Mientras muy lentamente sectores de la izquierda tratan de rearticularse y la Democracia Cristiana continúa con su camino de desacople de quienes fueron sus compañeros de ruta hasta hace casi un año, el gobierno, evidentemente aproblemado, intenta acelerar el tranco de sus prometidas reformas -tributaria, pensiones, salud- ya con plena conciencia que se le acaba el tiempo real de gestión y que el futuro no se le presenta precisamente esplendoroso.

La sensación ambiente es que algo extraño está pasando en el país, que la economía no despega y que el Mandatario y sus ministros hacen ingentes esfuerzos por mostrar lo contrario. Pero los datos, fríos, porfiados e inclementes siguen haciendo temblar La Moneda y sus alrededores. Allí está la corrupción campeando en instituciones que hasta ayer eran valoradas por los chilenos y que hoy les provocan ira e indignación; allí están las cifras de desempleo, de baja actividad económica, despidos, escasa inversión, delincuencia desbordada, precios de la bencina y el transporte al alza, comercio minorista asustado por su baja en las ventas y las redes sociales desatadas buscando y pidiendo explicaciones por todo.

A ello se le suman las idas y venidas por el proyecto Aula Segura que, finalmente, salió modificado del Senado y ahora deberá pasar por la Cámara de Diputados. El gobierno logró instalar la imagen de que su proyecto había ganado la partida. No fue así. El suyo era un proyecto que, entre otras cosas, estaba enfocado sólo en los estudiantes y no en el resto de los funcionarios; era únicamente para los colegios públicos y ahora se extendió a los privados; no incluía la violencia sexual, y para qué decir la inexistencia de la garantía del debido proceso. Todo eso que se cambió, lo silencia el aparato comunicacional del gobierno. ¿Ergo? El gran triunfador fue Piñera y a quienes critican, los transformaron en protectores de los violentistas.

Todo esto en medio de las reacciones de la derecha -convenientemente silenciadas para la ciudadanía-, por el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil, cuyas posiciones ultraderechistas en apariencia incomodan al gobierno y a sus partidos. Tan en apariencia es esa supuesta incomodidad, que se anunció que Chile sería el primer país que visitaría el electo mandatario brasileño, mientras un grupo no menor de parlamentarios de Chile Vamos se prepara para asistir al país vecino para saludar a Bolsonaro. Obviamente, Sebastián Piñera ya anunció su participación en la ceremonia de asunción al poder del ultraderechista presidente electo.

Y como la guinda de esta torta, le llega la noticia al gobierno que Francia concedió asilo político al ex frentista Ricardo Palma Salamanca, acusado del asesinato de Jaime Guzmán. En realidad, la información debe haberse sentido como una bofetada en el rostro del presidente Piñera, quien hacía pocos días se había reunido con el Mandatario galo en Paris, pidiendo expresamente su apoyo para que se acelerara el proceso de extradición solicitado por los tribunales chilenos. Gran escándalo. Reacciones airadas del Ejecutivo y sus partidarios, quienes lo menos que han dicho es que “este es el triunfo de la impunidad”. Se olvidaron sí que Francia tiene a 45 de sus ciudadanos en calidad de detenidos-desaparecidos  y que los tribunales galos tienen solicitada la extradición por crímenes contra franceses a 13 militares ya juzgados.

La derecha complicada

El que no oculta su satisfacción por la victoria de Bolsonaro, que de hecho ya lo visitó y se encuentra en plena competencia con sus ex socios de la Udi para obtener relaciones privilegiadas con el futuro presidente, es José Antonio Kast.

En entrevista con El Dínamo, Kast afirma que “si a Brasil le va a bien con el gobierno de Bolsonaro, claramente la gente va a decir ‘mira, es una opción real’. Tan entusiasmado está, que ve sus posibilidades de arribar a La Moneda cada vez más cerca. “Todos los triunfos de la derecha en Latinoamérica y en el mundo favorecen la opción que yo estoy planteando, porque es la opción del sentido común. Y si a Brasil le va a bien a Chile también… Todos estos triunfos abonan hacia la derecha y ahí la gente va a tener que decidir quién ha hecho mejor su trabajo. Si aquí lo que falta es que la política trabaje por las urgencias de la gente, no por las urgencias de la elite política. El ejemplo más claro es el tema de la identidad de género que es una discusión de elite que tuvo entrampado al Parlamento durante meses. Y hay temas que no se enfrentan como la violencia rural en La Araucanía, la falta de conexión terrestre y digital de las zonas aisladas, las urgencias en los hospitales. Todas las urgencias sociales siguen al debe y todos, incluido el gobierno, se dedicaron en cuerpo y alma a la identidad de género”.

