Inicio Blog Página 29

“Bienestar Mujer”: Municipalidad de Quinta Normal y Bci Seguros lanzan programa gratuito de salud mental para 500 mujeres

Foto cedida

En el marco del Mes de la Mujer 2026, la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino, junto al gerente general de Bci Seguros, Rodrigo Heredia, encabezaron el lanzamiento del programa de salud mental Bienestar Mujer, una alianza público-privada que busca ampliar el acceso gratuito y remoto a atención psicológica y psiquiátrica para mujeres de la comuna, en un escenario donde ellas presentan más del doble de prevalencia de problemas de salud mental que los hombres.

Frente a una creciente necesidad de apoyo en salud mental, la iniciativa busca entregar una respuesta concreta y oportuna a mujeres de la comuna que enfrenten situaciones que afecten su bienestar emocional, como violencia de género, sobrecarga asociada a labores de cuidado, presión económica, estrés por doble jornada, procesos de duelo o acoso laboral.

El programa beneficiará a 500 mujeres, lo que se traduce en aproximadamente 3.000 atenciones psicológicas y médicas durante un año de ejecución del convenio, con acompañamiento profesional de calidad y de manera remota, reduciendo barreras económicas, dificultades de acceso a especialistas y obstáculos sociales que muchas veces impiden consultar oportunamente.

La alcaldesa Karina Delfino destacó la relevancia de fortalecer el apoyo municipal en esta materia: «Tener el programa Bienestar Mujer en la comuna de Quinta Normal fortalece la salud, la seguridad, la autonomía y la participación de las mujeres, lo que también beneficia a las familias y a toda la comunidad. Este programa se fundamenta en cinco pilares esenciales para el desarrollo de la mujer. Priorizamos la salud física y mental mediante el autocuidado y la prevención, al tiempo que brindamos un entorno seguro de apoyo frente a la violencia. A través de espacios de participación, fomentamos el aprendizaje colectivo y la creación de redes. Además, impulsamos la igualdad de género en la comunidad y potenciamos el desarrollo laboral y personal, brindando herramientas que abren nuevas puertas hacia la autonomía y el bienestar.»

Por su parte, Rodrigo Heredia, gerente general de Bci Seguros, señaló que la iniciativa responde a una brecha evidente en salud mental femenina: “Como Bci Seguros, entendemos que la salud mental es un pilar fundamental para el bienestar de las personas y un desafío relevante para el país. Desde nuestro rol como compañía, creemos que el sector privado puede y debe contribuir a ampliar el acceso a soluciones concretas y de calidad. Bienestar Mujer refleja ese compromiso, especialmente frente a una realidad donde las mujeres presentan una prevalencia significativamente mayor de problemas de salud mental.”

La implementación del programa cuenta con el respaldo técnico y clínico de Grupo Cetep, institución con más de 20 años de experiencia en salud mental. Durante el lanzamiento, realizado en la Biblioteca Municipal junto a mujeres de la comuna, especialistas del equipo realizaron una charla abierta, entregando herramientas prácticas de autocuidado y orientaciones sobre los criterios de acceso y el funcionamiento del programa.

“Sabemos que muchas mujeres no consultan a tiempo no porque no lo necesiten, sino porque enfrentan barreras económicas, dificultades para acceder a especialistas o falta de redes de apoyo. Este programa reduce esas brechas mediante evaluación inicial, derivación oportuna, seguimiento clínico y atención psicológica y médica con estándares profesionales”, explicó el Doctor Jorge Ochoa, socio y cofundador de Grupo Cetep.

La salud mental en Chile atraviesa una situación compleja que expertos han denominado como una “segunda pandemia”. A nivel nacional, el 11º Termómetro de Salud Mental ACHS-UC muestra que la prevalencia de problemas de salud mental alcanza el 17,8% en mujeres, más del doble que en hombres, donde llega al 7,3%. Además, casi siete de cada diez personas que han enfrentado problemas de salud mental no han consultado o no han podido acceder a un especialista, principalmente por barreras económicas o falta de disponibilidad de profesionales.

Quinta Normal se convierte así en la segunda comuna del país en implementar esta iniciativa, tras un exitoso primer año de ejecución en la comuna de Santiago, donde la experiencia evidenció una alta demanda por apoyo psicológico femenino, consolidando un modelo que busca ser replicable y sostenible en el tiempo.

Mineduc entrega más de 171 mil beneficios estudiantiles para la educación superior 2026 y habilitó proceso de apelación en línea

La entrega incluye gratuidad, becas y créditos a quienes postularon a través del FUAS entre octubre y noviembre de 2025.

El Ministerio de Educación, a través de la Subsecretaría de Educación Superior, informó los resultados de la primera asignación de beneficios estudiantiles del proceso 2026 para quienes completaron el Formulario Único de Acreditación Socioeconómica (FUAS) entre octubre y noviembre 2025 y estén matriculadas/os en una institución de educación superior.

En esta primera entrega, 171.428 estudiantes recibieron algún tipo de beneficio estatal. De ellos, 138.346 accedieron a gratuidad —tanto de primer año como de cursos superiores—, 27.518 obtuvieron becas y 4.633 recibieron la asignación del Fondo Solidario de Crédito Universitario (FSCU). En cuanto al Crédito con Garantía Estatal (CAE), sus resultados se publicarán este jueves 12 de marzo en el sitio web de la Comisión Ingresa (www.ingresa.cl).

El subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana, destacó la relevancia de este proceso para miles de estudiantes y llamó a completar el FUAS a quienes aún no lo han hecho. “No queremos que nadie se quede fuera de este proceso. Nuestro objetivo es que nadie quede fuera de la educación superior por motivos económicos», señaló.

Sobre el tipo de institución del total de beneficios asignados, el 46% (78.954 estudiantes) corresponde a personas matriculadas en institutos profesionales y centros de formación técnica; el 53% (92.383 estudiantes) pertenece a universidades; y el 0,05% (91 estudiantes) a las escuelas de las Fuerzas Armadas.

