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Al Gobierno se le Aparecieron las Redes Sociales…

Coyuntura Política

 

Probablemente ni en la peor de sus pesadillas, el Gobierno pudo imaginar un escenario tan caótico, enredado, mentiroso y casi desesperado como el que está enfrentando luego del asesinato del joven comunero mapuche Camilo Catrillanca. Una sucesión de hechos con explicaciones erráticas, cuyas falsedades se pusieron en evidencia demasiado pronto, da cuenta de la pérdida de control de la agenda por parte de la administración Piñera.

La brutalidad del asesinato de Catrillanca, dejó atrás toda la estrategia ideada para enfrentar las críticas y revertir la sensación ambiente de un fracaso del Gobierno que no ha satisfecho las expectativas de su gente. Para desgracia de la UDI, todo el espectáculo armado en torno al encuentro de Ricardo Palma Salamanca, acusado del asesinato de Jaime Guzmán, con parlamentarios del Frente Amplio, Gabriel Boric y Maite Orsini, no sólo quedó en el olvido, sino que, a la luz de los acontecimientos, se visualiza casi ridículo. La estrategia de pedir a cada ministro que en sus giras destaquen lo bien que se encuentra la economía, en contraposición a lo que señalan los expertos que destacan la frustración de la gente por las expectativas económicas, también quedó sobrepasada.

Y tal vez, de lo único que se pueden alegrar es que su propia encuestadora, la Cadem, que evidenció una nueva caída de la aprobación del Gobierno y de Piñera en sus mediciones, está pasando inadvertida. Un 27% afirma que el país está mejor y un 21% cree que está peor. Además, la aprobación presidencial llegó a un 41%, su nivel más bajo desde marzo. “Resultado esperable. Muestra algo que estaba en el ambiente: que esta promesa no llegó”, señala el gerente de Asuntos Públicos de la consultora, Roberto Izikson y ex funcionario de la a administración Piñera 1., al explicar el 26% que contestó “mejor”, el 21% que dijo “peor”, y el 51% que planteó sentirse “igual” que en el Gobierno anterior. Frustración, dice, “muy asociada al cierre de empresas, al debate por el sueldo mínimo, a no lograr revertir las cifras de desempleo”. Argumenta que esto pasa, también, cuando dicho eslogan de campaña “no tiene una bajada”, dado que “lo que yo entiendo por ‘tiempos mejores’ no ocurre a la velocidad que espero, pese a que la economía crece”.

Obligados a reconocer

Hay, sin embargo, un hecho que estaría pasando inadvertido y que se conforma como toda una lección para la clase política: el rol que están jugando las redes sociales. Mucho antes que saliera el Intendente Mayol a dar cuenta de -en su primera aparición- un robo de vehículos, y la muerte de un comunero al que trató como un delincuente común y con antecedentes, ya estaban circulando en estas redes no solamente la información acerca del asesinato del joven mapuche a manos del “Comando Jungla”, instalado en la Araucanía por el Gobierno, sino, además, documentado con fotos. Eso, sin contar con el relato de los acontecimientos minuto a minuto.

De ahí en adelante, sin prisa y sin pausa, cada silencio o declaraciones de la autoridad, civil o policial, fueron refutadas en estas redes con verdades incontrarrestables. Y, poco a poco, fueron cayendo las explicaciones que en un principio fueron de apoyo indubitable a Carabineros, no cuestionando en ningún momento la tesis de la policía uniformada. De hecho, una de las primeras declaraciones del Presidente Sebastián Piñera -en gira por Singapur y otros países Apec- señala que “en la localidad cercana a Ercilla, cuatro mujeres fueron violentamente asaltadas por encapuchados. En consecuencia, el deber y obligación del Gobierno y de Carabineros era proteger a las víctimas y perseguir a los presuntos delincuentes y eso fue lo que hizo carabineros”. Informó que se habían designado dos fiscales con dedicación exclusiva y que “vamos a esperar la investigación para tomar todas las medidas que sean necesarias”. A estas alturas, ya consciente del escenario que se vislumbraba sombrío para su plan estrella en La Araucanía, afirmó, además, que quería dejar dos cosas bien claras: “Nuestro compromiso con la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico es total y absoluto. Y nuestro compromiso con llevar adelante el plan de La Araucanía que va a permitir un desarrollo económico social, que va a permitir promover la cultura, el idioma, las costumbres, las tradiciones de nuestros pueblos originarios es también total y absoluto”.

Las declaraciones del resto de las autoridades no fueron muy diferentes. Aunque cada vez se enredaban más en su madeja de contradicciones. Las redes sociales estallaron cuando un parte oficial de Carabineros reproducido por el medio oficialista La Tercera,  hace un relato en el que se asegura que Catrillanca participó como uno de los conductores de los vehículos que habían sido robados minutos antes en la localidad de Pidima, y también se afirma que uno de los efectivos que piloteaba un helicóptero de la institución observó que él, junto con otro comunero, abordaron en medio de la fuga el tractor en que finalmente Catrillanca fue alcanzado por un balazo. Eso, además de la ridiculez de señalar que intentaron huir “en un tractor”. Eso, mientras la familia insistía una y otra vez en que el joven Catrillanca era inocente, asegurando que se encontraba trabajando en sus tierras. Eso fue lo que el tiempo comprobó.

Control de daños

La estrategia inicial del Gobierno fue la de reforzar la tesis de un acto de delincuencia común, señalando que el episodio no estaba vinculado al conflicto mapuche, para no mezclar el tema con el Acuerdo por la Paz en La Araucanía y, además, blindarse frente a las reacciones de la oposición, que criticó el actuar del Ejecutivo. De hecho, ésta acordó una interpelación al ministro Chadwick y, a estas alturas, no descartan una acusación constitucional.

Por su parte, el Ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, sin duda está aproblemado. Su proyecto estrella lentamente hace agua. Reconoció, en radio Infinita, que “hechos como estos hacen más difíciles las cosas” y la implementación del acuerdo en la zona. Distinto fue lo que Chadwick señaló. Aseguró que “el Plan Araucanía sigue exactamente igual, se refuerza, porque si bien el origen estuvo en un delito común, lamentablemente ha tenido repercusiones esta situación por la muerte del joven Catrillanca en las comunidades mapuches”, junto con señalar que “por eso que es indispensable avanzar en el Plan”.

La suerte de ese “Plan” era y es la preocupación principal del gobierno. De ahí que se sucedieran las visitas a la Araucanía por parte de las autoridades de gobierno. Fue la ministra Cecilia Pérez, fue el subsecretario Ubilla y todos ellos manteniendo el guion de que lo ocurrido era un acto delincuencial, y que se apoyaba a Carabineros que debía actual dentro de la ley.

Si hasta la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) se pronunció, lamentando “profundamente la muerte de Camilo Catrillanca” y defendiendo lo que a esas alturas parecía indefendible. En una declaración pública el presidente de la SNA, Ricardo Ariztía, indicó que “el actuar de Carabineros es imprescindible para garantizar la seguridad pública e ir en auxilio de las víctimas de la delincuencia como sucedió en el origen de estos hechos. El procedimiento seguido en éste y en todos los casos debe apegarse estrictamente a la ley. Las dificultades existentes en la zona exigen gran profesionalismo y experiencia”. Asimismo, sostuvo que “pretender apresuradamente emitir juicios, hacer declaraciones violentas y provocar desgracias materiales incendiando y destruyendo, en nada contribuye a la paz que todos queremos”.

