sábado, septiembre 5, 2026
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Camilo Escalona Medina: ¡Hasta la victoria siempre!

Foto extraída de bcn.cl

¡Murió Camilo! Era la frase que no queríamos escuchar quienes conocimos y quisimos a Camilo Escalona Medina. Me negaba a creer que alguien tan importante en la política chilena, tan esencial en la recuperación de la democracia, tan necesario en el Partido Socialista de Chile, había partido.

Muchos recuerdos se agolpan en mi mente. Su paso por La Habana; por la RDA; su clandestinidad en un Chile donde aún desaparecían hombre y mujeres que luchaban por derrotar a la dictadura de Pinochet.

Hay un recuerdo en particular que nunca lo he olvidado y lo retrata de cuerpo entero. Fue para la elección de Patricio Aylwin. El se jugó por entero por esa candidatura y a mi me costaba entender tamaña generosidad. No olvidaba yo el papel que jugó la DC y Aylwin en particular con el gobierno de Salvador Allende. Le dije la rabia que me daba y lo difícil que sería para mi y tantos otros que vivimos el gobierno de la Unidad Popular, votar por él. “Mira -me dijo- lo importante hoy es unirnos para terminar con la dictadura. Aylwin es el hombre, porque todo será muy difícil al principio. Será una transición donde caminaremos en el filo del precipicio. Por eso, porque los socialistas tenemos tantos compañeros muertos, desaparecidos, exiliados, vejados, tenemos que ser ejemplo de unidad”.

Y ese llamado a la unidad Camilo lo sostuvo hasta el fin de sus días. Era su gran preocupación. Y se fue con ella.

Recuerdo también su dolor cuando murió Clodomiro Almeyda, don Cloro, su maestro. En la despedida, Camilo dijo que con su partida nos abandonaba un trozo de la historia del socialismo y de la izquierda chilena. Esas palabras pueden aplicarse al adiós a Camilo.

Pero, le sumo, además, que este dirigente socialista eterno deja un ejemplo de honestidad, consecuencia, porfía y defensa de sus convicciones socialistas a todo evento. Sin pensar en beneficios personales. Esa porfía le produjo sinsabores y probablemente enemistades. Pero nunca dudaba en defender a voz en cuello a los trabajadores cuando se encontraba con injusticias demasiado brutales. Quedó para la historia el calificativo de «chupasangres y explotadores» que les endilgó a los empresarios que se beneficiarían de un cambio en la ley de subcontratación el año 2006.

Si algo tenía Camilo era el profundo orgullo por sus raíces obreras. Su padre, panadero, socialista y colocolino, su madre dueña de casa, eran quienes le mostraron el camino que siguió hasta su muerte. Nunca se aprovechó del poder que llegó a tener. Nunca fue el centro de escándalos. A lo más, levantarse de la mesa en un canal de televisión, dejando a periodistas sorprendidos por su reacción a algo que consideró ofensivo.  

Camilo Escalona vivió la política con intensidad y convicción. Directo, franco, y políticamente brillante, este socialista porfiado nunca se cansaba de luchar por lo que creía. Y tal vez por esa lucha incansable, llegó a ser el segundo hombre más importante del país cuando fue elegido presidente del Senado, el primer socialista en ocupar ese cargo en 46 años.

El papel que Camilo jugó en la transición a la democracia fue relevante. Allí puso a disposición de su partido y de Chile, su capacidad para construir acuerdos políticos que permitieron la estabilidad institucional de la que nos enorgullecemos hasta el día de hoy.

Desaparece un hombre bueno, enojón, simpático y honesto, que nunca olvidó a quienes lucharon junto a él cuando era dirigente de los secundarios, luego contra la dictadura y finalmente en la construcción de una difícil democracia.

Quienes aprendimos de él a leer los iresy venires de la política, de su amor profundo por el partido de su padre, por el recuerdo de Salvador Allende, de su esperanza en un mañana mejor, no lo olvidaremos. Su ejemplo seguirá presente y solo espero que los jóvenes del país aprendan de este hombre cuya vida fue dedicada con toda su energía a buscar los caminos de una vida mejor para los chilenos y chilenas.

Camilo, seguirás viviendo en cada paso que demos para lograr tus sueños. No te olvidaré.