Periodista.
Se veía venir. El ministro de Hacienda consiguió que el Senado aprobara la idea de legislar su megaproyecto, que en realidad es una reforma tributaria que beneficia a los más poderosos del país. Fue con los votos justos, ni uno más ni uno menos. Todos los esfuerzos que Quiroz y sus ministros ayudantes hicieron por convencer a un par más de senadores, no dió frutos… salvo la abstención del senador Araya, calificada como un “lunar” por parlamentarios de oposición y con quien el oficialismo contaba. Al parecer a última hora se arrepintió, pero igual fue leída como una señal positiva para lo que viene por el oficialismo.
Araya, junto a los senadores del PPD Ricardo Celis, Ximena Órdenes y Loreto Carvajal, fueron asediados por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, luego de que no fructificaran las conversaciones con el Partido Socialista, en particular con la presidenta del PS, Paulina Vodanovic. La dirigente, quien había participado en un seminario donde habló Quiroz, fue drástica: “Después de escuchar al ministro, me quedo con la impresión de que aquí la suerte está echada y que todo esto que dice que hemos conversado, que se va a dialogar…, la verdad es que son palabras de buena crianza”.
Y su mensaje al gobierno fue; “siento decirles que aquí diálogo no ha habido, no va a haber y está bien que votemos hoy día. No tengo ningún problema en que votemos”. Sus palabras fueron, para el gobierno, la confirmación de que finalmente las conversaciones con los socialistas no tendrían mayores frutos.
Entonces, por 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención, la iniciativa fue aprobada en general. Así, el texto continuará su tramitación “en particular” en la Comisión de Hacienda y luego en las instancias de Trabajo y Medio Ambiente.
Pero, esos 26 votos dejaron en evidencia la debilidad del apoyo al megaproyecto de Quiroz. Y la temida posibilidad que, en un cambio de gobierno, todo vuelva a fojas cero y el sueño de Republicanos de minimizar el Estado, se desvanezca en el tiempo.
El temor existe
Al finalizar la sesión, quedó en evidencia que el margen estrecho de la votación provocó más que una preocupación, Quiroz declaró que “este apoyo de hoy -refiriéndose a las derechas- fue muy relevante, pero vamos a ir ampliando esa base de apoyo y vamos a terminar con un proyecto que le va a cambiar la cara al futuro de nuestro país”. Y agregó que “en la etapa que viene, en la discusión en particular, vamos a ir recogiendo muchas de las ideas que hemos recibido y pensamos que en esa etapa vamos a ir consiguiendo más apoyos”.
Difícil tarea. Más aún luego de escuchar al ministro en un seminario de un diario capitalino el día anterior, endiosando el rol de la empresa privada y empequeñeciendo el rol del Estado. El ministro de Hacienda dijo que «el sector privado es el motor del crecimiento y el Estado está para que se cree un ambiente de clima de negocios favorable a que ello ocurra».
Dijo que había que “retomar y repensar y reemprender el camino que ha marcado siempre el crecimiento de las economías, que es liberar la energía creadora del sector privado y permitirle que crezca, que invierta y que desarrolle el país”.
Y añadió: “corresponde a medidas que son las propias de las economías que crecen, y que pasa principalmente por devolver con énfasis y sin complejos el espacio de libertad creadora al sector privado”.
La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, reaccionó al punto. Citó a Quiroz, señalando que este dijo “‘el Estado está para que se cree un clima de negocios’. Pero yo, mi partido y mucha gente cree que el Estado está para entregarle seguridad a las personas, seguridad no solo en las calles, sino que también social y económica. Si tuviéramos ese diagnóstico común podríamos tener soluciones comunes”.
Finalmente, y pese a todos los esfuerzos que se hicieron por conseguir algunas modificaciones en esta reforma que recién podría ver frutos el año 2031 el megaproyecto vio la primera luz. El presidente Kast, emulando a Donald Trump, decoró el resultado con humo. Planteó que la aprobación de la idea de legislar de la megarreforma en el Senado “es una gran noticia y desde todo el mundo están mirando lo que hace Chile”. Porque Chile ha sido faro a nivel mundial y volverá a ser líder a nivel latinoamericano y a nivel mundial si hacemos las cosas bien”.
