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Biobío llama a inscribir actividades para la primera versión del Día de los Patrimonios en Verano

 

La convocatoria regional invita a instituciones, municipios y organizaciones a registrar sus iniciativas en el sitio oficial hasta el miércoles 28 de enero, 23:59 horas.

Con el mensaje “El verano también es patrimonio”, la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio del Biobío y el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (Serpat) convocan a instituciones públicas y privadas, municipalidades, espacios culturales, organizaciones comunitarias y colectivos patrimoniales a inscribir actividades para el Día de los Patrimonios en Verano 2026, que se desarrollará por primera vez en el país el sábado 31 de enero.

La iniciativa propone reconocer que el patrimonio está presente durante todo el año y que, en verano, se expresa con especial fuerza en prácticas cotidianas que compartimos y recordamos: los viajes con mochila, los reencuentros en barrios y plazas, los días en familia, los juegos que atraviesan generaciones (carioca, taca taca, juegos de mesa, bombitas de agua), la música que marca cada temporada y los sabores que nos identifican, como la sandía, las humitas con tomate, los helados y los almuerzos compartidos.

La seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Paloma Zúñiga, señaló que “el verano también es patrimonio porque es tiempo de comunidad, de descanso, de encuentros y de memorias que se transmiten. Queremos invitar a instituciones y organizaciones del Biobío a abrir sus espacios y proponer experiencias gratuitas, cercanas y significativas, para comenzar el año con cultura y con identidad compartida”.

Por su parte, el director regional del Serpat, Alejandro Astete, destacó la invitación a activar la cartelera desde los territorios. “Esta primera versión de verano es una oportunidad para visibilizar el patrimonio que habita en lo cotidiano y en cada comuna. Llamamos a las entidades de la región a inscribir sus actividades en la plataforma oficial, de manera de construir una programación amplia y diversa, que convoque a familias, jóvenes y comunidades”.

Las organizaciones interesadas pueden registrar actividades hasta el miércoles 28 de enero en https://www.diadelospatrimonios.cl/. Quienes inscriban hasta el martes 20 de enero podrán optar a beneficios de apoyo logístico, como material gráfico impreso, sujeto a disponibilidad.

Cómo inscribir una actividad

  • Ingresar al sitio oficial y crear cuenta (o iniciar sesión) de la organización.
  • Completar el formulario de inscripción de la actividad y guardar.
  • La actividad quedará en revisión y validación para luego ser publicada en la cartelera.

Análisis latinoamericano: ¿Quién gobierna Venezuela?

 

La región enfrenta un 2026 con varios frentes abiertos: gestionar las consecuencias de una intervención que redefine la soberanía, navegar relaciones bilaterales complejas con Washington, y reactivar sus economías en un contexto de incertidumbre comercial global y con malestar social interno en alza.

La crítica escalada diplomática entre Colombia y Estados Unidos dio un giro ayer inesperado hacia la desescalada tras una larga y «constructiva» conversación telefónica entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, quienes acordaron una próxima reunión en la Casa Blanca. Así, Washington busca reducir al máximo las fricciones con actores regionales para consolidar su posición en Venezuela, porque pesar de las diferencias ideológicas, entiende que necesitará cooperación de todos los actores regionales para evitar un caos hemisférico.

Se inicia una etapa de aggiornamento a la nueva realidad con la presidenta encargada y exvicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez. ¿Cómo gobernará un país aún escéptico sobre su participación en la captura de Maduro, con voces que acusan «autogolpe» del chavismo, con figuras fuertes aún presentes como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, y por otra, con objetivo explícito de Estados Unidos de controlar el petróleo del país «indefinidamente» y convertirse en su principal socio comercial?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país podría gobernar Venezuela y extraer petróleo de sus enormes reservas durante años e insistió en que el gobierno interino del país -todos antiguos funcionarios leales al ahora encarcelado Nicolás Maduro- no está «dando todo lo que consideramos necesario». «Solo el tiempo lo dirá», respondió en una entrevista con The New York Times al ser preguntado por el tiempo que la administración exigirá la supervisión directa de la nación sudamericana.

Lo cierto es que este plan plantea una serie de dudas prácticas ligadas por ejemplo al sector energético y presión internacional, las voces que claman «poca claridad» del apoyo desde la comunidad hispana de Miami mayoritariamente compuesta por la diáspora venezolana y cubana, la incertidumbre política y la infraestructura deteriorada como obstáculos inmediatos.

La captura de Maduro, ejecutada sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, pone al sistema multilateral en una crisis de credibilidad profunda, erosionando su rol como garante del orden internacional basado en el derecho. Esta intervención, lejos de unificar a la oposición, deja a figuras como la recientemente laureada María Corina Machado y a Edmundo González con un futuro incierto y genera advertencias desde Miami sobre el riesgo de que el poder caiga en manos de actores «peores» que el régimen anterior.

De manera simultánea, los esfuerzos finales para cerrar el acuerdo UE-Mercosur se topan con la persistente oposición de Francia y Hungría, sumada a las protestas de agricultores europeos, lo que amenaza con postergar nuevamente un pacto comercial crucial para la inserción global del bloque sudamericano. Mientras la atención geopolítica se centra en Venezuela, la agenda económica y social regional continúa su curso bajo presión. Países como Argentina, México y Chile publican datos clave (producción industrial, política monetaria, inflación) que reflejan economías aún frágiles.

El tío Sam reinaugura su “patio trasero”

 

Con el asalto armado a la capital de Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro -post asesinato a sangre fría de 32 de los hombres de su guardia armada-, el Presidente de Estados Unidos dio este 3 de enero de 2026 un gigantesco salto en reversa, volviendo a los ominosos tiempos donde el “Tío Sam” ocupaba Latinoamérica como su patio trasero. 

La acción armada dejó en shock al mundo civilizado por la descarada violación a las normas del derecho internacional que practicó Donald Trump y su círculo de hierro. Ni siquiera pidió la autorización del Congreso de su país amparándose en que el objetivo del asalto obedecía al encarcelamiento de un “narcoterrorista” que introducía droga a Estados Unidos.

La verdad es otra y así también lo transparentó Trump en forma inéditamente impúdica en un Jefe de Estado de la mayor potencia del mundo: “vinimos a buscar el petróleo que nos robaron”. Nada de eufemismos, como en el caso de Irak. Aquí no se habló del hallazgo de armas químicas o cosas por el estilo. Señalando a su camarilla, que le cuidaba las espaldas durante la conferencia de prensa donde dio a conocer el sangriento operativo, Trump dijo que “quienes están a mi espalda gobernaran el país hasta estabilizarlo”.

Lo notable de estos últimos acontecimientos no es solo la desfachatez y la impunidad con la que actúa el gobernante estadounidense -y que, además, no le sale ni por curado- sino el desenmascaramiento de los reales intereses del País del Norte.

En el siglo XX, al entrar Estados Unidos en la repartición del mundo, dejó chicos a la Corona Española o a los Imperios Británico y Otomano. Lo ocurrido en el Medio Oriente a inicios del siglo XX lo continuaría EEUU a través de brutales, sangrientas y fallidas incursiones en Corea, Vietnam, Irak, Afganistán. 

