lunes, septiembre 21, 2026
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La paz ausente de cada día

El país de la libertad y la democracia, Estados Unidos, sigue encabezando el ranking con el mayor presupuesto militar del mundo sembrando caos, guerras, golpe de estado, persecución e imposiciones por doquier.

 

Cada 21 de septiembre, desde 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de la Paz y parafraseando a Eduardo Galeano: El mundo está “Patas Arriba” porque, siendo muy sinceros, estos tiempos han sido de guerras; abiertas o encubiertas, pero guerras al fin. 

Claro, algunos están felices de que esto ocurra. El negocio de las armas está feliz, reportando ganancias extraordinarias. Son miles y miles de seres humanos que están muriendo en la guerra y con ellos millones de personas que se ven forzadas al desplazamiento y que huyen del infierno mismo.

 El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) lo ha dicho en su último informe, el gasto militar creció 2.9% y alcanzó los 2,89 billones de dólares en 2025. Sobra el dinero para la guerra, falta para construir confianza, paz y justicia  social.

Siguen los ataques contra Irán y siguen las represalias de Irán contra sus atacantes llevándose de paso cientos de vidas y dejando otras miles heridas y destrucción y más destrucción. La misma que vimos en los continuos ataques de Israel, con el gentil auspicio de los EEUU, contra Palestina. Ataques que continúan en menor escala pero que siguen sembrando muertes y terror en la población. Sigue la ocupación a nuestra dolida Palestina. Y suma y sigue, siguen ataques a El Líbano y Yemen.

Así mismo, también sigue la guerra en Ucrania. Un día ataques de Ucrania contra Rusia, al día siguiente ataques de Rusia contra Ucrania. Ambos, países que antes se podían consideraban como hermanos ya que comparten historias, lenguas, y culturas comunes; sin embargo, el virus occidental, la maquinación, la puesta en escena de la revolución del Euromaidán en Ucrania, el 2014, y que terminó con un golpe de Estado, abrió las puertas a las más trágicas historias de guerra civil interna y, posteriormente, a la guerra entre Rusia y Ucrania. 

Como una película, que se repite una y otra vez, como una pesadilla, seguimos observando a los EEUU y a la Unión Europea que en vez de hacer esfuerzos para poner fin a los conflictos y que hayan negociaciones de paz que permitan un alto al fuego definitivo han decidido desde la OTAN, en su última reunión realizada en Ankara, Turquía, en julio pasado, entregar un nuevo paquete en ayuda militar a Ucrania por 70 mil millones de Euros. Como usted lo lee, miles de millones para continuar la guerra y la muerte. Lo mismo hacen, al seguir vendiendo y enviando armas a Israel.

El país de la libertad y la democracia, Estados Unidos, sigue encabezando el ranking con el mayor presupuesto militar del mundo sembrando caos, guerras, golpe de estado, persecución e imposiciones por doquier. El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por un comando militar estadounidense, y todo lo antes dicho, viola, una vez más, el derecho internacional del que EEUU debería estar obligado a respetar. Pero, siguen haciendo lo que quieren. Se siguen sintiendo amos del mundo.

Es también imposible olvidar, mientras escribimos este artículo, lo que sigue pasando en Sudán que tras un golpe militar, en octubre de 2021, este país quedó atrapado en una guerra civil que ha causado decenas de miles de muertos, millones de desplazados, y de hambruna a su población. En palabras de la UNICEF, “Sudán vive la mayor emergencia de desplazamiento interno del mundo, con más de 9 millones de personas obligadas a huir de sus hogares, entre ellas millones de niñas y niños”. 

No puedo dejar de mencionar que por estos días terminé de leer el libro “Un día más con vida” del periodista Ryszard Kapuscinski que narra el “éxodo blanco”, la tragedia y liberación de Angola. Tristemente la historia del continente africano nos debe seguir llenando de vergüenza a la humanidad toda por los millones de esclavos que fueron obligados a trabajar forzosamente, vendidos como ganado, exportados a diversos rincones del mundo, maltratada su dignidad humana. 

También debemos recordar todo el saqueo y muertes que sembraron en África los países “civilizados” de España, Reino Unido, Bélgica, Portugal, Alemania, Italia, y Reino Unido. Así mismo, que EEUU y Brasil, entre otros, abusaron por años de personas esclavas hasta su abolición. Como dice el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel, nuestros pueblos del sur no son pobres sino que han sido empobrecidos por los países más prósperos del mundo.

Al recordar entonces esta fecha, este 21 de septiembre, el panorama es desolador. De acuerdo al Comité Internacional de la Cruz Roja “Actualmente hay más de 130 conflictos armados en el mundo, el doble que hace 15 años. Los conflictos duran más tiempo, son cada vez más complejos y afectan a generaciones enteras”. 

Las últimas joyitas. El secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, afirmó en la conferencia Air, Space and Cyber, celebrada en Maryland, que “Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”, así de simple. 

Ya ni siquiera el espacio sideral hoy se librará de la existencia de armas letales las que darán vuelta por nuestras cabezas. ¿Qué locura es esto? ¿Y qué pasó con el “Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes”, que los mismos EEUU impulsaron en los años 60 y que prohíbe el despliegue de armas en el espacio sideral? 

Como si fuera poca la tragedia palestina, Estados Unidos venderá 40 mil bombas pesadas a Israel de acuerdo a antecedentes que revelara el periodico The Washington Post. Al cierre de este artículo, también la prensa informaba que EEUU vendería más armas a Ucrania y, para peor, EEUU quiere instalar una base militar en Polonia, una clara amenaza para Rusia. Al mismo tiempo, se siguen realizando ejercicios militares en Europa, en el Báltico, en las cercanías de Rusia, y siguen sonando tambores y preparativos que anuncian una posible guerra entre la OTAN y Rusia.

Seguramente, muy pocas personas siquiera conozcan que Naciones Unidas tiene y conmemora el Día Internacional por la Paz. Hay razones suficientes para estar preocupados, porque aunque pudiéramos estar lejos y a salvo de una bala o de un misil, el sentido de responsabilidad, la conciencia y el humanismo, deben imperar y oponerse a quienes quieren seguir destruyendo este mundo. Además las guerras, por lejos que estén, generan una crisis económica a nivel mundial.

Por esto es muy importante pronunciarse, denunciar el negocio de la guerra, demandar el alto al fuego y negociaciones de paz donde haya conflictos, como el fin de la carrera armamentística. Entonces, el activismo por la paz es fundamental. 

En estos tiempos difíciles es importante también que nuestros países dejen el vasallaje del que se sienten obligados a acatar lo que hace o imponen los EEUU, Israel, o la Unión Europea. No seamos cómplices con nuestro silencio. Es urgente reconstruir y empoderar a las Naciones Unidas para que verdaderamente sea un organismo con el poder suficiente para parar tanta locura y tantas guerras.