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Daniel Manouchehri lidera ranking de emergentes positivos y entra al top 10 de liderazgos políticos según DataVoz

Imagen de carácter referencial

El diputado socialista Daniel Manouchehri se posicionó entre los liderazgos políticos con mayor proyección del país, según el último Monitor de Liderazgos Políticos de DataVoz correspondiente a febrero de 2026.

El estudio ubica a Manouchehri entre los diez liderazgos políticos con menciones positivas espontáneas a nivel nacional, alcanzando 3,52% de las menciones, compartiendo ranking con figuras de alta exposición pública como Gabriel Boric, Camila Vallejo, Johannes Kaiser, Evelyn Matthei y Tomás Vodanovic.

Además, el informe lo sitúa en el primer lugar del ranking de liderazgos emergentes con evaluación positiva, categoría que identifica a las figuras que comienzan a ser mencionadas por distintos sectores de la ciudadanía como referentes de liderazgo político.

En ese mismo listado de liderazgos emergentes positivos también aparece mencionada la diputada y senadora electa Daniella Cicardini (PS), reflejando la irrupción de nuevas figuras del progresismo en el debate público nacional.

El posicionamiento de Manouchehri en esta medición se produce en un contexto marcado por su rol activo en la fiscalización de casos de corrupción, su presencia constante en el debate político y su trabajo legislativo orientado a los temas que preocupan a la ciudadanía.

La medición de DataVoz se basa en menciones espontáneas; es decir, las personas encuestadas no reciben una lista de nombres, sino que responden libremente a quién identifican como liderazgo político positivo, lo que permite medir el nivel real de presencia pública y recordación política. El estudio fue realizado entre el 16 y el 24 de febrero de 2026, mediante 1.086 entrevistas a nivel nacional.

CONAF y SENDA firman acuerdo de colaboración para fortalecer la salud de trabajadores/as

Foto: Sitio Web de Conaf

Gracias a esta alianza, se implementará el programa “Trabajar con Calidad de Vida”, con el objetivo de avanzar en el bienestar del personal.

El director ejecutivo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), Rodrigo Illesca, y la directora nacional del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), Natalia Riffo, suscribieron un Acuerdo de Colaboración destinado a orientar y fortalecer la salud de las trabajadoras y trabajadores, el clima organizacional y la seguridad laboral, entre otros factores.

Tras la firma del acuerdo, el director ejecutivo de CONAF, Rodrigo Illesca, manifestó su satisfacción “por esta alianza con SENDA, ya que nos permitirá seguir avanzando en el bienestar de todas y todos los trabajadores de la Corporación, generando así un ambiente laboral propicio para el cumplimiento de los objetivos institucionales. Siempre hemos dicho que la salud de las personas ha sido nuestra principal preocupación, porque queremos una institución con sentido humano. Las instituciones están formadas por personas y si las personas están bien, las organizaciones también andarán bien”.

Igual apreciación tuvo la directora nacional de SENDA, Natalia Riffo, al indicar que “valoramos el paso que da CONAF al instalar una mirada preventiva de carácter institucional y con alcance nacional, que dé continuidad a las experiencias previas en otras regiones. El compromiso que hoy suscribimos refleja que cuidar la salud y seguridad de trabajadores y trabajadoras también implica abordar de manera preventiva el consumo de alcohol y otras drogas”.

En este contexto, se ha definido implementar en CONAF el programa “Trabajar con Calidad de Vida”, que considera las siguientes etapas con el apoyo de SENDA:

  1. Conformación de un Equipo Preventivo Coordinador, representativo de los distintos estamentos institucionales.
  2. Diagnóstico de calidad de vida laboral, mediante instrumentos que permitan identificar factores de riesgo y protectores al interior de la organización.
  3. Diseño de instrumentos de gestión preventiva, entre ellos:
  4. Política preventiva institucional.
  5. Plan de acción preventivo.
  6. Protocolo de actuación frente a situaciones de consumo.
  7. Ejecución de acciones preventivas y de sensibilización dirigida al personal.
  8. Certificación institucional como Espacio Laboral Preventivo al completar el proceso de implementación

Finalmente, el desarrollo de este programa tendrá un carácter colaborativo, con la participación de todas las organizaciones sindicales, comités paritarios y otros actores internos.

Miente, miente…que mucho queda

Captura de pantalla Turno en Youtube (Foto RRSS)

La semana que pasó, Kast mostró su hilacha de mentiroso sin pudor. Todo ello para defender su amistad con Donald Trump respecto de las relaciones con China, las que el payaso del Norte exige eliminar si se quiere estar en la buena con él.

El tema del cable submarino llevó a Kast a negar que el presidente Boric le hubiera contado de ello en una conversación telefónica durante febrero.

¿Qué nos extraña? Una vez más, Kast aplicó su estrategia de “miente, miente que algo queda…”. Lo que queda no es algo, es mucho. Lo suficiente para hacerlo ganar las elecciones presidenciales por gran mayoría en noviembre pasado. Y ahora, para negarse a hacer un traspaso del mando en forma republicana, con rito, educación cívica y decencia. Todo ello, lanzando mentiras descaradas, que la prensa afín a sus intereses le avala y amplifica hasta la saciedad.

Analicemos cómo opera Kast. A diferencia de un niño que niega haberse robado los dulces de su hermano para que no lo castiguen, Kast usa la mentira como herramienta política estratégica. En su forma clásica, este tipo de mentira es instrumental y se utiliza para ganar elecciones, desacreditar a los adversarios, simplificar problemas complejos, generar miedo o esperanza. Es una mentira calculada y nace de la lógica del poder. Como lo explica la psicología social, apela a activar emociones rápidas y sirve para movilizar a la ciudadanía hacia un propósito.

En personas como José Antonio Kast, la mentira puede llegar a ser identitaria, es decir el líder comienza a creer su propio relato y se fusiona con éste.  Este tipo de mentiroso no se vive como tal, sino como incomprendido, como víctima.

Hay otras mentiras utilizadas en el mundo político. Como la mentira defensiva, que se usa frente a escándalos, errores graves, corrupción o pérdidas de apoyo. Con sus mentiras, el líder busca preservar su status y tiene terror a la humillación pública. Mintiendo intenta anestesiar esos castigos. O la “mentira populista”, a través de la cual el líder dice lo que sus seguidores quieren escuchar, aunque sea falso. Ese tipo de mentiras reduce la a ansiedad social porque ofrece culpables claros y promete soluciones mágicas. ¿Le suena conocido?

Desde luego, en Kast están también se observan los típicos rasgos narcisistas del mentiroso compulsivo.  Necesita exagerar sus logros, negar sus fracasos, reescribir “a su pinta” los hechos y atacar a quienes lo contradicen. En este caso, la mentira protege una autoestima frágil bajo una máscara de grandiosidad.

