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Sean Conner: “Venezuela representa un cambio de las tácticas de la guerra con consecuencias inconmensurables”

El ataque a Venezuela por parte de los Estados Unidos y una seguidilla de amenazas, de la aplicación de sanciones y castigos, mediante bloqueos o el alza de aranceles, contra México, Cuba, Colombia, Irán, Canadá, Groenlandia, entre otros, representan una clara amenaza a la Ley Internacional volviendo a la ley del más fuerte.

Por otro lado, sigue la militarización en Europa y se cumplirán cuatro años de la guerra en Ucrania donde se siguen haciendo esfuerzos por continuar este conflicto enviando más armas y militarizando la misma Europa.

Sobre estos temas, a continuación, una entrevista con Sean Conner quien es Director Ejecutivo de la International Peace Bureau (IPB). Conner es licenciado en Estudios de Comunicación Intercultural y Crítica por la Universidad Estatal de Nueva York en Geneseo y tiene una Maestría en Gestión de Conflictos Interculturales.

El IPB, que en español significa “Oficina Internacional por la Paz”, es una red global, con más de 400 organizaciones, de unos 100 países, que trabajan contra la guerra, contra el gasto militar, y por el desarme. La IPB, también es parte de la Red Internacional No a la Guerra, No a la OTAN.

– ¿Qué opinión le merece que Chile venda a Alemania carros de combate y estos puedan ser enviados posteriormente a la guerra en Ucrania? ¿Qué posición debemos tener frente a la guerra? ¿participación, neutralidad?

Es muy preocupante si esto es verdad. Igual de preocupante es la falta de confirmación, de transparencia, si se enviaron o no y el secreto del trato. Si el gobierno chileno envió los carros de combate sabiendo que irían a Ucrania, eso representaría una escalada del conflicto que abriría las puertas a más participación en el futuro. Enviar armas a una zona de guerra contribuye a su continuación en vez de una resolución pacífica.

Por otro lado, Chile es Estado Parte del Tratado sobre el Comercio de Armas, que restringe la venta o la transferencia de armas en zonas de conflicto. El Ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, negó tal información y ha declarado que la venta sería contra de las leyes de transferencia de armas.

En vez de enviar armas, los países neutrales tienen un papel importante que jugar como apoyar negociaciones para buscar la paz y poner fin a las guerras. De no ser participantes, de un lado ni del otro, y ayudar en la búsqueda de una resolución pacífica.

Naturalmente, cualquier solución se debe basar en la ley internacional y el respeto a la seguridad humana. Cualquier acuerdo requiere un compromiso entre las partes y los países neutrales, no deben tener intereses directos, estar únicamente preparados para mediar y buscar una solución.

Si los países fuera de Europa, y más que todo del Sur Global, tomarán más responsabilidad en promover y apoyar la mediación, me podría imaginar mejores soluciones que las ya propuesta por la administración de Trump.

– ¿Cuál es la opinión del IPB sobre el ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro?

Son actos ilegales bajo la ley internacional y muy provocativos para la seguridad y la paz de toda Latinoamérica. El régimen de Trump ha dejado claro sus intenciones imperialistas de saqueo, que quiere los recursos naturales de Venezuela y, más allá, sus aspiraciones de controlar a la fuerza cualquier país del continente que se atreva a expresar su soberanía e independencia. Es una amenaza a la paz y a la seguridad mundial.

El ataque contra Venezuela también representa un cambio de las tácticas de la guerra con consecuencias inconmensurables. El secuestro de un jefe de estado y su esposa pone en duda todo lo que se conoce entre las relaciones entre estados, las leyes de guerra, y la inmunidad diplomática. Parece que esto será el último clavo del ataúd, de la muerte, de la ley internacional y de las instituciones internacionales. En su lugar, entramos en un periodo basado en dinámicas de poder.

Foto: En la derecha, Sean Conner. Foto Gentileza de IPB

Muchos ya hablan de que las acciones de Trump podrían ser reproducidas por otros estados como China y Rusia. Por supuesto tenemos esas dudas, pero en mi opinión aún más dudoso es que los aliados de EEUU no pueden ni siquiera condenar estas acciones sin mencionar a sus ‘enemigos’. ¿No es suficiente malo que un aliado haga algo tan ilegal?

También es muy preocupante el uso de nuevas tecnologías de armas por EEUU en el ataque contra Venezuela; en particular, el uso del “discombobulator”. Estos nuevos medios de guerra crean más incertidumbre y confusión. Así mismo, marcan también la nueva etapa de las guerras y de la dominación.

Desde el ataque, hemos visto la continuación de la presión de EEUU contra Venezuela y los tratos sobre el petróleo. Todas las razones que previamente usaba EEUU para justificar su agresión contra Venezuela desaparecieron. Lo que no ha desaparecido son las amenazas contra cualquier país de la región que se atreva a ir en contra de Trump. Lo que sí es cierto, es que no han terminado sus acciones imperialistas contra los países de Latinoamérica.

Ahora es el tiempo de la solidaridad entre todos los pueblos del continente, contra la guerra, reforzando la Proclama de la CELAC del 2014 que América Latina y el Caribe es una Zona de Paz, que las tensiones y desacuerdos se resuelven a través del diálogo y la diplomacia, y que no se tolerará saqueos de recursos naturales ni cambios de régimen impulsados desde afuera.

En los EEUU es muy importante apoyar y empoderar al movimiento contra la nueva doctrina Monroe y el corolario Trump. Y en todo el mundo empujar y presionar a gobiernos para que condenen las acciones del régimen de Trump. Solo así podemos preservar algún tipo de ley internacional.

– El presidente Trump también ha amenazado a Groenlandia, Colombia, Cuba y México. ¿Cuál es su opinión? ¿Tiene Estados Unidos derecho a imponer su voluntad a estas y otras naciones?

Los EEUU no tiene ningún derecho de amenazar a estos países del continente, ni a los países de otras partes del mundo como ha hecho en Nigeria, Irán, Somalia, etcétera. Trump y su régimen operan bajo la visión del mundo donde son los EEUU el poder militar más fuerte y así pueden hacer y tomar lo que quieran del resto del mundo.

La estratégia nacional de EEUU, publicada en noviembre de 2025, esboza claramente la visión que tiene para utilizar todos los métodos que quiera dispuestos a expandir su influencia, más que todo en las Américas.

Hay una vinculación muy clara identificada en la estrategía entre la militarización de la región y sus intereses económicos. Los ataques en Venezuela son el primer ejemplo de esto, y sin duda lo utilizará el régimen de Trump para coaccionar a los otros países que ya ha amenazado.

Hay distintos intereses dentro del régimen de Trump sobre estos países. En Groenlandia, por ejemplo, hay intereses por los recursos naturales, en particular la riqueza mineral que necesita Estados Unidos para continuar su competencia contra China, para mantener su proceso de militarización, y para enriquecer la oligarquía estadounidense. En el caso de Cuba, México, y Colombia, al otro lado, representan una resistencia a la coacción estadounidense, una alternativa, una resistencia, en términos económicos, geopolíticos, y sociales. Figuras como Marco Rubio, el secretario de estado, en particular tienen razones ideológicas basadas en falsas historias sobre Cuba.