Quienes postularon a FUAS entre octubre y noviembre de 2025 pueden revisar su asignación ingresando con su RUT al portal resultados.beneficiosestudiantiles.cl. Para consultas, también está disponible el teléfono 600 600 2626.

Proceso de apelación 

A partir de este martes 10 y hasta el 25 de marzo a las 23:59 horas, estará abierto el primer periodo de apelación para quienes requieran una revisión de su resultado. Este proceso permite presentar antecedentes y documentación de respaldo cuando el o la postulante cumple alguna de las 12 causales de apelación.

Estas causales se habilitan a quienes cumplen con los requisitos, que pueden ser cambios en los ingresos del hogar o situación de cesantía de algún integrante, entre otros. Es fundamental revisar detalladamente estas causales antes de enviar la documentación correspondiente.

Para apelar, se debe ingresar al portal resultados.beneficiosestudiantiles.cl con RUT y contraseña, y seleccionar el botón “Apelar”. Se realiza completamente en línea, permitiendo que las y los estudiantes gestionen su solicitud desde cualquier dispositivo, como celulares y tablets, facilitando el acceso y reduciendo barreras territoriales. Los resultados de la apelación realizada en este periodo estarán disponibles el 27 de mayo.

Segundo periodo para postular al FUAS  

Desde febrero de este año se encuentra abierto el segundo periodo de postulación al FUAS y que está destinado a quienes no postularon en octubre y noviembre de 2025. Las postulaciones se realizan en portal.beneficiosestudiantiles.cl y estarán disponibles hasta el 12 de marzo. Los resultados de esta etapa se publicarán el 27 de mayo.

Para más información, se recomienda visitar portal.beneficiosestudiantiles.cl y las redes sociales de la Subsecretaría de Educación Superior.

El Imperialismo Fascista actual

Foto de Basma Alghali en Unsplash

Como se sabe, el Imperialismo es una fase superior del Capitalismo, en la cual algunos países que han acumulado inmensas cantidades de capital que ya no pueden invertir en su propio país, optan por hacerlo en otros países, generalmente ricos en recursos naturales, extrayendo de ellos nuevas y enormes rentas. Esta fase, como sabiamente planteara Samir Amin, es la Teoría del Valor operando a escala mundial. A la saga de este, el Imperialismo ha pasado en el mundo por distintas fases, una mercantilista luego una industrial y actualmente una financiera. La jerarquía que ocupan los distintos países imperialistas en la división mundial del trabajo depende del lugar alcanzado por sus sistemas productivos en la actual división. Así, los imperialistas actuales más poderosos del Norte Global son los EE.UU., Japón y Alemania. Los demás estados como Inglaterra, Francia e Italia, entre otros constituyen imperialismos secundarios en la repartición de la plusvalía del mundo.

Para mantener su hegemonía, estos países capitalistas mediante distintos arreglos aseguran el flujo de materias primas desde la periferia hacia sus países. Para ello cautivan a los países ricos en ellas mediante distintas formas y cuando estos se oponen a la explotación imperial que conlleva, inventan un enemigo y si hay resistencia, raptan y matan a sus líderes. Es la triste historia del presidente Mohammad Mossadegh en Irán en 1953 defendiendo el petróleo iraní de los norteamericanos e ingleses, la de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954, con la expropiación de tierras baldías de la bananera United Fruits que fue compensada, para darlas a campesinos indígenas pobres, la de Allende en Chile en 1973 con la nacionalización del cobre, entre muchos otros casos y países. La historia muestra también que este Imperialismo no se desarrolla sin poderosos aliados políticos y militares internos en el país dominado. El poeta Pablo Neruda llamaba a aquellos socios “los amigos del dólar”.

Para encubrir ideológicamente su dominación en el mundo desde antiguo han inventado relatos con los cuales se dan un manto de legitimidad para así mantener su poder. Ha sido el caso del llamado Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe que decía que América debía ser solo para los norteamericanos y la Alianza para el Progreso, instrumento de dominación para frenar la lucha antimperialista en América Latina. Cuando el imperio de turno no logra arrodillar a los países “rebeldes”, los satanizan como terroristas, bloquean su comercio, embargan sus capitales y los invaden militarmente con la más despreciable arbitrariedad, como es hoy día en caso de Cuba, Venezuela y otros países del mundo.

Asimismo, cuando los dominados comienzan a tejer alianzas horizontales armando una red de solidaridad política y protección económica, el Imperialismo ya no se manifiesta solo como la fase superior del capitalismo sino se transforma en una nueva ideología, pues lo que ahora disputa en el mundo no son solo recursos naturales y mercados de consumo, sino también zonas geográficas y las mentes humanas para su dominación del mundo. En ese camino, las autonomías culturales, el libre comercio, la capacidad militar propia, las democracias representativas, otras religiones, son temas no tolerados por los poderes imperiales. Cuando un país como Chile avanza en una razón civilizatoria, inclusiva de todas las diferencias existentes en una sociedad, con regulación de la riqueza y pensando en la democracia representativa, el Imperialismo alienta a sus seguidores internos, a superar la “crisis” mediante gobiernos de emergencia, que deben alinearse con las políticas imperiales del momento.

A su vez, la emergencia de nuevos países desarrollados en el mundo, que bajo distintas formas aseguran sus mercados, su moneda, capitales, recursos, mentalidades, territorios y representación efectiva en los organismos de decisión mundial colectivas, son percibidos como una amenaza para el “Mundo Libre”, como ellos dicen, otro cuento del Imperialismo Fascista. En ese relato, desde el siglo XIX en adelante siempre “el Comunismo” ha sido la consigna, machacada mercurialmente hasta el cansancio por sus medios de comunicación.

