Inicio Blog Página 20

Israel asesina a tres periodistas en Gaza y Líbano en un solo día: el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) exige acción internacional

El Comité para la Protección de los Periodistas condena en los términos más enérgicos el asesinato de al menos tres periodistas en Líbano y Gaza a manos de Israel en un solo día, al menos uno de ellos en un ataque selectivo. Este patrón de ataques pone de manifiesto un clima cada vez más hostil y un flagrante desprecio por el derecho internacional. Los ataques deliberados, indiscriminados o desproporcionados contra periodistas —civiles según el derecho internacional humanitario— constituyen crímenes de guerra evidentes y merecen ser investigados.

Israel llevó a cabo el miércoles ataques mortales tanto en Gaza como en Líbano, asesinando a los periodistas MOHAMMED SAMIR WASHAH, GHADA DAYEKH y SUZAN KHALIL, en una fuerte escalada de ataques contra la prensa.

Washah, corresponsal de Al Jazeera Mubasher, con sede en Qatar, murió cuando su coche fue atacado por un dron israelí en la ciudad de Gaza. En Líbano, ataques israelíes separados acabaron con la vida de Dayekh, presentador de Sawt Al-Farah, y Khalil, reportero y presentador de Al-Manar TV y Al-Nour Radio. Estos asesinatos se producen en medio de una intensificación de los bombardeos israelíes en todo Líbano, horas después de un alto el fuego entre Irán, Israel y Estados Unidos, incluyendo más de 100 ataques lanzados en cuestión de minutos a pesar de los anuncios de alto el fuego.

Las muertes de hoy forman parte de una cifra alarmante y constante. Como ha documentado el CPJ, la guerra de Gaza ya es la más mortífera para los periodistas jamás registrada, y con el asesinato de hoy, el total asciende a al menos 260 periodistas asesinados desde su inicio en 2023. Desde el estallido de la guerra con Irán el 28 de febrero de 2026, otros periodistas han sido asesinados en el Líbano y en toda la región, lo que eleva la cifra de fallecidos solo en el Líbano a al menos siete en las últimas semanas.

«Los periodistas están siendo asesinados a un ritmo y una escala que deberían conmocionar la conciencia del mundo. No se trata de tragedias aisladas; reflejan un fracaso sistemático en el cumplimiento de las protecciones más básicas que les corresponden a los periodistas civiles según el derecho internacional», declaró Sara Qudah, directora regional del CPJ. «El CPJ ha advertido reiteradamente que, sin rendición de cuentas, estos ataques seguirán intensificándose, envalentonando a quienes buscan silenciar el periodismo independiente mediante la violencia».

El CPJ exige una acción internacional urgente para garantizar la protección de los periodistas y detener los continuos ataques contra la prensa. El CPJ reitera su petición a las autoridades internacionales para que garanticen que todos los casos de asesinatos selectivos de periodistas se investiguen de forma independiente e imparcial como crímenes de guerra, dada la persistente reticencia de Israel a investigar y enjuiciar los crímenes cometidos por sus fuerzas armadas. Los responsables —desde los miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel hasta los altos mandos— deben rendir cuentas.

El asesinato de periodistas en Gaza y Líbano no es un hecho aislado, sino que forma parte de un ataque más amplio contra la libertad de prensa. La comunidad internacional debe actuar de inmediato para detenerlo.

FUENTE https://cpj.org/2026/04/israel-kills-3-journalists-in-gaza-and-lebanon-in-one-day-cpj-calls-for-international-action/

Viejos vinagres: del paro de 2022 al silencio de 2026: el poder que decide cuándo Chile se detiene

Foto de Mads Eneqvist en Unsplash

“El alza del combustible no solo encarece la vida: expone cómo un actor gremial con capacidad de paralizar el país decide cuándo ejercer su poder y cuándo permitir que el costo recaiga, sin resistencia, sobre los hogares”.

Hay poderes que no necesitan aparecer en la Constitución para ordenar la vida cotidiana con una precisión casi invisible. No deliberan, no votan, no se someten a elecciones, pero aun así determinan cuánto cuesta alimentarse, trasladarse o simplemente sostener la vida material en un país. No irrumpen en la escena pública con discursos ni programas, pero operan en un nivel más profundo: en la infraestructura misma de la vida social. En Chile, uno de esos poderes tiene historia, memoria y capacidad de intervención: el control de la circulación.

“Viejos Vinagres”, la canción de Sumo, no describe la edad sino una posición frente al mundo. El viejo vinagre no es quien rechaza todo cambio, sino quien reacciona cuando ese cambio amenaza el orden en el que se sostiene. Es una figura política antes que generacional. Alguien que no necesita intervenir permanentemente, porque su poder no radica en la acción constante, sino en la posibilidad de actuar cuando lo considera necesario.

Chile conoció esa forma de poder en 1972, cuando el paro del gremio de camioneros durante el gobierno de Salvador Allende no solo interrumpió rutas, sino que intervino directamente sobre la circulación de bienes. No se detuvo la producción; se detuvo su distribución. Y en ese gesto se reveló una verdad incómoda: quien controla la circulación puede tensionar el sistema político completo. Esa experiencia no desapareció. Se sedimentó como aprendizaje. Como repertorio. Como memoria operativa en las dirigencias gremiales del transporte.

