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Investigaciones contra senadores Camila Flores y Miguel Ángel Calisto amenazan mayoría del gobierno de Kast en el Senado

 

A dos meses de la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, uno de los principales focos de preocupación para el oficialismo comenzó a instalarse silenciosamente en el Senado. Más allá de las reformas impulsadas por el Ejecutivo o de la tensión política entre gobierno y oposición, las investigaciones judiciales que afectan a parlamentarios cercanos o funcionales al bloque de derecha amenazan con alterar completamente el delicado equilibrio de fuerzas en la Cámara Alta.

Desde el 11 de marzo de 2026, el Senado quedó conformado por 50 integrantes y presidido por Paulina Núñez, acompañada en la vicepresidencia por Iván Moreira. Aunque el oficialismo logró instalar una mayoría relativa tras la victoria presidencial de Kast, nunca consiguió un dominio total del Congreso.

Actualmente, el bloque afín al gobierno —compuesto por Republicanos, Renovación Nacional, la UDI, Evópoli, Demócratas y sectores cercanos— suma 25 senadores. Renovación Nacional lidera la representación con 9 escaños, mientras que Republicanos y la UDI poseen 5 cada uno. En paralelo, la oposición de izquierda y centroizquierda reúne 23 parlamentarios distribuidos entre el Partido Socialista, PPD, Frente Amplio, Partido Comunista, Democracia Cristiana y otras fuerzas progresistas. A ellos se suman dos independientes considerados votos bisagra en las discusiones más estrechas.

La situación judicial de Camila Flores y Miguel Ángel Calisto

En ese contexto, las investigaciones que hoy enfrentan la senadora Camila Flores y el senador Miguel Ángel Calisto comenzaron a instalar un escenario político que podría transformarse en una amenaza directa para la gobernabilidad del Ejecutivo.

La situación de Flores es particularmente delicada para Renovación Nacional. La Fiscalía Regional de Valparaíso investiga a la parlamentaria por presuntos delitos reiterados de fraude al fisco, en una causa vinculada al eventual uso irregular de asignaciones parlamentarias mediante un mecanismo conocido informalmente como “la cuota Flores”. Según los antecedentes de la investigación, asesores habrían debido devolver parte de sus remuneraciones, provocando un eventual perjuicio fiscal cercano a los $300 millones. La causa es desarrollada por la Unidad Regional Anticorrupción junto al OS9 de Carabineros, mientras el Consejo de Defensa del Estado evalúa acciones judiciales.

Aunque la senadora ha negado categóricamente las acusaciones y asegura que colaborará con la investigación, en el oficialismo existe preocupación por la posibilidad de que la Fiscalía avance hacia una solicitud de desafuero. De concretarse, Flores quedaría suspendida de sus funciones parlamentarias mientras dure el proceso judicial, perdiendo el derecho a participar en sesiones, integrar comisiones y votar proyectos en el Senado.

El escenario se vuelve aún más complejo al considerar la situación judicial de Miguel Ángel Calisto. Aunque fue electo en un cupo de la FRVS, el senador por Aysén mantuvo durante los últimos años una articulación política cercana a Demócratas, el partido liderado por Matías Walker y la ministra de Energía Ximena Rincón. En la práctica, Calisto era considerado un voto cercano al oficialismo en materias clave.

Actualmente enfrenta una investigación por presunto fraude al fisco asociado al eventual uso irregular de asignaciones parlamentarias entre 2018 y 2022. La Fiscalía Regional de Aysén y el Consejo de Defensa del Estado sostienen que existirían asesorías presuntamente falsas o no ejecutadas que habrían provocado un perjuicio superior a los $100 millones.

La causa ya tuvo un episodio inédito luego que la Corte Suprema confirmara su desafuero como diputado en 2025. Sin embargo, antes de avanzar completamente el proceso, Calisto ganó la elección senatorial y recuperó automáticamente el fuero parlamentario. Pese a ello, en mayo de 2026 la Fiscalía reformalizó la investigación y el tribunal decretó medidas cautelares como arraigo nacional y prohibición de contacto con otros imputados.

Un Senado en disputa y una oposición fortalecida

El impacto político de ambos casos podría ser enorme para el gobierno de Kast. Si Camila Flores fuera desaforada, el oficialismo bajaría de 25 a 24 votos efectivos en el Senado. Pero si además Calisto enfrentara una suspensión parlamentaria, el bloque cercano al gobierno podría reducirse a solo 23 votos, igualando numéricamente a la oposición.

Ese escenario transformaría completamente la dinámica legislativa en la Cámara Alta. Con un Senado empatado, los independientes pasarían a convertirse en árbitros absolutos de la gobernabilidad y la oposición quedaría inesperadamente en una posición de ventaja para tensionar el debate político y negociar cada proyecto impulsado por el Ejecutivo.

El efecto sería especialmente sensible considerando que el Senado es una de las cámaras más relevantes del sistema político chileno. Allí se definen reformas constitucionales, nombramientos judiciales, leyes de seguridad, presupuestos, reformas tributarias y proyectos estratégicos para La Moneda.

Con un oficialismo debilitado, la oposición podría no solo bloquear iniciativas, sino también imponer condiciones, ralentizar tramitaciones y obligar al gobierno a negociar permanentemente con sectores moderados o independientes. Incluso, un escenario de ausencias, abstenciones o divisiones internas podría permitir derrotas circunstanciales del Ejecutivo en votaciones clave.

Paradójicamente, cuando el gobierno de Kast parecía iniciar su mandato con una ventaja legislativa inédita para la derecha en los últimos años, las investigaciones judiciales que hoy afectan a figuras cercanas al oficialismo amenazan con convertir al Senado en el principal contrapeso institucional de La Moneda.

La Sinfónica Nacional de Chile y el Ciclo de música de cámara del CEAC en una semana marcada por un estreno absoluto y repertorio del siglo XX

Crédito foto: Comunicaciones CEAC

“Maestros solistas” es el nombre del concierto que la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile presentará el viernes 15 y sábado 16 de mayo a las 19:30 horas en la Gran Sala Sinfónica Nacional. El programa, que contará con el regreso del director invitado Luis Toro Araya, abrirá con el estreno absoluto del Concierto para trombón, violín y orquesta del compositor chileno Ignacio Teillerie, obra que tendrá como solistas al concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Alberto Dourthé, y el trombón bajo del elenco, Obeed Rodríguez. En tanto, la segunda parte estará dedicada a la monumental obra Una Sinfonía Alpina, de Richard Strauss.

