Aunque parezca un contrasentido decirlo, si de algo ha servido esta pandemia que está azotando de la peor manera a Chile, es para dejar al desnudo el país que tenemos y que alguna vez se ufanó de ser el faro del crecimiento y el desarrollo en esta parte del continente. Un verdadero ejemplo para el resto de Latinoamérica. Eso se creía hasta que llegó primero el 18 de octubre y luego la pandemia. Ahí fue donde finalmente Chile quedó al desnudo.

Una desnudez que a estas alturas avergüenza tanto en lo económico, como en lo social y, por cierto, en lo político. Apareció la pobreza y el hambre en casi toda su magnitud por primera vez en los canales de tv, sorprendiendo a conductores y periodistas tanto como a ministros y subsecretarios. Apareció la contumaz defensa del gobierno de los grandes empresarios en detrimento de sus trabajadores. Y ahora, cuando la pandemia sigue reinando por sus fueros, pareciera ser el momento ideal para algunos que -una vez más- desean doblarles la mano a decisiones tomadas en el Congreso, obligado a legislar por la presión popular en temas que durante años han irritado. Finalmente, una desnudez que está incubando una segunda revueltasocial.

Un botón de muestra

Ahora ocurre que hay preparativos para doblarle la mano a una ley aprobada en el Congreso, una de las más sentidas por la población y que el gobierno aún no promulga, no porque el control de la pandemia se lo impida, sino porque en estos días está siendo tironeado por las fuerzas políticas que lo apoyan justamente para no darle luz. Está en ciernes ni más ni menos que la posibilidad de vetar la ley que pone límites a la reelección de alcaldes y de ser posible, de parlamentarios.

Fue a principios de junio cuando luego de ¡14! años de tramitación en el Congreso, la Cámara de Diputados aprobó y despachó a ley el proyecto que limita la reelección de parlamentarios y otras autoridades, desechando enviar la iniciativa a una Comisión Mixta. Luego de intensos debates y reclamos, la mayoría de las bancadas de oposición y oficialismo optaron por respaldar la iniciativa. Obviamente, solo parlamentarios de la UDI estuvieron en contra de aprobar la iniciativa, calificándola de “traje a la medida” y “mal proyecto”. Esto significa que 37 diputados y 13 senadores no podrán repostular a sus escaños en las próximas dos elecciones parlamentarias. Esto porque cumplirán con el límite de dos periodos para los senadores y tres para los diputados que establece la ley. Más o menos lo mismo que ocurrirá con alcaldes y concejales.

La UdI sostuvo un encuentro, hace unos días con sus alcaldes. Allí participaron la presidenta del partido, Jacqueline van Rysselberghe, y el secretario general, Felipe Salaberry. Están preocupados no solo de la pandemia y de la situación económica en que está y quedará el país cuando se controle el contagio, sino que, además, por la situación en la que quedan los alcaldes con esta ley. Es el partido más afectado, con 24 jefes comunales imposibilitados de ir a la reelección, entre ellos, Virginia Reginato (Viña del Mar), Eduardo Soto (Rancagua), Rodrigo Delgado (Estación Central), Mario Olavarría (Colina), Nora Cuevas (San Bernardo) y José Vilugrón (Ercilla). Tan enojados están los ediles que incluso acusaron de pasividad y desidia a La Moneda por su papel en la tramitación de la normativa. Lo dijo el ex subsecretario Felipe Salaberry. Señaló que, en materia municipal, su partido es el más perjudicado y que hubo un error o irresponsabilidad del Parlamento en la manera que se legisló además de la pasividad con la que el gobierno lo miró”.

Lo que ocurre es que, si un edil quiere competir en una elección parlamentaria, por ejemplo, debe renunciar a su cargo un año antes de esos comicios, es decir, en noviembre próximo. Una solución posible la dio el año pasado un grupo de diputados, de aquí y de allá,liderados por Pepe Auth. Se busca así eliminar ese plazo en un proyecto que el gobierno ya decidió patrocinar.

En todo caso, el nerviosismo cunde al unísono o más que la pandemia.  Se dice que los alcaldes solicitaron a la directiva UDI que pidieran al Presidente Sebastián Piñera la presentación de un veto supresivo a la nueva normativa que, pese a haber sido aprobada por el Congreso, aún no ha sido promulgada por el gobierno. Aún les queda tiempo. Pero también tienen claro que el costo político sería muy alto. De todos modos, aunque no pierden las esperanzas del veto, se afirma que ya comenzó la búsqueda de reemplazantes y en paralelo también esperan que se resuelva la eliminación de las inhabilidades que se fijan actualmente para una autoridad que quiere postular a un cargo distinto.

En medio de todo, este tema que parece tan ajeno al momento que vive el país, con más de 5 mil chilenos y chilenas fallecidos, igual el tema complica a La Moneda. Saben que se corre el riesgo de que Chile Vamos pierda cargos en los próximos comicios. Por eso es que Chile Vamos le pidió al gobierno que se hiciera parte del tema y que les pusiera urgencia a dos proyectos del diputado independiente Pepe Auth que eliminan las inhabilidades, permitiendo que los alcaldes y parlamentarios no tengan que renunciar a sus cargos para poder competir por un puesto distinto.

