PDC) que apoyó a Paz controla 14 escaños en el Senado y 49 en Diputados, pero es una victoria numérica engañosa.

Lo más importante es que la ausencia de una oposición institucional organizada ha trasladado el conflicto del Congreso a las calles. Sin representantes con quienes negociar el Parlamento, las fuerzas sociales que antes articulaba el MAS operan ahora de forma autónoma y radicalizada en las arterias citadinas, golpeando directamente a la población. Bolivia padece hoy ese vacío de interlocución, donde el poder formal del gobierno se enfrenta al poder real de los sindicatos, sin mediadores.

«Gasolina basura» y el fin de los subsidios

El primer y más claro desafío, la bandera misma que le hizo ganar la elección presidencial, se convirtió en el gran error del gobierno de Paz y en su principal pesadilla política: el combustible. Ante la falta de divisas, el Estado importó combustibles que -o de ínfima calidad o “chuteada” con otros componentes- terminaron dañando los motores de miles de bolivianos, transportistas o vehículos de particulares que cargaron sus autos en servicentros establecidos y legales.. Esto, bautizado como la crisis de la «gasolina basura», fue el catalizador que unificó a sectores tradicionalmente enfrentados. ¿Se hizo cargo el gobierno? ¿Se responsabilizó acaso el Estado por aquello y pagará  las reparaciones? No. La posterior decisión de eliminar progresivamente los subsidios terminó de incendiar el escenario.

En las zonas rurales, el diésel -ahora indexado a precios internacionales- está llegando a costar hasta US $4 por litro en el mercado informal, lo que ha paralizado al sector agroindustrial. La asfixia económica creó una alianza táctica entre transportistas y campesinos, quienes ven en el costo del combustible una amenaza directa a su supervivencia básica. A ellos se suman desde mineros hasta profesores, pero también la población que ha visto mermada su capacidad de adquirir alimentos de una canasta básica que no deja de subir, y con productos que han prácticamente desaparecido del comercio formal como el pollo y los huevos. 

¿Hacia el fin del Estado Plurinacional?

El corazón del conflicto es el ambicioso plan legislativo de Paz para desmantelar la estructura estatal previa. El «Paquete de las 10 Leyes» propone la privatización de hidrocarburos, minería y telecomunicaciones, además de una reforma constitucional para eliminar el concepto de «Estado Plurinacional». Para la oposición y figuras como Evo Morales, esto no es más que una capitulación ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo con el que Paz negocia financiamiento de emergencia tras haber prometido en campaña no hacerlo.

Las condiciones del FMI, según denuncian los sectores movilizados, son tres: eliminación total de subsidios, devaluación del tipo de cambio (que ya enfrenta una inflación del 14%) y la privatización de empresas estratégicas. Este giro radical es percibido por gran parte de la base social indígena como un retorno al neoliberalismo de los años 90 y un borrón y cuenta nueva sobre los derechos de inclusión ganados en las últimas décadas.

La Paz es estratégicamente vulnerable por diseño natural. Ubicada en el fondo de una cuenca y rodeada por una geografía de montañas en 360 grados y el gran “Illimani”, la capital depende totalmente de los accesos controlados desde la meseta de El Alto. La Central Obrera Boliviana (COB), bajo el liderazgo de Mario Argollo, y grupos como los «Ponchos Rojos» han convertido esta geografía en un nudo corredizo. Al bloquear El Alto, estrangulan el suministro de oxígeno, alimentos y medicinas a la capital administrativa.

La ciudad que alberga al gobierno está hoy paralizada no por la falta de leyes, sino por el control físico del territorio que ejercen los movimientos sociales que desde ahí han logrado paralizar al país completo.

La diplomacia de «ayuda humanitaria» del Escudo de la Américas 

El comunicado del Escudo de las Américas —plataforma regional de Estados Unidos integrada entre otros por Argentina, Chile y Bolivia— envió su total apoyo al presidente Paz, pero en el fondo es una luz roja sobre la creciente tensión hemisférica. En su declaración, condenó las protestas que exigen la renuncia del mandatario y advirtió que no tolerará “el derrocamiento de líderes democráticamente elegidos” en el continente.

El bloque conservador señaló, además, que las movilizaciones buscan “subvertir el orden constitucional y desestabilizar” al gobierno de Paz y que en las protestas participan “criminales y narcotraficantes”. Continuó afirmando que sus países miembros han enviado asistencia humanitaria a Bolivia.

