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Análisis latinoamericano: «Donald Trump, presidente de EEUU, ¿Venezuela y Nobel de la Paz?»

 

América Latina evidencia una fuerte presión multidimensional por parte de la administración de Donald Trump, quien tras la intervención en Caracas, la captura de Nicolás Maduro, la ‘tutela’ del nuevo gobierno de Delcy Rodríguez, la ‘administración’ del petróleo del país, hoy se autoproclama Presidente Interino de Venezuela en Truth Social ¿Es acaso un acto de manipulación social a nivel planetario, una estrategia de propaganda digital o es evidencia de algo más? También, afirmó que estaría dispuesto a recibir el Premio Nobel de la Paz entregado a María Corina Machado, «porque lo merece».

En fin. Más allá de esto, podemos ver que Estados Unidos avanza simultáneamente en 4 frentes en LATAM.

1) Consolidación del control venezolano mediante negociaciones directas con enviados de Rodríguez y la oposición.

2) Presión militar sobre México con la conversación crítica Sheinbaum-Trump tras amenazas de intervención terrestre.

3) Cerco económico reforzado contra Cuba para asfixiar sus fuentes de divisas.

4) Cooperación selectiva en seguridad con aliados como Ecuador, evidenciado en la entrega de equipamiento naval. ¿Estamos presenciando una doctrina de intervencionismo escalonado que combina acciones militares, económicas y diplomáticas?

No es un secreto para nadie que nuestros países enfrentan hoy una profunda crisis de gobernabilidad que limita su respuesta coordinada a nivel regional. Mientras Venezuela lidia con expectativas de excarcelaciones y el discurso público de figuras clave como Diosdado Cabello, múltiples naciones enfrentan coyunturas críticas: Panamá inicia el histórico juicio Odebrecht que podría implicar a expresidentes; Honduras presenta conclusiones sobre el asesinato de Berta Cáceres; Bolivia busca desescalar las tensiones sociales tras protestas por combustibles, mientras el vicepresidente Lara afirma que se siente «decepcionado» del presidente Paz y le acusa de recortar su presupuesto; y República Dominicana inicia un juicio por tragedia masiva.

Todas estas crisis domésticas simultáneas, fragmentan la atención política y reducen la capacidad de articular respuestas regionales unificadas frente a las presiones externas, creando un vacío de liderazgo colectivo que Washington aprovecha estratégicamente.

Estas dinámicas, combinadas con el endurecimiento contra Cuba y las tensiones México-EE.UU y Colombia- EE.UU, sugieren que 2026 será un año de reconfiguración traumática del orden hemisférico, donde la coordinación regional limitada enfrentará presiones externas coordinadas y crecientes desafíos humanitarios internos.

Del 27 de enero al 4 de febrero: Frutillar se prepara para vivir la Temporada 58 de las Semanas Musicales

A sólo semanas del comienzo a una nueva edición, Frutillar se alista para recibir la Temporada 58 de las Semanas Musicales, que se desarrollará entre el 27 de enero y el 4 de febrero de 2026, consolidándose como una de las celebraciones musicales más relevantes del verano en Chile y el Cono Sur.

La programación definitiva contempla 18 conciertos en el Teatro del Lago, entre conciertos de mediodía y vespertinos, además de 11 conciertos de extensión gratuitos en distintas comunas del sur del país. En total, cerca de 700 músicos de Chile y el extranjero darán vida a esta verdadera fiesta artística, que espera convocar a más de 12.000 espectadores a lo largo de toda la temporada.

Una programación musical diversa

Durante nueve días, el público podrá disfrutar de una amplia paleta de estilos, formatos y épocas, con la participación de músicos de gran carrera nacional e internacional y jóvenes talentosos que están comenzando, con presentaciones de solistas, agrupaciones de cámara y grandes elencos sinfónicos y corales, provenientes de países como Chile, Polonia, Italia, Brasil, Austria y Alemania, entre otros.

Los conciertos de mediodía ofrecerán un espacio de cercanía y exploración musical, con recitales dedicados al piano, la música vocal, el violonchelo, el acordeón y la música de cámara. Destacan programas centrados en Chopin, la canción europea y latinoamericana, obras de Bach, Ligeti y Kodály, repertorio guitarrístico que cruza a Piazzolla, Ravel, Violeta Parra y Manuel de Falla, así como propuestas que dialogan entre tradición y contemporaneidad.

Las jornadas vespertinas, en tanto, estarán marcadas por producciones de gran formato y programas especialmente preparados para el festival. La temporada reunirá a importantes elencos como la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, la Orquesta y Coro Sinfónico de la Universidad de Concepción, la Orquesta de Cámara de Chile, la Orquesta de Cámara de la PUCV, la Banda Sinfónica de la Fuerza Aérea de Chile y la Orquesta de Cámara de Puerto Montt, entre otros.

El repertorio recorrerá desde el clasicismo y el romanticismo hasta el siglo XX, con obras de Beethoven, Mozart, Tchaikovsky, Wagner, Gershwin, Ravel, Borodín, Rimsky-Korsakov y Manuel de Falla, además de programas temáticos como Broadway Sinfónico y un cierre monumental con “El Mesías” de Georg Friedrich Händel, interpretado por la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile junto al Coro Sinfónico de la Universidad de Chile.

Encuentros culturales 

Junto a los conciertos, la Temporada 58 contempla una nutrida agenda de encuentros culturales gratuitos, orientados a la formación, la reflexión y el vínculo con la comunidad. Entre ellos destacan la Maratón de Piano, que reunirá a 58 pianistas en el frontis del Teatro del Lago; la exposición “Identidad. Impresiones del paisaje” del artista Rubén Schneider; y la exposición dedicada a la sureña Margot Duhalde, pionera de la aviación chilena.

Asimismo, se desarrollarán diversas charlas abiertas al público, abordando temáticas como la interpretación musical, el desarrollo profesional de cantantes e instrumentistas y la historia del piano y el acordeón en la música docta.

Conciertos de extensión: la música en el territorio

Fieles a su vocación de descentralización cultural, las Semanas Musicales de Frutillar realizarán 10 conciertos de extensión con entrada liberada en comunas como Puerto Montt, Ancud, Río Negro, La Unión, Puerto Varas, Puerto Octay, Fresia, Purranque y Llanquihue, llevando parte de la programación artística a diversos espacios y fortaleciendo el vínculo del festival con el territorio.

La presidenta de la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar, Karina Glasinovic, destacó la cercanía del inicio de la temporada y el sentido del encuentro:

“Ya quedan pocas semanas para dar inicio a la Temporada 58 de las Semanas Musicales de Frutillar, una edición que destaca por la calidad artística y la diversidad de su programación. Este año reuniremos a orquestas, agrupaciones de cámara y solistas de alto nivel, provenientes de distintos puntos del país y del extranjero, en un total de 18 conciertos en el Teatro del Lago, junto a 11 conciertos de extensión que serán completamente gratuitos. A ello se suma una nutrida agenda de actividades abiertas a la comunidad, como charlas, exposiciones y una gran maratón de piano en el frontis del Teatro del Lago, reafirmando nuestro compromiso de acercar la música y la cultura a públicos diversos y de seguir construyendo, a través del arte, una sociedad con alma”.