Básicamente, están convencidos de que pueden dominar el hemisferio y el mundo a través de una mezcla de acciones provocativas, de amenazas, y en este proceso han puesto a toda América en riesgo de guerra y violencia física, económica, y sistemática. Esto lo tenemos que rechazar por completo y sin reserva.

A la misma vez, parece que este régimen no entiende la historia de resistencia y resiliencia de América Latina y El Caribe. Tengo esperanza de que los pueblos americanos no dejen que esta coacción tenga éxito. Pero frente al poder militar de EEUU, será muy importante que la solidaridad internacional acompañe a los pueblos en su resistencia, utilizando métodos no violentos y variados. Eso incluye por supuesto resistencia dentro de los EEUU, que ya existe y que sigue creciendo como respuesta a las recientes acciones de Trump.

– Francia está preocupada por el rearme de Alemania. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Hay una competencia ocurriendo, actualmente, entre Francia y Alemania en Europa por quién será el poder militar dominante del continente. Francia tiene en su memoria la Alemania de los años 1930 y 1940 y, naturalmente, tiene preocupaciones que Alemania sea nuevamente dominante. A la vez Alemania ahora se cree reformada y que hoy en día está en el lado correcto de la historia y de los derechos humanos.

La realidad nos enseña lo contrario, Alemania ha sido el socio económico y militar más fuerte de Israel, aparte de los EEUU, durante el genocidio en Gaza. Y no olvidemos tampoco la historia de colonización y abusos de derechos humanos de Francia. Los dos han utilizado sus militares para crímenes de lesa humanidad en el pasado y también en recientes décadas, incluso el apoyo de las intervenciones de la OTAN en Afganistán, Irak, Libia, etc.

Por otro lado, la competencia entre Alemania y Francia, las fuerzas económicas más dominantes de Europa, es por la dominación de Europa y de sus relaciones externas. Pero, por otro lado, es una distracción. Los dos países están profundamente involucrados en el proceso de integración militar en Europa y la militarización completa de la Unión Europea. Todos los países de la OTAN, menos España, están ya comprometidos a subir su gasto militar al 5% de su PIB y a invertir en la integración de la industria militar de los países de la Unión.

En marzo del 2025 la Comisión Europea publicó su informe “Readiness 2030” esbozando el camino hacia más militarización mientras cortan los programas sociales, ayuda internacional al desarrollo, y más.

Ellos dicen que tienen que ampliar su militarización debido a las amenazas de Rusia tras la invasión a Ucrania, que quieren defender los derechos humanos, el orden basado en reglas, y que no quieren guerras. Al mismo tiempo, no hablan en contra de las acciones de Trump en Venezuela. Es pura contradicción. En mi opinión, los países de Europa ya han aceptado que el orden del mundo ha cambiado y ahora están tratando de mantener su propia dominación económica a través de la militarización.

No olvidemos que en Alemania, Francia, y muchos países de Europa los partidos de ultraderecha siguen creciendo en popularidad, y si consiguen el poder podemos esperar más apoyo por Trump y sus intervenciones y amenazas militares, incluso más violaciones de derechos humanos y la destrucción de la ley internacional.

– En este mundo tan turbulento, el IPB sigue promoviendo la propuesta de construir una «seguridad común». ¿Por qué? ¿En qué consiste esta propuesta en resumen?

En estos momentos de incertidumbre y de miedo, el mundo necesita alternativas frente a la militarización y la guerra. Mientras muchos líderes mundiales parecen haberse olvidado de la característica destructiva e inhumana de la guerra y están dispuestos a abandonar la ley y las instituciones internacionales, nosotros no olvidamos. Nos quieren convencer de que la militarización y la disuasión son las únicas maneras de evitar la guerra. Al contrario, la historia nos enseña que si nos preparamos para la guerra, tarde o temprano tendremos guerra.

Entonces, en nuestro trabajo, argumentamos por alternativas, las que históricamente han sido utilizadas. La “seguridad común”, como concepto, fue creado durante la Guerra Fría, en los años 80, cuando las tensiones entre los poderes nucleares de Estados Unidos y la Unión Soviética habían llegado a un punto insostenible.

El Primer Ministro de Suecia, Olof Palme, reunió a los líderes de los bloques oriental y occidental para encontrar modos de reducir las tensiones para todos. Así emergió el concepto de la “seguridad común” y la clave, para sentirse más seguro, fue crearla junto al “enemigo”. En otras palabras, un país o un pueblo no pueden crear su seguridad en contra de otro país o pueblo y la tienen que crear juntos a través de la desmilitarización, el desarme, el diálogo, y la diplomacia.

Más recientemente, publicamos un nuevo informe elaborado sobre la relevancia de la “seguridad común” para el siglo XXI. Ya no vivimos en la Guerra Fría y las realidades de estos tiempos son distintas. Sin embargo, consideramos que el concepto sigue siendo importante, sino aún más que antes, dado al clima internacional. Tenemos que reencontrar cómo vivir juntos, como pueblos, en este planeta. Basado en nuestro análisis de la seguridad humana, no la de gobiernos, concluimos que la militarización actual no nos ha hecho más seguro en ningún sentido, sino nos ha puesto a todos en más peligro, al punto de una guerra mundial donde las armas nucleares, la inteligencia artificial, metida en nuevas tecnologías militares, y mucho más hoy amenazan la vida del mundo entero.

La mayoría de los gobiernos del mundo no entienden esto y es nuestro trabajo, como sociedad civil, como voces por la paz y la justicia, empujar alternativas. Es un gran trabajo que requiere mucha coordinación, muchas conversaciones difíciles, y mucho trabajo. Pero si no cambiamos nuestro entendimiento de la definición real de seguridad, veremos una continuación o empeoramiento de la situación global. No sólo de guerras, sino cambio climático, desigualdades económicas, y mucho más.

La emergencia o ansiedad de José Antonio Kast por ser gobierno

 

La evaluación, transcurrido poco más de un mes de las 2ª vuelta presidencial 2025, es que un gobierno que no es gobierno, con autoridades designadas que no tienen fuero legal para ejercer su rol, comienzan a tomar decisiones y a expresar opiniones contrarias al ejecutivo saliente, cual autoridad en ejercicio.

La legalidad en su primera parte, post elecciones, se materializó el 5 de enero cuando el TRICEL proclama oficialmente a José Antonio Kast como presidente electo, posteriormente, no ha habido ninguna acción institucional en esa dirección. De forma tradicional es presentado el 20 de enero, el gabinete ministerial del nuevo gobierno que comenzará a ejercer su rol desde el 11 de marzo, como un acto de post campaña.

Esta laguna, espacio u hoyo negro de la política chilena que genera la distancia de tiempo entre el resultado de una elección y la asunción al mando, tiene ventajas para el gobierno saliente cuando quiere entregar ordenadamente el mando v/s la ansiedad, en las nuevas autoridades electas y designadas.