Ahora, la pregunta del millón es ¿Por qué la ciudadanía tolera las mentiras de Kast? La psicología señala que, en contextos de polarización como el que vivimos en Chile, la mentira del líder puede ser vivida como alivio emocional. O sea, la ciudadanía tiene la necesidad psicológica de creerse el cuento. Si mi líder confirma mi identidad, le perdono. Si la amenaza, la mentira me es intolerable porque la verdad importa, pero la pertenencia importa más. El tema es peligroso porque, si un líder miente y no hay consecuencias, se erosiona la confianza institucional, se debilita la democracia o se puede instalar el cinismo como forma de hacer política. Incluso, puede suceder algo peor: que la ciudadanía comience a mentirse sin comprender la gravedad de que pasa.

Aprendiendo de los nazis.

Recordemos que, en el caso de Kast, gran parte de su discurso de campaña se articuló en torno a tres ideas básicas: recuperar el orden, combatir la delincuencia, expulsar a los inmigrantes. Cuando Kast exagera las cifras de delincuencia, busca amplificar la ansiedad ciudadana. Incluso plantea la necesidad de un “gobierno de emergencia”. Es decir, su lógica es “mientras más dramatizo, más movilizo”. Si la población siente que el país “se cae a pedazos”, que hay descontrol, inseguridad cotidiana, el discurso que dramatiza esa sensación se vive como verdadero, aunque los datos reales apunten a lo contrario.

Kast no descubrió la pólvora. Él y su equipo han sido muy aplicados y han estudiado sobre estrategias muy exitosas del siglo XX. Como la forma en que los nazis se hicieron del poder. Uno de los “maestros” en este tema fue Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del régimen de Adolf Hitler entre 1933 y 1945, a quien se considera probablemente el propagandista político más influyente del siglo pasado. Aunque se le atribuye la frase “miente, miente que algo queda”, esta no aparece en ninguno de sus textos, pero sí se pueden encontrar atisbos de ésta en “Mi lucha” de Adolf Hitler. Allí el Fuhrer habló sobre la “gran mentira”, es decir una mentira tan grande y repetida que la gente termina creyéndola porque no imagina que alguien pueda falsear los hechos de forma tan burda.

Goebbels se apoyó en varias reglas psicológicas claves. Como la repetición constante, ya que una idea repetida miles de veces termina pareciendo verdad, algo que hoy se conoce como “efecto de verdad ilusoria” porque el cerebro confunde familiaridad con verdad.

Otra de las reglas fue usar mensajes simples. Goebbels decía que “la propaganda debe limitarse a pocos puntos y repetirlos constantemente” y que se debía apelar a las emociones, no a la razón. De este modo, la propaganda nazi buscó movilizar emociones colectivas, no convencer racionalmente. Para ello creo enemigos simbólicos claros: judíos, comunistas, “degenerados”, entre los principales.

La idea de “miente que algo queda” se sigue usando porque describe un fenómeno psicológico real: la necesidad emocional de creer las mentiras por parte de la ciudadanía cuando se está vulnerable o en crisis.

Hay cinco técnicas de propaganda asociadas al modelo de Joseph Goebbels que hoy se siguen estudiando en comunicación política y psicología social como mecanismos universales de manipulación política. Como dijimos, una es la repetición infinita. Se instala una frase simple y se repite en discursos, medios, redes, conversaciones cotidianas. Otra, la simplificación del mundo. La propaganda debe reducir las ideas a pocos puntos simples ya que el cerebro no quiere escuchar cosas complejas.

Otra de las reglas es la creación de un enemigo, un culpable visible. “Los inmigrantes”, “los comunistas”, “el gobierno de Boric”. Las sociedades con frustración necesitan explicar su malestar y la propaganda ofrece un responsable. Si hay un culpable, la angustia se organiza en rabia.

Desde luego, se requiere también apelar a emociones fuertes. Como lo decía Goebbels, “la propaganda debe hablar al corazón, no al cerebro”. Las emociones más funcionales a ello son el miedo, la rabia, el orgullo nacional, la sensación de amenaza.

La última regla es saturar el espacio informativo, una técnica muy actual pero que Goebbles ya intuía y que Donald Trump conoce a la perfección. El objetivo es que la gente se confunda, se fatigue y deje de distinguir verdad de mentira.

¿Cómo desactivar la mentira?

Hay que tener claro que los líderes que mienten sistemáticamente no buscan convencer con datos. Buscan instalar emociones, identidades y relatos. Por eso la defensa por parte de la ciudadanía también tiene que operar en esos niveles.

Hay formas concretas para defenderse. Una de ellas es reconocer la manipulación, identificar la estrategia. Cuando la ciudadanía reconoce el mecanismo, la mentira pierde poder porque la manipulación funciona mejor cuando es invisible.

No hay que discutir solo los datos, hay que discutir el marco emocional. Muchas veces la gente responde a la mentira con cifras. Pero la mentira política es emocional, no racional. Por eso la respuesta eficaz es reconocer la preocupación real y desmontar la exageración.

También es clave crear comunidades de conversación ya que las mentiras políticas prosperan cuando las personas se informan aisladas. La defensa se da cuando existen conversaciones comunitarias, medios locales, radios ciudadanas, espacios de deliberación. La ciudadanía necesita donde procesar la realidad colectivamente. Asimismo, se debe exigir evidencia en forma sistemática. Es crucial aprender a preguntar: ¿De dónde salió ese dato? ¿Cuál es la fuente? ¿Quién lo verificó? La mentira política se sostiene cuando nadie exige evidencias.

Como el combustible principal de la mentira política es el miedo social, la defensa ciudadana no debe ser solo informativa. También debe ser emocional y cultural. Una sociedad que recupera confianza, conversación pública, sentido de dignidad es mucho menos manipulable. La mentira política se combate con ciudadanos que piensan, conversan y no se dejan gobernar por el miedo.

Partido Socialista de Chile alerta que «Escudo de las Américas» limita la soberanía nacional y exige respuesta sobre eventuales compromisos militares adquiridos por Chile

 

La colectividad emitió una declaración pública en la que cuestiona la participación del presidente electo en la reunión celebrada en Doral, Florida, y exige respuestas sobre eventuales compromisos militares que comprometan a Chile con acciones bélicas contra México u otros países de la región.

Una dura crítica a la reunión denominada «Escudo de las Américas», encabezada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un hotel de su propiedad en Doral, Florida, y que contó con la participación de una decena de mandatarios regionales más el presidente electo de Chile, formuló este fin de semana el Partido Socialista (PS).

Mediante una declaración pública fechada el 8 de marzo, la colectividad repudió lo que califica como una «alianza militar ideológica y excluyente» que, a su juicio, busca reemplazar a las Cumbres de las Américas y marginar a la Organización de Estados Americanos (OEA), dejando fuera a países claves como Brasil, México y Colombia.

«Doctrina Monroe» y amenazas a México

El documento socialista, divulgado a través de redes sociales, advierte que la iniciativa impulsada por la Casa Blanca sigue la línea de la recientemente publicada «Estrategia de Seguridad Nacional» de Trump, la cual —señala el PS— pretende «revivir la Doctrina Monroe del siglo XIX». Dicha doctrina, originalmente orientada a marginar influencias europeas del hemisferio, hoy se traduciría —según el análisis del partido— en una pretensión de «preeminencia de EE.UU. en su zona de influencia», coartando las relaciones autónomas de los países de la región.

