Con tanta información dando vueltas
, no es fácil para los propios expertos determinar cuándo el mundo -y Chile en particular- podrá ver la luz después de este túnel en que los sumergió la pandemia del Covid-19. Hay quienes afirman que recién en junio el virus comenzará a desacelerar su capacidad de contagio, por lo que noticias sobre infectados y muertes nos seguirían acompañando hasta esa fecha.

Pero, hay también expertos que dicen que en Chile se llegará al peack de la pandemia en la primera quincena de abril y que clínicas y hospitales, públicos y privados, se están preparando para esa fecha. ¿Lo fundamental? El autocuidado. El respeto a la cuarentena. Ase posibilita que quienes se infecten sean atendidos de la mejor manera en centros que no estén atestados de enfermos, evitando así muchas muertes.

La estrategia a corto plazo de muchos países es reducir los casos tanto como sea posible para evitar que los hospitales se vean desbordados. Es que cuando un sistema de salud se queda sin camas de cuidados intensivos, es cuando aumentan las muertes.Ejemplo de ello es Italia y España, entre otros.

El Covid – 19 es un virus respiratorio que se propaga principalmente por contacto con una persona infectada a través de las gotículas respiratorias que se generan cuando esta persona tose o estornuda, por ejemplo, o a través de gotículas de saliva o secreciones de la nariz.  Por eso, para minimizar el riesgo de contagio de covid-19 hay que minimizar al máximo los contactos cercanos, especialmente con personas que tengan fiebre y tos. Es lo más importante.

¿Hasta cuándo?

Lo que todos han visto en los medios de comunicación es que el mundo está prácticamente paralizado. En Santiago, en las comunas en cuarentena, las calles semejan las de un pueblo fantasma. Comunas de regiones también. Y se supone que ello aumentará enotros lugares a medida que los números y la autoridad sanitaria lo determine. Los expertos aseguran que unavez que la aparición de nuevos casos se ralentiza, se pueden levantar algunas medidas por un tiempo, hasta que los casos vuelvan a aumentar y se necesite otra ronda de restricciones

La interrogante sobre el cuándo terminará y cuándo se podrá continuar con la vida más o menos normal es la que flota en el ambiente. El primer ministro de Reino Unidos, Boris Johnson, dijo que cree que el país puede “cambiar el rumbo” de la lucha contra el brote en las próximas 12 semanas y acabar con el coronavirus.

Pero, una cosa son los deseos y otra es la triste realidad. Y esa realidad es un gran desafío científico y social. Dicen los expertos en  el mundo que la tendencia puede tardar mucho tiempo en desaparecer, posiblemente años. Y que puede mutar. Es más, incluso si el número de casos comienza a disminuir en los próximos tres meses, todavía se estará lejos del final.

Lo que está claro es que la estrategia de la cuarentenaque muchos países han puesto en marcha, no es sostenible a largo plazo porque el daño social y económico sería catastrófico. Aparece algo peor que el virus: el hambre. Y un pueblo con hambre y sin soluciones es capaz de cualquier cosa. Al sur de Italia ya se están dando ejemplos en ese sentido.

Los países que ya han alcanzado el peack de la epidemia están analizando ya cuál va a ser la “estrategia de salida”, es decir, cómo van a levantar las restricciones y volver a la normalidad, pese a que se está consciente que el coronavirus no va a desaparecer.

El problema es que si se levantan las restricciones que frenan el virus, entonces se prevé que los casos inevitablemente se dispararán. La respuesta aún no llega como lo señala el profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Universidad de Edimburgo, Mark Woolhouse. “Tenemos un gran problema en cuanto a cuál debe ser la estrategia de salida y cómo vamos a salir de esto”, dice. Ningún país tiene una estrategia de salida”.

Las estrategias posibles

La solución que todo el mundo ya está buscando es una vacuna que debe dar inmunidad a alguien para que no se enferme si se expone al virus. Producirlas tarda al menos de 12 a 18 meses. Si se vacuna a suficientes personas, en torno al 60 por ciento de la población y el virus no es capaz de causar brotes, se alcanza lo que se conoce como el concepto de inmunidad colectiva. Y ahí se estaría venciendo a la pandemia.

La investigación de vacunas se está llevando a cabo a una velocidad sin precedentes, pero no hay garantía de que sea exitosa y requerirá inmunización a escala mundial. En China ya la tienen. Al menos eso es lo que se asegura. Esta semana recibió una vacuna experimental en Estados Unidos la primera persona, después de que se permitiera a los investigadores saltarse el procedimiento habitual de realizar primero pruebas con animales.

El desarrollo de medicamentos que puedan tratar con éxito una infección por Covid-19 también podría ayudar. Se trata de medicamentos utilizados en otras afecciones que por su composición podrían ser útiles para este nuevo coronavirus.

La mayoría de estos fármacos pertenecen al grupo de los antivirales y en países como China o España se han reportado casos donde han sido efectivos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), si bien no ha avalado ningún medicamento específico y efectivo contra el patógeno, sí publicó una lista de decenas de compuestos que por sí solos o combinados podrían reforzar la respuesta inmunitaria de los pacientes en los casos más graves. Pero el efecto de estos fármacos sigue pendiente de investigación.

Antiinflamatorios y antivirales

En los casos leves o en su primer estado, el coronavirus provoca síntomas similares a los de la gripe o catarro común. Es decir, tos, dolores musculares y de cabeza, fiebre y secreción nasal. En estos casos, autoridades médicas españolas explican que la aplicación de antiinflamatorios comunes como el paracetamol o el ibuprofeno son efectivos a la hora de tratar algunos de los síntomas, pero no atacan al virus.