Con una ascendente carrera internacional, el maestro chileno Luis Toro Araya es director titular y artístico de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción y en los últimos años ha debutado con destacados elencos como la Orquesta de Radio y Televisión Española, la Orquesta de Picardie, la Dresdner Philharmonie, la Orquesta Estatal de Lituania y la Orquesta Sinfónica Nacional de Irlanda. El maestro mantiene además una estrecha relación con la Sinfónica Nacional de Chile, de la que formó parte como violinista entre 2014 y 2017. “A mí siempre me da mucha alegría volver a la orquesta, porque fui miembro de ella, aprendí muchísimo ahí, les tengo mucho cariño y siempre que vuelvo me siento muy en casa, porque creo que tenemos una muy buena conexión musical”, comenta el director sobre su regreso.

Respecto del Concierto para trombón, violín y orquesta, el concertino Alberto Dourthé destaca que se trata de “una obra que dialoga con la tradición sinfónica desde una mirada contemporánea, con una escritura muy expresiva para ambos instrumentos y una gran riqueza orquestal”. Asimismo, señala que “estrenar música chilena siempre representa una responsabilidad y también una oportunidad para acercar al público a la creación actual”.

Por su parte, el trombonista Obeed Rodríguez comenta que “es la primera vez que se realiza un concierto con esta conformación nada común, donde el reto más interesante es encontrar esa fusión sonora, manteniendo la esencia de cada uno de los instrumentos”. Junto con ello, explica que se estructura en tres movimientos y que “el concierto en sí es una gama de colores y texturas entre el violín y el trombón bajo, en compañía de la gran orquesta, la que tiene un rol muy protagónico en todo momento”.

En tanto, la segunda parte del programa estará dedicada a Una sinfonía alpina, op. 64, una de las obras más emblemáticas del compositor alemán Richard Strauss, concebida como una evocación sonora de los paisajes de los Alpes bávaros y considerada una de las grandes piezas del repertorio orquestal posromántico. “Es una de las obras más fantásticas que existen”, explica el director, y agrega que “no es solo una descripción física de los Alpes, de un viaje a la montaña, sino que Strauss tiene la capacidad de convertir eso en un discurso muy profundo, y la obra finalmente es una apología de la vida, que plantea muchas reflexiones interesantes”, donde entra también la aceptación de la propia muerte. “Creo que es un viaje filosófico”, plantea Toro Araya, y finaliza: “Es una obra muy desafiante y por lo mismo se toca muy poco. Para mí es un agrado poder hacerla con la Sinfónica”.

II Ciclo de música de cámara

Previo al concierto de la Sinfónica Nacional, la programación semanal comenzará el miércoles 13 a las 19:30 con el segundo concierto del Ciclo de música de cámara del CEAC, titulado “Siglo XX: distintas latitudes”, a cargo del Quinteto sinfónico de vientos, que debutará oficialmente con esta presentación.

El ensamble está conformado íntegramente por músicos de la Sinfónica Nacional, con Melodía Baeza en fagot, Leonardo Cuevas en oboe, Thiago Martins en corno, David Medina en clarinete y Vicente Morales en flauta, surge desde el interés común de sus miembros por desarrollar repertorio camerístico. “El quinteto se formó este año principalmente por el entusiasmo que teníamos todos de hacer música de cámara. Este concierto será nuestro estreno como agrupación”, señala Morales.

El programa reúne cuatro obras escritas entre 1922 y 1962, ofreciendo un panorama representativo del repertorio para esta formación, combinando obras europeas con piezas de compositores latinoamericanos. “Nos interesaba abordar obras capitales del repertorio, como Hindemith y Ligeti, que son muy emblemáticas para esta formación, pero también incluir música de nuestro continente”, comenta el flautista. En ese sentido, destaca la presencia de los compositores latinoamericanos: “Consideramos importante, como quinteto, poner en valor música de nuestro continente, tanto desde Chile como desde Perú”.

El concierto comenzará con el destacado compositor chileno Luis Advis y su Quinteto para instrumentos de vientos, para continuar con Seis bagatelas para quinteto de vientos del húngaro György Ligeti, Divertimento para quinteto de vientos del peruano Celso Garrido-Lecca, para cerrar con Kleine Kammermusik, op. 24 n.º 2 del alemán Paul Hindemith.

Lo que viene para las familias

Tras estos conciertos la temporada del CEAC contempla el primer programa familiar del año: Grandes clásicos de la tradición escrita. Con dramaturgia de Mariana Muñoz y la participación en escena del reconocido actor Jorge Aracheta, el concierto incluye extractos de famosas obras de Verdi, Dvořák y Tchaikovsky, entre otros.

Las entradas para todos los conciertos de la temporada se encuentran disponibles en ceacuchile.ticketplus.cl y en las boleterías de la Gran Sala Sinfónica Nacional y del Teatro Universidad de Chile, con entradas desde 7.500 pesos y diversos descuentos.

La reconstrucción como Caballo de Troya: la paradoja de la certeza en el Chile de Kast

En la foto: Ministro de Hacienda del gobierno de José Antonio Kast, Jorge Quiroz, defiende el "Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social" (Boletín N°18.216-05). Copyright: Oscar Guerra/Uno Noticias

 

En la actual gramática política chilena, las palabras suelen utilizarse como escudos antes que como puentes. El «Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social» (Boletín N°18.216-05) es, quizás, el ejemplo más acabado de esta desorientación deliberada. Bajo la promesa de sanar las heridas materiales de un país que clama por reactivación tras las crisis sucesivas, se esconde una arquitectura normativa que no solo tensiona las bases del derecho administrativo, sino que amenaza con desmantelar el precario equilibrio entre el capital privado y el bien común. Para un público informado y comprometido con la justicia social, este proyecto no debe leerse como un plan de obras públicas, sino como una declaración de principios sobre la capitulación del Estado frente al mercado.

La hipótesis central que vertebra este análisis es lo que hemos denominado la «paradoja de la certeza». El gobierno de José Antonio Kast ha erigido su discurso sobre la necesidad de otorgar seguridad jurídica a la inversión, acelerar la permisología y reducir lo que ellos denominan «burocracia obstructiva». Sin embargo, al examinar las costuras del proyecto —y especialmente tras el demoledor informe técnico de la Corte Suprema—, emerge una realidad inquietante: el diseño propuesto, lejos de estabilizar el sistema, incuba una incertidumbre jurídica sistémica. Al intentar blindar al inversor de cualquier riesgo regulatorio, el proyecto termina por dinamitar la legitimidad de las propias instituciones que deben dar esa certeza.