La fragilidad actual de sus hegemonías y el miedo a perder el control, son tierra abonada para que las tendencias fascistas de la sociedad capitalista avanzada comiencen a crecer. Añoran, los tiempos de pleno control y hegemonía del mundo. Su objetivo ya no es empujar en el mundo la modernidad capitalista central sino volver a ser grandes como países (MAGA), una epifanía hegemónica que vive solo en sus afiebradas mentes. Conducir ese renacimiento requiere un liderazgo autoritario mesiánico, como lo fue Hitler u otros líderes autocráticos y ganar el gobierno de sus países para desmontar todos los mecanismos, qué según ellos, los han llevado a la crisis y a la pérdida de su grandeza. Esos líderes en su insania declaran agotadas todas las instituciones que ayudan al mundo a gobernarse basados en reglas compartidas y en el Derecho internacional, como la ONU. Usan los aranceles de comercio de sus países sobre consumidores como una herramienta extorsiva contra los países “rebeldes” y no de convivencia pacífica o desarrollo humano. Cuando a pesar de la extorsión la resistencia continua, acuden a sus exorbitantes poderes militares para imponer brutalmente por la fuerza y la muerte, sus puntos de vista, que por la razón imperial consideran de validez universal y bendecidos por Dios.

Su desesperación imperial continúa cuando se dan cuenta que la intoxicación de sus economías debida a las enormes ganancias del capital financiero es difícil de superar. Es lo que ocurre hoy en día. El capitalismo imperial financiero, disputa aguerridamente con China y Rusia, dos poderes imperiales ascendentes, cada pequeño espacio donde colocar sus excedentes, los cuales como el monstruo Alien, obstinadamente vuelve a resurgir una y otra vez, aumentando así aún más la riqueza de unos pocos y de paso al atiborrar de capital el sistema financiero, deprecia constantemente el valor de su moneda. Este fracaso, más el orden mundial basado en reglas no les permite expandir las fronteras de sus afiebrados sueños y reinventar su sistema de dominación. De allí su denodado esfuerzo por destruirlo e imponer el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, como ideología de futuro, en la cual los países de América Latina y el resto del mundo no son más que su patio trasero.

Este Holocausto del Progreso Imperialista, en su camino de implementación implica la progresiva supresión del Derecho Internacional, de los Derechos Humanos y de las numerosas identidades culturales, incluyendo la valiosa Cultura Latina. Además, un brutal agravamiento de la destrucción de la Naturaleza del Planeta Tierra, puesto que propicia un crecimiento económico irracional incompatible con la capacidad de renovación de los recursos planetarios. De igual forma, su potencia militar atómica, tras la búsqueda de la dominación mundial y la subordinación de los otros imperialismos ascendentes, asegura la más completa destrucción del planeta. Su violencia es inconmensurable, tal como ocurrió con Vietnam, donde genocidamente descargó 300 mil toneladas de bombas sobre su población o con Japón donde lanzo dos brutales e innecesarias bombas atómicas que masacraron a la población civil japonesa, el Imperialismo, como todos aquellos, no tiene más que su propia irracional racionalidad.

Para el Humanismo chileno y mundial, para preservar la vida humana y del planeta, tal como se ha conocido es imperioso luchar mundialmente contra el Imperialismo Fascista actual y sus gobiernos nacionales aliados, sumándose al gran esfuerzo de lograr un gobierno mundial democrático y multipolar del mundo.

La guerra es una invención de la civilización y del patriarcado

Foto de Snap Wander en Unsplash

En una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo, y en medio de una escalada de invasiones, represión, guerras y genocidios en distintos lugares del mundo, se hace pertinente reflexionar sobre la necesidad y urgencia de problematizar estos fenómenos bélicos, ya que pareciera que para buena parte de los analistas se dieran por sentados.

Lo señalo porque en un mundo que normaliza el conflicto armado como inevitable —casi como un rasgo “natural” de la humanidad—, cualquier mirada alternativa y de paz al respecto parece ser tildada de mero pacifismo idealista o de ingenuidad voluntarista.

Sin embargo, afirmar que la guerra es una invención de la civilización y del patriarcado no es mera retórica, ya que encuentra eco profundo en la arqueología de género y feminista, que desde hace décadas viene cuestionando la narrativa androcéntrica de la historia humana, la cual convierte la guerra en algo que vendría en nuestro ADN.

De ahí su cuestionamiento a la arqueología tradicional, que ha tenido un fuerte sesgo patriarcal al ver el pasado de manera lineal y como una continuidad de cazadores, guerreros y conquistadores masculinos, haciendo que la guerra, la conquista y la acumulación de poder se presentaran como motores “naturales” e incuestionables del progreso humano, desde las armas de piedra hasta los imperios estatales.

Pero aquello no tiene ninguna evidencia histórica, como han planteado las investigadoras y arqueólogas Gerda Lerner, Almudena Hernando, Margarita Sánchez Romero y Paloma González Marcén, quienes argumentan que la arqueología tradicional ha construido un discurso que es solo una proyección retroactiva del orden actual.

Es lo señalado por Gerda Lerner, quien nos muestra que el patriarcado no es eterno ni biológico: surge como proceso histórico, consolidándose entre el 3100 y el 600 a. C. en los estados arcaicos del Oriente Próximo. Antes, en muchas sociedades neolíticas, las evidencias apuntan a relaciones más igualitarias o al menos no jerárquicas rígidas por género.

Asimismo, la aparición de élites militares y religiosas masculinas coincide con la institucionalización de la guerra organizada, la esclavitud (a menudo comenzando con mujeres capturadas) y el control estatal sobre la reproducción y la sexualidad femenina. La guerra no “nace” con la humanidad; se inventa —o se sistematiza— cuando el patriarcado necesita mecanismos para reproducirse.