La dictadura consolidó esa posición desde otro lugar, sin declararla abiertamente. La progresiva desarticulación del sistema ferroviario y la centralidad creciente del transporte por carretera configuraron una economía donde más del 90% de la carga depende del camión. No hay sustituto real. No hay alternativa estructural. Desde entonces, la circulación dejó de ser solo logística para convertirse en un punto de condensación del poder “oligopólico”.

Hannah Arendt advertía que el poder es la capacidad de configurar las condiciones de la vida común. Pero hay formas de poder que ni siquiera necesitan aparecer en ese espacio. Zygmunt Bauman sugirió que en la modernidad el poder se desplaza hacia el control de los flujos, y Byung-Chul Han mostró que el poder más eficaz es aquel que no necesita ejercerse permanentemente, porque su posibilidad basta para disciplinar. No es necesario paralizar el país. Basta con que todos sepan que se puede hacer.

Pero este comportamiento no es abstracto ni teórico. Tiene una expresión reciente que permite observarlo con nitidez. En 2022, frente a alzas menores en el precio de los combustibles, el gremio de camioneros activó su capacidad de presión con una intensidad que tensionó al país completo. No se trató solo de una movilización: fue una intervención directa sobre la circulación, con rutas bloqueadas, amenazas de desabastecimiento y una presión sostenida que obligó al gobierno a negociar en un escenario de alta exposición. Desde el propio mundo empresarial se advirtió que la interrupción de carreteras vulneraba el Estado de Derecho y afectaba el abastecimiento, mientras las demandas del gremio —como las alzas sustantivas en el precio de los combustibles— eran calificadas como excesivas.

Esa escena no solo mostró la capacidad de presión del gremio. Mostró algo más profundo: su disposición a ejercer ese poder cuando el contexto político lo habilita o lo tensiona.

Y es precisamente esa escena la que permite leer el presente.

Porque hoy, frente a un alza significativamente mayor en el precio de los combustibles, el comportamiento es distinto. No hay paralización. No hay bloqueo. No hay dramatización del conflicto. Hay contención. Hay diálogo. Hay una decisión explícita de no activar el poder que históricamente ha demostrado tener efectos estructurales sobre el país.

Si se observa únicamente la variable económica, esta diferencia resulta difícil de explicar. Pero si se observa desde la lógica del poder, lo que aparece es una selectividad que no responde al precio, sino al contexto político del que ese precio forma parte.

Antonio Gramsci llamaba hegemonía a la capacidad de un orden de presentarse como natural. En ese marco, la acción —y también la inacción— nunca son neutras. Siempre expresan una relación con ese orden. Y aquí es donde la metáfora de los “viejos vinagres” adquiere densidad: no se trata de quién paga el costo, sino de quién decide cómo ese costo se distribuye.

El alza del combustible en Chile no es un fenómeno aislado. Se propaga a través de toda la economía, pero ese ‘propagarse’ no es una abstracción: es una cadena concreta, material, que comienza en el costo de un camión y termina en el precio final que paga un hogar. Cada litro de combustible que sube no afecta solo al transportista, afecta a todo el sistema de circulación del país, que en Chile depende casi completamente del transporte por carretera.

Cuando el combustible aumenta, el costo del flete se encarece de inmediato. Ese mayor costo no se absorbe en un solo punto: se traslada. Se traslada desde el transporte hacia la distribución, desde la distribución hacia la comercialización y desde ahí hacia el precio final. Lo que se mueve no es solo carga, es valor. Y ese valor se reajusta en cada tramo de la cadena.

Los productos agrícolas deben recorrer cientos o miles de kilómetros desde los centros de producción y acopio hasta las ciudades. Los insumos industriales, los materiales de construcción, los bienes de consumo masivo, todos dependen de ese mismo circuito logístico. Incluso el transporte de servicios —desde alimentos hasta equipamiento médico— se ve afectado por ese aumento inicial. El resultado no es lineal, es acumulativo: cada eslabón agrega costo sobre costo.

Por eso el alza del combustible tiene un efecto expansivo. No golpea un sector, golpea la estructura completa de precios. Aumenta el costo de producir, de transportar, de almacenar y de vender. Y en ese proceso, lo que ocurre no es solo un ajuste técnico, sino una redistribución silenciosa: el costo se desplaza hacia quienes no tienen capacidad de evitarlo.

En economías con mayor diversificación logística, ese impacto puede amortiguarse. Pero en Chile, donde más del 90% de la carga depende del camión, ese aumento se transforma en una presión directa sobre toda la cadena de valor. No hay válvula de escape. Lo que sube en el combustible termina, tarde o temprano, reflejándose en el precio de la vida cotidiana.

 Durante los últimos años, el MEPCO operó como un amortiguador frente a shocks internacionales, especialmente tras el conflicto en Ucrania, suavizando el impacto sobre los hogares. Pero ese mecanismo tiene límites. Su reducción o retiro implica una decisión: trasladar el costo.

Y esa decisión no es solo económica. Es política.

Porque gobernar no es solo administrar recursos, sino administrar conflictos. Es anticipar quién puede resistir una medida, quién puede bloquearla, quién puede amplificar su costo político. En ese cálculo, el comportamiento de los actores con poder estructural es determinante.