El PS puso especial énfasis en las declaraciones de Trump durante el cónclave en Florida, donde identificó a México como el país con los mayores carteles de la droga, amenazó con usar «fuerza letal» contra ellos y afirmó que «esos carteles manejan México». La única manera de derrotarlos, habría expresado Trump según consigna la declaración, es «desatando el poderío militar».

Frente a ello, el Partido Socialista sostiene que «Chile las Fuerzas Armadas no están para combatir el narcotráfico ni los carteles asociados», marcando distancia de cualquier eventual participación en operaciones bélicas.

Demanda al presidente electo y llamado al Congreso

La declaración, titulada «El denominado ‘Escudo de las Américas'», exige respuestas concretas del presidente electo chileno —quien asistió al encuentro a pesar de su calidad de presidente electo y sin la potestad de representar a nuestro país hasta el 11 de marzo— sobre dos puntos cruciales: primero, si Chile suscribirá el compromiso adquirido en Doral una vez que asuma la presidencia; y segundo, si avalará «eventuales acciones bélicas contra el territorio soberano de México —país históricamente aliado de Chile—, en consonancia con la coalición militar que Chile integraría».

El PS califica como «insuficientes» las afirmaciones del mandatario electo, quien hasta ahora se ha limitado a señalar que está a favor de la «coordinación» hemisférica en la lucha contra el crimen organizado, sin ahondar en las implicancias de integrar una coalición de carácter militar.

Finalmente, la colectividad que preside la senadora Paulina Vodanovic hizo un llamado al Congreso Nacional para que se pronuncie al respecto, advirtiendo sobre las «implicancias constitucionales» que un acuerdo de esta naturaleza podría tener para el país.

La iniciativa «Escudo de las Américas» ha generado diversas reacciones en la región, particularmente en los gobiernos excluidos de la cita, y abre un nuevo capítulo en las relaciones hemisféricas marcado por el regreso de Trump a la Casa Blanca y su explícita política de presión contra el narcotráfico y los gobiernos que considera afines a sus intereses.

Miami y la nueva línea de contención hemisférica: la cumbre conservadora que busca redibujar el tablero latinoamericano

La reunión impulsada por Donald Trump con líderes de derecha de América Latina revela un intento de reorganización política regional bajo la bandera del combate al narcotráfico, pero con implicaciones geopolíticas más profundas.

En un escenario político hemisférico cada vez más polarizado, la reciente reunión celebrada en Miami bajo el auspicio del presidente estadounidense Donald Trump reunió a una docena de mandatarios y líderes conservadores latinoamericanos con el objetivo declarado de coordinar estrategias regionales contra el narcotráfico. Sin embargo, más allá del discurso oficial, el encuentro revela un intento de reorganización política del continente en torno a un eje ideológico alineado con Washington.

El encuentro congregó a varios mandatarios latinoamericanos identificados con corrientes de derecha o liberal-conservadoras. Entre los asistentes destacaron el presidente de Argentina, Javier Milei; el de El Salvador, Nayib Bukele; el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa; el presidente dominicano Luis Abinader; el paraguayo Santiago Peña; y el panameño José Raúl Mulino, entre otros representantes regionales. También participó el dirigente chileno José Antonio Kast, quien se prepara para asumir próximamente responsabilidades políticas relevantes en su país.

La narrativa oficial del encuentro giró en torno a la necesidad de fortalecer la cooperación hemisférica para enfrentar el crimen organizado transnacional y el narcotráfico. No obstante, la composición política del grupo y el contexto estratégico sugieren que el objetivo trasciende el ámbito de la seguridad. Lo que se configuró en Miami no fue solo una cumbre antinarco, sino una pequeña cumbre reaccionaria que, bajo el amparo de Estados Unidos, reunió a gobiernos de derecha dispuestos a aceptar el uso letal de la fuerza militar estadounidense para resolver problemas de orden interno en sus países. Esta postura implica una subordinación inédita de la seguridad nacional a los designios del Pentágono y las agencias federales de Estados Unidos.

El lenguaje de la diplomacia y sus señales políticas

Durante su intervención, Trump dejó una frase que rápidamente captó la atención mediática: declaró que no tenía intención de aprender español, afirmando entre risas que no dedicaría tiempo a «aprender su maldito idioma». Más allá del tono anecdótico, la frase refleja un estilo político que privilegia la comunicación directa con su base doméstica antes que la diplomacia tradicional.

El líder estadounidense también destacó el papel de su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, subrayando su capacidad para comunicarse fluidamente en español durante las reuniones con líderes latinoamericanos.

La escena, aunque aparentemente trivial, revela una dinámica particular: mientras Washington mantiene el liderazgo político del encuentro, los interlocutores latinoamericanos actúan dentro de una arquitectura diplomática diseñada desde el norte. Esta dinámica neocolonial refuerza la vigencia de los preceptos de la Doctrina Monroe, actualizada bajo nuevas justificaciones como la seguridad hemisférica o la lucha contra el narcotráfico, pero siempre con el objetivo de mantener a la región bajo la órbita de influencia estadounidense.

El eje político que se intenta construir

Más allá de la retórica contra el narcotráfico, la reunión de Miami puede interpretarse como parte de un esfuerzo por articular un bloque político regional con una orientación ideológica definida. En un momento en que América Latina atraviesa un ciclo político diverso —con gobiernos progresistas en países clave como Brasil, México o Colombia— el encuentro de Miami parece apuntar a consolidar un contrapeso regional. Este tipo de alineamiento recuerda, en cierta medida, las antiguas arquitecturas de seguridad hemisférica impulsadas por Washington durante la Guerra Fría.

En ese contexto, varios analistas consideran que el verdadero foco estratégico no es únicamente el combate al narcotráfico, sino la contención de actores políticos y proyectos regionales que cuestionan la hegemonía estadounidense en el continente. La cumbre representa así un ataque frontal a las aspiraciones de integración autónoma latinoamericana y caribeña, particularmente a mecanismos como la CELAC, que buscan construir un diálogo político sin la tutela de Washington.

Cuba en el centro del tablero

Uno de los elementos implícitos en el encuentro es el papel que continúa desempeñando Cuba en la narrativa política hemisférica. Desde hace décadas, la isla funciona como referencia simbólica y política dentro de los debates sobre gobernanza, seguridad y modelos de desarrollo en América Latina.

Para sectores conservadores del continente, el gobierno cubano sigue representando un punto de fricción ideológica. De ahí que iniciativas de coordinación regional bajo liderazgo estadounidense suelan incorporar —explícita o implícitamente— una agenda orientada a aislar políticamente a La Habana y limitar su influencia diplomática. Esta obsesión anticubana, lejos de ser un tema del pasado, se actualiza en cada intento de construir un eje conservador que ve en la isla y en los gobiernos progresistas un obstáculo para sus proyectos de dominación.