Con una programación diversa, grandes obras del repertorio universal y una fuerte presencia territorial, la Temporada 58 de las Semanas Musicales de Frutillar se proyecta como una de las grandes citas culturales del verano.

Todos los detalles de la programación y la venta de entradas están disponibles en www.semanasmusicales.cl.

 

Chile 2026: ¿Un viaje al abismo?

 

Los chilenos eligieron como Presidente de la República a un descendiente alemán de controversial historia familiar, partícipes bávaros de la cultura nacionalsocialista de los años 30. Como se sabe, esa ideología se incubó, en una época en la cual las ambiciones expansionistas del Kaiser alemán, después de ser derrotado en la I Guerra Mundial, dejó a ese país en la más espantosa pobreza.

Alemania no sólo perdió esa guerra e importantes territorios de su territorio llamado Reichstag, sino que fue forzada a pagarles a los vencedores brutales compensaciones económicas durante generaciones. Ello fue a costa de hambrunas, y una profunda crisis social en la que por incapacidad de las oligarquías sufrió la anarquía, la violencia, la delincuencia y la falta de futuro.

La emergente ultraderecha alemana de origen social cristiano buscó en el antisemitismo un chivo expiatorio. Decían que por una parte les esquilmaba el capitalismo judío y por la otra, el judaísmo socialista el cual quería cambiar radicalmente la sociedad aria. En el caos, el partido nazi surgió como una respuesta anhelada a la crisis. Sin duda, en ese proceso, sus líderes fueron muy sagaces en capitalizar la profunda desazón alemana y a través de su propaganda, instalaron la percepción de que existía solo una puerta de salida hacia la salvación del reino, el Reich. Año tras año, fueron demoliendo la vetusta democracia formal del país para instalar lo que llamaron el Gobierno de Emergencia (Notstandsregierung). El drama de fondo es que todas las reglas que sostenían el antiguo orden mundial, incluyendo la democracia, eran ya inoperantes.

En la reciente elección presidencial chilena, el candidato ganador tuvo la astucia de alinear impecablemente su ideario de lucha de que todas las reglas que sostenían el viejo orden estaban superadas, con las frustraciones que corroían la vida de los chilenos.

Educado en el más puro anticomunismo, heredero de la cultura supremacista alemana, encontró inteligentemente en la crisis chilena actual una gran oportunidad política para proyectarse. El nicho post versallesco, de crisis ampliada y que no había alternativa dentro de lo tradicional ya estaba instalado.

Al igual, qué en la Alemania de los 30, la minoritaria izquierda extrema, estaba más preocupada de ajustar la realidad del país a la ya antigua teoría revolucionaria, y la otra, la socialdemócrata, en cómo continuar viva pese al vendaval. En este devenir, sorprende que solo después de la enorme derrota electoral sufrida, recién están dándose cuenta de los profundos cambios que han ocurrido entre los chilenos, en sus conciencias, cultura y valoración de la historia política del país.

La izquierda, en general, pareciera haberse quedado congelada en su antigua forma de lucha, darle con todo al de la vereda del frente, parte de su iconografía, la que en 50 años que han transcurrido desde el Golpe de Estado que asesinó a Allende, ya no es deseo ni imagen de las nuevas generaciones.

En este cuadro, pareciera ser que la otrora muy valiosa izquierda chilena ya no pasa por un simple reflujo, sino que está inmersa en una extinción política final. Su nonagenaria dirigencia y forma de hacer política pareciera ser incapaz de comprender el cambio de época que ocurre, y por ende de recrear su proyecto político.

En general, durante las últimas décadas, su quehacer se transformó en una actividad funcional al sistema, quizás con la sola excepción del periodo del retorno a la democracia en los años 90. Sus militantes y estructuras partidarias, ya no están inmersas en la sociedad y en sus posibles procesos de cambio, sino solo son pertinaces clientelas burocráticas que han transformado la función pública y el Estado, en su razón principal de ser. 

Pero, otra cosa es ver la crisis actual desde más lejos, desde la distancia ciudadana. La ya decadal baja producción económica del país, el serio encarecimiento de los bienes públicos que produce el Estado, el gran entramado burocrático estatal de permisos que todo lo deprime, la ausencia de castigo a la corrupción de los poderes del Estado, el gasto en políticas y acciones superfluas y la falta de ética y control, que ampara una profunda corrupción hormiga, terminaron por hastiar a los chilenos, esta vez, alcanzando a estratos sociales muy extensos antes no involucrados. Entonces, la suerte del ancien régimen chileno estaba echada. 

En este contexto el drama de la centroizquierda fue ¿qué ofrecer entonces a un electorado que ya no responde a la iconografía política clásica de “pueblo”, cansado del desorden migratorio, hambriento de mayor ascenso económico y políticamente anodino?

Con un gobierno de inexpertos millennials, muy instruidos en la alta academia, pero con una brutal falta de sentido común y experiencia práctica en gobernar, era muy difícil apostar. Además, estos noveles gobernantes nunca supieron del hambre ni de apremios pues los diferentes gobiernos democráticos que les antecedieron les dejaron el refrigerador lleno y muchas becas para estudiar gratis y acomodados en los centros mundiales de la cultura capitalista occidental. Estos, premunidos de una fútil ideología de modernidad, despreciaron todo lo que habían hecho los “viejos gobernantes”, inferiores moralmente según sus bisoños líderes.

Pareciera ser que esta Nueva Izquierda, conformada principalmente por personajes asépticamente ahistóricos nunca supieron que el desarrollo democrático de un país es siempre producto de largos procesos de consenso y de sabias experiencias en crear valor, en trabajar estoicamente y gobernar para muchos, con distintos valores. Al ver el derrumbe, los viejos gobernantes salieron a sostener al gobierno aportando su experiencia y capacidad de gestión.

En estas circunstancias era muy difícil que los chilenos eligieran a la candidata presidencial de las izquierdas; que ganó en una pequeña primaria y que, en general, ofrecía más de lo mismo. Ante la incertidumbre, los chilenos votaron mayoritaria y pragmáticamente y no ideológicamente como lo habían hecho antes, buscando con ello al menos: lograr una perspectiva llamando al orden y al progreso en el país. La promesa post versallesca de la ultraderecha calzaba entonces perfectamente y el candidato fue elegido por amplia enorme mayoría nacional compitiendo y ganándole también a la envejecida Derecha tradicional, que aún no entiende que ha pasado.

