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El Bosque es la Comuna que Mejor Paga a Aseadores y Recolectores

El Bosque, una comuna insigne del sur de la capital, desde el año 2017 se convirtió en la comuna que mejor remunera a los trabajadores del servicio de limpieza y retiro de residuos domiciliarios, instalando de manera temprana un mínimo ético y trato digno a los trabajadores que cumplen este tipo de servicios.

Como parte del estallido social que vive el país, gran parte de los servicios públicos se sumaron al paro nacional, entre ellos, los recolectores de basura que integran 16 federaciones de trabajadores que exigen un aumento salarial y mejores condiciones laborales, afectando a más de cuarenta municipios y a millones de personas.  Sin embargo, la situación en El Bosque es diferente, ya que el municipio hace dos años aseguró un sueldo ético mínimo de $500 mil para los recolectores y aseadores, muy por encima de las remuneraciones que ofrecen las comunas de mayores ingresos del sector oriente, y en línea con todos los derechos laborales de los contratistas.

Sueldo ético mínimo

Esto se logró gracias a las bases de licitación que el municipio elaboró el año 2017, adjudicada a la empresa Dimensión, los recolectores poseen mejores condiciones de trabajo que cualquier otra comuna según la Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores de Recolección Aseo y Medio Ambiente de Chile (FENSITRAMBICH), quien a través de su presidente Miguel Sánchez, aseguró que “las condiciones en la país no son buenas y tenemos que trabajar para seguir licitaciones, y uno de los municipios, por no decir el mejor municipio que nos acogió, fue el de El Bosque que es un municipio pobre, humilde, pero paga el doble que Providencia”.

Para Miguel Sánchez, esto es solo cuestión de voluntad para mejorar las condiciones. Así lo entendió el Concejo Municipal de El Bosque, quien a través de su presidente el alcalde Sadi Melo, dispuso en sus bases un sueldo ético mínimo que se ajusta al esfuerzo y volumen de trabajo que tienen los recolectores día a día. “La recolección y limpieza de los residuos domiciliarios y de ferias libre es un trabajo arduo y peligroso, por lo tanto los trabajadores deben recibir un sueldo que se ajuste a ese gran esfuerzo. Tenemos una comuna limpia y los trabajadores recolectores son los protagonistas del servicio”.

En el marco de la movilización, los recolectores de El Bosque no adhirieron al paro, sino que el bloqueo del paso a los rellenos sanitarios, hizo imposible el traslado de la basura. Este viernes se retomó el servicio con la apertura del paso a los vertederos.

Sobre Saqueos y Saqueadores

Hemos visto repetido hasta el cansancio el reclamo de la gente contra los saqueos, robos y vandalismo en general que azota el país, generalmente al término de las multitudinarias marchas y movilizaciones pacíficas registradas en las últimas semanas en todo Chile.

La derecha acusa que detrás de estos delitos hay grupos organizados, dirigidos, armados y financiados por partidos de izquierda. Pero esta imputación, en general, es falsa. Y es falsa porque, contrariamente a lo que cree la derecha, nuestro partido hoy no está inserto en las poblaciones populares de Chile.

Durante la dictadura, desde las primeras protestas en 1983, los partidos que formamos parte del Movimiento Democrático Popular (MDP) ayudamos a encauzar el descontento social contra Pinochet, coordinando las protestas y paros en los diversos territorios de Santiago.

Al mismo tiempo, fuimos capaces de crear «grupos de control» integrados por militantes, especialmente de las juventudes, que tenían como misión acompañar las marchas populares y evitar los saqueos y robos durante ellas. Estos compañeros trabajaban coordinados y en las protestas marchaban armados con un palo (en general, un listón de 50 a 70 centímetros) y un pañuelo rojo al cuello. Estos grupos de «control» hacían sus ejercicio de coordinación en los cerros de Santiago (Renca, La Pincoya, Peñalolén).

Solo en la zona norte de Santiago el MDP llegó a tener entre 200 a 300 de estos compañeros «controladores».

En dictadura hubo un grupo político que se dedicó a saquear locales comerciales y ese fue el Mapu Lautaro, el cual robaba farmacias (bajo la consigna «el pueblo tiene derecho a la salud»), botillerías («el pueblo tiene derecho a tomar»), camiones con pollos («el pueblo tiene derecho a comer») y después repartía las mercaderías en las poblaciones. Claro que en esos robos y asaltos protagonizaron chascos que ya son mito urbano, como por ejemplo, que en el saqueo a un local de Bata solo pudieron robar los zapatos derechos, ya que el local los tenía de muestra y los otros pares izquierdos estaban guardados en la bodega.

A combo limpio

Sobre ellos, el MDP no tenía control. Incluso, rivalizó en algunos casos a combo limpio en las calles, cuando el primero organizaba una barricada y los Lautaro llegaban 15 minutos antes al lugar y hacía la suya, dejando a los del MDP con todo el material y con la represión encima.

Entonces, durante las protesta contra Pinochet no se registraron saqueos masivos ni generalizados, ya que la organización y control de las protestas y marchas estaban encabezadas por los partidos de izquierda, que en esos tiempos sí estaban profundamente insertos en los sectores populares.

El MDP desapareció en 1987, cuando se creó la Izquierda Unida. Se incorporaron el PR, el Mapu y la IC. Es decir, se amplió alcanzando nuevos sectores, pero perdió profundidad ideológica.

Después, nació la Concertación y con el regreso de la «democracia», el PS llamó a sus dirigente sociales a «no hacerle olitas» al Gobierno de Aylwin, por temor a los militares.

Entonces, se produjo un reflujo del movimiento social y los territorios quedaron vacíos de conducción política. Este vacío en las poblaciones lo llenaron dos actores: la UDI «popular» y los narcotraficantes. Eso ocurrió entre 1990 y 1996. Esta nefasta alianza permitió que el partido de Jaime Guzmán ganara alcaldías donde antes campeaba la izquierda.