Aquí es donde el silencio del gremio de camioneros adquiere sentido.

Avanzar en un traspaso más directo del costo del combustible a los hogares, en un contexto donde existe un actor que ha demostrado su capacidad de paralizar el país frente a alzas menores, solo es viable si se asume que ese poder no será ejercido. Y cuando ese poder no se activa, lo que se configura no es simplemente estabilidad: es una condición política que habilita el ajuste.

No se trata solo de que no habrá paro. Se trata de que quien puede bloquear la circulación ha decidido no intervenir. Y esa decisión es, en sí misma, una forma de intervención.

Es una señal hacia el sistema político: el ajuste puede avanzar sin desestabilización.
Y es una señal hacia la ciudadanía: el costo será asumido sin mediaciones estructurales.

En ese punto, la relación entre decisión gubernamental y comportamiento gremial deja de ser contingente. Se vuelve funcional. La contención del conflicto habilita el ajuste. La inacción permite que el costo fluya hacia abajo.

¿Y quién lo absorbe?

Los datos permiten responder con claridad. Hogares en pobreza multidimensional que bordean el 17%, una fuerza laboral donde cerca de un cuarto se encuentra en condiciones de precariedad, y pymes que sostienen alrededor del 60% del empleo, altamente dependientes del transporte y sensibles a variaciones de costos. El IPC, que logró moderarse tras el peak inflacionario reciente, sigue siendo vulnerable a shocks energéticos que se propagan rápidamente hacia alimentos y servicios.

No es un ajuste neutro. Es un ajuste que se distribuye de manera desigual.

Y en ese escenario, la inacción de quienes pueden tensionarlo no puede leerse como neutralidad. Es una forma de alineamiento con el orden que se despliega.

Aquí emerge entonces una diferencia que ya no puede ser ignorada. En 2022, frente a un gobierno percibido como ajeno o disruptivo, el poder se ejerció abiertamente: se bloquearon rutas, se tensionó el sistema, se forzó la negociación. En 2026, frente a un alza mayor del costo de los combustibles y un impacto más directo sobre los hogares, ese mismo poder decide no intervenir.

No es la economía la que cambió. Es el contexto político en el que ese poder se activa o se contiene.

Y en esa diferencia se juega algo más profundo que un conflicto gremial. Se juega la forma en que el poder opera en Chile: no como una fuerza constante, sino como una capacidad selectiva que decide cuándo alterar el curso de los acontecimientos y cuándo permitir que estos sigan su curso.

El “revanchismo largo” no es una revancha explícita ni permanente. Es la persistencia de una lógica que se activa cuando el orden se percibe amenazado y se repliega cuando ese orden se reafirma.

El problema, sin embargo, no es solo ese comportamiento. Es la estructura que lo hace posible. Mientras Chile dependa casi exclusivamente del transporte por carretera, mientras no existan alternativas logísticas robustas, mientras la circulación esté concentrada en un solo modo, ese poder seguirá operando desde el fondo de la política, condicionando sus límites sin necesidad de ocupar el centro de la escena.

Por eso, el precio del combustible no es solo una cifra. Es una expresión concreta de cómo se distribuye el poder en la sociedad.

Y en ese entramado, los “viejos vinagres” dejan de ser una metáfora para convertirse en una advertencia: la de un poder que no necesita gobernar para decidir cuánto cuesta vivir en Chile, pero que sí decide, con precisión, cuándo intervenir… y cuándo no hacerlo.

Vanessa Kaiser y la naturalización de la masculinidad de la muerte

Captura de pantalla Senado TV

La reciente intervención de la senadora Vanessa Kaiser en la Comisión de la Mujer y Equidad de Género del Senado ha generado una fuerte polémica (1), como si no bastaran las declaraciones de sus dos hermanos (Axel y Johannes). Todo esto ocurre en un contexto donde la llamada “batalla cultural” de la ultraderecha sigue ganando terreno.

En esa intervención, Vanessa Kaiser propuso eliminar el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género para crear, en su lugar, un Ministerio del Hombre en Chile. Argumentó que los varones estamos en mayor desventaja que las mujeres, ya que, a diferencia de ellas, nosotros vamos a la guerra, realizamos los trabajos más duros y nos suicidamos cuatro veces más.

Es cierto que los hombres vivimos menos años que las mujeres, nos suicidamos con mucha mayor frecuencia y exponemos con frecuencia nuestra vida a riesgos extremos. Sin embargo, eso es precisamente el resultado de mandatos patriarcales y de una masculinidad de la muerte que Vanessa Kaiser termina naturalizando con su prédica fanática.

No se necesita ser un gran sabio para percatarse de que el problema de fondo es que históricamente se nos ha enseñado a los hombres a reprimir nuestras emociones, a no pedir ayuda, a mostrarnos siempre fuertes y a ocultar nuestra vulnerabilidad, como si eso nos hiciera “más machos”.

No obstante, la senadora Kaiser no problematiza estos mandatos y, en cambio, se dedica torpemente a atacar el feminismo y el enfoque de género, cuando es precisamente gracias a ellos que los hombres hemos comenzado —aunque de forma muy tardía— a reflexionar sobre nuestras propias experiencias, las cuales están llenas de violencias y de mandatos insostenibles para nosotros mismos.

