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«Regla marisquera»: Crean en Chiloé importante herramienta educativa marina para la conservación

 

En el corazón del Archipiélago de Quinchao, en Chiloé, una innovadora herramienta de conservación está germinando en las manos de los más jóvenes. Se trata de la «Regla Marisquera», un material educativo creado por el Centro de Estudios y Conservación del Patrimonio Natural (CECPAN) para enseñar las tallas mínimas legales de extracción de 12 especies bentónicas. Su lanzamiento en diciembre de 2025 en las escuelas rurales de Isla Meulín y Apiao, marcó el inicio de un proyecto que busca empoderar a las comunidades costeras a través del conocimiento científico y la educación ambiental práctica.

La iniciativa partió en diciembre en coordinación con las comunidades originarias de Meulín y la mesa territorial Wapintu Quinchao, trascendiendo el aula. Como explica Felipe Miranda, antropólogo de CECPAN, el objetivo es «acercar los conocimientos técnicos, científicos… a niños y niñas de las escuelas rurales» que viven intrínsecamente ligados al mar. La regla no es solo una medida, sino un puente para entender «por qué hay que esperar ciertas tallas, haciendo alusión también a la capacidad reproductiva de esta especie».

La iniciativa siguió cobrando vida durante diciembre en una marisca educativa en los ancestrales corrales de pesca de piedra de Isla Apiao. Allí, estudiantes de la Escuela Rural de Ostricultura, guiados por su profesor Camilo Letelier, usaron la regla para medir locos, almejas y lapas. Letelier valora esta experiencia empírica: «Es un instrumento valioso para poder levantar el conocimiento… y también reconocer en cuál es el estado en que son aptos para poder hacer uso de ellos». Para él, esta práctica es vital para que los estudiantes «puedan valorar la biodiversidad que tienen en la isla» y administrar el recurso para las futuras generaciones.

El contexto local da urgencia a esta labor educativa. Pedro Jara, presidente de la comunidad indígena Cahuiño de Apiao, afirma categóricamente que hay «pérdidas de especies nativas» en los territorios de Chiloé, atribuyéndolas al impacto de la industria salmonera y mitilicultora. Frente a esta realidad, ve en la regla marisquera «un principal acierto»: «Primero, enseñar a los educandos y al pueblo chilote… dándose la oportunidad a los mariscos que no desaparezcan».

El proyecto, enmarcado en el programa «Empoderando Quinchao«, ha tenido una recepción «bastante buena y receptiva», según Miranda. La donación reglas por parte de las comunidades originarias de isla Meulín para todos los estudiantes  subraya el compromiso local. La estrategia es clara: generar conciencia a través de lo lúdico y lo aplicado, conectando ciencia con prácticas tradicionales para fomentar una extracción responsable.

Este es solo el comienzo. Tras el exitoso piloto en las islas Apiao y Meulín, la experiencia se expandirá a partir de marzo de 2026 a otros establecimientos educacionales de la comuna de Quinchao. El horizonte es ambicioso: replicar este modelo en distintos territorios costeros de Chile, transformando la regla en un símbolo de conservación biocultural.

Así, desde el archipiélago chilote, se está escribiendo una experiencia poderosa: la verdadera sustentabilidad se construye cuando el conocimiento científico se entreteje con el saber local y se siembra, con esperanza y herramientas concretas, en las mentes y manos de los niños.

Puedes descargar la “Regla Marisquera de Quinchao” y aprender sobre las tallas mínimas de extracción de 12 especies en este enlace: https://cecpan.cl/biblioteca/

Tormenta de verano

 

Hace pocos días atrás, celebrando mis aún positivos índices de glicemia —aunque he confabulado para que sea todo lo contrario—, me acerqué a una panadería de barrio que prometía dulces más sofisticados que la común y rica pastelería chilena de raigambre conventual. Mientras un joven ágil y calvo, dueño del local, empaquetaba el pedido, a mi mente neurodivergente le pareció idéntico al célebre actor Yul Brynner.

Sin embargo, un comentario sobre la contingencia política hecho por este vendedor rompió de golpe mi burbuja imaginativa, que ya lo veía caracterizado y danzando como el monarca de Siam, reemplazando a su coestrella Deborah Kerr por tortas de panqueques, galletas red velvet y pie de limón:

—Con la Concertación estábamos mucho mejor. Es cosa de ver las autopistas y las carreteras— dijo mientras sacaba cuentas para cobrarme.

Mi alegoría cinematográfica se desplomó tanto como mis expectativas sobre sus empanadas napolitanas. ¿Acaso nuestra solidez democrática debe medirse por la condición de los túneles, peajes, caminos y rutas concesionadas que ni siquiera pueden circularse sin pagar?

Quizás la respuesta sea también la hebra que nos permita comprender la “tormenta de verano” que sufre hoy la coalición cuyos partidos estuvieron en los prolegómenos de nuestra llamada “transición a la democracia”. Aquella que aspiraba a la robustez de una socialdemocracia como la alemana, pero que se armó “a la chilena”, con todo lo que ello conlleva. La misma de la que por décadas se ha escrito tanto y que, a mi juicio —no en todos sus aspectos, siendo justo—, avanzó bastante menos de lo esperado.

Reveses y desplomes electorales cada vez más continuos, y el reciente ninguneo de colectividades tan incipientes como efectivas —llámese Frente Amplio— o de otras que hasta hace no tantos años convivían con la proscripción, como el Partido Comunista, condenan al denominado Socialismo Democrático (PS, PPD, PR —incluyo a la DC, alguna vez eje de gobierno—) a ser deshonrado con el guante del desaire. Todo ello pese a que enderezaron no pocas veces el timón de un gobierno que, más allá de las tempestades, llegará en poco más de un mes a puerto.

¿Dónde está entonces la génesis de esta “tormenta estival”, que tiene a un sector antes poderoso arrastrado por las lluvias del rechazo y los vientos del descontento popular? A mi juicio, en la pérdida constante de su esencia.

Para explicarlo hay que remontarse al 11 de marzo de 1990, cuando, creyéndose triunfantes, permitieron que el ocaso de la dictadura se transformara en un sol de medianoche permanente. Olvidaron sus raíces rebeldes e inspiradoras para, elegantemente, integrar gabinetes, reparticiones públicas y ambas ramas del Parlamento; apareciendo sonrientes en revistas de papel couché o páginas sociales, compartiendo cócteles y brindis con Pinochet, cruzando un Rubicón del que ya no se vuelve. Así, por ejemplo, los homenajes a Salvador Allende se transformaron en fechas de simbolismos y ofrendas florales, distantes de la inspiración peronista aún vigente en Argentina o de su símil aprista en Perú, donde persiste la influencia gravitante de Víctor Raúl Haya de la Torre.

Un caso especial es el de la Democracia Cristiana. Conglomerado dueño de una solidez histórica, cuna de tres expresidentes de Chile, y cuya presidencia hoy, más que un honor o privilegio, se asemeja a esos toros mecánicos de feria donde cualquiera que “se tenga fe” puede montarse con la esperanza de no ser derribado a la primera de cambio.