Desde 1998 surgió una voz crítica dentro del PS en el Congreso de Concepción, llamando a «volver a los territorios», una letanía que se mantiene hasta hoy. ¿A qué va a volver el PS a las poblaciones, después que las dejó abandonadas durante casi 30 años? Salvo comunales que son honrosas excepciones, los pobladores recibirán a los socialistas a patadas. Lo mismo en los sindicatos y las organizaciones sociales.

Por eso es que hoy vemos cómo encapuchados saquean a destajo supermercados, locales comerciales, etc. Ningún militante del PS puede pararse frente a ellos para impedirles su actuar. Ya no tenemos la estatura moral para ello. Antes, teníamos detrás nuestros muertos, desaparecidos, nuestros mártires caídos en las protestas. Los pobladores y trabajadores nos veían junto a ellos en las protestas en las calles, arriesgando el pellejo igual que ellos. Entonces, nos respetaban, nos escuchaban y nos hacían caso. Hoy no. Hoy solo damos vergüenza. Nos acusan como partido de corruptos, «vendidos al neoliberalismo», traidores, etc, etc. Nos acusan que cuando estuvimos en el Gobierno como Concertación, en vez de defenderlos frente al azote del modelo neoliberal, de llamarlos de nuevo a las calles para derribar el modelo pinochetista, los dejamos botados y profundizamos y usufructuamos de ese modelo. En suma, que les dimos la espalda y que olvidamos a Allende.

Saqueos a sedes partidarias

Ese abandono de ayer es el que hoy tiene al PS y a otros partidos de izquierda como meros espectadores y totalmente inmovilizados frente a los saqueos, en particular, y también frente al gigantesco movimiento social que se levantó en Chile por fuera de los partidos, en general.

Por algo atacaron la sede central del partido y otras sedes regionales.

El saqueo es un acto material, pero también es el símbolo más violento de la rabia y el descontento popular. Los necesitados roban comida, ropa, pañales, para ellos o para vender en la feria. También es cierto que dentro de los saqueadores hay delincuentes y grupos organizados. Pero si ellos campean hoy en las poblaciones, es por nuestras culpas de ayer. Abandonamos como partido a la gente a vivir en medio de las balas y las drogas. Nos hicimos los huevones y nos acomodamos en nuestras zonas de confort, en vez de dar la lucha por ellos, defenderlos y representarlos. No lloremos si nos escupen en la calle. Es posible que lo tengamos merecido.

Académic@s Ambientalistas por una Asamblea Constituyente

Como académicos/as e investigadores/as del área socio-ambiental hacemos un llamado a una transformación constitucional. Esta transformación debe ser institucional, profunda, efectivamente participativa para ser legítima respondiendo los cambios socio-ambientales que el territorio está experimentando. Hoy el 80,7% de la ciudadanía considera que un cambio constitucional es importante o muy importante, y un 85% está de acuerdo con el movimiento. Esta es una mayoría contundente que no puede ser ignorada en una democracia.

Hemos estudiado cómo las reglas constitucionales, además de otras fuera de la constitución, han impedido el manejo adaptativo de los ecosistemas frente a los cambios socio-ambientales. Por ejemplo, ni la ley de bosque nativo, las modificaciones al código de aguas, ni los intentos para proteger los glaciares lograron proteger y regular efectivamente los ecosistemas que sostienen la vida, bajo una interpretación extrema del derecho de propiedad promoviendo la degradación de los bienes comunes proveídos por los ecosistemas. Esta interpretación ha estado amparada por fallos del Tribunal Constitucional, que la práctica opera como una tercera cámara legislativa. Caso similar ocurre con la ley de pesca, que, por haber asignado derechos de propiedad mediante las cuotas de pesca, ahora Estado debería “comprar” estas cuotas a pesar de que dicha ley carece de cualquier legitimidad para la ciudadanía. Terminando así por aplicarse una regla de forma ortodoxa olvidando así la función social que cumple la propiedad establecida en la misma constitución (Art. 19 N°24). Chile es altamente vulnerable al cambio climático, y ya está siendo afectado por una larga sequía que ha dejado a los sectores pobres aún más vulnerables, hemos visto incendios arrasar con regiones completas, estamos presenciando como la capacidad productiva del país decae, fomentando la emigración y la posible alza en los precios de los alimentos, lo que se ve exacerbado por la orientación exportadora promovida desde el estado. Es urgente adaptar las reglas del juego a la realidad para dar estabilidad social, económica y ambiental al país.

A pesar de que en la constitución se asegura nominalmente el derecho de vivir en un medio ambiente libre de contaminación (Art. 19 N°8), en la práctica no existe forma de asegurar esto, pues no existe monitoreo ambiental e investigación permanente que permita probar legalmente que una actividad o empresa ha infringido daño ambiental. Tristemente conocidos son ya los casos de las zonas de sacrificio donde hasta el día de hoy no se entregan soluciones concretas a los habitantes. No debemos olvidar el caso de la muerte de los cisnes, la alteración de la trama trófica y sedimentación del río Cruces en Valdivia producido por CELCO, ni el vertimiento de salmones muertos en Chiloé y posterior marea roja, que dejó a cientos de pescadores sin sustento, originado así el movimiento Chiloé esta privao que también fue duramente reprimido. Nunca sabremos sus causas pues no existe monitoreo de variables ambientales antes de que ocurrieran estos desastres. Este derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación carece de respaldo sin información y monitoreo científico permanente.

Por último, entendemos que el estallido social que Chile está viviendo es resultado de un modelo productivo basado en la venta de productos de baja complejidad, que nos hizo dependientes principalmente del intercambio con China y Estados Unidos; cuando los términos de intercambio se vuelven poco favorables, el precio del dólar sube y por lo tanto sube el transporte, y otros bienes básicos profundizando la desigualdad que vive el país, lo que es la causa inicial de este estallido. Por eso hacemos un llamado serio y de largo plazo a hacer cambios en la Constitución del país, aumentar la equidad social y a diversificar la matriz productiva de Chile mediante la investigación y desarrollo de carácter público como criterio guía para una Asamblea Constituyente, participativa, legitimada por la sociedad y acorde a la realidad ambiental.

Noviembre de 2019, Chile.