Una pelea de aquellas

Sobre el tema municipal, Mario Desbordes, presidente de RN señaló que, si bien está de acuerdo con avanzar en el proyecto de Auth, “hay que evaluar la posibilidad de corregir la ley y que los alcaldes pudieran reelegirse por última vez; hay que evaluarlo para ver si es correcto y si están los votos para el veto”. Según el líder de RN, el gobierno lo “está evaluando” y “no hay una resolución tomada”. Y agrega: “Entiendo que el gobierno no puede arriesgarse a enviar un veto sin estar seguro de tener los votos. Comprendo la posición de La Moneda. Ese es el análisis que se está haciendo”.

El diputado ha sido en estos días blanco de ataques múltiples, revelando las dos almas de la derecha en estos tiempos de crisis. La derecha extrema al interior de RN la representa Carlos Larraín quien alucina desde Tierra del Fuego señalando entre otras ideas algo locas, que Desbordes es de izquierda. Hizo un llamado a “salvar a Chile“ del “carro paramilitar que ha montado la izquierda para destruir nuestras instituciones“, expresando claramente que se encuentra preocupado por la línea que ha tomado RN, y llamó a sus correligionarios a modificarla en las próximas elecciones internas.

“El presidente del partido ha tomado a lo menos dos posturas que yo considero gravemente desatinadas. La primera fue la referencia que hizo Desbordes a que se usaran los fondos de pensiones, hay que tener presente que ya un 20% está invertido en deuda pública. Y la segunda posición que es inaceptable, fue cuando acusó al propio gobierno de violar la Constitución, de presentar proyectos inconstitucionales cuando desde el Congreso se pasa a llevar la Constitución todos los días”. De ahí no paró, hasta decir que “Desbordes, en el conjunto de su presidencia post octubre, está llevando a RN hacia la izquierda, está haciendo una cosa gravísima. En un momento en que hay más o menos 20 partidos de izquierda y algunos de ellos de una dureza que nos lleva de vuelta a los años 60, se está llevando RN donde los militantes no quieren ir. Sumarle fuerzas a quienes están preparando el gran remache del golpe institucional que está en curso, va a terminar de desestibar el cuadro político. Esos son muy graves”.

Alucinante, por decir lo menos

El presidente de RN, con su habitual parsimonia le respondió. Primero, sobre su idea de que las personas que están sin trabajo a consecuencia de la pandemia del coronavirus puedan retirar el 10% de sus fondos en las AFP. Aclaró que se trata de “una alternativa que yo planteo evaluar, y que no la descarten si no hay otra posibilidad mejor”. Y agregó: “No es el ideal, ojalá no sucediera nunca. Ojalá no hubiera que sacarle plata al fondo de pensiones, no cabe duda. Nadie dice que eso sea bueno”.

Pero, el diputado sostuvo que “estoy constatando que hay un sector de la clase media, grande, que no va a recibir el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y que,si recibe el IFE, si le llega, no le alcanza ¿Y qué vamos a hacer con ellos? Entonces si el ministro de Hacienda, que no le gustó la idea, o el presidente de Evópoli (Hernán Larraín), me plantean una alternativa, yo feliz me subo a esa alternativa (…)”.

Y explicó el por qué de su propuesta: se está incubando un malestar de clase media que siente que va a perder todo (…) esos temores se están haciendo realidad. Y esto que se está incubando nos puede salir mucho más caro que soltar un poco de plata”.  “Yo creo que la principal preocupación de los economistas, siendo sincero y transparente, quizás se dice solo en algunos medios especializados y despacito, no son las pensiones de las personas. No es eso lo importante. Es cómo afecta al mercado de capitales. Ese es el punto, y por eso la resistencia tan fuerte a esta cuestión”, expresó. En esta línea, agregó: “Hay una desconexión de cierto sector de la élite. No de toda. De la élite política y de la élite económica de este país con lo que pasa en la calle que es preocupante, que llega a ser peligroso ese nivel de desconexión. Yo recibo estos ataques, los escucho, miro, razono, y creo que en estos casos ellos están equivocados, así de simple”.

De paso, le respondió a Larraín: “decir que he llevado el partido a la izquierda es el mismo punto. Yo creo que son visiones distintas y que hablar de un sistema mixto de personas no es de izquierda, y que abrirnos a la posibilidad de que las personas puedan sacar el 10% de las pensiones es constatar una realidad”. Y explicó que a su juicio hay distintas derechas. Hay un sector que toda la vida ha querido instalar que hay una pura derecha, los que adhieren a la escuela de Chicago. Es muy legítimo que estén de acuerdo con la economía de libre mercado a oscuras y simple. Pero hay otra derecha que creemos en la economía social de mercado, que tenemos que adoptar políticas con un corte más social, y son diferencias de fondo muy importantes que nos llevan a mirar las cosas de manera distinta y hacer propuestas diferentes. Eso no quiere decir que las propuestas sean de izquierda”, comentó el diputado.