Abogada de la Pontificia Universidad Católica de Chile e históricamente la primera Ministra de Transportes y Telecomunicaciones de Chile en  el segundo gobierno de Michelle Bachelet, Paola Tapia Salas está dedicada a la docencia como Directora de la Carrera de Derecho de la Universidad Central, desde marzo del año 2019. Políticamente independiente, pero con domicilio en la centroizquierda, Paola fundó el movimiento “Mujeres en movimiento y Red de  Ciudad Futura”, un organismo que tiene relación con la movilidad futura en perspectiva de género  y en el apoyo para que más mujeres asuman liderazgos en estas temáticas. Pedagógica para explicar sus dichos y argumentos, Paola es permanentemente requerida por los medios de comunicación, cuando se necesita una explicación clara y sencilla respecto al tema que la apasionó cuando era secretaria de Estado.

-Siendo abogada, ¿por qué se decidió a los temas de transporte?

-Siempre digo que el transporte me eligió a mí y yo no al transporte.  Después que me titulé, trabajé 3 años en el sector privado, pero siempre sentí una necesidad de trabajar en lo público. Hice un recorrido, por todo Chile, buscando acceder a un cargo público, y se abrió esta posibilidad en el Ministerio de Transporte, participé en un concurso público que gané y comencé una carrera funcionaria desde lo más básico. Estuve en un programa de fiscalización y de ahí en adelante comencé a aportar, porque siempre he sido muy proactiva, de buscar políticas públicas de largo plazo, y eso fue muy bien valorado por las distintas autoridades del ministerio. Hice carrera, fui fiscal de transportes, estuve en los temas aeronáuticos, ferroviarios y asumí en el gobierno de la Presidenta Bachelet, primero como coordinadora del área legislativa y en el último año como ministra.

-O sea, meritocracia pura

– 14 años en el Ministerio de Transportes antes de ser ministra y sin militar en ningún partido político llegué a este cargo que es muy poco común.

-Fue la primera ministra de esa cartera, pero de seguro se encontró en un ministerio habitado por mucho hombres. ¿Cómo asume esta función siendo la primera mujer ministra de esa repartición?

-Conocía al ministerio desde adentro y este me conocía a mí. Por lo tanto, tenía mucho conocimiento de las leyes que habíamos redactado, de los reglamentos, de las prácticas, etcétera. Tomaba una camioneta y me iba con los fiscalizadores, a las 5 de la mañana, a hacer controles. Aunque soy abogada, siempre he pensado que una tiene que hacer las políticas públicas desde el terreno, desde la realidad de lo que está pasando. Ahora en lo externo, fue un proceso de aprendizaje y de pensar que si esto lo estoy haciendo bien se debe traspasar a la ciudadanía.  Cuando fui ministra recibí múltiples presiones, de carácter político, de toma de decisiones, de licitaciones, que muchos dijeron que no había que hacerlo, pero como funcionaria pública, de mujer independiente, pero con un sello muy marcado de servidora pública tomé la decisión de hacer lo que correspondía. Eso suponía tomar medidas impopulares, por ejemplo respecto a la evasión o a licitaciones, pero siempre pensando en una mirada de largo plazo.

-Mi pregunta apuntaba si siendo la primera ministra, se sintió alguna vez discriminada…

-No. Creo que tuve suerte y no me sentí así. Quizá también por mis características personales, porque yo soy una mujer que me he empoderado con los temas, soy de carácter fuerte, pero escucho mucho. Creo en el trabajo en equipo. No creo en la verticalidad de las políticas públicas, sino más bien en la horizontalidad. Por eso, apoyamos, en un principio del gobierno de la Presidenta Bachelet, la Ley Emilia y  de Convivencia Vial. Esas leyes no surgen desde el escritorio, sino desde la ciudadanía. Sí debo reconocer que algunas veces las presiones vinieron desde el mundo político que veían que siendo mujer e independiente no iba a  enfrentar situaciones complejas. Creo que la mayoría se llevó una sorpresa.

-¿Por qué el transporte público se llama así si es privado o manejado por privados?

.El transporte, jurídicamente, se define como público y particular. Lo público tiene que ver con que es un servicio que está disponible para la ciudadanía, que tiene que ser continuo, permanente y a disposición de los usuarios. Es algo que no puede no existir. El Estado tiene que dar garantía que exista. Bajo las reglas actuales, existe el Estado subsidiario. Es decir, el Estado regula y el privado presta el servicio. Por ende, no da lo mismo cómo y quién regula, porque si nosotros queremos que las personas reciban un transporte público de calidad, entonces hay que aumentar los niveles de exigencias que existen en los contratos.  Y eso supone poner mano dura con las empresas cuando haya que pasar multas y sanciones. Eso supone el fiel cumplimiento de cien por ciento del contrato.