El Estado como asegurador de riesgos privados

Para entender la primera capa de esta cebolla regulatoria, debemos atender a la advertencia del máximo tribunal. La Corte Suprema no declaró formalmente la inconstitucionalidad del proyecto, pero su informe fue institucionalmente severo: advirtió la necesidad de “ajustes relevantes” en materias que afectan la coordinación normativa, la competencia de los tribunales ambientales y la responsabilidad fiscal del Estado. El punto neurálgico es el mecanismo de restitución de gastos directos a los titulares de proyectos cuya Resolución de Calificación Ambiental (RCA) sea anulada judicialmente.

Este es el corazón de la perversión institucional. El proyecto propone que, si un tribunal determina que un proyecto es ilegal o dañino para el medio ambiente, el Estado —es decir, el erario público financiado por todos los chilenos— deba resarcir al empresario por los gastos incurridos. El riesgo no está en que el Estado responda alguna vez por actuaciones defectuosas, sino en que la norma pueda configurar una responsabilidad fiscal demasiado amplia, donde la anulación judicial de una RCA opere como puerta de entrada para trasladar al erario público costos que forman parte del riesgo normal de una inversión privada. ¿Cómo puede un tribunal ambiental o una Corte de Apelaciones juzgar con independencia técnica si sobre sus hombros pesa la amenaza de un desembolso fiscal masivo cada vez que protege el patrimonio natural? La certeza jurídica se vuelve unilateral: el inversor tiene la garantía de que no perderá dinero, mientras que la ciudadanía tiene la certeza de que su sistema de justicia ha sido condicionado por la chequera fiscal.

Esta norma altera profundamente la lógica de la responsabilidad del Estado. Tradicionalmente, el Estado responde por «falta de servicio», es decir, cuando actúa mal o no actúa. Pero aquí se intenta instaurar una suerte de responsabilidad objetiva ante el éxito de las pretensiones ciudadanas en tribunales. Es, en esencia, un castigo financiero al ejercicio del derecho a la justicia ambiental. Si el Estado debe pagar cada vez que un ciudadano gana un juicio ambiental, el incentivo del poder ejecutivo será, inevitablemente, asfixiar los mecanismos de impugnación para evitar el descalabro presupuestario.

La erosión de la sostenibilidad fiscal

Esta transferencia de riesgos nos lleva directamente a la segunda capa: la fragilidad de las cuentas públicas. El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha sido la voz de la prudencia en este desierto de retórica inversionista. Al contrastar la evidencia empírica, nos encontramos con proyecciones que harían palidecer a cualquier ortodoxo de las finanzas públicas. La baja del impuesto corporativo del 27% al 23%, sumada a este esquema de compensaciones y la invariabilidad tributaria por 25 años para grandes inversiones, una medida que en la práctica beneficia a actores económicos de alta capacidad patrimonial, proyecta un déficit que podría alcanzar el 0,71% del PIB para el año 2030.

Desde una perspectiva progresista, esto es una receta para el desastre de largo plazo. Se están privatizando las utilidades bajo la promesa de un crecimiento que «chorreará» —una tesis económica ya desacreditada por la historia reciente—, pero se socializan las pérdidas regulatorias y ambientales. Es un modelo que hipoteca la capacidad del Estado para responder a crisis futuras a cambio de una bonanza inmediata para los sectores de mayor capital. El riesgo es que el presupuesto de 2026 quede atrapado entre menores ingresos permanentes, mayores pasivos contingentes y una reducción del margen fiscal para políticas sociales.  

El desmantelamiento de la justicia ambiental

Pero quizás el aspecto más corrosivo sea el debilitamiento deliberado de la fiscalización ambiental. El proyecto utiliza la «reconstrucción» como un paraguas —un caballo de Troya— para reformar la Ley de Bases del Medio Ambiente y la estructura de los Tribunales Ambientales. La estrategia consiste en restringir la legitimación activa: limitar quiénes pueden y quiénes no pueden impugnar un proyecto en su territorio. Se busca quitarles el megáfono a las comunidades organizadas, a las ONG y a la ciudadanía de a pie, bajo el pretexto de evitar la «obstaculización» de proyectos estratégicos.

Esta desregulación no produce eficiencia; produce pérdida de legitimidad democrática. Al debilitar el acceso a la justicia ambiental, el gobierno de Kast podría entrar en tensión con el espíritu del Acuerdo de Escazú, particularmente en materia de acceso a la información, participación pública y justicia ambiental y, con décadas de avance en derecho ambiental internacional. La falacia aquí es creer que menos fiscalización significa más inversión. Por el contrario, los proyectos que carecen de una base social sólida y de una revisión técnica rigurosa terminan inevitablemente en conflictos sociales explosivos. El gobierno está intentando comprar tiempo de tramitación al costo de sembrar el territorio de conflictos latentes que estallarán apenas se inicie la faena.

Además, el proyecto introduce la figura de la «reconstrucción» para saltarse pasos clave en la evaluación de impacto. Bajo la urgencia de la emergencia, se pretende institucionalizar la excepción. Cuando la excepción se vuelve la regla, lo que tenemos no es modernización del Estado, sino un retroceso hacia un autoritarismo administrativo donde el criterio técnico es reemplazado por la urgencia política de cumplir metas de corto plazo que favorezcan a los grandes consorcios inmobiliarios y extractivistas.

El espejo de la herencia: la caja con destino

Es imposible entender este proyecto sin mirar el espejo del gobierno saliente. Gabriel Boric dejó lo que en este análisis llamamos una «caja con destino». Contrario al relato de la derecha sobre las arcas vacías, la administración anterior blindó presupuestariamente las prioridades sociales: salud, pensiones, vivienda. Esta rigidez es el gran obstáculo para la agenda de Kast. Al no haber «grasa estatal» fácil de recortar —ya que Boric eliminó programas ineficientes antes de irse—, el nuevo gobierno se ve forzado a proponer leyes como esta para generar holgura fiscal mediante el despojo de protecciones ciudadanas.

Por lo tanto, la llamada «Ley Frankenstein» es un instrumento de demolición controlada. Busca crear espacio fiscal mediante la reducción de estándares de servicio y protección. Si no pueden recortar la PGU o la salud sin un estallido social inmediato, recortarán la capacidad del Estado para actuar como contrapeso al poder económico. Es la sustitución de la tecnocracia estatal equilibrada por una voluntad gerencial centralizada en el Palacio de La Moneda, utilizando facultades excepcionales para un fin ordinario: la consolidación de un modelo de acumulación por desposesión institucional.

Hacia una Reconstrucción Democrática

Para la ciudadanía informada y de pensamiento crítico, el desafío es elevar el nivel de la discusión. No basta con la consigna reactiva; se requiere la disección del mecanismo. Debemos denunciar que la invariabilidad tributaria no es un incentivo genuino al desarrollo, es un candado a la soberanía de las próximas generaciones. Es decirle al Chile de 2050 que, pase lo que pase en el clima o en la sociedad, el capital de hoy no podrá ser tocado para financiar las necesidades de mañana.