Es que hubo un paso para que la pradera se incendiara. Las diferentes versiones que no concordaban con lo que la familia y la comunidad de Temocuicui afirmaban, provocó una ola de violencia en la zona que se ha extendido, hasta ahora, a otras regiones. Mientras, se sucedían las explicaciones. Y finalmente se llegó a la verdad, conocida no porque el gobierno actuara rápidamente como insisten en señalar en el oficialismo, sino gracias a la denuncia del Instituto de Derechos Humanos respecto a la detención del testigo directo de los hechos.

La directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Consuelo Contreras, anunció que la entidad iba a presentar una querella, en contra de quienes resulten responsables, por la violenta golpiza que habría sufrido el menor de 15 años que acompañaba a Camilo Catrillanca cuando recibió el disparo que le costó la vida. De acuerdo con lo indicado por Consuelo Contreras, el joven, de iniciales M.A.P.C, habría sido detenido por Carabineros y luego golpeado, vulnerándosele sus derechos. “El joven presenció el asesinato o la muerte de su compañero. Murió al lado de él. Posteriormente a él lo bajan del tractor, lo golpean, lo ingresan a un carro policial y lo siguen golpeando”, relató Contreras haciendo alusión al testimonio del joven. El adolescente estaba bajo custodia del Estado y fue brutalmente golpeado por efectivos del Estado”, precisó.

El joven mapuche fue formalizado por el delito de receptación, pero para sorpresa de algunos en La Moneda, su detención fue declarada ilegal por la jueza. Debió ser la primera luz roja para el gobierno, pero, aun así, continuó con su respaldo a Carabineros, aunque ya alejándose de la versión inicial del Intendente Mayol.

De ahí al cambio de versión en el gobierno no hubo un paso. Hubo varios. Y probablemente en el futuro se conocerán los detalles. Lo cierto del caso es que se reconoce primero que no se grabó el operativo, justamente de parte de una fuerza equipada para así hacerlo. La incredulidad y la desconfianza arreciaron más aún en la ciudadanía. Y peor fue cuando menos de 24 horas después, el gobierno informa que sí se habían grabado los hechos, pero que carabineros habían borrado los videos. Se conoce que cuatro efectivos policiales fueron dados de baja y dos generales llamados a retiro por su responsabilidad de mando.

El Ministro del Interior, acompañado de su subsecretario y del Director General de Carabineros salió a los patios de La Moneda para ponerse rojo una sola vez. “Se ha podido comprobar que uno de los miembros de la patrulla del Gope  (ya no era el Comando Jungla) que acudió a los hechos, que inicialmente había señalado que no tenía ni contaba con cámara de vigilancia, sí tenía, como correspondía al cumplimiento de su deber. Y que la tarjeta de memoria de esa cámara la destruyó. Eso no lo vamos a tolerar”. La información fue entregada al gobierno por parte del General Director Hermes Soto en una reunión extraordinaria. Los renunciados son Mauro Victtoriano, Jefe Zona Araucanía Control Orden Público, e Iván Contreras Figueroa, prefecto FF.EE de La Araucanía.

Mientras tanto, cada uno de los partidos de la oposición se pronunciaron criticando lo ocurrido. La Democracia Cristiana, por ejemplo, emitió un comunicado pidiendo la renuncia del Intendente Mayol. Además, lamentan y consideran “muy preocupante e inaceptable, la cantidad de versiones que se han dado sobre los hechos; cuestión que no sólo ahonda la indignación nacional, sino que pone en duda el actuar del alto mando de Carabineros como también la capacidad y veracidad con que está actuando el gobierno”.

El diputado (IND) René Saffirio, anunció la conformación de una Comisión Investigadora que permita aclarar la situación de seguridad en La Araucanía. Todos debemos colaborar a construir verdad y justicia para la tranquilidad de nuestra Región”. El anuncio fue respaldado por el diputado Fidel Espinoza. “Estas son las herramientas que debemos utilizar; incluyendo Acusación Constitucional porque aquí no solo hay responsabilidades de Carabineros, sino responsabilidades políticas”. “El país merece una explicación y señales claras de asumir las responsabilidades!!”, sostuvo por su parte, el diputado Gabriel Silber (DC). Una postura similar fue la de la parlamentaria del Frente Amplio, Claudia Mix: “No basta con dar de baja a 4 funcionarios. El gobierno y Carabineros de Chile deben asumir su responsabilidad de la violencia. La policía es una institución jerarquizada y el ministro Andrés Chadwick debe asumir su rol de responsable del actuar policial”. Para Rabindranath Quinteros, senador PS, “las autoridades políticas, al menos, fueron ingenuas en respaldar apresuradamente a Carabineros. Cabe preguntarse si actuaron así porque saben que tienen responsabilidad en la creación del “Comando Jungla” y en militarizar la zona”. El exdiputado Jorge Tarud también fue crítico del actuar del gobierno: “¿Dónde están las responsabilidades políticas por causar una tremenda tensión en La Araucanía? Y algo también muy importante, el daño que le están produciendo a la imagen al país en el exterior es tremenda”.

Palabras más, palabras menos, toda la oposición se ha manifestado en similar sentido. Y habrá que esperar cuál será la estrategia del Gobierno para, finalmente, intentar controlar una agenda cuyas riendas, a todas luces, aún no logra dominar.

 

Llega a Chile el Libro ¿Qué se Esconde Dentro del Bosque? de Aina Bestard

 

La editorial Escrito con Tiza trae a Chile el libro ¿Qué se esconde dentro del bosque? de la ilustradora catalana Aina Bestard, publicado, por primera vez, en España el año 2015, hoy ya cuenta con 12 traducciones en el mundo: inglés, francés, alemán, italiano, polaco, ruso, ucraniano, chino, japonés, coreano, holandés y castellano, convirtiéndose en un éxito de ventas con más de 100 mil ejemplares vendidos.

El éxito de este libro se debe, además de las hermosas ilustraciones, a que incluye filtros de colores como lupas mágicas, donde cada color muestra una ilustración distinta. A través de ellas se puedes ver y descubrir distintos animales y situaciones del bosque.

Un libro que, a través de bellas ilustraciones, muestra a los niños la vida de pequeños y grandes seres vivos que conviven en el bosque y con la naturaleza. ¿Qué se esconde dentro del bosque? es un libro que promueve el amor por los animales y todas las formas de vida que nos rodean.

Al mirar a través de las lupas los lectores podrán ver muchas cosas que no se ven a simple vista.

Sobre Aina nació en Mallorca (1981) por herencia familiar y accidente vacacional, pero ha estudiado y vivido siempre en Barcelona. De pequeña, su abuelo le enseñó a dibujar para atraparla en su propia vocación. Como todo el mundo le decía que lo hacía bien decidió estudiar diseño a ESDI. Ha trabajado al departamento de moda de ESDI y ha diseñado estampados para Miró*Jeans y ropa interior en Woman’s Secret.