Pero en su patio trasero ya había hecho y deshecho durante la primera mitad del Siglo XX, en virtud de la Doctrina Monroe: entre 1898 y 1922 realizó diversas intervenciones militares en Cuba, quedándose finalmente hasta el día de hoy con la Base Naval de Guantánamo. En 1898 invadió y anexó Puerto Rico. En 1903 intervino militarmente Panamá para separarlo de Colombia. Entre 1912 y 1933 ocupo militarmente a Nicaragua y entre 1915 y 1934 hizo otro tanto con Haití. Entre 1916 y 1924 ocupo la Republica Dominicana. Entre 1903 y 1925 invadió en forma militar en forma recurrente a Honduras. En 1914 ocupó el puerto mexicano de Veracruz y entre 1916 y 1917 realizó una nueva incursión militar contra las fuerzas de Pancho Villa. En 1983 invadió Granada. 

Durante la Guerra Fría, el Tio Sam decidió ser más solapado, alentando y financiando Golpes de Estado para que sus títeres locales se hicieran del poder y se repartieran entre todos la plata. Lo hizo en 1954 en Guatemala; en 1963 en República Dominicana; en 1964 en Brasil; en 1968 en Panamá; en 1971 en Bolivia; en 1973 en Chile y Uruguay y en 1976 en Argentina.

Amparado por la Doctrina Monroe, el Corolario Roosevelt, la Guerra Fría (“parar el comunismo”), la protección de sus intereses económicos (el plátano, el azúcar, el Canal de Panamá, el cobre, entre otros) EE.UU actuó durante el siglo XX sin freno y sin excusas en Latinoamérica, su “patio trasero”.

Hoy, Trump reinstala la Doctrina “Donroe”, como la bautizo descaradamente, y en Venezuela inaugura la nueva temporada de caza.

Pero esta vez, el “Tío Don” habla sin eufemismos ni rodeos. Clara y sencillamente, dice que viene a recuperar el oro negro que le “robaron” a sus amigos  petroleros de la Exxon, La Gulf Oil y la Mobil en Venezuela. Hace creer que los ladrones fueron Chavez y Maduro, sin aclarar que fue durante el primer gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez, el 1 de enero de 1976, cuando la República reservó al Estado la “exploración, explotación, y comercialización de sus hidrocarburos”, creándose la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PVDSA) para ejercer ese control. 

Hoy, sin contrapesos de  ningún tipo, el dueño del hemisferio occidental, como se proclama, rebautiza en Golfo de México como “golfo de América”, anuncia que si Rusia y China quieren petróleo venezolano se lo tendrán que comprar a él, que si a la Vicepresidenta de Venezuela no le gusta como son las cosas desde el 3 de enero, puede estar segura que recibirá un castigo mayor que el aplicado a Maduro. Y doña Delcy entiende el mensaje y jura como nueva presidenta interdicta sin chistar, enfundada en un traje de alta costura de un millón de pesos. Amerita la ocasión. 

En Nueva York, en las cercanías de la cárcel donde llevan a Maduro, se instala un grupo de vociferantes manifestantes, supuestamente  venezolanos reclamando la liberación de su líder. Trump se limita a decir, en una nueva y demencial conferencia de prensa, que todas esas personas “son muy feas”… Le faltó decir “guatones” para estar al nivel de la Raquel Argandoña.

¿Nos están agarrando el pelo a todos? Miles de horas de transmisiones televisivas a lo largo y ancho del mundo siguiendo los hechos y ninguna acción categórica que ponga freno a esta nueva escalada del Emperador. ¿Qué nos pasa como humanidad? Llevamos casi 3 años mirando como el Emperador de Israel extermina al pueblo palestino de Gaza y seguimos congelados como piedras. Llevamos un año mirando las peligrosas bufonadas del Presidente de nuestra vecina Argentina y lo único que concluimos es que lo mejor es votar por uno igual en Chile, y lo hacemos con increíbles mayorías. Y después nos parece divertido que se saquen fotos juntos con la motosierra con la que el vecino esta destruyendo la vida cotidiana de nuestros vecinos, quienes también habían decidido que lo mejor para salir de una crisis era votar por el director del manicomio…

Mientras tanto, Trump bravuconea sin parar, amenazando a otro Presidente electo democráticamente, Petro, a quien también acusa de narcotraficante. Pero como el mandatario colombiano tiene calle porque estuvo en el monte, le responde pausadamente que no tiene ningún problema en volver a tomar a tomar las armas que colgó hace décadas y volver al monte a luchar por defender a su país. Ahí van las cosas en este novela negra por entregas.

Desde luego, tampoco se libra Cuba de las amenazas pero uno duda si hoy en día al Imperio le interesa una isla que no tiene petróleo, ni litio, ni cobre y de azúcar le parece quedar solo la música del Celia Cruz. Mirado así, los cubanos podrían estar tranquilos.

Pero no los chilenos porque nosotros tenemos cobre. Y litio. Y tierras raras. Todo un cóctel apetitosísimo para quienes miran los recursos naturales de los países desprotegidos como un botín de guerra del que hay que hacerse. Porque allí esta la base de sus riquezas ancestrales y de su poder milenario.

En este convulso escenario que ha creado Trump se comenta que las aves de rapiña de ese país no tendrán que organizar flotas ni cargar misiles para llevarse lo nuestro. Que será su nuevo amigo Kast quien se lo venderá a Trump y sus boys en créditos con intereses irrisorios. Tiene toda lógica.

Así con este nuevo mundo que nos ha tocado vivir. En todo caso, nada muy nuevo bajo el sol. La historia de la humanidad es una historia de conquista y saqueos, donde los vencedores viven como reyes y los vencidos como mendigos. Le ha tocado sufrirlo a todos los débiles a lo largo de los siglos. Los imperios atacan, devoran, engordan hasta la obesidad y luego mueren cuando otro aspirante al poder los destrona y se hace de otro imperio. Y así avanzamos (¿avanzamos?) en nuestro paso por la humanidad.

Cuando uno lee las historias de los seres humanos que van quedando en el camino tras las arremetidas de estos forajidos de cuello y corbata, dan ganas de gritar de impotencia. Pero no hay canales ni medios donde hacerlo. Porque los forajidos se convierten en elegantes señores, dueños de la verdad, de cómo crearla a su amaño, como imponerla y como perpetuarla por siglos.  

¿Es posible creer que el narcotráfico ha ganado más dinero que los empresarios de la guerra? No. La guerra es más rentable ya que la industria militar genera un valor anual estimado en 2 a 2,5 miles de millones de dólares (billones) a través de la venta de armas, la tecnología militar, la reconstrucción post-conflicto, la seguridad privada, beneficiando a los Estados, las Corporaciones armamentistas, a los Bancos, las aseguradoras, los contratistas. Es un negocio legal, estructural y permanente, financiado por presupuestos públicos.

Por su parte, el narcotráfico genera anualmente ganancias estimadas en 400 a 600 miles de millones de dólares a través de la producción y tráfico de drogas y el lavado de dinero. 

Por ello, quienes ganan más poder son quienes están en la industria de la guerra porque esta les genera control geopolítico, influencia política, dependencia tecnológica, endeudamiento de países, legitimándose con discursos de “seguridad” o “defensa”.

Ambos negocios matan gente. Pero uno es legal y el otro es ilegal. Uno apunta a ayudar a los aspirantes a emperadores a convertirse en poderosos. El otro apunta a satisfacer las necesidades de recreación y omnipotencia del imperio. O sea, el negocio existe porque el Imperio consume en cantidades industriales.

