Una importante dimensión de lo humano, hasta el momento, habría devenido en un polo de desconfianza, recriminación y desvaloración. El conócete a ti mismo, la búsqueda interna o la mirada interior apuntan fundamentalmente a lo mismo. Un proceso o camino que puede ser tanto individual como social. Ello representa una dimensión que no está dirigida a filósofos, gurúes, sabios, especialistas y académicos. Está dirigida a la calle,a las personas comunes.

El Éxodo narra el viaje de los hebreos desde el antiguo Egipto, comenzando de una condición de servidumbrehacia la libertad de la tierra prometida. Moisés guió a su pueblo durante cuarenta años, enfrentando situaciones y condiciones en extremo difíciles. En una interpretación que de alguna manera escabulle connotaciones religiosas, habría que decir que el viaje se podría haber realizado en treinta o cuarenta días. Entonces, ¿qué nos dice la metáfora? ¿Por qué vagar cuarenta años soportando tan duros sacrificios? Es posible que el viaje hacía la libertad no solo debe tener como importantes componentes el discurso y la intención, sino también y fundamentalmente, un cambio de mentalidad. No tener mentalidad de esclavo.

Una valerosa certidumbre junto a una aspiración transita hoy por las conciencias. A partir de esta crisis debemos realizar un proceso, recorrer un camino, empezar de nuevo y construir una sociedad mejor. ¿Seremos capaces? Asumiendo que no es posible demostrar de manera objetiva que esta construcción sea efectiva, es decir, a pesar de que no existen garantías que el camino que recorramos a partir de la crisis pandémica nos lleve a una nueva sociedad, y que al empezar de nuevo en realidad sigamos siendo los mismos y que por lo tanto nada cambie. También, es posible afirmar lo contrario. Es decir, que así mismo, no existe evidencia alguna de que luego de esta pandemia el mundo que, hasta el momento hemos construido, tenga que necesariamente seguir siendo igual o peor.

Debido al Covid19 –quizá- hoy sea posible observar un movimiento, tanto individual como colectivo y que tiene como punto de partida al estado de cosas al que hemos llegado en la actualidad. Es posible que el presente nos lleve a vagar y salir de la antigua región en que hemos fundado nuestra actual forma de vida, separarnos de ciertas maneras de acceder a todo cuanto hay, y adquirir una nueva vida desde otro lugar. Tal vez en la actualidad comenzamos a tomar conciencia que percibimos la realidad desde una visión binaria, es decir, miramos la vida desde un centro que tiende a la exclusión, marginación, y la represión, ejemplo de esto son las polaridades binarias: Hombre – Mujer, Blanco – Negro, Alma – Cuerpo, etc. Donde uno de los conceptos de esta polaridad pasa a ser el dominante y el otro el marginado. De esta forma tenemos por ejemplo el patriarcado, el racismo, etc. No obstante, lo anterior la grieta que produce la pandemia en nuestras vidas abre la posibilidad de transitar más allá de la oposición de los polos, a la complementariedad. Esto es, tener una mirada que a su vez es un camino que complementa, por ejemplo la búsqueda interior con lo social y político, este tránsito no se puede entender sino como una constante interconexiónque madura de manera natural. Un camino no se traduce en formula, como dice el verso “se hace camino al andar”. Salir de lo que somos, transformarnos en lo que podríamos ser y regresar al hogar. Nuestro hogar. Por ser esta una apertura, obviamente complementa la mirada o la búsqueda interior con lo social y político, es decir, no es una exclusión ni una dominación como en la percepciónpolar binaria.

Hombre y naturaleza

De esta búsqueda, hoy se pueden observar pequeños focos en las sociedades, cada vez son más las personas que entienden la relación del hombre con la naturaleza de distinta manera, que ven al planeta y al universo como un organismo activo y vivo, no como un mecanismo pasivo e inerte, Son muchos los que se organizan para respetar, aprender y vivir de acuerdo con los ciclos de la naturaleza. Cada vez más se pone atención en el cuerpo, las emociones y se valora la contemplación y meditación. Hoy también se reniega de viejos valores individualistas y competitivos, y se aprecia lo comunitario.  

En el libro El héroe de las mil caras  J. Campbell nos dice que la vida misma es un ciclo que responde a una especie de fórmula: Separación – Iniciación y Regreso. Quizá el instante de la separación, hasta antes de la crisis haya sido difícil por muchas razones. Entre otras, es posible que la pérdida de rituales haya significado como afirma el mismo autor que nos cueste “morir para el pasado y renacer para el futuro. Aunque, sin embargo, como también nos dice “sólo el nacimiento puede conquistar la muerte, el nacimiento, no de algo viejo, sino de algo nuevo”.

Hasta el momento lo que hemos visto es una disociaciónentre el antiguo consejo del oráculo de Delfos: “conócete a ti mismo” y lo político. Sócrates afirma: “Solo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento”. Nietzsche lo dirá de otra forma: “Nosotros los que conocemos no nos conocemos a nosotros mismos”. Por otra parte, también Buda afirma: Cuida el exterior tanto como el interior, porque todo es uno”. La mirada, el conócete, o la búsqueda interior, con distintas connotaciones ha estado presente desde siempre en nuestras culturas.

