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“La Mirada Incendiada”: Una Apuesta Riesgosa

Recrear el día en que Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana fueron quemados por una patrulla militar, el 2 de julio de 1986, en un filme que no fuera documental, era -como se dice en chileno- meterse en las patas de los caballos. Por la brutalidad de la acción, por los sentimientos que genera su recuerdo, por la necesidad de la justicia que no llega, porque su familia sigue presente. Por el imperativo de no olvidar. Por la brutal represión tras el 18/O.

Tatiana Gaviola decidió meterse allí, con una sensibilidad aguda sobre los temas de derechos humanos que viene desarrollando desde los 80. Algo de “Ángeles”, un mediometraje de ficción sobre la desaparición de Juan Maino Canales (1988) hay  en “La Mirada incendiada”. Una atmósfera. En un curioso paralelo, los dos filmes hablan de jóvenes fotógrafos cuyas vidas fueron segadas por la dictadura, con diez años de diferencia entre ambos.

La mirada de la realizadora se centra menos en el fuego, en el instante del horror, y más en los aspectos cotidianos ficcionales de los días en Santiago de un muchacho que venía de Estados Unidos buscando una ciudad y un país que le habían sido escamoteados. Todo el filme gira sobre situaciones no documentales, creadas para mostrarnos que el protagonista es un ser encantador, generoso, preocupado, atento pero ingenuo. No se trata de una biografía ni de un documental sino de contar una historia sobre un muchacho que no fue un héroe, porque pudo haber sido cualquiera.

Entonces, cabe preguntarse su frente al horror del crimen… ¿importa que la tía no haya sud dueña de un boliche de población, sino una abogada importante, de organismos internacionales? ¿Importan, realmente, los detalles biográficos? ¿No sería igualmente deleznable, denunciable, memoriable, el crimen si la víctima en vez de haber sido un chico educado, de familia de buen pasar, profesionales, hubiera sido un chico poblacional o marginal?¿U otro de los tantos fotógrafos que se jugaban la vida en la calle? La lista de las posibilidades es interminable, porque podría haber sido cualquiera. Pudo haber sido cualquiera. Y es por eso que Rodrigo y Carmen Gloria son un símbolo.

Quiero creer que la intención de Tatiana fue justamente esa: al evitar contar la vida real de Rodrigo Rojas creó un personaje común y corriente, remarcando esa cualidad de azar, de ruleta rusa que tuvieron algunos actos criminales de la dictadura. Azar que se ha repetido en la represión actual.

Para lograrlo, el filme no apuesta por la épica, sino por lo íntimo. Por las relaciones que el muchacho va estableciendo; en esos días que, sin saberlo, eran los últimos. En esa apuesta hay construcciones sólidas como la del propio protagonista o la del personaje de la tía que los muestra tremendamente humanos, con dudas, silencios, errores, flaquezas, timideces, misterios,  contradicciones. Ambas actuaciones –Juan Carlos Matamala y Catalina Saavedra- sumadas a la de Pascal Balart como la prima mayor aportan frescura y verosimilitud al relato.  Sin embargo, algunas cuerdas débiles provenientes de problemas del guion no permiten dibujar completamente a algunos personajes secundarios.

A ese aspecto íntimo se agregan elementos poéticos en la imagen, como el uso de la imagen difusa e invertida y la narración en off de Carmen Gloria, cuyo lenguaje es pariente de la lírica. Este último recurso, que va tomando fuerza y sentido a lo largo del filme, está constantemente cruzando la línea entre la palabra poética y la palabra documental, lo que provoca una cercanía con los espectadores que vivieron la época, pero que quizá distancie a quienes no lo hicieron.

La música incidental aporta atmósfera y el uso de dos de las canciones más emblemáticas de la resistencia a la dictadura -“A mi ciudad” y “Simplemente”, ambas de Luis Le-Bert y Santiago del Nuevo Extremo- pone una nota nostálgica al recordar al Canto Nuevo. La insistencia en recrear en el audio de fondo a Radio Cooperativa, en cambio, por momentos resulta un poco cansadora.

Bien realizado en cuanto a los elementos técnicos, estructurado con firmeza por las actuaciones, desdibujado o ambiguo con respecto a algunos personajes secundarios, el filme es eficiente en cuanto a recrear un suceso y una época, y al crear un relato ajeno a la historia real, aunque haya alguna debilidad también en las escenas de protestas y en el allanamiento a la casa de la vecina en que se celebra una primera comunión.