El Partido Radical, sin duda, evoca historia y páginas brillantes del país, más allá de Encina, Castedo o Frías Valenzuela. Sin embargo, me viene a la memoria un episodio que presencié en mi época de reportero: un timonel del PR bajando las escaleras de su vieja sede partidaria en el barrio capitalino de París-Londres, festinó diciendo: “Ya bajarán por estas escaleras don Dámaso Encina y Martín Rivas”, aludiendo a la novela de Blest Gana y al señorío añejo de la casona. Más allá de lo bueno o malo del chiste, lo cierto es que presenciamos un colectivo que se ha vuelto tan antiguo como su morada, esperando la prosperidad de algún recurso administrativo que impida su extinción electoral.

Algunas palabras para el PPD, que transita por su propio diluvio, conducido por liderazgos que, aun cuando no siempre están presentes, difuminan a una colectividad que sigue bregando por demostrar que, más allá de su instrumentalidad, posee existencia propia y la voluntad de enfrentar nuevos paradigmas, siempre que la renovación sea su consigna.

Pero aún es tiempo. Tienen —me imagino— un desafío de marca mayor: constituirse como oposición al eventual gobierno de José Antonio Kast, ubicación que, aunque ingrata, suele ser más fácil que conducir los destinos del país desde “la casa donde tanto se sufre”, como calificaba el exmandatario Carlos Ibáñez del Campo al Palacio de La Moneda.

Desde esta opinión humilde, creo que deben depurar sus padrones, instar a sus dirigentes tradicionales a “ser oráculos y no obstáculos” para las nuevas generaciones, fortalecer los liderazgos territoriales y, sobre todo, volver a sus raíces, donde la justicia social —y aquella que los familiares de las y los mártires aún esperan— sea su norte. Así, y solo así, podrán enfrentar firmes esta tormenta de verano y superar este momento dificultoso y ácido.

Tan ácido como el pie de limón que fui incapaz de seguir comiendo, pese a la recomendación insistente del panadero —símil de Yul Brynner— el mismo al que aludí al inicio de esta columna.

José Antonio Kast: ¿emergencia o ansiedad?

Desde hace un tiempo, la derecha insiste en repetir que la izquierda se quedó sin ideas. Que estamos desorientados, atrapados en viejas recetas, incapaces de leer los nuevos tiempos. A partir de ese diagnóstico —que se repite como mantra en matinales, columnas y redes sociales— se intenta instalar otro concepto: el de la “emergencia”. Emergencia en seguridad. Emergencia en gasto público. Emergencia en migración. Emergencia institucional. Emergencia por todos lados.

Pero cabe preguntarse con honestidad política: ¿estamos realmente ante políticas de emergencia… o frente a una profunda ansiedad ideológica?

Porque cuando se revisa con calma lo que se propone bajo ese rótulo alarmista, lo que aparece no es innovación, ni modernización del Estado, ni soluciones estructurales. Lo que aparece es algo bastante conocido: retrocesos en derechos sociales, debilitamiento de políticas redistributivas, reducción del rol público y una desconfianza casi automática hacia cualquier intento de ampliar garantías para los sectores más vulnerables.

Resulta curioso. Durante las últimas décadas —con todos sus errores y tensiones— las políticas impulsadas desde la centroizquierda y la izquierda permitieron que millones de personas accedieran por primera vez a educación superior, a atención en salud más amplia, a sistemas de protección social, a subsidios habitacionales, a reconocimiento de derechos largamente postergados. No fue magia. Fue política pública, debate democrático y presión social organizada.

Hoy, en lugar de discutir cómo mejorar esos avances, corregir sus fallas o fortalecer su eficacia, la derecha más dura prefiere calificarlos como excesos. Como si el problema de Chile fuera haber ampliado derechos y no, por ejemplo, la desigualdad persistente, la precarización laboral o la fragilidad del tejido social en muchas zonas del país.

Ahí es donde la palabra “emergencia” empieza a sonar menos a diagnóstico técnico y más a recurso comunicacional. Un marco emocional que busca instalar miedo, urgencia, sensación de colapso. Porque cuando todo es emergencia, cualquier retroceso se vuelve justificable. Cualquier poda social puede presentarse como responsabilidad fiscal. Cualquier cierre se disfraza de orden.

No es casual: la política del shock siempre ha sido una estrategia eficaz para empujar agendas impopulares. Se crea un clima de crisis permanente y, bajo esa atmósfera, se pide a la ciudadanía que acepte soluciones rápidas, concentradas y, muchas veces, regresivas.

La pregunta de fondo es otra: ¿qué modelo de sociedad se quiere construir?

¿Uno donde el Estado se repliega y deja a las personas enfrentar solas riesgos que son estructurales?
¿Uno donde los derechos sociales vuelven a ser privilegios?
¿Uno donde la seguridad se entiende solo como control y no como cohesión social, oportunidades y prevención real?

Cuando se observa el contenido de estas propuestas, la “emergencia” parece ser menos la situación del país y más la incomodidad frente a los cambios sociales que Chile ya vivió. La ansiedad ante una ciudadanía que exige más dignidad, más protección y más justicia. La inquietud frente a un Estado que dejó de ser mero espectador.

Tal vez el problema no es que la izquierda no tenga ideas. Tal vez el problema es que esas ideas —con todos los debates que requieren— demostraron que el país podía moverse, aunque fuera lentamente, hacia una sociedad más inclusiva. Y eso, para algunos, sigue siendo intolerable.

En tiempos donde abundan los slogans y escasea la deliberación seria, conviene no confundir alarma con diagnóstico, ni urgencia con proyecto. Porque gobernar no es retroceder con prisa: es avanzar con responsabilidad.

Y Chile, más que ansiedad ideológica disfrazada de emergencia, necesita propuestas que miren al futuro sin borrar los derechos conquistados en el camino.

El falso dilema de “castigar al pueblo para liberarlo”

 

En la política internacional, pocas ideas han demostrado tanta persistencia —y tan pobres resultados— como la creencia de que el sufrimiento social puede acelerar procesos de cambio político. Cuba vuelve a ser escenario de ese viejo experimento, ahora bajo un nuevo ropaje discursivo: la “emergencia nacional” declarada por Estados Unidos y el endurecimiento de medidas que restringen vuelos, remesas, comercio e intercambios.

Desde Washington, la narrativa oficial insiste en que estas acciones responden a una “amenaza inusual y extraordinaria”. Desde La Habana, la respuesta ha sido clara y frontal.

El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó recientemente:

“El pueblo de Cuba, con la solidaridad de la comunidad internacional, concluye que la situación con respecto al Gobierno de los Estados Unidos constituye una amenaza inusual y extraordinaria”.

Y añadió un elemento que suele quedar fuera del debate mediático internacional:

“Esa amenaza no se limita a Cuba, sino que pone en riesgo la paz, la seguridad internacional y la estabilidad global”.

Más allá del intercambio diplomático, la pregunta central sigue sin responderse con honestidad: ¿a quién golpean realmente las sanciones?

