lunes, septiembre 21, 2026
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Restricción de visas a periodistas extranjeros: un revés judicial para la administración Trump contra la libertad de prensa

La medida, anunciada en julio de 2026 por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), buscaba reducir drásticamente la duración de los visados para estudiantes, investigadores y periodistas extranjeros, reemplazando un sistema vigente durante casi cinco décadas.

Imagen: Composición propia (Canva)

 

La decisión de un juez federal de Estados Unidos de suspender temporalmente la aplicación de una normativa impulsada por la administración de Donald Trump representa, felizmente, un importante revés para una política que genera preocupación entre organizaciones periodísticas, universidades y defensores de las libertades civiles. La medida, anunciada en julio de 2026 por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), buscaba reducir drásticamente la duración de los visados para estudiantes, investigadores y periodistas extranjeros, reemplazando un sistema vigente durante casi cinco décadas.

En el caso de los periodistas internacionales, la modificación resultaba particularmente significativa. Los visados tipo I, que hasta ahora podían extenderse por varios años, pasarían a tener una duración máxima de 240 días, mientras que para los profesionales de la prensa de nacionalidad china el límite sería de apenas 90 días. Diversas organizaciones advirtieron que estas restricciones no solo implicaban mayores cargas administrativas, sino que también podían transformarse en un mecanismo indirecto de presión política sobre quienes informan desde Estados Unidos.

La Federación Europea de Periodistas (FEP) fue una de las entidades que condenó públicamente la iniciativa. Su presidenta, Maja Sever, sostuvo que medidas de este tipo afectan la independencia informativa y pueden fomentar la autocensura entre quienes dependen de la renovación periódica de sus permisos de permanencia. La organización consideró que el periodismo internacional cumple un papel esencial para garantizar el acceso global a información plural y que limitar arbitrariamente la estadía de corresponsales extranjeros erosiona principios fundamentales de la libertad de expresión

Las críticas no provinieron únicamente del ámbito periodístico. Universidades, sindicatos y asociaciones académicas argumentaron que la nueva regulación afectaría el intercambio de conocimientos, la investigación científica y la capacidad de Estados Unidos para atraer talento internacional. El juez federal F. Dennis Saylor IV, del Tribunal de Distrito de Massachusetts, calificó las justificaciones entregadas por el gobierno como “excepcionalmente débiles” y estimó que las autoridades no evaluaron adecuadamente los costos ni consideraron alternativas menos restrictivas. En su resolución, incluso planteó dudas sobre si la norma perseguía objetivos distintos a los declarados, como un mayor control sobre instituciones académicas y espacios de producción de conocimiento.

Para los periodistas extranjeros, la aplicación de esta política habría significado un escenario de permanente incertidumbre. La necesidad de renovar visados cada pocos meses podría afectar coberturas de largo plazo, investigaciones complejas y el trabajo cotidiano de corresponsales que informan sobre la política, la economía y los conflictos internacionales desde Estados Unidos. Organizaciones como la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y The NewsGuild-CWA advirtieron que el acortamiento de los permisos de permanencia podía convertirse en una herramienta de presión incompatible con los estándares democráticos y con la tradición de libertad de prensa consagrada en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.

La suspensión decretada el 14 de septiembre tiene carácter provisional y mantendrá vigente el sistema actual mientras continúa el proceso judicial. Se espera que durante octubre el tribunal avance en la revisión de fondo del caso para determinar si la normativa puede entrar en vigor o si, por el contrario, debe ser anulada definitivamente. Hasta entonces, la decisión del juez representa un respiro para miles de estudiantes, investigadores y periodistas extranjeros, y reabre el debate sobre los límites entre las políticas migratorias y la protección efectiva de la libertad de información en una sociedad democrática.