
La incorporación de nuevas tecnologías al comercio avanza rápidamente. A comienzos de septiembre, Walmart Chile inició en Laja un plan piloto de despacho mediante drones, con vuelos dos veces por semana durante tres semanas y la participación de una decena de familias. La experiencia busca explorar nuevas alternativas de distribución para sectores rurales y de difícil acceso.
Para Juan Antonio Moreno, presidente del Sindicato Interempresa Líder Walmart Chile, el debate no pasa por oponerse a la modernización, sino por discutir qué ocurre con quienes trabajan en las áreas que son transformadas por estas tecnologías.
“El comercio está viviendo una transformación muy rápida producto de la automatización, las nuevas tecnologías y las nuevas formas de trabajar. No queremos frenar esa modernización, pero sí creemos que tiene que hacerse con responsabilidad”, sostuvo el dirigente.
Desde el SIL advierten que la automatización puede modificar o incluso eliminar determinadas funciones, al mismo tiempo que puede generar nuevas exigencias para quienes permanecen en los puestos de trabajo. Frente a ello, Moreno plantea la necesidad de fortalecer la capacitación y la reconversión laboral, junto con establecer límites claros a la multifuncionalidad y a la incorporación de nuevas tareas.
“Si una tecnología cambia o elimina un puesto de trabajo tiene que existir capacitación y reconversión laboral. Si a un trabajador se le van a exigir nuevas funciones tienen que existir límites claros, preparación y condiciones que protejan su salud y seguridad”, afirmó.
La preocupación sindical no es nueva. En una entrevista publicada por Doble Espacio, Moreno ya había advertido sobre los efectos que la automatización y la reducción de personal pueden tener sobre la carga laboral y la multiplicidad de funciones dentro de los supermercados.
Seguridad: cuando continuar vendiendo se transforma en el problema
A esta discusión se suma una segunda dimensión: la seguridad de quienes trabajan en los locales.
El 11 de septiembre, el Líder Express Isabel Riquelme, en Maipú, fue escenario de un violento asalto. De acuerdo con antecedentes publicados posteriormente, un grupo de delincuentes ingresó al establecimiento y sustrajo especies y dinero. Durante el hecho, una trabajadora fue golpeada con una escopeta.
En el video difundido por dirigentes del SIL se observan imágenes del ataque y posteriormente al presidente de la organización sindical abordando lo ocurrido. Moreno cuestiona que, pese a la gravedad de la situación, la administración del local habría pretendido continuar con la operación y las ventas.
Según el dirigente, finalmente el cierre del establecimiento y el despacho del turno nocturno se concretaron después de la intervención de dirigentes sindicales y representantes de los trabajadores. “La seguridad de los trabajadores no puede depender de que alguien presione para que se actúe”, planteó posteriormente Moreno.
La empresa, por su parte, informó posteriormente que el local fue cerrado preventivamente tras el incidente y señaló que la seguridad de trabajadores y clientes constituye una prioridad, además de poner antecedentes a disposición de los organismos encargados de la investigación.
Para el sindicato, el episodio vuelve a plantear una pregunta que va más allá de un local específico: qué lugar ocupa la seguridad de los trabajadores cuando existen situaciones de violencia y qué protocolos deben activarse inmediatamente frente a hechos de esta naturaleza.
Dos caras de una misma discusión
Automatización y seguridad pueden parecer problemas distintos, pero para el SIL forman parte de una misma discusión sobre las condiciones en que se está transformando el trabajo en el comercio.
Por una parte, tecnologías como los drones, los sistemas automatizados y las nuevas modalidades de atención y distribución pueden modificar la organización tradicional de los supermercados. Por otra, los trabajadores continúan expuestos a situaciones de violencia y a nuevas exigencias laborales que, según el sindicato, requieren respuestas específicas.
La organización plantea que la modernización no debiera traducirse únicamente en mayor eficiencia para las empresas. A su juicio, también debe contemplar mecanismos que permitan anticipar sus efectos sobre el empleo, garantizar capacitación y reconversión cuando corresponda y establecer condiciones claras respecto de las nuevas funciones que asumirán los trabajadores.
Moreno ha llamado, en ese sentido, a abrir una discusión entre trabajadores, empresas y autoridades sobre la regulación del trabajo que viene.
“Podemos modernizar el comercio sin precarizar a quienes lo hacen posible todos los días”, sostuvo.
El debate recién comienza. Mientras Walmart experimenta con nuevas formas de distribución como los despachos mediante drones, los trabajadores organizados buscan que la transformación tecnológica avance acompañada de capacitación, reconversión, límites a la sobrecarga de funciones y garantías efectivas de seguridad laboral.