Así con la humanidad y la historia oficial que nos han contado por siglos y las historias tras bambalinas. Hoy felizmente, hay un emperador que se saca las máscaras y nos dice la verdad sin tapujos. Para que vayamos aprendiendo. Porque pedir que vayamos reaccionando es quizás mucho pedir…

 

«Escuela Más Ciudadanía»: Segpres lanza manual que explica cómo se hacen las leyes en Chile e invita a docentes a llevarlo a sus comunidades

 

Como parte de su trabajo de participación ciudadana, el Ministerio Secretaría General de la Presidencia (Segpres) lanzó la “Escuela Más Ciudadanía”, una iniciativa que explica de manera didáctica cómo se crean las leyes en Chile y que está orientada principalmente a estudiantes. Hasta ahora han participado cerca de 600 jóvenes.

La Escuela la pueden realizar docentes de colegios o instituciones de educación superior, o cualquier persona interesada en aplicarlo en sus comunidades. Para ello, deben inscribirse en el sitio de la “Escuela Más Ciudadanía” para recibir una breve capacitación, en la que se les entrega un manual de formación realizado por la Segpres, que explica por qué las leyes son importantes para las sociedades y cómo se tramitan los proyectos de ley en Chile, desde su redacción hasta su aprobación.

Con esa capacitación, los docentes o formadores luego pueden realizar un taller con sus comunidades, que contempla dos módulos de una hora y media cada uno, en el que se realizan actividades como un juego de cartas sobre hitos constitucionales y legislativos, un juego de puzzle sobre la jerarquía de las leyes en Chile, y también un juego de rol sobre la tramitación de una ley, donde los estudiantes pueden jugar a ser diputados, senadores o representar al gobierno en la legislación.

Ahora la Segpres está invitando a todos quienes quieran convertirse en formadores de la “Escuela Más Ciudadanía” a que se inscriban en este formulario. La capacitación se realizará en enero, para que ya en marzo puedan tener las herramientas para aplicar esta iniciativa.

El subsecretario general de la Presidencia, Nicolás Facuse, dice que “esta iniciativa ha permitido a los jóvenes conocer cómo funcionan las instituciones involucradas en el quehacer legislativo, promoviendo la participación ciudadana informada, crítica y activa. Es necesario fortalecer la democracia todos los días, por eso es tan importante entender cómo funciona el sistema legislativo, y con este proyecto buscamos reforzar este compromiso”.

Y la encargada de la Unidad de Participación Ciudadana de la Segpres, Margarita Maira, cuenta que este año “concretamos tres convenios de colaboración para aumentar el alcance de la Escuela: uno con la Organización de Estados Iberoamericanos, para reforzar el desarrollo de este proyecto; otro con el Instituto Nacional de la Juventud, para llegar a más jóvenes; y el tercero con la Universidad de Chile, para trabajar con sus docentes, personal administrativo y sus estudiantes”.

Accede a: Manual de Formación de la “Escuela Más Ciudadanía” 

¿Quieres ser Formador de la Escuela? Inscríbete aquí

Gremios de Salud proponen celeridad en proyecto de reajuste en las afueras del Congreso

 

En una jornada marcada por la movilización y el diálogo legislativo, representantes de diversas organizaciones gremiales de todo el país se trasladaron a Valparaíso para fortalecer el proceso de discusión parlamentaria del proyecto de reajuste para el sector público. La tramitación de esta iniciativa comenzó este martes en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados, instancia donde los trabajadores de la salud y del Estado buscaron asegurar que el pago de sus sueldos se ajuste correctamente durante el mes de enero, garantizando además la estabilidad laboral y la libertad sindical de sus dirigentes.

Al respecto, el Presidente de la FENATS Unitaria, Ricardo Ruiz Escalona, destacó los avances de la gestión gremial orientada a consolidar los acuerdos previamente firmados con los Ministerios de Hacienda y del Trabajo. Ruiz destacó la importancia de agilizar el proceso legislativo para beneficio de los trabajadores y valoró el contacto directo logrado con integrantes clave de la comisión, como el diputado Boris Barrera y la diputada Alejandra Placencia. El dirigente señaló que esta interlocución, que incluyó un punto de prensa, fortalece la conducción del gremio y otorga la urgencia necesaria al proceso de reajuste.

Respecto a los plazos acordados, se indicó que el compromiso de la Comisión de Hacienda es analizar el documento de inmediato para comenzar la votación a partir de mañana miércoles. «Este paso es fundamental para que la iniciativa pase rápidamente a su discusión en sala y luego a la Comisión de Presupuesto, evitando así un mayor retraso que podría perjudicar a más de un millón de trabajadores del Estado», plantea el representante gremial. Calificó también estos avances como una noticia positiva que permite acortar los tiempos de la negociación y asegurar la entrada en vigencia de lso acuerdos con el Gobierno.

El proyecto de reajuste ingresado por el Ejecutivo contempla un incremento total del 3,4%, el cual se aplicará de manera parcelada con un 2% desde diciembre de 2025 y un 1,4% adicional a partir de junio de 2026. Tanto la CUT como la Mesa del Sector Público habían expresado previamente su molestia por la demora en el ingreso de la iniciativa, que habitualmente se aprueba en diciembre de cada año. En este contexto, el diputado Boris Barrera, quien preside la Comisión de Hacienda, expresó su apoyo a la movilización de los trabajadores movilizados fuera del Congreso y confirmó que buscarán despachar la iniciativa este mismo miércoles tras recibir audiencias acotadas durante la mañana.

La meta parlamentaria es iniciar la votación en la sesión de mediados de esta semana para que el proyecto salga lo más pronto posible de su primer trámite. El diputado Barrera instó a los trabajadores a seguir presentes para asegurar que la normativa avance sin contratiempos, enfatizando que el bienestar de los trabajadores del Estado impacta directamente en la calidad del servicio entregado a la ciudadanía: «Nuestro compromiso está con los trabajadores y trabajadoras y su necesidad de sacar rápidamente este reajuste que es necesario para el pago de sueldos ajustados en enero del presente año, la estabilidad laboral del sector público y la libertad sindical de sus dirigentes», planteó.

Diputado Venegas (PS) cuestiona a la derecha chilena: «¿Están con Estados Unidos o con Chile?»

 

El diputado Nelson Venegas (PS), miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, se refirió enérgicamente a las críticas que sectores de la derecha chilena han formulado al Presidente Gabriel Boric por su reacción en redes sociales y declaraciones ante las recientes polémicas declaraciones del expresidente de EE.UU, Donald Trump, sobre Venezuela y su visión expansionista.

En un claro y firme discurso, el parlamentario apuntó directamente a la oposición, preguntándose hasta cuándo mantendrán una actitud que calificó de servil hacia la figura de Trump.

«Yo quiero preguntarle a la gente de derecha hasta cuándo va a ser este acto de genuflexión sobre Trump», declaró el diputado Venegas. «Lo hicieron en su campaña, lo hicieron cuando ganó, lo hicieron celebrando con su propio baile. Celebraron prácticamente cuando el presidente Trump nos quería subir los aranceles respecto del tema del cobre».

El legislador socialista continuó su cuestionamiento recordando incidentes diplomáticos pasados: «También se pusieron en contra del Estado de Chile cuando el presidente Trump no quiso contestarle el teléfono (a Boric), nos lo hizo por intermedio de (el senador Marco) Rubio».