El impacto real, visto desde la Isla

Desde dentro de Cuba, la respuesta es menos ideológica y más cotidiana. Las medidas restrictivas no erosionan estructuras abstractas de poder; impactan directamente sobre la vida diaria de millones de personas.

Remesas: supervivencia, no política. Las remesas no financian al Estado. FinanciAN la comida de los abuelos, los medicamentos, los útiles escolares, el pago de servicios básicos. Cortarlas equivale a trasladar el conflicto geopolítico a la mesa familiar. Es castigo directo a hogares ya tensionados por una economía frágil.

Vuelos: vínculos humanos, no propaganda. Los vuelos no son turismo ideológico. Son funerales, emergencias médicas, reencuentros postergados, cuidado familiar. Limitar la conectividad profundiza la fractura social de un país marcado por la migración y la separación prolongada.

Información: oxígeno cívico. El acceso a contenidos externos, ideas diversas y experiencias globales fortalece capacidades críticas y educativas. Bloquearlo no empodera a la ciudadanía: la deja sin herramientas para el diálogo, el aprendizaje y la organización social, incluidas las llamadas “remesas culturales” que fluyen desde la diáspora.

La verdad incómoda es esta: esas medidas no golpean al poder; golpean al vecino, a la madre que busca medicinas, al joven que intenta conectarse con el mundo.

La tesis peligrosa del sufrimiento inducido

Subyace a estas políticas una idea tan simple como peligrosa: a mayor sufrimiento social, mayor probabilidad de estallido político. La experiencia histórica en América Latina y el Caribe demuestra lo contrario. El empobrecimiento inducido tiende a generar desmovilización, migración forzada y desgaste social, no ciudadanía fortalecida ni procesos democráticos sostenibles.

En este contexto, la declaración de la Cancillería cubana no puede leerse solo como una respuesta defensiva. Es también una denuncia del carácter colectivo y punitivode unas políticas que, tras más de seis décadas, no han logrado sus objetivos declarados, pero sí han dejado costos humanos verificables.

Cohesión social frente a castigo colectivo

La mayor fortaleza de Cuba no reside en la confrontación, sino en su cohesión social, dentro y fuera de la Isla. La diáspora y quienes permanecen en el país no son actores opuestos: son parte de un mismo cuerpo social, unido por vínculos familiares, culturales e identitarios que trascienden fronteras y sanciones.

Aislar, empobrecer y fragmentar no construye ciudadanía. Conectar, empoderar y abrir espacios de intercambio sí.

Una pregunta para la comunidad internacional

La pregunta clave no es cómo presionar más, sino cómo acompañar sin dañar. Cómo apoyar el fortalecimiento de capacidades ciudadanas, el acceso a información, la cooperación académica y cultural, sin castigos colectivos que profundicen el dolor social.

Convicción final: El cambio en Cuba no llegará desde el sufrimiento impuesto ni desde la asfixia económica. Surgirá de una gestión inteligente del conflicto, de presión ciudadana consciente, del fortalecimiento de la sociedad civil, y del diálogo con el mundo. Solo así será posible una transición ordenada hacia un Estado de derecho socialista, construido desde la participación y la dignidad, no desde el castigo.

El MIM celebra el ‘Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia’ con entrada liberada y experiencias interactivas

 

El próximo 11 de febrero de 2026 el Museo Interactivo Mirador se sumará a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con una jornada especial dedicada a visibilizar el aporte histórico y contemporáneo de las mujeres en este campo, a través de experiencias participativas, charlas, talleres y una intervención visual inédita en sus espacios.

Durante todo el día, entre 10:00 y 18:00 horas, el museo abrirá sus puertas con entrada liberada para niñas y mujeres —con un total de 2.000 accesos gratuitos— que lleguen a comprar su entrada en forma presencial, reafirmando su compromiso con el acceso inclusivo al conocimiento y la promoción de vocaciones científicas desde la infancia.

Uno de los hitos centrales de la jornada será una intervención visual y simbólica compuesta por telas suspendidas en distintos espacios del museo que destacan a una científica, transformando el recorrido habitual en una experiencia de encuentro con rostros, historias y aportes que han quedado fuera del relato tradicional. La instalación invita a reflexionar sobre la diversidad de miradas que construyen la ciencia y busca despertar curiosidad, preguntas y referentes en niñas y jóvenes.

La experiencia se complementará con la actividad Pregúntale a una científica, donde estudiantes y científicas dialogarán directamente con el público en distintas salas del museo, compartiendo sus trayectorias, investigaciones y motivaciones. También podrán interactuar con experimentos y dispositivos que ponen en valor el trabajo de mujeres vinculadas a distintas áreas del conocimiento y en la Sala del Asombro se desarrollarán charlas breves y experimentos en vivo dirigidos a visitantes de todas las edades. 

A la programación habitual del museo, con los talleres ¿Lo que ves y oyes es real?, Arqueólogas del espacio y Taller de creación Asobikobo, se sumará una oferta complementaria con las experiencias Arduinos para noobs, enfocado en programación para niñas y mujeres; Científicas en Acción, un entretenido y educativo juego de mesa que estará disponible en la Mediateca; un Taller de Fotobordado, inspirado en grandes mujeres de la ciencia; y el equipo de itinerancias presentará un show durante la mañana. Todas estas actividades buscan acercar la ciencia desde lenguajes creativos, lúdicos y accesibles.

Como recuerdo de la experiencia, las visitantes mujeres recibirán un pasaporte gratuito tipo fanzine, que podrá ser timbrado en cada una de las estaciones y actividades del Museo Interactivo Mirador y del Museo Interactivo de la Astronomía, incentivando un recorrido activo por la programación del día.

Mas mujeres en ciencia

El 22 de diciembre de 2015, la UNESCO y ONU-Mujeres decidió establecer el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para reconocer el rol crítico que ellas juegan en estos ámbitos del conocimiento, transformándose en una oportunidad para promover su acceso y participación plena. 

Con esta iniciativa, el mim busca no solo conmemorar una fecha significativa, sino también instalar preguntas, referentes y oportunidades, recordando que la ciencia se construye desde múltiples voces y que niñas y mujeres tienen un rol fundamental en su desarrollo presente y futuro.

La jornada del 11 de febrero cuenta con la colaboración de Duoc UC Vespucio, Fundación Tremendas y Cabras Dispersas, organizaciones que aportan desde la mediación, la producción de charlas, el diseño gráfico y la estrategia comunicacional del evento, fortaleciendo el trabajo colaborativo en torno a la equidad de género en la ciencia.

Mineduc estrena serie documental que destaca la labor de docentes en los lugares más remotos de Chile

 

En Chile hay lugares donde las salas de clases comparten con las estrellas del desierto, con los valles cordilleranos o con la bruma del mar austral. Lugares donde un solo maestro abre cada mañana, toca la campana y representa al Estado, en escuelas que muchas veces acogen a dos, tres o cinco estudiantes. Profesionales de gran compromiso, que siguiendo la inspiración de Gabriela Mistral insisten en un principio simple y profundo: “no podemos renunciar a educar”.