Es justamente esa historia ficcional la que da humanidad a todo el filme, e instala el crimen como lo que fue, y como lo que fue la mayoría de los crímenes de la época: el abrupto corte en las vidas de personas que trabajaban, tenían amores, querencias familiares, y una mirada no necesariamente ideologizada sobre lo que ocurría.

A mi juicio, el error de Tatiana y de su guionista –Pablo Paredes (“El reemplazante”) es no haber separado completamente la trama de los acontecimientos históricos.

Cada vez que cruzaron desde la vereda ficcional hacia lo verdaderamente ocurrido, abrieron la puerta a la confusión de géneros y dieron pie a la descalificación innecesaria y nociva.

Ah, y si me permiten un consejo: vean la película antes de hacerle la cruz.

“Censura”: Nuevo Single de Betania López se Inspira en la Persecución al Colectivo Delight Lab

La cantautora y compositora chilena Betania López acaba de lanzar su nueva producción audiovisual “Censura”, canción que busca ser representativa de las injusticias y actos dictatoriales de América Latina, inspirada en la censura y persecución al colectivo artístico Delight Lab en medio de la rebelión social en Chile.

“Censura” es parte del tercer disco de estudio de la destacada artista nacional, con el cual da muestra de su experiencia musical a través de la combinación de sonidos jamaiquinos y marcadamente latinos.

Las letras del nuevo disco de Betania López retratan a Chile y el mundo actual desde una mirada feminista, potente y activista. El single se suma a “Santa Capucha” y esta nueva producción pretende repetir el éxito de su segundo disco “Amor Perverso y Dub” -con el ska como protagonista-, con el que logró posicionarse en las audiencias chilenas y mexicanas.

Censura al colectivo Delight Lab

El single es una sentencia apocalíptica a todos los poderes imperantes que gobiernan a América Latina. “Está pensada en inspirar a todas aquellas personas que luchan día a día y que han sido víctimas de represión”, afirma Betania.

“Censura” se inspiró en la mediática y descarada censura que sufrió el colectivo Delight Lab en su proyección de las palabras “Hambre y Humanidad” en mayo del 2020.  El aguerrido videoclip muestra “la luz transformadora presente en la verdad y cómo ella se conecta con los corazones de todas, todos y todes quienes buscan un cambio en la forma de vida de nuestras sociedades”.

Fue dirigido por Roberto Ormazábal, y asistido en dirección por Marcela Toledo. María de los Ángeles Alvear estuvo a cargo del arte, Víctor Mora de la serigrafía, Natalia Deichler en maquillaje y Karo Alexandroff en vestuario.

La portada fue ilustrada por Paulo Meyer, pintor radicado hace 6 años en Concepción y el single fue producido y mezclado por Cristóbal Pera Prezz y Misha Celis, en Estudios Celis, ambos productores conocidos por sus trabajos con Ana Tijoux y su disco “Vengo”, con el músico Aerstame, el single “Libre” de Macha y recientemente en la nueva versión de “A mi ciudad” de Luis Lebert con la participación de músicos y músicas nacionales, con motivo de la serie “La Mirada Incendiada”.

Betania López debutó con su triunfo en las Escuelas de Rock y ha recorrido un gran camino en la escena chilena y especialmente la mexicana. Ha girado 3 veces por el país norteamericano y compartido escenarios nacionales con importantes agrupaciones como Desorden Público de Venezuela y el cantante español Juantxo Skalari, líder de la banda Skalariak, entre otros. Su música es honesta y se escribe como una sonoridad capaz de proyectarse en distintos géneros latinos, bailables y carnavalescos.

Este nuevo material ya se encuentra disponible en Youtube en este link https://cutt.ly/8vt0dir y puedes revisar el single y los discos anteriores de Betania López en todas las plataformas de descarga digital.

Anef Apoya Salario Mínimo de $500 mil y Emplaza al Oficialismo a que Avance en Proyecto de Impuesto a Súper Ricos

El presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), José Pérez Debelli, manifestó su apoyo al petitorio de la CUT, que se expresa en las 15 medidas que fueron difundidas y entre las cuales se encuentran: un salario mínimo de 500 mil pesos, una renta básica universal y congelar los precios de bienes esenciales. También emplazó al gobierno a que apruebe el proyecto que crea un impuesto a los súper ricos, como una salida beneficiosa y justa hacia los trabajadores y trabajadoras que han debido sortear la crisis de la pandemia en desventaja con respecto a quienes tienen “el sueldo de Chile”.

