El juez de la Red Plurinacional de Jueces de las Américas, Félix Mora, impulsor del voto de los chilenos en el extranjero, se refirió a la reciente aprobación en la Cámara Baja, del proyecto de reforma constitucional que repone el voto obligatorio en las elecciones populares, entre lo cual el Presidente Sebastián Piñera, quien durante su primer gobierno aprobó el voto voluntario, pidió hacer un análisis respecto de la actual moción que –

Y mientras el Ejecutivo evalúa la convenencia de la obligatoriedad del sufragio, el Juez Félix Mora valora el avance de la iniciativa, pero pone enfásis en que el Estado debe generar la cercanía sobre todo entre los candidatos independientes y este nuevo padrón electoral.

-Usted es uno de los impulsores de que se lograra el voto chileno en el extranjero. está de acuerdo con reponer el voto obligatorio en Chile?

-Lo substancial de la pregunta es definir si ejercer el sufragio es un derecho o un deber. Soy de la opinión, que el votar es un derecho y a la vez un deber cívico. Conjugar ambas cualidades, que parecieran ser contradictorias, es comprender la naturaleza del voto. Sin duda se podría argumentar que los derechos no pueden ser al mismo tiempo una obligación, pero tenemos por ejemplo el derecho a la vida, un derecho inalienable, consagrado en la Carta Fundamental de los Derechos Humanos y reconocido de manera universal como una obligación constitucional a respetar por todos los Estados modernos. Por tanto, considero que es posible afirmar que existen derechos que al mismo tiempo son deberes, como el derecho al voto.

-De acuerdo a expertos, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como Marcela Ríos, el voto voluntario agudizó la caída en la participación y, aunque no es la causa de la abstención, aumenta la desigualdad en el ejercicio de los derechos ¿Qué hace falta para que todos y todas cuenten con esta información? ¿Ayudan las franjas electorales en los medios de comunicación o falta educación cívica en los barrios?

-Muchas personas no saben por quién votar, así quedó demostrado en la elección pasada donde uno de los motivos de la abstención fue que la gente no conocía a los y las candidatas. No basta con el voto obligatorio, el Estado debe garantizar mecanismos idóneos para informar sobre las cualidades de los candidatos, en especial si se trata de independientes que no cuentan con los poderosos recursos de los partidos tradicionales. Por tanto, no bastan 5 minutos en una franja electoral y el Estado debe también garantizar el derecho a la información veraz, completa y sin discriminación de todos los candidatos y candidatas.

-Según datos entregados por Servel, 6 de cada 10 chilenos no votó en la elección pasada, es decir, solo un 43.41% del padrón, sin embargo, resulta improbable que la ley entre en vigencia en la próxima elección parlamentaria y presidencial. Aún, así, ¿Usted cree que debiera avanzarse?

-Creo que una de las razones fundamentales por las cuales el voto voluntario no dio los resultados esperados, es debido a la falta de credibilidad de la población hacia los partidos tradicionales, en realidad, hacia toda la clase política, que demostró mantenerse ajena e indiferente respecto de las necesidades reales e ingentes de la población a la que supuestamente deben servir. La clase política creó un núcleo irreductible, en el que los mismos personajes eran elegidos, elección tras elección, por una ínfima minoría de votos. A lo largo de los años, fueron perpetuando un sistema en el cual se auto eligen entre unos pocos, impidiendo a la mayoría de la sociedad participar de las decisiones trascendentales.

Los más fervientes admiradores del voto voluntario, que nos hablan de la “libertad de decidir”, son los mismos admiradores del llamado Neoliberalismo, sistema que ha perpetuado la desigualdad a niveles nunca alcanzados. Por años hemos convivido con autoridades, desde el más bajo al más alto nivel, elegidas por una minoría, mientras a la mayoría solo se le permitió observar desde la distancia, viendo cómo se auto elogiaban de tener un estado de derecho, faro de Latinoamérica, oasis para otros, repitiendo el discurso fatuo acerca de respetar esta democracia.

Ciertos partidos que antes del quiebre de la democracia representaban verdaderamente los intereses del pueblo, los partidos de las grandes mayorías, de los marginados, de los desposeídos; tras el retorno de la democracia fueron olvidando al pueblo que debían representar, adoptaron nuevas formas de hacer política y se convirtieron en eficientes empresas inversionistas, al más puro estilo neoliberal, para quienes no importa de dónde proviene el dinero de las campañas electorales, porque lo importante es ser elegido(a) para mantener el statu quo.

Dicho statu quo de corrupción y autocomplacencia se vino abajo con el estallido social, que forzó a la anquilosada cúpula política a llegar a un acuerdo, el “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”. Es decir, es solo gracias al estallido social que ahora Chile tiene una Convención Constituyente elegida con el voto del pueblo, que seleccionó a representantes independientes en su mayoría, demostrando que la desconfianza de la sociedad hacia los partidos políticos persisten y permite aventurar que en las futuras elecciones se definirán nuevos partidos políticos.

-¿Qué le va a ocurrir a Chile con este voto obligatorio? ¿Mejorará La democracia?

-Con una participación mayoritaria en las elecciones, obviamente, se profundizará la democracia, que no siendo perfecta permitirá al menos que los elegidos(as) se legitimen sin sombra de dudas.

No podemos seguir dándonos el lujo de elegir a un presidente con un 40 % de los electores o representantes en el Congreso elegidos con una ínfima proporción de votantes. Un Gobierno de minoría es igual a dictadura.