La defensa de la soberanía y la crítica a Trump

El núcleo de la intervención del diputado Venegas radicó en lo que considera una incoherencia de la oposición. Señaló que, ante las recientes declaraciones de Trump, que han sido interpretadas como una amenaza a la soberanía de varios países, la reacción de la derecha ha sido atacar al mandatario chileno y no al expresidente norteamericano.

«Y hoy día que Trump señala que se quiere adueñar de todo Occidente, en vez de enojarse con Trump por una cuestión que atenta contra nuestra propia soberanía y de los pueblos latinoamericanos en general, se enojan con el presidente Boric», afirmó.

Planteando una pregunta de alto calado político, el diputado cuestionó: «O sea, ¿ellos están con Estados Unidos más que con Chile? ¿Son de verdad patriotas?».

Un llamado a la unidad nacional frente a «afrentas imperialistas»

Venegas hizo un llamado a priorizar los intereses chilenos por sobre cualquier alineación política interna, especialmente en un contexto internacional complejo.

«Yo creo que estamos en un momento determinado e imprescindible, donde tenemos que dejar claramente manifiesto que los intereses de Chile son superiores y que frente a esta afrenta imperialista, lo que debemos hacer los chilenos es defender nuestro territorio, nuestra soberanía, nuestra independencia y no seguir aplaudiendo a alguien que le está causando no solo un daño a Venezuela, sino que a Groenlandia, a Colombia, a Canadá y a distintos países del mundo», sostuvo.

Finalizó su argumentación con una conclusión directa: «Lo que hay que salir hoy día es a criticar a Trump, no al presidente Boric, que lo único que está haciendo es defender nuestra soberanía, nuestra independencia».

Las declaraciones del diputado Venegas se enmarcan en un intenso debate político y diplomático desatado tras la reciente operación en Venezuela, las amenazas de Trump a otros países y la respuesta del gobierno chileno, que ha generado divisiones al interior del espectro político nacional.

Después de 200 años, asume la primera mujer en la Corte Suprema: Gloria Ana Chevesich

 

A continuación, reproducimos en extenso el discurso de la recién asumida Presidenta de la Corte Suprema de Chile, Gloria Ana Chevesich: 

Señor Presidente agradezco su presencia en este acto tan significativo para mí y creo que también para la gran mayoría de las mujeres del país.

I.-En este especial momento, reconozco a quienes han sido un puente para este logro en mi vida, y en la raíz del recuerdo se encuentran mis progenitores, Laura y Jorge, especialmente mi madre, pues a través de su bondadosa entrega, mis hijas pudieron sentirse cuidadas por una presencia amorosa y virtuosa, con ello, me brindó una relativa tranquilidad que toda mujer necesita para seguir desarrollándose profesionalmente. 

En el recuerdo también aparece la memoria de quien fue mi marido, Andrés. Un gran consejero en mi camino de vida, que siempre me impulsó a perseverar en mis sueños y que, con su partida, me mostró que el amor se transforma, pero nunca muere.

Gracias a mis hijas, Josefina y Francisca, por inspirarme y, al mismo tiempo, enseñarme a través de su paciencia y comprensión que el amor es trascendental y conduce al perdón. Gracias por los hermosos nietos que me dieron, Agustín y León, quienes son fuente de alegría y conexión con la vida.

Gracias también a mi compañero, Carlos, eres el refugio de mi día a día, tu guía, apoyo y protección han sido puntales invaluables en esta travesía, gracias por sostenerme y aceptarme tal cual soy.

Gracias a mi secretaria abogada, Vanessa, porque he contado con su trabajo dedicado y permanente apoyo, necesario para poder asumir todas mis obligaciones.

 Agradezco también a todas las personas, profesionales de la diversas unidades de esta Corte y de la Corporación Administrativa, y a aquellas que se desempeñan en cortes de apelaciones y tribunales, pertenecientes a los diferentes escalafones del Poder Judicial, con quienes he sostenido y sostengo una estrecha vinculación, que me ha permitido enfrentar cometidos de enorme desafío, asimismo, de dolor institucional, a través de un arduo trabajo conjunto movilizado por un espíritu de colaboración, unidad y compromiso, que no habría  sido posible sin su concierto. 

Experiencias todas, que entregaron una gran lección, la importancia de escucharnos, sentir nuestras necesidades comunes en aras de avanzar, pues nada se consigue sino logramos reciprocidad en nuestras relaciones.

II.- Asumo la presidencia de la Corte Suprema plenamente consciente de cuáles son mis deberes y atribuciones, como también que reunida en Pleno debe resolver aquellas materias en los ámbitos directivo, económico y disciplinario, para el buen gobierno del Poder Judicial. Todo está claramente establecido en el Código Orgánico de Tribunales, no admite discusión alguna y sólo cabe acatarlo.

III.- Haciendo el recuerdo de una expresión que ya se ha hecho famosa, el Poder Judicial chileno ha tenido sus años horribles, puesto que desde el mes de Octubre de 2024 a la fecha, tres miembros de este tribunal y otros dos de la Corte de Apelaciones de Santiago han sido removidos o destituidos por actos y conductas que dicen relación con la probidad en el desempeño de sus cargos, que son por todos conocidos. 

Sin duda se trata de hechos muy graves, que nos han llevado a la profunda crisis que estamos viviendo, todavía más si se considera que se trata de miembros de tribunales superiores de justicia. 

Se agrega así otro motivo para el generalizado descrédito que tenemos ante la opinión pública.

No quiero relativizar lo ocurrido, pero ello no puede significar que dicha percepción alcance a todas las personas que formamos parte de este poder del Estado y que merezcamos los duros epítetos con que algunos se refieren a nosotros.

En el Poder Judicial trabajan alrededor de 14.000 personas que forman parte de los Escalafones Primario y Secundario y del Personal de Empleados. 

Pues bien, hace algunos años, cumpliendo un cometido dispuesto por el Consejo Directivo de la Corporación Administrativa del Poder Judicial, realicé un recorrido por todo el país, visitando de manera presencial  todas las cortes de apelaciones y todos los tribunales de primera instancia, con excepción de los juzgados de Isla de Pascua, Hualaihue y Palena-Chaitén que, en ese entonces, tenía su sede en la ciudad fronteriza de Futaleafú, con los que me reuní por vía telemática, los que suman un total de 465, y también visité diferentes unidades judiciales. En cada lugar constaté el trabajo profesional, serio y abnegado de todas las personas que en ellos laboran, comprometidas verdaderamente con prestar un mejor servicio, por lo que me parece injusto y me duele que, por los actos reprochables de algunos pocos, suframos las consecuencias quienes cumplimos honestamente con nuestro deber.

Similares experiencias viví cuando debí cumplir el cometido dado por la Corte Suprema para coordinar el buen funcionamiento de todas las cortes de apelaciones y de todos los tribunales de primera instancia durante la época de la pandemia, aunque, por razones obvias, las reuniones no fueron presenciales sino vía telemática. También al desempeñar funciones de encargada de la implementación de diversas leyes, entre otras, las que autorizaron la retención de hasta el  10% de los fondos de capitalización individual por deudas  de pensiones de alimentos; la  que creó el Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos; y la de Responsabilidad Parental y Pago Efectivo de Pensiones de Alimentos. Todas de gran contenido social.