Quienes deseen sumarse a esta causa, como los firmantes a continuación, pueden hacerlo a través a través de este link

 

Los firmantes:

 

Daniela Manuschevich

Académica, Escuela de Geografía,, Universidad Academia Humanismo Cristiano

 

 

Marcelo Garrido

Profesor, Universidad Academia Humanismo Cristiano

 

 

Enrique Aliste

Académico Universidad de Chile

 

 

Caroline Stamm

Profesora asistente, Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC

 

 

Yasna Contrera Gatica

Departamento de Geografía. FAU. Universidad de Chile

 

 

Daniela Escalona Thomas

NIDAS universidad academia de humanismo cristiano

 

 

Rocio Amparo Gallegos Castillo

Directora Escuela de Geografía, Universidad Academia Humanismo Cristiano

 

 

Daniella Gac

Investigadora Ceder; Directora Académica Sede Santiago- Universidad de los Lagos

 

 

Nicolas Vergara Arribas

PhD student – Bloustein School of Planning and Public Policy – Rutgers, the State University of New Jersey

 

 

Carolina Andrea Arriagada Sickinger

Profesora Universidad del Bio-Bio

 

 

Rodrigo Lagos Vergara

Académico investigador Universidad del Bio-Bio

 

 

Maria Fragkou

Profesora Asistente, Departamento de Geografía, Universidad de Chile

 

 

Javier Ruiz-Tagle

Profesor Asistente, Pontificia Universidad Católica de Chile

 

 

Fernanda Salinas Urzúa

Investigadora ONG FIMA

 

 

Debbie Guerra Maldonado

Académica, Universidad  Austral de Chile

 

 

María Isabel Lopez Meza

Académica Universidad del Bio-Bio

 

 

Beatriz Bustos

Profesora Asociada, FAU-UCH

 

 

Michael Lukas

Profesor Asistente, Departamento de Geografía, Universidad de Chile

 

 

Alvaro G. Gutierrez

Académico, Universidad de Chile

 

 

Rosa Scherson Vicencio

Profesora Asociada, Universidad de Chile

 

 

Yerko Boris Castillo Ávalos

Académico del Centro de Estudios Ambientales Universidad Austral

 

 

Paulina Faba

Académica Universidad Alberto Hurtado

 

 

Francisca Márquez

Profesora Titular. Universidad Alberto Hurtado

 

 

Mariana Calcagni

Universidad de Friburgo, Alemania

 

 

Daniela Escalona Thomas

NIDAS universidad academia de humanismo cristiano

 

 

Mariela Cecilia Núñez Ávila

Directora Estación Biológica Senda Darwin

 

 

Miguel Contreras

Académico, Departamento de Geografía, Universidad de Chile

 

 

Cecilia Smith

Profesor Titular, Universidad de Los Lagos

 

 

Alfredo Erlwein Vicuña

Profesor IIAS, CEAM Universidad Austral

 

 

Mauricio Carter

Universidad Andrés Bello

 

 

Maisa Rojas

Profesora Asociada, Universidad de Chile

 

 

Cristian Alarcon Ferrari

Escuela de Derecho , Universidad Academia de Humanismo Cristiano

 

 

Yohann Videla Giering

Académico Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

 

Gabriela Cabaña

 

Estudiante de doctorado en antropología, London School of Economics and Political Science

 

 

América Paz Durán Moya

Investigadora Postdoctoral Universidad Austral de Chile

 

 

Juan Armesto

Académico, Departamento Ecología. Pontificia Universidad Católica de Chile

 

 

Carolina Arriagada Sickinger

Profesora Universidad del Bio Bio

 

 

Miguel Alejandro Contreras

Académico, Universidad de Chile

 

 

María Victoria Soto

Académica, Universidad de Chile

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se Acaba la Constitución de Pinochet-Guzmán

Lo impensable, lo inimaginable sucedió. La derecha, que durante decenas de años defendió con dientes y muelas la Constitución con que su líder dejó amarrada y cautiva la democracia, presionada por la gente que por más de tres semanas no cedía y seguía en las calles reclamando más justicia y más dignidad, finalmente debió dejar de lado sus temores y aprobar un plebiscito para cambiar la Constitución de su venerado Jaime Guzmán.

Contra esto se estaba luchando en los pasillos del Congreso en frenéticas horas de negociación, a vista y paciencia de los medios que seguían atentamente los conciliábulos. Muy lejos de parecerse a la “cocina” del 2014, cuando entre las cuatro paredes de su casa,Andrés Zaldívar, en base a negociaciones muy criticadas posteriormente, logró acuerdos con la derecha respecto a la reforma tributaria.

Esta vez no ocurrió así, aunque los detractores del acuerdo intentaron débilmente instalar tal idea. Es que el potente diálogo que se instauró en esos pasillos fue transversal, desde la UDI al Frente Amplio, a excepción del Partido Comunista. Fueron horas de nerviosismo y ansiedad que finalmente se sellaron con un histórico Acuerdo por la paz y la nueva Constitución”.

Así, comenzó a morir lento, pero seguro, la Constitución de Pinochet. Esa que tantas veces se quiso matar y que nunca se pudo, hasta ahora. Los rostros de los principales dirigentes, particularmente de la UDI, lo decían todo. De hecho, la presidenta gremialista se había referido a las protestas que ya acumulan más de 3 semanas de esta manera: «Lo que detonó en la calle fueron nuevas pensiones, fue una demanda social, real, que me parece absolutamente legítima. Hoy ¿quiénes están sosteniendo una nueva Constitución?, los grupos violentistas que están en la calle y que yo creo que son de extrema izquierda».

Pero, la realidad es dura y debieron rendirse a la evidencia que las multitudes, contrariamente a lo que anhelaban, no se iban a rendir y que el cambio debía ser de verdad. Se abrieron entonces a un plebiscito de entrada para consultarle a chilenos y chilenas si deseaban una nueva Constitución y, tan importante como aquello, bajo qué mecanismo. En abril de 2020 los ciudadanos del país, hombres y mujeres decidirán sí o no, y si prefieren una Convención Constitucional , con el 100 por ciento de delegados electos, es decir una Asamblea Constituyente; o una Asamblea o Convención Mixta Constitucional, compuesta por el 50por ciento de parlamentarios en ejercicio y 50 por ciento de delegados electos. Eso, además de un plebiscito de salida o ratificatorio.