Con el fin de rendir homenaje a la vocación de los más de 900 unidocentes que trabajan en todo el territorio nacional, el Ministerio de Educación estrenará entre el 8 y el 22 de febrero, mediante sus plataformas sociales la serie “Profes del fin del Mundo, Unidocentes”, serie documental que recorrerá rincones de Chile donde solo una profesora o profesor sostiene el derecho a aprender.

Cuatro historias y un mismo país que enseña desde sus rincones

En Moquella, en la quebrada de Camiña, la maestra Beatriz Tapia enseña a sus 12 estudiantes rodeada de tradiciones aymaras, representaciones del solsticio y caminatas patrimoniales que conectan a los niños con los petroglifos del valle. Cada viernes viaja cinco horas a Iquique para ver a su familia, y cada lunes vuelve a abrir su escuela como quien abre un libro antiguo que le pertenece.

A cientos de kilómetros al sur, pero bajo el mismo espíritu, Eduardo Pérez hace clases en la escuela Carmen Prat, en Monte Patria. Ahí, entre viñedos y las aguas del Río Grande, trabaja con seis niños de diferentes edades en una sola sala, combinando objetivos comunes con actividades diferenciadas. Es maestro, director y coordinador de un microcentro rural donde docentes de la zona comparten aprendizajes. Eduardo es la continuidad de una tradición familiar de educadores públicos que enseñan donde otros no llegan.

Siguiendo la ruta hacia la cordillera de Petorca está la escuela El Crucero. El profesor Andrés Gallardo enseña a dos hermanos, Catalina y Vicente, y varios días los acompaña desde o hacia su casa para evitar que caminen en solitario los cinco kilómetros por la ruralidad profunda. Para él, la escuela es también un espacio para que los niños conozcan otras realidades, participen en ferias científicas o actividades deportivas, aun viviendo donde el mundo parece estrecho. Su convicción: que la geografía no sea un límite para las oportunidades.

Finalmente, la serie documental recalará en Isla Toto, en la Región de Aysén, donde profesora Soledad Ubilla recibe cada mañana a dos estudiantes que llegan en bote desde otra isla. Entre pasarelas de madera suspendidas sobre el mar, sin calles y con ballenas jorobadas pasando frente a la escuela, Soledad enseña con metodologías activas, caminatas por el bosque y una presencia estatal que se reduce a dos instituciones: la posta y su escuela. Allí, la educación no es solo un derecho: es un compromiso del día a día.

Los establecimientos unidocentes en cifras

Según cifras del Centro de Estudios Mineduc, las escuelas unidocentes de Chile forman un universo educativo, donde se desempeñan 928 docentes, de los cuales 66,5% son mujeres y 33,5% hombres. La gran mayoría de estos profesionales ejerce en zonas rurales, que concentran el 76,6% de estos establecimientos (711 escuelas), mientras que el 23,4% restante se ubica en áreas urbanas.

Por su parte en cuanto a dependencia, predominan las escuelas municipales (44%), seguidas por las particulares subvencionadas (28%), los establecimientos de Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) (18,8%) y, en menor medida, las particulares pagadas (9,3%).

Territorialmente estos establecimientos se distribuyen con mayor presencia en las regiones de Coquimbo (17%)Los Lagos (16,9%)La Araucanía (15,2%)Biobío (9,2%) y Los Ríos (8,1%).

 

A patadas con la vida…

 

Recientes estadísticas señalan que solo un 29% de las familias chilena sale a veranear (de ese porcentaje, un 86% lo hace dentro del país). O sea, para un 71%, el verano no es vacaciones, es resistencia. Al calor, al hacinamiento, a los gastos extras en luz, agua, comida, a los niños sin colegio. Pareciera que esos tres meses de verano son incluso más pesados que el resto del año. 

A pesar de que el descanso es una necesidad básica y no un lujo, la inmensa mayoría de los chilenos no puede darse ese gusto porque deben buscar trabajos informales o temporales ya que la estación estival es vista como una oportunidad de ingresos que siempre están faltando, no como un tiempo de ocio.

Es decir, el verano profundiza la desigualdad social. Pero no solo ello. La falta de vacaciones tiene un alto impacto en la salud mental. El veraneo es un ritual de pertenencia y una forma de validación simbólica. Es sentir “yo merezco parar”. Y cuando la falta de recursos económicos te deja fuera de ese legítimo descanso, y te somete a una exclusión simbólica, hay resultados psicológicos significativos. De partida porque el tomar vacaciones es un marcador de status y quien no puede  desconectarse, disfrutar esa experiencia instalada como un ideal, experimenta una vergüenza muchas veces silenciosa, una sensación que, aunque no se verbalice, erosiona la autoestima. La falta de descanso no solo agota, también produce un resentimiento difuso, esa terrible sensación de que el sistema nunca te da tregua. En suma, las vacaciones funcionan como un regulador emocional de clase. Quien puede descansar, tolera más; quien no puede, acumula más mierda.

Para los desposeídos de Chile, y para todos los millones de condenados de la tierra, al decir del gran Franz Fanon, es lo que ocurre no solo en verano sino toda la vida. Y es uno de los factores que constituyen la llamada frustración estructural. Este es un término clave para entender el actual clima emocional y político, en nuestro país y en el mundo.

Esta frustración no se refiere a estar “frustrado” sino a vivir en un sistema que promete más de lo que cumple, de forma repetida, durante años. Se produce cuando se promete movilidad social, recompensa frente al esfuerzo, seguridad y dignidad básica y la experiencia cotidiana contradice sistemáticamente esas promesas. No es que haya una decepción puntual. Se trata de una decepción acumulada y crónica.

En Chile, y en el planeta, la frustración estructural no nace de un sólo gran golpe, sino de micro-abusos cotidianos que se repiten, se normalizan y van dejando la sensación de “da lo mismo lo que haga, siempre pierdo”. 

Parte en la economía hogareña, donde debemos sortear las subidas constantes de precios sin alzas equivalentes en sueldos, lo que nos obliga a pedir créditos para llegar a fin de mes, no para “progresar”. Entonces se entra en algo peor: el mundo de los intereses draconianos que pone la banca y las multas desproporcionadas por atrasos mínimos. El mensaje implícito es “si no tienes respaldo, el sistema te castiga”. 

Se repite en el ámbito de la salud, lugar donde el Chile real debe esperar meses para una hora médica y, a veces, años para una operación. Además de soportar tratos fríos o despectivos en centros de salud saturados o el cuestionamiento de licencias médicas, como si el paciente fuera sospechoso. Si pagas como particular, la atención es inmediata, aunque debas sufrir altos copagos por atenciones que tu ISAPRE no cubre. Obviamente, es imposible no sentir que tu salud vale según tu billetera.

En el ámbito de la educación, si vives en los extramuros donde Pinochet lanzo a vivir a las familias pobres, debes mandar a tus hijos a colegios con carencias básicas. Al otro lado del muro, ves colegios que lo tienen todo pero sus cuotas de “incorporación” pueden llegar a ser de ocho millones de pesos o más. 