Hasta ahora eran conocidas, elección tras elección, las coordinaciones entre Ministros y Subsecretarios en ejercicio y nominados, del ministerio del Interior, a objeto de coordinar el traspaso de mando y solo se llegaba hasta ahí. Lo demás eran acciones protocolares.

En el mundo existen ejemplos de nuevas autoridades que adelantan su rol, no obstante haber quienes estén en pleno ejercicio: Lula da Silva en el 2002 presentó sus definiciones económicas para dar tranquilidad a los mercados. Emmanuel Macron en el 2017 delineando negocios en Europa previo a asumir. Joe Biden en el 2020 sobreponiendo su rol al de Donald Trump y anunciando el primero los planes contra el Covid-19 y recientemente Javier Milei que, en el 2023, antes de asumir definió su actuar en la economía, anunciando reformas drásticas, ejerciendo presión al gobierno saliente, ejerciendo un liderazgo explicito desde el día que fue electo. Todos ellos buscaron avanzar “previamente” a asumir, fundados en la debilidad del gobierno saliente, en condiciones económicas deficitarias y/o por una alta legitimidad en sus votaciones v/s poca aprobación del gobierno que termina.

En Chile, el gobierno del presidente Gabriel Boric, mantiene una aprobación casi lineal de 33 puntos porcentuales en promedio en todo su mandato. Lo que no es sobresaliente, pero tampoco desastroso, pues vivió cada año una elección nacional, aunque, perdiéndolas (plebiscito 2022, municipales-regionales 2024 y las presidenciales congresales 2025), siendo la cuantía con que será recordado, no obstante, la presidenta Michelle Bachelet II también alcanzó 33 puntos y Sebastián Piñera II solo llegó a 27 con Estallido y Pandemia incluido.

El gobierno entrante ya ha enfrentado problemas producto de la incontinencia verbal, inexperiencia o exceso de transparencia, en algunas de sus futuras autoridades nominadas.

Primero, el propio presidente electo vivió un bochornoso lapsus en República Dominicana que indignó al presidente Luis Abinader. Luego Nayib Bukele le dio una clase de dignidad a José Antonio Kast diciendo: “Nosotros quisiéramos ser como Chile, en muchas cosas; es un país que nos lleva muchos años en temas de desarrollo, salud, educación” y agregó: “Tenemos muchísimo que aprender de Chile y de los chilenos, y no pretendemos venir a decir cómo deben hacerse las cosas”. Se suman las declaraciones del “sobregirado”, recientemente nominado futuro Ministro de Vivienda, quien en la U. del Biobío critica el lento avance de reconstrucción de Valparaíso y del Biobío, descalificando a los ambientalistas. Mara Sedini también fue presa de ansiedad, al comentar que llevaban un buen tiempo en conversaciones con la ex Fiscal Trinidad Steinert, antes de su nominación como ministra de Seguridad Pública. 

Finalmente la OECD informa para Chile que prevé un PIB cercano al 2,2% en 2026 y 2027, asociándose con un aumento de ingresos reales y el empleo. Exportaciones netas con crecimiento durante 2026-2027. La inflación en disminución cercana al 3% en 2026. Es decir, un país que NO se cae a pedazos al punto que el 30 de enero el Ministro de Hacienda en ejercicio Nicolás Grau informa el déficit fiscal llegará al 2,8% y la deuda pública al 41.7% del PIB. 

Con todo, la forma de transmitir el mensaje juega un rol relevante ante la ciudadanía y el mensaje de “Chile se cae a pedazos” ha logrado penetrar en la sociedad. Los incendios en el sur aportan el mensaje de “Gobierno de emergencia”. Una cosa es informar a las futuras autoridades, por respeto, educación, cortesía y, otra muy distinta, es que estos quieran resolver y evaluar el quehacer del estado antes de ocupar su nuevo rol. La laguna de tiempo entre ser electo y asumir, debería ser revisada, pues, en los gobiernos locales (municipios) el tiempo para el traspaso es mucho menor y no se han presentado inconvenientes.

Kast y los suyos tienen la ansiedad de ser gobierno y eso generará un actuar errático. Seguramente sabremos por los medios, los detalles de aquellos “errores no forzados” que cada nueva autoridad generará y que traerá el primer cambio de gabinete. Gabriel Boric lo realizó en septiembre del 2022, Sebastián Piñera realizó lo mismo en agosto del primer año. En cambio, la presidenta Michelle Bachelet II, lo realiza a 14 meses de haber asumido. Por ello, José Antonio Kast deberá ordenar a sus nominados, evitando que expresen su íntimo sentir públicamente, que sus negocios, prelaturas personales queden fuera de los ámbitos de decisiones y que sus “personajes” no absorban a las autoridades.

 

No sólo la izquierda y la política están en crisis

 

Se habla de que la izquierda está en crisis, adjudicándole – por su forma de gobernar y como consecuencia de los resultados de su gestión – la irrupción de la extrema derecha, lo que lleva a algunos sectores de la izquierda a una innecesaria crítica autoflagelante.

Mientras unos hablan de lo que faltó hacer o se hizo mal, otros apuntan a lo que se excedió, lo que también ha pasado factura. Lo más probable es que ambas críticas tienen algo de verdad si las ponemos en un contexto correcto. Del lado de las derechas también observamos problemas. La ultraderecha no es muy bien recibida por importantes sectores democráticos de ese mundo político. La resistencia a formar gobierno con sectores neofascistas o neonazis es visible.

Pese a las críticas y campañas negacionistas de la derecha, los gobiernos de centro izquierda en Chile han contribuido a mitigar los efectos de la concentración de la riqueza y a ampliar el acceso a los bienes públicos. Lo ha logrado, en parte, pese a la oposición de las derechas en muchas ocasiones, aunque lo prometido posiblemente haya sido insuficiente para la gente.

Al intentar observar esta crisis que incluye a todo el espectro político nos falta ver de qué manera está influyendo el impacto de procesos externos que van desde los cambios en la geopolítica, la gobernanza mundial, las guerras y migraciones masivas, el fenómeno imparable del cambio climático hasta la jibarización e ineficacia de la ONU como la única instancia de carácter global existente que podría inducir cambios que contribuyan a mitigar los efectos de la crisis a nivel mundial. Es difícil imaginar un país sin problemas al estar inserto en un mundo como éste; así como la globalización trajo beneficios, también introdujo más dificultades, especialmente a los países que se incorporaron tardíamente o con productos con poco valor agregado a los nuevos mercados que ofrece el comercio internacional.