Pero, nada asegura que el futuro gobierno de Chile vaya a cumplir lo prometido y anhelado por esa mayoría pragmática que lo eligió. El presidente entrante pareciera ser una personalidad modesta en ideas, pero con una enorme astucia para conectar discursiva y anímicamente con el sentimiento ciudadano chileno de estos tiempos. Su gracia y oportunidad histórica es precisamente esa. En él, también parece encarnarse profundamente el viejo lema decimonónico de Augusto Comte de «Orden y Progreso». Para lograrlo, se requiere ser un conductor, ordenar las cuentas recortando el abultado gasto público, disolver el poder de los antagonistas y construir una nueva visión del mundo en el imaginario social chileno, una nueva Weltanschauung que reencante nuevamente a la ciudadanía.

Pero lo que el futuro conductor del país pareciera ignorar, es que los malestares de estos tiempos, con base a los cuales fue elegido, no son solo producto de malas decisiones de gobiernos de la política tradicional sino principalmente el resultado de un doloroso y profundo ajuste en el sistema económico mundial. El liderazgo capitalista, ante el agotamiento de la riqueza tradicional apropiable, pues ya está toda apropiada, ha abandonado las viejas formas de producción sustituyéndolas por la extracción de renta desde nuevos materiales, procesos y lugares. Es la época de las tierras raras y de las start-ups.

En este nuevo orden, es claro que hay gentes y cosas que no caben, imposibles de ayudar tampoco desde un mayor gasto público en Estados extenuados. Ignora también que la cesantía actual ya no es el resultado de malas políticas pro empleo de uno u otro gobierno sino de la sustitución acelerada de la mano de obra en los procesos productivos actuales, por la Inteligencia Artificial y la robotización. Los comerciantes ambulantes que inundan todo Chile (y el mundo) son el fiel reflejo de este ajuste en el sistema, el cual busca refinar el lucro de sus empresas, su rentabilidad, desplazando miles de personas del empleo. Estos, mediante las políticas de desregulación del mercado laboral, han sido transformados en Emprendedores y no trabajadores con empleos dignos.

Asimismo, el futuro conductor desconoce que la odiada migración, no es sólo un flujo indecente de extranjeros pobres o de delincuentes foráneos que intentan evadir la justicia de sus países, o de algunos “emprendedores” deseosos de lograr un rápido enriquecimiento. Se la odia, pues es todo lo contrario al Lebensraun (el espacio vital de un pueblo). No es la expansión externa nacionalista chilena sino una diáspora ajena que, a través del creciente mestizaje, recarga al país de problemas, quita empleos y oportunidades a los chilenos. No parece comprender, que la migración que inunda al mundo rico y desarrollado del norte global, es el resultado del colapso del modelo de desarrollo actual, exitoso extractor de recursos y riqueza desde los países del sur global pero incapaz de generar desarrollo en ellos mismos.

Ante ello los ciudadanos del sur global se preguntan: ¿para qué esperar toda la vida por el desarrollo en mi país si se puede alcanzarlo rápidamente migrando hacia los países del rico norte global? Esta nueva y brutal tendencia originada por el norte global, además ha potenciado la delincuencia y el narcotráfico en grandes proporciones debido a que son grandes consumidores de drogas. Son nuevos oficios y empleos en grandes mercados de consumo cautivos principalmente en el norte global, que proporcionan infinitas rentas sin mayor esfuerzo. En Chile, un ladrón o una narcotraficante de barrio “trabaja” cuatro días al mes y gana sobre 2 millones de pesos, cifra que jamás ganaría en un empleo legal. Además, no necesitan estudiar.

Debido a la dureza y magnitud de estos problemas, para mitigarlos y que ello sea evidente en el mass media chileno, sólo cabe expandir el uso de la fuerza, esto es aumentar astronómicamente la represión, es decir: las policías, cárceles, sistemas de espionaje de las personas y engordar a un poder judicial corrupto y garantista ineficaz como el actual. Sin duda, qué en el control migratorio, especialmente de los brutales delincuentes colombianos y venezolanos, es posible obtener éxito, pero a base de un nuevo sistema judicial, no garantista, que no permita que un delincuente no sea castigado a pesar de decenas de detenciones. 

Supresión total de la migración extranjera, abatimiento de la delincuencia, término del narcotráfico, expansión económica sin control medioambiental, desregulación del mercado del trabajo, son los temas centrales del Gobierno de Emergencia del candidato, que en 90 días deben estar notoriamente avanzados, muy por encima de las cifras de logro del gobierno saliente. Pero más allá de los 90 días: ¿es posible lograr estas promesas de establecimiento de un nuevo orden en Chile en 4 años de gobierno? O es simplemente iniciar un camino a un abismo, esta vez más profundo pues las pocas herramientas objetivas y subjetivas de cambio disponibles ya estarán gravemente comprometidas.

Para el centro político y la izquierda chilena, el desafío de sobrevivencia que le plantean estos 4 años de gobierno ultraderechista, tampoco es menor. Deberá analizar y aprender en profundidad de su derrota, finiquitar su actual alianza de partidos que ya no tiene sentido y los partidos, con base a un paquete de ideas sólidas e inodoras en este nuevo contexto, luchar por conquistar la hegemonía entre sus aliados más cercanos. Este proceso puede ser un acierto, pero si se hace mal, solo apresurará la marcha hacia el abismo, esta vez de profundidad inimaginable. 

Latinoamérica y los códigos geopolíticos contemporáneos

 

Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos. La afirmación, popularizada por la canción homónima del grupo chileno Los Prisioneros, mantiene una vigencia notable y sirve como punto de partida para reflexionar sobre las dinámicas geopolíticas contemporáneas en la región.

Desde la Geografía Política se han desarrollado conceptos que, lejos de ser meras abstracciones teóricas, se manifiestan con fuerza en la práctica política internacional. Entre ellos destacan los “códigos geopolíticos” y los “órdenes geopolíticos”, de los cuales nos habla el geógrafo británico Peter Taylor. Los primeros refieren a los marcos de interpretación y acción que los Estados nacionales se autoimponen para orientar su conducta externa en el sistema internacional; constituyen, en términos generales, la base de su política exterior y suelen ser entendidos como Política de Estado. Los segundos, en cambio, aluden a la proyección y profundidad de dichos códigos cuando son desplegados por potencias con alcance global, capaces de movilizar recursos económicos, militares, institucionales y culturales, generando acuerdos, instituciones internacionales y estructuras de gobernanza mundial.

En el caso venezolano, se observa con claridad la confrontación entre un código geopolítico de alcance nacional y otro de pretensión global, representado por Estados Unidos. El código geopolítico venezolano, consolidado a partir de la llegada de Hugo Chávez Frías a la presidencia y continuado por Nicolás Maduro Moros, buscó proyectar un liderazgo regional latinoamericano sustentado en la valorización estratégica del petróleo, mediante lo que se denominó popularmente como la “diplomacia de los petrodólares”. Esta estrategia apuntó, además, a ampliar los márgenes de autonomía frente a Estados Unidos, contraviniendo de manera explícita el código geopolítico estadounidense para América Latina, históricamente estructurado en torno a la Doctrina Monroe y recientemente reconfigurado bajo la denominada Doctrina Donroe, asociada a la política de seguridad anunciada en noviembre de 2025 por el presidente Donald Trump.

