Chile está más enfermo de lo que se creía. Esta semana recién pasada fue el resumidero de ello: se conoció lo ocurrido en la Municipalidad de Vitacura, donde al parecer el alcalde que estuvo 25 años en ese poder, recogió cinco millones mensuales para su peculio personal durante los últimos tres años. Es lo que se conoce hasta ahora. Se estarían sumando a las mismas prácticas los municipios de Las Condes y Lo Barnechea. Por ahora. Es decir, se trata de aquellas corporaciones de la cota mil -que se agregan en las malas y oscuras gestiones – a municipios como los de Maipú, San Ramón y probablemente otros que irán surgiendo en el camino de las fiscalizaciones.

El más brutal en sus delitos, es sin duda, el de San Ramón, donde el crimen organizado logró meter sus garras. Y está también el abuso de poder de un concejal ebrio convertido en un energúmeno a la hora de responder por un accidente automovilístico provocado por él en un puente de la Región del Biobío. Todo ello sin contar la tragicomedia de la elección de candidato a Presidente de la Lista del Pueblo que estaría concluyendo sin esa candidatura trucha y con el lento abandono de sus representantes en la Convención.

Y ahora se conoce la gran mentira, la gran estafa dicen algunos, cometida por un constituyente electo por el pueblo, que quiso representarlo armando un verdadero teatro que está terminando en burla y tragedia. Burla para los más de 19 mil electores que vieron en él un luchador social por una mejor salud para el pueblo basado en el supuesto cáncer que lo aquejaba. Tragedia porque, aparte de la enfermedad real que quiso ocultar puso una bomba de efecto retardado en el corazón de la Convención Constitucional. Un manjar de los dioses para quienes han intentado deslegitimar dicho órgano desde el mismo momento en que chilenos y chilenas votaron masivamente dejando arrinconada a la derecha del rechazo con un escuálido porcentaje de representación.

Ni en las mentes más afiebradas de la derecha se pudieron imaginar un descalabro de las proporciones que provocó la mentira de uno de los constituyentes íconos de la Lista del Pueblo, Rodrigo Rojas Vander. Cuando un reportaje investigativo de un diario del duopolio, que permanentemente ha amplificado errores y pequeñas fallas en la Convención, logró encontrar pruebas del gran teatro y consiguió una entrevista del personaje principal de esa obra macabra, todo salió a la luz. Lo del cáncer era una mentira sostenida durante varios años. Utilizó aquella enfermedad durante las protestas contra los abusos que estallaron aquel octubre de 2019. En aquellos días, entre otras denuncias, exhibía un cartel que decía: “No lucho contra el cáncer. Lucho para pagar la quimio”. Su bandera de lucha atrajo la atención del país. Tanto que fue uno de los más votados de la Lista del Pueblo a nivel nacional en las elecciones del 15 y 16 de mayo. Obtuvo 19.312 votos (8,4%) en el distrito 13 (San Miguel, El Bosque, La Cisterna y otras comunas).

Se convirtió en un referente para sus compañeros convencionales, quienes lo eligieron como vicepresidente en el importante órgano. Pero, a dos meses de iniciado el trabajo en la Convención, el golpe de credibilidad que significa la confesión de Rojas Vade es el más fuerte de una serie de fallas y errores del conglomerado que actuaba como partido, sin serlo. La investigación del diario rompió los diques que Rojas Vade había construido desde hace mucho tiempo y entonces, decidió sacar ese peso de sus hombros. A pocos minutos de la aparición de la entrevista, Rojas utilizó sus redes sociales para confesar la verdad que estremeció no sólo a la clase política. También a las instituciones. También y, en primer lugar, a lo que queda de la Lista del Pueblo. Por esa vía transparentó que no tenía cáncer, sino que “una enfermedad discriminada en este país”.

Cuando salió la verdad sobre el caso de Rodrigo Rojas, de inmediato aparecieron las críticas y los salvatajes. El fanatismo, felizmente cada vez más empequeñecido, hizo de las suyas, para lado y lado. Y a muchos les trajo el recuerdo del embaucador asiduo de la TV, Rafael Garay, un falso economista quien inventó un falso tumor cerebral, que, además, creó el teatro de un proceso de quimio en otro país. Hoy, luego de poco más de un año y medio en la cárcel, pasea por las calles del país sin problema.

Las reacciones

De alguna manera la actriz Sigrid Alegría resumió el golpe en sus redes, no sin dolor evidente: “Creí y fuimos varios. Hasta la Constituyente íbamos bien. Cuando la LDP (Lista del Pueblo) se las dio de partido político y quiso conseguir presidente, empezaron los mismos problemas que todo partido político tiene”. “Aún tengo fe en que la Nueva Constitución me permitirá envejecer sin miedo, educar a mis hijos sin morir en el intento y poder enfermarnos sin quedar secos”.

Daniel Stingo dijo por su parte que esperaba “que tampoco sea un costo para la Convención Constitucional”. “Hay una cuestión humana muy dura (…) pero, por otro lado, él hizo una campaña hablando que tiene cáncer, entonces hay una incompatibilidad. A mí me tiene medio mal eso y hablando con otros compañeros del FA constituyente, también los tiene zamarreados”.