La controversia mayor se centra en los vuelos de aviones Hércules argentinos y chilenos. Oficialmente, transportan “ayuda humanitaria” (kits de alimentos). Sin embargo, la oposición y el diputado Rolando Pacheco denuncian que estas naves militares estarían ingresando material antimotines y gases lacrimógenos. El fantasma de 2019 —cuando denuncias de injerencia extranjera marcaron la caída de Evo Morales— sobrevuela estas operaciones, alimentando la narrativa de una intervención foránea para sostener a un gobierno debilitado.

“Mientras el presidente Rodrigo Paz trabaja para reparar la economía y las instituciones deterioradas que heredó tras años de mala gestión, las protestas y los bloqueos están impidiendo que combustible y suministros médicos lleguen a muchos bolivianos”, reza el texto oficial.

En paralelo, Rodrigo Paz ha buscado oxígeno en un giro radical de su política exterior, alineándose con el eje conservador de la región pero también ha internacionalizado la crisis de forma peligrosa. La declaración de “persona non grata” al embajador de Colombia, tras las críticas del presidente Gustavo Petro, es solo la punta del iceberg de una diplomacia cada vez más polarizada.

Sin embargo, mientras el Shield of the Americas de Trump respalda a Paz, en terreno la crisis no hace más que aumentar: cuatro personas han muerto durante las movilizaciones —la más reciente, un niño de 13 años—, todas por falta de atención médica derivada de bloqueos de carreteras. Las pérdidas industriales superan ya los USD 600 millones, según reportes preliminares del sector productivo.

Un empate: sin ganadores, sólo perdedores

El gobierno de Rodrigo Paz apuesta al desgaste de las bases, confiando en que el cansancio logre dispersar los bloqueos y busca ganar tiempo cambiando al ministro de Trabajo. Por su parte, la sociedad civil espera que el desabastecimiento y la presión en la calle provoque la caída del mandatario. En las sombras de este conflicto emerge la figura del vicepresidente Edmand Lara. El «divorcio prematuro» entre Paz y su segundo de a bordo sitúa a Lara como el sucesor natural ante una eventual renuncia, una posibilidad que los mercados observan con nerviosismo.

La pregunta final es si el modelo de Paz puede sobrevivir en una nación donde el Estado es históricamente débil frente a una sociedad tan articulada en las calles. Si el diálogo no logra establecer una agenda clara y con fechas concretas, este experimento del «capitalismo popular» boliviano podría terminar siendo apenas un breve paréntesis en la larga historia de inestabilidad andina.

Alcaldes de Maipú, Renca y Quinta Normal llaman a enfrentar la violencia juvenil con prevención, revinculación educativa y trabajo territorial

Durante un seminario que reunió a autoridades locales, especialistas, organizaciones sociales y representantes del mundo público, los jefes comunales presentaron el modelo de acompañamiento y desarrollo juvenil Proyecto Trama como una respuesta concreta desde los municipios para enfrentar el aumento de la violencia, la desvinculación educativa y los problemas de salud mental mediante prevención, trabajo territorial y revinculación educativa con jóvenes y adolescentes.

Con un llamado a cambiar la forma en que se aborda la violencia juvenil, los alcaldes Tomás Vodanovic de Maipú, Claudio Castro de Renca y la alcaldesa Karina Delfino de Quinta Normal participaron este martes en el seminario “¿Y si el problema no son los jóvenes? Violencia, abandono escolar y los caminos que no estamos mirando”, realizado en el Centro Cultural Gabriela Mistral.  

Frente a esto, los jefes comunales presentaron avances del Proyecto Trama impulsado en sus territorios, iniciativa intermunicipal impulsada junto a Open Society Foundations y Fryshuset, que busca construir un modelo de acompañamiento y desarrollo juvenil basado en la confianza, la participación, la revinculación educativa y el fortalecimiento de comunidades locales. 

El proyecto, que tendrá una duración de dos años, contempla diagnósticos territoriales, formación de equipos municipales, espacios de intervención juvenil e inversión en infraestructura física y digital para promover la participación y el desarrollo de jóvenes en sus barrios. En Maipú el foco es en espacios sociocomunitarios y liderazgo juvenil, en Renca, en la revinculación educativa y en Quinta Normal, en el fortalecimiento de competencias, participación y espacios de encuentro para jóvenes.

“Llevo diez años como alcalde y he visto pasar cuatro gobiernos. En estos diez años el fracaso con nuestros niños y nuestras niñas ha sido transversal, de todos los colores políticos. Y no es solo un fracaso del Estado, es también un fracaso social”, afirmó durante el seminario el alcalde de Renca, Claudio Castro. 