Y si tus hijos logran llegar a la universidad, debes probablemente endeudarte. El problema es que tu hijo no tiene una garantía real de empleo al terminar sus estudios. Eso queda claro si consideramos datos estadísticos que reportan que entre los titulados universitarios chilenos, un 38 % tiene empleos precarios. Desde luego, los jóvenes de sectores de bajos recursos suelen entrar primero a empleos más informales, con condiciones más frágiles. ¡Si es que luego encuentran trabajo…! O sea, aprendes que los títulos no aseguran movilidad social, especialmente en sectores populares.

Esa dolorosa verdad es uno de los quiebres del contrato psicológico, otro elemento que contribuye a la frustración estructural. Es decir, aquel contrato que establece acuerdos implícitos entre los ciudadanos y el sistema. Cuando se rompen promesas en las que creíste -“si estudias, te ira mejor”, “si trabajas duro, tendrás lo que necesitas”, “si cumples, el sistema te recompensará”- y vas viendo que nada o casi nada de lo prometido se cumple, el problema no es solo económico. Se siente como una traición simbólica porque se rompe la confianza básica entre tú y el sistema.

Otro ámbito en que se han roto brutalmente las promesas es en la vivienda. Tus padres se pudieron comprar casa. Tu ya no puedes y debes enfrentar arriendos abusivos con contratos precarios en barrios periféricos mal conectados, donde pasas más de cuatro horas al día en una micro o un vagón de metro repletos para ir y volver de tu trabajo. O te paras en el paradero y pasan 5 buses del recorrido que no te sirve y el tuyo no aparece. ¿A quién le puedes reclamar? A nadie. Como tampoco lo puedes hacer cuando se producen alzas de tarifa y no ves que nada cambie para bien en tu transporte. Obviamente, todo ello te resta tiempo para pasar con tu familia o para divertirte. O sea, vives para trabajar y no trabajas para vivir.

También sientes que no hay trato justo con el sistema cuando debes realizar trámites eternos en los cuales siempre será tu error si las cosas no resultan. Y donde te ves expuesto a un lenguaje burocrático incomprensible y sientes una sensación de indefensión frente a las grandes empresas o al Estado, topándote con un sistema que ya no es tu socio sino un ente lejano y poco humano.

¡Para que decir cuando te enfrentar a la justicia y a la autoridad! Allí si que sientes en carne viva la desigualdad ante la ley y ves el rigor con que se trata al débil y la absoluta flexibilidad con el poderoso. Y observas que para los primeros hay multas y sanciones inmediatas y para los segundos, poco rigor. Y te hierve la sangre al ver la impunidad para quienes cometen delitos de “cuello y corbata”. Desde luego, esto erosiona tu idea de justicia básica. Pero no puedes hacer nada.

Cuando te toca jubilarte y eres pobre, llegas al ultimo calvario: el de las pensiones. Te sientes burlado al ver que, tras décadas de trabajo afiliado a una AFP, esta te da un raspado de la olla. Ello obliga a seguir trabajando o a depender de otros familiares. O sea, vives la vejez como una amenaza. 

Esto último, a pesar de que las siete administradoras de estos fondos en Chile obtuvieron en 2024 ganancias por aproximadamente $569 mil millones, lo que represento un aumento con relación a 2023. A septiembre de 2025, las AFP ya habían acumulado $550 mil millones de utilidades, lo que representó un crecimiento significativo respecto del primer semestre de 2024. ¡Y eso que Chile vivía el año en que el caía se caía a pedazos!

En ese mismo Chile, la banca obtuvo ganancias netas totales por unos $ 5.994 miles de millones durante 2025. La cifra representó un aumento en las utilidades respecto al año 2024 y estuvo cercana a un récord histórico del sistema financiero local.

Cuando ves la forma dramática en que se rompieron las promesas que el sistema hizo contigo, viene una etapa en que ya no crees ni esperas nada. Es entonces cuando aparece algo muy dañino: el cansancio moral. Ya no esperas, ya no protestas, ya no crees. Ya no estas “ni ahí”. Y te encuentras repitiendo frases tan conocidas como “todo da lo mismo”, “todos son unos mentirosos”, “nunca cambia nada”, “yo tengo que trabajar igual, salga el gobierno que salga”. Y esto no es apatía voluntaria, es un sentimiento de indefensión aprendido socialmente.

La sensación de vivir siempre perdiendo colabora con la instalación de la frustración estructural. Esta se vive como sensación de abuso cuando las reglas siempre parecen hechas para otros, cuando los errores propios se castigan duro y los errores de las esferas del poder no tienen consecuencias. Y la vida se empieza a vivir como una asimetría permanente. “Yo me esfuerzo y siempre pierdo; otros fallan y siempre ganan”. Baste pensar en lo que sentirán los estadounidenses frente a Trump…

Y la rabia sigue acumulándose. Y te das cuenta de que ya no tienes el control de tu vida, que más bien la vives como una reacción, no como una acción. No puedes decidir cuándo descansar, donde vivir, si puedes tener hijos. Vives la vida como un continuo ir apagando incendios. Eso, en términos psicológicos, disminuye la autosuficiencia y empobrece tu futuro imaginario.

Y no es que esto quede solo en ideas. Es el cuerpo el cual empieza a pagar las consecuencias. Y te pones irritable, tienes explosiones de rabia, caes en consumo de drogas legales o ilegales, y aparecen los síntomas psicosomáticos.

¿Qué puedes hacer con todo esto? Lamentablemente, como hemos visto en muchos rincones del mundo, los caminos han sido muy negativos. Uno la sido la resignación; otro, desviar tu rabia a otros, o sea convertirte en un “hater” tan en boga hoy en día. O, y esto sí te debe sonar conocido, buscar lideres autoritarios que te ofrezcan soluciones simples, que te hagan promesas que para ti ya son creíbles debido a tu desesperación. Es decir, con las cuales te “enganchas” por alivio emocional, no por ideología.

Lo peor de esto es que la frustración estructural no produce ciudadanos críticos sino ciudadanos agotados. Y un ciudadano agotado no sueña, no confía, no arriesga, solo sobrevive

En definitiva, una ciudadanía que acumula promesas incumplidas, sensación de abuso y pérdida de control de su vida, tiene el riesgo de normalizar el daño. Ya ni siquiera tiene ganas de protestar. Y ese el comienzo del fin de la libertad. 

Esperemos que no sea lo que está pasando en Chile. Aquí vivimos una cruenta Dictadura militar apoyada por la ultraderecha durante 17 años, régimen que fue derrotado en 1988 por la ciudadanía, y treinta y ocho años después, los chilenos votaron nuevamente por uno de los más férreos representantes de esa ideología, José Antonio Kast. ¿Seremos capaces de volver a “estar ahí” nuevamente, de entender lo que hicimos, de despertar del letargo, de ponerle la proa a la vida?

Redes sociales: ¿aldea global tecno oligárquica peligrosa?