Concluyamos con una reflexión sobre la responsabilidad histórica. Chile necesita reconstruirse. Necesita inversión y necesita eficiencia. Pero una reconstrucción que se hace sobre las ruinas de la justicia ambiental y la sostenibilidad fiscal es una reconstrucción fallida desde su diseño. El verdadero debate no es entre reconstrucción y obstrucción, sino entre una reconstrucción democrática, legítima y responsable, y una reconstrucción utilizada como plataforma para consolidar un modelo de privilegios. Una política pública que sacrifica la legitimidad en nombre de la velocidad puede ganar una elección, pero perderá al país en el mediano plazo.

La invitación para el mundo progresista es a oponer a la «paradoja de la certeza» la certeza de la democracia. La seguridad de que el interés público siempre prevalecerá sobre el balance corporativo, y que la tierra que habitamos no es una externalidad negativa en una hoja de Excel, sino el sustento mismo de cualquier desarrollo humano posible. En esta tensión se juega no solo una ley, sino el concepto mismo de comunidad y Estado social de derecho que tanto nos ha costado empezar a imaginar.

Alcaldes y alcaldesas entregan carta a Kast en rechazo de recortes presupuestarios en salud

 

Este lunes, un grupo de 15 alcaldes y alcaldesas de la RM llegaron hasta La Moneda para entregar una carta al presidente José Antonio Kast en la que manifiestan «profunda preocupación y rechazo a las medidas planteadas en el ámbito de la salud».

El cuestionamiento de las autoridades comunales surge a raíz de la propuesta del gobierno de recortar presupuesto en la Atención Primaria de Salud y aborda cinco ejes: aumentar recursos para programas de la Atención Primaria, transparentar el cálculo del per cápita en salud, no continuar con la reducción de programas como los PRAPS, fortalecer la capacidad operativa de las APS y revisar medidas asociadas a la universalización en salud.

El alcalde subrogante de Lo Espejo y miembro de la Comisión de Salud de la ACHM, Felipe Droguett, dijo que «estamos exigiendo al gobierno que no existan recortes a la salud primaria. No queremos que se terminen programas para adultos mayores, para la prevención del suicidio, para las personas con discapacidad. Queremos fortalecer y no desmantelar la salud primaria».

En la misma línea, el alcalde de San Ramón y también miembro de la Comisión de Salud, Gustavo Toro, indicó que «queremos que el gobierno pueda entender los dolores de nuestras comunas. Es imposible que se puedan descontinuar los programas, porque le hace un daño tremendo a la comunidad. Creemos que bajar los costos en salud es dañar directamente a la clase más vulnerable». 

Por su parte, Rosa Vergara, presidenta de la Asociación Nacional de Consejos y Usuarios de la Salud Pública, manifestó que «le decimos claramente al presidente: presidente, póngase la mano en el corazón, usted le prometió otras cosas a la gente, y la gente hoy día está muy molesta, dado que los va a afectar directamente al bolsillo y directamente a la salud pública».

La jornada concluyó con una reunión de las autoridades comunales y representantes de los gremios de salud con Ruth Hurtado, luego de la cual expresaron la intención de continuar presionando para evitar un recorte presupuestario.

La carta fue firmada por la alcaldesa Javiera Reyes (Lo Espejo), Karina Delfino (Quinta Normal), Paulina Bobadilla (Quilicura), Mauro Tamayo (Cerro Navia), Christopher White (San Bernardo), Gustavo Toro (San Ramón), Joel Olmos (La Cisterna), Manuel Zúñiga (El Bosque), Cristóbal Labra (San Joaquín), Jaime Escudero (Pirque) y Fares Jadue (Recoleta), Matías Toledo (Puente Alto), Zandra Maulen (El Monte), Luis Astudillo (Pedro Aguirre Cerda) y Sebastián Rosas (Talagante).

Carta abierta de Miguel Lawner al Presidente José Antonio Kast

 

Señor Presidente:

Hay frases que revelan una política. Otras, una ideología. Y algunas, simplemente, una limitación intelectual. 

Su comentario respecto de la investigación científica —esa caricatura de un estudio que termina apenas en “un libro precioso empastado en una biblioteca”, y que por cierto, según sus palabras, “no genera ningún trabajo”— pertenece, lamentablemente, a esta última categoría.

No porque usted carezca de inteligencia práctica. 

Sería absurdo afirmarlo de alguien que llegó a La Moneda. 

Pero sí porque evidencia una comprensión peligrosamente rudimentaria sobre cómo se construye la civilización.

Es curioso. Usted parece exigirle a la ciencia el mismo rendimiento inmediato que un comerciante exige a una caja registradora. Como si el conocimiento debiera justificar su existencia mostrando utilidades trimestrales, contrataciones inmediatas o dividendos visibles antes del cierre contable. Bajo ese criterio, Sócrates habría sido un pésimo proyecto de inversión. Platón, un gasto inútil. Einstein, un académico improductivo jugando con ecuaciones sin retorno laboral observable. Y probablemente Newton habría tenido dificultades para pasar por Hacienda mientras perdía el tiempo debajo de un árbol mirando caer manzanas. Qué decir de Kepler, cuyas leyes no dieron trabajo a nadie más allá de enseñarlas por cientos de años y ayudar a mirar el cosmos con mayor precisión.

La ironía es magnífica: usted gobierna un país cuya economía depende, precisamente, de siglos de investigación “inútil”. Desde la electricidad hasta internet; desde la resonancia magnética hasta el GPS; desde los satélites hasta la inteligencia artificial. Nada de eso nació porque un ministro preguntó cuántos empleos generaría en los próximos seis meses. Nació porque alguien tuvo curiosidad. Porque hubo Estados capaces de financiar ideas cuya rentabilidad era invisible para las mentes pequeñas y evidente para la historia.

Reducir la ciencia a empleabilidad inmediata es como evaluar una biblioteca por el peso de sus libros o medir el valor de una sinfonía según la cantidad de estacionamientos ocupados en el teatro. 

Es la lógica del utilitarismo miope: esa incapacidad de comprender aquello cuyo valor no cabe en una planilla Excel.

Y sin embargo, Chile invierte apenas un 0,4% del PIB en ciencia. Menos que el promedio de la OCDE, e infinitamente menos que las economías que tanto admiramos y copiamos. Somos un país que exporta cobre desde hace más de 200 años, pero que pretende competir en el siglo XXI cuestionando precisamente aquello que podría sacarnos del subdesarrollo intelectual y productivo.