Las elecciones para elegir a los integrantes de la asamblea encargada de redactar la nueva Carta Fundamental se realizarán junto con las elecciones municipales y de gobernadores de octubre del próximo año. Rigen las mismas reglas de la elección de diputados.

La larga marcha

La Asamblea, sea cual fuere la que gane, tendrá como misión redactar la nueva Constitución, pero con acuerdos que requerirán un quorum de 2/3. Esto fue justamente la muralla que durante horas no pudieron traspasar los negociadores. Iban y venían. De repente, sonrisas, De repente, caras adustas.

Para la oposición fue un portazo la propuesta deloficialismo, que planteó que, si la asamblea encargada de la Nueva Constitución no alcanzaba los 2/3 en cualquier capítulo, entonces prevalecería la versión consignada en la actual Carta Magna, vale decir, la Constitución de 1980. Así, los 2/3 se habían transformado en un verdadero veto, tal como la mente privilegiada de Jaime Guzmán lo había planificado por allá por la década del 70.

“En vez de gobernar para hacer, en mayor o menor medida lo que los adversarios quieren, resulta preferible contribuir a crear una realidad que reclame de todo el que gobierne una sujeción a las exigencias propias de esta. Es decir, que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque al margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella, sea lo suficientemente reducido como para hacer extremadamente difícil lo contrario”… (Jaime Guzmán, concepción de su democracia protegida, autoritaria, Revista de Ley y Política)

Para la oposición fue una exigencia inaceptable. Surgió la idea, entonces, de la hoja en blanco, es decir, si no se llegaba a acuerdo en algún punto, estarían obligados a agotar las negociaciones, de lo contrario, de no acercar las posiciones, se dejaría de lado, pero sin que apareciera la sombra de la Constitución Pinochetista. Ahí es donde aparece la llamada hoja en blanco”. Finalmente, una frase zanjó el punto: “la nueva Constitución regirá en el momento de su promulgación y publicación, derogándose orgánicamente la Constitución actual”.

¿Cómo se llegó hasta ahí? Fue un camino rudo. Probablemente sin prever las consecuencias y, sin que la derecha aún no lograra en ese momento dimensionar la crisis social, política y a estas alturas económica en que está subsumido el país,  las negociaciones de los partidos respecto a la salida al conflicto habían llegado a un punto muerto. Durante horas se mantuvo la incertidumbre. Hasta que, cerca de las 2.30 de la madrugada del viernes 15 de noviembre, se firmó el histórico acuerdo que permitirá terminar con la Constitución de Pinochet y Jaime Guzmán si el pueblo así lo decide.

No fue fácil el último tramo. Cuando se supo el miércoles pasado que la oposición primero y luego todo el espectro político había comenzado a negociar para destrabar la crisis y llegar a un acuerdo, ya en las redes sociales y entre muchos comentaristas de la realidad nacional se hablaba de “la cocina”. Es justamente lo que ha reclamado el pueblo en las calles: no tener acceso a opinión ni a decisiones que siempre quedan en manos de los “iluminados”.

La sola mención de “la cocina” era y es aún toda una señal para los partidos. Difícilmente se aquietarán las aguas tan convulsionadas en el país, si en la solución no están considerados los protagonistas principales que al parecer son liderados por la Mesa de Unidad Social, integrada por más de 115 organizaciones sociales, entre ellas, la Coordinadora no + AFP; Confech; Anef; Cut; Colegio de Profesores; Modatima; Vendedores Ambulantes de Santiago, Sindicato Starbucks Chile; Coordinadora Feminista 8M; Fenats; Confusam; Fenpruss y representantes de organizaciones regionales.

La situación era de gravedad, tomando en cuenta el descontrol en que se vio envuelto el país el pasado martes, cuando saqueos, incendios y vandalismo opacaron las multitudinarias y pacíficas marchas que se sucedieron a lo largo y ancho de Chile.

Fue el día en que durante una hora y media la televisión mostraba un solitario pódium en La Moneda, a la espera de la palabra del Presidente. La demora había dado paso a todo tipo de especulaciones, fundamentalmente porque el Mandatario no dijo nada nuevo, salvo el llamado a reservistas de Carabineros e Investigaciones a incorporarse y llamar a tres acuerdos: por la paz; por la justicia y por la Constitución. De hecho, el presidente de RN confirmó que se evaluó decretar estado de emergencia, pero que finalmente se descartó.

Flanqueado por los ministros del Interior y la Segegob y sin el de Defensa que también llegó ese día a La Moneda, por lo que muchos supusieron que se decretaría estado de emergencia, el Mandatario señaló que “la grave situación que vive nuestro país exige, y con urgencia, dejar de lado todas las pequeñeces y las miserias». Luego, hizo un llamado a concretar tres acuerdos nacionales para superar la crisis. Un acuerdo por la paz, “que nos permita condenar en forma categórica y sin ninguna duda” la violencia ocurrida en las manifestaciones; un acuerdopor la justicia, “para impulsar una robusta agenda social” y “un Chile con mayor igualdad y menos privilegios”. Y como tercer acuerdo, el mandatario mencionó la Nueva Constitución, con un plebiscito ratificatorio.

No cambios, sino nueva Constitución

Poco antes, el ministro del Interior había explicado la propuesta gubernamental, cambiando incluso lo que Piñera había dicho el día anterior en entrevista con El Mercurio, anunciando que el gobierno está preparando un proyecto con cambios a la Carta Magna. Luego de una larga reunión en la casa del Presidente, de la cual la presidenta de la UDI salió con cara de pocos amigos, el ministro señaló: “tenemos que crear un mecanismo que permita introducir cambios profundos que puedan incluso derivar en una nueva Constitución”.