El libro ya se encuentra disponible a la venta en librerías de todo Chile. Precio referencia: $20.000.

Otra Vez la Misma Herida

Foto: Patricio Muñoz Moreno 2
Foto: Patricio Muñoz Moreno 1

 

Escribo desde el dolor y la perplejidad, sin comprender como nuestro país no ha podido aún generar procesos de relación armónica con sus pueblos originarios. La torre de convenios y tratados firmados por nuestro país al respecto, que quisimos creer que determinarían el actuar del Estado, hoy se desmorona ante nosotros, incapaz de sostenerse ante la evidencia.

Todavía estremecidos por las muertes de niños y jóvenes en SENAME, y con la memoria de Matías Catrileo viva, abatidos ante una nueva exposición de la más profunda grieta de nuestra tierra, vemos como otro joven Mapuche muere en manos de un Estado transparente y orgulloso de su decisión de reforzar la vía armada como estrategia ante el conflicto. Ya no se trata solo del recurrente desconocimiento e irrespeto de los gobiernos y dictaduras, en relación a los Derechos de los Pueblos de establecer legítimamente el camino por una autonomía política, social y cultural; la lógica de los comandos y del estado, ha mostrado sus efectos directos en menos de un año, así de contundente.

Escribo esto a modo de testimonio, el de un psicólogo no indígena que ha aprendido, a través de los años y de las oportunidades que los Pueblos Originarios entregan a quien los respeta, a generar relaciones inter-étnicas, de reconocimiento mutuo y de la relevancia de regenerar sistemas de creencias más inclusivos. Desde aquí decido que este dolor no lo dejaré pasar, que esta impotencia se transforme en reacción. Antes que congelarse en la perplejidad, es un imperativo el despertar del letargo y levantar acciones, creyendo y luchando para que podamos reconocernos abiertamente, agradecidos de cada uno de los sistemas culturales, con sus diferentes formas de ser, habitar y convivir, por fortalecer la diversidad de nuestra identidad.

Desde la mirada de la salud mental se reconoce la intrínseca relación existente entre el sujeto y su relación con el todo, el que, a su vez, se relaciona estrechamente con la construcción de su identidad, donde se entretejen los vínculos familiares, comunitarios y espirituales, los tres enlazados estrechamente. Al vulnerar lugares y ritos sagrados, por ejemplo, atropellamos con ello procesos comunitarios y familiares profundos. De modo similar, las intervenciones violentas y prepotentes, como la militarización de la policía, con el consiguiente desequilibrio y provocación que genera, no hace otra cosa que incitar al odio y la desconfianza, poderoso diluyente para un vínculo críticamente deteriorado. La posibilidad de reconocernos como comunidad se hace más lejana, afectando inevitablemente la salud de nuestra población.

¿Cómo regenerar nuestros vínculos?, ¿Cómo reconstruir, desde los más íntimo, nuestras relaciones con el Otro, este Otro vulnerado, este Otro que denostamos sólo por nuestra propia incapacidad de respetar y entender? ¿Cómo retomar el camino que nos conduce a situarnos en una posición competente en términos culturales? ¿Cómo darle el verdadero valor a la pluriculturalidad en la identidad de un país?

En los sistemas culturales indígenas las redes sociales conllevan un componente esencial, que articula e integra las motivaciones de involucramiento de las personas y de la comunidad en el mismo territorio. Conforme los habitantes de un territorio viven en su comunidad, relevando su espiritualidad y cultura, se acercan a un estado de salud armónico. Reconociendo y respetando esta matriz sociocultural y política, traducidos en su cosmovisión, los sujetos que constituimos comunidades pluriculturales, como los equipos de salud, avanzamos a establecer formas efectivas y respetuosas de comunicación con el mundo indígena. Por cierto, desde esa posición paradigmática las comunidades indígenas se abren a la posibilidad de reforzar un dialogo intercultural, que incluye, y debe hacerlo, la opresión y exclusión social de la que han sido objeto por años. Estas redes sociales se manifiestan inseparables de la realidad del territorio, sobre todo de sus prácticas culturales originarias, custodiadas sigilosamente por los más ancianos de la comunidad, siendo éstos, los interlocutores para convenir formas de cooperación y colaboración en cualquier materia. Mas gravitante se torna entonces la muerte de Camilo, nieto del Lonko, una afrenta directa no solo al corazón de su comunidad, a lo que son, sino también a lo que somos. Esa sabiduría y esa visión no es solo Mapuche, es nuestra, así como Camilo, es nuestro duelo.

Es necesario y cada vez más oportuno el reconocimiento de los pueblos originarios, con las riquezas propias de su cultura, con la clara necesidad de remover y alimentar el infértil terreno que hemos construido, propendiendo a una relación inter-étnica fraterna, sabiduría compartida y, por sobre todo, de relaciones donde el umbral mínimo sea el respeto por los sistemas culturales y la identidad de cada una de las comunidades que construimos este país.

 

La Letra, Con Buena Comida Entra

 

La frase que envuelve al título de esta columna, si en vez de “buena comida” dijera “sangre”, se entendería fácilmente. Pero es al revés. En otras palabras, lo que estamos tratando de decir (y no sé si lo cumpliremos puesto que un menú puede ser tanto manjar de dioses como una porquería, lo mismo que una crónica que algo prometa puede ser leída con satisfacción o, literalmente, tirada al tacho de la basura).

Literalmente.

Recorriendo los locales instalados de la Feria Internacional del Libro de Santiago, aquella comercializada presencia de volúmenes de todo tipo amparados en el hábito de la Literatura y con profusión de autores que han lanzado sus obras, poquísimo encontré sobre temas inherentes a la sagrada primera necesidad humana: comer. Más allá de libracos enormes, de tapas duras y fino papel couché, nada realmente despertador de apetito tuve en las manos. Eso sí, páginas de recetas por cientos. Pero, como ya sabemos que no hay nada más torpe que seguir una receta al pie de la letra, las dimos todas por leídas.

Repetí una pregunta, en prácticamente todos los puestos: ¿Habrá algún libro que analice seriamente el desarrollo de nuestra comida chilena?

Recibí muchísimas miradas anodinas. Caras estupefactas. La típica reacción de alguien que no sabe de qué se le está preguntando. Respuestas como las que cito a continuación, hubo varias:

– “Es que eso no está de moda. Tenemos sobre pizzas”.

– “¿Anda buscando alguna receta especial”?

– “Esos libros ya nadie los lee”.

– “¿Usted tiene un restaurante”?

No. Prácticamente nada sobre la extraordinaria, interesantísima e indispensable investigación que, sobre nuestra comida criolla, en Chile goza de algunas obras importantes pero que, por supuesto, en esta Feria no iban a estar jamás ofrecidas preferentemente al público, al que solamente los libreros esperaban saciar (el verbo saciar da para mucho) y hartarlos con títulos como “Meriendas Energéticas”, “Cómo preparar un Pescado Asado con Costra de Ajo” o “25 Maneras de Presentar una Hamburguesa”. Abrillantadas portadas, plásticos ejemplares con nada nuevo y de precios, digamos, altisonantes. Otro ejemplo revisado sólo a través de sus páginas multicolores fue un título que nunca falla:

“Recetas de la Abuela”.