Un atentado contra la Zona de Paz

La cumbre de Miami constituye, en esencia, un atentado contra la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los jefes de Estado y gobierno de la región en 2014. Este compromiso, que establece la solución pacífica de controversias y el rechazo al uso de la fuerza en las relaciones internacionales, se ve vulnerado cuando gobiernos de la región convocan y aceptan la intervención militar extranjera para resolver sus problemas internos.

Al legitimar el uso letal de la fuerza militar estadounidense en nombre del combate al narcotráfico o la restauración del orden, estos líderes no solo abdican de su soberanía, sino que abren la puerta a una creciente militarización de la vida política y social en la región. La paz, en este esquema, deja de ser un proyecto de convivencia democrática para convertirse en un pretexto para la intervención.

Fragmentación regional y disputa geopolítica

La reunión de Miami ocurre en un momento en que América Latina enfrenta una creciente fragmentación política y estratégica. Mientras algunos países buscan fortalecer mecanismos de integración regional como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), otros optan por reforzar alianzas bilaterales o bloques ideológicos más estrechos.

Esta fragmentación debilita la capacidad del continente para actuar como un actor colectivo en el escenario internacional, particularmente en un contexto marcado por la competencia entre grandes potencias. En ese tablero global, América Latina se ha convertido nuevamente en un espacio de disputa estratégica donde convergen intereses de Estados Unidos, China y otras potencias emergentes.

La cumbre de Miami no debe leerse solo como un gesto de alineamiento automático con Washington, sino como una pieza más en el tablero de la guerra híbrida que se libra en la región, donde la seguridad, la política y la economía se entrelazan para definir el futuro de la gobernanza continental.

Un hemisferio en reconfiguración

La cumbre de Miami no debe interpretarse como un evento aislado, sino como parte de un proceso más amplio de reconfiguración política del hemisferio. El intento de articular un eje conservador latinoamericano responde tanto a dinámicas internas de la región como a las prioridades estratégicas de Washington.

El resultado de este proceso aún está lejos de definirse. Lo que sí parece claro es que el continente se encuentra en una fase de reacomodo político en la que las alianzas ideológicas, las disputas geopolíticas y los debates sobre soberanía volverán a ocupar un lugar central.

En ese escenario, la pregunta fundamental para América Latina sigue siendo la misma: si continuará actuando como un conjunto fragmentado de intereses nacionales, subordinado a las potencias externas, o si logrará construir una voz colectiva, soberana y pacífica, capaz de negociar su lugar en el nuevo orden internacional. La respuesta a esta interrogante definirá no solo su futuro político, sino también su identidad como región.

«Escudo de las Américas»: Trump reúne en Miami a 12 aliados latinoamericanos ad portas de su visita a China

 

Miami se convierte este sábado 7 de marzo en el epicentro de la geopolítica hemisférica con la cumbre inaugural «Escudo de las Américas» (Shield of the Americas). El encuentro, convocado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reúne a sus principales aliados latinoamericanos en un contexto de máxima complejidad: la guerra en Irán dispara el precio del petróleo, las presiones de Washington para aislar a China se intensifican y la crisis cubana se profundiza, con un régimen asfixiado tras el colapso de su aliado venezolano.

En el resort personal del mandatario, Trump National Doral, en las afueras de Miami, líderes como el argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast —quien asumirá la presidencia el miércoles—, el salvadoreño Nayib Bukele, el ecuatoriano Daniel Noboa y el dominicano Luis Abinader se dan cita para “redefinir” la arquitectura de seguridad regional.

Una designación que enciende alarmas

Uno de los anuncios más llamativos —y preocupantes— en la previa a la reunión privada de Trump en su club de golf fue la designación de Kristi Noem como enviada especial para el «Escudo de las Américas». La exsecretaria de Seguridad Nacional, quien fue removida de su cargo el jueves por el propio mandatario a través de su red social Truth Social, se convierte ahora en la interlocutora directa de Washington con los gobiernos latinoamericanos.

Se trata de la misma Noem responsable de las violentas redadas migratorias del ICE y de actuaciones que han costado la vida de ciudadanos estadounidenses, como la joven madre de tres, Renée Good y el enfermero Alex Pretti, a cargo de veteranos de guerra. No está claro si Noem acompañará a Trump en la reunión, pero su nombramiento subraya la importancia y el tenor que la Casa Blanca otorgará a este nuevo mecanismo.

¿Qué hace Chile en el «Escudo de las Américas»?

Está claro que la cita de este sábado en Doral no será sólo una reunión para tratar temas de seguridad. Representa la primera piedra de un nuevo orden regional donde Estados Unidos busca definir el futuro. Los líderes latinoamericanos ya presentes en Miami abordarán temas como narcotráfico, crimen organizado y migración, pero regresarán a sus países con la presión de cumplir «tareas» en beneficio de Washington, además de gestionar la hostilidad norteamericana hacia China. La pregunta es si ante las exigencias de Trump ¿pesará el interés nacional de quién? 

Los riesgos son evidentes. ¿Qué ofrecer a cambio de la lealtad política, y en un momento de turbulencia global por la guerra en Irán? La exclusión de los gobiernos de Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro deja fuera a las mayores economías regionales, una prueba más de que se privilegia la afinidad ideológica por encima de la soberanía de nuestros países y la representatividad regional.

Las naciones importadoras de energía —como Chile y los países más pequeños del Caribe y Centroamérica— son ahora especialmente vulnerables a las repentinas subidas del precio del crudo desatadas por el conflicto en Irán. Las monedas locales, que habían disfrutado de un optimista comienzo de año, se han depreciado bruscamente a medida que los operadores buscan refugio en el dólar. Este debilitamiento amenaza con avivar la inflación al encarecer las importaciones, justo cuando se espera que un conflicto prolongado frene el crecimiento global.

Para Kast, que aún no ha asumido el poder, la realidad de gobernar en la era Trump se presenta con una doble dosis de desafíos: la volatilidad externa y las exigencias de Washington. ¿Protegerá Kast nuestro cobre o el Estrecho de Magallanes?

El dilema chino y la neutralidad imposible

La presión sobre los asistentes no es solo económica, sino estratégica. La administración Trump está utilizando esta cumbre para presionar a sus aliados a expulsar a Beijing de «su hemisferio», a pesar de que China es el principal comprador de materias primas de la región. 

Pero, Donald Trump viajará a China del 31 de marzo al 2 de abril, según anunció la Casa Blanca, en lo que será la primera visita oficial a Pekín de un presidente de Estados Unidos desde el último viaje de Trump allí en 2017. ¿Cómo vamos a interpretar esto?

Los países de la región se encuentran en una «situación triangular» compleja, donde no pueden prescindir de su relación con China, pero enfrentan la creciente agresividad de Washington. Chile, por ejemplo, se encuentra en medio de un enfrentamiento diplomático con la administración saliente de Gabriel Boric por un cable de fibra óptica de origen chino, que Washington ha calificado como una amenaza para la seguridad regional. Santiago se convierte así en la última capital latinoamericana en enfrentarse al dilema de tener que elegir entre sus lazos comerciales con China y su alianza de seguridad con Estados Unidos. La posibilidad de mantener una postura neutral no parece realmente factible mientras se aprende «a la mala» que la era de la ambigüedad (estratégica o comercial) puede haber terminado.