En consecuencia, desde la arqueología de género y feminista se cuestiona la asociación automática entre masculinidad y violencia bélica. Estudios sobre iconografía, enterramientos y divisiones del trabajo muestran que las mujeres no eran meras “víctimas pasivas” ni relegadas al hogar: participaban en la producción, los rituales y, en algunos casos, en la defensa comunitaria.

Pero el patriarcado reconfigura estas realidades: la guerra se convierte en un espacio privilegiado de masculinidad hegemónica, donde el hombre debe demostrar “fuerza”, “arriesgo” e “invulnerabilidad”. Ser guerrero no es solo una ocupación; es un mandato identitario que sostiene jerarquías de género, clase y raza.

Esta estructura requiere hombres dispuestos a matar y morir, no por instinto natural, sino por un sistema que premia la obediencia ciega, la desconexión emocional y la glorificación de la muerte heroica. Como señala el feminismo, el militarismo y el patriarcado son interdependientes: la guerra profundiza las divisiones sexuales, refuerza el control masculino sobre las mujeres y naturaliza la desigualdad como “ley de la supervivencia”.

En el contexto actual —con guerras que podrían generar una amenaza nuclear sin precedentes—, recuperar esta mirada arqueológica de género y feminista es urgente. No se trata de romantizar ni de volver al pasado, sino de desnaturalizar la guerra como destino humano. Si el patriarcado inventó la guerra organizada para sostenerse, entonces abolirla —o al menos desmantelarla radicalmente — pasa por desmantelar el patriarcado mismo.

Además, desde los estudios de masculinidades sabemos que este sistema también daña a los varones: nos exige ser “fuertes” hasta la autodestrucción, silencia nuestras vulnerabilidades y nos convierte en engranajes de una maquinaria bélica. Imaginar otros “buenos vivires” implica rechazar esa masculinidad de la muerte y construir vínculos basados en la empatía y en el cuidado mutuo, no en la dominación.

Dicho todo lo anterior, afirmar que la guerra es una invención de la civilización y del patriarcado es una invitación a releer nuestra historia —y nuestro presente— con ojos feministas y desde las masculinidades. Porque si la guerra es una invención patriarcal, también puede ser desinventada. Y esa desinvención empieza por nombrar el sistema que la sostiene.

Doctrina Monroe del siglo XXI : un desafío a la soberanía latinoamericana

 

La cumbre «Escudo de las Américas» (Shield of the Americas) convocada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su resort privado y club de golf de Doral, Florida, con la participación de 12 mandatarios regionales, expone una serie de preguntas y desafíos en materia de relaciones hemisféricas.

Este encuentro marca la revitalización explícita de la Doctrina Monroe bajo una nueva retórica de seguridad, buscando establecer una alianza militar para combatir el narcotráfico que en la práctica margina a actores tan importantes a nivel regional como Brasil, México y Colombia, y sustituye de facto a las Cumbres de las Américas y a la OEA como foros de diálogo regional.

El edificio de la OEA está ubicado a pocas cuadras de la Casa Blanca en la intersección de la Calle 17 y la Avenida Constitución. Fue originalmente sede de la Unión Panamericana, la organización regional más antigua del mundo, a 112 años de su inauguración fue designado como un sitio histórico por parte de la Administración estadounidense. (Foto: Juan Manuel Herrera – OAS/OEA)

Recordemos que la Organización de Estados Americanos (OEA) -creada el 30 de abril de 1948– es el principal foro político regional, establecido para fortalecer la democracia, derechos humanos, seguridad y desarrollo. Está compuesta por los 35 estados independientes de las Américas, establecidos tras la firma de la Carta de la OEA y, en conjunto, albergan casi 1.000 millones de personas.

La declaración de Trump frente a mandatarios latinoamericanos sobre el control de México por los cárteles y su amenaza de «desatar el poderío militar» evidencian una concepción intervencionista que reduce la soberanía de nuestros Estados a meras concesiones operativas dentro de una estrategia diseñada por Estados Unidos y para Estados Unidos.

¿Esta nueva arquitectura de seguridad hemisférica, inaugurada en Florida, busca opacar instituciones multilaterales que, aunque debilitadas, están activas y vigentes? Esto establece un precedente peligroso de coaliciones ad hoc que operan al margen del derecho internacional. ¿Por qué optan por ese camino? ¿Qué objetivos se persiguen? ¿Son acaso incompatibles con el DDII público?

Al identificar a los cárteles como amenazas que requieren respuesta militar y excluir precisamente a los países más afectados por su accionar, la administración Trump exporta su doctrina de seguridad nacional sin considerar las complejidades políticas, sociales e institucionales de cada país.

Para América Latina, el desafío inmediato es doble: resistir la presión de integrar alianzas que comprometan su soberanía, mientras se construyen mecanismos regionales autónomos para abordar problemas comunes. La interrogante fundamental que surge es cómo preservar la capacidad de decisión nacional frente a un poder hegemónico que ya no disimula sus intenciones intervencionistas y que encuentra en algunos gobiernos de la región aliados dispuestos a subordinar sus intereses estratégicos a los designios de Washington.

La decisión de Chile de integrar esta coalición militar, de concretarse, implicaría un viraje profundo en su política exterior y plantea interrogantes sobre la coherencia entre los compromisos adquiridos en Doral y las atribuciones constitucionales de las Fuerzas Armadas, cuya misión institucional no incluye el combate al narcotráfico en los términos planteados por la alianza.

La ausencia de claridad sobre si el futuro gobierno suscribirá acciones que podrían implicar operaciones militares en territorio soberano de países como México —socio histórico de Chile— genera una preocupación que trasciende las diferencias partidarias. El Congreso Nacional enfrenta el desafío de pronunciarse sobre las implicancias constitucionales de un acuerdo que podría comprometer la autonomía de la política exterior chilena y subordinar decisiones de seguridad nacional a una estrategia definida unilateralmente desde Washington.