Hay algo particularmente inquietante en su discurso: la sospecha permanente hacia el pensamiento. Esa incomodidad frente al conocimiento que no puede transformarse inmediatamente en negocio. Como si la filosofía, la astronomía, la sociología o la física teórica fueran caprichos elitistas y no los cimientos mismos de la modernidad.

Resulta fascinante escuchar a un presidente preguntarse cuántos trabajos produjo un libro. 

El Quijote no produjo empleos inmediatos. Tampoco “La República” de Platón. Ni la teoría de la relatividad. 

Pero cambiaron la forma en que la humanidad piensa, organiza el poder, comprende el universo y desarrolla tecnología. Afortunadamente, la historia nunca ha dependido exclusivamente de la imaginación de los gerentes.

Quizás el problema de fondo no sea económico, sino cultural. Hay líderes que entienden que gobernar también consiste en elevar el horizonte intelectual de un país. Y hay otros que sólo saben administrar ansiedad presupuestaria disfrazándola de sentido común.

Porque sí, Presidente: el conocimiento muchas veces parece inútil… justo antes de cambiar el mundo.

Y la ignorancia, en cambio, suele parecer muy práctica… justo antes de empobrecerlo todo.

Atte., un ciudadano convencido que el conocimiento es la base del desarrollo.

Presentación libro “el crimen de Ema”

El paisaje es rural, el pueblo se llama Teno que, como todo villorio que se respeta tiene una línea de tren, un camino de tierra con zarzas, álamos, una construcción de adobe, una cerca de alambres, matorrales, sauces, una acequia. Ema ha regresado al lugar de su infancia, con la mano herida, asustada, arrepentida, pero con una sensación de alivio.

El relato parte con los hechos consumados. Nada que hacer. Alberto ha pasado a otra vida. No se sabe si a una mejor, pero, definitivamente, no es la que llevaba hasta entonces. Ema, la joven que no levantaba la voz, que no destacaba nunca en nada, de figura insignificante, ha asesinado a su marido a sangre fría. Y ha escapado, claro, sin demora, para iniciar un largo viaje de sobrevivencia en el que casi todo está permitido: robar dinero, cambiarse el nombre, intentar dejar atrás una vida sembrada de dolores e intentar para armarse otra donde haya espacio para el placer, la dignidad y la autonomía.

Esta novela es antes que nada, un homenaje a la mujer, cualquiera sea su origen. Tiene su rostro y su impronta. Está escrito para mujeres, sobre mujeres, sin disculpas ni remilgos. La voz de la protagonista –tan similar a la de la autora- se escucha con fuerza, nítida, desde la primera página. Quisiera destacar que en el transcurso de la lectura se advierte un tono de complicidad entre las mujeres, que se acentúa en las situaciones adversas que deben enfrentar. Más aún, la solidaridad aflora en todo su esplendor cuando la amiga o la desconocida brindan oreja, pan, techo y abrigo. Va con el género, qué duda cabe.

El hombre, en segunda fila, es un macho abusador, violento, de pocas luces, que trata a la mujer como un objeto de su propiedad. Su voz tiene el tono de la amenaza y la agresión brutal. Bien merecida la estocada que recibe con un cuchillo de cocina, y no voy a contarles más porque los spoilers no son bienvenidos. Lo cierto es que Alberto es un tema despachado a poco andar. La decisión de matarlo se aplaude también sin disimulo porque, en breve, se trata de una pareja que hoy ninguna mujer quiere ni merece, ya sea del campo o de la ciudad.

El romance ni se vislumbra. Ema confiesa que “nada resultó como lo esperaba. De la primera noche solo recuerda a Alberto sobre ella, el dolor entre las piernas y de nuevo a Alberto que sin un abrazo se quedó dormido dándole la espalda. No hubo besos, no hubo un te quiero.”

Se empieza con los gritos por una comida mal hecha, por un botón de la camisa o por una compra que había olvidado. Y luego sigue el empujón y otro más, el golpe que la lanzó al suelo y las bofetadas seguidas por un puntapié. Como en tantos casos, el hombre se vuelve cada vez más posesivo y, poco a poco, va aislando a Ema de su familia y amigas. Está Cristina, su confidente, que fue la primera en darse cuenta de que la relación entre Ema y Alberto no andaba bien.

La violencia –física y sicológica- contra la mujer y la familia es un tema de tratamiento complejo en la literatura. Un problema de larga data y muchas capas, que no tiene solución fácil pero que representa una herida abierta en nuestra sociedad y en tantas otras.  Y que debe ser abordado y apoyado con una política de estado coherente, moderna, persistente en el tiempo. Sin interrupciones de acuerdo a los gobiernos de turno.

Ya que estamos en el tema, comparto con ustedes algunas cifras nacionales reveladoras.

En 2024, se registraron 50 femicidios consumados en Chile, según cifras del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género. La Subsecretaría de Prevención del Delito reportó más de 134.000 denuncias por violencia intrafamiliar en el mismo periodo. La IV Encuesta Nacional de Violencia contra la Mujer de 2024 indicó que una de cada tres mujeres ha experimentado algún tipo de violencia en su vida. Las tres regiones con mayores tasas de femicidios en los últimos cinco años son Tarapacá, Maule, y Arica y Parinacota.

Pero volvamos al libro.

El crimen de Eva es una novela policial con latido fuerte y sin intermitencias. Tiene un pulso firme, un hilo conductor que no se rompe en el transcurso de las 232 páginas. Se lee bien y se lee rápido, fluye como los esteros en el campo. La autora demuestra rigor en los detalles, crea ambientaciones creíbles, reales. Los diálogos van fijando el ritmo y aportan a la semblanza de los personajes.

El juego de los tiempos entre el presente y pasado está bien manejado. No siempre resulta y el fracaso suele traducirse en confusión e, incluso, en contradicción en el relato. Me gratificó leer un texto limpio, simple, y no hay nada que supere a la simpleza bien entendida. Nada de cursilerías con descripciones alambicadas que van alejando al lector hasta que sucede lo inevitable: el libro se deja en algún rincón de la casa para caer en el olvido del polvo y del sueño.

El crimen de Ema, ciertamente, no correrá ese destino.

Parlamentarios socialistas presentan propuesta “Un Chile que crezca para todos” y solicita el retiro de la “Ley de los Súper Ricos”

En el marco de la tramitación de la reforma tributaria impulsada por el gobierno, la bancada de diputadas y diputados del Partido Socialista entregó en La Moneda “Un Chile que crezca para todos”, una propuesta integral de crecimiento, desarrollo y empleo.

El documento critica duramente el proyecto oficialista denominado “Reconstrucción Nacional”. A juicio de los parlamentarios socialistas, dicha iniciativa no es una verdadera ley de crecimiento, sino una rebaja tributaria al gran capital que incluye invariabilidad por 25 años, integración del sistema, amnistías y beneficios concentrados en los sectores de mayores ingresos.