Cuba: «la guinda de la torta»

La cumbre se celebra con el eco de las recientes y contundentes declaraciones de Trump sobre Cuba. El viernes el mandatario afirmó: «Cuba va a caer muy pronto (…) será la guinda de la torta». Estas declaraciones se produjeron al día siguiente de que la isla sufriera un apagón nacional de 24 horas, un síntoma claro del colapso energético y la profundización de la crisis humanitaria.

La situación en La Habana es consecuencia directa del terremoto geopolítico que sacudió la región a principios de año: la destitución forzosa de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, tras una acción militar estadounidense. Con la caída de su principal aliado y proveedor de petróleo, y bajo la presión de Washington que ha impedido a otros socios —como México— cubrir la brecha, Cuba se encuentra más aislada que nunca. Trump ya ha sugerido que enviará al secretario de Estado, Marco Rubio, para gestionar la transición en la isla.

El viaje de Donald Trump a China

Más allá de la anecdótica foto junto a una docena de latinoamericanos bajo su Shield en el resort de Florida, lo realmente importante para Trump es su visita oficial de tres días a China para trabajar en una agenda bilateral tensionada y con implicancias profundas para la seguridad global. 

En primer lugar, los ataques a Irán, un aliado clave de China,  la captura previa de Nicolás Maduro en Venezuela y las amenazas hacia Cuba generan ya un clima adverso. China consideró estas acciones «inaceptables» y exigió, en el caso de Oriente Medio, un alto el fuego: el conflicto amenaza su suministro energético (el 45% de su petróleo pasa por el estrecho de Ormuz). En este caso en particular, una reunión amistosa con Trump podría enviar un mensaje negativo a los socios globales de China, dando a entender que Beijing no puede o no quiere proteger a sus aliados, ni tampoco defender sus propios intereses estratégicos. Además, a Trump le quedan tres semanas para terminar la guerra en Irán, según el plazo que se autoimpuso.

En segundo término, y a pesar de estas tensiones, China busca estabilizar las relaciones bilaterales y evitar una escalada de la guerra comercial. El tema de Taiwán es prioritario, y la visita en territorio chino es vista como una oportunidad para avanzar en este asunto. Por ejemplo, y como gesto de buena voluntad, Washington  suspendió la venta de armas y otros tipos de apoyo a Taiwán, territorio que Pekín ha prometido unificar con China continental.

Es probable que el tema sobre las sanciones arancelarias de Trump estén también en la agenda. Vale la pena recordar que el anuncio de la visita de Trump a China se produjo poco antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos informara la anulación de los aranceles que Trump había impuesto a países de todo el mundo, en una táctica que el presidente estadounidense ha utilizado abiertamente para influir en otros países para que apoyen sus políticas.

Como también la respuesta de China a las amenazas comerciales de Estados Unidos, incluyendo por ejemplo, no comprar soja, el principal producto de exportación de Estados Unidos a China. Por otra parte, la influencia china parece ser estructural en América Latina, generando una tensión creciente con Estados Unidos: ¿América Latina puede prescindir de la relación con China? Hoy, más que nunca, la región está en jaque entre China y EE.UU. ¿podremos evitar un jaque mate o un withdraw estratégico? Ya veremos quien gana esta jugada…pero, sobre todo, sabremos quién perderá.

 

El fin de la neutralidad digital: Soberanía, plataformas y la disputa EE. UU.–China en Chile

Foto de Michael Dziedzic en Unsplash

Y su funeral no ocurrió en un laboratorio ni en una sala de ingeniería, sino en el terreno más clásico de la política: la disputa entre potencias. Durante décadas discutimos si el problema era el mercado o el Estado. Hoy esa discusión comienza a quedarse corta. La pregunta contemporánea es otra: ¿quién controla la infraestructura donde ocurre la vida económica, social y política?

El economista Yanis Varoufakis sostiene que el capitalismo competitivo está mutando hacia algo distinto: un tecnofeudalismo donde las grandes plataformas no compiten dentro del mercado, sino que constituyen el espacio donde el mercado ocurre. Amazon, Google, Apple, Meta o Microsoft no son solo empresas exitosas; son territorios digitales. Quien quiera vender, informar, comunicarse o existir económicamente debe operar dentro de sus ecosistemas y aceptar sus reglas. La lógica ya no es puramente intercambio entre iguales; es acceso mediado por peaje.

Esta transformación no es ideológica. Es estructural. Las economías de red y la concentración tecnológica generan posiciones dominantes difíciles de disputar. Los datos, la atención y la capacidad de procesamiento se han convertido en recursos estratégicos. Y quien controla esos recursos no solo obtiene renta económica; obtiene poder sobre las condiciones mismas en que la experiencia social se organiza.

Aquí es donde el diagnóstico de la politóloga Asma Mhallaadquiere relevancia. Si la concentración infraestructural es la base económica emergente, su consecuencia política podría ser lo que ella denomina “totalitarismo cognitivo”: una forma de poder que no necesita suprimir elecciones ni clausurar formalmente instituciones, sino modular la percepción colectiva.

No se trata de una repetición mecánica del fascismo del siglo XX. No hay partido único ni movilización militar masiva. Lo que existe es algo más sutil y, por eso mismo, más difícil de identificar: la capacidad de influir masivamente en la atención, amplificar emociones, fragmentar el espacio público y convertir el flujo digital en principal fuente de legitimidad.

La política contemporánea se juega cada vez más en plataformas privadas. La visibilidad precede al argumento; la viralidad precede a la deliberación. La legitimidad no se construye solo en el procedimiento electoral, sino en la permanencia dentro del flujo informativo. Si no se está en el flujo, no se existe políticamente.

Este desplazamiento tiene implicancias profundas para la democracia. Hannah Arendt advirtió que la política requiere un mundo común donde la pluralidad pueda aparecer. Cuando ese mundo se fragmenta en burbujas personalizadas, cuando la realidad factual pierde centralidad frente a la reacción emocional, la deliberación pública se debilita. No porque alguien la haya prohibido, sino porque el entorno la vuelve improbable.

Michel Foucault explicó que el poder moderno no opera únicamente por prohibición, sino diseñando entornos que orientan conductas. La gubernamentalidad digital lleva esa lógica a un nuevo nivel: el algoritmo no impone qué pensar, pero condiciona qué es visible, qué se amplifica y qué queda enterrado. La libertad formal permanece; el entorno que la estructura cambia.

En Chile y América Latina, esta discusión adquiere una textura particular. Se trata de sociedades con desigualdad estructural, confianza institucional frágil y esferas públicas tensionadas. La dependencia digital no llega a un terreno sólido, sino a uno previamente erosionado. El comercio local depende de marketplaces globales; la comunicación política ocurre en redes privadas transnacionales; los medios tradicionales compiten por atención en un ecosistema que no controlan.