Sí debo reconocer que, entremedio de toda la libresca oferta encontré un ejemplar del Gran Libro de la Comida Chilena, obra que ya va en su edición número 40 y que, aunque son solamente recetas, cubre las necesidades de norte a sur de nuestro territorio y con todas sus variantes de islas y desiertos. Y con simpatía, gran ingrediente! Por lo menos, es un compendio que, históricamente, ha intentado seriedad informativa. Eso sí, encontramos este volumen ofrecido al público estratégicamente ubicado al lado de otro libro cuyo título indicaba exactamente todo lo contrario pero muy de acuerdo con los tiempos que corren:

“Plato Único”, decía.

COMER ES SERIO

El tema de esta columna es la comida, en serio. Con todos sus atuendos, estilos, sabores, historia y, sobre todo, ese atributo sabroso que la debiera acercar a la presente y malograda Feria del Libro, si es que esta entidad se preocupara de aquello que tanto interesa y gusta a los verdaderos cultores del arte de la palabra escrita. Comer bien y beber bien, que de eso, finalmente, se alimentan tantos libros, porque en la buena mesa nacen también las ideas de la literatura y los buenos versos.

Resulta apropiado reiterar, a propósito de lo anterior, que no se debe perder la ilusión de que en una próxima Feria del Libro los organizadores se preocupen, en serio también, fielmente de unir la Literatura con la referida buena mesa, en todas sus instancias. Y que, en vez de que un local ofreciera de manera mediocre y con antojadizo acercamiento comercial un plato de plateada dura y semi cruda al que llamaron “Principito” (1).

Algunos ejemplos de lo que no hubo para leer:

El ajiaco no es propiamente chileno pues dícese que nació en Colombia. Gabriel García Márquez lo debió saber. En el caso chileno, generalmente se logra con varias…sobras! Ya fuese algunas lonjas de carne que se salvaron de un gran asado, al final del día y cuando el cuerpo pide a gritos una sopita. En el caldo de la carne asada se agregan las papas que también quedaron, cebollas picadas, ají, perejil, sal, pimienta, comino y orégano. El ajiaco indudablemente colabora con sutil fuerza a reponer las energías bien utilizadas en las horas anteriores, generalmente para seguir celebrando lo que haya de ser celebrado. Que siempre hay.

Por su parte, el mítico arrollado huaso tiene su hora y su prestancia. Y los entendidos en comidas de campo y que saben cómo faenar un chancho son muy solicitados porque esa tarea es precisa, engañadora, con varios capítulos y ya se sabe históricamente que después de una larga engorda del animal, la costumbre nacional obliga a que se aproveche prácticamente todo el ejemplar. Esto, en el pleno invierno de los campos chilenos. Ante cualquiera duda, habría que preguntarle a Pablo De Rocka, que era capaz, dicen de comerse uno entero, con algunas horas de entretiempo. Vamos al grano: para el arrollado se utiliza la pulpa y el tocino en tiras largas. Se agrega aj, pimienta y comino a gusto (eso de “a gusto” es lo libre del asunto), se lo enrolla en el cuero del cerdo, pintando el cilindro que se forma con salsa de ají y amarrándolo con una pitilla firme, para luego cocinarlo en un caldo. Lo de “huaso” nace a consecuencias de la salsa de ají pues, comúnmente, todavía en el ambiente campesino de nuestro país es posible toparse con personajes contentos y de caras rechonchas y enrojecidas por el calor de los fogones y los mostos con que se celebran las fiestas en invierno.

Está de más recordar que Pablo Neruda le dedicó una oda al caldillo de congrio y de paso, tampoco resulta muy original repetir que ese caliente caldo de mar frío lo hizo famoso, especialmente en Isla Negra. Hoy ese caldillo (y doy fe de que lo creó el patriarca de la numerosa familia Llanca de Isla Negra, hombre bastante iletrado,  amigo y vecino del Premio Nobel. Mientras el vate hacía construir su casa frente a la playa, el viejo Llanca y su prole habitaban las rocas cercanas, como lo siguieron haciendo de generación en generación. En todo caso, actualmente el caldillo se sirve en todo el litoral chileno y sus falsos creadores, como suele ocurrir, se han multiplicado por miles. Hay preparaciones variadas es cierto, pero siempre este pescado en sopa con papas y cebolla humeante y presentado en una paila de greda, acompañado de algunos otros habitantes marinos como choritos o almejas, es un rey de la mesa.

Y también la carbonada de invierno es un condumio muy tradicional en la cocina chilena. Hay versiones de este plato en otras cocinas del continente pero acá lo preparamos con papas, zapallo, zanahorias, porotitos verdes y aliños varios, además de carne cortada en pequeños trozos. Debe ser abundante en caldo y con perejil espolvoreado, obviamente en un plato hondo. ¿Quién es el poeta o escritor al que aludimos con la carbonada? No lo encontramos pero, en sí misma, la carbonada es una pequeña y prodigiosa obra de arte. Y que no se no enoje la cazuela, que parece ser la portaestandarte de la cocina criolla aunque por Dios que cuesta prepararla bien, debido a los diferentes tiempos de cocción de cada ingrediente!.

Hay, de veras, un listado pródigo. Podríamos hablar de chancho en piedra,  charqui de caballo, curanto en hoyo, las longanizas de Chillán, lengua de vaca o pantrucas. Y mucho más. Pero, volviendo a los libros, reiteramos la acusación: Si “la letra con buena comida entra”, esta Filsa que termina dejó con mucha hambre a todos los lectores insaciables. Una gran deuda, de pésimo gusto.

  • El plato “Principito” de esta Feria constaba de lo siguiente: carne mechada, cebolla caramelizada, queso, tomate, porotos verdes, mayonesa y papas fritas. Con franqueza, Antoine de Saint Exupéry se hubiera indigestado de pena hasta el fondo profundo de su alma creadora.

 

¿Delito Común en un Escenario de Guerra?

 

Se produce un portonazo como los muchos que se dan, a largo del país, todos los días. En este caso no se despliega la policía sino una fuerza militarizada, contraguerrillera y contraterrorista. Persiguen a los autores con todos sus medios y se dice que uno de ellos, fallece de dos disparos.

Estos hechos, el despliegue de este Comando Jungla frente a un delito común, es la demostración más contundente respecto de que la llamada macrozona en La Araucanía está militarizada. Ya no opera la policía sino esta fuerza especial.

No todos los días mueren delincuentes que hacen portonazos en Santiago. Incluso les disparan a los policías y en ocasiones logran escapar. Las policías no usan carros blindados, ni armas especiales, ni comunicaciones especiales, ni helicópteros, ni visores nocturnos, ni drones para enfrentar un portonazo.

¿Cuál es la diferencia?

Una fuerza especial, contraguerrillera busca el aniquilamiento del adversario. La policía, detenerlos y ponerlos ante la justicia. Son lógicas distintas que generan protocolos diferentes, que instalan, obviamente, resultados contraproducentes. Estos “especiales” recibieron un entrenamiento contra subversivo en la selva colombiana. Aprendieron cómo enfrentar fuerzas irregulares capaces de hacerles frente, con armamento de guerra, experiencia de más de cuarenta años en los frentes guerrilleros y que no hacen portonazos, sino que emboscadas, golpes de mano, atentados explosivos y se despliegan en un teatro operacional conocido y acondicionado para el combate. Dominan la táctica y desarrollan planes estratégicos de largo alcance.