La propuesta socialista se organiza en tres ejes fundamentales:

Alivio familiar: Devolución mensual del IVA en bienes básicos, eliminación del Dicom histórico, regularización de deudas y créditos por arriendo y cuidados.

Empleo digno: Subsidios para mujeres jefas de hogar y jóvenes, sala cuna universal, reconversión laboral gratuita y fortalecimiento del SENCE.

Chile 2050: Soberanía energética, hídrica, oceánica y digital; plan “Mi Hogar Solar”; educación trilingüe; apoyo a la agricultura familiar y pequeña minería; e inversión del 1% del presupuesto en I+D). Además, de exigir justicia tributaria: eliminar la invariabilidad de 25 años, proteger a las pymes (tasa permanente del 12,5% y pago a 30 días) y compensar a los municipios por la exención de contribuciones.

El jefe de la bancada de diputados y diputadas socialistas, Raúl Leiva señaló que «hacemos entrega de esta carta y también de las indicaciones que tenemos que presentar hasta este día domingo respecto a este proyecto. Y en eso vamos a ser muy serios y responsables en el debate. Podemos tener posiciones marcadas, muchas veces con mucha fuerza, con rigurosidad, pero el Partido Socialista y su bancada de diputadas y diputados nunca va a renunciar a un debate legislativo serio y responsable. Cada una de nuestras indicaciones que van a ser debidamente acotadas van a estar fundadas dentro de un marco institucional de una propuesta que realiza la bancada socialista al ministerio de hacienda, al gobierno y al país».

Por su parte el diputado Daniel Manouchehri dijo «Chile tiene que crecer, pero crecer para todos. Por eso presentamos una propuesta seria de crecimiento, empleo digno y desarrollo económico. Primero, alivio para las familias que enfrentan cuentas, arriendo, remedios y deuda. Segundo, empleo digno para mujeres, jóvenes, pymes y regiones. Y tercero, una mirada de futuro, con energía, agua, ciencia, tecnología y desarrollo productivo. El gobierno propone beneficios exclusivos al 1% más rico, sin exigir inversión, empleo ni mejores salarios. Nosotros le pedimos al Presidente : discutamos en serio, una ley para que la economía crezca, el empleo mejore y la vida alcance para todos».

El diputado Nelson Venegas sostuvo «los únicos que no han querido llegar a acuerdos, dialogar, han tratado de obstruir el debate, es el gobierno. Esta es quizás la ley más importante de los últimos años, porque nos va a dejar atados económica y, por lo tanto, políticamente, por los próximos 25 años. Sin embargo, se está votando a rajatabla, se se está pasando a llevar la voluntad de los parlamentarios, se está discutiendo en un criterio de inmediatez que imposibilita un diálogo serio respecto de un tema tan profundo».

El diputado Juan Santana señaló  que «Estamos refiriéndonos a propuestas relacionadas, por ejemplo, con el acceso a la gratuidad en educación superior. Estamos refiriéndonos a propuestas relacionadas con cómo financiamos y garantizamos la continuidad del programa de alimentación escolar que ha sido puesto en cuestionamiento por parte de los mismos actores de educación de este gobierno. Estamos hablando de cómo garantizamos el financiamiento para la pensión garantizada universal, que es el principal instrumento de financiamiento que hoy día tienen los jubilados y jubiladas en nuestro país».

Por último, la diputada Carolina Cucumides enfatizó  «la propuesta del gobierno es un castillo de naipes que va a llevar al despeñadero a nuestro país. Aquí estamos haciendo una propuesta concreta, directa, que va a generar empleo, que va a generar productividad, que va a hacer crecer al país. Lo que queremos, la bancada del Partido Socialista es que Chile crezca, pero crezca para todos. No solo parece 1% más rico.»

Ley de aborto legal y Sala Cuna Universal: el doble castigo de ser madre trabajadora en Chile

Imagen de archivo

El proyecto de Sala Cuna Universal en Chile enfrenta, otra vez, un escenario complejo en el Congreso, con discusiones centradas en su financiamiento y un posible aplazamiento para el próximo gobierno tras la pausa en su tramitación a inicios de año. Al mismo tiempo, la Ministra de la Mujer descartó cualquier avance al proyecto de aborto en tres causales y tampoco realizará modificaciones reglamentarias en aspectos como la objeción de conciencia. Otra vez. Dos proyectos sensibles para la mujer trabajadora que abordan la maternidad y las oportunidades se traban en el Parlamento como enemigos irreconciliables para un Gobierno donde lideran las ideologías en lugar de la idea del progreso.

La Sala Cuna Universal es una necesidad urgente para las madres que ganan el sueldo mínimo y que deben destinar casi un tercio de sus ingresos para pagar una discreta guardería privada o, simplemente, quedarse en su casa sin cotizar ni producir. Si el Estado garantizara este acceso, devolvería a estas mujeres la libertad real de poder elegir si desean trabajar o cuidar a sus hijos. Si el costo de este beneficio lo asumen las PYMEs, la cuenta la terminará pagando la misma madre con menos empleo formal. Si el remedio no considera la realidad de las pequeñas y medianas empresas (que generan el 70% de los puestos de trabajo en Chile), el remedio terminará matando al paciente.

Por otro lado, el debate sobre el aborto trasciende una mirada conservadora al convertirse en una cuestión de salud pública y de impacto en la tasa de natalidad por cuanto las mujeres pobres abortan en condiciones inseguras, y negarlo es cerrar los ojos. Sin embargo, hay un mensaje perverso cuando el Estado ofrece una respuesta nula a la problemática del aborto con la misma rapidez con que descarta ofrecer sala cuna, vivienda o protección al empleo. Si la única opción eficiente es el rechazo y la negativa a temas de urgente diálogo no estamos frente a un Gobierno de autonomía, sino ante el más evidente abandono estatal.

¿Coherencia ideológica? Quizás el concepto clave acá, pero despreciar una discusión con argumentos para dejar sin sala cuna ni la oportunidad de decidir sobre su cuerpo a las madres que trabajan es dejarlas atrapadas en la edad de piedra del derecho laboral.

Si Chile quiere revertir sus bajas curvas de natalidad, necesita urgentemente legislar sobre la Sala Cuna Universal. Si el país quiere estar al nivel OCDE al que tanto aspira en términos de salud pública, un requisito mínimo para el desarrollo es tender hacia el aborto seguro. Pero antes de cualquier mérito de secretaría, nuestro país debe fortalecer la justicia social negada por tanto tiempo a las mujeres trabajadoras que sufren por partida doble las brechas laborales y de género.