El dirigente de ANEF, dijo que “desde el mundo sindical, estamos evidenciando una asimetría espantosa en las políticas del gobierno actual donde, por una parte, millones de chilenas y chilenos deben enfrentar los debacles económicos que ha dejado la pandemia con todas sus restricciones y, por otro lado, enterarnos de cómo en la misma época aumenta el patrimonio de las cinco familias más ricas de Chile, donde además uno de los afortunados es el mismísimo Presidente Piñera”.

Del mismo modo agregó que “en medio de la peor pandemia de los últimos 100 años, Chile y sus trabajadores han vivido una paradoja enorme: millones de trabajadores y trabajadoras han soportado dicha crisis haciendo uso de sus propios recursos, considerando a la fecha el primero y segundo retiro de sus fondos previsionales, sumado al uso de sus seguros de cesantía”.

Asimismo, sostuvo que “en una semana clave donde coinciden proyectos emblemáticos, donde a la suma del salario mínimo y el impuesto a los súper ricos, destacan el proyecto  del tercer retiro del 10% y la discusión de la reforma previsional, vemos como el gobierno, además amenaza con llevar estos proyectos al Tribunal Constitucional, generando la angustia e incertidumbre de las personas que lo único que han tratado es de sobrellevar la crisis del covid 19”.

El timonel sindical, expresó que “si se cuantifica lo que es el primer y segundo retiro del 10% de los fondos previsionales equivale a unos 35 mil millones de dólares. Esta enorme suma contrasta, sin embargo, con el gasto público comprometido por el Estado, sesgado ideológicamente en políticas híper focalizadas. De esta forma, el aporte aprobado equivale a 12 mil millones de dólares los que serán gastados en un plazo de dos años (2020 y 2021), lo que consideramos insuficientes, pues ya a la fecha se han gastado 9 mil del total”.

Pérez Debelli, manifestó que “existe un abismo enorme entre el aporte y sacrificio de las y los trabajadores y su impacto en la economía interna versus un Estado que mira desde lejos, y que, a pesar de su enorme capacidad de endeudamiento interno y externo, sumado a las reservas internacionales existentes, ha mezquinado su aporte a fin de que sus trabajadores puedan efectivamente quedarse en sus casas y respetar las cuarentenas sanitarias impuestas y no tener que salir día tras día a arriesgar su salud e integridad”.

¿De Otro Modo?

El gobierno y la élite que lo sostiene, están luchando por evitar un fracaso mayor. No perder la pandemia que ya parece perdida, ni la constituyente, ni la oleada de elecciones que vienen. Se trata de intentar evitar lo inevitable: que la gente comprenda, se dé cuenta que se puede vivir de otra manera, de otro modo.

El soporte social del modelo neoliberal de mercado, se basa en que la gente no visualice alternativas viables, realmente sustitutivas y deban conformarse con lo que hay, quizá arreglándolo un poco, se dice, en caso contrario… el abismo.

El llamado estallido y la pandemia han desnudado, por la fuerza de los hechos y las decisiones que ha sido obligatorio tomar, que se pueden romper vallas y muros antes infranqueables y que asoma entre ellos otra manera de vivir, de compartir, de abordar los diseños que vienen, al extremo de que una nueva Constitución se ha hecho posible.

La gestión gubernamental bajo la férrea conducción del Presidente, ha sido de avances forzados. Las conductas asumidas permanentemente contradicen los dichos explicitados con fanfarrias y amplitud comunicacional. La plata de las AFP era intocable y ya vamos por el tercer retiro de los fondos. Es decir se pueden tocar, las AFP ya no son aquel enclave sacrosanto que de moverse nos conduciría a la catástrofe. En cambio, esos retiros resultaron en alguna medida reactivadores.

El populismo es nefasto y retrógrado se nos advierte y vemos como, crecientemente, discípulos connotados de la élite comienzan a transitar por allí con sus propuestas en defensa del dinero de la gente, propiciando que el ineficaz Estado que sirve para poco, haga la pérdida.

Libertad es la gran palabra mágica que se ha estado enarbolando durante décadas como justificación suprema para defender cómo vivimos. La pandemia ha servido para encubrir decisiones autoritarias destinadas a otros fines, como frenar los ímpetus rupturistas de muchos en busca precisamente de esa libertad, cuestionando en las calles la manera actual de relacionarnos como ciudadanos.