Kast defiende a brazo partido a Bolsonaro y pide que se analice su programa de gobierno más que sus dichos antiguos. “Ahí él dice que todos los cambios que va a impulsar van a ser de acuerdo con la ley y la Constitución. Él dice voy a achicar el Estado, disminuir seis ministerios, voy a terminar con 23 mil operadores políticos que hoy ocupan puestos y no sirven de nada y no voy a rellenar esos cargos con partidarios míos. Él dice voy a ir en contra de la ideología de género, voy a resguardar las fronteras, no porque no quiera que haya inmigrantes, sino porque tiene que haber una política de inmigración regulada por cada país, a diferencia de lo que quieren plantear en la ONU y otras organizaciones que quieren hablar del derecho del migrante. Yo hablo del derecho del chileno, del brasilero, a saber, quiénes son los migrantes. Por lo tanto, uno tiene que fijarse en lo que él plantea en su programa, sus propuestas de campaña, y ninguna dice relación con los dichos que se le atribuyen. Eso es también lo que está reconociendo el mundo político. Ahora que ya es presidente electo, claramente la manera de aproximarse es distinta a cuando era candidato”.

No sólo el centro y la izquierda son los que deberán estar atentos a lo que haga o diga este ultraderechista. Inevitablemente la derecha también se va a poner nerviosa. Es que Kast no ha parado de visitar el país desde el mismo día en que Piñera -a quien critica- asumió el poder. Ya ha recorrido 110 comunas y su objetivo es visitar las 345 existentes, realizando pequeños cabildos donde escucha a la gente e identifica liderazgos locales. Una gran estrategia sin duda, enriquecida ahora con la utilizada por Bolsonaro. Entonces, lo probable es que en poco tiempo más, las redes sociales sean las depositarias de sus discursos, cada vez más odiosos contra la izquierda y el centro, y repitiendo hasta la saciedad el programa que está confeccionando con lo que él considera el sentido común de la gente.

Mientras tanto, Chile Vamos se esfuerza en entregar una imagen de unidad que no es tal, y busca elementos para graficar tal situación. Por ejemplo, la presentación ante el tribunal Constitucional, por enésima vez, para que se pronuncie ahora por el reglamento del aborto en tres causales. Y más ridículo aún, la carta que enviaron al Secretario General de Naciones Unidas acusando a la presidenta Bachelet por su supuesto sesgo al no pronunciarse sobre la situación de Venezuela y Nicaragua y prepararse para vigilar de cerca al nuevo régimen de Brasil.

La economía

Demasiado pronto, el mediático anuncio de la reforma a las pensiones aterrizó en una realidad compleja para el gobierno y no sólo debió enfrentar las críticas iniciales a un proyecto que -señalan los expertos- parece ser otro gatopardismo del Ejecutivo. Las malas cifras arreciaron.  De hecho, Alfonso Swett afirmó que la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) estima que la reforma de pensiones tendrá un costo de 60 mil puestos de trabajo en régimen.

“Esta es una medida que más que mejorar pensiones, lo que busca es profundizarlo y anclarlo, para evitar que nadie, ni siquiera lo intente modificar de verdad”. Así de drástico fue el ex miembro del Consejo Asesor para la Reforma Previsional, Andras Uthoff, frente a la iniciativa anunciada en cadena nacional el presidente Sebastián Piñera.

El economista advirtió que lo expresado por el Mandatario no constituye una reforma al sistema de AFP, sino que más bien apunta a mejorar un negocio basado en el mercado de ahorro obligatorio.

Tras el anuncio de la Reforma Previsional, la rentabilidad de los fondos de pensiones trajo malas noticias. Según el informe mensual que elabora la Corporación de Investigación, Estudio y Desarrollo de la Seguridad Social, todos los multifondos reportaron pérdidas en octubre. El reporte consigna que las mayores bajas las marcan los fondos más riesgosos, los A y B, con caídas de 3,57% y 2,76%, respectivamente. En tanto, el C -de riesgo moderado- anotó pérdida de 1,78%.

La preocupación que se respira en el ambiente la manifestó Francisco Mozó, socio y director Ejecutivo de Econsult. “Lo que vemos es que las expectativas en el mundo, y en la región, han ido a la baja. Los inversionistas están más cautos respecto de lo que va a pasar con el crecimiento económico de Chile, y la capacidad de generar utilidades de las empresas”. Afirmó que las expectativas se han ido ajustando hacia un escenario menos optimista, lo que sería producto de dos elementos: “el mundo acompaña menos, y hay una idea de que la capacidad de crecer de la economía chilena no es muy distinta del 3%, y va a costar mover esa capacidad”, apunta.

Mozó dijo que para crecer más se requieren reformas, pero para ello se necesita consenso, y el mercado no tiene claro que ese factor exista. “No existe el consenso respecto a que más allá de este gobierno, las políticas económicas serán favorables al crecimiento. Para retomar un ambiente favorable a la inversión, los inversionistas necesitan tener el convencimiento de que independiente de quien venga, habrá un ambiente favorable. Eso es algo que aún no está claro”, puntualiza.

Por otra parte, los expertos del Santander afirman que “débiles datos de la actividad y empleo de septiembre confirman la desaceleración de la economía”. Mantiene previsión para el Imacec en un 2 por ciento, aunque reconoce que “podría ser algo menor”.