Anunció que “vamos a sumarnos activamente al debate constitucional (…) como Gobierno tomamos la decisión de impulsar el debate constitucional, vamos a impulsar un mecanismo de cambio constitucional (…) Y explicó que “tiene que ser un mecanismo institucional, democrático y deliberativo. Nosotros creemos que un Congreso constituyente es una muy buena opción, también está la opción de una convención constituyente (que se va a evaluar). El segundo criterio es que tiene que ser un proceso participativo, a lo menos un plebiscito ratificatorio (…) que el texto que surja del Congreso constituyente sea validado por todos (…) Un tercer criterio es que debe tener plazos, un cronograma establecido. De aquí a (el término de) este periodo presidencial”, detalló el ministro Blumel.

La respuesta llegó rápido. Por primera vez en varios años, la oposición se unió para plantear su posición: plebiscito y Asamblea Constituyente, única alternativa para responder a las demandas de participación ciudadana que se ha expresado en la calle. “La propuesta de un Congreso Constituyente por parte del Gobierno, se aleja de la demanda popular por participación y deliberación en la importante tarea a la que nos enfrentamos. Tanto para la opinión pública, como para expertos y organizaciones de la sociedad civil la Asamblea Constituyente es el mecanismo más democrático para garantizar una amplia participación ciudadana que otorgue plena legitimidad al proceso”, indica la declaración. Luego, los partidos de oposición subrayan que la AC es un “órgano deliberativo e institucional, con delegados y delegadas electas democráticamente, con inhabilidades para asumir cargos futuros, debe ser convocado única y exclusivamente para redactar un nuevo texto constitucional que deberá ser sometido a referéndum”.

Incredulidad en lado y lado

No todos creyeron en lo que planteaba el Ejecutivo. Tras el anuncio de un congreso constituyente realizado por el Ejecutivo, el senador Manuel José Ossandón (RN) planteó en Cooperativa que el Parlamento no tiene la credibilidad ante la ciudadanía para liderar el proceso de una nueva Constitución. Asegurando que sus dichos representan la postura de varios parlamentarios RN, Ossandón dijo que “lo que más me preocupa es que no se han dado cuenta de la gravedad de esta crisis. Aquí no está en juego el futuro del gobierno, aquí nos estamos jugando la democracia”, afirma. Y añadió: “me sigue pareciendo insuficiente, ya que, la nueva Constitución no se puede construir entre cuatro paredes, hoy no tenemos el piso para eso, además el contexto de sus dichos apunta mucho más a desconocer la razón de fondo de esta catástrofe social. O a no entenderla. Si el Ejecutivo no logra descifrar y aceptar esa variable, siempre va a condicionar el mecanismo para definir la nueva relación entre el Estado y los ciudadanos.

En la misma línea se había pronunciado en esos días el presidente de Renovación nacional, Mario Desbordes, convertido en el favorito de la oposición para las negociaciones. Hasta ahora. «Estamos sobregirados en el tiempo. Creo que esto tiene que ser hoy o mañana a más tardar y espero que los violentistas, que van a seguir intentando derribar la democracia no lo logren, lleguemos a acuerdo rápido», aseveró el diputado.

Fue el momento también en que el presidente de la DC aprovechó para plantarse como interlocutor, luego de haber quedado herido por el acuerdo de sus senadores con el gobierno donde no tuvo participación ninguna, para destrabar la reforma tributaria. «Vamos a cobrar la palabra al Presidente en el sentido de alcanzar los acuerdos nacionales para alcanzar la paz y hacer los cambios que nuestro país necesita. Vamos a intensificar todas las conversaciones con Chile Vamos y el Gobierno. Todos tenemos que poner de nuestra parte y ceder en nuestras posturas «, aseguró Fuad Chahin.

El presidente del Partido Radical, Carlos Maldonado, destacó que el Gobierno se abriera a una nueva Carta Fundamental , pero insistió en que “nosotros seguimos sosteniendo con fuerza nuestra propuesta y nuestra exigencia en que el primer paso sea un plebiscito vinculante en que la ciudadanía se pronuncie sobre la necesidad de una nueva Constitución y sobre el mecanismo más representativo y democrático a través del cual me parezca que debe llevarse adelante este proceso de construcción de la nueva Carta Fundamental”.

También se había pronunciado el Frente Amplio, que en su mayoría participó en las negociaciones. El Frente Amplio no participa ni participará de ninguna “cocina”. Respetaremos las exigencias de las mayorías ciudadanas. Reconocemos en la Mesa de Unidad Social, en los movimientos sociales que ahí participan y en el impresionante desarrollo de los cabildos y asambleas ciudadanas, a las fuerzas legítimas que impulsan las transformaciones que Chile requiere”.

El presidente del Partido Socialista, senador Álvaro Elizalde había manifestado en varias oportunidades que «lo importante» es que el Gobierno exprese su disposición a un proceso constituyente «con una real participación ciudadana». «Un acuerdo entre cuatro paredes que implique modificaciones cosméticas a la Constitución no va a ser una respuesta adecuada para la crisis que está afectando a nuestra sociedad», agregó. Además, mencionó el proceso de elaboración de la nueva Constitución «debe ser de cara a la ciudadanía con participación de la gente a través de un plebiscito». «Lamentablemente el Presidente se acostumbró a llegar tarde y a realizar propuestas que son tardías e insuficientes».

El presidente del Partido por la Democracia (PPD), Heraldo Muñoz, expresó que “el Ejecutivo hasta ahora ha llegado tarde a todo, pues no es capaz de admitir que la realidad cambió y, en este caso, podría recuperar la iniciativa al convocar un plebiscito para una nueva Constitución».

¿Y el PC?

“Se ha logrado el plebiscito, se ha logrado que este plebiscito pregunte por el mecanismo que se va a usar para construir la nueva Constitución, eso es un paso adelante innegable”, dijo el presidente del partido Comunista, Guillermo Teillier en El Siglo. El parlamentario agregó que “nosotros vamos a participar de todo el proceso, indudablemente, en el Parlamento, en la Cámara de Diputados, en la Comisión de Constitución, y después en todo el proceso que venga para adelante.