Estas tareas me han permitido escuchar directamente a muchas personas que trabajan en el Poder Judicial, respecto de las dificultades, de todo orden, que se les han presentado en el desempeño de su labor, también conocer las buenas prácticas que les han permitido aligerar la carga y medidas de gestión para asumirla mejor, por otra parte, saber de sus inquietudes y pesares, tratando de encontrar una solución o, al menos, entregar una palabra que las reconforte. 

En nombre de ellas, alzo mi voz para protestar y decir que lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente. 

Puede haber otros que tengan o hayan tenido similares conductas, no tengo como afirmarlo ni negarlo, pero de lo que sí estoy segura, es que una gran mayoría de nosotros estamos conscientes que somos servidores públicos y que por sobre cualquier cargo o dignidad que tengamos, nos debemos al servicio público que libremente elegimos seguir. Estamos aquí para servir, no para servirnos del cargo, ésta debe ser la premisa a partir de la cual debemos hacer las profundas reflexiones a que nos llaman los tiempos que vivimos.

Frente a estos actos, mi antecesor el ministro señor Blanco convocó a la Comisión de Ética de esta Corte, existente en esa época, para que conociera de ellos, la que inició investigaciones cuyos resultados comunicó al Pleno, el que, a su vez, adoptó decisiones a su respecto y también ordenó instruir los procesos disciplinarios pertinentes y luego, en un caso, dispuso abrir un cuaderno de remoción. Sin perjuicio de lo anterior, como es de público conocimiento, se aprobó el Código de Ética Judicial que entrega orientaciones sobre lo que debe ser la correcta conducta funcionaria.

Creo que hemos actuado con la mayor diligencia posible, y que si por algunos se pudiera estimar que nuestra reacción habría sido tardía, es bueno recordarles que los tiempos de las investigaciones judiciales no son los mismos que los que rigen aquellas que lleva adelante el Congreso Nacional.

Además de todo lo hecho para resguardar la probidad judicial y frenar corruptelas que existan o que puedan producirse, quiero manifestar que es la firme voluntad de esta Corte, el actuar con la mayor celeridad posible si nuevos hechos de esta naturaleza se develaran.

IV.-Pero esta mala evaluación de la sociedad no sólo tiene su origen en  los hechos señalados, pues existen distintos motivos que provocan el descontento ciudadano.  Entre otros: se nos reprocha el atraso, a veces excesivo, en la tramitación de las causas en las cortes y tribunales; la deficiente atención que brindamos a los usuarios del sistema y, tal vez, la crítica que más duele, que existe “una justicia para ricos y otra para pobres”. 

Se dice que la justicia que tarda deja de ser justicia. No puedo sino estar de acuerdo.

El atraso existente en la dictación de sentencias y en la vista de las causas, en los tribunales de primera instancia y en las cortes, respectivamente, es un hecho innegable. Este atraso que, en ocasiones, se transforma en años de espera, lo sufren no sólo las partes que han acudido a la justicia, sino también los letrados que las representan y asesoran y, por qué no, también nosotros, que, conocedores de esta realidad, nos abruma, porque vemos con desazón que no obstante nuestros esfuerzos, por lo menos en esta Corte, con medidas como la generación de tablas especiales o el funcionamiento extraordinario de salas, no logramos superar esta grave situación.

Foto: Cuenta X @PJudicialChile

A menudo, también, escuchamos comentarios sobre la mala atención que se brinda a las personas que acuden a los tribunales, en particular hacia aquellas que, sin poder contar con una adecuada asesoría, acuden en busca de alguna información u orientación, recibiendo en cambio el desdén o mal trato que no se merecen. Sin duda, no se trata de una conducta generalizada, pero cuando ocurre, el efecto que produce perjudica a todo el Poder Judicial.

La existencia de dos clases de justicia, para ricos y para pobres, es una percepción que muchos comparten, sosteniéndose que se mira la condición de quien litiga y que se otorgan privilegios por esta sola circunstancia. Se trata de una crítica que requiere de un análisis profundo, donde no pueden quedar al margen responsabilidades propias, mensajes equivocados, informaciones incompletas o francamente distorsionadas, juicios u opiniones a priori, que contribuyen a crear una imagen errada. 

En lo personal, rechazo rotundamente a quienes pretenden hacer valer supuestos privilegios y he dado muestras de ello.

Lo que enaltece nuestra labor es, entre otras cosas, el trato igualitario que debemos dar a todos los justiciables.

Una resolución o un fallo erróneo, que los hay (somos humanos y, por lo tanto, falibles), no pueden opacar o ignorar cientos de otros que se expiden a diario por nuestros tribunales y que resuelven adecuadamente un litigio, trayendo consigo la paz social. 

Estoy consciente que algunos sostienen que no nos debe importar la opinión pública al momento de tomar nuestras decisiones y no puedo menos que estar de acuerdo, si, con ello, quieren decir que para dictarlas sólo debemos tener en consideración el mérito de las alegaciones y pruebas que se nos presentan.

Cosa distinta es que seamos indiferentes a la evaluación que se haga de nuestros comportamientos, actuaciones y decisiones, en ámbitos que no son propiamente jurisdiccionales. Entonces, sí, en mi concepto, la opinión pública importa y mucho, porque la credibilidad y la respetabilidad que debemos proyectar ante ella, es indispensable en un correcto sistema de administración de justicia, como parte fundamental de un Estado de Derecho.

Sin perjuicio de nuestras propias responsabilidades en el estado de crisis en que nos encontramos, creo también importante traer a la reflexión otros antecedentes que gravitan en nuestro quehacer. 

Ejemplos? …¡varios¡ En primer lugar, el llamado “gobierno judicial”, esto es, el que miembros o el pleno de esta Corte deban asumir tareas administrativas y disciplinarias para el buen funcionamiento de los tribunales. Siendo una tarea muy importante, no puede significar que se nos distraiga de nuestra función esencial, la jurisdiccional, y que ésta se resienta porque debamos cumplir funciones más bien propias de organismos especializados.

Por otra parte, no se puede ignorar el fenómeno, prácticamente universal, de la judicialización, que lleva a que materias que claramente exceden lo puramente jurisdiccional, deban ser conocidas por un tribunal, y que provoca una sobrecarga de trabajo, la distracción de medios materiales y humanos, para entregar una respuesta a tal contienda, llamados, como estamos, a dar estricto cumplimiento al principio de la inexcusabilidad.

“Prueba al canto”: los miles de recursos de protección que se tramitaron ante las cortes, por reclamos del alza del precio de los planes de salud de las ISAPRES, cuestión que, sin duda, debió encontrar una solución legislativa que tardó mucho en llegar.

Asimismo, el abuso del sistema recursivo que contemplan nuestros procedimientos, no para formular una legítima discrepancia con lo resuelto, sino para dilatar la tramitación de una causa, a sabiendas que la razón no está de parte del recurrente.

Además, la dictación de leyes cuya implementación ha significado nuevas y complejas tareas para los tribunales, sin que entreguen el financiamiento necesario para proveer de dotación y de medios materiales a los que deben asumirlas, por lo que se transforman en nuevas cargas de trabajo con los medios existentes, que ya son escasos, y por cierto, postergar otras tareas. 