Hoy día los contratos, por ejemplo, del Transantiago que no son los originales, sino lo que se subscribieron en el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera el año 2011, están cifrados en el orden del 80 por ciento. Por sobre eso, las empresas asumen el costo de las multas versus cumplir integralmente el contrato. No digo todas, pero hacen el manejode esa información.

-¿Cómo evalúa el actual servicio?, porque los chilenos se levantaron el lunes 8 de octubre último y se encontraron que el metro había subido su precio.

-No ha existido una buena gestión y eso ha tenido una repercusión seria en la ciudadanía. Fundamentalmente, me refiero a la falta de la licitación pública que está pendiente. El gobierno optó por un camino que fue dejar sin efecto una licitación que se trabajó por 3 años. No hubo ninguna improvisación ni detalle que se dejara de trabajar y estudiar. Fueron 3 años de trabajo de los equipos técnicos del Ministerio, que llevan años trabajando allí, para que todo el sistema mejore. Hubo una decisión política y la consecuencia de esa opción se puede advertir un año y medio después  porque las tarifas están subiendo no solo por los indexado tarifaria y los elementos técnicos, sino por el mayor gasto que ha sido autorizado. Ese mayor gasto se da cuando un terminal paga 3 veces su valor, cuando se compran buses eléctricos que se hacen por un trato directo, negociaciones que no son a través de licitaciones públicas y se hace evidente cuando prorrogan contratos cuya fecha de caducidad ya venció hace bastante tiempo.

-Aunque se ha declarado independiente, tiendo a pensar que su domicilio político está en la centroizquierda, ¿qué opinión tiene usted de lo que está ocurriendo con la oposición hoy en día?

-Quiero pensar que la actual oposición está embarcada en generar en un programa o propuesta pensado en la ciudadanía.  También pienso que estamos en una etapa de reflexión, de diálogo, de encuentro y en lo cual cada uno podrá mostrar sus legítimas diferencias, pero ellas en un estado democrático tendrán que privilegiar la desigualdad social y económica en temas tan relevantes para la ciudadanía como en el tema de pensiones, tributaria, educacional, temas que decanten en propuesta solidas que permitan  proyectos comunes. No tengo dudas, que a corto plazo, contaremos con un proyecto potente para compartir con la ciudadanía.

-Siendo ex ministra del gobierno de la Presidenta Bachelet, ¿Qué siente de los ataques que ha recibido ella desde la ultra derecha  de nuestro país?

La historia reconocerá todo el inmenso trabajo que hizo la Presidenta Bachelet. Su liderazgo político, su carisma, su cercanía está probado no solo a nivel nacional sino también internacional. Por ende, todos estos ataques que ha recibido estoy en absoluto desacuerdo.

-¿Estaría disponible, desde su independencia, asumir un cargo público como gobernadora o alcaldesa, teniendo presente que tiene una larga trayectoria como servidora pública?

Siento que mi ADN es el servicio público. Es el lugar donde me formé, crecí (se emociona) donde pasé los mejores años de mi vida. Siempre digo que mi alma estaba en el Ministerio de Transporte, en sus murallas, sus personas, en todo. Creo que una tiene que buscar espacios donde aportar y hoy es en la universidad. Creo en el proyecto académico en el que estoy. Tuve la posibilidad de estar en otros, pero elegí este precisamente por sus características por ser un espacio plural, comprometido e independiente.  Ahora, evidentemente una nunca puede descartar nada, pero hoy, por sobre todas las cosas, estoy al servicio de los futuros jóvenes  profesionales, y espero que ellos y ellas lo hagan en el  futuro para construir un mejor país.

– Por último, ¿por qué decidió fundar un movimiento relacionado con los derechos de las mujeres?

-Una de estas fundaciones, Mujeres en Movimiento, es internacional  y surge porque somos invitadas a participar en la primera reunión que se hizo a nivel mundial de mujeres en los temas de transportes. Participaron mujeres de todos los lugares del mundo y ahí vimos la necesidad que participen mujeres en la movilidad del trasporte, la energía y el medio ambiente. Frente a eso, nos planteamos que teníamos que hacer algo. Éramos siete mujeres de Iberoamérica, siendo yo la miembro fundadora. Hemos recibido la colaboración del gobierno alemán, de organizaciones multilaterales, como el Banco Mundial, y hemos realizado  distintos eventos para contar nuestra propia experiencia y que otras mujeres  se empoderen y digan sí, yo soy capaz de dar el salto, aportar en el mundo técnico, pero también lo puedo hacer desde el mundo político porque tengo las herramientas, las habilidades y me atrevo.