Se puede de otra manera. Estamos próximos a definir cómo será esa otra manera. Vamos descubriendo en los debates desatados por la pugna electoral, ese miedo ancestral que sienten quienes, desde el dogmatismo más hermético, nos tratan de convencer de que no se puede.

Pero la realidad y los hechos que son criterio de verdad dicen lo contrario.

Lo curioso de todo esto, es que el populismo y el oportunismo derrotarán el dogmatismo. Los dogmáticos permanecen en un espacio sin salida. Necesitan que la ciudadanía crea que no hay otro modo pero, para consolidar el apoyo de esa ciudadanía, deben satisfacer las demandas que ella ha situado con mucha fuerza y al hacerlo demuestran que sí se pueden cambiar las relaciones económicas, sociales y políticas.

Piñera es el príncipe del poema: si le sacan la flecha se muere y si se la dejan también.

Entonces, gradualmente, la fuerza de los hechos y la realidad implacable le abre un gran espacio a los cambios en la conciencia de la gente. Eso indica que se puede pedir, que se puede exigir, que tenemos derechos, que todo es reversible y nos puede pertenecer. Esa es la base del miedo de la elite, cuando sus enclaves se desploman y seguimos como si nada, lo que revela que dichos enclaves no son necesarios y mucho menos inamovibles.

Si un Supernumerario del Opus Dei se declara socialdemócrata y un diputado pinochetista vota por el retiro del 10% de los fondos AFP, no habría nada más que agregar. Si los integrantes del Chile Vamos comienzan a tomar distancia del Presidente, tampoco habría nada más que agregar.

Solo hay que tener extremo cuidado a la hora de las decisiones: ellos ofrecen y no cumplen, abrazan y luego traicionan, no saben compartir.

Cosechando lo que Nunca se Sembró

Se dice que hay un distanciamiento entre Piñera y RN, lo que se atribuye a los últimos nombramientos realizados por el mandatario y por el desmarque del candidato presidencial, Mario Desbordes, de las posiciones defendidas por La Moneda. Esta descripción de los hechos es inexacta porque aleja el foco de atención del dato político medular.

Piñera sólo está cosechando aquello que sembró o, para mejor decir, aquello que no sembró. Hay personas cuyo comportamiento despierta reconocimiento y adhesión más allá del cargo que ejerce. Se ganan un prestigio tan grande que nadie puede evitar el trato respetuoso, incluso mucho después de que dejan sus cargos.

Pasaba con Patricio Aylwin, lo que era reforzado porque “don Patricio” era un modelo de trato correcto con cercanos y adversarios. ¿Se ha dado cuenta que Piñera no es para nadie “don Sebastián”?

Se explica porque el reconocimiento social de la autoridad personal surge espontáneo ante quien lo merece, sin que importe nada si uno está de acuerdo o no con las ideas políticas de la figura en cuestión. Piénsese, por ejemplo, en Gladys Marín, ante la que se saca el sombrero, sin problemas, gente de derecha.

Piñera es distinto. Alguien tan carente de empatía no puede despertar adhesión afectiva. Es uno de esos individuos que pueden ser maltratadores dándose cuenta y peores maltratadores sin darse cuenta. Su fuerte ha sido la efectividad en el logro de sus objetivos, lo implacable de su persistencia, su capacidad para hacer que las piezas del puzzle político encajen y funciones a su favor. No se llega a la Presidencia por casualidad, no se queda en el recuerdo sin corazón.

Piñera en el poder puede ser alguien temido, pero no amado; irritante, pero no inspirador; imprescindible, pero no buscado. En el fondo, es alguien que se ha entrenado en el ejercicio del poder y que contará mientras esté en el ejercicio del poder. Ni un minuto más.

El primer problema entre Piñera y Desbordes es que uno representa el poder en eclipse y el otro el poder en ascenso. No se han distanciado porque lo usual es que nadie sea próximo a Piñera. Es una relación que se está sincerando y la distancia aumenta a medida que la balanza del poder se inclina.

Pero hay algo más de fondo que ha cambiado y que involucra a colectivos más que a personas. Lo que ocurre es que ya no es posible ignorar el fracaso que representa la apuesta política del actual gobierno. Se comprueba ante cada nuevo desafío y la pandemia no es una excepción.