El Comando Jungla hizo lo que se esperaba que hiciera. Combatir. Ignorando, queda claro, la contingencia específica, circunstancias que la policía habría evaluado de otro modo. Los “especiales” realizaron un despliegue desproporcionado. Introdujeron en el “combate” todos los medios a objeto de disponer de un balance de fuerzas a su favor.

Ellos no sospechan del Plan Impulso Araucanía, no saben de diálogo ni de ponderación en el despliegue de medios, ni del análisis prolijo en el balance de las fuerzas en presencia. Luchan. No se imaginan que con esto desploman las iniciativas pacíficas en curso. No se trataba de romper el frente enemigo, o realizar una maniobra envolvente, en la comunidad, para cercar fuerzas beligerantes, sino recuperar unos autos robados por ladrones.

Otro asunto es que no se mandan solos.

Están allí por una decisión política del gobierno. Su despliegue y su formación es una decisión del gobierno. Eso es correcto, preparar fuerzas para enfrentar contingencias graves. No es correcto dejarles el ejercicio de la fuerza sin diseñar, prolijamente, las circunstancias y los protocolos a utilizar si esa contingencia se presentara. ¿Qué pasó? El gobierno fue víctima de la ansiedad por demostrar eficacia, decisión, acción. Construyó un show comunicacional de gran nivel, gastó enormes recursos, pontificó respecto de cómo se hacen las cosas que no se habían hecho y el presidente, como no, al centro de la foto. El punto es que esta vez será sin el disfraz de “especial”.

Noticias Falsas y Ética Periodística

 

Primero fue el denominado caso “Huracán”; luego sobrevino el reportaje de Canal 13 sobre las alumnas del Liceo 1 de Santiago donde se las acusaba de ser parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez; y ahora último, el asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca.

Todos esos sucesos han tenido serias implicancias sobre el ejercicio del periodismo, la línea editorial de los medios tradicionales que han terminado siendo meras cajas de resonancia del comunicado oficial y de la vocería del Gobierno de turno, púes todo lo anterior conlleva también a una dimensión política y comunicacional que no se cuestiona para nada.

Así, el rol del o la periodista está hoy más cuestionado que nunca. La falta de credibilidad por los hechos expuestos al comienzo de esta editorial, el chequeo de las fuentes, la ausencia evidente de otras voces que complemente una noticia seria y responsable se hace cada vez más evidente.

Por ello, resulta gravitante que las casas periodísticas cuenten con un código de ética que regule su accionar. Y que si lo tienen, que no quede en letra muerta. Existe la sensación que los colegas y editores no los conocen  y menos lo aplican para verter sus contenidos. A lo anterior se une, y no menos importante, es que esos medios de comunicación, en su mayoría, poseen una misma línea editorial, cuya concentración mediática, en el Chile del Siglo XXI, es la más alta del continente. La falta de pluralismo informativo y la escasez de diversidad editorial, es hoy caldo de cultivo para difundir noticias falsas y, también, tergiversadas

Entonces, la pregunta de fondo es ¿se puede hacer algo?

Claro que sí y en varias cuestiones.  Primero,  sobre el buen ejercicio del periodismo se puede hacer mucho y parte desde la formación académica que recibimos los periodistas en la universidad.   Hoy es más necesario que nunca que los estudiantes de periodismo cuenten con una cátedra de ética periodística. Que los medios de comunicación, tradicionales o alternativos, posean una carta que rija su accionar al momento de reportear una noticia, pero que también cumplan sus preceptos a cabalidad. Que cuestionen, con sus preguntas, al poder político para no quedarse con la mera declaración de un alto funcionario de Gobierno o de un partido político en particular. Y lo que es peor, en el caso del comunero mapuche Camilo Catrillanca, las mentiras que las actuales autoridades han proferido no tienen paragón alguno desde el retorno de la democracia. Solo un ejemplo: el Intendente de la Región de la Araucanía declaró que Catrillanca contaba con antecedentes penales, lo que no resultó cierto. Si no fuera por las redes sociales, lo más probable es que esa “fake news” hubiera pasado inadvertida.

A lo anterior se suma el rol que cumple la clase política chilena. Desde el año 2009 descansa en el Congreso Nacional el proyecto de ley sobre Colegios Profesionales, que regula en gran parte el control ético de todas las profesiones.  Ha sido un proceso largo y tortuoso, pero sobre todo con tintes sadomasoquistas.

Cuando esta misma clase política cuestiona el ejercicio del periodismo y la falta a la ética, poco o nada han hecho al respecto, teniendo en sus manos el poder para hacerlo. A una parte de esta clase política, le resulta indiferente si existe o no diversidad editorial. Es más: se sienten muy cómodos escribiendo columnas en esos mismos medios o que les realicen una entrevista exclusiva. Es decir, cada cierto tiempo se quejan de lo mismo, pero conviven con ellos gratamente.

El proyecto de ley sobre Colegios Profesionales tuvo un pequeño avance en la segunda administración de Michelle Bachelet. El año 2017, la Comisión de Legislación y Justicia votó por 7 votos contra 0 aprobar dicho cuerpo legal en su primer trámite legislativo. No pasó a sala de la Cámara de Diputados pues el Ministro Secretario General de Gobierno, Nicolás Eyzaguirre, le quitó la suma urgencia. Y lo menos esperable, es que Sebastián Piñera quiera impulsarlo, porque dicho proyecto de ley devuelve el rol que tenían los colegios profesionales, antes de 1981, cuando la dictadura los convirtió en meras asociaciones gremiales.

Así las cosas, estamos siendo testigos de una crisis del sistema medial nunca visto desde que se recuperó la democracia en Chile.

Violencia contra las Mujeres: la Responsabilidad del Estado y Medios de Comunicación

 

La violencia contra niñas, jóvenes y mujeres es una violación a los derechos humanos. Es por ello, que cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en memoria al asesinato de las hermanas Mirabal ocurrida en 1960. Patria, Minerva y María Teresa se opusieron a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana y de ahí es más el movimiento feminista latinoamericano se organizó para que Naciones Unidas hiciera un llamado a los gobiernos, organizaciones internacionales y no gubernamentales a sensibilizar y generar políticas públicas que se orienten a la defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres.

De acuerdo al registro de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres durante este año se han contabilizan 47 femicidios muchos de los cuales no son consignados por la actual legislación nacional (Ley de Femicidio) sólo considera el asesinato de mujeres cometidos por sus cónyuges o convivientes, dejaron fuera, entre otros, los casos que se dan en las relaciones de pololeo o ex parejas. Es por eso, que desde las organizaciones feministas persiste la demanda por avanzar en una legislación que ponga en el centro la vida de las mujeres. Más aún, cuando observamos que poco avanza el debate del Proyecto de Ley sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de Violencia que busca mejorar las respuestas institucionales que se ofrecen a las víctimas de violencia intrafamiliar; regular nuevas figuras tendientes a reconocer las distintas formas que adopta la violencia ejercida contra las mujeres y generar un cambio cultural cuyo horizonte es la igualdad entre hombres y mujeres y el fin de las relaciones de subordinación.