“No deslegitimamos ningún acuerdo. Reitero, es un avance grande que valoramos que vamos a poder reemplazar la Constitución. El acuerdo es muy parecido a la indicación que presentamos en la Comisión de Constitución para establecer un cambio”, añadió. El diputado aseguró que “estamos analizando el acuerdo” y aclaró que no fueron parte de las reuniones porque “a la hora que nos invitaron, ya están tomadas las decisiones y cuando preguntamos si podíamos incidir en algo, nos dijeron que no”. Teillier señaló que uno de los puntos con el que difieren del acuerdo es que “cuando nos dicen que el quórum para producir los cambios es de 2/3, dijimos que nos parecía muy alto porque le estábamos dando poder de veto a la minoría, a un tercio sobre dos tercios”.

Distinto es lo que piensa otro comunista, el abogado constitucionalista Jaime Gajardo.  “Es un gran paso para nuestro país”, dice. “Que se haya logrado un plebiscito para ver si los chilenos quieren nueva Constitución o no es muy relevante. Y también lo es que exista la opción de que se defina a través de una asamblea constituyente. Lo mismo se hace desde una hoja en blanco y se desmonta la Constitución del 80 desde el día uno”, remarca.

Respecto al quorum, Gajardo señala: “Creo que el quórum es alto, pero no exageradamente”, sostiene. Añade que “hubiera sido mejor 3/5, pero es más relevante partir de una hoja en blanco. Eso es más sano y democrático y me imagino que obligará a acuerdos en muchos aspectos. Eso permite que la Constitución sea una casa de todos”. Y asegura que “la lectura de que (el quórum de 2/3) es poder de veto es errada”.

Y, al menos uno de los dirigentes de la Mesa Social, Luis Mesina, de No + AFP destacó el acuerdo.Cualquier paso en la dirección de acabar con la Constitución del dictador es un avance”. “El que anoche se abriera la posibilidad de acabar con la Constitución de Pinochet/Guzmán/Lagos demuestra que sólo movilizados podemos derribar candados jurídicos y políticos y, avanzar en la conquista de derechos”, planteó el líder social.

¡Histórico! El Fin de la Constitución de Guzmán, Defendida Durante 40 años por la Derecha

 

Recién a las 2.30 de la madrugada, la mayoría de los presidentes de los partidos con representación parlamentaria se sentaron en el escritorio de  Salvador Allende en el ex Congreso, para dar a conocer el acuerdo al que se había llegado y que, en lo fundamental, aprueba lo impensado hace dos semanas: un plebiscito de entrada para que la ciudadanía decida si quiere una nueva Constitución, y cuál mecanismo prefiere: Convención mixta constitucional o Convención Constitucional. Esta última, con integrantes elegidos íntegramente por la ciudadanía. En otras palabras, una asamblea constituyente.

El por qué del título pareciera ser una concesión para que la derecha no siguiera con el terror que le produce la sola mención de Asamblea Constituyente, que les recuerda -según han dicho- las asambleas de Venezuela, Nicaragua o la Bolivia de Evo.

La piedra de tope y que significó horas de negociaciones fue el quorum de 2/3 para aprobar los artículos de la nueva Constitución. Este es un quorum que significa 50 más uno. La derecha trató que si en uno de esos artículos no se conseguía los 2/3, entonces regía el antiguo artículo de la Constitución de Guzmán o de Pinochet. Ahí se paralizó todo. Lo que la oposición logró finalmente es que si no hay acuerdo, se abre una hoja en blanco, se vuelve a discutir o  simplemente no se pone, y luego la materia quedará regulada por leyes. Pero, lo fundamental es que no se vuelve al articulado de la Constitución del 80.

Este es el histórico Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución:

Reforma para Acusar Constitucionalmente a General Director de Carabineros

Un grupo de diputados, encabezados por Raúl Soto, presentó una reforma constitucional incorporando al General Director de Carabineros y al Director General de la Policía de Investigaciones (PDI), como autoridades susceptibles de acusación constitucional.

«Hemos visto innumerables denuncias y querellas por violaciones de derechos humanos a manos de agentes del Estado, y muchas de ellas involucran a carabineros o carabineras. Creemos que hay que resguardar adecuadamente y garantizar el Estado de Derecho que tiene nuestro país, y establecer como piso mínimo que los DDHH de las personas que se manifiestan se van a respetar siempre», señaló el diputado Soto, agregando que «los estándares protocolares y legales del actuar de los fuerzas policiales se rijan también por los estándares internacionales y que también tengan responsabilidad política».

El parlamentario agregó que «esta situación ha sido agravada tras conocerse el audio del general Rozas donde expresa que no dará de baja a carabineros por procedimiento policial, aunque lo obliguen. Y pese a que la Institución sacó una declaración pública, creemos que las explicaciones son absolutamente insuficientes. Acá hay sumarios y procesos judiciales en curso y no se puede tomar esa decisión adelantadamente porque significa insurrección y deliberación, en este caso, de las policías del poder civil y político».

El diputado señala que “no hay ninguna razón jurídica legal de peso para que un General Director de carabineros no sea acusable constitucionalmente, y quiero recordar además, que quien es ministro de Segpres hoy, es patrocinante de un proyecto que pide acusar constitucionalmente a un director general de carabineros, por eso emplazamos al Gobierno a sumarse a esta iniciativa», indicó Raúl Soto.

Por su parte, la diputada del PPD, Andrea Parra, sostuvo que «es necesario mantener un mayor control respecto al mando. Las explicaciones del General Mario Rozas han sido reprochables e insuficientes, pero más allá de ello lo que queremos es fortalecer el mando institucional y que hay responsabilidad frente a violaciones a derechos humanos».Finalmente, el diputado de RD, Jorge Brito, señaló que «queremos que las personas que se comporten como el General Rozas puedan enfrentar sus responsabilidades políticas, mediante un mecanismo para acabar con este abuso y con la impunidad que algunos gozan. Instamos a aprobar cuanto antes este proyecto».