Este gobierno no será recordado por lo que hizo, sino por lo que aconteció durante su período. En el futuro tendrán que dar explicaciones porque no podrán mostrar éxitos. Se escudarán diciendo que los problemas venían de antes y que solo les tocó pagar la cuenta, pero saben que no es verdad. Prometieron llevar a Chile al desarrollo y lo dejan sumergido en más de una crisis. Las promesas del programa se convirtieron en las antipromesas de la gestión. La derecha toma distancia de Piñera porque quiere tener futuro y eso implica que el pasado tiene que enterrar al pasado. Lo que pase con el actual mandatario es una cosa que le incumbe a él cada vez más en solitario. Es lo que cosecha.

Consenso Biomédico y Ley de Salud Mental en Chile

La rápida aprobación del proyecto de ley de salud mental en Chile, tanto en la cámara de diputados como de senadores, ha sido presentada desde los grandes medios de información del país, como un gran avance para quienes padecen algún tipo de malestar subjetivo (1).

No obstante, a pesar de ello, distintas organizaciones de la sociedad civil, usuarios/as, familiares, activistas y trabajadores/as de la salud mental, han planteado importantes críticas a este proyecto, próximamente a promulgarse como ley, por hacer justamente lo contrario a como se presenta, al no ser capaz de incorporar mínimos que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Es decir, no toma en consideración lo básico a nivel internacional, haciendo que se profundice una vulneración de derechos humanos histórica de parte del Estado de Chile a las y los usuarios de salud mental.

Una de las críticas que más se repiten, son que el proyecto de ley no incorporó buena parte de las observaciones de las distintas organizaciones existentes, reproduciendo un modelo biomédico de salud, el cual lo que hace es legitimar en el discurso y en la práctica, la estigmatización de miles de personas etiquetadas con “trastornos mentales”, como la aplicación de tratamientos psicofarmacológicos y cerebrocéntricos, que no contemplan la voz de los mismos usuarios.

De ahí que en este proyecto, profundice la violencia biomédica a los usuarios de salud mental, ya que no contempla el cierre de hospitales psiquiátricos, los cuales históricamente han generado prácticas reiteradas de torturas a las y los usuarios (encierros forzosos, electroshock, psicocirugías, esterilizaciones obligatorias), presentándose estas como tratamientos con base científica.

No es sorprendente entonces, que en el proyecto explícitamente se refiera a enfermedades mentales, mostrando una desactualización total con la discusión mundial al respecto, en la cual se ha hecho hincapié en no patologizar los diagnósticos.

Asimismo, el proyecto de ley también deja fuera una mirada comunitaria, centrada en la promoción, prevención y rehabilitación, que apele a la idea de Bienestar Integral, como sugiere la evidencia internacional, que toma en especial consideración a poblaciones históricamente discriminadas y excluidas de derechos (niños, mujeres y adultos mayores).

Tampoco el proyecto le da importancia a causas estructurales más amplias de tipo social (desempleo, bajos ingresos, endeudamiento, explotación laboral, falta de participación, falta de vivienda, discriminación, desigualdad territorial) y ambiental (pérdida de biodiversidad, contaminación, falta de agua), las cuales evidentemente afectan la salud mental de las personas en Chile.

Ante esto, es bastante preocupante que la clase política en Chile, de izquierda a derecha, conservadores o progresistas, aprueben un proyecto de este tipo. Esto sobre todo considerando el momento histórico de carácter constituyente que vive el país, en donde lo que se trata es justamente responder a las demandas históricas de la población.

Al parecer, todos ellos son parte de un consenso biomédico sobre la salud mental, desconectado completamente de las necesidades de Chile en esta materia, dándole la espalda a miles de sobrevivientes de la psiquiatría, quienes por suerte muchos de ellos se encuentran fuertemente organizados desde la sociedad civil, apelando a una crítica mucho más estructural a la biopsiquiatría y al negocio farmacéutico que la sostiene económicamente.

Una de ella es Lorena Berríos (Loca lúcida, Activista Eco-Feminista), quien plantea como la crítica al cuerdísimo biopsiquiátrico se entrelazar también con un sistema neoliberal, patriarcal, colonial y extractivista, que ve a las disidencias psicosociales como peligrosas, al no ser “productivas” ni “útiles” para la sociedad de consumo, por lo que se busca incesantemente el control de sus cuerpos a través de la medicación y el encierro.