La consecuencia es una soberanía fragmentada. El Estado conserva capacidad normativa, pero depende de infraestructuras privadas para operar, comunicar y, en muchos casos, vigilar. El mercado continúa existiendo, pero se organiza dentro de plataformas que establecen condiciones de acceso. La ciudadanía vota, pero lo hace en un entorno informativo diseñado por actores que no responden al contrato social nacional.

Esto no significa que vivamos ya en un régimen totalitario consolidado. Significa que la naturaleza del poder está mutando. Estructural no equivale a inevitable. Las democracias han atravesado transformaciones tecnológicas profundas antes y han logrado regularlas. La imprenta, la radio y la televisión produjeron inicialmente desestabilización antes de institucionalizarse bajo marcos democráticos.

La diferencia es que hoy la infraestructura no es nacional ni fácilmente regulable desde un solo Estado. Es transnacional, altamente concentrada y tecnológicamente compleja. La disputa por la soberanía ya no se juega solo en el Congreso o en los tribunales, sino en la arquitectura del código.

El fin de la neutralidad técnica 

El conflicto diplomático de comienzos de 2026 en torno a una concesión para un cable submarino impulsado por China Mobile condensó, en pocos días, una tendencia global: para Estados Unidos y China, las telecomunicaciones dejaron de ser un asunto comercial y pasaron a ser infraestructura crítica, leída en clave de seguridad. En Chile, la autorización inicial y su reversa casi inmediata evidenciaron que ya no existe un espacio “técnico” inocuo: cada decisión de conectividad es interpretada como señal de alineamiento geopolítico.

Según reportes de prensa, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones otorgó una autorización que luego fue retirada a los dos días; la reacción de Washington incluyó medidas consulares contra autoridades chilenas y una advertencia explícita sobre “seguridad regional” asociada a infraestructura digital. Más allá de la discusión administrativa, el episodio instaló un hecho político: la arquitectura del tráfico de datos se convirtió en una línea roja de política exterior. (Fuente: El País, 20–24 febrero 2026).

Este caso muestra con nitidez el punto de Varoufakis: la infraestructura digital opera como territorio. No se discute solo una obra; se discute quién administra la “carretera de datos”. Y cuando esa carretera es potencialmente controlada por actores vinculados a un Estado rival, la conectividad se securitiza. La consecuencia inmediata es que el costo de “comprar barato y rápido” deja de ser financiero: pasa a ser diplomático.

Para Chile, la tensión es estructural. China es un socio comercial decisivo, mientras que Estados Unidos opera como polo normativo y de seguridad tecnológica para gran parte de la arquitectura occidental. Esa asimetría genera un equilibrio frágil: cualquier señal de discriminación tecnológica puede ser leída como hostilidad política, y cualquier señal de alineamiento securitario puede elevar el riesgo de fricciones comerciales. (Fuente: SUBREI, Ficha País Chile–China 2025).

El episodio, además, expuso una falencia interna: la ausencia de una institucionalidad robusta para evaluar inversiones y proyectos de infraestructura digital bajo criterios de seguridad nacional antes de que estallen como crisis. Sin filtros claros —qué es crítico, qué no, qué estándares aplican y quién decide— la política pública queda capturada por la improvisación, y el Estado pierde control narrativo frente a las potencias.

En paralelo, Chile ha impulsado rutas alternativas de conectividad como el cable Humboldt hacia Australia, en alianza con Google y Desarrollo País. Ese proyecto busca diversificar rutas y resiliencia, y funciona como “solución de compromiso” compatible con estándares occidentales; pero no elimina la disputa de fondo: la conectividad con Asia seguirá siendo una presión permanente del modelo económico y del crecimiento del tráfico de datos. (Fuentes: Ministerio de Relaciones Exteriores, 4 junio 2025; La Tercera, 20 febrero 2026).

En términos de Mhalla, el caso ilustra cómo la infraestructura se vuelve tecnopolítica: no se trata solo de cables, sino de soberanía cognitiva y de control del entorno donde se produce realidad social (datos, nubes, plataformas). La pregunta para el gobierno entrante no es elegir un bando de manera abstracta, sino construir gobernanza estratégica: criterios, procedimientos y capacidades estatales para decidir en un tablero donde la neutralidad técnica ya no existe.

Si Marx sostenía que quien controla los medios de producción controla las condiciones de vida, hoy debemos añadir que quien controla los medios de percepción condiciona las posibilidades mismas de la deliberación democrática. Sin un espacio público mínimamente compartido, la democracia corre el riesgo de reducirse a procedimiento sin mundo común.

El desafío no es tecnofóbico ni nostálgico. No se trata de abandonar la tecnología, sino de reconocer su centralidad política. Regular algoritmos, fortalecer la competencia, crear infraestructura pública digital, garantizar derechos sobre datos y promover educación crítica no son gestos ideológicos; son condiciones para que la soberanía no se desplace silenciosamente hacia actores que no han sido elegidos por nadie.

Chile enfrenta decisiones estructurales en este terreno. La discusión sobre seguridad, economía o reforma institucional no puede desligarse de la infraestructura digital que organiza la conversación pública. Sin reconstrucción de mediaciones y sin capacidad de regulación efectiva, la política quedará cada vez más subordinada a la lógica del flujo y de la renta digital.

No estamos ante un destino cerrado, pero sí ante una bifurcación histórica. La concentración infraestructural es real. Su traducción política aún está en disputa. La pregunta no es si el contrato social ha sido derrotado, sino si estamos dispuestos a actualizarlo para una era en que la soberanía ya no se juega únicamente en el territorio físico, sino en el diseño invisible del entorno donde pensamos, debatimos y decidimos.

La disputa por el poder en el siglo XXI ya no se juega únicamente en el territorio ni en las urnas. Se juega en la infraestructura que organiza la experiencia colectiva.
En la era de las plataformas, la soberanía no se declama: se diseña. Y quien diseña el entorno, condiciona la política.

 

Siempre Viva en Vivo, histórica tribuna de las diversidades sexuales y el VIH/SIDA en Chile, regresa en plataforma de YouTube a través de La Marejada Medios

«Siempre Viva en Vivo», único programa de las diversidades sexuales y el VIH/SIDA en Chile, conducido por el periodista y activista Víctor Hugo Robles, conocido como «el Che de los gays», regresa en la plataforma de YouTube de www.lamarejada.cl, reafirmando su compromiso con el debate e información pública sobre sexualidades disidentes, educación sexual integral y prevención del VIH/SIDA e ITS.

Producido por Siempreviva Ediciones, el programa realizó su primera emisión el 19 de mayo de 2019 a través de Radio Universidad de Chile, dirigiendo sus urgentes e importantes contenidos a las comunidades sexo – diversas, abordando temáticas de debate e interés público nacional e internacional, conquistando una audiencia transversal, posibilitando un diálogo pluralista y democrático entre auditoras y auditores, especialmente entre las comunidades más discriminadas y estigmatizadas de nuestra sociedad como la población LGBTIQ+, personas viviendo -y luchando- con VIH/SIDA y trabajadoras sexuales, entre otras.