La iniciativa también fue suscrita por los diputados y diputadas del PPD Tucapel Jiménez, Carolina Marzán, Cristina Girardi y Loreto Carvajal; además de las RD Maite Orsini y Natalia Castillo.

El Derecho a Informarse

El derecho a la información se concibe como “un derecho universal, inviolable e inalterable del ser humano moderno” y como tal le corresponde al Estado garantizar el acceso a la información” (Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos 1948).

Desde que se iniciaron las protestas y movilizaciones sociales, la libertad de expresión se ha visto gravemente vulnerada. Así lo consigna el informe realizado por Datos Protegidos y el Observatorio del Derecho a la Comunicaciónpara la Audiencia sobre la situación de Derechos Humanos en el contexto de la protesta social en Chile durante el 174º período de sesiones realizado el pasado 11 de noviembre en la ciudad  de Quito, Ecuador.

Las situaciones documentadas dan cuenta de la obstrucción en el acceso a la información pública sobre detenciones y heridos, reuniones secretas del gobierno con empresarios y principales canales de TV y medios escritos; así como el filtrado automático y bloqueo de cuentas de redes sociales, la restricción de tránsito a periodistas en contexto de toque de queda y ataques, amenazas e intimidaciones a periodistas, comunicadores y medios de comunicación.

EL 25 de octubre, el Consejo para la Transparencia, mediante un oficio dirigido a los Ministerios de Defensa e Interior, Fuerzas Armadas, Carabineros de Chile, la Policía de Investigaciones de Chile y Gendarmería, advirtió sobre la necesidad de disponer de información de detenidos. En el citado oficio se indica que deberá quedar en un registro, el que, en conformidad con lo dispuesto expresamente por la Constitución, es público y, por tanto, puede acceder a él cualquier persona, en tanto constituye una fuente de acceso público”. A diario hemos observado el no cumplimiento de esta disposición, así como la poca rigurosidad respecto de datos e información relativa a personas detenidas, heridos y circunstancias en las que se produjeron los casos de personas muertas. Por su parte, el instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha informado de limitaciones al acceso a determinados datos oficiales, instancia que estaría demostrando que no ha contado con acceso a todas las fuentes oficiales.

El Juego Informativo

Por su parte el Presidente de la República ha emitido mensajes oficiales a través de conferencias, pero no ha permitido preguntas de la prensa. Esta práctica supone una alteración unilateral de las reglas del juego informativo y una falta de respeto al equilibrio que exige la libertad de expresión en las relaciones entre el poder y los medios de comunicación. De este modo, pareciera evidente que se pretende asegurar la difusión del mensaje que interesa, sin riesgos de contrapartida alguna. En consecuencia, estamos recibiendo propaganda y no información.

Respecto a la cobertura informativa realizada por los canales de televisión de mayor alcance o presencia nacional, debemos señalar que ésta ha sido criticada tanto por los espectadores como por el Consejo Nacional de Televisión, organismo que durante el mes de octubre recibió 420 denuncias, de las cuales 75 corresponden a Teletrece y 43 a Meganoticias, ambas estaciones de carácter privado.

La Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la CIDH incluye entre sus principios que “Los medios de comunicación social tienen derecho a realizar su labor en forma independiente. Presiones directas o indirectas dirigidas a silenciar la labor informativa de loscomunicadores sociales son incompatibles con la libertad de expresión”. El 19 de octubre el Presidente Sebastián Piñera y el Ministro del Interior, Andrés Chadwick, citaron a los máximos ejecutivos de los canales locales a La Moneda, según las declaraciones realizadas por la Federación de Trabajadores de Canales de Televisión (FETRA TV) y el Colegio de Periodistas, el Gobierno intentó intervenir en la agenda informativa de los canales de televisión. La cobertura sesgada y la construcción de noticias falsas se utilizan comunicacionalmente para explicar así la justificación de actos que, de otra forma, serían intolerables.

Alcalde Sadi Melo: «Nuestra Consulta Debe Preguntar Sobre Todos los Mecanismos para la Nueva Constitución»

El Vicepresidente de la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM) y alcalde de la comuna de El Bosque, Sadi Melo, salió -este jueves 14 de noviembre de 2019- al paso de quienes critican el carácter vinculante de la consulta que realizarán las municipalidades el próximo7 de diciembre, apuntando directamente a la responsabilidad de la clase política y del gobierno en la solución de la crisis social que vive Chile.

«Es momento de escuchar a la ciudadanía y los municipios estamos dispuestos a hacerlo. Desde las comunas entendemos que nuestra consulta ciudadana es moral y políticamente vinculante, y debiese transformarse en un mandato para quienes hoy deciden el futuro del país», indicó el edil.

«La consulta ciudadana de los municipios busca escuchar a la ciudadanía y canalizar sus justas demandas», dijo el miembro de la AChM.

«Como gobiernos locales hemos decidido -transversalmente- ponernos a disposición para ayudar a encontrar una salida política a la crisis social que hoy tiene a Chile paralizado hace un mes. La ciudadanía está expectante a la espera de respuestas concretas», añadióMelo.

«No existe otro mecanismo para comprender lo que está pidiendo la ciudadanía si no es por medio de una consulta, ese es el único canal por el cual la gente puede expresarse libre y soberanamente», agregó el alcalde. «Por eso consideramos sumamente relevante hacer la consulta ciudadana a nivel nacional el 7 de diciembre», reforzó.

«Luego de escuchar a las organizaciones sociales, hemos llegado a la conclusión que nuestra consulta debe preguntar por los mecanismos para elaborar la nueva Constitución, considerando todas las alternativas: el Congreso Constituyente, Convención Constituyente y, también, la Asamblea Constituyente», concluyó SadiMelo.

Los Temas Medioambientales Deben ser Prioritarios en una Nueva Constitución

Hoy, el país enfrenta la posibilidad histórica de cambiar la Constitución y al respecto, la ONG Greenpeace, recuerda a la ciudadanía la importancia de que los temas medioambientales se ubiquen como una de las prioridades en el contenido de la nueva Carta Fundamental.  