 

Las redes sociales se han convertido a gran velocidad en la malla social más voraz en capturar personas de todas las edades, especialmente menores de edad y jóvenes, que son llamados a convivir en esta “Aldea Global” popularizada por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan y que la Real Academia de la Lengua describe como el planeta tierra entendido como un mundo interconectado y globalizado. 

Esta idea visionaria de McLuhan es anterior a la popularización de internet y de las redes sociales. Los rumores en las redes, la proliferación de programas de telerrealidad, el querer ver qué hace el otro son algunos de los aspectos y consecuencias de estos nuevos comportamientos. Las radios, las televisiones y, después, los ordenadores, las tabletas y los móviles se convierten en las nuevas ventanas de nuestras casas a la calle, señala Daniela Musicco Nombela en Comunicación y Hombre. Número 18 año 2022, y que hoy que se torna tan relevante por el poder que manejan los dueños de estas redes y la peligrosa manipulación de los algoritmos de estas para provocar cambios conductuales y de necesidades tanto en lo material, emocional y en decisiones políticas en las personas en esta aldea en su conjunto. 

Con preocupación observamos como todas las redes sociales o los denominados medios de comunicación de masa se alinean ante el poder imperante para efectuar y desatar el control social que el psicólogo y filósofo  francés Michel Foucault describe que no solo no provienen de un poder centralizado sino que se ejerce a través de la sociedad disciplinaria, basado en el panóptico (vigilancia invisible) para que el individuo adecue su comportamiento y lo internalice autodisciplinándose.  

En este orden, Elon Musk, el 2022 adquirido la red social Twitter hoy X, y dueño de Tesla, SpaceX, Neuralink y The Boring Company, juramento que bajo su dominio esta plataforma no tendría ideología política, pero en noviembre de 2024, según experto del área de programación, habría intervenido lo que en jerga del rubro es haber “tuneado” el algoritmo de esta red para manipular a los usuarios o sea a 600 millones personas y sigue con esta escala a nivel global, ningún país del mundo puede negar que ha sido afectado. 

Toda esta manipulación la efectúa aduciendo «libertad de expresión» absoluta, y convertir activos, contenidos o actividades en fuentes de ingreso directa a creadores y la integración de IA con Grok, provocando una alerta mundial, aquí está el punto más complejo de este abuso de poder de Musk, toda vez que esta integración permite que el usuario de X, sin límite de edad, pueda intervenir una fotografía pidiendo a Grok IA (inteligencia artificial) que sexualice o se desnude, sin ningún consentimiento, a mujeres y hombre y menores de edad. 

Sus contenidos pueden implicar una vulneración al honor y la imagen. En el caso de que las víctimas sean menores, pueden perseguirse penalmente como pornografía infantil. Grok y X en países que tengan normas claras de velar y cuidar a los menores de edad en plenitud ante la manipulación de estas plataformas digitales, sino que va más allá es que “prepararan” a futuros adultos adoctrinándolos con pensamientos ideológicos extremos ligados a las ultraderechas, situación que se observa empíricamente en el mapa nacional e internacional que ha quebrado el llamado orden mundial con Trump a la cabeza de la mano con Elon Musk.

Esto encendió las alarmas mundiales y dio pie a la discusión en diversos países del orbe para controlar legalmente el acceso a menores a estas redes, tanto es así que Australia se convirtió en el primer y único país a la fecha en prohibir el acceso a las plataformas TikTok, Instagram, X o Facebook, entre otras a los menores de 16 años.

Portugal, Francia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Malasia, Dinamarca están considerando aplicar medidas similares por el abuso de estos medios digitales. En esta línea el presidente del gobierno español Pedro Sánchez comunicó en la Cumbre Mundial de Gobiernos celebrada en Dubái, recientemente, su decisión de enfrentar lo que catalogo “protegeremos del salvaje oeste digital” anunciando que llevará al parlamento un proyecto de ley que contiene cinco medidas de seguridad que pretende combatir los abusos de las grandes aplicaciones digitales, son las siguientes: Responsabilidad penal de los directores de las plataformas; Penalización de la manipulación algorítmica y la amplificación de contendidos ilegales; Creación de la “Huella de Odio y Polarización”; Prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años y Tolerancia cero frente a infracciones vinculadas a contenido sexualizado de menores. Chile debe asumir e incorporar en su ordenamiento jurídico, especialmente, en los derechos de los niños, niñas y adolescentes por su salud mental y por una latente adicción y atomización frente a las redes sociales, es una responsabilidad urgente como Estado. 

Por lo cual, el objetivo es reafirmar el control democrático sobre las redes sociales, dijo Sánchez, y frenar las grandes plataformas digitales “donde se ignoran las leyes y se toleran los delitos”.

Ante esto Elon Musk monto en cólera y como un anti democrático nacido de las entrañas de una globalización desenfrenada, interviene a través de su red social X en la democracia española descalificando al presidente Pedro Sánchez llamándolo  “traidor al pueblo español” y “fascista”. También se refiero al político español como el “sucio Sánchez”.

Es fundamental entender que la tecnología no solo está introduciendo a la IA en nuestras vidas, sino que está transformando cómo nos vinculamos con otros humanos. Al comparar las interacciones mediadas por la tecnología frente a las presenciales, los datos desafían la jerarquía tradicional que dictaba que “lo presencial es siempre mejor”

Los algoritmos de estas plataformas tiene la capacidad de distorsionar nuestra percepción de la realidad según criterios opacos, controlados por unas pocas empresas que acumulan demasiado poder. Están diseñados para atraparnos y explotan especialmente nuestros miedos y vulnerabilidades con contenido altamente emocional.

Cualquier media legal de protección ante estas estas plataformas digitales descontroladas no es un ataque a la manoseada libertad de expresión como los grandes inversionistas de estas empresas tecnológicas pretende hacemos creer. Al respecto señalo el presidente del gobierno español “considerar estas medidas y ese esfuerzo, debido a que las redes sociales se han convertido en “un estado fallido”, un lugar donde se ignoran las leyes, donde se toleran los delitos y donde la desinformación vale más que la verdad y la mitad de los usuarios sufren ataques de odio”

Ante esta embestida digital sin límites que nos está llevando a pasos agigantados al despeñadero humano-social, es de vital importancia fortalecer el pensamiento crítico, proteger los valores y principios que dictan las democracias formales y no los oscuros digitadores de odio y violencia en estas redes peligrosas. 

Semana decisiva en América Latina: desde la Casa Blanca a la ONU, la región negocia su lugar en un mundo

 

Mientras Petro viajaba a Washington para resetear una relación tóxica, tres potencias regionales unían fuerzas para lanzar una candidatura histórica a la ONU, y hoy Estados Unidos envía una señal de apoyo al futuro gobierno chileno. Al mismo tiempo, los votantes en un país tradicionalmente estable optaron por un giro a la derecha en nombre de la seguridad, y un exmandatario cumple un mes tras las rejas en una cárcel de Nueva York. No estaríamos equivocados al afirmar que la región se está adaptando poco a poco, entre la presión y la oportunidad, buscando de modo más activo, su lugar en un orden mundial fragmentado.