Además, a pesar de que la senadora se declara una seguidora de Cristo (2), tampoco parece capaz de ver que Jesús mismo se alejó radicalmente de esa masculinidad guerrera, dura e invulnerable que ella naturaliza en los hombres. Por el contrario, Jesús lloró, mostró compasión y ternura, lavó los pies de sus discípulos, confrontó el poder sin violencia y entregó su vida por amor a los demás.

La masculinidad de Cristo fue radicalmente distinta a la del guerrero romano o al patriarca judío de su época: fue servicio, humildad, sensibilidad emocional y rechazo al dominio opresor. Pero parece que Vanessa Kaiser nunca se enteró de ello y prefiere pasarlo por alto en nombre de su cruzada antifeminista.

Dicho lo anterior, reconocer los graves problemas que enfrentamos los hombres no requiere negar las desigualdades estructurales que aún afectan desproporcionadamente a las mujeres en materia de violencias, cuidados y brechas laborales. Ambas realidades pueden —y deben— abordarse, pues están profundamente relacionadas en un sistema patriarcal insostenible.

No necesitamos crear un Ministerio del Hombre, como torpemente propone Vanessa Kaiser. Lo que se requiere es generar políticas públicas con enfoque de género que incluyan seriamente a los varones en programas de salud mental masculina, paternidad responsable, prevención del suicidio y deconstrucción de la violencia.

No se trata de restarle al Ministerio de la Mujer, sino de ampliar la mirada para que nadie quede fuera. La “batalla cultural” que promueve Kaiser, al presentar la perspectiva de género como una amenaza, sólo profundiza su fanatismo y aleja a los hombres de una masculinidad más sana y libre.

1: https://youtu.be/xVDSYdHnrMk?si=q9wHpBw3w6DkHMey

2: https://youtu.be/4BVXzTSUfP0?si=t8F6P8Fb2umYWvXC

Proyectos de ley de Kast sobre convivencia escolar: Colegio de Profesores los califica de “pobres”

Foto de Aaron Burden en Unsplash

Ante el anuncio de los proyectos del Presidente José Antonio Kast en relación a la violencia presente en el sistema escolar chileno, el Presidente del Colegio de Profesoras y Profesores, Mario Aguilar Arévalo, señaló  que “en una primera lectura -no conocemos todavía el proyecto en detalle-, nos parece que queda absolutamente pobre en relación a la gravedad y a la profundidad del problema que se pretende abordar”.

Agregó el líder gremial docente “lo que se propone son simplemente medidas, sanciones que apuntan a los efectos, pero no a las causas. Acá no hay una sola mención por parte del presidente, a lo que a nuestro entender es uno de los principales focos de problema que se debe enfrentar, la salud mental”.

El Presidente de los Profesores recordó “hemos venido diciendo desde hace mucho tiempo -también con el gobierno anterior- que hay que abordar el problema de salud mental que tiene nuestra sociedad, la que se traduce en serios problemas que se evidencian en los colegios y el caso de Calama lo demuestra dramáticamente. El horror que se vivió tiene la base en un problema serio de salud mental. Es decir, hay una causa”.

Mario Aguilar Arévalo insistió “no es solo el efecto lo que debe abordarse, un tema que nos parece muy importante y fundamental, es el Currículum. Hoy las escuelas y colegios tienen el foco en el rendimiento, la productividad, pruebas estandarizadas, competir, hacer lo que sea por subir unos pocos puntos, para ser mejor que la escuela del lado; desatendiendo absolutamente la educación emocional, el aspecto social, el aspecto humano que nunca debe perder la educación”.

El Presidente del Colegio de Profesoras y Profesores reflexionó “hoy día tenemos una educación que no es atractiva para los estudiantes, tediosa, agobiante, que presiona por los rendimientos, pero que se despreocupa absolutamente de las personas. Ese también debe ser otro tema que debe ser abordado y el presidente Kast no hace absolutamente ninguna mención al respecto. Por eso decimos que estas medidas se quedan pobres, sin perjuicio que hay algunas que puedan ser necesarias, pero también tiene otras muy tramposas”.

En ese aspecto Mario Aguilar Arévalo explicó “cuando se quiere mezclar cualquier manifestación que pudiera producir una interrupción de clase. Es decir, según ese proyecto de ley, sería lo mismo un acto de violencia, el lanzamiento bombas molotov, etcétera, a una protesta pacífica que hagan los estudiantes de un colegio porque tienen baños insalubres, como ha ocurrido tantas veces. No estoy dando un ejemplo solo teórico.”

El líder gremial agregó “o cuando los profesores reclamamos por distintas materias y a veces paralizamos actividades, ¿también va a tener exactamente el mismo tratamiento que si fuera una manifestación violenta? Esa mezcla nos parece tramposa y atenta contra derechos fundamentales.

Por último, el Presidente del Colegio de Profesoras y Profesores, Mario Aguilar Arévalo, añadió “nos parece que es un grave error sancionar de por vida a una persona, por ejemplo, un joven que a los 14 años hubiese cometido una falta o incluso un delito, va a quedar sancionado de por vida respecto al derecho a la gratuidad, lo que nos parece incluso que podría ser inconstitucional. Por eso decimos que estas medidas se quedan pobres y cortas frente a la profundidad que tiene el tema de la violencia en los colegios.