Por eso que en Chile y en distintos países en el mundo se ha generado desde hace varios años, encuentros y marchas por el orgullo loco, los cuales buscan resinificar una etiqueta que ha sido largamente usada para denigrar y vulnerar derechos de personas, solo por ser diferentes y no estar dentro del imaginario occidental de un individuo moderno racional, separado de la comunidad y de la naturaleza.

Por lo mismo, quizás habría que ir más allá de la idea de Bienestar Integral propuesta y transitar hacia el Buen Vivir, que permita reconectar lo que el capitalismo separó (razón-emoción, cultura-naturaleza), en pos de promesas insostenibles como el progreso y el desarrollo, las cuales redujeron y destruyeron vínculos que sostuvieron a seres humanos por siglos.

En consecuencia, revindicar a las locas, locos y loques, no es otra que cosa que reconocer la diversidad psicosocial existente en el país, la cual pareciera que para las y los parlamentarios en Chile, no fuera tema central, al situarse desde un paradigma biologicista de salud mental, que ha hecho más daño que aporte a la vida de muchas personas que han padecido algún tipo de sufrimiento o malestar subjetivo en sus vidas.

Esperemos que las y los nuevos constituyentes que se elijan el próximo mes de mayo en Chile, escuchen y recojan las demandas de este importante movimiento por la dignidad psíquica de las personas, para así construir un país distinto, que no deje fuera a nadie.

1: Proyecto de ley sobre protección de la salud mental en Chile https://www.senado.cl/appsenado/index.php?mo=tramitacion&ac=getDocto&iddocto=28144&tipodoc=ofic.

Homo non Sapiens

La experiencia comparada muestra que los países que han enfrentado con éxito el COVID 19 no han sido los que han dispuesto de una informática más avanzada o un dispositivo tecnológico más sofisticado. El secreto parece estar en la capacidad de esas sociedades de tomar decisiones públicas, asentadas en un criterio de justicia compartido por toda la sociedad.

La paradoja de nuestro tiempo es que la humanidad ha logrado disponer de una inmensa información sobre la pandemia del COVID 19, y sin embargo no sabe cómo actuar colectivamente ante esta circunstancia. Los datos sobre el número de contagios fluyen de forma asombrosa. Es posible seguir en forma casi inmediata la evolución de las cifras de personas afectadas, recuperadas y fallecidas, no sólo en nuestro país sino de forma casi global. Los laboratorios se abarrotan de fórmulas estadísticas sofisticadas, que permiten establecer cuadros de predictibilidad bastante fiables, aplicables al análisis de los procesos de respuesta clínica, al abastecimiento de las ciudades, al número crítico de camas en los hospitales. En general es posible anticipar con bastante certeza los hechos cruciales que están aconteciendo y los que van a acontecer en un amplio rango de materias ligadas al fenómeno de la pandemia. Pero el homo informaticus no es un homo sapiens.

A pesar de esta sobreabundante información, tomar decisiones públicas es cada vez más difícil porque la historia humana no consiste en la simple averiguación de lo que está pasando, sino ante todo en la interpretación compartida de esos acontecimientos. Entre el sinnúmero de datos y la posibilidad de tomar decisiones legitimadas por la mayoría, existe un amplio trecho, muy complejo, que se enfrenta a las circunstancias en las cuales esos números son leídos, asumidos, creídos, valorados, sentidos y pensados.

En el fondo, cada cual se acerca a la información sobre la pandemia desde sus propios miedos, intereses, creencias y pasiones. La validez misma de las cifras adquiere verosimilitud dependiendo de las posiciones políticas de los actores que las reciben. Los datos que se recopilan en los computadores inexorablemente chocan con las convicciones de quienes toman las decisiones que según su interpretación y su perspectiva se tendrán que asumir colectivamente.

Vivir es habitar en una circunstancia que se impone como problema. Frente a este dilema la solución exige datos, informaciones, números fiables, transparentes y confiables. Sin embargo, caeríamos en un fetichismo estadístico si pensáramos que basta con tener ese conocimiento para llegar a una solución unívoca, clara y asumida de forma democrática. Al contrario. La dificultad no radica en la falta de información ni tampoco en su abundancia. La complejidad se funda en nuestra falta de convicciones compartidas, que nos permitan arribar a una interpretación común, socialmente válida y políticamente aceptada.