Lo que ha experimentado el mundo tras la llegada de Trump al poder ha sido brutal. La imposición unilateral de aranceles y la amenaza política incluso militar a quienes no acepten su política marca el término del libre comercio, base fundamental de la globalización. Como resultado, se podría estar generando una tendencia a la autoprotección que bordea la autarquía como un posible factor coadyuvante que conmina a enfrentar un mundo en caos cerrando las fronteras de los países. En ese incierto y complejo contexto tanto países como continentes están intentando buscar nuevas alternativas para abordar la crisis que les llega del entorno en uno o más ámbitos de los señalados más arriba, como también, para resolver con urgencia lo que más apremia a su población como es la extrema pobreza, la crisis hídrica, la precariedad de los sistemas de seguridad social, la delincuencia, el desempleo, el narcotráfico.

En contraste a la miseria humana más humillante que padece más de la mitad de la población mundial se yergue el poder de la oligarquía económico-tecnológica que con el dominio de la robótica y la AI amenaza al mundo con reducir los puestos de trabajo, a reemplazar a los seres humanos en importantes decisiones, en crear los artefactos aterradores capaces de destruir nuestro planeta en manos de las grandes potencias militares del mundo. La ciencia y la tecnología están crecientemente al servicio de los poderes fácticos de unos pocos países que pueden gobernar al mundo desde sus poderosas plataformas digitales.

Las crisis mencionadas son aprovechadas y se convierten en una gran oportunidad para incrementar el poder económico y militar a nivel de las grandes potencias. Pero, también son utilizadas en países poco influyentes para acceder al gobierno, por fuerzas políticas de izquierda y de derecha, ofreciendo soluciones de corto alcance e ineficaces a los problemas más angustiantes que afectan a la mayoría de la población de los países de la periferia, subdesarrollados o incluso emergentes. 

La profundidad y urgencia de los problemas locales es lo que ocupa a los partidos políticos en su gestión, lo que no podría ser de otra manera. Sin embargo, más allá de que se puedan hacer mejor las cosas, con mérito propio, con mejor gestión, usando con eficiencia y creatividad las tecnologías de punta, los problemas a abordar no solo causan aflicción si no se resuelven, sino también originan respuestas en represalia a los gobernantes de turno. No de otra manera se podría explicar la rotación o alternancia política en el poder de extremos políticos.

Sin embargo, muchos de los problemas que sufre la población mundial no tienen solución de no incorporar en la gobernanza cambios más drásticos de carácter estructural. Las desigualdades en el acceso a una mejor vida podría ser siempre un objetivo y una labor impostergable para cualquier gobierno democrático. Lo que para unos mejorar la calidad de vida se logra con el esfuerzo individual que implica fundamentalmente trabajo y esfuerzo, para otros, se requiere además de la ayuda o un impulso adicional del Estado, considerando la enorme distancia que tiene mucha gente para alcanzar únicamente mediante su trabajo una mejor vida, sea por falta de educación, por encontrarse en un proceso migratorio, en un estado de extrema pobreza o sin acceso a bienes públicos.

Será necesario que nos preguntemos si es que vivimos un momento en que asociar los cambios estructurales a la solución de los problemas más urgentes es una utopía o un desafío para la democracia que conocemos. O, será tal vez un axioma que se intenta validar al afirmar que para lograr cambios estructurales tendremos que recurrir a gobiernos autoritarios. Si así fuera, el modelo y el liderazgo a elegir – incluida la dependencia geopolítica – sería hoy entre el sistema que impera en China o EEUU, países que son potencias nucleares y militares que muestran las economías más desarrolladas y la mayor participación en el PIB mundial.

Lo anterior, sin embargo, no deja fuera la opción de perseverar en fortalecer el multilateralismo. Es decir, la alternativa de reivindicar la libertad de elegir a nuestros socios comerciales se plantea no solo para reducir los aranceles a los niveles que protejan la capacidad reproductiva de la economía ni para no dañar el medio ambiente, sino también para no derivar en presiones políticas que disperse las fuerzas capaces de asegurar la paz, la competencia y la cooperación.

Resolver el problema político subyacente se hace cada día más complejo y difícil. En efecto, la vida de la sociedad se ha hecho totalmente dependiente de los medios y recursos digitales. Nada puede llevarse a cabo sin el uso de tecnologías que van velozmente adquiriendo más distancia para la comprensión de la gente común y concentrándose en equipos y sistemas computacionales cada vez más sofisticados y poderosos controlados por unas pocas empresas privadas. 

Los datos y la información de los usuarios de las plataformas digitales escaparon del control de los usuarios – incluso de los gobiernos – convirtiéndose en el recurso más valioso en manos de una industria que no tiene límites en el desarrollo de algoritmos que le permitirá concientizar y vigilar masivamente a la población humana permitiéndole a esa oligarquía penetrar la política en todos sus niveles. Así como la verdad puede difundirse a todo el mundo, su negación y repulsa tienen el mismo peso digital. Será parte de la tarea de los partidos políticos influir es ese mundo que se mueve de un extremo a otro para que sea posible que prevalezcan principios y valores por sobre el pragmatismo tecnocrático y se logre consolidar el compromiso humano de vivir en paz y construir una mejor civilización.  

Un nuevo orden mundial no puede quedar en manos de ningún país con poder económico y militar capaz de imponer sus intereses y reglas, menos aún, si las ideas provienen de gobernantes autoritarios que desprecian la democracia. La unidad de los países que comparten principios y valores democráticos que respeten los derechos humanos y prioricen el diálogo en la resolución de conflictos debe seguir vigente. En consecuencia, lo que se convierte en un desafío político prioritario y permanente es el perfeccionamiento de la democracia, subordinando intereses particulares al interés general, que permita ampliar el acceso de toda la población de nuestro planeta a una mejor calidad de vida, a una convivencia en paz, sin miedo y con la esperanza de un futuro mejor. 

Alianza comunitaria por el patrimonio de Playa Ancha

La asociación “Salvemos Las Torpederas y el Patrimonio del Borde Costero” lidera las jornadas permanentes de limpiezas y desgrafitados del emblemático balneario Las Torpederas de Valparaíso, así como las acciones de recuperación y hermoseamiento de quebradas y plazas de Playa Ancha y la realización de ferias y actividades de educación ambiental y patrimonio.

Desde 2016, fecha de su inicio, esta agrupación comunitaria destaca por un modelo de gestión participativa y abierta a la comunidad, conformando un equipo multi generacional que incluye estudiantes y vecinos, mayoritariamente adultos mayores. Juntos, no solo trabajan por el cuidado ambiental, sino que apuestan por el rescate de la cultura e identidad. Su intervención más visible, además de la limpieza y desgrafitados, está en los miradores: una serie de murales coloridos que representan la biodiversidad local y la historia del transporte del siglo XX.

Entre otros logros destacan el intento de transformar una quebrada abandonada en un parque mirador, concebido como un nuevo pulmón verde y punto de observación, la intervención en las plazas Rubén Darío y Leopoldo Carvallo, ambas de Playa Ancha, la restauración de los monumentos en homenaje al Dr. Leopoldo Carvallo (médico muy distinguido de Valparaíso) y la obra Vida Oceánica de la escultora María Martner (declarada Monumento Nacional). 