La CUT solicita a Contraloría radiografía urgente sobre el estado del empleo en el sector público

La Central Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras de Chile (CUT), a través de su Coordinadora Ejecutiva de las Secretarías del Sector Público, Gabriela Farías Tamayo, ingresó una solicitud formal de información ante la Contraloría General de la República el pasado 7 de abril de 2026. El requerimiento, dirigido a la Contralora Dorothy Pérez Gutiérrez, invoca el derecho de petición constitucional y la Ley de Acceso a la Información Pública para obtener una radiografía estadística precisa sobre la fuerza laboral del Estado.En el documento, la organización sindical solicita el número total de funcionarios bajo las modalidades de planta, contrata, Código del Trabajo y honorarios a suma alzada con corte al 28 de febrero de 2026.

Esta petición no solo abarca a los organismos de la Administración Central, sino que exige transparencia sobre la realidad contractual en las Municipalidades y sus corporaciones, los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) y las universidades que integran el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH).

Un aspecto central de la solicitud es el monitoreo de las desvinculaciones y salidas del sistema  ocurridas entre el 1 de marzo y el 1 de abril de 2026. La CUT busca desglosar las causales de cese de funciones, distinguiendo entre retiros voluntarios con o sin incentivo, términos de designación para el personal a contrata y destituciones por sumarios administrativos. Además, se pide especificar el número de personas a honorarios que han dejado de prestar servicios en el mismo periodo.

Desde la central sindical subrayaron, a través de un comunicado, que la Contraloría dispone de todos estos antecedentes mediante el Sistema de Información y Control del Personal de la Administración del Estado (SIAPER). Al tratarse de datos estadísticos y agregados que no requieren la individualización de personas, la CUT enfatizó que la entrega de esta información es fundamental para velar por los intereses de los trabajadores sin vulnerar la protección de datos personales. Con esta acción, el gremio busca asegurar el control de legalidad y la transparencia en la gestión del empleo público durante el presente año.

Ediciones UAH reedita “Gabriela Mistral, rebelde magnífica”, obra clave para comprender la dimensión humana de la autora

En el marco de su colección Biblioteca Recobrada, Ediciones Universidad Alberto Hurtado publicó la reedición de “Gabriela Mistral, rebelde magnífica”, de Matilde Ladrón de Guevara, un libro fundamental para acercarse desde una perspectiva íntima a la figura de Gabriela Mistral. La nueva edición, con prólogo de la académica María Teresa Johansson, releva el valor testimonial y literario de una obra que ha marcado distintas generaciones de lectores.

Según explica Johansson, este libro fue concebido por su autora durante los últimos días de vida de Mistral como una forma de acercar su figura al pueblo chileno. A partir de recuerdos, conversaciones y correspondencia, la obra construye un retrato afectivo que se aleja de las biografías tradicionales, humanizando a la escritora y mostrando su vida cotidiana, sus vínculos y su compromiso social.

La reedición responde, por una parte, al interés de la colección de Ediciones UAH por rescatar y visibilizar obras de narradoras chilenas fuera de circulación, y por otra, a la conmemoración de los 80 años desde que Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura. Publicado originalmente en 1957, el libro destaca por ser uno de los primeros en incorporar correspondencia epistolar de la autora, inaugurando una forma de lectura que hoy es central en los estudios mistralianos.

Además de su valor literario, el texto da cuenta del rol de Matilde Ladrón de Guevara como figura clave en las luchas feministas y culturales del siglo XX. Fundadora del Partido Femenino de Chile y activa promotora del reconocimiento de Mistral en el país, su escritura combina memoria, testimonio y reflexión política, configurando una obra que, como señala Johansson, “no solo narra, sino que actúa en favor de la memoria y el reconocimiento”.

https://ediciones.uahurtado.cl/producto/gabriela-mistral-rebelde-magnifica/

TGR inicia proceso de cobro a deudores CAE y refuerza alternativas para regularizar su situación

Imagen de sitio web TGR

La Tesorería General de la República (TGR) inició un proceso de cobro de las deudas asociadas al Crédito con Aval del Estado (CAE), en un contexto en que este pasivo ha crecido significativamente en los últimos años. Actualmente, la deuda alcanza los $4 billones en 2025, multiplicándose por ocho respecto de 2018.

Hoy, más de 550 mil personas mantienen deudas CAE en mora. En estos casos, el Estado actúa como aval: cuando un beneficiario deja de pagar, el Fisco cumple con la obligación frente al banco y posteriormente asume la cobranza para recuperar esos recursos públicos.

El plan de acción considera un enfoque segmentado según nivel de ingresos, diferenciando entre quienes pueden regularizar su situación mediante convenios de pago y aquellos casos en que se avanzará hacia acciones judiciales.

En este marco, TGR hace un llamado a los deudores a ponerse al día, ya sea pagando su deuda o suscribiendo convenios, especialmente en los casos que cumplen los requisitos. El objetivo es facilitar la regularización, resguardar el buen uso de los recursos fiscales y asegurar mayor equidad en el cumplimiento de las obligaciones.

Acciones de cobro para morosos sobre $5.000.000

En el caso de los deudores con ingresos mensuales superiores a $5 millones, desde hoy se inicia el proceso de cobro con acciones judiciales directas, sin acceso a convenios de pago.