Banchile Inversiones en tanto, destaca el dato industrial como “el peor registro en 17 meses y remarca que el desempeño sectorial estuvo muy por debajo de lo incorporado en las estimaciones privadas.

En los hechos, la situación del mercado laboral confirmó la desaceleración que empieza a mostrar la economía: el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio cuenta de un desempleo en 7,1% en el trimestre móvil julio-septiembre. El dato implica una baja de dos décimas en relación con el periodo inmediatamente anterior, pero un salto de 0,4 puntos porcentuales en doce meses.

Atrás quedaron las palabras del hoy presidente Piñera, cuando hace un año fustigó a la presidenta Bachelet por un 6,6 de desempleo. “cuando tenemos tasas de desempleo tan altas como las de hoy día los trabajadores viven permanentemente con miedo”. Eso es lo que se llama escupir al cielo.

Y a las malas noticias se sumó la información del INE sobre el Índice de Producción Industrial, que descendió un 3,2% en 12 meses incidido por el fuerte retroceso de 5,4% del Índice de Producción Manufacturera, y por las caídas de 1,3% en el Índice de Producción Minera y de -1,5% en el Índice de Producción de Electricidad, Gas y Agua.

¿Y la centro izquierda?

A medida que se acerca el momento en que los partidos de todos los sectores medirán su real fuerza en la ciudadanía, al realizarse las elecciones de concejales, alcaldes y gobernadores regionales el 2020, los movimientos al interior de la centroizquierda revelan más o menos sus apuestas. Unos tratando de armar conglomerados, como la Convergencia Progresista. Otros intentando probar suerte en solitario. Aunque nunca tanto.

Pero, lo que sí queda prístino es la estrategia del gobierno por seducir sectores de la Democracia Cristiana para aprobar lo que ellos llaman sus productos estrella. Bien lo señaló Andrés Allamand que ve una “prueba de fuego” para el sistema político la tramitación de la modernización tributaria y el debate por la reforma de pensiones. En realidad, es una prueba de fuego para el gobierno que necesita imperiosamente aprobarlos. El parlamentario urge por la búsqueda de acuerdos con la oposición y enfatiza que sería “inexplicable” que la mejora de las pensiones no se concrete por “bloqueo” u “obstruccionismo”.

Para muestra algunos botones. El 11 de octubre, el ministro de la Segpres, Gonzalo Blumel, tuvo una reservada reunión con la senadora Carolina Goic (DC) e integrantes de agrupaciones sobre cáncer. Tras la cita, el presidente Sebastián Piñera anunció el envío de un proyecto de ley del cáncer, lo que desde el gobierno fue reconocido como un “gesto” hacia la DC.

Así quedaba atrás el enfriamiento de relaciones entre el gobierno y la DC luego de que el Mandatario nombrara a Luis Castillo como subsecretario de Redes Asistenciales, a quien en la falange acusan de encubrimiento en el caso de la muerte de Eduardo Frei Montalva. Tal parece que ello pasó a mejor vida porque el encuentro con Carolina Goic y el anuncio sobre una ley del cáncer no han sido los únicos gestos del Ejecutivo a ese partido. El ministro de la Segpres también se reunió el 10 de septiembre con la senadora Ximena Rincón, quien le solicitó fortalecer la institucionalidad en materia ambiental. Y el 18 de octubre también sostuvo una cita con el exministro Pablo Badenier y Jorge Andrés Cash, con quienes también abordó materias medioambientales.

De hecho, el gobierno se abrió a tipificar penalmente los delitos ambientales vía ley especial tras el caso Quintero. Todo esto, considerando que el gobierno tiene minoría en el Congreso y necesita de los acuerdos para impulsar sus proyectos. En ese sentido, en La Moneda dicen que es importante el apoyo de la DC para sus reformas fundamentales, como pensiones y tributaria, aunque recalcan que la DC también ha tenido gestos con el gobierno y que han tenido disponibilidad para presentarles propuestas. “Varios de los diálogos que hemos tenido y de nuestro programa de gobierno son de interés común con algunas de las bancadas de la oposición, en particular con la DC, como la ley del cáncer, algunos temas ambientales, y forma parte de un proceso”, dijo Blumel. Agregó que “es la constatación de que el gobierno tiene un genuino ánimo de establecer instancias de colaboración más allá de la coalición, sino también con sectores que están abiertos al diálogo”, junto con añadir que la DC es “una bancada con la cual hemos podido desarrollar un diálogo y esperamos que se profundice en el tiempo”.

Así las cosas, ya está claro que la Democracia Cristiana optó por abrirse al diálogo y a acuerdos con el Ejecutivo y de esta manera diferenciarse de Convergencia Progresista, el conglomerado donde se unen el PS, el PPD y el PR. La DC se planteó generar propuestas y que sea esto uno de los principales puntos para distinguirse de sus ex socios de coalición. Habrá que esperar hasta dónde se estira esa cuerda, y dónde queda el pedazo más largo.