Otro hito importante es la Mateada Rubeniana encuentro que realizan el último domingo de julio de cada año en la plaza Rubén Darío, un homenaje a la primera edición del libro Azul que fue escrito y publicado en Valparaíso, durante su estadía, entre 1886 y 1889.

Se suman a estas acciones la apertura de rutas de circuitos patrimoniales y el impulso y participación en la Mesa de Trabajo de la Zona Costera de Valparaíso. Esta instancia reunió a la institucionalidad pública y privada con el fin de articular esfuerzos conjuntos orientados a implementar políticas de desarrollo sostenible, a largo plazo.

Lo que comenzó como una preocupación de limpieza y desmanchado de las barandas del balneario Las Torpederas, el único apto para el baño en Valparaíso, se ha transformado en un motor de cambio que surge desde el corazón del territorio y sus espacios públicos; un ejemplo de compromiso y práctica ciudadana.

 

PS condena bloqueo contra Cuba decretado por el gobierno de Trump

 

El Partido Socialista de Chile (PS) emitió un comunicado condenando la nueva ofensiva del bloqueo económico contra Cuba, materializada en la reciente orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que impone sanciones arancelarias a los países que exporten petróleo a la isla.

Según la declaración del PS, esta medida “repercutirá especialmente en los más débiles y desprotegidos” de la nación caribeña, agravando la “estrechez energética” crónica que vive el país. La colectividad argumenta que la acción no solo afecta las “decisiones soberanas” de terceros países, sino que “impactará directamente a la población” y “amenaza el derecho a la subsistencia del pueblo cubano”.

El texto hace especial hincapié en lo que califica como una justificación “incomprensible” por parte de Washington. “Después de 65 años de bloqueo económico a Cuba —agresión rechazada en reiteradas y categóricas votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas—, resulta incomprensible que, repentinamente, Cuba represente ‘una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos’”, señala el comunicado. Para el PS, esto “no es más que una excusa infundada para extremar el bloqueo histórico”.

El Partido Socialista trazó una línea clara entre su postura política sobre Cuba y el rechazo a las medidas de presión económica. “El Partido Socialista de Chile tiene una opinión clara y distinta respecto del ordenamiento político en Cuba, pero esta es la hora de la solidaridad con el pueblo cubano”, afirmó.

La declaración del PS se suma a las crecientes críticas internacionales contra el endurecimiento del embargo estadounidense, en un momento de particular dificultad económica para la isla.

 

Test de VIH en lengua de señas rompe barreras históricas de acceso a la salud

 

La Universidad Católica de Temuco (UCT) avanza en una innovación orientada a derribar barreras históricas de acceso a la salud sexual: un modelo de test rápido de VIH con enfoque visual y accesible en lengua de señas chilena (LSCh), diseñado para que personas sordas puedan recibir orientación y resultados de manera clara, directa y sin intermediación.

“Yo lo vivo, por eso sabía que era necesario”, explica Carolina Pérez Hueche, tecnóloga médica sorda e investigadora UCT, quien lidera el proyecto “Test Visual Rápido de VIH accesible para Personas Sordas”. La profesional subraya que la accesibilidad no es un complemento, sino un requisito para garantizar derechos: “Antes no había forma de que nos comunicaran los resultados de forma comprensible. Ahora podemos recibir información clara y directa, sin depender de intermediarios que rompan la confidencialidad”.

La propuesta reconoce que la comunidad sorda constituye una comunidad lingüística y cultural con identidad propia, cuya lengua natural es la LSCh, y que la discapacidad auditiva continúa siendo una condición invisibilizada en distintos espacios, generando exclusión en el acceso a información y servicios de salud, especialmente en prevención y diagnóstico de VIH/Sida. En esa línea, el proyecto busca adaptar el proceso de testeo al enfoque visual, respetando lengua y cultura, para asegurar un acceso equitativo y oportuno.

Como parte del despliegue, la UCT certificó a 35 profesionales, estudiantes y titulados en accesibilidad y testeo inclusivo, con el objetivo de contar con equipos preparados para aplicar el test rápido de VIH en condiciones comunicacionales adecuadas. En paralelo, se incorporaron matronas y profesionales del Laboratorio Clínico UC Temuco para asegurar la correcta administración del examen y la derivación ante resultados reactivos.

Desde el equipo clínico, la matrona Andrea Carrillo Reyes advierte sobre el costo de mantener barreras de acceso, y precisa que “si las personas sordas no tienen acceso a testearse, los diagnósticos se retrasan y se invisibiliza su realidad sanitaria. Todos deberían tener la posibilidad de acceder a información y exámenes de salud sexual y reproductiva de forma clara y segura”. La iniciativa también contempla educación en salud sexual mediante recursos visuales y apoyo de organizaciones del territorio.

El proyecto contempla operativos con coordinación interinstitucional y participación de la Asociación Regional de Sordos de Temuco (Aresot) y el Club Deportivo y Cultural de Sordos de Temuco, entre otros actores, iniciativas que cuentan con intérpretes y material educativo visual. 

Mónica Díaz, referente del Programa VIH/SIDA e ITS de la Seremi de Salud de La Araucanía, relevó que este tipo de proyectos “demuestra que es posible realizar acciones que permitan a las personas acceder a información y a salud de manera mucho más humanizada”.

Para Carolina Pérez Hueche, el impacto trasciende el acceso a un examen: “Nada sobre nosotros sin nosotros. Es importante que quienes vivimos la discapacidad seamos incluidos en la toma de decisiones sobre nuestra atención. Todos tienen derecho a recibir información sobre salud sexual y reproductiva de manera que puedan comprenderla y decidir con autonomía”. La proyección del equipo es que este modelo pueda replicarse en otros espacios e incluso a nivel nacional, abriendo camino para una atención más inclusiva y humanizada.

¿Europa a dos velocidades?

 

El Brexit, la guerra de Ucrania y el triunfo de Donald Trump escenificaron el finiquito del “escenario teleológico” en el que la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el “escenario teleonómico”, marcado por dosis extremas de volatilidad que están afectando de manera especial a la vieja Europa.
Así, Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por la guerra de Ucrania, la imposición de aranceles de Trump y por el “proceso de balcanización europeo” diseñado por Estados Unidos para mediante la crisis de los refugiados despertar del anhelo independentista de las naciones europeas sin Estado y provocar la aparición de fuerzas centrífugas que aceleren la desmembración de la actual Unión Europea.