Asimismo, agregó que “por eso quiero decir con harta fuerza que no hay progresismo posible en Chile sin una conexión real con lo que pasa en los barrios, las comunas, donde la gente vive su vida. Y tampoco hay progresismo posible si no nos hacemos cargo de un desafío tan complejo como construir trayectorias de desarrollo positivas para los niños y las niñas. No vamos a revertir esto en una elección —nos vamos a demorar veinte años—pero si no entramos en la dimensión preventiva ahora, vamos a seguir fallando. Y eso requiere instalarlo como una discusión que la comunidad valore”.

Por su parte, la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino, afirmó que “ha sido un seminario muy provechoso. Hemos podido compartir distintas miradas, poniendo el foco en lo importante, que son las niñeces y las juventudes, y cómo desde los municipios y desde el Estado presentamos una oferta pública que sea atractiva y que los niños, niñas y jóvenes se queden precisamente en esa oferta pública y no sean presos del crimen organizado.  Por lo mismo tenemos esta mirada preventiva, poniendo el foco en lo relevante que es recuperar espacios públicos, tener una buena educación, tener plazas que sean destinadas y dedicadas a las familias, pensar en los niños y niñas y también una red que permita que puedan crecer en ambientes tranquilos y libres de violencia, construyendo un país mejor”. 

“La prevención, lejos de ser permisividad es anticipación, es mirada íntegra y es poder hacerse cargo de la complejidad que tienen los problemas. Para nosotros es muy importante poder poner sobre la mesa una experiencia concreta, territorial y local que demuestre que, con ciertos procedimientos, metodologías, rigurosidad en el trabajo, podemos dar cuenta de una vivencia exitosa que nos permite revincular a nuestros jóvenes, acercarnos a ellos, generar vínculos y sentidos de pertenencia y de esta forma hacerlos parte del sistema, evitando futuras conductas delictuales”, sostuvo el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic.

El seminario contó con un primer panel titulado “Los caminos que no estamos mirando”, en el que los alcaldes abordaron, desde sus experiencias comunales, cómo la violencia juvenil no puede entenderse de manera aislada, sino como parte de trayectorias marcadas por abandono escolar, vulneraciones, falta de redes de apoyo, problemas de salud mental y ausencia de oportunidades reales. 

Posteriormente, el seminario contó con un segundo panel de análisis, titulado “¿Si los jóvenes no son el problema?”, con la participación de Julieta Suárez-Cao, doctora en Ciencia Política y directora del Instituto de Ciencia Política UC y de Espacio Público; y Josefina Araos, historiadora e investigadora del Instituto de Estudios de la Sociedad. La conversación fue moderada por la periodista Carolina Urrejola. 

Senadores de oposición anuncian rechazo a la idea de legislar Ley Miscelánea del gobierno

En la foto: Ministro de Hacienda del gobierno de José Antonio Kast, Jorge Quiroz, defiende el "Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social" (Boletín N°18.216-05). Copyright: Oscar Guerra/Uno Noticias

 

En un punto de prensa, senadores de oposición anunciaron que votarán en contra de la idea de legislar la denominada Ley Miscelánea del gobierno, también llamada por sus críticos como la “Ley de los Súper Ricos”, luego de que la iniciativa fuera despachada esta jornada por la Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados. El proyecto, parte de la agenda económica del Ejecutivo, ha sido cuestionado por contemplar rebajas tributarias a los sectores de mayores ingresos y grandes empresas, sin garantías efectivas de generación de empleo, inversión ni crecimiento sostenido.

Desde el Senado, parlamentarios de distintas bancadas opositoras, como el Partido Socialista, el Partido Comunista, el Partido Por la Democracia y el Frente Amplio, señalaron que la iniciativa llega a la Cámara Alta con fuertes reparos de fondo, especialmente por sus efectos fiscales, el riesgo de mayor endeudamiento público, eventuales recortes sociales y el impacto que podría tener en salud, educación, derechos sociales y programas destinados a sectores vulnerables y clase media.

Al respecto, la senadora Daniella Cicardini (PS) afirmó que “hoy día la tarea se radica en el Senado. Aun cuando el gobierno intenta dividir a la oposición, acá está la oposición: firmes y en bloque para decir con mucha fuerza que vamos a votar en contra de la ley de los superricos, que solo le alivia la billetera al 1% de nuestro país, en desmedro de la tremenda afectación que le va a generar a la mayoría de los chilenos y chilenas, particularmente a la clase media, a las familias vulnerables”.

