¿Qué quién va a ser nuestro próximo Presidente de la República…? No nos distraigamos con encuestas sobre nombres de precandidatos que saltan cada día a la palestra. Falta mucho para esto. El tema único de hoy, después de la pandemia, es el próximo plebiscito, y no dar la carrera por ganada por más que las encuestas pronostiquen el triunfo del Apruebo.

No nos descuidemos. No olvidemos que las encuestas se manipulan y caigamos en la trampa de creer en una carrera corrida. Sigamos alentando a votar por el Apruebo y la Convención Constitucional (CC). Recordémosle a nuestros conciudadanos la importancia de ambos y en especial, de esta última.

Calibremos en todo su valer el hecho de que es la primera oportunidad en que nuestra democracia, a través de un plebiscito, se abre a la posibilidad de dar el golpe de gracia a la Constitución del 80 y reemplazarla por una escrita desde la soberanía popular, de donde nunca debió alejarse. Y además, con el regalo de que sean chilenos de distinto signo, color y textura, con sus visiones diversas, quienes aporten y enriquezcan el diseño de un nuevo modelo de desarrollo y de convivencia.

En otras palabras: la CC, conformada en un 100 % por constituyentes electos por el pueblo soberano, cumple el objetivo de que no sean “los mismos de siempre”, la elite política, quienes escriban nuestra nueva Carta Magna, como sucedió en las tres anteriores, desde 1833 hasta la fecha.

Cosa que no ocurre con la otra propuesta, la de la Convención Mixta, donde sólo la mitad de sus componentes sería savia nueva. La otra mitad saldría de las filas de los parlamentarios actuales, restándolos de sus tareas legislativas de hoy.

Basta de “los señores políticos”

Aclaro que no tengo nada contra ellos. Dejemos a un lado ese cliché – que huele a pinochetismo rancio – de “los señores políticos”. Basta de menospreciar a los ciudadanos que nos representan en el Parlamento. Al contrario, soy de quienes aprecian y admiran a quienes han elegido la política como forma de vida. Esto significa – en el buen sentido que nunca debió perder -, que estos conciudadanos se dedican 24/7 a pensar el país, a promover y defender las normas y reglamentos que faciliten una mejor vida para todes nosotres.

Una hermosa y valiosa tarea, que algunos tratan de ensombrecer o enlodar o porque está muy bien remunerada, lo que aumenta la distancia con una población con hambre; o porque algunos de estos parlamentarios han caído en la corrupción, pensando más en sí mismos y sus grupos de apoyo que en el bienestar del país. Pero… “de todo hay en la Viña del Señor”. Estos son las excepciones, o debieran ser. Y no es razón suficiente para mirarlos con rabia, odio  o desprecio.

Convención Constituyente: más Democracia

Hay otras razones para preferir la Convención Constitucional (o Asamblea Constituyente, denominación a la que muchos temen). El Parlamento actual no representa todo el arcoíris de la diversidad de la sociedad que conformamos. Están las principales corrientes políticas, pero no todas. Y no se trata de aplaudir ni fomentar la borrachera de partidos políticos en formación que tenemos actualmente, ni mucho menos… Por el contrario, esto habla más de caprichos, individualismos, soberbia y olvido de ese viejo lema: “la unión hace la fuerza”, o … “el pueblo unido jamás será vencido”.

Tampoco hay en el Parlamento actual por muy democráticamente que haya sido electo (ahora libre del sistema electoral binominal), la debida representación de otros estamentos que componen nuestra chilenidad como cuerpos pensantes: las mujeres, los pueblos originarios, los ambientalistas, los artistas que ven el mundo desde otras veredas, los filósofos, sociólogos, astrónomos o biólogos que piensan nuestro futuro tan inquietante… Tenemos tantos cerebros brillantes en muchas áreas del conocimiento en la sociedad de donde obtener nuestros constituyentes, personas que hasta ahora no han tenido la oportunidad de aportar al mejor estilo de vida y desarrollo del país.

Muchos le temen a la CC porque han escuchado que sería un Congreso “paralelo”. No es así. El Congreso actual seguirá cumpliendo sus funciones de ordenar y mejorar la vida de los chilenos y chilenas hoy. En otro plano, la CC se dedicará exclusivamente a diseñar un real mejoramiento de nuestros años futuros.

Sigamos preparándonos para el 25 de octubre, cuidémonos del virus maldito y sigamos todos los instructivos sanitarios para ir a votar por el Apruebo y Convención Constitucional (CC).

Alentemos a nuestros vecinos y vecinas a salir a votar con entusiasmo ese día para que masivamente refrendemos el llamado de la calle, que se hizo sangre y lágrimas un 18 de octubre, para tener una nueva Constitución. Una que borre la vergüenza del Chile tradicionalmente democrático, de haber soportado tantos años la de una dictadura.