En este contexto, se comienzan a implementar medidas orientadas a promover la regularización de estas deudas, considerando el inicio de juicios ejecutivos según corresponda a la situación de cada deudor.

Estas acciones forman parte del proceso de recuperación de recursos fiscales y pueden incluir medidas como embargo o retención de bienes, tales como fondos en cuentas bancarias, remuneraciones u otros activos financieros, siempre conforme al marco legal vigente.

Convenios de pago

Los convenios de pago están dirigidos exclusivamente a personas con ingresos mensuales inferiores a $5.000.000 brutos, según la última Operación Renta (2025), y que mantengan una deuda igual o superior a 1 UTM.

Para acceder, TGR ha habilitado la plataforma tgr.cl/cae, donde es posible realizar trámites y consultas utilizando Clave Única o Clave Tributaria.

En caso de no contar con información de renta disponible, las personas pueden adjuntar el certificado de Operación Renta y si es que no declaran renta, el certificado de cotizaciones previsionales, a través de la Oficina Virtual. Asimismo, quienes registren ingresos, pero actualmente se encuentren cesantes, pueden acreditar su situación por la misma vía.

Finalmente, quienes no conozcan el detalle de su deuda pueden consultarlo directamente en el sitio de TGR, mediante el Formulario 34.

Casos de morosos en el extranjero

Para quienes residen en el extranjero y no registran cotizaciones previsionales en Chile, también existe la opción de gestionar su convenio de pago de manera remota, presentando la documentación requerida que acredite dicha situación.

Finalmente, la institución reitera el llamado a informarse y utilizar los canales disponibles, tanto en la plataforma tgr.cl/cae como de forma presencial en sus oficinas, con el fin de regularizar las deudas asociadas al Crédito con Aval del Estado.

 

 

Comisión Chilena de DD.HH. rechaza debilitamiento del Plan de Búsqueda y medidas de impunidad

Imagen de la Comisión Chilena de DDHH

La Comisión Chilena de Derechos Humanos y la Comisión de Derechos de la Mujer manifiestan su profunda preocupación ante el debilitamiento de los equipos técnicos del Plan Nacional de Búsqueda, el retiro del Plan de Derechos Humanos de la Contraloría General de la República, los anuncios referidos a indultar a condenados por graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante el estallido social y el proyecto de ley sobre suspensión y cumplimiento alternativo de penas privativas de libertad.

En una declaración pública dada a conocer hoy exigen: Garantías claras de continuidad y fortalecimiento del Plan Nacional de Búsqueda; Transparencia en las decisiones adoptadas respecto de los equipos encargados de su implementación; Pleno cumplimiento de las obligaciones del Estado en materia de verdad, justicia y reparación integral, asegurando además garantías efectivas de no repetición y el rechazo a cualquier medida que implique impunidad frente a graves violaciones de derechos humanos.

Frente al cese de funciones de las abogadas Paulina Zamorano Valenzuela, jefa del Programa de Derechos Humanos; Magdalena Garcés Fuentes, jefa del Área de Búsqueda y Trayectorias; y la socióloga Tamara Lagos Castro, jefa del Área de Archivo e Investigación Documental, mencionan que más allá de las facultades invocadas por la autoridad, lo relevante es el cumplimiento de las obligaciones del Estado de Chile, tanto en el ámbito del Derecho Público interno como del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, de modo que el Programa de Derechos Humanos y el Plan Nacional de Búsqueda no se vean afectados por debilitamientos en sus equipos, restricciones operativas o cambios de orientación que comprometan su continuidad.

Sobre los anuncios referidos a indultar a condenados por graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante el estallido social, que dejó más de 3.700 víctimas, muchas de ellas con secuelas irreparables, como el trauma ocular, mencionan que esta pretensión  resulta incompatible con los principios del Derecho Público, en cuanto a que el Estado y sus agentes están al servicio de la persona humana y por tanto tienen como finalidad promover el bien común. Al respecto mencionan:  «No es admisible que quienes deben garantizar los derechos fundamentales se vean favorecidos frente a sus propios ilícitos, especialmente cuando estos constituyen violaciones graves a los derechos humanos».

En la misma línea, agrega que el proyecto de ley sobre suspensión y cumplimiento alternativo de penas privativas de libertad, así como el retiro desde la Contraloría General de la República del Plan Nacional de Derechos Humanos 2026-2029, una política de Estado sostenida en el tiempo y establecida en el marco de la Ley N° 20.885, apuntan en una dirección contraria a los compromisos internacionales asumidos por el país.

La concreción de estas medidas contravendría las obligaciones internacionales del Estado de Chile en materia de sanción efectiva, proporcional y adecuada de estos crímenes y agregan que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sido clara en señalar que dichas obligaciones son independientes de la tipificación interna y que las penas no pueden transformarse en mecanismos de impunidad mediante remisiones, conmutaciones o reducciones indebidas.

Finalmente reafirman su compromiso con la defensa irrestricta de los derechos humanos y declaran que se mantendrán vigilantes frente a cualquier retroceso en esta materia.

 Más información en el siguiente link: https://cchdh.cl/

¿Sabrá Kast con la chichita que se está curando?

Por estos días están en la boca de muchos frases como “que los huevones que votaron por Kast ahora paguen” o “ya verán lo que se les viene…”.