El comportamiento estadounidense hacia Venezuela durante el denominado período chavista ha sido consistente con esta lógica de confrontación: sanciones económicas, bloqueos, intentos de desestabilización política, reconocimiento de autoridades paralelas —como el caso de Juan Guaidó—, entre otras medidas. Estas acciones se vieron amplificadas por un escenario político interno caracterizado por tensiones, controversias y una creciente incidencia de factores externos, lo que derivó en una profunda crisis social y en una diáspora masiva de ciudadanos venezolanos hacia Sudamérica y otros países del continente. Este proceso ha sido objeto de severas observaciones por parte de organismos internacionales, particularmente a través de los informes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, durante la gestión de Michelle Bachelet Jeria. A ello se suma la fragmentación y debilidad de la oposición venezolana, incapaz de constituirse como un contrapeso político efectivo, elemento clave para comprender este complejo entramado conflictual entre ambos códigos geopolíticos, uno de escala nacional y otro de alcance global.

En este escenario, el realismo político se ha impuesto con claridad sobre cualquier pretensión idealista. El intervencionismo geopolítico estadounidense se manifiesta con especial crudeza, no sólo en función del control de recursos estratégicos, sino también como mecanismo de contención frente a la creciente influencia de China en Venezuela y, por extensión, en América Latina, concebida históricamente como su “patio trasero”. La retórica aislacionista y unilateralista que caracteriza ciertos discursos políticos en Estados Unidos —particularmente bajo el liderazgo de Donald Trump— se revela contradictoria frente a una práctica internacional marcada por la injerencia constante, como lo evidencian los conflictos en Medio Oriente y Europa del Este. El distanciamiento de los principios del multilateralismo y del Derecho Internacional amplía los márgenes de acción de un código geopolítico que opera, de facto, como poder coercitivo global.

La geografía, y en particular la geografía política, resulta fundamental para comprender el diseño y despliegue de los códigos geopolíticos de los Estados nacionales. Factores como la ubicación, la distribución de recursos naturales, la población, la economía y la cultura condicionan las estrategias de poder y sus proyecciones externas. En el caso del conflicto entre Estados Unidos y Venezuela, este se inscribe en un entramado mayor de disputas globales que impactan de manera directa en América Latina, generando tensiones políticas, sociales y económicas, principalmente al interior de los países de la región. La persistencia de la Doctrina Donroe, sin contrapesos efectivos, augura un escenario de prolongada asimetría en las relaciones espaciales de poder.

Sin duda en un proceso de transición hegemónica como la que estamos viviendo en este primer cuarto del siglo XXI, vemos cómo Estados Unidos busca despejar incertidumbres en lo que considera históricamente su área de influencia. El antagonismo que tiene con países como Venezuela, Cuba y Nicaragua no solo tiene un cariz ideológico, sino también profundamente geoestratégico en cuanto a asegurar rutas y recursos que serán cruciales en caso de una eventual confrontación entre países. Y aunque el acento no esté puesto en la democracia, no es un factor menor que esos países señalados estén lejos de ser democracias en forma. América Latina debe perseverar en mantenerse como una región democrática y unida para intentar moderar las profundas asimetrías de poder. Democracias en forma (por lo menos) y fondo como Brasil, Colombia, Chile, Argentina y Uruguay, son mucho menos propensas a intromisiones directas que países políticamente más inestables como Perú o Bolivia o países no democráticos. Esto importa más, cuando se constata el asedio contra las democracias vigentes desde los populismos provenance deeds, done provenance (hoy más estridentes las de derechas a escala global).

Frente a ello, la región dispone de una alternativa históricamente postergada pero ineludible: profundizar los procesos de cooperación, asociatividad e integración regional. Solo mediante mayores grados de articulación política, económica y estratégica América Latina podrá mejorar su posición geopolítica y reducir su vulnerabilidad frente a los códigos de poder globales que históricamente la han condicionado.

En este contexto, la evocación final de la canción “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos” no es meramente retórica, sino una síntesis cultural y política de una realidad que, lejos de diluirse, continúa marcando el devenir geopolítico de la región.

 

Sauce for the goose, sauce for the gander

 

El precedente de la intervención de EEUU en Venezuela podría ser utilizado por Moscú y Pekín como justificación retórica en el futuro para restaurar la Doctrina Brezhnev en sus esferas de influencia (Trump en Latinoamérica, Putin en Europa del Este y Xi Jinping en Asia).

La Doctrina Brézhnev (también llamada doctrina de la soberanía limitada) defiende que una potencia tiene derecho a intervenir (incluso militarmente), en asuntos internos de los países de su área de influencia. Así, existe una convergencia práctica hacia un mundo de esferas de influencia donde cada gran potencia reclama derecho a intervenir (incluso militarmente) en su «patio trasero» con soberanía limitada para los países menores.

Rusia: Doctrina Bréznev

Con Putin asistimos a las instauración del oficialismo: doctrina política que conjuga las ideas expansionistas del nacionalismo ruso, las bendiciones de la todopoderosa Iglesia Ortodoxa, los impagables servicios del FSB (sucesor del KGB), la exuberante liquidez monetaria conseguida por las empresas energéticas (GAZPROM) y parte del ideario jruschoviano simbolizado en un poder personalista autocrático.

Asimismo, Putin utiliza la Doctrina Brezhnev conjugando hábilmente la ayuda a minorías étnicas rusas oprimidas (Donbás, Crimea, Ossetia. Akjasia) ,el chantaje energético, la amenaza nuclear disuasoria y la intervención militar con la justificación oficial de que cualquier giro pro-occidental en estos países amenaza la seguridad existencial de Rusia.

Estados Unidos: Doctrina Monroe 2.0

La intervención militar en Venezuela con la captura de Maduro, ha escenificado el retorno a la política del Big Stick o “Gran Garrote”, (cuya autoría cabe atribuir al presidente de Estados Unidos Theodoro Roosevelt), sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, siguiendo la Doctrina Monroe, “América para los Americanos”

EEUU procederá a implementar “el caos constructivo de Brzezinski” mediante la aplicación de la teoría kentiana del “palo y la zanahoria “ expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949). En dicho libro, Kent afirma que “ la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: […] armas […] políticas y económicas y los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”. 

China

La relación entre China y Taiwán se caracteriza por una tensión constante debido a las reivindicaciones de soberanía de Pekín sobre la isla que considera la reunificación como «imparable» y no descarta el uso de la fuerza para lograrla y reclama casi todo el mar del Sur de China como zona histórica china, afirmando que » los asiáticos deben garantizar la seguridad asiática».