Algunos de los países más afectados en la propagación del patógeno han empleado medicamentos ya existentes para tratar a sus pacientes. Gustavo Reyes Terán, titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad de México (CCINSHAE), informó el pasado martes su “interés por dos medicamentos, hidroxicloroquina y remdesivir, que han probado tener una actividad contra el virus”. Sin embargo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC) resaltan que hasta la fecha no existe un tratamiento efectivo aprobado y que aquellos administrados se encuentran aún en fase experimental.

De acuerdo a ensayos clínicos, los antivirales podrían funcionar contra el covid-19 como ya lo hicieron contra el brote de SARS en 2003. De acuerdo a un reporte publicado en la revista médica británica The Lancetpor científicos chinos, el hospital Jin Yintan en la ciudad china de Wuhan trató hasta 41 pacientes con una combinación de los fármacos antivirales ritonavir y lopinavir. Se trata de un tratamiento usado, por ejemplo, en pacientes con VIH. De acuerdo a la revista Science, estos antivirales inhibieron la proteasa, una encima que tanto el VIH como el coronavirus utilizan para multiplicarse dentro del organismo.

El artículo de The Lancet hace referencia a otro estudio publicado en 2004 donde dicha combinación de fármacos mostró “beneficios clínicos sustanciales” en el tratamiento de pacientes con síndrome respiratorio agudo grave (SARS), otra infección de la familia de coronavirus que causó un brote en 2003.

Estos fármacos, junto al Interferón Beta, -producido por Cuba y China- también fueron administrados para curar a un paciente de 62 años en el Hospital Virgen del Rocío en Sevilla, en el sur de España, según reportaron medios. Hasta ahora, 45 países lo están solicitando para hacer frente a su crisis sanitaria.

El temido invierno

Otros expertos han señalado que es posible que el nuevo coronavirus siga el mismo patrón de la gripe común, y su propagación se vaya desacelerando con la llegada del buen tiempo, situación que pondría en jaque a países como Chile, que dentro de poco entra en etapa invernal.

Marcos Espinal, Director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud, (OPS), afirma que “aún es temprano para decir que el virus tendrá temporadas, pero si nos basamos en los patrones de los virus que producen la gripe o la influenza, esto puede ser esperable”. El científico señala que investigaciones sobre la influenza muestran que “este tipo de virus tiende a ser más activo y más agresivo en el invierno que en el verano”.

La razón sería que la gente suele pasar menos tiempo al aire libre y se aglutina en lugares interiores, en los que se reduce la distancia interpersonal, y eso aumenta el riesgo de contagio. Pero también se debe al modo de transmisión. Sabemos que el coronavirus se esparce a través de las microgotas que una persona infectada expulsa por la nariz y la boca cuando tose o estornuda. “En el invierno, cuando hay vientos fríos y menos humedad, estas gotitas tienden a durar más en el ambiente y por ello los virus se mantienen más activos”, explica Espinal. No obstante, aclara el experto, si bien esta información es válida para la influenza y para otros coronavirus, “este es un virus nuevo, y no se sabe al 100% si se comportará de esta manera”.

Benjamin Cowling, profesor de Epidemiología de la Universidad de Hong Kong, dice que “no contamos con evidencia de que la transmisión pueda cambiar sustancialmente durante los meses de invierno”. “El efecto del clima, ya sea la temperatura, la humedad o el comportamiento de la población, no cambia tanto la transmisibilidad del virus”, argumenta. Y cita el ejemplo del brote de gripe que se propagó en 2009 en el invierno boreal, pero que continuó durante la primavera “e incluso un poco durante el verano”. El experto reconoce que este tipo de infecciones se trasmite menos en el verano, pero recalca que “aún no sabemos si con el nuevo coronavirus ocurrirá lo mismo o no”.

Marc Lipsitch, profesor de epidemiología de la Universidad de Harvard, en EE.UU., también expresa cautela. Si bien se ha demostrado en el laboratorio que el aire más seco del invierno favorece la transmisión de la influenza, “no se han hechos estudio específicos sobre el rol de la humedad en los coronavirus y otros virus respiratorios, además de la gripe”. La relevancia de la humedad, insiste Lipstich, se desconoce, y pueden haber otros factores —como la duración del día o la radiación ultravioleta, por ejemplo— que sean importantes en el caso del coronavirus. “Simplemente no lo sabemos”.  Y suma que “hay que tener en cuenta que se da en un contexto en el que mucha gente está inmunizada”, explica Benjamin Cowling.

Como el covid-19 es una enfermedad nueva a la que nadie antes estuvo expuesto, “hasta donde sabemos, todo el mundo es susceptible”, señala el epidemiólogo.“Puede que (el coronavirus) también prefiera esparcirse en invierno, pero creo que también podrá hacerlo durante el verano”. En las próximas semanas, tendremos la posibilidad de despejar estas dudas.

“Si vemos cómo se transmite en los países tropicales donde ya ha llegado, particularmente en lugares como Malasia, Indonesia o Vietnam, si hay un brote o si la situación se mantiene igual, podremos ver si la temperatura realmente ayuda (a frenar su propagación) o no”.

Espinal también cree que los meses de abril y mayo serán clave. Y advierte que, si se confirma que sigue un patrón similar al de la gripe, que se guía por el cambio de estación, “habrá que tener en cuenta que el invierno va a llegar al hemisferio sur, a Argentina, Australia, Uruguay…y Chile“.

(Información extraída de BBCMundo, El País y radio Rebelde)