 

 

Kast, ¿el “cariño malo” de los chilenos y chilenas?

Foto de Daniel M. en Unsplash

“Se ve por tu reír, que aún no sabes cuánto he llorado” … “soy sincera al confesar, que aún te quiero, cariño malo…” (Palmenia Pizarro, cantando “Cariño malo”).

Ateniéndonos a lo que caracteriza una relación tóxica, podríamos decir que, con el nuevo gobierno, los chilenos están sufriendo los vaivenes de un “cariño malo”. Creían que votar por José Antonio Kast era lo que más querían, lo que los llevaría a un paraíso de cambios. Un 58% de nuestros compatriotas se dejó seducir por el cuento de hadas de un príncipe rubio, de ojos azules, creyendo que los cuidaría, los acompañaría, que sería el paraguas en una lluvia que creían torrencial.

A menos de dos meses, el mismo porcentaje de ciudadanos se está dando cuenta que esa relación no era amor “del bueno”. Igual como en un vínculo amoroso, el lazo ya no tiene nada de romántico y, más bien se está sintiendo en toda su enferma y peligrosa magnitud. El problema es que habrá que aguantar y sobrevivir, sin anestesia, a este amor del malo por largos cuatro años. A no ser que se empiece a ver que el Principe era de verdad un sapo…

Chile era la víctima propicia para un “cariño malo” como el de Kast y sus boys porque había una sensación de desprotección, de abandono, caldo de cultivo para aferrarse al primero que te ofrece afecto y promesas de salvación. Se trata de un tipo de relación donde “adorarte es religión”, como dice otro clásico bolero.

El problema es que este tipo de relación no es afecto en el sentido real. Es un vínculo que parece amor, pero daña. Y lo complejo, psicológicamente, es que muchas veces se vive como normal, especialmente si viene de personas importantes, como la pareja, la familia o las figuras de autoridad.

 En los “cariños malos” hay afecto mezclado con control, daño, humillación o manipulación. No son relaciones abiertamente violentas todo el tiempo, sino ambiguas. El Principe Kast te dice que quiere lo mejor para ti, pero te liquida con violentas alzas de precios, te amenaza con inminentes decisiones que te empiezan a invadir de miedo, te manda mensajes solapados que te hacen dudar seriamente del amor que dice profesarte. “Te subo precio de la bencina para resguardarte de un mal mayor” es como el símil del “soy celoso porque me importas” o el “si no fuera por mí, no serías nada”. Y eso no es amor, es control y dominación disfrazado de cariño. A través de una supuesta preocupación, te dice como pensar, qué es bueno hacer, con quién es mejor juntarse. Y en realidad, te está reduciendo a tu mínima expresión. Te empiezas a sentir como una persona más abatida de la que creías ser cuando odiabas el gobierno de Boric…

Para abundar en la metáfora, se debe señalar que el cariño malo es también un cariño intermitente, te da y te quita. Te promete algo y después no lo cumple. Te cambia las reglas del juego. Y ello es lo que provoca enganche emocional. A ratos se porta cariñoso, a ratos frío, distante e, incluso, cruel. Nunca sabes con qué versión aparecerá y ello genera la adicción emocional.

Psicológicamente, el refuerzo intermitente es el más efectivo y engancha más que el cariño constante. Por ejemplo, es el mismo que opera en la lógica del juego en los adictos. Siempre estás esperando que, de verdad, van a expulsar a los inmigrantes, se acabará delincuencia y crecerá la economía. Pero la ruleta gira y gira, y son casi nulas las veces que te da premio. Más bien, te quita la plata ganada.

Cuando Kast estaba en campaña, habló como si su triunfo fuera para los chilenos ganarse la lotería.  Hizo correr la bolita y gritó “¡apuesten!”. Y la mayoría (+ 8) lo hizo. ¿Por qué? Porque los cariños malos se caracterizan por ser vínculos manipuladores. “Si no apuestas por mí, te vas a perder lo que te ofrezco, que es nada menos que tu salvación”.

Desde luego, también buscan gatillar la culpa, uno de los sentimientos más destructivos en el ser humano. “Me haces daño si no haces esto, si no respondes a mi amor, si no votas por mí”, “yo soy el que sufre si tú no sigues creyendo en mí”. Y desde luego, te hacen dudar de tu realidad, lo que rompe algo clave: la confianza en ti mismo. ¿Cuántos chilenos sin tendencia derechista no dudaron de dar su voto a un candidato de ultraderecha? Era optar por algo extremo. Pero dieron el voto.

Los vínculos poco sanos también generan dependencia. Sientes que el otro te ayuda, pero luego te lo cobra emocionalmente. Te hace sentir incapaz sin su ayuda. Es decir, no busca realmente que crezcas, sino que lo necesites.

¿Por qué enganchamos?

¿Por qué los seres humanos se enganchan tanto en este tipo de vínculos? Porque el cerebro no distingue bien entre amor y sufrimiento si ambos vienen juntos. Es fácil que opere si en la infancia el amor fue inestable. Alguien que te ofrece un mundo idílico te hace sentir cercano, como un “familiar”. Asimismo, mientras más has aguantado, más cuesta salir. También opera la esperanza emocional. “Algún día vamos a estar mejor, vamos a ser un país feliz” …

La trampa más peligrosa es que los “cariños malos” no se presentan con todos sus defectos desde el inicio. Empiezan bien, y eso es lo que confunde: “Pero si este Presidente es tan bueno, promete tantas cosas…”. Después aparecen los golpes, “¿por qué me ahora me hace sufrir tanto con sus decisiones…?”.

Una señal clave para detectar una relación insana es hacerse preguntas de la forma más honesta posible. Como ¿quién soy yo en esta relación?, ¿más libre o pequeño?, ¿más seguro o ansioso?, ¿más yo o menos yo? Hay que recordar que el amor sano expande y que el cariño malo encoge. Y hoy todos están más encogidos por nuevas deudas, más temerosos por una delincuencia que crece por días, más angustiados por un futuro que nadie logra vislumbrar o imaginar…

Es importante tener claro que no todo lo que abraza cuida ni todo el que dice “te quiero” ama. A veces, lo que llamamos amor es solo miedo a estar nuevamente desamparado, especialmente frente a alguien que te necesita débil. El bueno tener claro que el amor sano no te vigila, no te humilla, no te administra, no te cobra obediencia. Y que cuando el cariño exige miedo para existir, ya no es cariño sano: es poder disfrazado de afecto.

Hombres y mujeres

Aterrizándolo a una relación amorosa, ¿quién es más propenso a un “cariño malo”?