Ejemplos de esto último, son, entre otras, la ley que creó el Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos y la ley de Responsabilidad Parental y Pago Efectivo de Pensiones de Alimentos, cuyo alcance social es indiscutible. Hacerlas efectivas, ha significado un tremendo esfuerzo tanto a la Corporación Administrativa del Poder Judicial,  pues, entre otras acciones, debió realizar una ingente tarea para poder generar un sistema de interconexión con el Servicio de Registro Civil e Identificación, porque no existía, como  a los tribunales que conocen causas de familia, ya que, prácticamente, con su misma dotación y recursos materiales, han debido actualizar mensualmente la liquidación de la deuda en cada caso; requerir información a bancos e instituciones financieras, y a toda clase de organismos en los que pudieren existir fondos de los alimentantes susceptibles de retención y, luego, disponer el pago, ya que la necesaria interconexión con la Comisión para el Mercado Financiero, aún no existe,  y, en fin, cuanto sea necesario para que la protección de los alimentarios se haga una realidad. De esta manera se ha dado una respuesta inmediata y adecuada del Poder Judicial a esta problemática social tan relevante. 

En total, la gestión de los procedimientos especial y extraordinario alcanza la histórica cifra de más de 3 billones de pesos, que refleja la magnitud y el impacto económico de las resoluciones dictadas por los juzgados de familia del país, y se encuentran individualizados e inscritos en el Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos 338.224 (trescientos treinta y ocho mil doscientos veinticuatro) personas.

V.- Las dificultades que enfrentamos debemos superarlas y para ello, lo primero es reconocer su existencia. Queramos o no, los múltiples factores que las han provocado, entre los cuales, sin duda, el más grave lo constituye las faltas a la probidad, son innegables, no se trata, como algunos creen, de una mala percepción, una errada información o una campaña de desprestigio, cuyos fines no alcanzo a entender.

Algunas de sus causas las he señalado, sus explicaciones son variadas, como también lo dije, pero no se trata de deslindar responsabilidades, no podemos trenzarnos en controversias inconducentes, urge que reflexionemos, dialoguemos, porque el problema nos incumbe a todos.

Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad, probidad, sobriedad y decoro, no solo importa un abandono de sus deberes esenciales sino que produce lo que ahora, por desgracia, tenemos: desprestigio, desconfianza, falta de credibilidad. Bien sabido es, que cuando se deja de confiar en la justicia no solo se resiente el servicio judicial, sino también el Estado de Derecho, y, todavía más, el sistema democrático.

Todos debemos aportar y así, en lo personal, procuraré encontrar principios de solución para aquellas problemáticas que nos atañen directamente, entre otras: los atrasos, tiempos excesivos para la programación de juicios, deficiente atención del público, para lo cual promoveré tantas reuniones y encuentros como sean necesarios, con todas las personas que estén involucradas, haciendo propuestas, que, en lo que corresponda, llevaré al Pleno de esta Corte. Tal vez se trate de un aporte modesto, pero al menos refleja la voluntad de escuchar y provocar un cambio de actitud.

Pido de los otros poderes del Estado igual voluntad de cambio para que se priorice el estudio y discusión de proyectos de ley, que, en nuestro concepto, son fundamentales, como el Proyecto de Reforma Constitucional para el Sistema de Nombramientos del Poder Judicial, que crea el Consejo del Poder Judicial y suprime la superintendencia directiva, correccional y económica de la Corte Suprema, entre otras materias. Esto nos permitiría abocarnos exclusivamente a lo que es la esencia de nuestra función, ejercer la jurisdicción.

Gloria Ana Chevesich asume públicamente el máximo cargo del Poder Judicial Foto: Cuenta oficial del PoderJudicial en X (@PJudicialChile)

Nos preocupa también la tramitación del proyecto de ley que crea un Tercer Juzgado del Trabajo para Santiago y aumenta la dotación de miembros de la judicatura en otros tribunales de similar especialidad, en tres ciudades del país. Sin duda que los conflictos laborales con su gran impacto social, deben ser la preocupación preferente de todos, y encontrar una solución pronta, cuando se sigue la vía judicial, resulta indispensable. Por desgracia ello no ocurre así, cuando sabemos de audiencias de juicio que se programan para un año más tarde de la fecha en la que corresponde por falta de capacidad de los tribunales existentes, nos parece que este proyecto debe merecer la mayor atención legislativa.

Por otra parte, sabemos del anteproyecto que se estudia en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, que crea la novedosa figura del “juez de inicio” y modifica algunas normas de la ley de la Academia Judicial, cuyo propósito es dotar de miembros de la judicatura a aquellos territorios jurisdiccionales, que, por diversas circunstancias, no son atractivos para postular. Además, dota de mayores atribuciones a la Academia en su labor de formación y perfeccionamiento de aquellos. Ojalá se pueda avanzar y pronto verlo convertido en un proyecto de ley. 

VI.- Otra mirada para encarar la crisis, es tener presente que la experiencia institucional vivida en el último tiempo ha sido dolorosa y nos ha llevado a cuestionar el sentido profundo de la función pública. Servir no es solo cumplir una tarea, sino un acto que nace del deseo genuino de ayudar y hacer el bien. Cuando ese compromiso se desvaloriza, la motivación se resiente, algo humano y comprensible.

Si bien el dolor puede abrir caminos de transformación, para que sea posible es necesario empatía, escucha activa y comunicación permanente. Si aspiramos a administrar justicia, debemos cuidar a quienes la hacen posible, reconociendo lo que cada persona puede aportar cuando se siente valorada y contenida.

Por ello, hoy estamos llamados a ir más allá de una ética del deber y avanzar hacia una ética del cuidado: del sentir y de las personas. Lo que se reprime o duele termina manifestándose en los espacios laborales y comunitarios. Esto exige no solo buenas prácticas, sino una sensibilidad consciente y empática, coherente con nuestra misión de servicio.

Humanizar el servicio público implica fortalecer el diálogo, la escucha y la colaboración, generando espacios donde todas las voces sean consideradas. Solo así podremos enfrentar los desafíos con unidad y sabiduría, avanzando hacia una conciencia social más compasiva y comprometida con la justicia y la dignidad humana.

VII.- Como se puede apreciar, superar las dificultades y mejorar el sistema de justicia es tarea de todos, queremos escuchar y ser escuchados, porque el propósito es el mismo.

Solo me queda invocar porque la espera no sea tan larga.

Entretanto, los invito a escuchar un mensaje que viene resonando desde hace siglos, simple pero contundente: dijo Ulpiano “lo que el Derecho manda es vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada cual lo suyo”.

Si este es un llamado para dirigir nuestros pasos, también quiero compartir otro que nos insta a la reflexión, ahora de un jurista de nuestros tiempos. El ilustre procesalista uruguayo Eduardo Couture, que, en los últimos años de su fecunda vida, escribió un libro que recogió algunas de sus experiencias y meditaciones, titulado “El arte del Derecho y otras meditaciones”, en el capítulo que dedica al arte del Derecho, escribió: “El derecho es una ciencia, la abogacía es un arte y la justicia es una religión”, ¿cuál es el sentido del mensaje que nos quiso transmitir?. No lo explicitó, por lo que es tarea de cada cual su comprensión.