Si hace bien, está prohibido

Foto de Michele Blackwell en Unsplash

En Chile, si un producto natural demuestra que tiene propiedades saludables, queda prohibido. No por peligroso ni por fraudulento, sino porque la normativa sanitaria no contempla una categoría donde pueda existir. El Reglamento Sanitario de los Alimentos (D.S. 977/96) define los suplementos alimentarios como un grupo limitado de vitaminas, minerales, aminoácidos y fibra dietética, y prohíbe explícitamente promocionar su consumo para prevención o tratamiento de enfermedades. En el otro extremo, el Decreto Supremo N° 3 regula los fármacos. Entre ambos, un vacío: productos naturales que no pretenden curar enfermedades, pero cuyas propiedades van más allá de la mera nutrición, simplemente no tienen dónde clasificarse.

La consecuencia es negativa para la salud de Chile: cuando el ISP evalúa un producto que demuestra propiedades saludables, debe clasificarlo como fármaco. Y al no cumplir los estándares farmacéuticos, porque no es un fármaco, queda prohibido. En enero de 2022, ejerciendo la Dirección del ISP, envié un oficio y varias reiteraciones al Ministerio de Salud proponiendo la creación de la categoría de Medicamentos Complementarios, solicitando que se abordara este tema y proponiendo un reglamento que soluciona esta paradoja y que da cuenta de que existe un  grupo de productos con finalidad terapéutica destinados a complementar o apoyar en la protección de los estados de salud, que, al no encajar en ninguna categoría vigente, enfrentan la imposibilidad de ser comercializados en el país. El Ministerio de Salud, nunca dio respuesta.

No se trata de desregular ni de abrir la puerta a productos milagro. Se trata de lo opuesto: regular lo que hoy opera en un limbo, como ya lo hacen Canadá, la Unión Europea y Australia con categorías intermedias que no debilitan la regulación sino que la fortalecen. Han pasado más de tres años desde la solicitud y reiteraciones hechas desde el ISP al Ministerio de Salud. La categoría sigue sin existir. Y la lógica sigue intacta: si hace bien, está prohibido. El ISP ya hizo su parte. Le toca al Minsal hacer la suya.

Ministerio de Obras Públicas desmiente al diario de derecha “La Segunda”

Foto de Nijwam Swargiary en Unsplash

La secretaría de Estado desmintió al vespertino La Segunda sobre informaciones emitidas este lunes 9 de marzo con el siguiente comunicado de prensa:

“Respecto de la nota de prensa “Radiografía al traspaso: los ministerios reportan de forma dispar sus cuentas e inventarios”, difundida en La Segunda este lunes 9 de marzo, el Ministerio de Obras Públicas aclara que la información emitida no corresponde a la realidad de la actual administración.

El Ministerio de Obras Públicas ha reportado toda la información requerida por las autoridades con miras a contribuir a la transparencia de este proceso de traspaso.

El diario La Segunda señala que no existen cuentas corrientes que reportar, en circunstancias que la página web traspaso.digital.gob.cl/ detalla toda la información referida a la situación financiera del MOP, incluyendo las cuentas corrientes.

Hemos solicitado rectificar la información para que la ciudadanía tenga antecedentes fidedignos de este traspaso”.

La estrategia de Trump hacia Cuba: amenaza imperial y marketing político en tiempos de debilidad

La fotografía es perfecta para el manual trumpista: mandatarios latinoamericanos alineados, puños en alto, sonrisas de campaña electoral. Detrás, la frase que resume décadas de relaciones hemisféricas: “No voy a perder tiempo aprendiendo su maldito idioma”, soltó Donald Trump ante sus invitados, mientras Marco Rubio oficiaba de traductor y puente cultural.

Pero es hacia Cuba donde la mirada del expresidente estadounidense se ha vuelto más insistente en los últimos días. Entre el 27 de febrero y el 7 de marzo, Trump ha desplegado una batería de declaraciones que, leídas en conjunto, revelan una estrategia comunicacional cuidadosamente diseñada para consumos múltiples: “toma amistosa de Cuba”, “cuestión de tiempo”, “va a caer bastante pronto”, “está lista después de 50 años”, “muy al final de la línea”.

La pregunta que flota sobre estas frases no es si Cuba caerá —la historia reciente desmiente esa posibilidad— sino qué función cumplen en el tablero político de un presidente debilitado internamente, con guerras complicadas en otros frentes y una base electoral que exige gestos de firmeza.

La cronología de una obsesión

Para comprender la estrategia, es necesario ordenar los hitos:

· 27 de febrero: Trump plantea la posibilidad de una “toma amistosa de Cuba”, sugiriendo conversaciones en curso y describiendo a la isla como una nación en “serios problemas” que podría ser objeto de una “acción positiva” por parte de Estados Unidos.

· 5 de marzo: El presidente declara que primero quiere “terminar con Irán” y que, después, Cuba sería “cuestión de tiempo”, estableciendo una conexión explícita entre ambos frentes.

· 6 de marzo: Remata diciendo que Cuba “va a caer bastante pronto” y que el país “está lista después de 50 años”, en una frase que condensa décadas de política de asfixia.

· 7 de marzo: Vuelve a insistir en que Cuba está “muy al final de la línea”, redoblando la apuesta discursiva.

La secuencia no es casual. Responde a una lógica de acumulación, de repetición obsesiva, que busca instalar una idea en el imaginario colectivo: la caída de Cuba es inevitable.

La banalización de la agresión como método

El primer elemento que salta a la vista es el lenguaje. Trump no habla de “invasión”, “intervención militar” o “cambio de régimen”. Utiliza términos deliberadamente imprecisos y despectivos: “toma amistosa”, “caer”, “últimos momentos”.

Este vocabulario cumple varias funciones simultáneas:

Por un lado, banaliza la gravedad de una intervención. Calificar de “amistosa” una operación que implicaría la ocupación de un país soberano reduce la tensión ante la opinión pública estadounidense y mundial. Es la misma lógica de las “guerras quirúrgicas” o las “intervenciones humanitarias”: palabras que limpian la realidad de su sangre y su violencia.