Hombres y mujeres corren el mismo riesgo de caer en sus redes. En promedio, los hombres tienden a ejercer más formas de control, dominación, celos coercitivos, agresión (especialmente física o intimidatoria). Las mujeres tienden a ejercer más manipulación emocional, culpa, victimización, control afectivo como retirar cariño o castigar emocionalmente. No son más o menos según el sexo. Son distintos en su forma.

Psicólogos, entre otros John Gottman, han demostrado que las dinámicas destructivas (crítica, desprecio, manipulación) aparecen en ambos géneros pero se expresan de forma diferente. Lo importante es que el fenómeno de los “cariños malos” no es solo de hombres o mujeres, es un problema de dinámica de poder.

 Aparece cuando hay inseguridad emocional, necesidad de control, miedo al abandono, baja autoestima, aprendizaje nefasto previo. El punto incómodo es que socialmente a los hombres se les ha permitido más el control explícito y a las mujeres se les ha socializado más en el control emocional indirecto. Es decir, ambos pueden dañar, pero con herramientas distintas. No es “quién lo hace más”, es quién tiene más poder en la relación. Ahí es donde el cariño se puede transformar en dominación.

En suma, los “cariños malos” tienen intención. Algunos aprietan, otros enredan. Pero todos hacen lo mismo: te alejan de ti mismo mientras te hacen creer que estás recibiendo amor. Son vínculos donde el afecto no libera, sino que encierra.

Salir de un “cariño malo” no es solo una decisión racional. Es un proceso emocional, psicológico y -muchas veces- práctico. No basta con “darse cuenta”. Hay que reordenar la vida. El primer quiebre real ocurre cuando dejas de decir: “tiene sus cosas raras”, “es intenso”, “me quiere a su manera” y empiezas a decir “esta relación me hace daño”. Sin ese enfoque, todo lo demás falla.

También hay que cortar la confusión porque los “cariños malos” viven de ésta. Como momentos buenos que te hacen dudar, recuerdos que se idealizan, promesas de cambio. Hay que ser capaces de ver la relación completa, no solo los momentos idílicos.

Desde luego, hay que reconstruir límites. Como decir “no” sin explicar tanto, no ceder para evitar conflicto. Y salir del aislamiento porque los “cariños malos” suelen aislar. Mas bien, hacer lo contrario. Comunicar, compartir las dudas.

Salir no es lo más difícil. Lo más difícil es no volver. Una señal de que vas bien no es pensar “ya no me importa” sino dejar de negociar contigo mismo lo que sabes que te hace daño.

Al igual que con una droga, del cariño malo se sale con autocontrol, resistiéndose activamente a la tentación. Nunca exponiéndose imprudentemente al daño. O sea, jamás creyéndose otra vez el cuento de un Príncipe como Kast…

 

El Diablo se viste a la Moda

Si mis estimados lectores creen que voy a hacer una reseña de la famosa película —hoy nuevamente en cartelera con una secuela que lleva el mismo título de esta columna—, tempranamente quiero echar por tierra sus expectativas. Sin embargo, esta historia sí tiene tintes de moda y ropajes que, lejos  de ser elegantes, desentonan con la estética que debe tener una democracia aún frágil y perfectible, pese a las más de tres décadas avanzadas tras la Dictadura.

Ver al periodista y ex animador juvenil Javier Olivares, hoy flamante diputado de la República, cubierto con mantas de estilo castrense —las mismas que utilizaba Pinochet en sus apariciones mediáticas—, apelando a una mezcla entre cultura prusiana y legiones romanas, recibe al menos de parte mía un cuestionamiento al gusto y al escenario político-social del país.

Comparto que el estilo, la variedad y la calidad de la ropa dependen muchas veces de factores económicos heredados del capitalismo popular, curiosamente impulsado en los “años verde oliva” que nos rigieron desde 1973 a 1990. Sin embargo, es innegable que la vestimenta es también un reflejo de lo que somos o queremos representar en la vida, sobre todo en épocas donde las redes sociales amplifican el ego y transforman cualquier gesto en una puesta en escena, fenómeno del cual ni el autor de estas líneas está inmune.

Por eso es peligroso lo ocurrido con Olivares. Con desparpajo y una alarmante falta de memoria, utiliza uno de los principales templos de la democracia, como es el Congreso Nacional, para humillar a los caídos, a los derrotados, a quienes piensan distinto y, lo que es aún más grave, a quienes la Dictadura les arrebató un ser querido, cuestión que trasciende cualquier diferencia ideológica.

Olivares, en su necesidad de llamar permanentemente la atención, transforma a quien supongo considera su “ídolo” y pretende enaltecer, paradójicamente, en una caricatura, en un ícono pop, en una trascendencia casi comparable a los villanos de ficción que hoy abundan en películas y cómics. Pero, a diferencia de esos personajes, la crueldad, la ansiedad de sangre y la ambición del dictador al que parece homenajear fueron reales. La impunidad biológica y nuestra cobardía institucional impidieron que purgara sus responsabilidades penales, salvo aquel episodio que tuvo lugar en Londres y no en nuestros propios tribunales.

Pese a la climatización de los pasillos legislativos, hemos visto nuevamente a Olivares vestido con su capa, ofendiendo a la parlamentaria Lorena Pizarro, quien perdió a su padre a manos del régimen. Para establecer los parámetros morales entre uno y otro actor, quiero rememorar una conversación que tuve hace algunos años con la legisladora comunista. Alguien comentó la longevidad de Lucía Hiriart, esposa de Pinochet, quien aún seguía viva pese a su avanzada edad. Lorena Pizarro, con absoluta serenidad, respondió que ella no le deseaba la muerte, pues llegar al invierno de la vida sometida a cuestionamientos permanentes y lejos de los homenajes que creyó merecer era ya un castigo suficiente. Esa es la diferencia entre la banalización del horror reflejado en un capote y el respeto mínimo por la condición humana.

Finalmente, es importante recordarle al diputado Olivares que aquel a quien pretende homenajear con esa capa fue el mismo que cerró el Congreso Nacional, institución que hoy el ex animador juvenil disfruta como fuente laboral y sustento económico. El mismo que, bajo esos mismos ropajes, cegó —por mano propia o ajena— miles de vidas, incluyendo niños y mujeres embarazadas. El mismo que nos hundió en una institucionalidad férrea cuyos efectos aún nos agobian, promoviendo un individualismo que debilitó el tejido social y consolidó un Estado reducido, muchas veces incapaz de responder plenamente a las necesidades de su pueblo.

La misma población que hoy sufre literalmente los rigores del frío, mientras el legislador del PDG parece intentar esquivarlo envuelto en una capa que, sin embargo, no alcanza a cubrir la vergüenza política y moral de relativizar uno de los períodos más dolorosos de nuestra historia reciente.

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