Hacia el E6

El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ha impulsado públicamente la idea de avanzar hacia una Europa a dos velocidades (o «two-speed Europe» en inglés) lo que implica crear un núcleo duro o grupo más reducido , el E6 que estaría conformado por Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos.Ello permitiría que este grupo avance más rápido en áreas clave como defensa, integración industrial, unión de mercados de capitales, refuerzo del euro, cadenas de suministro y competitividad económica, sin necesidad de esperar al consenso unánime de los 27 países miembros.
Además, el retroceso de las exportaciones debido a la contracción del consumo interno de la UE (los intercambios comerciales entre los Estados miembros de la UE alcanzan el 60 por ciento del volumen total de su comercio), la devaluación del dólar y la imposición de aranceles por Trump encarece los productos europeos y reduce su competitividad, con especial incidencia en países tradicionalmente exportadores como Finlandia, lo que podría provocar que dicho país abandone la Eurozona y proceda a la constitución de una Federación Escandinava (integrada por Noruega, Finlandia, Letonia, Estonia y Lituania) que pivotaría en la ambivalencia comercial euro- estadounidense.
El resto de países del centro y este de Europa (integrantes de la llamada Europa emergente) integrarán el llamado “arco del fracking europeo”, que se extendería desde los Países Bálticos hasta la Ucrania europea, pasando por República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria que dependerá de la tecnología de empresas estadounidenses como Chevron o Shell, no siendo descartable un nuevo conflicto en los Balcanes.
Finalmente, asistiremos a una progresiva disolución de la actual UE como ente político, momento que será aprovechado por las actuales naciones sub-estatales europeas (Escocia, Flandes, Bretaña, Alsacia, Córcega, Cataluña, País Vasco, Galicia, Padania,Tirol del Sur, Irlanda del Norte, Cornualles e Isla de Man) para conseguir la desconexión y provocar la aparición de un nuevo mapa geopolítico europeo en el horizonte del 2035, con lo que se habría conseguido el objetivo de EEUU de balcanizar Europa para conseguir que la Vieja Europa siga siendo un fiel vasallo del imperio.

Los #haters al poder

 

Como somos una colonia del imperio gringo, en Chile hoy no se habla de odio sino de “hate”. Tampoco de odiadores sino de “haters”. Pero no hace falta la traducción. Todos saben a qué se refiere el “hate”, especialmente cuando lo reciben. 

En nuestros tiempos (lo que tenemos más de 60), eran las barras bravas y las conocimos en los estadios de fúbol. Eran de temer pero eran visibles, audibles y corpóreas. Aun hoy día, las vemos. Una masa agresiva que vapulea a sus adversarios, a veces hasta la violencia extrema y letal. 

Hubo episodios trágicos como los ocurridos en el Estadio Nacional de Lima en 1964, donde murieron 320 personas. O la tragedia en Heysel, Bélgica en la final de la Copa Europa de 1985. Allí murieron 39 hinchas tras el ataque los hooligans, la barra brava inglesa, lo que causó una estampida. A raíz de ese horrendo hecho, los clubes ingleses fueron suspendidos por años de las competiciones europeas. 

Las diversas medidas tomadas tras la tragedia de Geysel, impidieron que hubiera tanta violencia irrefrenable y desatada en los estadios de fútbol.

Sin embargo, a partir del nacimiento del Internet y la masificación de las redes sociales, hoy vivimos otro tipo de violencia, la de las barras bravas digitales. Se trata del “hate”, el odio masivo, escudado en el anonimato y de una virulencia tan brutal que, sin dudas, ha llegado a causar más de una muerte entre sus víctimas. Hay barras bravas faranduleras y políticas.

Las que crearon los influencers, o “creadores de contenido” de farándula suman millones de adherentes y se atrincheran tras sus respetivos ídolos. Así tenemos en Chile a los “Facilines”, que apoyan a Naya Facil, las “Pirañas devoradoras”, que apoyan a Sergio Rojas y su team del programa de farándula “Que te lo digo”, los “Conylovers, que siguen a la influencer Cony Capelli, entre los más masivos y conocidos.

Sean del mundo político o farandulero, las barras bravas parecen distintas, pero psicológica y socialmente se parecen demasiado. Se caracterizan por convertir la rabia, la frustración o el vacío en identidad.

Las barras de los estadios ejercen violencia física en un territorio concreto, con liderazgos visibles y en rituales colectivos. Los haters digitales ejercen violencia simbólica en un territorio virtual a través de liderazgos difusos y con ataques constantes. Pero el núcleo emocional es el mismo.

Entre los miembros de las barras de futbol, está la necesidad de pertenencia. El ser “parte de algo” a través del club, el barrio, la violencia. Entre los hater digitales la motivación es existir a través del ataque. “Existo porque ataco”, gano visibilidad destruyendo al otro. Sin embargo, ambos operan desde la lógica del enemigo. Su ídolo, su líder es su amigo. Quienes están en desacuerdo con él o ella, son sus enemigos y hay que atacarlos. Baste pensar en MAGA, la red de haters que apoya incondicionalmente a Trump.

La fuerza psicológica que los sostiene es, entre otras, la identidad prestada. No es “quién soy”, es a quién odio o a quién defiendo. Sin el rival, el grupo se desarma ya que el odio les da cohesión.

También los agrupa la desinhibición. En las barras del futbol, la masa protege. En las redes, protege el anonimato y la distancia (“no es real, es una pantalla”). Esto reduce la culpa y permite aumentar la agresión.

Otro factor que los motiva y ampara es el goce de humillar. No buscan debatir ni ganar con argumentos. Mas bien, buscan provocar, ridiculizar, hacer caer al otro. Se trata de una economía del desprecio (como el “Merluzo” bautizaron a Boric). Los haters son también moralistas, no atacan solo por gusto sino porque se sienten éticamente superiores.

¿Qué explica que hayan crecido tanto los “haters” digitales? En nuestro país, y en el mundo desquiciado en el que estamos viviendo, se ha generado una frustración estructural porque los ciudadanos están saturados de promesas incumplidas, de la sensación de abuso, de la pérdida de control sobre sus vidas, de un enojo creciente que busca salida. Y, obviamente, atacar es más fácil que elaborar. Además, los algoritmos premian la rabia porque el odio implica más clics, más comentarios de ida y vuelta, más visibilidad. En suma, más rating, más ganancias para las plataformas.

Hay que tomarse en serio esto de las redes y sus expresiones. Lo vimos en la campaña presidencial de 2025.El tema se vuelve serio cuando se pone político porque el odio organizado es fácil de movilizar. No necesita programas, solo enemigos y transformar el miedo y rabia en voto, funa o linchamiento simbólico. Lo hemos visto en los ataques al Presidente Boric durante todo su gobierno, a la candidata Jeanette Jara y a aquella que era disfuncional a las fuerzas de la extrema derecha, Evelyn Matthei en la campaña de 2025. Y si en esas contiendas que definían hacia donde se inclinaría el poder, no daban abasto los haters de carne y hueso, se inventaban los bots. Total, ¿quién sabe quién está detrás de la pantalla? Además, ni Evelyn se atrevió a llevar a la justicia a las granjas de bots que la liquidaron en las redes…

Durante la campaña presidencial, José Antonio Kast cumplió funciones similares a las de un hater estructural o delegado. El hater típico ataca identidades más que ideas, simplifica al “otro” como amenaza, activa miedo, rabia o desprecio, no busca diálogo, busca deslegitimar, no siempre grita ni insulta, a veces ordena el odio.  Lo que hizo Kast fue definir enemigos claros (grupos, causas, identidades), simplificar conflictos complejos en ejes morales (“orden vs caos”, “bien vs mal”), validar emocionalmente a personas que sienten miedo, pérdida o rabia, nunca frenar explícitamente a quienes atacan en su nombre. Su rol clave fue la de un hater delegado: no atacar directamente sino que otros lo hicieran por él. El enunció un marco (“esto es una amenaza”) y sus seguidores tradujeron eso en ataques en redes, funas, deshumanización. El mantuvo su clásica negación: “Yo no dije eso”. La hater común descarga rabia, Kast organiza rabias ajenas. Kast no odia en público; ordena el odio privado de otros.