Basta revisar que en marzo de este año El Comité de las Naciones Unidas para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) recomendó al Estado expandir la definición de femicidio para incluir todos los asesinatos motivados por género. El grupo también instó a Chile a tomar medidas efectivas para prevenir, investigar y procesar a los responsables de todos los casos de violencia contra las mujeres y niñas, incluyendo los casos de violencia contra niñas en instituciones estatales, contra mujeres indígenas y contra defensoras de derechos humanos.

 Campañas #NoLoDejesPasar

 Como feministas, hemos sostenido que nuestro país debería promover campañas permanentes en el tiempo para prevenir la violencia contra las mujeres y no solo disponer de ellas en fechas emblemáticas como el 25 de noviembre. La vida de las mujeres no puede valer menos que la propiedad privada.

 En esa línea, Tatiana Hernández, socióloga del Observatorio de Género y Equidad advierte que las campañas de violencia contra las mujeres tienen que considerar aspectos reeducativos y transformacionales de las relaciones que se establecen entre mujeres y hombres. En ese sentido, la actual campaña del Gobierno no puede hacer un llamado a las mujeres a terminar con la violencia porque no podemos responsabilizarlas a ellas. Y sí tenemos la violencia que tenemos es producto de un Estado que les falla. La violencia contra las mujeres no es un tema de salud que las mujeres pueden solucionar porque se requiere de una institucionalidad, de comunidad y de muchas y muchos otros actores de la sociedad.

 ¿Y el rol de los medios de comunicación?

Si bien hemos visto algunos cambios, los medios de comunicación siguen reproduciendo y naturalizando la violencia de género. Los medios de comunicación siguen sentando como realidad incontrarrestable la desigualdad y el detrimento de las mujeres en relación a los hombres.

Un artículo de  las académicas y periodistas de la Universidad de Chile, Lorena Antezana y  Claudia Lagos, publicado en la revista «Comunicación y Medios» llamado «El Noticiero Televisivo como Dispositivo de Disciplinamiento Social: un Análisis de la Cobertura de Femicidios en Chile» versa al respecto del tratamiento de los femicidios en la televisión abierta, que no se informa meramente como un hecho, sino que, según lo que reconocen en tal publicación, se transforman en una historia, en una narración que contiene criterios de obra dramática, tal como cuando a un femicidio se le llama “crimen pasional”.

La experiencia internacional nos muestra como se han ido comportado los medios de comunicación y cómo algunos países han ido cambiando su legislación a partir de casos de alta connotación pública. El asesinato de Ana Orantes en diciembre de 1997 en España marcó un antes y un después en este compromiso de los medios. Ella intervino en un programa de Canal Sur explicando los malos tratos que había sufrido por parte de su marido y que tuvo que aguantar debido a su dependencia económica y a los once hijos que habían nacido de su matrimonio. Pocos días después, José Parejo, su exmarido, la apaleó y la quemó viva. Por decisión judicial, compartían la misma casa después de la separación legal: ella vivía en una planta y su exmarido en la otra, por lo que estaba en riesgo permanente. La necesidad de cambios legales y de protección a las víctimas fue un clamor. La imagen de Ana Orantes, una mujer normal y corriente, se difundió por todo el país. Era un ser humano y no sólo una cifra estadística. La brutalidad del caso conmocionó a la opinión pública, creó un intenso debate social, político y académico, e interpeló a los propios medios sobre su papel y responsabilidad social.

A partir de este momento se introducen cambios en la manera de informar sobre la violencia de género, de manera que las noticias van más allá de ser una crónica de sucesos, y pasan a enfocarse como un problema social. Con esto no estamos diciendo que los casos de violencia o los índices de femicidios hayan disminuido en el país, pero sí que este caso, como otros como La Manada, han puesto en cuestión el rol de los medios de comunicación.

El actual proyecto de ley de violencia integral que se discute el Congreso Nacional no asigna un rol o responsabilidad relevante a los medios de comunicación, que son un actor clave a la hora de lograr el cambio cultural para avanzar en una sociedad más igualitaria y menos discriminadora.

Recordemos el tratamiento que se le dio a Nabila Rifo victima de femicidio frustrado donde los matinales de la televisión chilena hiciera festín con su vida sexual y se puso en cuestión permanente su testimonio. El Consejo Nacional de Televisión (CNTV) recibió cientos de denuncia que acusaban la violencia mediática con la que era tratada, incluso la ‘televisión pública’ en un reportaje del programa Informe Especial titulado “Las dudas en el caso Nabila Rifo” quiso poner de manifiesto errores periciales y procedimientos policiales, pero por qué con este caso y no, por ejemplo, con el Viviana Haeger.

En el acta del CNTV se consignó que la nota “contiene elementos sensacionalistas, truculentos y, por tanto, vulneratorios de la dignidad y los derechos fundamentales de la víctima del delito reseñado en la nota”. Además, se señaló que “a todas luces, tal despliegue mediático lesiona la dignidad de la víctima, y, por ende, su integridad psíquica, pues la revictimiza”.

Y volviendo a los matinales -que tanto desinforman a la ciudadanía- la invitación es a revisar sus líneas editoriales y que dejen de ser reproductores de la violencia y dejen de justificar que los celos y el amor asesinan a las mujeres. Eso no es así.

Diversos tratados internacionales suscritos por el Estado de Chile, advierten que la invisibilización, la promoción de estereotipos y la cosificación de las mujeres constituyen formas de discriminación y violencia que deben ser combatidas por las y los periodistas.

Como bien señala el Observatorio Virtual de Mujeres y Medios no enfrentamos a un escenario donde la reproducción de estereotipos, sea en piezas publicitarias o informativas, la banalización en la construcción de noticias relativas a casos de violencia, la objetivación y el fraccionamiento del cuerpo de las mujeres, siguen siendo prácticas cotidianas.

El llamado es a los medos de comunicación y a quienes son responsables de su línea editorial, a sentirse interpelados y corresponsables de un problema social como es la discriminación y la violencia contra las mujeres. La producción de informaciones y contenido en los medios deben ajustarse a marcos éticos fundamentados en los derechos humanos y en los acuerdos suscritos por el Estado de Chile en la materia.

Por todo lo anteror, la Comisión de Género del Colegio de Periodistas convoca a marchar este 22 de noviembre, a partir de las 18.00 horas en Portugal con la Alameda para seguir  juntas y juntos por #MediosNoSexistas.

 

Colegio de Periodistas Califica de “Grave” ocultamiento de Información en asesinato de Camilo Catrillanca

 

Foto: Héctor Hernández/Facebook

Reproducimos íntegramente la Declaración del  Colegio de Periodistas de Chile:

El Colegio de Periodistas de Chile denuncia ante la opinión pública la grave manipulación y ocultamiento de información por parte de las autoridades de gobierno y de Carabineros, sobre la gravedad de los hechos ocurridos en la localidad de Ercilla, Región de La Araucanía y que costó la vida del comunero mapuche Camilo Catrillanca.