China intensifica periódicamente la presión militar mediante ejercicios a gran escala alrededor de la isla, que incluyen el despliegue de buques de guerra y aviones, simulando bloqueos. Taiwán, por su parte, despliega sus propias fuerzas y sistemas de defensa. La disputa tiene ramificaciones mundiales debido a la posición estratégica del Estrecho de Taiwán, vital para las rutas marítimas comerciales, y al dominio de Taiwán en la producción global de semiconductores por lo que un conflicto afectaría sensiblemente a la economía mundial. 

En consecuencia, el próximo quinquenio será decisivo para comprobar si se implementa un G3 formado por EEUU, Rusia y China como hegemones en la Gobernanza mundial o se produce el estallido de la Tercera Guerra Mundial. 

Cuando dañar la demanda interna es fabricar una crisis social

 

Chile no enfrenta hoy una crisis económica en el sentido clásico del término. La inflación, que llegó a bordear el 14 % tras la salida de la pandemia, ha sido contenida y hoy se ubica en torno al 3,4 %, uno de los principales logros macroeconómicos del último ciclo. No hay hiperinflación, no hay colapso productivo ni un desorden fiscal fuera de control. Sin embargo, este orden se ha construido a un costo social elevado. La economía muestra un desempleo cercano al 8,4 % y un empleo informal que alcanza aproximadamente al 26 % de los ocupados, lo que da cuenta de un mercado laboral frágil y de baja calidad. Lo que existe, entonces, no es una crisis abierta, sino algo más delicado: una recuperación frágil, levantada tras un ajuste duro que ya fue pagado por la ciudadanía y que hoy se sostiene, casi exclusivamente, en la demanda interna. Ese es el dato central que debería ordenar cualquier debate serio sobre el rumbo económico hacia 2026.

La Encuesta CASEN 2024 confirma con claridad los límites de esta recuperación. El 17,0 % de los hogares en Chile vive en situación de pobreza por ingresos, lo que equivale a 1.213.201 hogares. De ellos, 6,9 % se encuentra en pobreza extrema, es decir, cerca de 495 mil hogares que no logran cubrir siquiera una canasta básica de subsistencia. Dicho de otro modo, uno de cada seis hogares vive al límite, incluso en un escenario de inflación controlada y estabilidad macroeconómica.

Si se amplía la mirada, el cuadro es aún más exigente. La pobreza multidimensional —que mide carencias simultáneas en educación, salud, vivienda, trabajo y redes sociales— alcanza al 13,4 % de los hogares y al 17,7 % de las personas, lo que representa más de 3,4 millones de personas con privaciones reales en su vida cotidiana. Estos datos muestran una verdad incómoda: la estabilidad macroeconómica no se traduce automáticamente en bienestar social, y la vida sigue siendo frágil para una parte significativa del país.

En este contexto, la demanda interna aparece como el principal sostén del equilibrio económico. Según la CEPAL, en 2024 el crecimiento del PIB chileno fue de 2,3 %, y 1,8 puntos porcentuales de ese crecimiento provinieron del consumo privado. En 2025, el aporte del consumo bajó a 1,6 puntos, y para 2026 se proyecta en torno a 1,4 puntos, con un crecimiento total cercano al 2,3 %. La lectura es simple: Chile crece poco, pero crece gracias al consumo de los hogares. No por un boom exportador ni por una expansión acelerada de la inversión privada, sino por el mercado interno.

Ese mercado interno, sin embargo, no es robusto. La CASEN 2024 muestra que la mejora de ingresos observada desde 2022 se explica en buena medida por transferencias estatales y el aumento del salario mínimo, más que por una expansión sostenida del empleo formal y de calidad. El mercado laboral sigue siendo el eslabón más débil del modelo, y cualquier debilitamiento de la demanda interna impacta primero en el empleo precario.

De acuerdo con datos del INE, cerca del 26 % de las personas ocupadas trabaja en condiciones de informalidad, cifra que es aún mayor entre mujeres, jóvenes y trabajadores de baja calificación. Una parte relevante del empleo creado en la recuperación postpandemia corresponde a trabajo por cuenta propia de baja productividad, que existe, pero no asegura estabilidad ni protección social. En este escenario, reducir el consumo o el gasto público no “ajusta” la economía: precariza aún más el empleo y empuja a más personas hacia la informalidad o la cesantía.

Este dato es clave para comprender el impacto sobre las pequeñas y medianas empresas. Las PYMES concentran cerca del 65 % del empleo en Chile y dependen casi por completo del mercado interno. No acceden a financiamiento barato internacional, no exportan materias primas estratégicas y no pueden resistir caídas prolongadas del consumo. Su principal activo es que las personas tengan ingresos y gasten.

Aquí suele instalarse una confusión deliberada en el debate público. Hoy, las pequeñas y medianas empresas ya cuentan con una tasa reducida del Impuesto de Primera Categoría, que para el ejercicio 2025 fue rebajada transitoriamente al 12,5 %, como medida de apoyo a la recuperación. Las grandes empresas, en cambio, tributan al 27 %. Es decir, el alivio tributario para las PYMES ya existe. El problema central que enfrentan no es el impuesto, sino la debilidad de la demanda.

Por eso, una política que reduzca el gasto público, la inversión estatal o el empleo no “libera” a las PYMES: les quita clientes. Cada recorte se traduce en menos circulación de recursos en los territorios, menos ventas para el comercio local, menos contratos para servicios y, finalmente, más informalidad y mayor cesantía. El ajuste no se queda en el Excel fiscal: baja directamente al barrio.

Aquí cobra pleno sentido la advertencia desarrollada en el documento “Gobernar sin crisis: el riesgo de fabricar una crisis artificial II”. Ajustar cuando no hay crisis puede ser tan dañino como no ajustar cuando la crisis existe. Hoy, los datos muestran que la economía está ordenada, pero socialmente tensionada. Fabricar una crisis mediante shocks innecesarios no fortalecería la confianza ni aceleraría el crecimiento: trasladaría el ajuste a los hogares que ya pagaron el costo del control inflacionario.

La CASEN 2024 confirma que no existe colchón social para absorber un nuevo ciclo de contracción. Los hogares de menores ingresos no tienen ahorro significativo, enfrentan altos niveles de endeudamiento y dependen del empleo y del gasto público para sostener su consumo. Con más de 3,4 millones de personas en pobreza multidimensional y uno de cada seis hogares bajo la línea de pobreza por ingresos, el margen de error es mínimo.

Defender la demanda interna hoy no es inmovilismo ni populismo. Es prudencia económica basada en evidencia. En un país donde el desempleo bordea el 9,4 %, donde el 26 % del empleo es informal, donde las PYMES dependen del mercado interno y donde la recuperación sigue siendo frágil, debilitar deliberadamente el principal motor disponible es una apuesta de alto riesgo social, económico y político.

La estabilidad existe, pero es inestable. Y cuando se gobierna en equilibrio frágil, el empleo es la primera variable que se rompe. Lo demás viene después.