VIII.- Por último, considero importante destacar que mi llegada a la Presidencia de la Corte Suprema constituye un hito en la historia de Chile, al terminar con más de 200 años de una tradición institucional injustificada, que llevaba a que las mujeres no accediéramos al más alto cargo de la magistratura, como sí ya había ocurrido en los otros poderes del Estado. Estoy aquí, frente a ustedes, frente a las niñas, las adolescentes y las mujeres de nuestro país, para afirmar con convicción que, pese a las barreras de género, no existen límites insuperables, y que con trabajo, estudio y perseverancia, las mujeres podemos asumir las más altas responsabilidades en cualquier ámbito que nos propongamos.

Esto es lo que pienso; estas son mis convicciones; estos son mis anhelos, estos son mis afanes, por esto, gracias por escucharme.

La venta que pone a Chile en la escena de la guerra en Ucrania

 

En noviembre pasado, un artículo del diario electrónico El Mostrador – medio que es reconocido por tener buenas fuertes y seriedad -, señalaba que el Gobierno de Chile habría accedido a una petición del Gobierno de Alemania para la venta de 30 vehículos de combate de infantería Marder los que anteriormente Alemania había vendido a nuestro país. Lo controversial de este asunto radica en que estos carros de combate terminarían siendo enviados por Alemania a la guerra en Ucrania. Consultado, por el diario El Mostrador, tanto el Ministerio de Defensa como el Ejército de Chile declinaron entregar información al respecto y no han desmentido esta noticia.

En el mismo sentido, el sitio Zona Militar informaba que “múltiples antecedentes apuntan a que el destino final de estos blindados podría no ser Europa Occidental sino Ucrania, a través de un mecanismo de transferencia indirecta que Berlín ha utilizado previamente con otros países”.

Se sabe, por información publicada por el medio alemán DW, que ya, desde el 2023, bajo el gobierno liderado por el ex canciller Olaf Scholz, se han estado enviado carros de combate Marder a la guerra en Ucrania. De acuerdo al sitio especializado Infodefensa la empresa alemana Rheinmetall es la encargada de reparar estos vehículos, acondicionados, y enviarlos luego al conflicto militar que se desarrolla en Ucrania. 

Neutralidad y apoyo a la paz

Para Gabriel Aguirre, organizador para América Latina de World BEYOND War (Un Mundo más allá de la Guerra), el posible envío de  carros de combate a Alemania “no parece conveniente, desde ninguna perspectiva, que Chile, como Estado, se involucre directamente en esta guerra”.

Aguirre recuerda que en febrero de este 2026 se cumplirán cuatro años desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania y que, lamentablemente, “los países europeos, no han tenido un rol proactivo en términos de buscar la paz sino, pareciera, que más bien Europa ha tomado una postura de seguir reforzando la guerra ampliando las ayudas económicas y militares a Ucrania enviando armas, enviando recursos, lo cual, sin duda, no contribuye a las negociaciones de paz, sino que todo lo contrario, sirve para continuar profundizando la guerra”. 

Triangulación y respuesta de Rusia

Una operación de triangulación parecida, en el 2024, fue el intento de Estados Unidos con Ecuador de intercambiar armamento de origen soviético, considerado por el presidente Daniel Noboa como “chatarra”, “a cambio de nuevos equipos para combatir a bandas criminales asociadas con carteles internacionales de la droga” según señaló DW. Estas armas, muy apreciadas por los militares ucranianos, terminarían también en el frente militar de Ucrania.

El medio alemán informaba días después que Rusia había anunciado “la prohibición de la importación de bananas y ciertas flores de Ecuador, semanas después de que Quito anunciara su intención de enviar antiguas armas soviéticas a Estados Unidos para remitirlas a Ucrania” lo que determinó finalmente que “Ecuador no enviará material bélico alguno a país que tenga un conflicto armado internacional”, como aseguró la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld.

¿Qué pasaría si Rusia tomará medidas represivas contra las importaciones de Chile? ¿Es militarmente estratégico ponerse como “enemigo” de Rusia una potencia nuclear la que disputa y empuja la existencia de un mundo multipolar objetivo que debería ser también de Chile y de todos frente al mundo unipolar impuesto por EEUU a todas nuestras naciones? ¿Nuestras autoridades están conscientes que la guerra en Ucrania fue provocada por EEUU y la OTAN? ¿Es estratégico dañar la relación con Rusia cuando un “aliado” importante de Chile como es EEUU vende armas y realiza ejercicios militares con Argentina y Perú, los que disuaden militarmente a Chile, y que todo esto, promovido por nuestros supuestos «aliados», sólo empuja a más gasto militar y desconfianza con nuestros países vecinos?

En el caso de la triangulación, Chile-Alemania-Ucrania, el canciller Alberto van Klaveren negó una venta ilegal, afirmando que de acuerdo a la legislación chilena está prohibido vender armas a naciones en guerra; “lo cual es técnicamente cierto ya que la venta es a Alemania, lo que permite aprovechar una “gran zona gris” diplomática para el traspaso de armas”, señaló Wes O’Donnell en otra nota publicada por El Mostrador.

Gabriel Aguirre dice que Chile debiera hacer adoptado una posición de neutralidad porque “la tradición de nuestros países latinoamericanos ha sido no involucrarse en conflictos que están desarrollándose en otras partes del mundo sino jugar un rol más bien orientado a la consecución de la paz” por lo cual “no podemos mirar con buenos ojos desde el movimiento de paz esta nueva acción por parte de Chile que desde hace algún tiempo expresó su solidaridad con Ucrania, un conflicto iniciado, fortalecido y profundizado por la OTAN”. 

En una carta dirigida a la Ministra de Defensa de Chile, Adriana Delpiano, el Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas (SOAW-Chile), apelando a la Ley 20.285 sobre el Acceso a la Información Pública, pidió información sobre esta posible venta de  carros de combate a Alemania. 

“Solicitamos al Ministerio de Defensa que en caso de ser cierta la información, difundida por el diario El Mostrador, cancele dichos compromisos con el gobierno alemán”, concluye la misiva. 

En el mismo sentido, se envió una copia de esta carta a la diputada nacional del Partido Social Demócrata en el Bundestag alemán, Isabel Cademartori, quien es nieta de José Cademartori quien fuera ex ministro de Salvador Allende, y donde se le solicita su apoyo “para que Alemania no involucre a nuestro país en este conflicto que lamentamos” y donde, en vez de seguir enviando armas, hay que insistir en un alto al fuego y negociaciones de paz.

La hipocresía global frente a lo ocurrido en Venezuela

 

A propósito de lo ocurrido en Venezuela este 3 de enero, y antes de decir cualquier cosa o plantear algún tipo de análisis al respecto, me gustaría partir empatizando con la alegría de millones de venezolanos y venezolanas, tanto dentro como fuera de su país, ante la captura de Nicolás Maduro. Lo menciono porque uno podrá tener una mirada crítica hacia lo realizado por Donald Trump y Estados Unidos, pero no nos puede ser indiferente la celebración y la esperanza de muchas personas ante la caída de un dictador que ha causado tanto daño.

Dicho esto, empatizar con aquello no debe cegarnos ante la profunda hipocresía de ciertos sectores políticos frente a lo sucedido. Esto ocurre, por ejemplo, con cierta izquierda latinoamericana y europea que se autodenomina progresista y defensora de los derechos humanos y de la soberanía popular, y que usa un discurso antiimperialista de manera burda para silenciar y negar los abusos cometidos por un régimen dictatorial dedicado a perseguir, detener arbitrariamente, reprimir, torturar y asesinar a opositores.