Algo que llama la atención en el mundo de los haters de la farándula es que queman naves por temas de farándula pero nunca los ves con capa y espada peleando contra las aberraciones vertidas por personajes de extrema derecha. Cuando las críticas apuntan a sus ídolos, incendian las pantallas. No así cuando, por ejemplo, cuando Patricia Maldonado se lanza en picada con insultos y descalificaciones contra las personas transgénero, como la actriz Daniela Vega, o contra la ex Miss Chile Inna Moll por su izquierdismo, entre otros episodios.

Los haters más notorios y estridentes, los del mundo de la farándula y el espectáculo, no se meten en política. Esa es la línea roja. 

Trauma tras estallido

Según los analistas, buena parte de lo que vemos hoy en las redes es un trauma no elaborado tras el estallido de 2019. La revuelta de octubre de ese año dejó expectativas gigantes, una promesa de cambio total, y vino luego frustración, confusión y duelo. Muchos haters operan desde esa rabia sin dirección, la sensación de traición, la necesidad de encontrar culpables. El otro (sea un político, un dirigente, un artista, un opinólogo) se vuelve un enemigo mortal, el enemigo ideal.

Asimismo, hay que tener en cuenta que hoy en Chile hay una gran polarización afectiva. No se odian ideas, se odian personas y símbolos. “No importa qué diga alguien, importa quién lo dice”.  Esto explica por qué los ataques son tan personales y crueles. Se utiliza la “funa” digital como justicia emocional porque esta conlleva un castigo rápido, una sensación de poder, una reparación simbólica. “Alguien tiene que pagar”. El hater no busca justicia: busca descarga emocional.

Otro hecho a destacar es que es el miedo el que opera como combustible en estas barras bravas digitales. La mayoría no se percibe rabioso, sino amenazado. Tiene miedo a perder estatus, al desorden, al otro diferente (inmigrante, trasns). Eso hace que convivan haters “progres” furiosos y haters conservadores aterrados. Se trata de distintos discursos pero la misma emoción basal.

El impacto que tiene esto en lo político y social es la amplificación de los extremos. Es decir, se silencian las voces moderadas, se habla solo a los suyos, se convierte la conversación pública en un campo de batalla emocional. El resultado es menos diálogo, más grito; menos proyecto, más enemigo.

La mujer, victima favorita

Los analistas también se refieren a la sobrecarga de odio que reciben las mujeres públicas. Señalan que la mujer que sobresale social y políticamente rompe un orden silencioso de la cultura chilena tradicional. La mujer podía ser fuerte, pero discreta; influyente, pero no protagonista; opinante, pero no desafiante. Cuando una mujer, habla fuerte, opina de política, lidera, no pide permiso, activa algo profundo: “se salió del lugar que se le asignó”. El hater no reacciona a lo que dice, sino a que exista ahí. 

Añaden que a los hombres visibles se les critica por lo que hacen. A las mujeres visibles, por lo que son. Por eso los ataques suelen ir al cuerpo, la edad, la sexualidad, la maternidad, el tono (“histérica”, “loca”). 

Chile tiene una historia larga de autoridad masculina fuerte, vertical, poco cuestionada. Cuando esa autoridad entra en crisis, muchos hombres —y también mujeres— descargan la ansiedad contra mujeres que encarnan cambio. La mujer visible se vuelve el “blanco seguro” porque despierta rabias cruzadas y activas emociones contradictorias: deseo, envidia, admiración, resentimiento. El hater no sabe qué hacer con esa mezcla y la transforma en agresión. El hater se siente autorizado a opinar de su vida privada, a “corregirla”, a humillarla públicamente. Es la lógica del control: “Si te expones, te lo buscas”. Eso rara vez se aplica con la misma intensidad a los hombres.

En definitiva, estamos viviendo una nueva era donde los ataques arteros y anónimos están a la orden del día. Donde es muy difícil defenderse y donde lo que se piense y predique no vale nada si eres objeto de un hate organizado por poderes fácticos. Si te clasificaron en el bando enemigo, el bando contrario solo buscara aniquilarte. Y, si miramos el resultado de la última elección presidencial, no queda duda que esa lógica funcionó. 