Por otro lado, infantiliza y degrada a Cuba. La isla no es presentada como un sujeto de derecho internacional, con historia, cultura y capacidad de resistencia, sino como un objeto a punto de “caer”, como un enfermo en sus “últimos momentos”. Esta deshumanización del adversario es un paso previo necesario para justificar cualquier acción futura: lo que no es plenamente humano puede ser intervenido sin remordimientos.

La historia de la retórica imperial está llena de estos mecanismos. Desde la “carga del hombre blanco” de Kipling hasta las “guerras preventivas” del siglo XXI, el lenguaje ha servido siempre para maquillar la violencia con palabras amables.

La estrategia de la profecía autocumplida

Pero hay algo más profundo en la repetición obsesiva de Trump. Al insistir una y otra vez en que Cuba “va a caer”, el expresidente intenta construir una realidad paralela donde la caída es inevitable. Es la lógica de la profecía autocumplida: si se repite lo suficiente que algo va a suceder, se termina generando las condiciones para que efectivamente ocurra.

Esta estrategia apunta a tres audiencias diferenciadas:

1. Audiencia interna estadounidense: Para Trump, las declaraciones sobre Cuba son un mensaje a su base electoral. En un momento de debilidad política —las encuestas de Reuters/Ipsos lo sitúan en torno al 39% de aprobación, y el 61% de los estadounidenses cree que se ha vuelto más errático con la edad—, necesita mostrar que sus promesas de línea dura se están cumpliendo. El discurso agresivo desvía la atención de los problemas económicos internos y de la creciente impopularidad de sus aventuras bélicas, como los bombardeos sobre Irán, que apenas contaban con un 27% de apoyo a inicios de marzo.

2. Audiencia cubana: El mensaje hacia adentro de la isla busca generar desaliento, una sensación de aislamiento e inevitabilidad. La esperanza es que, convencidos de que la caída es inminente, sectores de la población o del propio gobierno opten por facilitar el cambio desde dentro. Es la misma lógica de la guerra psicológica que Washington ha empleado durante décadas contra La Habana.

3. Audiencia geopolítica: Hacia los actores internacionales, el mensaje es que el destino de Cuba está sellado y que es mejor alinearse con Estados Unidos desde ya. Se busca replicar el efecto observado tras la intervención en Venezuela, donde algunos gobiernos y empresas ajustaron rápidamente sus posiciones para no quedar del lado perdedor.

El talón de Aquiles: Irán y la resistencia venezolana

El problema para esta estrategia es que choca frontalmente con la realidad. La premisa de Trump de que todo se resolvería rápido se enfrenta a dos muros difíciles de escalar.

Primer muro: Irán. La administración estadounidense ha intensificado su postura contra Teherán, un aliado clave de Cuba, con la idea de que desmantelando las redes de apoyo de los gobiernos hostiles se facilitaría el camino hacia La Habana. Pero Irán no da señales de rendirse ni de negociar en los términos que Trump pretende imponer. Un conflicto prolongado allí consume recursos militares, atención mediática y capital político, haciendo mucho más compleja y costosa cualquier aventura adicional en el Caribe.

Segundo muro: Venezuela. Lo ocurrido el 3 de enero —la intervención militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro y la imposición de un gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez— fue presentado por Washington como un modelo de éxito. Sin embargo, mirado de cerca, el ”éxito” venezolano es un espejismo operativo.

La comunidad internacional sigue profundamente dividida. Europa, con España a la cabeza, ha mostrado su rechazo frontal a la legalidad de esa intervención. Países que inicialmente apoyaron la acción han comenzado a distanciarse conforme se revelan los costos humanitarios y políticos. Aplicar el mismo modelo en Cuba sería exponencialmente más difícil.

Cuba: la resistencia como dato histórico, no como eslogan

Quienes sueñan con repetir el esquema venezolano en Cuba olvidan un detalle fundamental: la isla no es Venezuela. No lo es en términos de estructura social, ni en su relación histórica con Estados Unidos, ni en la cohesión de su proyecto nacional.

Cuba posee una característica que ningún misil ni declaración trumpista puede destruir: un sentido de identidad nacional forjado precisamente en la resistencia a los intentos de intervención externa. Desde Bahía de Cochinos (1961) hasta el Periodo Especial (década de 1990), pasando por décadas de bloqueo, atentados, leyes asfixiantes y campañas de desestabilización, la isla ha construido su existencia nacional en oposición al gigante del norte.

La historia demuestra que la “resistencia” no es un eslogan patriótico. Es un dato histórico verificable. Cada intento de doblegar a Cuba por la fuerza ha terminado en fracaso, y no hay razones sólidas para pensar que esta vez será diferente.

Además, mientras en Miami se habla de “caídas inminentes” y “últimos momentos”, en La Habana se impulsan reformas económicas concretas. El Decreto-Ley 114/2025, por ejemplo, crea por primera vez un marco legal para asociaciones entre empresas estatales y privadas, incluyendo sociedades mixtas con inversión extranjera. La estrategia declarada es “salir adelante con o sin bloqueo”, una fórmula que desafía directamente la narrativa de la caída inevitable.

La incoherencia de un proyecto frágil

El discurso de Trump sobre Cuba es, en resumen, una mezcla de amenaza imperial clásica con las formas del marketing político moderno: frases cortas, repetición obsesiva, deshumanización del adversario y creación de una realidad mediática paralela.

Pero su coherencia es extremadamente frágil. Depende de tres supuestos que la realidad se encarga de desmentir:

1. Que Irán será derrotado rápidamente, liberando recursos para el siguiente objetivo.

2. Que el modelo venezolano es replicable sin costos políticos insostenibles.

3. Que la sociedad cubana espera pasivamente su “caída” en lugar de organizar su supervivencia.

Ninguno de estos supuestos se sostiene. Irán resiste, Venezuela se ha convertido en un atolladero internacional, y Cuba sigue existiendo, tomando medidas, reformando su economía y manteniendo viva una identidad nacional que ha sobrevivido a 60 años de hostilidad sistemática.