Bachelet va por la ONU con el respaldo de tres gigantes

Chile, Brasil y México presentaron formalmente la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para Secretaria General de las Naciones Unidas en 2027. El presidente Gabriel Boric junto a los embajadores de México y Brasil, hizo el anuncio desde La Moneda en Santiago, destacando el “respaldo regional” como un mensaje al mundo.

“No es solo la candidatura de Chile. Es la candidatura de una América Latina que dice ‘aquí estamos’ para contribuir a un multilateralismo en crisis”, declaró Boric. Bachelet, ex Alta Comisionada de la ONU para los DDHH, compite en un campo donde también suena la costarricense Rebeca Grynspan. La gran incógnita, acentuada por el anuncio de la delegación de Rubio, es si el próximo presidente chileno, José Antonio Kast, mantendrá el apoyo oficial a una figura del rival bloque de centroizquierda.

Petro y Trump: una relación full pragmatismo

El miércoles, el presidente colombiano, Gustavo Petro, se sentó con Donald Trump en la Oficina Oval en un intento de “borrón y cuenta nueva”. La relación, envenenada por acusaciones de “ejecuciones extrajudiciales” y la descertificación antidrogas de Colombia en 2025, necesitaba un rescate. Petro busca recuperar esa certificación, vital para cientos de millones en ayuda estadounidense. Trump tiene una demanda clara: que Colombia reciba más migrantes deportados desde EE.UU.

Es diplomacia basada en 100% pragmatismo y realismo. Petro sabe que sin el sello de Washington, la lucha contra el narcotráfico se le complicaría aún más a él y a su delfín. El encuentro marca un capítulo surrealista en la relación bilateral, donde un exguerrillero y un expresidente que lo ha criticado buscan un interés común en medio de la campaña electoral norteamericana.

Rubio encabezará la delegación para la asunción de Kast

Con más de un mes de anticipación, se conoció un importante gesto político: el secretario de Estado Marco Rubio encabezará personalmente la delegación estadounidense que asistirá a la asunción del presidente electo chileno, José Antonio Kast, el 11 de marzo.

La decisión, inusual, fue interpretada en la Cancillería chilena como una potente señal de la administración Trump para fortalecer los vínculos con las nuevas autoridades y relanzar una relación que se enfrió significativamente durante el gobierno de Gabriel Boric, marcado por sus abiertas críticas a Trump. Generalmente, Estados Unidos envía al subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental a estas ceremonias –como ocurrió con la asunción de Boric en 2022–. La última vez que una figura de tan alto rango asistió a un cambio de mando en Chile fue en 2014, cuando el entonces vicepresidente Joe Biden viajó para la segunda asunción de Michelle Bachelet.

“Es un mensaje claro y temprano”, comentó una fuente diplomática en Santiago. “Rubio no es solo el jefe de la diplomacia; es uno de los asesores más influyentes de Trump en el Consejo de Seguridad. Su presencia equivale a poner a Chile en un nivel de prioridad distinto”. El movimiento también pone en una situación delicada al gobierno saliente de Boric, que impulsa la candidatura de Bachelet a la ONU en un escenario donde su sucesor será recibido con alfombra roja por Washington.

Costa Rica: el miedo al crimen lleva al poder a una «Bukele» tica

Mientras Petro negociaba en Washington, en Costa Rica los resultados electorales confirmaban una tendencia regional imparable: el miedo al crimen como motor político. Laura Fernández, de 39 años y con un discurso de mano dura inspirado en parte en Nayib Bukele, arrasó con el 48.3% de los votos. Su promesa: un “cambio profundo e irreversible” que incluye estados de excepción y desmantelar una megacárcel.

“El país que se vanagloriaba de no tener ejército hoy elige a una presidenta que promete guerra contra el narcotráfico con métodos excepcionales”, señala un analista político en San José. El triunfo de Fernández evidencia cómo el narco, que ha convertido a Costa Rica en centro logístico, está reescribiendo el contrato social en una de las democracias más estables de la región.

Silencio y oscuridad de La Habana

En Cuba, el silencio oficial es ensordecedor. A pesar de los llamados al diálogo del papa León XIV y de los comentarios de Trump sobre “contactos”, el gobierno no se pronuncia. Mientras tanto, los números hablan por sí solos: el sector turístico, el salvavidas económico de la isla, cerró 2025 con las peores cifras en más de veinte años.

La estrategia de presión multidimensional de Washington —que incluye advertencias turísticas coordinadas con Europa— sigue surtiendo efecto, ahondando una crisis humanitaria que ya llevaba años gestándose. La pregunta en La Habana ya no es cuándo llegará el alivio, sino cuánto más puede aguantar la sociedad civil.

Maduro tras las rejas en Brooklyn

Se cumple un mes del hecho que sacudió la geopolítica hemisférica: la captura y traslado a EE.UU. del depuesto líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Acusados de narcotráfico, permanecen recluidos en una cárcel de Brooklyn mientras en Caracas el chavismo intenta un reacomodo traumático sin su líder histórico.

“Es un terremoto político del que todavía no vemos todas las réplicas”, opina un diplomático europeo. La detención ha dejado a la oposición venezolana en un limbo, forzándola a redefinir su papel ante un régimen debilitado pero aún en control, y con unas elecciones en el horizonte cargadas de incertidumbre.

Brasil: la democracia vs IA

Brasil se adelanta y decide enfrentar uno de los mayores desafíos del siglo XXI: proteger su proceso democrático. Se inició un debate nacional urgente sobre las reglas para las elecciones del 4 de octubre, con un foco especial en cómo defender la integridad del voto ante la amenaza de la inteligencia artificial y la desinformación generativa.

“Es la primera campaña donde la deepfake y los bots hiperrealistas serán un actor más. Estamos escribiendo el manual sobre la marcha”, admitió un técnico del Tribunal Superior Electoral. El debate brasileño es un adelanto de un reto que pronto será continental.

LATAM en modo multitasking

Esta semana es muestra de aquello que definirá los próximos años: si el pragmatismo de Petro da frutos, si el modelo de seguridad de Bukele se exporta más allá de Fernández, si las instituciones pueden soportar las tormentas perfectas de la geopolítica, el crimen y la tecnología. Todo eso se verá.

Mientras tanto, la decisión del gobierno de EEUU de enviar a Marco Rubio a Santiago es quizás el gesto más elocuente: confirma que, en la visión de la administración Trump, América Latina es un tablero de juego estratégico donde se premia la alineación. Estamos en una delicada danza, intentando proyectar autonomía y unidad en la ONU, mientras cada una de las capitales, de manera individual, negocian su relación bilateral con una superpotencia que no duda en mostrar y premiar sus preferencias.

Gabriel Gaspar sobre críticas de la oposición a la candidatura de Michelle Bachelet: «La obsesión con el costo es miope; no es una campaña con chapitas o ‘volanteo'»

 

El presidente de Chile, Gabriel Boric, acompañado de los embajadores de México y Brasil, anunció este 2 de febrero en el Palacio de La Moneda la presentación oficial de la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para suceder a António Guterres en la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU) a partir de enero de 2027. La nominación, que Boric calificó como “un orgullo para Chile”, fue enviada formalmente por los tres países a la presidenta de la Asamblea General de la ONU.