El convencional socialista Pedro Muñoz fue claro en su postura: “Me saco las anteojeras de los afectos personales de los cariños, de las relaciones que se puedan dar al interior de la Convención, porque aquí lo que está en juego es el bien mayor: la credibilidad de la Convención”. Y quiero ser categórico en el rechazo respecto de lo ocurrido… Como Convención no podemos tener una reacción tibia ante lo sucedido… Se trata de una mentira elaborada”. Muñoz sostuvo que “conozco personas con VIH, son casos muy dolorosos. (…) Quienes pertenecemos a las diversidades sexuales, por el estigma con que se carga desde que somos conscientes de nuestras identidades, arrancamos de ese estigma. Pero aquí se trata de una cuestión distinta, que afecta profundamente a la fe pública”. Asimismo, dijo que se debe buscar una salida institucional para este problema, ya que -reiteró- se trata de un episodio que pone en riesgo el nombre de la Convención Constitucional. Y añadió que, apenas tuvo noticia de lo sucedido, le señaló a la mesa que pidiera la renuncia de Rojas a la vicepresidencia, iniciara un procedimiento interno e, incluso, pusiera los antecedentes ante los tribunales.

La convencional UDI, Carol Bown dijo por su parte que “me gustaría pedirle a Elisa Loncón y Jaime Bassa, presidenta y vicepresidente respectivamente, “que sean mas claros en la condena de estos hechos tan graves. Independiente de empatizar. Nuestro vicepresidente adjunto (Álvarez) ya señaló que le parece gravísimo el caso y en términos personales le pediría a la mesa que fuera mas clara en la condena. Tal como ha dicho Elisa Loncón, hay que cuidar la Convención”.

El presidenciable Gabriel Boric también fue consultado por el tema. Dijo que “es muy duro. Hay mucha gente trabajando y sacándose la cresta por el momento constituyente en Chile. Todo daño a la confianza de la constituyente es un daño importante. Nosotros sabemos que los proyectos colectivos son difíciles y se fundan en la confianza de la gente”. Dijo que el hecho “por supuesto” que es condenable, pero que “la Convención no se mancha”.

Rifas y colectas

La mesa respondió. El vicepresidente Jaime Bassa dijo que no habría defensas corporativas” y que iniciarían un procedimiento interno para adoptar posibles sanciones éticas y regular la posible desvinculación de Rojas de la Convención. La presidenta Loncón, por su parte, dijo que el hecho “es de su exclusiva responsabilidad personal, no es responsabilidad de la Convención. Entonces él, como ya lo ha hecho, asume su error, asumirá las otras responsabilidades que emanan de esta situación”, y agregó que los antecedentes serán puestos en manos de la Comisión de Ética de la Convención.

La situación en que queda el constituyente Rojas es más que compleja. Porque ocurre que en su declaración de intereses señala una deuda por un crédito de consumo por la suma de 27 millones de pesos en el Banco Scotiabank y que ella es producto del “financiamiento de tratamiento quimioterapéutico contra el cáncer”. Aparecen también otras deudas.

Rodrigo Rojas aseguraba que padecía de una leucemia linfoblástica mixta, que su tratamiento ascendía a 370 millones de pesos, que para costear parte de su tratamiento vendió su auto y su departamento que había adquirido producto de su trabajo en una línea aérea como tripulante de cabina.

No sólo hubo petición de créditos. Hubo rifas, hubo colectas. El 31 de mayo de 2020, la hermana del constituyente, Carolina Rojas Vade difundió a través de Instagram una colecta para ir en ayuda de su hermano. Se indicaba su número de teléfono celular para ver los detalles de los aportes. En las redes sociales circuló otra colecta para él, en la cual se ofrecían 160 premios y cuyos números oscilaban entre mil y $5 mil pesos. El 13 de junio al parecer fue la última. “Rifa solidaria @PelaoVade. ¿Cómo participar? Envíame un mensaje”, decía el llamado de la hermana quien anexaba su teléfono celular particular para tomar contacto con ella. Los montos de las donaciones equivalen a $ 1 mil, $ 3 mil y $5 mil, donde se publicita la entrega de más de 160 premios. Se habla de una captación millonaria.

El director ejecutivo de Chile Transparente, Alberto Precht, a través de sus redes sociales, detalló que hay una infracción a la ley 20.880 “que aplica a los convencionales” y que es la ley sobre probidad en la función pública y prevención de los conflictos de intereses, por lo que “la Comisión de Ética, cuando se conforme, “debiese -a mi juicio- aplicar una multa, además de lo que señale el reglamento que se apruebe”, agregó. “Rojas miente en su declaración de patrimonio de interés al señalar que la deuda, el pasivo que él tiene, es virtud de un tratamiento de cáncer. Al aplicarse las normas de esta misma regulación, la Comisión de Ética -cuando ésta se conforme- debiese aplicar una multa que va de 5 a 50 UTM, es lo que hoy día se podría hacer”, puntualizó Precht.

Una vez recopilado los antecedentes, la mesa directiva de la Convención actuó. Este lunes ingresó una denuncia ante el Ministerio Público contra el constituyente Rodrigo Rojas, que confesó el sábado haber fingido tener cáncer, por “hechos que pudiesen revestir carácter de delito”. “Venimos a poner en su conocimiento los hechos descritos, a fin de que se inicie la investigación respectiva y se determine la eventual existencia de responsabilidad penal en conformidad con el artículo 11 inciso final de la ley 20.880”, señalaron Elisa Loncón (presidenta del órgano) y Jaime Bassa (vicepresidente) en su escrito presentado ante la Fiscalía Metropolitana Centro Norte.

Por ahora, la convencional Tania Madriaga asumió el cargo que ostentaba Rojas. Ella es socióloga de la Universidad de Concepción y magíster en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Es una de las colaboradoras más estrechas del alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, y es de los 22 funcionarios municipales que renunciaron a su militancia en Convergencia Social junto al jefe comunal en noviembre del 2019.