La parlamentaria enfatizó que “cuando el gobierno intenta instalar un modelo ideológico que profundiza las desigualdades y los abusos en nuestro país, a nosotros como oposición no nos deja margen de entendimiento ni de ningún acuerdo, porque un acuerdo no tiene una virtud si ese acuerdo le genera daño a los chilenos y chilenas”.

“Estamos abiertos al diálogo, pero el gobierno no escucha y no recibe propuestas. Estamos disponibles a discutir en serio este proyecto, esta mala reforma que viene mal diseñada, que solo genera más déficit fiscal, por ende más endeudamiento público, en consecuencia debilita la red de protección social del Estado. Eso significa que son malas noticias para la gente”, agregó.

Por su parte, la senadora de la región de Valparaíso, Karol Cariola (PC), aseguró que “la megarreforma tributaria tiene consecuencias concretas para la gran mayoría de los chilenos. Lo planteado por parte del Gobierno sobre que ‘con menos se hace más’ tiene un solo rostro, que es el de quienes más necesidades tienen en nuestro país. Quienes van a tener menos son los que van a tener menos salud, menos derechos sociales, menos educación, con todos los recortes que el gobierno está aplicando para justificar la reducción de recaudación fiscal de la megarreforma”.  

En esa línea, destacó la articulación del bloque opositor dentro del Senado contra el proyecto de la megarreforma. «La unidad y la coordinación de este sector político que está aquí presente es muy importante, porque no estamos dispuestos a seguir entregándole un regalo tributario a los superricos de nuestro país”, agregó.

El senador Ricardo Celis (PPD) también cuestionó la iniciativa desde una perspectiva ambiental. “Agregar que esta ‘contrarreforma tributaria’ no solo daña a las familias chilenas, también es una pésima noticia para el medio ambiente. Cuando hay emergencia climática, nos ofrecen alternativas que solo apuntan a dañar el ambiente y para nuestros hijos, nuestros nietos, ofrecerles un mal futuro. Es una ‘contrarreforma’ mala por todos lados. Es una mala noticia para Chile”.

Finalmente, la senadora Beatriz Sánchez (FA) expresó: «organizada, unida y fuerte. Así espera la oposición al proyecto de reforma tributaria que llega lueguito desde la Cámara de Diputados. Lo dijimos recién en un punto de prensa, no va a haber posibilidad de división como sí lo quiera hacer el gobierno tratando de separar en dos oposiciones una oposición que no se pierde, que está unida esperando tramitar ese proyecto».

Comentarios negativos y memes marcaron la reacción de las redes sociales al cambio de gabinete

 

Los errores comunicacionales, controversias y polémicas marcaron el desempeño de las ministras Mara Sedini y Trinidad Steinert, elevando las interacciones desfavorables hasta un 30% para el Gobierno, según estudio de Simbiu.

Sensaciones dispares ha encontrado el Gobierno de José Antonio Kast durante las últimas semanas. Mientras su “megarreforma” avanza a paso firme en el Congreso Nacional, este martes anunció su primer ajuste ministerial, marcando un récord a sólo 69 días de haberse instalado en La Moneda. Y pese a los agradecimientos y empatía expresados en su despedida hacia las ex ministras Mara Sedini y Trinidad Steinert, lo cierto es que las circunstancias hacían prever que el cambio era inminente.

Según un estudio de la consultora Simbiu, las reacciones en la red ante el cambio de Gabinete sumaron más de 1.3 millones de interacciones, con un marcado sesgo negativo (25.7%, frente a un 10.7% de referencias favorables), destacándose entre los comentarios negativos la presencia de emojis de risa y desaprobación, y la viralización de imágenes jocosas tipo “meme”.

Simbiu ha observado el desempeño digital (en redes sociales y medios de comunicación) de los titulares del Gabinete de José Antonio Kast desde su nombramiento a mediados de enero, contabilizando más de 96.000 alusiones directas a los secretarios de Estado, que generaron 23.9 millones de interacciones entre los internautas, período en el que la saliente ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, mantuvo el protagonismo, con un 27.8% de la presencia, junto a Jorge Quiroz (27.3%) y Trinidad Steinert (10.9%).

Errores comunicacionales y polémicas

La instalación del Gobierno en el ámbito comunicacional ha sido compleja. Según lo observado por Simbiu, el 30% de las interacciones en la conversación digital ha tenido una connotación negativa, frente a sólo un 8.4% favorable (el resto corresponde a referencias informativas). En este contexto, el desempeño de la ex vocera Mara Sedini estuvo marcado más por enredos queaciertos en sus intervenciones públicas, lo que elevó a un 39.3% su percepción negativa en el mundo digital, frente a un 8.1% positivo. Imprecisiones en datos como el valor del barril de petróleo en España, la polémica por el «Estado en quiebra», su «huida» por las escaleras de La Moneda ante las preguntas de la prensa, faltas de ortografía en comunicaciones oficiales, o el error por la condición judicial de Galvarino Apablaza terminaron por erosionar rápidamente su imagen pública como vocera, debiendo en varias ocasiones ser otros personeros del Gobierno quienes salieran posteriormente a aclarar o corregir la información entregada.