Muchas voces, una lucha de todas, todos y todes

Múltiples organizaciones sociales, activistas y artistas participaron de diversos modos en «Siempre Vivo en Vivo”durante sus más de 300 emisiones, destacando las intervenciones de colectivos como ACCIONGAY, OTD, MUMS, Fundación Margen, Rompiendo el Silencio, Fundación Selenna, Familia es Familia, Fundación Zamudio,Féminas Latinas, Revista Clóset, Patitas con Bulla, Triple Negativas Siempre Positivas, DiverGran, Coordinadora Belona e ICW de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA, así como diversos animadores, artistas y personalidades del acontecer nacional, valorando los saludos e intervenciones del animador Francisco Saavedra, la animadora de televisión Karen Doggenweiler, las académicas de la Universidad de Chile María Emilia Tijoux y Valeria Stuardo, la diputada Erika Olivera, la concejala María Antonieta Saa, los escritores Juan Pablo Sutherland y Diego Zamora, el fotógrafo Pedro Marinello,  la actriz Paula Dinamarca, el periodista Andrés Caniulef, el músico Claudio Narea, el actor Daniel Alcaíno, la comediante y activista Su Opazo, el empresario Johnny Parra, el animador Simón de la Costa, la activista Anastasia María Benavente, la actriz y productora Vane Miller, la teatrista Oxi Fernández, las activistas de Derechos Humanos Rosita Silva y Alicia Lira, lastransformistas Luz Violeta, Petra Pérez, Claudia Andrea, Chichi Legrand Farkas y la súper estrella del Circo Show Timoteo, Alexandra Yasmarí, junto a la profesora Daniela King y el candidato presidencial, profesor Eduardo Artés.

Polémico y abrupto final

Apoyado por condones FC2, Salvador Vinilos, Fundación Margen e ICW Capítulo Chileno de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA, “Siempre Viva en Vivo” canceló sus emisiones en octubre de 2025 después de sufrir una grave e intolerable censura de parte de la dirección de Radio Universidad de Chile. Su última emisión aconteció el 26 de octubre, después de entrevistar al candidato presidencial Eduardo ArtésBrichetti. La dirección de la radio consideró que la entrevista “vulneró la prescindencia” electoral de la radio, censurado parte de la conversación. En ese contexto, Víctor Hugo Robles, periodista y activista, creador y conductor del espacio radial decidió poner fin al programa y denunciar la censura a la Contraloría General de la República.

El regreso de Siempre Viva, nunca inviva

 Cuatro meses después del abrupto final, Siempre Viva en Vivo regresa con sus emisiones ahora en plataformas virtuales, YouTube e Instagram, abordando las nuevas olas por venir y buscando ampliar su mensaje educativo y cobertura medial. Los primeros invitados, cerrando y abriendo ciclos políticos, sociales y culturales, serán la profesora Daniela King y el profesor y ex candidato presidencial de la izquierda Eduardo Artés. El domingo 8 de marzo desde las 22 horas por La Marejada Medios en YouTube e Instagram de @elchedelosgays.

Todas, todos y todes invitadas

 

Mujer y Justicia: Dos conceptos indisolubles

Ad portas de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, resulta imperativo resaltar el rol que nosotras hemos jugado históricamente en los más diversos ámbitos de la sociedad. Hoy, afortunadamente, es casi imposible encontrar un espacio donde no nos hayamos desarrollado o donde no destaquemos, a base de esfuerzo y compromiso, cumpliendo alguna labor determinada.

En este contexto, la justicia no es la excepción. Claramente, el hecho de que en un hito histórico el principal tribunal del país sea liderado por una mujer no es una casualidad. Tampoco lo es que la principal reforma al actual modelo de asistencia judicial —me refiero al nuevo Servicio Nacional de Acceso a la Justicia y Defensoría de Víctimas— sea impulsada también por una mujer. Ello confirma que la consecución y el resguardo de una garantía fundamental tienen y tendrán la impronta y el sello de quienes hoy recordamos este 8M.

Creo además importante remarcar que “la justicia” —y enfatizo su artículo—, pese a ser un derecho universal para todas y todos, también comparte nuestro género. Pero además se proyecta en una multidimensión que pocas veces se conoce. Efectivamente, alude a juzgados, cortes, sentencias y abogados dentro de la estructura del Poder Judicial; sin embargo, también contiene un escenario que tristemente suele olvidarse. Me refiero a aquel del cual las y los funcionarios de las Corporaciones de Asistencia Judicial nos hacemos cargo: dispensar apoyo jurídico y social precisamente a muchas mujeres de todas las edades y regiones del país, quienes deben lidiar con dramas tan angustiosos como cotidianos.

Hablamos de la búsqueda del sustento para sus hijos, de inequidades y abusos laborales, del abandono y de tantos otros escenarios que, sin duda, conmueven el alma sensible de otras mujeres: nosotras, quienes las acogemos y acompañamos conviviendo con el Chile real.

Siguiendo esta misma reflexión que vincula a las mujeres con el ámbito de la justicia, creo pertinente resaltar que también muchas de nosotras honramos y defendemos una arista significativa de ella: la justicia social. Esta nos impulsa a proteger la dignidad de nuestros pares. Prueba de ello es que, en la Federación que tengo el honor de presidir, la gran mayoría del directorio nacional está compuesto por mujeres, situación que también se replica positivamente en las organizaciones de base, cuyos liderazgos entregan lo mejor de sí en las luchas que llevamos adelante.

La justicia tiene alma, sentido, voluntad y fuerza de mujer. Y es por eso que, a título personal, prescindiendo de mi rol de dirigente y apelando a mi esencia y humanismo, manifiesto mi rechazo absoluto al proyecto de ley que busca aplicar medidas alternativas a reos condenados, argumentando una supuesta compasión, pese a que muchos de ellos no la tuvieron y hoy purgan condenas por graves violaciones a los derechos humanos.

No debemos olvidar que estos últimos, en muchos casos por mano propia o ajena, torturaron, masacraron y cegaron la vida de nuestras compañeras.

Por ellas, concluyo recordando a quienes propician esta iniciativa irreflexiva y barbárica que la representación de la justicia —cegada, portando una balanza y una espada— es también mujer. Y no permitiremos, bajo ninguna circunstancia, que sea ultrajada.

La amnistía encubierta de Kast

El presidente electo José Antonio Kast defendió el proyecto de senadores de derecha para liberar a presos de OPunta Peuco. Lo calificó de “humanitario”. Con esas declaraciones los hilos de la marioneta son demasiado gruesos para que no se vean. El presidente electo está detrás de una amnistía encubierta.

En el penal Punta Peuco hay esperanza legítima. Los deseos más profundos de los reos rematados son alcanzables y en unos meses a más tardar un año podrían comenzar a salir en libertad y terminar con lo que ellos llaman “injusticia”.

Ninguno de esos criminales se ha arrepentido de los atroces delitos que cometieron. Están convencidos que las horrendas torturas, electricidad, pasar camionetas por las piernas, violar a mujeres, torturarlas con un hijo en sus vientres se justificó.