¿Para quién habla realmente Trump?

Llegados a este punto, la pregunta obligada es: si la estrategia es tan frágil, si choca tan claramente con la realidad, ¿por qué insiste Trump en estas declaraciones?

La respuesta está en sus verdaderos destinatarios. El discurso sobre Cuba no está diseñado principalmente para convencer a los cubanos de que se rindan, ni para persuadir a la comunidad internacional de que se alinee con Washington. Su objetivo prioritario es otro: la base electoral de Trump en Florida.

El sur de Florida, y particularmente Miami-Dade, concentra una comunidad de origen cubano que ha sido históricamente sensible a las posturas de línea dura contra La Habana. Las recientes resoluciones de Miami-Dade pidiendo que Washington consulte al exilio sobre “el futuro de Cuba”, o el llamado Acuerdo de Liberación que plantea una transición por fases con un gobierno provisional, son señales de que ese sector sigue movilizado y expectante.

Para Trump, en un momento de debilidad política nacional, mantener encendida la llama de la “cuestión cubana” es una forma de asegurarse el voto de una comunidad que, aunque numéricamente limitada, puede ser decisiva en un estado péndulo como Florida.

El problema es que esa estrategia, funcional en el corto plazo electoral, hipoteca cualquier posibilidad de una política exterior realista hacia Cuba en el futuro. Alimenta expectativas imposibles de cumplir —una “toma amistosa” que nunca llegará— y refuerza en la isla la convicción de que cualquier concesión sería interpretada como debilidad.

¿Cuál es la conclusión? La historia que no termina de escribirse

Mientras Trump habla de “últimos momentos”, Cuba sigue existiendo. Mientras Miami organiza cumbres y reparte declaraciones, La Habana aprueba leyes y reordena su economía. Mientras Washington se enreda en Irán y Venezuela, la isla caribeña continúa su larga travesía de resistencia y transformación.

El discurso de Trump sobre Cuba es, en el fondo, un síntoma de algo más profundo: la dificultad de Estados Unidos para aceptar que su vecino del sur existe, resiste y se reinventa al margen de los designios imperiales. Una dificultad que, como han demostrado seis décadas de historia, no se resuelve con declaraciones altisonantes ni con profecías autocumplidas.

La resistencia cubana no es un eslogan. Es un hecho histórico. Y los hechos, como suele decirse, son tozudos.

Articulación de Derechos Humanos ante la aprobación en general del proyecto que beneficiaría a más de 300 condenados por delitos de lesa humanidad

Foto: Comunicaciones Cámara de Diputadas y Diputados

Diversas organizaciones de la sociedad civil emitieron la siguiente declaración pública:

“Preocupación ante el proyecto de ley sobre cumplimiento alternativo de penas para adultos mayores y enfermos terminales, iniciativa que podría beneficiar a más de 300 personas condenadas por crímenes de lesa humanidad, cometidos durante la dictadura civil militar.

Este proyecto abre la puerta para que personas condenadas por los crímenes atroces ocurridos en dictadura puedan solicitar beneficios fundados en su edad y en enfermedades terminales. Consideramos que esta iniciativa avanza en sentido contrario a las obligaciones del Estado en materia de verdad, justicia  reparación y garantías de no repetición, frente a graves violaciones a los derechos humanos.

Recordamos que el Estado tiene el deber ineludible de investigar, sancionar y asegurar el cumplimiento efectivo de las penas respecto de las violaciones masivas, sistemáticas e institucionalizadas  a los derechos humanos ocurridas entre 1973 y 1990. Establecer mecanismos que faciliten la liberación de quienes han sido condenados por crímenes de lesa humanidad debilita ese deber y abre una vía de impunidad incompatible con los estándares internacionales de derechos humanos.

Sabemos que toda persona privada de libertad debe cumplir su condena en condiciones dignas y humanitarias. La edad o las determinadas enfermedades pueden justificar, en casos excepcionales, modalidades distintas de cumplimiento de pena. Sin embargo, esos factores no pueden evaluarse de manera aislada: deben considerar siempre la naturaleza y extrema gravedad de los delitos cometidos, especialmente cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, que por su carácter afectan a toda la humanidad y comprometen la responsabilidad del Estado especialmente cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, que por su carácter afectan a toda la humanidad y comprometen la responsabilidad del Estado..

Este proyecto beneficia a personas condenadas por crímenes que no solo Chile, sino también la comunidad internacional, han reconocido como los más graves que puede cometer un ser humano contra otro: ejecuciones, desapariciones forzadas, torturas, violencia política sexual y otras violaciones atroces a la dignidad humana. Más grave aún resulta que, en su gran mayoría, estas personas no han colaborado con la justicia, no han contribuido al esclarecimiento de la verdad ni han manifestado arrepentimiento por las atrocidades cometidas.

Más aún, avanzar en iniciativas de esta naturaleza implica ignorar el impacto profundo que estas decisiones tienen sobre las víctimas, sus familiares y las personas sobrevivientes de la represión. Para quienes han vivido la prisión política, la tortura, la desaparición de sus seres queridos o la ejecución de familiares, este tipo de medidas representa una nueva forma de revictimización. Significa reabrir heridas que permanecen abiertas, relativizar el sufrimiento vivido y debilitar las pocas garantías de justicia que el Estado ha logrado construir tras décadas de lucha por verdad y justicia.

Asimismo, recordamos que frente a los crímenes de lesa humanidad el Estado tiene no solo la obligación de investigar y sancionar, sino también de garantizar medidas efectivas de reparación integral a las víctimas, a sus familiares y a la sociedad en su conjunto. La reparación no puede reducirse a medidas simbólicas o económicas: implica también asegurar que las sanciones impuestas por los tribunales se cumplan y que la institucionalidad democrática reafirme con claridad que estos crímenes son inaceptables y no pueden quedar sujetos a mecanismos que debiliten su sanción.