La descentralización fallida del gobierno de Gabriel Boric

Cuando Gabriel Boric asumió la Presidencia en marzo de 2022, muchos vimos en él —diputado magallánico proveniente de regiones históricamente saqueadas por el centralismo extractivista santiaguino— la posibilidad real de romper con dos herencias que han asfixiado a Chile por siglos: el centralismo portaliano del Estado unitario impuesto en 1833 y la descentralización administrativa controlada, sin poder real, heredada del modelo neoliberal pinochetista.
De ahí que en campaña Boric prometiera explícitamente eliminar la figura del delegado presidencial, concentrar atribuciones en gobernadores electos democráticamente, avanzar hacia una mayor autonomía territorial y rescatar demandas históricas de descentralización que él mismo defendió en el Parlamento.
De hecho, participé junto a él y Egon Montecinos en un conversatorio de la Furia del Libro en 2020, en el cual el entonces diputado —hoy Presidente— subrayaba la importancia de una descentralización efectiva, criticaba el centralismo santiaguino y la figura de intendentes designados, y apelaba a la necesidad de otorgar más poder a los gobiernos regionales y comunas, avanzando hacia una mayor distribución de la riqueza y del poder.
Sin embargo, a casi cuatro años de su gobierno y tras la segunda elección democrática de gobernadores, la descentralización se ha convertido en una de las deudas más graves y evidentes de Gabriel Boric. Lo que prometía ser un proceso transformador ha quedado en avances formales, parciales y, en muchos casos, cosméticos, que no tocan el núcleo del poder concentrado en La Moneda y Santiago.
La mantención de los delegados presidenciales regionales —figura que Boric juró suprimir— genera duplicidad de autoridades, confusión en la coordinación de servicios públicos, desilusión ciudadana y un freno efectivo a la autonomía regional. Se trata de una promesa incumplida que se subordinó a un discurso securitario, el cual impidió cualquier avance significativo en descentralización.
Es cierto que se reconocen algunos avances, como la Ley de Royalty Minero (que beneficia a regiones y municipios), la Política Nacional de Descentralización y el proyecto de Ley Regiones Más Fuertes, pero resultan insuficientes ante la persistente falta de rentas propias regionales, las capacidades limitadas de los gobiernos subnacionales y los vetos a reformas más profundas.
Asimismo, la parálisis posterior al escándalo Convenios (como el caso Democracia Viva) y la lentitud en materia de participación ciudadana (Ley 20.500) han agravado la percepción de que el poder real sigue concentrado en el Ejecutivo central, reproduciendo el binomio portaliano-neoliberal: un Estado unitario que descentraliza responsabilidades administrativas (salud y educación municipalizadas desde los 80) sin transferir poder político ni recursos fiscales genuinos.
Peor aún, el gobierno no retomó ni impulsó la idea de un Estado regional que figuraba en la primera propuesta constitucional de la Convención de 2022: autonomías reales para regiones y comunas, Cámara de las Regiones con representación paritaria, asambleas legislativas regionales con atribuciones normativas y fiscalizadoras.
Es decir, aunque el gobierno de Boric apoyó inicialmente el primer proceso constituyente, tras el rechazo del 4 de septiembre de 2022 no hubo iniciativa ejecutiva fuerte para revivir ese modelo por vías legislativas o constitucionales. Se priorizaron otras agendas (seguridad, migración), dejando el centralismo estructural intacto por “correlación de fuerzas” o pragmatismo político.
En consecuencia, esta situación representa una contradicción profunda con el discurso transformador y antineoliberal de Gabriel Boric, quien representaba la ruptura con el centralismo histórico y el modelo subsidiario pinochetista, pero en la práctica ha perpetuado elementos de ambos legados. Su origen regional (Magallanes) y su defensa histórica de la descentralización hacen aún más criticable esta continuidad: no se rompió el saqueo histórico de las regiones por Santiago, ni se concretó la promesa de mayor autonomía territorial.
Dicho todo lo anterior, urge reconocer que la descentralización no es solo un pendiente, sino un límite estructural al cambio prometido. Sin voluntad política para eliminar delegados, transferir poder real y avanzar hacia un Estado más regional, plurinacional y ecológico, el gobierno de Boric será recordado por una descentralización fallida que desmoviliza expectativas y fortalece el escepticismo hacia las izquierdas.
Chile necesita más que políticas nacionales impuestas desde arriba: requiere un proceso irreversible de desconcentración del poder, que ponga a los territorios y sus pueblos en el centro. De lo contrario, seguiremos atrapados en el mismo centralismo que hemos criticado por décadas.

Denuncia mala praxis en tratamiento dental de paciente de la tercera edad en centro odontológico de San Miguel

Sr. Director:

 

Sabiendo de la irrenunciable vocación suya y de su equipo de jugarse por las causas justas y de informar lo que los medios periodísticos hegemónicos callan u ocultan, es que le escribo esta carta. Lo hago  como ciudadana, pero también como hermana menor de un paciente de la tercera edad indefenso para denunciar públicamente una situación que considero grave, abusiva y peligrosa, y que puede estar afectando a muchas otras personas mayores en Chile.

El año 2024, a mi hermano mayor se le realizó un implante dental molar de titanio en la clínica IMPLANET, sucursal Estación Metro El Llano, comuna de San Miguel.

Dicho implante resultó defectuoso y mal ejecutado, provocándole desde entonces y hasta el presente (desde el 2024 al presente 2026) dolores persistentes, intermitentes, abscesos recurrentes, hormigueo molesto y muchas veces doloroso en toda esa zona inmediatamente adyacente a esa muela de titanio implantada en él por esta clínica. De hecho, actualmente esta pieza dental -este implante por el cual él pagó ese vez casi 800 mil pesos- está hoy, además, literalmente, toda suelta, con todo lo que ello implica en términos de riesgos y peligros para la salud y bienestar de un paciente de la tercera edad maltratado por IMPLANET a causa de un trabajo clínico mal hecho por esta clínica.

Estimado director, resulta que el recién pasado día viernes 30 de enero de 2026 mi hermano mayor acudió a la clínica IMPLANET buscando una solución a su delicado problema de salud dental postoperatorio. Pero, la respuesta fue indignante: IMPLANET se negó a hacerse cargo, argumentando (a través de la persona de una encargada de finanzas muy maleducada y prepotente de nombre Nicole) que ese implante estaría “fuera del tiempo de garantía”, y además le exigió, sin pudor alguno, a mi hermano mayor afectado, una persona de la tercera edad, la obligación de pagar a IMPLANET la impúdica e insólita cifra monetaria de  $ 595.000 (más de medio millón de pesos chilenos) para corregir un error clínico cometido en la boca de este paciente mayor por la propia Clínica Dental IMPLANET.  

Resulta alarmante, y yo diría escandalosos, estimado señor director, que una clínica dental supuestamente “prestigiosa” -y con una publicidad en la que ofrece “excelencia” en sus servicios médicos- confunda o pretenda confundir una mala praxis sanitaria suya con una simple garantía comercial, puesto que cuando hay daño, dolor y riesgo (postoperatorio) para la salud de un paciente suyo, especialmente cuando se trata de un adulto mayor vulnerable por el solo hecho de ser este paciente de la tercera edad, ninguna clínica ni ningún centro médico de Chile puede invocar “plazos vencidos” ante su obligación legal de corregir un procedimiento clínico suyo mal hecho.   

Como usted y toda persona mínimamente bien informada lo sabe, querido director, el hecho de que mi hermano mayor no haya podido acudir antes a IMPLANET por su problema de salud dental postoperatorio —por razones laborales o por los motivos que fueren- no extingue ni borra ni exime de modo alguno la responsabilidad sanitaria legal ni ética de una intervención operatoria mal hecha en este país, máxime si hablamos aquí no de una tapadura simple de un diente sino de una intervención clínica compleja y delicada. La ley chilena es demasiado clara al respecto.

Le escribo, en resumidas cuentas, porque este caso no es solo personal: es un ejemplo preocupante (un muy mal ejemplo) de cómo algunos prestadores privados de salud tratan en Chile a algunos/as pacientes suyos, en particular a sus pacientes más vulnerables e indefensos, sobre todo cuando estas clínicas o centros médicos privados tienen el desparpajo de endosarles a sus propios pacientes operados los costos emocionales y financieros por sus propias negligencias y errores clínicos, tal y como lo hace, en ese caso, IMPLANET.

Si usted me permite, y ya para terminar, yo he querido denunciar en su prestigioso medio de prensa esta situación de injusticia con la esperanza de que IMPLANET asuma su responsabilidad con su paciente afectado y, sobre todo, para que otras personas -especialmente las más vulnerables de este país, como por ejemplo lo son las de tercera edad y de recursos económico limitados- no pasen por lo mismo que aquí le he expuesto a usted y a sus respetables lectores, porque, como usted y yo sabemos: cuando se trata de la salud y del respeto a los derechos y la dignidad de un/a paciente intervenido quirúrgicamente de manera fallida en algún centro de salud de Chile, ninguna negligencia o inoperancia médica puede esconderse detrás de una supuesta “garantía postoperatoria vencida”.

 

Norma Débora Bastias, hermana del paciente

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