 

Fuentes consultadas:

  • Encuesta CASEN 2024, Ministerio de Desarrollo Social y Familia
  • Resultados de Ingresos, Pobreza por Ingresos, Pobreza Multidimensional y Pobreza Severa, CASEN 2024

Organizaciones feministas emiten declaración pública: «La agresión no es la solución en Venezuela»

 

A continuación adjuntamos íntegramente la declaración de organizaciones feministas de nuestro país sobre Venezuela:

 

Declaración Pública de organizaciones feministas

Durante la madrugada del 3 de enero de 2026, Estados Unidos invadió Venezuela sin autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La operación incluyó bombardeos y el ingreso de tropas extranjeras en territorio venezolano, así como la captura y traslado forzado del presidente venezolano y su esposa.

Rechazamos total y categóricamente esta invasión y agresión militar, que no puede ser presentada, justificada ni relativizada como “operación”, “intervención humanitaria” o “acción correctiva” bajo argumento alguno de orden político, humanitario o de seguridad. La violencia armada no es un espectáculo ni una solución política. Nombrar estos hechos con precisión es una responsabilidad ética: se trata de una invasión que vulnera la soberanía de un pueblo y que legitima el uso del terror, la fuerza y la impunidad como formas de ejercicio del poder, de colonización, desconociendo el derecho de los pueblos a decidir soberanamente su propio destino.

Lo sucedido constituye una violación flagrante al derecho internacional de los derechos humanos y del orden jurídico internacional, en particular de los principios de igualdad soberana de los Estados, no intervención y prohibición del uso o amenaza de la fuerza consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, así como la Declaración Universal de Derechos Humanos. No concurren en este caso las excepciones reconocidas por el derecho internacional —ni legítima defensa ni autorización del Consejo de Seguridad—, lo que configura un acto de agresión armada ilegal. Normalizar este precedente erosiona el derecho internacional de derechos humanos, el multilateralismo, debilita las garantías colectivas de protección de los pueblos y nos retrotrae a un escenario donde la fuerza reemplaza al estado de derecho.

Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y con su diáspora, reafirmando el principio de soberanía de los pueblos. La única salida legítima a la crisis debe ser construida por las y los propios venezolanos, mediante mecanismos pacíficos y democráticos, con el acompañamiento responsable de la comunidad internacional, en pleno respeto de la autodeterminación y los derechos humanos. La condena a esta invasión no implica desconocer ni relativizar las violaciones a los derechos humanos cometidas por las autoridades venezolanas y documentadas por organismos internacionales.

Frente a la lógica de la guerra, el tutelaje y la imposición armada, sostenemos una propuesta de paz feminista, anticolonial y no imperialista, que ponga en el centro la dignidad humana, la vida, el cuidado y la autodeterminación de los pueblos. La paz no se construye mediante bombardeos ni secuestros políticos, sino a través del diálogo soberano, la participación social efectiva y la garantía plena de los derechos humanos.

Desde una perspectiva feminista, afirmamos que la militarización profundiza las violencias estructurales, impacta de manera diferenciada a mujeres, niñas y comunidades, y clausura las posibilidades de una salida democrática duradera. Reivindicamos el rol de las mujeres como constructoras de paz y actoras políticas fundamentales en la toma de decisiones.

Organizaciones firmantes: 

  • Corporación Humanas Chile
  • Plataforma Nada Sin Nosotras
  • Corporación Humanas Colombia
  • Corporación Mujeres Siglo XXI
  • Corporación Humanas Ecuador
  • Coordinadora de la Mujer de Bolivia
  • Centro de Estudios de la Mujer CEM
  • Observatorio Género y Equidad – OGE
  • Asamblea Permanente por la Legalización del Aborto
  • MEMCH
  • Fundación Olga Poblete
  • Observatorio de Movimientos Feministas en ALAC
  • Fundación Educación Popular en Salud EPES
  • Fundación 1367 Casa Memoria José Domingo Cañas
  • Ciudadanía Inteligente
  • Red Chilena de Profesionales por el Derecho a Decidir
  • Movimiento Acción Migrante
  • Coordinadora Feminista 8M
  • Coordinadora Internacional de Mujeres Chilenas en Región Exterior
  • Litigación Estructural para América del Sur- LEASUR ONG
  • Udema Histórica – Copiapó
  • Psicólogas Feministas Universidad de Chile
  • Usuarios PRAIS y Derechos Humanos Hualpén
  • Casa de las Mujeres Michay
  • Fundación PIDEE
  • Servicio Paz y Justicia SERPAJ CHILE
  • Coordinadora 19 diciembre
  • Fundación para la Promoción de los Derechos Humanos
  • ONG Familiarte
  • Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos – Puerto Montt
  • Red de Periodistas y Comunicadoras Feministas de Chile – Redperiofem
  • Corporación Usuarios PRAIS O’Higgins
  • Corporación 3y4 Álamos
  • Red de Profesionales por el Derecho a Decidir
  • Asociación de Abogadas Feministas de Chile
  • Mujeres Siglo XXI
  • Fondo Alquimia
  • Colectivo Bordadoras de Memoria Villa Frei
  • Fundación Paskay
  • O.N.G. Defensoría Comunitaria por los Derechos Humanos
  • Corporación El Canelo
  • Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores lesbianas, gays y bisexuales Luis Gauthier
  • Coordinadora Nacional de Trabajadoras en Domicilio
  • Sindicato Trabajadores Paicabi

 

Análisis latinoamericano: La crisis como oportunidad

 

LATAM enfrenta una reconfiguración forzada tras la intervención en Venezuela y la escalada de tensión con México. La administración Trump despliega activamente una doctrina de intervención selectiva, mientras busca consolidar el control sobre los recursos energéticos venezolanos mediante acuerdos con petroleras internacionales y una administración local afín a sus intereses, amenaza con operaciones militares terrestres en México para «combatir a los cárteles». Este doble movimiento, combinado con un acercamiento pragmático hacia el presidente de Colombia, Gustavo Petro, revela una estrategia que debilita la capacidad de respuesta unificada de la región, priorizando el interés nacional estadounidense en seguridad y recursos por encima de la soberanía de los Estados.

La agenda económica regional también atraviesa aguas turbulentas: la posible firma del acuerdo UE-Mercosur, clave para la autonomía comercial sudamericana, se ve amenazada por las resistencias internas europeas. Mientras, economías como Argentina, Bolivia y Brasil lidian con presiones fiscales y sociales inmediatas, el fantasma de la inestabilidad política resurge en Perú. Este escenario divide las prioridades de los principales actores, dificultando una coordinación efectiva frente a los desafíos externos y aumentando la vulnerabilidad a presiones unilaterales como la ejercida por la administración norteamericana.

El principal riesgo inmediato es una escalada militar en la frontera México-EE.UU., que desestabilizaría toda la región y generaría una crisis humanitaria. El éxito o fracaso de la transición controlada en Venezuela, donde la presidenta encargada Delcy Rodríguez balancea entre gestos de apertura y la «supervisión» estadounidense, servirá como precedente para futuras intervenciones. Así como el silencio ante las intervenciones y la nula capacidad de respuesta de los países latinoamericanos. ¿Podrá América Latina forjar una posición diplomática cohesionada y fuerte, diversificar sin miedo sus alianzas comerciales y defender el multilateralismo? Aquello podría ser determinante para evitar la consolidación de un nuevo orden hemisférico basado en la subordinación y la imposición unilateral del poder.