Mientras tanto la oposición
Si bien la oposición volvió a recibir un golpe a sus pretensiones de parar el megaproyecto de Quiroz, logró algo que no habían conseguido en estos meses y que había provocado decepción en el progresismo.
Gracias a una iniciativa de la senadora Yasna Provoste, se le entregó al gobierno un documento firmado por todos los partidos opositores, desde el PC hasta la DC, con propuestas para modificar el proyecto antes de su discusión en particular en el Senado.
Fue la primera acción unitaria del sector frente al principal proyecto económico del Ejecutivo, que empieza afirmando que “el país requiere recuperar su capacidad de construir acuerdos transversales en materias sustantivas para el desarrollo futuro como es la sustentabilidad fiscal y un nuevo impulso al crecimiento” económico; y no la imposición de un proyecto gubernamental aprobado por 1 o 2 votos, que solo generará incertezas”.
Señalan, en el documento, que la iniciativa del Ejecutivo debe ser rechazada porque “no existe ningún gesto político del Ministro de Hacienda de querer abrir una negociación en el Senado que permita modificar aquellas normas que debilitan la recaudación fiscal y no impactan en crecimiento”. “Esperamos que el Gobierno dé señales de apertura a una negociación sobre los temas que no le hacen bien al país y no insista en su criterio de imponerlos por una diferencia menor de votos en la Sala; eso no le hace bien a Chile ni a la necesaria certeza que requiere el desarrollo futuro con sostenibilidad fiscal”.
En el documento se cuestionan los principales pilares de la megarreforma, entre ellos la rebaja del impuesto corporativo al 23%, la eliminación del impuesto a las ganancias de capital, la reintegración del sistema tributario, la reposición de la invariabilidad tributaria, la repatriación de capitales con beneficios tributarios, las modificaciones ambientales y el sistema de compensaciones a privados por proyectos rechazados.
Indican que es necesario garantizar neutralidad fiscal antes de reducir impuestos, adhiriendo así al planteamiento formulado por el Consejo Fiscal Autónomo (CFA). “Coincidimos con la opinión del CFA que recomendó explícitamente avanzar hacia una situación de neutralidad fiscal del proyecto mediante compensaciones adicionales a las que propone el proyecto de ley. Compartimos ese criterio”, señala el documento.
La oposición propone abrir una negociación política que incorpore nuevas fuentes permanentes de financiamiento, entre ellas revisar exenciones tributarias de baja efectividad, fortalecer las medidas para combatir la evasión y la elusión tributaria, y estudiar mecanismos que permitan aumentar la recaudación fiscal tanto en el corto como en el mediano plazo.
También se cuestiona el diseño del crédito tributario al empleo incluido en la reforma, al considerar que posee una cobertura demasiado amplia y escasa focalización, por lo que sus efectos sobre la generación de puestos de trabajo serían inciertos. Creen que resulta más eficiente fortalecer el actual Subsidio Único al Empleo.
En materia tributaria, expresan reparos a la invariabilidad propuesta por el Gobierno, advirtiendo que “tal como está diseñada supone riesgos para el país y tiene vicios de inconstitucionalidad”. Las críticas también alcanzan el capítulo ambiental de la iniciativa. Dicen que las modificaciones “debilitan el sistema de evaluación ambiental de los proyectos de inversión”, calificándolo como “una pésima señal para el desarrollo futuro”.
Asimismo, rechazan el mecanismo de indemnizaciones a privados por proyectos rechazados y las restricciones a la participación ciudadana, señalando que “pagar indemnizaciones por permisos rechazados es muy mala señal, como ponerle trabas a la participación ciudadana, reducir plazos para los reclamos son cuestiones que no pueden aprobarse”.
Respecto del régimen de repatriación de capitales, advierten que podría transformarse en “una puerta abierta para el lavado de activos del crimen organizado”, además de disminuir la recaudación fiscal.
Finalmente, la oposición reiteró que mantiene plena disposición para aprobar de manera separada las medidas destinadas a apoyar la reconstrucción en las regiones del Biobío, Ñuble y Valparaíso. “Insistiremos que el capítulo de apoyo a la reconstrucción en Biobío, Ñuble y Valparaíso sea tramitado como una iniciativa legislativa separada y contará con nuestro apoyo. Las familias damnificadas no merecen seguir esperando”, concluye el documento.