De alguna forma la pandemia llegó en un momento de crisis histórica, entendida como un proceso de cambio muy rápido en el sistema de convicciones sobre el que se asienta la sociedad. Este hecho ya estaba en desarrollo antes de 2020, y en Chile se expresó de forma radical por medio del estallido social de 2019. Pero a escala global la confianza en la globalización neoliberal, en las grandes tradiciones religiosas y en las ideologías políticas habituales ya había entrado en crisis profunda, mientras las alternativas que se empezaron a proponer no habían logrado fraguar, tanto por sus propias debilidades como también por la falta de tiempo y maduración adecuada. Se evidenció así un momento de desorientación colectiva, donde se dejó de creer en la cosmovisión en la que se creía hasta la fecha, sin que surgiera un nuevo sistema de creencias. Por eso no se logra convocar a acuerdos sustanciales y la política se limita a administrar la emergencia, en medio de la desconfianza extrema entre las partes.

Recordemos la distinción de Ortega, respecto a que las ideas se tienen, mientras que en las creencias se está. En este momento abundan las ideas respecto a lo que se puede o se debe hacer ante la situación sanitaria. Lo que no abunda son las creencias compartidas, las convicciones sentidas colectivamente, los acuerdos mínimos en una sociedad que concuerda un contrato básico para distribuir los costos y las pérdidas que origina la catástrofe.

La experiencia comparada muestra que los países que han enfrentado con éxito el COVID 19 no han sido los que han dispuesto de una informática más avanzada o un dispositivo tecnológico más sofisticado. El secreto parece estar en la capacidad de esas sociedades de tomar decisiones públicas, asentadas en un criterio de justicia compartido por ricos y pobres, empresas y trabajadores, ciudadanía y dirigencias políticas, bajo el imperativo de priorizar a la gente más desaventajada.

 

 

Vota X Nosotras Entrega Guía para Candidatas Ante Nuevo Calendario Electoral

Vota X Nosotras, iniciativa de Corporación Humanas, la Fundación Friedrich Ebert (FES) en Chile, el Instituto Update y Origen Consultores, que busca que más mujeres sean electas en el marco de los procesos de elección popular que se desarrollan en Chile, lanzó una guía y una serie de recursos con información para mujeres candidatas que explica el nuevo calendario del proceso electoral.

Esto, luego que el miércoles 7 de abril se publicó en el Diario Oficial la reforma constitucional que postergó las próximas elecciones municipales, de gobernadoras/es regionales y de convencionales constituyentes para el 15 y 16 de mayo próximo.

La guía “¿En qué quedó todo? Aquí los detalles de la reforma que aplazó las elecciones en Chile” de Vota x Nosotras e Impulsa.voto, entrega las fechas de todo el proceso, las nuevas reglas para lo que queda de la campaña y para los días de la elección, qué pasa con la franja, los gastos electorales y mucho otros temas.

La suspensión de las campañas electorales de calle para todas las elecciones partió el 8 de abril y se prolonga hasta las 24 horas del 28 de este mes.  Las actividades de campaña en espacios públicos podrán volver a activarse el 29 de abril y hasta el jueves 13 de mayo a las 24 horas.

“Sabemos que las brechas para la participación política entre hombres y mujeres es importante. Creemos que necesitamos más mujeres en política y que trabajando juntas podemos igualar la cancha”, señalan desde Vota x Nosotras.

Toda la información está disponible en el Facebook, Instagram y Twitter de Vota x Nosotras @votaxnosotras

Lo Esencial es Invisible a los Ojos del Gobierno

La Real Academia Española define el concepto esencial como “Sustancial, principal, notable”.

Frente al escenario al que nos vemos enfrentados hoy por hoy a nivel global, resulta, por decir lo menos, delicado hablar de esencialidad, y es, precisamente lo que hizo el gobierno estos últimos días.

En el comunicado que se realizó el 1 de abril, el Ministerio de Salud señaló nuevas medidas de restricción de movilidad, y junto con ello, acotó, sin mayores precisiones, el concepto de “bienes esenciales”.  Fue aquí donde quedaron en evidencia, una vez más, las debilidades que ha tenido el gobierno a la hora de tomar medidas para enfrentar la pandemia y el aumento de las cifras de contagios en nuestro país.

A pesar de que un par de días después se emitió un documento donde se señalaron distintas categorías “imprescindibles para la subsistencia”, esto no pasó inadvertido entre los chilenos y chilenas. Se abrió un debate y reflexión al que pocas veces se llega… ¿Qué es esencial? ¿la esencialidad es igualitaria y universal?