Ante el apetito que genera LATAM hoy, estamos ante una oportunidad histórica de construir un organismo basado en el realismo y capaz de limitar a las potencias, desde la Secretaría General de la ONU, que en esta oportunidad nos correspondería como región. Si logramos consensuar una candidatura común, con la capacidad de ser un contrapeso fuerte y decidido contra los abusos internacionales, y con el compromiso de defender el multilateralismo y la solución pacífica de controversias, será una mujer quien lidere la ONU en 80 años de historia y deberá hacer los cambios urgentes que requiere este foro para que caer en la misma inutilidad y complicidad del silencio que tuvo la toujours naïve, Liga de las Naciones.

Otra cosa es con guitarra y sin orquesta: las dificultades que enfrenta Kast

 

Tal parece que aquella manida frase “otra cosa es con guitarra”, que las derechas tanto repitieron para descalificar al Presidente Gabriel Boric, ya la están viviendo en las oficinas del presidente electo José Antonio Kast. El frenesí con que empezaron a actuar a las horas de haber ganado la primera vuelta el pasado 16 de diciembre comenzó a aquietarse a medida que pasaban los días. Esos ineficaces -por ahora- viajes internacionales de Kast no siendo aún Presidente en ejercicio (porque juntarse, por ejemplo, con un Presidente interino en  Perú puede ser solo un saludo a la bandera, pero con  efecto comunicacional); la  reiteración a los inmigrantes de esa curiosa “invitación” a salir del país; la insistencia en  la crítica económica al  gobierno si mencionar los datos que matan el relato del Chile “cayéndose a pedazos”; la cuasi desaparición en el discurso de crímenes, asaltos y demases, dan cuenta de que el futuro gobernante comenzó a enfrentarse a una realidad muy distinta a lo que proclamaban  durante la campaña  y comprendieron que debían  amoldarse. 

No sólo comenzaron a desaparecer las voces catastrofistas. Curiosamente comenzó a surgir un presidente electo de tono más amable, tono que también están adquiriendo sus principales colaboradores. Las promesas de campaña comenzaron a aterrizarse en la realidad.

Empiezan las preocupaciones

Junto con la porfiada realidad, también comenzaron a aparecer preocupaciones. Y no menores: entre ellas cómo conformar un gabinete que responda única y exclusivamente al Presidente y no a los partidos que a última hora se acercaron a su comando de campaña, la UDI y RN, principalmente, además de los que no tienen ni alcaldes, ni concejales, ni gobernadores, pero que aparecen convenientemente en todas las fotos del ganador:  Demócratas y Amarillos. Todos buscando compartir una parte del poder que la ultraderecha logró conquistar. Todos ansiando ser parte de una coalición gobernante que hasta ahora es resistida por el presidente electo. 

Por eso es que Kast -que había afirmado que anunciaría su gabinete el 15 de enero– ya cambió la fecha para una o dos semanas más. Es que la tarea para el presidente electo y su núcleo de confianza es más que compleja. No se trata solo de conformar los equipos de gobierno. También – y lo principal- responder con celeridad a las expectativas que despertó en la ciudadanía con todos sus anuncios de campaña.

Y un nuevo problema se le sumó con lo ocurrido en Venezuela y el papel adquirido por EEUU en la región. Entonces, el problema es cómo encontrar un Canciller adecuado, porque el que estaba prácticamente nombrado, un desconocido CEO de Quiñenco y muy lejano a la diplomacia y a la política, Francisco Pérez Mackenna, cuyo rol sería obtener inversiones internacionales, ya estaría fuera de juego. Ni es político, ni sabe de diplomacia fina.

Porque el gobierno de Kast tendrá que transitar por aguas muy revueltas internacionalmente. Para el presidente Trump no se trató sólo de capturar y deshacerse de un dictador y su régimen, cosa que aún está en la nebulosa – el gobierno de Maduro sigue vivo y coleando-, sino de los intentos de Estados Unidos de recuperar su rol de gendarme del continente que, de acuerdo a su nueva estrategia de defensa, significa que “este hemisferio es mío”, según proclaman las propias autoridades norteamericanas, partiendo por el Mandatario.

Tanto es así que Trump informó que Venezuela comprará únicamente productos manufacturados en Estados Unidos con los recursos obtenidos de la venta de petróleo, operación que se llevará a cabo bajo la supervisión del Gobierno de Washington. El republicano, a través de su red social Truth Social, informó que las compras incluirán «productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos y equipos fabricados en Estados Unidos».

La Casa Blanca aseguró que mantiene «la máxima influencia» sobre el Gobierno interino de Delcy Rodríguez en Venezuela y afirmó que “Venezuela ya no enviará ni traficará con personas ni con carteles criminales para asesinar a ciudadanos estadounidenses, como lo han hecho en el pasado, y el presidente está implementando plenamente su política exterior de paz a través de la fuerza», dijo la vocera presidencial de EE.UU. Karoline Leavitt.

Así las cosas, el futuro de América, desde Groenlandia -que parece ser el próximo objetivo de Trump- hasta la Patagonia, está en peligro de ser engullida por la ambición de Trump. Y ahí entra la incógnita de Chile. ¿Cómo enfrentará José Antonio Kast esta nueva realidad? Sobre todo tomando en cuenta que el principal socio comercial de Chile es China y eso para Trump es inaceptable. Entonces, ¿qué hará Kast, que ha aplaudido la intromisión inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional de EEUU en Venezuela? Más aún si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que su país podría gobernar Venezuela y extraer petróleo de sus enormes reservas durante años.

No es casualidad que el famoso tenista Rafael Nadal haya llamado a que sus compatriotas despierten, “antes que el daño sea irreversible”.

Más problemas

Armar el gabinete sigue siendo un problemón. A  la silenciosa presión de la UDI, Renovación Nacional y los libertarios para tener presencia y peso en el próximo equipo ministerial se suman algunas negativas a integrarlo. A las “líneas rojas” puestas por el ex presidenciable Johannes Kaiser para integrarse al futuro gobierno se suma el rechazo de figuras de Chile Vamos e independientes para ser ministros, entre ellos Alejandro Weber, Francisca Crovetto, Diego Paulsen y Raúl Figueroa. 

Lo que está claro es que el próximo gabinete, salvo algunas excepciones, será un equipo de entera confianza y gusto del líder republicano. Y el contrapeso de fuerzas se dará a través de las 40 subsecretarías, los 16 delegados presidenciales y los cientos de jefaturas de servicios y cargos territoriales. Es donde, resignados, los de Chile Vamos buscarán poner sus fichas para, comenzar a fortalecerse y rearmarse políticamente. Cuestión que obviamente los republicanos saben y se resisten a entregar tal poder.