Exigimos y esperamos que las y los legisladores de nuestro país aborden este debate con responsabilidad y sitúen, de una vez, los derechos humanos en el centro de las decisiones”.

La impunidad no puede convertirse en  ley.

Suscriben:

  • Corporación Humanas
  • Casa Memoria José Domingo Cañas
  • LEASUR
  • Movimiento de Acción Migrante

Alcaldes y alcaldesas del progresismo refuerzan su unidad para enfrentar el nuevo ciclo político

Alcaldes y alcaldesas de la centro izquierda y el progresismo de distintas regiones del país se reunieron este sábado en Santiago en un encuentro convocado por centros de pensamiento del sector, con el objetivo de fortalecer la coordinación municipal, compartir experiencias de gestión y proyectar una agenda común frente al nuevo ciclo político que se inicia en el país.

La jornada, realizada en el Centro Comunitario Santiago en Compañía, reunió a autoridades locales de diversas realidades territoriales —urbanas, rurales y de distintas regiones— junto a representantes de centros de pensamiento progresistas, quienes trabajaron en torno a desafíos estratégicos para la gestión municipal y la defensa de avances sociales impulsados desde los gobiernos locales.

La actividad se enmarca en un esfuerzo por fortalecer la articulación del municipalismo progresista, con el propósito de consolidar una agenda común que permita incidir en las políticas públicas, el trabajo legislativo y la relación con el nuevo gobierno que asumirá en marzo.

Durante el encuentro se realizaron talleres de trabajo con alcaldes y alcaldesas, quienes destacaron la importancia de la unidad del sector para enfrentar los desafíos del nuevo escenario político y defender avances logrados en materias sociales y territoriales.

Asimismo, durante la jornada se planteó la necesidad de revisar la participación del sector en la Asociación Chilena de Municipalidades, en el marco de la reflexión sobre los espacios de articulación institucional del municipalismo progresista y su rol en el nuevo ciclo político.

La alcaldesa de La Pintana, Claudia Pizarro, señaló que“ estamos pronto a comenzar un cambio de gobierno, y al gobierno que comienza este once de marzo, le queremos decir que vamos a trabajar de forma institucional, pero como alcaldes vamos a estar súper pendientes también, porque somos los garantes en el territorio, somos los garantes de los ciudadanos, y le vamos a decir que vamos a estar súper atentos también a los retrocesos, que son los derechos que hemos conquistado durante años y años de gobiernos anteriores”.

Por su parte, la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino, destacó el valor de la diversidad territorial y política presente en el encuentro: “ad portas de iniciar un nuevo ciclo político, un nuevo gobierno para Chile, y en este sentido es importante la reflexión. Yo primero quiero destacar la unidad, porque acá hay una diversidad de alcaldes y alcaldesas de todo el espectro político de izquierda, centro izquierda y progresista, también alcaldes y alcaldesas independientes”.

En tanto, el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, subrayó que el encuentro  “refleja la unidad de los alcaldes, que fuimos convocados transversalmente por distintos centros de pensamiento y donde participamos representantes de distintos sectores. En ese contexto, también dialogamos sobre la participación de los alcaldes progresistas en la Asociación Chilena de Municipalidades, la que actualmente se encuentra en revisión frente a su conducción”.

En esa línea, agregó que “existe disposición a colaborar con el futuro gobierno en todas aquellas agendas que beneficien a nuestros vecinos, aunque también hemos planteado algunas líneas rojas que nos preocupan, entre ellas la eliminación del pago de contribuciones y el proceso de desmunicipalización de la educación”.

El alcalde de Puente Alto, Matías Toledo, agregó que “hoy día nos encontramos acá porque creemos que es muy importante construir la unidad que necesitan los ciudadanos, los vecinos y las vecinas que votaron por nosotros y que esperan. Que durante nuestra gestión y también la gestión de este gobierno que está entrando, ocurran cosas positivas en el país y que no haya retrocesos, porque ha costado mucho avanzar en diferentes materias, y el día de hoy nosotros vemos cómo diferentes estamentos no están necesariamente luchando por las cosas que hoy día nos convocan a nosotros y a nosotras”.

Desde la  organización del encuentro, el director ejecutivo de Fundación Horizonte Ciudadano, Eolo Díaz-Tendero, destacó la importancia de este espacio de articulación entre municipios y centros de pensamiento.“ Los municipios son hoy uno de los espacios más relevantes de gestión pública y cercanía con las personas. Este encuentro busca fortalecer la unidad del municipalismo progresista, compartir experiencias de gestión y proyectar una agenda común que permita seguir mejorando la vida de las comunidades en todo Chile”, sostuvo.

«Lo que nos convoca acá es que con un programa y con nuestra unidad podamos representar un proyecto de sociedad desde los municipios, que tiene claridad y se pueda explicar en términos sencillos”, subrayó Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo..

“Este tipo de encuentros es muy necesario para construir confianzas sólidas y fortalecer los espacios de articulación ante probables restricciones en las políticas sociales a nivel local”, subrayó Xavier Altamirano, Director Ejecutivo del Instituto Igualdad.

Durante la jornada también se abordaron los principales desafíos del nuevo ciclo político, incluyendo materias clave para los gobiernos locales como seguridad municipal, financiamiento territorial, educación pública y contribuciones, entre otros temas que impactan directamente en la gestión municipal y en la calidad de vida de las comunidades.

Los organizadores señalaron que este encuentro busca avanzar hacia un espacio permanente de coordinación del municipalismo progresista, capaz de articular propuestas, fortalecer la gestión local y contribuir al debate público desde la experiencia de los territorios.

Entradas recientes