Krassnof decía a la sobreviviente Cecilia Bottai embarazada cuando fue torturada: “le vamos a colocar corriente a la guagüita”.

El ocultamiento de cadáveres lanzándolos a fosas comunes clandestinas o al mar fue correcto, actuaron por la patria y están presos injustamente. Esa es su lógica genocida

El momento está cercano. Los suyos, aquellos que no se acomodan cuando llegan al poder están expectantes.

El próximo Mandatario admirador confeso de Augusto Pinochet y dijo que si el dictador viviera viviera “votaría por mi”. Para nadie es un secreto que es un pinochetista nostálgico.

En su familia el pinochetismo y la afiliación a la extrema derecha es tradición.  Su hermano Miguel fue ministro del tirano. José Antonio conoce la política chilena y se capacitó en ella con el ideólogo de Augusto Pinochet: Jaime Guzmán. El jefe del clan Michael militó en el partido Nazi y se fugó hacia Chile.

Mover las piezas de ajedrez y manipularlas

José Antonio Kast visitó a Miguel Krassnof, le palmoteó la espalda al criminal condenado a más de mil años de cárcel. “He ido dos veces a Punta Peuco y en una de esas idas tuve la oportunidad de cruzarme con él. Me regaló su libro y plantea su versión de los hechos. Conozco a Miguel Krassnoff y viéndolo no creo todas las cosas que se dicen de él”, sostuvo, luego de compartir con los chicos de Punta Peuco.

Kast pareciera conoce el ajedrez. Sabe mover las piezas, incluso manipularlas. En ese juego algunos movimientos se pueden prever otros no.

En esa línea uno de sus hombres ya comenzó a actuar: el senador saliente Francisco Chahuán. El se encargó de ejecutar una operación que lo dañe lo menos posible en el plano nacional e internacional, pero que logre su objetivo central: liberar a los criminales contra la humanidad. Chahuán montó aceleradamente un proyecto de ley para que fuera otro poder del Estado quien actuara en forma subrepticia y tomara la iniciativa legal.

Cegar a un manifestante en Chile es legal

No es primera vez que parlamento aprueba leyes que violan el tratado de Roma que rechaza y reglamenta la lucha contra la impunidad de agentes de los Estados. Ese texto fue firmado y ratificado por Chile.

En Chile a partir de abril de 2023 un policía puede cegar a un ciudadano que se encuentra en una manifestación pública desde donde se han lanzado piedras y quedar libre a pesar de probarse que fue el autor de esos hechos criminales.

La ley Gatillo Fáciltal como ahora se originó en el Congreso como una moción parlamentaria de la derecha en momentos de un recrudecimiento de la delincuencia que cobró la vida de varios Carabineros.

A pesar que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos reglamenta que los crímenes cometidos por agentes del Estado no deben quedar sin castigo en Chile es ley de la república si la víctima ha amenazado la integridad física a un policía.

La jueza Cristina Cabello, del Cuarto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago dijo que el oficial de Carabineros Claudio Crespo actuó en legítima defensa porque Gustavo Gatica aparecía registrado en dos videos “lanzando objetos contundentes hacia los funcionarios momentos previos a su lesión”, y “que al momento de resultar herido, portaba una piedra en su mano derecha que razonablemente estaba destinada a ser arrojada”.

El pragmatismo político

Los penalistas de todo el mundo dirán que esa ley viola el principio universal de la proporcionalidad de los medios de la legítima defensa. Es decir, si alguien ingresa a un hogar a robar, el propietario puede defenderse e incluso dispararle con un arma de fuego en su interior, pero si el ladrón huye no está permitido salir a la calle y dispararle. Implica racionalidad: valorar el contexto, y el ataque, y la capacidad de reacción para elegir la medida menos lesiva posible, evitando el exceso en la defensa.

En esos momentos políticos, cuando habían sido asesinados varios Carabineros era impopular, pero que va, la vida es corta y los períodos parlamentarios también y hay que aprovecharlos, se sumó el Partido Socialista, el PPD, el Partido Radical y el Liberal. Nadie después siquiera se acordará.

Algunos parlamentarios anunciaron que irían al Tribunal Constitucional, porque viola el principio de igualdad ante la ley, pero se promulgó rápido apenas llegó a palacio. Primó la política real. Fue una obra del pragmatismo político. Sin embargo, lo que es legal no significa que sea justo y las leyes se pueden modificar y derogar, pero el viento sopla en sentido contrario hoy en Chile.

Hoy terreno propicio

Hoy tenemos una iniciativa similar a la ley Naim Retamal o Gatillo Fácil, surgida desde la derecha, con las fuerzas progresistas más desanimadas que nunca, en repliegue. Un terreno propicio para que actué la impunidad en un país donde ha costado demasiado lograr justicia a los familiares. Los tribunales comenzaron actuar solamente después de la detención de Pinochet en Londres. Antes no se podía ni pensar en presentar querellas. En algunos países llamaban a la institucionalidad chilena una ”democradura”.

“Los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto no deben quedar sin castigo y que, a tal fin, hay que adoptar medidas en el plano nacional e intensificar la cooperación internacional para asegurar que sean efectivamente sometidos a la acción de la justicia. Decididos a poner fin a la impunidad de los autores de esos crímenes y a contribuir así a la prevención de nuevos crímenes “ dice el preámbulo del Tratado que crea el Tribunal Penal Internacional del 17 de julio de 1998 o estatuto de Roma que Chile firmó y ratificó. De acuerdo a nuestra Constitución Política, los tratados internacionales se entienden incorporados a la Carta Fundamental.

El populismo penal en nuestro país se ha entronizado con ventajas momentáneas comunicacionales para sus autores en el Congreso Nacional.

Ahora, aprovechando el vuelo comunicacional de la asunciónde Presidente de la República José Antonio Kast y de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán que absorbe los medios, en el Senado pareciera quisieron evitarle al futuro mandatario dictar indultos a criminales que lo pudieran manchar y de pasada liberar a otros criminales con el pretexto de que están viejos y enfermos, entre ellos el padre del senador UDI Javier Macaya, reo rematado por pedofilia.

Los autores de la Ley Punta Peuco saben que Kast es admirador confeso de Augusto Pinochet y dijo que si el dictador viviera “votaría por mi”. Asimismo respecto al criminal Miguel Krassnof, condenado 1.000 años de cárcel ha señalado que “he ido dos veces a Punta Peuco y en una de esas idas tuve la oportunidad de cruzarme con él. Me regaló su libro y plantea su versión de los hechos. Conozco a Miguel Krassnoff y viéndolo no creo todas las cosas que se dicen de él”, sostuvo.

Antes de irse al cónclave de extrema derecha en Miami Kast defendió el proyecto lo calificó de “humanitario”. Con esas declaraciones los hilos de la marioneta son demasiado gruesos para que no se vean. El presidente electo está detrás de una amnistía encubierta.

Francisco Chahuán futuro embajador del nuevo gobierno de extrema derecha en México no es político novato. Sabe lo que hace y cómo lo hace y se irá y dejará navegando el proyecto de ley Punta Peuco.

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