Es el momento que desde las comunidades y de manera vinculante se puedan corregir los problemas medioambientales que han afectado a los chilenos por décadas, influyendo en su salud, economía y calidad de vida”, señalan.

Además de la crisis hídrica y la realidad de las zonas de sacrificio, Greenpeace resaltó la necesidad de revisar en la nueva Carta Fundamental la protección de los océanos, la contaminación ambiental que afecta a millones de chilenos, la industria forestal, la protección de los glaciares y la necesidad de que se garantice la participación ciudadana al momento de definir proyectos de inversión que pueden afectar medioambientalmente a la población.

“Es necesario confirmar un itinerario claro y que la ciudadanía tenga un rol protagónico y vinculante en la definición de los grandes temas medioambientales que hoy afectan al país y que también han sido causal de injusticia y desigualdad durante ya demasiado tiempo”, dijo Matías Asun, director nacional de Greenpeace.

De acuerdo con la ONG, la discusión de las fórmulas para llegar a una nueva Carta Fundamental, no pueden esconder el verdadero cimiento sobre el cual debe ser elaborada: con una ciudadanía protagonista, con un rol vinculante y que resguarde los derechos medioambientales que han sido vulnerados durante décadas.

“La actual Constitución establece el derecho a vivir en un medioambiente libre de contaminación, pero para todos es claro que se ha tratado de letra muerta. De hecho, buena parte de las injusticias y desigualdades que vive nuestro país tiene un componente medioambiental. Solo es cosa de ver la realidad de miles de personas que han debido vivir por décadas en zonas de sacrificio, los millones que respiran un aire contaminado, una pesca que ha arrasado nuestros mares o los miles y miles de compatriotas que hoy no tienen acceso al agua”, dijo Matías Asun, director nacional de Greenpeace.

Desde Arica, con Dolor y la Esperanza que el Pueblo Decida

Antes de llamar a la paz, y a diferencia de como piensa el Presidente Piñera, quiero destacar el gran número de manifestaciones pacíficas que llenaron las calles de colorido, dando una señal clara de que la gente no bajará los brazos hasta que la dignidad de todas y todos se haga costumbre. Eso ocurrió en todo el país. El cuántos eran y a quiénes representan sólo preocupa a las autoridades de gobierno, quienes a través de cifras pretenden quizás deslegitimar el movimiento social. De forma infructuosa, claro está.

En Arica, como ocurrió en todo Chile, las marchas se desarrollaron de forma tranquila y ordenada, con la alegría de reencontrarse en un escenario pacífico, y con la esperanza de lograr el cambio que todos necesitamos. Pero, de un momento a otro comenzaron de forma simultánea saqueos, incendios y enfrentamientos. En nuestra ciudad, un supermercado completo fue incendiado, y más grave aún, a dos personas que estaban en su interior les fue arrebatada su vida. Muchos vecinos vivieron la amenaza de perder sus casas, y cientos de personas están lamentando la pérdida de su fuente laboral.

Vengan de donde venga, condenamos con toda nuestras fuerzas estos repudiables actos de delincuencia, y llamamos a las autoridades a investigar y establecer las responsabilidades penales.

La destrucción de los bienes públicos, negocios, colegios y hospitales no puede seguir. Esta situación no da para más, pero lamentablemente el gobierno ha sido incapaz de dar señales claras de transformaciones estructurales del sistema que satisfagan la demanda ciudadana. Mientras ello no ocurra, no podemos comenzar a transitar el camino hacia la “nueva normalidad” que buscamos.

Como parlamentario, he insistido en que el Presidente construya acuerdos políticos de corto, mediano y largo plazo. Así, por ejemplo, en el corto plazo puede y debe reajustar en un 20% las pensiones de nuestros adultos mayores en la Ley de Presupuesto de la Nación del 2020, cuya tramitación en la sala del Congreso comienza el jueves 14 de noviembre y no a través de un nuevo proyecto de ley que aún no ingresa y cuya tramitación será de larga data. En la misma forma, debería reajustarse el sueldo mínimo y aumentar el financiamiento público de la salud con el objetivo único de terminar con las listas de espera. Estas tres medidas podrían despacharse antes del 30 de noviembre si el gobierno quisiera y siempre que las incorpore a la discusión de la ley de presupuesto.

En vez de esto, tenemos un proyecto de seguro catastrófico que ingresa más recursos a clínicas privadas para que hagan el trabajo de los hospitales públicos; un chantaje al congreso para que apruebe un pésimo proyecto de reforma al sistema de pensiones bajo la amenaza de no aplicar el reajuste de forma inmediata; y un subsidio al ingreso mínimo que sólo aumenta el gasto público sin que haya un esfuerzo de las grandes empresas por mejorar su estándar de contratación.

Reformas profundas

A mediano plazo, debemos realizar reformas profundas en el sistema de pensiones, basado en el individualismo y subvención estatal y pasar a uno solidario con responsabilidad social empresarial que no permita la usura de la que todos somos víctimas hoy en día. Y, por cierto, una reforma tributaria que permita recaudar más recursos al Estado cobrando lo que es justo a los super ricos, y menos a aquellos de clase media. Por último, la intervención y cambio de reglas a las Isapres, de tal forma que deban soportar una cuota importante de cobertura social.

Finalmente, a largo plazo, pero en no más de dos años, una Nueva Constitución Política de la República que determine el rayado de cancha entre poderes económicos, el Estado y la ciudadanía, más solidario y menos subsidiario.

El mecanismo para una nueva Constitución debe ser determinado exclusivamente por la ciudadanía y sólo por la ciudadanía que es el poder constituyente originario, a través de un plebiscito y no a través de una imposición del gobierno ni mucho menos de este Congreso Nacional. La decisión de hacerlo a través de un congreso constituyente, una comisión mixta o una asamblea constituyente no puede ser acordado entre cuatro paredes por los mismos personeros políticos de siempre, aquello constituiría un atentado a la democracia que sería juzgado por la historia.

No hay que temer a la ciudadanía. Ellos y ellas se han ganado el derecho de ser protagonistas principales del proceso de transformación social, y lo han hecho en las calles.

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