Las frases no son tan infundadas si se piensa que, de los votantes de Kast, solo hay entre un 20% y 25% que es “voto duro” y otra alta cifra -que se estima en un 30% a 40%- se sumó al carro de la victoria producto de una campaña vergonzosa, basada en mentiras y un descarado manejo emocional de la ciudadanía. Esto queda claro si se piensa en la votación que obtuvo el presidente Boric en 2021. O sea, hay mucho voto que no es propio sino arrendado y que puede darse vuelta la chaqueta. O al menos, empezar a desabrochársela con tanto desaguisado cometido en las primeras semanas de gobierno.

Los últimos en cambiar son, desde luego, los votantes “duros” porque éstos se definen por identidad, no solo por preferencia ideológica. No solo apoyan a Kast por sus ideas, se identifican con él. Lo ven como alguien que “dice lo que otros no dicen” y que sienten que los representa emocionalmente y los defiende. Por ello es más difícil que dejen de apoyarlo. Hay barreras psicológicas que hacen difícil esa vuelta de chaqueta. Como que cambiar de opinión no es solo cambiar de líder, es cambiar parte de lo que uno es. Otro es la llamada “disonancia cognitiva”. No puedes negar lo que elegiste, debes justificarlo y para ello, minimizas los errores de tu líder y refuerzas tu creencia. Como señala la psicología social, hoy la política es pertenencia, es ser parte de una familia, de una red, de un entorno. Y cambiar de postura puede significar quedar fuera. Y nadie quiere quedarse sin tribu.

Quienes pueden dejar de adherir en forma más fácil son aquellos votantes prestados, cuyo voto es frágil y reversible porque no es un votante leal pero sí exigente y castiga rápido. Este tipo de votante no cambia cuando escucha mejores argumentos, sino cuando pierde una creencia. Cuando algo más profundo se le quiebra: cuando la realidad deja de encajar con el relato en el que creía, o que le habían contado.

En Chile, ese quiebre no es abstracto, es cotidiano. Hoy en día incluso los votantes duros no son inamovibles. Desde luego, son resistentes, pero empiezan a mutar cuando la realidad rompe el relato a tal punto que ya no pueden seguir creyéndolo.

El cambio empieza a ocurrir también cuando el líder hace algo que contradice su discurso (como despedir a una jefa de un servicio público que está en tratamiento por cáncer al mismo tiempo que se declara “muy cristiano”), o se acerca demasiado a lo que criticaba. Allí se rompe la coherencia simbólica que creía ver la ciudadanía.

Como Kast no ganó solo con sus convencidos, sino que lo hizo con los cansados, los asustados y los decepcionados, ese voto no se queda para siempre. O sea, el mandatario no depende de sus fieles, depende de los que dudan.

Los cambios ya se están produciendo, como señalan las últimas encuestas. Pero no se trata de cambios bruscos, se van dando cuando la duda se instala, cuando sube la marea de la incomodidad, cuando los partidarios se van quedando en silencio, cuando dejan de defender tanto y se empiezan a distanciar, aunque esto no lo reconozcan abiertamente al inicio. Es un proceso que no ocurre en público, es íntimo. Y cuando se vuelve masivo, puede cambiar el mapa político. Y en Chile esto es aún más probable porque el votante chileno de hoy es menos leal a partidos, más sensible a resultados concretos y más influido por las emociones del momento.

El shock de noviembre

Después de los resultados de la elección de noviembre de 2025 quedamos en shock, no podíamos creer que Chile fuera un país tan errático, que pudiera darse tantas vueltas de carnero, darnos sorpresas tan brutales. Nos faltó un análisis psico político. Por ejemplo, entender por qué incluso los más vulnerables y desposeídos (a los que llamamos “fachos pobres”) votaron por Kast.

Lo hicieron a partir de sus emociones, no a partir de sus intereses. El economista Daniel Kahneman concluyó que las personas no deciden con datos, sino con percepciones y emociones. En contextos de inseguridad, lo que domina es el miedo, la rabia, la sensación de abandono y la necesidad de orden. Y la ultraderecha suele hablar sin filtros a esas emociones porque han estudiado que la promesa de orden es más fuerte que la promesa de igualdad. Para la gente de población, el problema cotidiano no es abstracto sino muy concreto: “me pueden asaltar”, “mi barrio está peor”, “nadie me protege”. Y es allí cuando aparece un vuelco psicológico muy potente. Esas familias vulnerables concluyen que es mejor tener orden ahora ya, aunque no cambie su situación económica. Es decir, la seguridad se vuelve más urgente que la justicia social.

También se produjo un tema de falta de identidad con antiguos líderes. Aunque muchos de sentían de centro o de izquierda, empezaron a ver a ese grupo como más elitista, hablándoles de temas que no conectaban con su vida diaria, como mirándolos desde arriba. Allí se produjo una ruptura identitaria (“ese mundo no es el mío”), mientras la derecha lograba algo clave: reconocerlos simbólicamente.

Las narrativas simples llegan mucho más fuerte y directo que las explicaciones complejas. Y la desigualdad es compleja, como lo dijera el economista Thomas Piketty.  La política emocional funciona con relatos simples, como lo hizo Kast: “El problema es la delincuencia”, “el problema son los inmigrantes”, “el problema es el gobierno de Boric”. La campaña del candidato de la ultraderecha se basó en explicaciones rápidas, claras y emocionalmente satisfactorias. Es que el que ofrece certezas simples, gana.