Observando la opinión, el comportamiento y las necesidades de la ciudadanía, indudablemente no lo es.

La situación sanitaria ha puesto en evidencia las profundas desigualdades económicas y sociales existentes en el mundo y también en nuestro país. Las restricciones para ejercer trabajos informales, los despidos masivos, el aumento de precios en determinados productos, entre otras cosas, han ido en perjuicio, principalmente, de los sectores más vulnerables.

Coincidentemente, mientras el gobierno anunciaba las nuevas medidas restrictivas, el Banco Mundial advierte que “2,3 millones de chilenos de clase media cayeron en la vulnerabilidad”, y, al mismo tiempo, la Revista Forbes destaca en sus titulares que “millonarios chilenos aumentaron su fortuna en 73%, pese a la pandemia”, donde Sebastián Piñera, figura en el cuarto lugar.

Observando ambas cifras, resulta necesario como sociedad, detenerse a reflexionar y hacerse partícipe de la toma de decisiones a través de las herramientas que el sistema político nos otorga, como, por ejemplo, el proceso eleccionario que se nos avecina, para así, ser parte de un cambio constitucional que siente las bases de una sociedad mas justa e igualitaria.

El Misterioso Caso del Crimen que Nadie Cometió

Una candidatura presidencial no es pequeña porque pueda sacar pocos votos. Una postulación de este tipo puede ser tomada como un paso inicial necesario. Es pequeña porque se concentra en minucias.

En Chile Vamos la candidatura de Sichel se concentra en recibir una invitación formal a las primarias de la derecha. En vez de dar la invitación como un hecho, puesto que nadie ha levantado la voz para impedirle participar, lo convierte en un tema de debate con lo cual torna dudoso lo que no lo es. Establece una polémica con él solo como participante.

Así que Sichel lleva más de una carta enviada solicitando ser admitido, en circunstancias que impedírselo no tendría justificación ni sentido. Con esto logra que su postulación adquiera un tono de irrealidad muy del gusto de Kafka.

Es una candidatura en procura de un procedimiento. Es una postulación que se declara víctima de un crimen que aun nadie ha cometido y que, probablemente, nadie cometa. Gira a cuenta de una injusticia que en algún momento pudiera ocurrir. Lleva meses declarando que se encuentra ante un pelotón de fusilamiento imaginario sin que nadie le dispare. Mejor no pensar en la extensión del epitafio que pudiera prepararse a sí mismo, sería algo de nunca acabar.

La explicación es tan tenue como el papel de arroz, “se necesitan certezas para participar en una primaria y señales para convocar a más gente”, dice Sichel. Si los posibles adherentes están esperando tantas formalidades para expresar su apoyo, han de ser las personas más refinadas y de exquisitas costumbres del país. La primera manifestación callejera de gente tan bien comportada ha de ser un despliegue de fina urbanidad. Será algo digno de verse, aunque tal vez sólo sea posible observarla si uno es formalmente invitado.

Estamos ante una candidatura en extremo dependiente de un evento, en relación al cual llena el tiempo que pudiera dedicarse a definir planteamientos de política nacional. Los demás candidatos suelen estar tan abocados a los problemas reales que bien poco tiempo encuentran disponible para dedicarlo a problemas artificiales.

Es un independiente que parece tener como objetivo el ser reconocido como un legítimo representante de la derecha, de manera de que deje de sonar extraño cuando señala que lo que importa “es defender que nuestro proyecto de sociedad es mejor para el futuro”. No es para menos porque, no hace tanto tiempo, se le podía escuchar diciendo algo parecido, pero en referencia a la oposición. Parece que cambió de bando, pero no de proyecto, lo que es difícil de explicar. De allí su interés por ser aceptado en su nuevo barrio.

Este caso extravagante ha de servir de lección para la oposición. Hay que evitar la aparición de candidaturas presidenciales de bolsillo, cuya finalidad es participar en una primaria legal, para después dedicarse a otra cosa.

Participar de una primaria no ha de ser nunca una finalidad en sí misma, puesto que se trata de un procedimiento pensado para escoger candidato/a a la Presidencia. Es un medio no un fin. El objetivo es llegar a La Moneda, no llegar a la primaria y el procedimiento escogido debe ser conducente a ese propósito.

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