Inicio internacional Halloween con aromas de revolución: Restricciones no frenan protestas en Francia

Halloween con aromas de revolución: Restricciones no frenan protestas en Francia

Gracias a @aloismoubax en Pexels

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El sábado 31 de octubre, coincidiendo con la Noche de las Tinieblas (Halloween) medio millar de personas salieron a las calles de París y principales ciudades, pese a un nuevo cerco legal que multa a los participantes  a pagar los destrozos públicos y privados, incluso a costa de  beneficios sociales. Disfrazados de payasos, brujas, piratas, Frankenstein, zombis, Spider-Man, Star Wars,  Cuasimodos (alma de París) y Marianne (estatua símbolo de   la República) marcaron la jornada de  protestas consecutivas contra el alto costo de la vida, recorte presupuestario social y exigencia de mejoras en el sistema educativo, principal tema que encendió la mecha, agregándose además peticiones de amnistía de  manifestantes detenidos, fin a los toques de queda  y apertura de investigaciones sobre la violencia atribuida a las fuerzas del orden.

Frente  a un clima de creciente tensión, el desarrollo del -Acto III- convocado por centrales de trabajadores, organizaciones estudiantiles y el movimiento Chalecos Amarillos, fue condicionado por decisiones políticas y judiciales. Una resolución administrativa de última hora  anuló un dictamen que posibilitaba  un recorrido de la marcha  por un sector  tradicional.  Este revés aisló la protesta hacia un sector  periférico, manteniéndose  un amplio despliegue policial  en su entorno y sectores céntricos de París. A ello se sumó nuevamente medidas parciales de toques de queda. Según informaciones oficiales, en esta jornada fueron detenidas un total de 560 personas en la capital, Marsella, Lyon y Bordeaux.

Manifestar por el derecho a manifestar

Sectores políticos de izquierda y organizaciones de Derechos Humanos han alertado sobre lo que consideran una consolidación de «Prácticas Autoritarias» que se empiezan a imponerse en estas últimas semanas. Entre ellas destacan el uso de armamento, catalogado como «no letal», por parte de las fuerzas del orden (gas lacrimógeno, granadas, lanzagranadas de destello y  apaleos), reconociendo que causan frecuentemente heridas graves, mutilaciones e incluso víctimas mortales.

A esta estrategia basada en la criminalización del movimiento, se agregan  iniciativas legislativas destinadas a penalizar con multas de hasta 10 mil euros a personas y colectivos que sean tachados  de agitadores y o que sean acusados de vandalismo público y privado,  aun cuando no hayan participado directamente, es decir, basta que hayan permanecido en la multitud, tras una orden de dispersión. La nueva ley incluye el embargo de ayudas y prestaciones sociales para abonar las indemnizaciones por daños. En casos de actos cometidos por menores, los padres serán considerados civilmente responsables, lo que conlleva el riesgo de sumir aún más en la pobreza a personas y familias marginadas.

Amnistía International de Francia y la Liga de Derechos Humanos de Francia, advierten que estas medidas buscan amedrentar a la ciudadanía para disuadir su asistencia a futuras protestas. Al respecto recuerdan que las leyes internacionales exigen demostrar la culpabilidad e individualizar las conductas de cada participante.

Otro punto en cuestión  es  una enmienda agregada a la  Ley que establece la prohibición automática de entrada al territorio francés a extranjeros adultos que hayan sido condenados por delitos cometidos en reuniones públicas. La legislación vigente ya contempla la expulsión. Otras señales  dicen relación con  los medios de comunicación, mayoritariamente en manos de privados, los cuales silencian las voces críticas y  fomentan narrativas  que pueden potenciar discursos de odio, racismo y xenofobia.

Jóvenes sin futuro

La oleada de protestas  estudiantiles recorre Alemania, Italia, España, Bélgica, Portugal, Grecia, Albania y Serbia. En este último país, el presidente dimitió en septiembre y en una elección presidencial anticipada reconoció su derrota ante el movimiento estudiantil. Recientemente, en Alemania, una iniciativa juvenil llamada -Gen Z regelt- (La Generación Z toma el mando) convocó a movilizarse por una mejor educación y  salud, agregando a ello la protección del clima, rechazo a las economías de guerra y a cualquier posible restablecimiento del servicio militar obligatorio.

La pérdida de capacidad del Estado de bienestar en Europa que ha girado en los últimos años el péndulo político hacia los sectores de la derecha es la clave para entender las protestas lideradas por las nuevas generaciones, dicen los expertos.

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