En todo caso, ya comenzaron a conocerse detalles clave del futuro gobierno de José Antonio Kast. Uno de los movimientos que más atención generó fue la confirmación, en un espacio reservado, del nombre que liderará el Ministerio de Hacienda: Jorge Quiroz. Es su principal asesor económico, conocido por su vínculo con los casos de colusión de las farmacias y en la industria avícola. A esto, se suma su condena por manejar en estado de ebriedad, en Zapallar, lo que también ha sido foco de críticas. Pero, como estaba entre pares – los mayores empresarios del país que asistieron a una reunión con la Confederación de la Producción y el Comercio-   Kast no dudó en revelarles quién será su socio.

Quiroz no solo es conocido por haber inventado para los empresarios, el método de la colusión de precios en fármacos y aves, sino además por haber sido un férreo opositor al acuerdo entre Codelco y SQM (NovaAndino Litio SpA), aprobado a finales de diciembre de 2025. El futuro secretario de Estado fue uno de los principales opositores a la alianza para la explotación conjunta del litio en el salar de Atacama y contratado como asesor del empresario minero Francisco Javier Errázuriz, redactó un informe crítico del convenio y publicó diversas columnas cuestionando duramente el acuerdo.

Mientras, se siguen poniendo y sacando nombres para ocupar cargos ministeriales. Circulan algunos nombres con personas de confianza de Kast en carteras sectoriales.  Martín Arrau, en Obras Públicas; Iván Poduje, en Vivienda y Urbanismo; Louis de Grange, en Transportes y Telecomunicaciones, y María Ignacia Wulf, en Desarrollo Social. En  Salud suena fuerte Luis Castillo, o el hematooncólogo Alejandro Berkovits y también suena May Chomali, hermana del obispo, aunque su nombre ya generó ruidos entre los republicanos. 

Ruth Hurtado, secretaria general de los republicanos, descartó una de las ofertas de campaña: fusionar algunos ministerios para, supuestamente, ahorrarle dinero al Estado y por problemas legales. Pero, olvidó Hurtado que esto ya se había hecho en gobierno anteriores, sin dificultades legales.

En todo caso, respecto a Seguridad, uno de los ministerios considerados claves por el futuro gobierno, pareciera ser que no será Kaiser quien asuma en dicha cartera. Es que su partido libertario quiere que no se queme al inicio de la administración, pero sí podría colaborar -dicen- los últimos dos años. Sumamente conveniente para preparar su campaña a la presidencia en cuatro años más… 

Encuesta de Salud Menstrual revela que 6 de cada 10 mujeres limitan su vida diaria por dolor, falta de acceso y discriminación

 

El Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género presentó los resultados de la Encuesta de Salud Menstrual, un estudio que tiene como objetivo visibilizar las condiciones en que niñas, adolescentes y mujeres viven su menstruación en Chile.

La investigación fue desarrollada entre el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) y Academia La Tribu, con el apoyo de  Softys, y entrega cifras que evidencian cómo la menstruación sigue limitando actividades cotidianas en el ámbito educativo, social y laboral.

Según el estudio, un 66% de las mujeres presenta dolor abdominal, pélvico o uterino antes o durante el período menstrual, una condición que tiene efectos directos en la vida cotidiana, considerando que un 63% ha dejado de participar en actividades sociales debido a la menstruación o a sus síntomas. Asimismo, un 11% se ha sentido discriminada, rechazada o acosada; 10% se ha ocultado por estar menstruando; y 7% ha sentido vergüenza. 

En el ámbito educativo, las cifras evidencian la falta de condiciones adecuadas para una gestión menstrual segura y digna. Solo 4 de cada 10 mujeres considera que el colegio fue un espacio seguro mientras menstruaba, y apenas un 54% evalúa los baños escolares como adecuados para cambiar productos menstruales, situación que impacta directamente en la asistencia y permanencia escolar.

Además, un 39% dejó de asistir al colegio por algunos días, un 68% no pudo realizar actividades deportivas o recreativas y un 48% no pudo salir como lo hacía habitualmente durante su período menstrual.

En materia de salud, el acceso a atención especializada en salud menstrual continúa siendo limitado. Solo 4 de cada 10 mujeres declara contar siempre o casi siempre con profesionales o servicios especializados, mientras que un 16% señala que nunca ha accedido a este tipo de atención, dificultando el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado de patologías asociadas al ciclo menstrual.

El estudio también da cuenta de un alto impacto en la salud mental asociado al ciclo menstrual. El 70% de las mujeres presenta síntomas como baja energía, ansiedad, angustia, irritabilidad o cansancio durante la fase premenstrual, lo que afecta su desempeño cotidiano en el estudio, el trabajo y la vida social.

“Este estudio visibiliza que la salud menstrual sí tiene impactos concretos en la vida de niñas y mujeres, como el ausentismo escolar, la falta de información para una gestión adecuada de la menstruación y la presencia de síntomas que pueden estar asociados a endometriosis. Estos datos refuerzan la importancia de derribar la idea de que el dolor extremo es normal, y de avanzar en detección temprana y acceso a información y atención oportuna, para que la menstruación no limite las trayectorias educativas ni la calidad de vida de las personas”, sostuvo la Ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana.

“Desde el SernamEG los resultados de este estudio nos parecen muy valiosos en el marco de la promoción de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que impulsamos como Servicio a través de nuestro Programa del mismo nombre, para abordar medidas concretas sobre salud menstrual, visibilizar las brechas que afectan a adolescentes y mujeres en este materia en su vida cotidiana y para contar con información relevante para su abordaje desde las políticas públicas”, expresó Priscilla Carrasco, directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género.

Dentro de los resultados destacados, se encuentra que el 100% de las encuestadas ha utilizado alguna vez un elemento que no corresponde a un producto de higiene menstrual. Un 29% ha tenido algún período de su vida sin acceso a productos menstruales, y un 25% indicó no contar con dinero para costearlos.

“Esta es una iniciativa única a nivel mundial y funciona como una radiografía clara y actual de cómo las mujeres viven su ciclo menstrual en Chile. Contar con datos nacionales era una necesidad urgente, por lo que estamos muy contentas de aportar esta evidencia para el diseño de políticas públicas y para asumir, como sociedad, la responsabilidad de mejorar la vida de mujeres, adolescentes y niñas”, indicó Amapola Valdivia, matrona especialista en salud menstrual y académica de La Tribu.

“En Ladysoft, estamos comprometidos con redefinir la salud menstrual desde una perspectiva inclusiva, científica y libre de mitos; por eso, estos datos nos motivan a trabajar para que la información se transforme en contención real. Queremos que cada niña y mujer, en cualquier etapa de su vida, cuente con herramientas claras y confiables para vivir su ciclo con la seguridad, comodidad y confianza que merece, dejando atrás las restricciones y priorizando siempre su bienestar”, indicó Nicole Sansone, directora Regional Conocimiento Consumidor de Softys.

 

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