El propio Ministro del Interior, Andrés Chadwick, tuvo que reconocer hoy domingo que los carabineros involucrados sí portaban cámaras y que borraron las grabaciones, cuestión que se había negado sistemáticamente. Por lo mismo, exigimos el esclarecimiento total de los hechos, ya que el periodismo debe entregar a la ciudadanía información veraz y oportuna sobre estos graves acontecimientos que han generado conmoción internacional.

Aquí no sólo se han vulnerado los derechos de las personas en los territorios afectados por la acción del llamado Comando Jungla, sino también el derecho a la comunicación y a la información que debiera prevalecer en una democracia.

El periodismo chileno atraviesa hoy por una grave crisis, a raíz de una práctica constante por parte de organismos del Estado que impiden obtener información certera y verídica.

Denunciamos en su oportunidad el montaje de la Operación Huracán, considerando que era imperioso despejar todas aquellas cortapisas que interfieran, distorsionen y limiten el ejercicio periodístico. Al hablar de cortapisas, nos referimos a la maliciosa práctica del montaje informativo, que hoy ha llegado a límites inaceptables, toda vez que lo que se requiere esclarecer son los hechos que llevaron a la muerte a una persona.

Convocamos a las organizaciones sociales, a periodistas y comunicadores/as, a trabajadores y trabajadoras de los medios y a quienes se desempeñan en los diversos ámbitos de las comunicaciones, a ponernos de pie para impedir y evitar que continúen estas prácticas de tergiversación de la información y manipulación de los acontecimientos, como lo sufrimos durante la dictadura cívico-militar.

Se requiere aunar fuerzas, para generar las alertas ante la peligrosa reinstalación de prácticas de manipulación desde las salas de prensa, que parecían olvidadas, o al menos, estaban contenidas.

Nos asiste la convicción que sólo el ejercicio de un periodismo ético y responsable nos conducirá a una sociedad libre de odiosidades y suspicacias.

Instamos a nuestros colegas de los medios de comunicación, principalmente a la televisión, a no caer en un socavón de mentiras, utilizadas a conveniencia. Está en juego nuestra credibilidad y la confianza que debemos alcanzar ante la ciudadanía.

Santiago, 18 de noviembre de 2018

La sonrisa de Diana Aron

 

Recuerdo nítidamente aquel lunes 1° de abril de 1968, el día de sol otoñal en que conocí a Diana Arón Svigilsky. Éramos una alegre mancha juvenil arribando por primera vez a la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica, situada en San Isidro 562, una vieja casona que alguna vez debió albergar alguna escuela de iglesia, con corredores, patio, capilla, biblioteca y campana… a cargo de la buena de doña Brígida, la portera. Era por primera vez también que muchachos de clase media, venidos de liceos públicos, muchos de nosotros provincianos, convivíamos en la Universidad Católica de Chile con niñitas del barrio alto, provenientes de colegios como el Villa María Academy u otros, “pelolais” que dirían los jóvenes de hoy. Esa amalgama extraña y provocadora tenía una razón de ser.

Sólo ocho meses antes, el 11 de agosto de 1967, los más conscientes entre los alumnos del plantel universitario más conservador de Chile -presididos por Miguel Ángel Solar- habían logrado lo imposible: la Reforma Universitaria. Y gracias a la intervención del cardenal Raúl Silva Henríquez, Gran Canciller de la Universidad, por primera vez se llamó a elecciones democráticas para nuevo rector, resultando ungido el prestigiado profesor y arquitecto Fernando Castillo Velasco. Este implementó en breve plazo una profunda transformación de las diversas estructuras de la casa de estudios, entre ellas, el acceso a estudiantes provenientes de otros estratos socio-económicos que no fueran los que tradicionalmente podían llegar a la UC gracias a la fortuna de sus familias. Se estableció así el cobro de aranceles diferenciados, es decir, se pagaba según las entradas del grupo familiar. Por esa sola razón muchos estábamos ahí aquella mañana.

Éramos 42 en ese primer año de periodismo. Y muy pronto, la gran mayoría de aquel  curso fuimos reconociéndonos en nuestros planteamientos democráticos comunes, en nuestra adhesión a la Reforma, en nuestros  anhelos por profundizar los cambios que la universidad y la sociedad reclamaban, esto, mientras en el país recrudecía la lucha por las reivindicaciones y aspiraciones de los sectores más desposeídos.

Diana había regresado poco antes de un viaje iniciático a Israel, reintegrándose a la Escuela de Periodismo. Un año antes había dejado inconcluso el primer año para viajar a ese país convocada a apoyar -como miles de jóvenes judíos de todo el mundo- al Estado israelí en la “Guerra de los 7 Días”, conflicto bélico lanzado por los gobernantes de Israel contra Egipto, Jordania, Irak y Siria  (con la anuencia de Estados Unidos) y en la que Tel Aviv –militarmente superior- venció en apenas una semana, ocupando la península de Sinaí y los Altos del Golán. Diana debió captar en terreno el sentido imperialista de aquella guerra, algo que ella no compartía y que la llenaba de interrogantes, los que muchas veces compartió con nosotros.

Esa toma de conciencia la llevó a una toma de posición en el plano político nacional. No fue extraño: todos, quien más, quien menos, también tomábamos partido en aquel Chile de fines de los ’60, radicalizando nuestro pensamiento y nuestras acciones. Así, en medio de las “tomas” de nuestra Escuela, apoyo a la Reforma Universitaria (que en 1968 también prendía e inflamaba a la Universidad de Chile), estudios, “malones”, pruebas, semanas mechonas y exámenes, nuestra amistad juvenil en el grupo “reformista” -y dentro de él, ya como grupo de amigos- se fue haciendo más cercana e intensa. Ahora compartíamos ideales.

En 1970, la Reforma en la U.C implantó el sistema de “currículum flexible” que modificó planes y programas de estudio. Este hecho, más el traslado de la Escuela al Campus Oriente, tuvo como efecto que comenzáramos a vernos menos, que nuestras reuniones de estudio, sociales o político-universitarias fueran distanciándose, pero el afecto en el núcleo de amigos continuaba intacto. Permanecen inalterables para mí las muchas tardes de estudio en casa de Diana, en avenida Ricardo Lyon, cuando ella, siempre generosa, ayudaba a los más “duros de mate” a calentar la prueba o el examen del día siguiente, para después invitarnos  a tomar onces con el gentil “auspicio” de su mamá, doña Perla.

Por esos mismos días, cuando ya nos encontrábamos en tercer año de la carrera, se produjo la histórica victoria electoral de Salvador Allende y el ascenso de la Unidad Popular al gobierno. Aquel clima preñado de esperanzas incrementó y apresuró el desarrollo político interno en cada uno de los componentes de ese grupo de estudiantes que, apenas 2 años y medio antes, nos identificábamos con la Reforma en la Universidad Católica. En esa época, Diana ya integraba el Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER). Fue por esos días luminosos que, sin dejar los estudios -y con varios de nosotros ejerciendo profesionalmente en los medios- cada cual inició su propio camino para integrarse y colaborar con el proceso de cambios acelerados que se estaba creando.