Pero una importante dimensión de lo humano hasta el momento habría devenido en polo de desconfianza, recriminación y desvaloración. El conócete a ti mismo, la búsqueda interna o la mirada interior apuntanfundamentalmente a lo mismo. Un proceso o camino que puede ser tanto individual como social. Ello representauna dimensión que no está dirigida a filósofos, gurúes, sabios, especialistas y académicos. Está dirigida a la calle a las personas comunes.

Empezar de nuevo implica cambiarnos a nosotros mismos, no se puede hacer este ejercicio si somos los mismos que a su vez condenamos el mundo que hemos construido. Eso es parte de nuestra alienación. Hoy la pandemia, el desastre medio ambiental, los millones de pobres, el calentamiento global, la mediocridad de la vida, la manera de habitar el mundo y nuestra convivencia con la naturaleza, nos invitan a enriquecer y ampliar la mirada y percibir la realidad de manera de no excluir el conocimiento interno con lo social y político.

La legítima crítica al sistema de dominación imperante se complementa con la mirada o la búsqueda interior, puesesta práctica de inclusión nos constituye. La crítica es pequeña e incompleta si no la dirigimos a tomar conciencia de nosotros mismos. Es difícil empezar de nuevo y construir una nueva sociedad, si los conceptos neoliberales y patriarcales de exclusión, cosificación y tantos otros priman en nuestro dialogo interno, no es posible una sociedad nueva si el espacio corporal o las emociones están confinados a lugares secundarios. Es importante, por ejemplo, descubrir cuánto de vigilante de la cárcel panóptica se encuentra en nuestra propia subjetividad o si en definitiva solo nos comportamos como transgresores de la pose mediática, pero exenta del drama de los que verdaderamente sufren, y que es solo útil parahinchar nuestro ego o tranquilizar nuestra concienciaambos construidos en el encierro panóptico.Ahora nos explotamos a nosotros mismos”, afirma Byung Chul Han, lo que significa entre otras cosas, que es nuestra propia interioridad en donde se aloja el: capataz, el jefe, el individualismo excluyente, y el consumismo, entre otros. Todo ello, por supuesto, independiente de nuestrasposturas en mayor o menor medida revolucionarias.

Gandhi lo dice de una manera poética:Tú debes ser el cambio que quieres ver en el mundo”.

¿Se puede ser este cambio sin una mirada a nuestra interioridad? ¿Se puede construir –de verdad- una sociedad de nuevo tipo sin un cambio interior? ¿Se puede siquiera aspirar a una sociedad mejor sin ser nosotros los que encarnemos esa sociedad?

Lentes del paradigma

Hasta el momento hemos percibido todo cuanto hay con los lentes del paradigma dominante, patriarcal, neoliberale instrumental, es decir, lo sufrimos, padecemos y criticamos, hacía afuera. Falta la mirada que se dirige al interior. Hoy debido al desarrollo tecnológico–digital es perfectamente posible publicitar de manera exterior una crítica al sistema hegemónico, pero interiormente encarnar sin ningún problema de conciencia, los valores de lo que se critica.

Para Marx, una de las características fundamentales de la existencia enajenada es la incapacidad que tenemos de reconocer la diferencia entre lo que digo y lo que hago, pero fundamentalmente –nos plantea- es imposible dejar de estar enajenado sin cambiar lo que uno es. No se puede salir de la enajenación ni aunque lo proclame discursivamente, ni con un saber que me saque de ella, ni mucho menos con las bien intencionadas publicaciones en redes sociales. Lo que tiene que ocurrir es una “experiencia” que me saque de la enajenación.

Tal vez este sea el tiempo de comenzar a hacer el ejercicioy realizar prácticas que nos permitan tomar conciencia de cuánto  de eso que critico en el afuera habita en mi propio interior. Por una parte resulta evidentemente que la aventura hacia la interioridad, pese a ser un regreso a lo más natural y original de nosotros mismos, hoy no resulta fácil, por otra parte, porque ello requiere de un esfuerzo que implica salir del confort y la positividad que ofrece el sistema dominante actual, significa justamente observar cuanto de eso nos seduce, nos conforma y nos termina constituyendo como seres, pero por otro lado y de manera fundamental, porque es el propio sistema de explotación actual el que con sus ritmos de trabajo disciplinantes,agobiantes, alienantes y estresantes hoy traducidos en la digitalización de la vida- no favorece la tranquilidad, la calma y el ocio, fundamentales para serenidad y la prácticade la mirada interior.

En una hermosa frase que se atribuye a Lao Tse que nos dice: “Si quieres iluminar el sufrimiento del mundo, elimina todo lo oscuro que hay en ti. En verdad el mayor regalo que tienes para ofrecer es el de tu propia transformación”. Creo que tal vez sea el momento para tomar verdaderamente en serio las palabras de Tolstoi: “todos quieren cambiar a la humanidad, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo”.