Otro tema al que se apeló fue al de “la dignidad”, que para una población desencantada pesa más que el bolsillo. La gente quiere reconocimiento porque una y otra vez ha sentido que nadie los escucha, que su esfuerzo no vale, que son invisibles. Y llega un candidato Kast que les dice que ellos son el “el verdadero pueblo”, lo que genera una gran conexión emocional.

Igualmente, se sumó el voto de castigo. Muchos no votaron “por la derecha”, votaron contra gobiernos que no cumplieron, contra promesas frustradas, contra una élite política que percibían distante.

En suma, en noviembre pasado estábamos frente a un electorado que ya no creía fácilmente. Un electorado que había probado distintas alternativas y seguía sin encontrar estabilidad. En ese contexto, la pregunta no es quién tiene el mejor programa sino quién logra reconstruir una creencia, ofrecer un relato que la gente pueda volver a creer.

Los 7 millones que votaron por Kast creían haberla encontrado. Pero a muy poco andar, van de desilusión en desilusión. Y cuando ello empieza a ocurrir, ni siquiera los votantes más fieles permanecen intactos. ¿Por qué? Porque Chile no es un país de derecha ni de izquierda. Es un país en tensión y vota distinto según el momento. El voto en nuestro país no es ideológicamente puro, es reactivo y emocional.

¿Chile es de izquierda o de derecha?

El verdadero eje en Chile no es izquierda-derecha, hoy el conflicto real es otro: orden versus cambio. Cuando domina el miedo, el país gira hacia ofertas de orden, autoridad, control y vota derecha. Cuando domina la indignación a partir de la desigualdad, los abusos, la injusticia, el país gira hacia promesas de cambios, derechos, reformas sociales y vota izquierda.

Es decir, Chile es un país emocionalmente dividido. Hoy coexisten al mismo tiempo miedo, rabia y frustración. Y eso produce un fenómeno clave, el voto pendular.

La gran paradoja chilena es que una misma persona puede querer más seguridad, lo que encaja más con una agenda de derecha, pero también más igualdad, lo que responde a una agenda de izquierda. No se trata de incoherencia sino de complejidad. Chile tiene una economía históricamente pro-mercado pero una ciudadanía que demanda más protección social y una fuerte desconfianza en las élites políticas. El resultado es que no hay hegemonía ideológica estable. Es decir, Chile no está dividido en dos bloques claros. Está dividido internamente en cada persona.

Desde 1990 ningún proyecto político ha logrado una hegemonía larga sin desgaste. ¿Por qué? Porque las expectativas suben rápido, la frustración también llega luego y, a la misma velocidad, cae la confianza.

Complejo panorama tenemos al frente. Y complejo panorama tiene también el nuevo presidente. No sabe con la chichita que se está curando…

Gremios de la salud entregan carta a Presidente Kast en La Moneda para frenar recorte presupuestario de $517 mil millones en el Minsal

Imagen cedida

Las organizaciones gremiales de la salud, FENASENF, FENPRUSS, FENATS Nacional y CONFEDEPRUS, manifestaron su profunda preocupación mediante una carta entregada directamente en el Palacio de La Moneda.

Esta misiva fue dirigida al Presidente de la República, José Antonio Kast Rist, con el objetivo de alertar sobre el impacto crítico que tendría una reducción del 3% en el presupuesto del Ministerio de Salud.

Según el documento, este recorte equivale a aproximadamente $517.532 millones, una cifra que los gremios consideran inaceptable dado que el sistema ya opera bajo una estrechez estructural y con equipos humanos exigidos al máximo.

En el texto entregado en la sede de gobierno, los trabajadores señalan que el presupuesto para 2026 solo presenta un crecimiento nominal del 1,14%, lo que en la práctica representa un estancamiento real frente a la creciente demanda asistencial y el aumento de las listas de espera.

Los dirigentes recordaron al mandatario que, durante el año 2025, fue necesario inyectar $2,6 billones adicionales por sobre lo aprobado originalmente solo para mantener el funcionamiento de la red. De concretarse el ajuste propuesto, advierten que los recursos para la operación del sistema de salud podrían agotarse prematuramente hacia fines de octubre, debido a que el presupuesto actual solo alcanzaría para sostener la atención durante unos diez meses.

Finalmente, la carta enfatiza que estas medidas presupuestarias afectan directamente a la población más vulnerable del país, traduciéndose en atenciones postergadas y diagnósticos tardíos. Los gremios apelaron a la decisión del Ejecutivo de retroceder en recortes previos en la cartera de seguridad para solicitar un trato similar en salud, priorizando el resguardo de los usuarios y de quienes sostienen el sistema público.

La comunicación concluye con la firma de las presidencias de las cuatro confederaciones, quienes reafirmaron su compromiso con la defensa de condiciones laborales dignas y el derecho a la salud de la ciudadanía.

Las organizaciones fueron acompañadas por el senador y Presidente de la Comisión de Salud del Senado, el socialista Juan Luis Castro y las diputadas, la senadora Claudia Pascual y la diputada Ana María Gazmuri

Entradas recientes