Por otro lado, están ciertos sectores de derecha, conservadores y liberales, que celebran efusivamente la captura de Maduro como un triunfo de la democracia y la libertad, pintando a Trump como un héroe que ha «liberado» a Venezuela. Pero esta narrativa es igualmente hipócrita. ¿Alguien cree realmente que a Estados Unidos le importa la democracia en Venezuela? Su interés explícito no radica en los derechos humanos ni en el bienestar del pueblo venezolano, sino en el petróleo de aquel país.

Esta hipocresía de sectores de izquierda y de derecha no es un fenómeno aislado; es el síntoma de un fracaso mayor: el del derecho internacional en su conjunto. Lo ocurrido en Venezuela nos muestra, una vez más, cómo las normas globales se aplican de manera selectiva, dependiendo de los intereses geopolíticos del momento. La Carta de las Naciones Unidas, que proclama la no injerencia en asuntos internos y la resolución pacífica de conflictos, parece un documento obsoleto cuando potencias como Estados Unidos actúan unilateralmente, sin mandato del Consejo de Seguridad.

Y aquí radica el problema de fondo: el Consejo de Seguridad de la ONU, con sus cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) y su derecho a veto, no vela por la paz mundial, sino por los intereses de las grandes potencias. ¿Por qué Rusia y China vetan resoluciones sobre Ucrania, mientras Estados Unidos hace lo propio con Israel? Venezuela es solo el último ejemplo de cómo este órgano anacrónico, heredado de la posguerra, perpetúa un orden injusto donde los débiles son pisoteados y los fuertes imponen su voluntad.

Es hora de exigir una democratización profunda de las Naciones Unidas. Necesitamos reformar el Consejo de Seguridad para incluir voces de América Latina, África y Asia, eliminando o limitando el veto que paraliza la acción colectiva. Solo así podremos construir un derecho internacional verdaderamente universal, capaz de prevenir tanto intervenciones oportunistas como dictaduras internas. De lo contrario, seguiremos en este ciclo de hipocresía, donde la alegría de un pueblo se convierte en el pretexto para agendas coloniales e imperiales.

En consecuencia, la captura de Maduro puede ser un punto de inflexión para Venezuela, pero solo si aprendemos de estas lecciones. Empatizo con la esperanza venezolana, pero advierto: sin una crítica honesta a todos los actores involucrados, el cambio real seguirá siendo una ilusión.

El juez, el gendarme y la trampa: cuando la Justicia se vuelve un arma de guerra

Prólogo: La hipótesis del «Juez Supremo»

Durante décadas creímos en una ficción reconfortante: que el derecho internacional era un escudo que protegía la soberanía de las naciones, sin importar cuán grandes o pequeñas fueran. Sin embargo, la operación del pasado 3 de enero contra Nicolás Maduro no debe leerse como un acto de justicia divina ni como el triunfo de la democracia sobre la tiranía. Al cruzar el marco jurídico de

E.E.U.U. y geopolítico, surge una hipótesis más oscura y contundente: estamos presenciando la consolidación de la «Doctrina del Reconocimiento Armado».

Esta doctrina postula que la inmunidad de un jefe de Estado ya no es un derecho inherente a su cargo, sino una concesión graciosa de la Casa Blanca. Si el Presidente de Estados Unidos decide políticamente «no reconocer a un mandatario”, el sistema judicial norteamericano «no lo escucha», y las fuerzas armadas tienen luz verde para actuar. No es el fin de la dictadura lo que está en juego, sino el fin de la igualdad ante la ley internacional, reemplazada por la jurisdicción del más fuerte.

Para entender este movimiento de ajedrez, primero hay que mirar el tablero completo. No se trata solo de Venezuela; se trata del miedo imperial a perder el control. Como bien apunta el análisis histórico, Estados Unidos se comporta hoy como un monopolio desesperado. Ante la irrupción de China —un «nuevo gerente» que ofrece negocios e infraestructura sin condiciones sobre su política interna y geopolítica—, Washington ha desempolvado el viejo garrote.

La invasión no ocurre porque Maduro sea un autócrata (a Estados Unidos jamás le han molestado los dictadores si son «sus» dictadores), sino porque cometió el pecado capital de la geopolítica: buscar autonomía fuera de la órbita del dólar. Es el regreso de la Doctrina Monroe, pero esta vez sin máscaras: América Latina no es vista como un vecindario de socios, sino como un patio trasero que se ha vuelto rebelde.

La trampa jurídica: El fantasma de Noriega

Pero, ¿cómo se justifica legalmente secuestrar a un presidente en ejercicio? Aquí es donde la astucia jurídica reemplaza a la diplomacia. El presidente Trump no actuó en un vacío legal; utilizó un «candado» forjado en 1990 durante la invasión a Panamá: el precedente Noriega.

La lógica es perversamente simple: los tribunales de Estados Unidos practican la «deferencia al Ejecutivo». Esto significa que los jueces no deciden quién es el presidente de un país; simplemente le preguntan a la Casa Blanca. Si el Despacho Oval dice: «No reconocemos a Maduro», automáticamente se le despoja de su inmunidad diplomática. Para el juez, ya no es un mandatario, es un ciudadano común. Es una ficción legal donde la realidad política de un país se subordina al capricho diplomático de otro.

Para blindar esta operación, se ha desplegado una arquitectura legal doméstica proyectada hacia el mundo. Al acusar en 2020 a la cúpula venezolana de «narcoterrorismo» y aplicar leyes internas de tráfico de drogas, Estados Unidos transformó un conflicto político en un expediente criminal.

Bajo la doctrina conocida como “Ker-Frisbie”, a la justicia norteamericana no le importa cómo llega el acusado a su silla. Puede ser extraditado, engañado o, como en este caso, extraído mediante una incursión militar. La ilegalidad del secuestro no anula el juicio. Al catalogar al Estado venezolano como una organización criminal (el Cártel de los Soles), se borra la frontera entre la guerra y la policía.

El lector agudo, crítico de los excesos del chavismo, pero observador de las formas, debería sentir un escalofrío. Porque lo que Estados Unidos ha legalizado es la ley de la selva. Al normalizar la captura extraterritorial de líderes basándose en leyes domésticas, se ha entregado un manual de instrucciones a sus rivales.

¿Qué impide ahora que China, bajo sus propias leyes de seguridad nacional, ordene la captura de un líder taiwanés o europeo acusándolo de «separatismo»? ¿Qué detiene a Rusia de procesar a funcionarios occidentales por «terrorismo» según sus propios códigos penales? Hemos inaugurado una era de reciprocidad peligrosa, donde la seguridad de un estadista no depende del derecho, sino de cuántos tanques tenga para evitar que se lo lleven.

No nos dejemos encandilar por los titulares de «liberación». Lo que ocurrió el 3 de enero es la confirmación de que el derecho internacional ha muerto a manos del Lawfare cinético. La justicia se ha convertido en un derivado de la fuerza.

Hoy, la víctima es un líder cuestionado y repudiado por muchos, lo que hace fácil el aplauso. Pero el precedente que queda es que la soberanía de nuestras naciones es una ilusión que dura exactamente lo que tarda el Presidente de Estados Unidos en firmar una orden ejecutiva. La historia nos enseña que cuando el imperio entra por la fuerza a «ordenar la casa», la cuenta siempre la pagamos nosotros, los ciudadanos de a pie.

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