Diana Arón fue una de ellas, trabajando en la revista juvenil “Onda”, de la nueva editorial estatal “Quimantú” y militando en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue en ese tiempo cuando contraje matrimonio e invité, por supuesto, a todos mis amigos de la universidad. En medio de la fiesta, cuando ya había perdido toda esperanza de que llegara, apareció Diana: siempre alegre, con su ojos llenos de risa, celebrando y “echando la talla” porque me había casado, en circunstancias que (muchas veces lo habíamos conversado en el grupo) “los revolucionarios no se casan, tienen compañera, pareja”… Debe haber sido la última vez que la vi y así la recuerdan las fotos que nos tomamos los novios con el grupo de entrañables compañeros que asistió: con un vestido de falda muy corta -como se usaba entonces- luciendo su bella figura y siempre alegre, siempre…

Apenas algunos años más tarde, muy lejos, en el exilio, sobrecogido por la horrible noticias, me negué a creer que un 18 de noviembre Diana había pasado a engrosar la lista de los detenidos desaparecidos… Sólo pude entrar a mi laboratorio fotográfico casero y -en medio de lágrimas irrefrenables- copiar muchas veces su hermosa imagen desde los negativos de mi casamiento, en un intento por multiplicar entre los chilenos desparramados por el mundo la sonrisa de Diana Arón.

Hoy conozco la temible verdad.

El 18 de noviembre de 1974, alrededor de las tres de la tarde, Diana, en la clandestinidad, fue reconocida en avenida Ossa por una delatora al servicio de la siniestra DINA. Cuando se percató de la trampa intentó huir y el agente Osvaldo Romo le disparó por la espalda. Diana, embarazada y malherida, fue conducida  al “Cuartel Terranova” (Villa Grimaldi) donde, pese a su estado, fue cruelmente torturada por Miguel Krassnoff Martchenko. Muchos años después, el propio Romo declararía en una entrevista: “Diana fue ultimada por el capitán Krassnoff cuando ya no podía sacarle ninguna declaración. Krassnoff la agredió con tal brutalidad que le produjo una hemorragia (y) todo el suelo quedó con un charco de sangre, que debe haber sido parte del feto que perdió por culpa de los apremios… Lo que más me impactó fue que Krassnoff salió de la sala de tortura con las manos ensangrentadas gritando: “¡¡Además de marxista, la conch ‘e su madre es judía!!… ¡¡hay que matarla!! Nosotros la asesinamos”.

Después de aquello, la huella de Diana  Arón se perdió para siempre.

Yo jamás perderé su sonrisa.

La Metamorfosis de Aula Segura

 

Aunque el gobierno aparentemente intentó explotar como un gran triunfo la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto Aula Segura, una iniciativa que supone el fortalecimiento de  las facultades de los directores de establecimientos educacionales en materia de expulsión y cancelación de matrícula en casos de violencia extrema, lo cierto es que rápidamente pasó al olvido a raíz del asesinato del comunero mapuche, Camilo Marcelo Catrillanca Marín. Esta situación, aún en pleno desarrollo, se tomó la agenda y está poniendo en serios aprietos al gobierno.

Con todo, vale la pena repasar qué ha pasado con el polémico proyecto de ley que tuvo una tramitación de 54 días en el Congreso y que sufrió una serie de cambios en su recorrido. En realidad, estuvo a punto de ser rechazado, pero finalmente se aprobó por la Cámara de Diputados para prontamente convertirse en Ley. En Página 19 les contamos algunas de sus transformaciones que convencieron a diputadas y diputados de oposición para votar a favor de la controvertida iniciativa del Ejecutivo.

La jugada de Yasna Provoste

En la discusión de la Comisión del Senado el proyecto de ley sufrió las más variadas correcciones por las y los legisladores. El rol de la presidenta de la instancia, Yasna Provoste, fue clave para doblarle la mano al Gobierno. La parlamentaria, que fue centro de la ira de la derecha, había señalado que “mira a los estudiantes como ciudadanos de segunda categoría”, tildando al proyecto como simplista y hecho de forma apresurada.

Fueron tales las transformaciones que incluso se le cambió el nombre de la iniciativa a  “Aula Democrática” y se rechazaron todas las indicaciones hechas por el Ejecutivo, rectificando radicalmente aspectos claves del proyecto.

1.- Los directores de los colegios no tendrán la facultad inmediata de expulsar a estudiantes involucrados en actos de “violencia”, respetando el debido proceso de cada situación particular y velando por los reglamentos internos de cada Establecimiento Educacional.

2.- La Comisión de Educación estableció un plazo de 10 días para defenderse a los estudiantes acusados, a diferencia de los cuatro días de la idea original.

3.- En una primera instancia el proyecto de ley solo estaba destinado a los establecimientos públicos, estigmatizando a sus estudiantes, por lo que se amplió a todas las instituciones educativas, especialmente las particulares pagadas que estaban exentas de esta controvertida iniciativa.

4.- las medidas precautorias se podrán aplicar a todas y todos los integrantes de la comunidad educativa y no solo a las y los estudiantes.

Cuadro Comparativo

Finalmente el 26 de octubre la Comisión de Educación del Senado, dio el vamos al Proyecto de Ley aprobando la idea de legislar y la senadora Yasna Provoste, pidió no hablar del proyecto del Ejecutivo porque fue rechazado.

En este sentido el único senador que votó en contra de la idea de la legislar fue el legislador de Revolución Democrática, Juan Ignacio Latorre, quien lo calificó como nefasto, argumentando que “los colegios se van a transformar en fiscalías y van a abrir múltiples causales acusatorias.” “Se debe entregar apoyo multidisciplinario a los directivos y no legislar a la rápida, pensando en las encuestas. Debemos tomar los buenos ejemplos de educación pública como es el caso de la comuna de Independencia”, concluyó el senador Latorre.

 Aula Segura Pasa de Curso Pero no se Gradúa

Efectivamente, la cuestionada medida impuesta por el Ejecutivo para legislar de forma inmediata, fue aprobada la tarde del lunes 11 de noviembre para su Promulgación el día miércoles 21 de noviembre. Sin embargo, no todos quedaron conformes. A los estudiantes -que han manifestado su intención de desconocer la ley- se suman organizaciones ligadas a la oposición que esperaban que sus parlamentarios votaran en contra del proyecto. Tal es el caso de la Brigada de Profesores Socialistas, quienes se manifestaron disconformes con la votación de un proyecto que consideran que “ignora el debido proceso por lo que hace recordar los tiempos más oscuros de la dictadura”.

“Este proyecto busca un efecto mediático, utilizando mucha pirotecnia llegando al extremo de incluir noticias falsas en los medios de comunicación para presionar que el debate se incline hacia el sector que este actual gobierno de derecha quiso imponer, olvidando temas tan importantes como acelerar el proceso de desmunicipalización”, puntualizó la organización.

Cabe recordar que la iniciativa fue aprobada con votación del oficialismo y votos de la oposición, excepto el Partido Comunista, el Frente Amplio y la abstención de la presidenta de la Cámara de Diputados Maya Fernández y Juan Santana, entre otros, por lo que se registró con 110 votos a favor, 26 en contra y 13 abstenciones.

 

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