Por su parte, la ex ministra Trinidad Steinert, si bien contaba con un porcentaje menor de interacciones negativas en redes sociales y medios digitales (21.2% frente a un 5.8% positivo), tampoco logró prosperar en su rol como líder de una de las áreas más sensibles del Gobierno, como lo es la seguridad pública. Tuvo un comienzo difícil, marcado por la polémica salida de la subdirectora de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña -que se atribuyó a una solicitud directa de Steinert-, y el anuncio de recortes presupuestarios. Luego vinieron otras controversias que fueron impactando a su vez en su reputación digital, especialmente por las dificultades comunicacionales que evidenció en sus intervenciones públicas, que tuvieron su punto más álgido en su cuestionada exposición ante la Cámara de Diputados, tras la cual afirmó que no se esperaba la exigencia de contar con un plan concreto en materia de seguridad.

El ajuste ministerial no se completa con «caras nuevas», sino que con el nombramiento de dos «biministros»: Claudio Alvarado, actual titular de Interior asumirá además la vocería de Gobierno tras la salida de Mara Sedini, mientras que el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, sumó a su haber la cartera de Obras Públicas, para así dar paso a que Martín Arrau reemplace a Trinidad Steinert en el ministerio de Seguridad.

Alvarado, quien según el Presidente está llamado a encarnar un cambio en «la forma y el fondo» de las comunicaciones hacia la ciudadanía, hasta ahora ha mantenido un bajo perfil en presencia digital, con un porcentaje mayoritariamente neutral (83.6%). A su vez, Martín Arrau figura con un 2.3% de las referencias digitales desde la instalación del Gobierno, siendo uno de los pocos casos de ministros con una interacción positiva mayor a la negativa (13.8% frente a 7.1% desfavorable). Según Leonardo Hernández, gerente de Comunicaciones de Simbiu, “esto representa un escenario óptimo, ya que ambos asumirán carteras de gran exposición mediática y vienen sin grandes polémicas a su haber, con lo que tienen un punto de partida despejado para ejecutar la mejora que busca el Presidente al menos en términos de comunicación, y cuyos resultados se irán viendo en medios y redes de acuerdo al desempeño que presenten a corto plazo”.

Otros posibles flancos comunicacionales

Según consignó Simbiu, la mayoría de las ministras y ministros registran una presencia digital con un porcentaje superior en interacciones negativas frente a las positivas. Entre los posibles flancos que se observan para el Gobierno destaca el caso de la titular de Ciencias, Ximena Lincolao, quien incluso supera a Mara Sedini en presencia desfavorable, con un 40.4% frente a sólo un 6.2% positivo. Durante su gestión se ha visto enfrentada a controversias como el ataque por parte de estudiantes que sufrió durante su exposición en la Universidad Austral de Valdivia, cuestionamientos por su declaración de patrimonio, la renuncia del subsecretario Rafael Araos -por diferencias con la ministra-, sus reuniones con empresas de tecnología sin declarar debidamente por Ley del Lobby, reclamos de funcionarios por su modo de trabajo, viajes al extranjero sin presentarse al Congreso, y recortes de presupuesto, son algunas de las controversias que evidencian un impacto en su reputación digital.

En la misma línea se vislumbra la huella reputacional del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien asumió un rol protagónico desde el inicio de la administración de José Antonio Kast para llevar adelante su proyecto más ambicioso con la “Ley de Reconstrucción” o “megarreforma”, y ser junto a Mara Sedini la cara visible de los anuncios más impopulares, como el alza de los combustibles y los recortes presupuestarios en todos los ministerios. Quiroz tiene una presencia de 27.3% del total de los secretarios de Estado, con una tajada de 32.5% de interacciones negativas, frente a un 5.3% favorable. Hasta ahora, sin embargo, se le ha observado cómodo en su rol de ejecutor de las medidas más criticadas, e impasible ante las críticas.

Por otra parte, los ministros con mayor porcentaje favorable en su huella digital son el titular de Minería y Energía, Daniel Mas (21.5% frente a un 10.1% negativo) y el canciller Francisco Pérez (20.3% positivo frente a un 7.6% desfavorable).

 

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