“La expresidenta Michelle Bachelet encarna fielmente los valores de las Naciones Unidas, y esta candidatura expresa una esperanza compartida: que América Latina y el Caribe hagan oír su voz en la construcción de soluciones colectivas a los tremendos desafíos de nuestro tiempo”, declaró el presidente Boric, acompañado por Michelle Bachelet y altos funcionarios.

La candidatura, que cuenta con el respaldo conjunto de los gobiernos de Brasil y México, los pesos pesados de la región, responde a un consenso dentro del Grupo de América Latina y el Caribe (GRULAC) de que le corresponde a la región liderar la organización en el próximo período.

Una carrera con historia y grandes desafíos en la mira

Bachelet, de 74 años, se convierte así en la segunda persona –y la única mujer hasta la fecha– en declarar formalmente su candidatura. La precede el diplomático argentino Rafael Mariano Grossi, de 64 años, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que cuenta con el respaldo del presidente Javier Milei, un gran crítico del sistema internacional, quien durante la última Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York afirmó que se trataba de un “modelo de gobierno supranacional de burócratas internacionales” y que “la contradicción entre grandes objetivos y resultados magros ha generado una erosión del prestigio de esta casa”.

La postulación conjunta fortalece significativamente la candidatura de Michelle Bachelet. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó en la red social X que “ya es hora de que la ONU, con 80 años de historia, sea finalmente dirigida por una mujer”, destacando la “experiencia, liderazgo y compromiso con el multilateralismo” de Bachelet. 

Durante el acto en Santiago, la propia Bachelet expresó sentirse “profundamente honrada” por la nominación trinacional y aceptó “la enorme responsabilidad que conlleva”.

 

Gabriel Gaspar: “Que Chile, Brasil y México la inscriban conjuntamente es un éxito diplomático”

Para ahondar en las implicancias de esta candidatura, Página 19 consultó al cientista político, analista internacional especializado en procesos políticos latinoamericanos e histórico socialista, Gabriel Gaspar, quien además fuera Subsecretario en el Ministerio de Defensa y Embajador durante los gobiernos de Michelle Bachelet,  para analizar el proceso, su significado y el momento actual que vive el organismo multilateral.

Gaspar describió el debate interno chileno como “miope” y enfatizó que “no se trata de una campaña publicitaria local, sino de una postulación al más alto nivel. Además, no es un tema de política interna ni de disputa entre partidos. Es una candidatura que surge de manera transversal. Que la inscriban conjuntamente es un éxito diplomático”.

¿Cómo describiría el proceso que ha llevado a Michelle Bachelet a ser inscrita como candidata a Secretaria General de la ONU?

Desde hace mucho tiempo hay un clamor en el mundo internacional por dos razones principales. Primero, por la llamada rotación geográfica, que le correspondería a América Latina. Segundo, existe un amplio movimiento para que sea una mujer quien ocupe el cargo por primera vez en 80 años de historia. De todas las opciones globales, una de las cartas más fuertes es la de Michelle Bachelet.

Quisiera aclarar un debate que se produce en Chile: esto no es un tema de política interna ni de disputa entre partidos. Es una candidatura que surge de manera transversal y cuyo respaldo se ha logrado a nivel internacional. Que Brasil y México la inscriban conjuntamente es un éxito diplomático. Sin embargo, esta es una tarea larga y compleja que se da en un momento muy difícil del orden mundial, lleno de conflictos, y donde la ONU requiere una actualización para cumplir bien su labor de vigilar la paz mundial.

En un mundo con figuras como Donald Trump, que promueve un enfoque unilateral, ¿qué representa una candidatura como la de Bachelet? 

En un escenario donde algunos actores promueven posturas aislacionistas o confrontacionales, países pequeños como Chile necesitan estar más involucrados en los temas políticos estratégicos mundiales y tener una voz, en especial porque el modelo de desarrollo chileno y el comercio exterior dependen de un mundo estable. La candidatura de Bachelet recoge una muy buena audiencia en el mundo y representa los intereses de una vasta mayoría que apuesta por el multilateralismo.

Respecto a las críticas en Chile, sobre el costo o el supuesto «interés ideológico», debo decir que la diplomacia se basa en intereses nacionales y globales, como asegurar la paz y el derecho internacional. La obsesión con el costo es miope; no se trata de una campaña publicitaria local, sino de una postulación al más alto nivel, respaldada por potencias regionales como México y Brasil, que representan más del 60% del PIB y de la población de América Latina.

Más allá de mantener la paz, ¿cuál cree que es el rol de la ONU hoy y cómo debe reformarse?

El objetivo principal de la ONU, tras la Segunda Guerra Mundial, fue y sigue siendo evitar una conflagración global y mantener la paz. Aunque han surgido organismos especializados legítimos (como UNESCO, OMS), el núcleo duro es el Consejo de Seguridad, dominado por cinco potencias con derecho a veto. Esta es una buena oportunidad para renovar la organización, precisamente cuando la paz mundial está más amenazada en décadas.

Existen hoy dos potencias económicas en competencia (EE.UU. y China), tres con capacidad nuclear sustantiva (añadiendo a Rusia) y otros países con armamento nuclear. Poner de acuerdo a esta nueva realidad diversa es el gran desafío. Además, problemas como la migración irregular son consecuencia de conflictos y condiciones insoportables en varias regiones, lo que la ONU debe ayudar a abordar.

Se mencionan otras figuras como posibles candidatas, como una exvicepresidenta de Costa Rica. ¿Cómo ve la competencia?

Es posible que otros países presenten candidaturas. Por ejemplo, si Argentina postulara a alguien, habría que considerar su conflicto histórico con el Reino Unido por Malvinas, y ver qué apoyo tendría en la región. En el caso de la posible candidata costarricense, su gobierno no la ha apoyado oficialmente aún. La candidatura de Bachelet, con el respaldo inicial de Chile, México y Brasil, y la expectativa de adhesión de otros países latinoamericanos y caribeños, parte con una base sólida.

¿Qué ventajas tiene para Chile?

En una perspectiva más localista, la exposición de la «marca Chile» es una inversión inteligente y positiva. Casi el 80% de nuestro comercio es con el exterior; cualquier shock geopolítico (un bombazo en Medio Oriente) nos afecta económicamente al instante. Por lo tanto, a Chile le conviene estar más involucrado en los temas políticos y estratégicos globales, no solo en los económicos. Tener una voz en ese foro es crucial para un país pequeño, abierto y dependiente del comercio internacional.

Finalmente, considerando la posible transición política en Chile, ¿cómo afecta eso a la candidatura?

El próximo Secretario General de la ONU asumiría a fines de 2026. Confío en que habrá una necesaria coordinación entre el gobierno saliente y el entrante para dar continuidad a este esfuerzo. Sería bueno que, en este tema, todos nos pusiéramos «la camiseta nacional» y apoyáramos una candidatura que trasciende los ciclos políticos internos y proyecta a Chile en el mundo.

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